Ahora si empieza lo bueno.
Creo que no necesito decir que Fire Emblem no me pertenece.
Disfruten este capitulo.
Chapter 3
-Usted… ¿conoce a nuestro padre?- pregunto Elena algo confundida.
-Pero claro que lo conocemos.- dijo Micaiah con una sonrisa en su rostro.
-¿Cómo es que…- Greil tenía la misma cara de confusión que su hermana.
-Es una larga historia.- respondió Sothe con la mirada perdida. Al parecer se le venían muchos recuerdos a la mente.- Ustedes dos se parecen mucho a él.
Elena no sabía que decir. Las únicas personas que habían conocido a su padre antes de que su hermano y ella nacieran eran los tíos Soren, Ranulf y Tibarn. Ninguno de ellos hablaba mucho del paso y por eso casi nunca les preguntaba. Si sabía que su papá había sido general en Crimea era porque una vez lo escucho hablando con el tío Ranulf.
- ¿Saben dónde podemos encontrarlo?- por fin había podido formular una pregunta. Se encargaría de averiguar más del pasado de su padre después. Ahora lo único que le interesaba era saber que él estaba bien.
-Había escuchado rumores de que el paladín de la justicia había vuelto.-dijo Sothe aun con la mirada perdida.- Y si mis sospechas son ciertas, seguramente fue a investigar los asesinatos que están ocurriendo en Begnion.
-¿Asesinatos?- pregunto Raiu algo intrigado.
-Si, al parecer en estas últimas semanas han aparecido muchos cuerpos mutilados a lo largo del desierto, tanto beorc como laguz, y no se sabe con qué propósito lo hacen y mucho menos quien. – La mirada de Sothe se había vuelto sombría.
-Bien, habrá que ir a Begnion. Muchas gracias por decirnos lo que saben.- dijo Elena dirigiéndose a los reyes.
-Realmente nos será de mucha ayuda.- en el rostro de Greil se dibujó una sonrisa de agradecimiento.
-Esperan.- dijo Micaiah.- No puedes irse así nada más, deben de estar cansados.
-Mi esposa tiene razón, ¿No quieren quedarse a descansar? Por lo menos esta noche.
Los tres muchachos se miraron entre sí.
-Les agradecemos la…- pero Elena no termino de hablar.
-Muchas gracias, nos encantaría.- dijo Raiu con mucho ánimo.
-Es lo menos que podemos hacer después de que trajeron a nuestros hijos sanos y salvos.- Sothe sonrió de una manera muy amigable.
Elena le dio un codazo a Raiu provocando que el joven diera un ligero respingo.
-¡Oye! ¿Por qué lo hiciste?- el laguz hizo una mueca de dolor y froto sus costillas.
Micaiah aclaro su garganta para evitar reírse.- Creo que mi esposo y yo los dejaremos para que lo discutan.
Ambos reyes salieron de la habitación y cerraron la puerta tras de sí.
-No nos quedaremos.- dijo Elena cruzando los brazos.
-¿Pero porque no?- pregunto Raiu con cara de perrito triste.
-Elena, creo que hay que aceptar la oferta.- Greil miro a su hermana con seriedad.- Casi no hemos dormido y las pocas veces que lo hicimos no fue muy bien que digamos. Siempre teníamos que estar alertas a todo, hasta el sonido de las hojas de los arboles nos despertaba.
Elena bajo la mirada un poco. Su hermano tenía razón, desde que salieron de su casa no habían descansado debidamente y tenía que admitir que le hacía mucha falta, y a juzgar por las caras de Raiu y Greil, ellos también tenían que dormir un poco.
-Está bien.- dijo dando un suspiro de derrota.- pero solo será esta noche. Mañana partiremos cuando salga el sol.
Los tres jóvenes salieron de la habitación para informales a los reyes que habían aceptado su propuesta. Al poco tiempo, llegaron tres sirvientes que escoltarían a cada uno a sus respectivas habitaciones.
-Bien señorita, si necesita algo no dude en decírmelo.- le dijo una de las sirvientas a Elena cuando llegaron a la habitación.
-Sí, muchas gracias.- respondió la joven con una pequeña sonrisa.
-Yo vendré a avisarle cuando la cena esta lista. Que descanse.
Sin esperar respuesta, la mujer dejo la habitación y cerró la puerta de un modo muy silencioso. Elena se quedó contemplando la habitación de arriba abajo antes de dejarse caer en la cama.
-Qué lugar más grande.- dijo para sí misma. Se dispuso a limpiar su mente de todo pensamiento.- Que manera más aburrida de vida llevan los nobles.
-Ven por favor.- la voz de una mujer proveniente de afuera de la habitación hizo que la joven se sentara en la cama.- Hay algo que necesito mostrarte.
Elena, confundida, se puso de pie y abrió la puerta. Una anciana, de pequeña estatura y cabello largo y opaco, la miraba con unos ojos gris frio. Al ver esos ojos, un escalofrió recorrió el cuerpo de Elena, ella nunca había visto una mirada así. Era como si la mujer pudiera leer su mente con tan solo mirarla a los ojos, como si su mirada pudiera penetrar hasta lo más profundo de su mente y manipularla a su antojo. Al instante se arrepintió de haber abierto la puerta, pero ya no podía dar marcha atrás.
-¿Quién es usted?- pregunto tratando de esconder sus nervios.
-No necesitas saber mi nombre jovencita.- la anciana tomo a Elena por la muñeca y la jalo hacia afuera de la habitación.
La joven hizo un intento por zafarse del agarre de la extraña mujer, pero fue inútil. La anciana tenía una fuerza descomunal para su edad y sujetaba a Elena de tal manera que le estaba haciendo daño.
-Oye, podrías soltarme, me estas lastimando.- dijo forcejeando otra vez.- No voy a escapar.
La anciana rio de una manera tenebrosa.
-Sé que no escaparas Elena, ni aunque así lo quisieras.- la mujer se dio la vuelta para de nuevo clavar la mirada en los ojos azules de la joven.- Después de todo, nadie puede escapar de su destino.
Elena no bajo la mirada ni cambio la expresión de seriedad de su rostro. Tenía miedo, por primera vez después de mucho tiempo, el miedo se había apoderado de ella, pero no estaba dispuesta a demostrarlo.
-Suéltame.- Hizo un esfuerzo monumental para que su voz no dejara salir el temor que crecía en su interior.- ¿Quién te dijo mi nombre?
La anciana, soltó la muñeca de Elena.- Eso no importa.
-Como ya te dije, no escapare. Pero tampoco voy a seguir a una loca. Dime quién demonios eres.- demando la joven con una voz autoritaria.
-Demonios.- repitió la anciana con una sonrisa macabra.- Puedo ser eso, puedo ser tu salvación o tu destrucción. Puedo ser la vida o la muerte, de ti depende.
Al escuchar esto, Elena sintió otro escalofrió, estuvo a punto de dar un paso hacia atrás pero su orgullo no se lo permitió. Ya había lidiado con gente loca como esa anciana, pero nunca había sentido temor, no podía entender porque con esa mujer era diferente. Lucho contra el miedo que no le permitía pronunciar palabra alguna. Hizo todo lo que podo para reponerse del temor que se hacía más grande con cada palabra, movimiento y risa que provenía de la mujer.
-¿Acaso te golpeaste la cabeza?- No se iba a dejar vencer, ni el miedo o la desesperación le iban a vencer. Dibujo una pequeña sonrisa en su rostro tratando de ocultar lo que verdaderamente estaba sintiendo, horror.-Solo estas diciendo estupideces.
La anciana soltó otra carcajada más macabra que la anterior.-Ven mi dulce niña
Una lucha interna se desato en la joven. Por un lado, su sentido común hacia hasta lo imposible porque las piernas de Elena dejaran de caminar y por el otro, su curiosidad, algo a lo que su hermano llamaría imprudencia, le decían a gritos que no se detuviera.
No caminaron mucho cuando la anciana se paró en seco. A esas horas, los pasillos del castillo ya estaban oscuros, no pasaría mucho tiempo para que alguien fuera a encender las antorchas. Ese pensamiento relajo un poco a Elena. Alguien las tenía que encontrar.
La anciana se puso de rodillas y levanto una pequeña daga, la joven estaba alerta y apunto de sacar un chuchillo que siempre llevaba con sigo pero se detuvo al ver como la anciana hacia una herida muy profunda en la palma de su propia mano. La sangre no tardó en hacer acoto de presencia. La anciana dijo unas cuantas palabras en lengua antigua, de las cuales, Elena solo pudo entender la mitad de una frase, para que el demonio…
-Para que el demonio que.- Se preguntó la joven. A este punto Elena solo quería huir, pero pensó en lo que la anciana le había dicho. "Ni aunque así lo quisieras. Después de todo nadie puede escapar de su destino." Si eso era cierto, ni siquiera valdría la pena el esfuerzo, además nunca se dejaría vencer de esa manera.
La anciana coloco su mano ensangrentada en el suelo y este comenzó a brillar con un tono rojizo. Cuando la luz desapareció, dejo una especie de libro tras de sí.
-Tómalo.- dijo la anciana poniéndose nuevamente de pie y sonriendo ampliamente.
Elena titubeo por unos segundos sin despegar los ojos de la anciana, hasta que se agacho para levantar el objeto mencionado.
-¿Qué diablos es esto?- le pregunto con esa mismo tono de voz de mando que le había heredado su padre.
-La luz y las tinieblas.- respondió la anciana con voz burlona.- El cielo y el infierno.
-Deja de hablar en acertijo y dime que carajos es esto.
-Léelo para que encuentres la respuesta.- la mirada de la mujer se había vuelto más diabólica.
Elena miro por un instante a la mujer y después se concentró en el libro grueso y de pastas color vino que estaba en sus manos.
-Las paginas están en blanco.- dijo con voz confundida.- oye anciana esta cosa no tiene nada escrito.
Subió la miraba para encarar a la mujer, pero ya se había esfumado.
-Cuídate del demonio.- la voz de la mujer se escuchó como un eco a lo lejos.-Porque de ahora en adelante , estará vigilándote siempre.
Bueno ese fue el tercer capitulo de mi fic. Espero que les haya gustado. Por favor, espero sus reviews porque con eso consigo la inspiracion necesaria para poder escribir. Tal vez me tarde para para subir el proximo capitulo porque aun no esta completo (esque la insipiracion me llega como a media noche y si me pongo a escribir ya no me detengo)
Por sierto. Si, Ike aparece en esta historia, pero eso sera mas adelante.
Muchas gracias por leer. Reviews porfis
