ESTE FANFIC NO ES MÍO. ES UNA TRADUCCIÓN.

La historia original en inglés es obra de MurkyMuse y se llama "The Runaway and the Dragon". Lo tiene publicado en la página "Archive of Our Own". Cuento con su permiso para hacer esta traducción y publicarla en esta página. El link a la página del fanfic original está en mi perfil, porque no me dejaban escribirlo aquí.

oooooooooooooooooooo

Notas traducidas de MurkyMuse:

¡Sorpresa! La mayor parte de esto fue escrito antes de que decidiera hacer el capítulo anterior. También lo he dividido en un capítulo enfocándome en el propio matrimonio y luego otro de su vida matrimonial porque mis headcanons sobre Zeno y el sacerdote del Kouka se hicieron cargo. Además de que me parecía más natural de esta manera. Por último, Myeong tiene las mejores prioridades.

ooooooooooooooooooooooo

Capítulo 4: Matrimonio.

Las nubes de lluvia habían abandonado el cielo, permitiendo que el sol brillara de nuevo. Parecía que con la marcha de la lluvia constante Myeong se recuperó rápidamente. Zeno cuidaba de la fogata, mientras Myeong se enfocaba intensamente en la reparación de su camisa. Con una última puntada de la aguja, ella asintió con satisfacción y luego tiró la camisa a su compañero.

"Ten. Ponte la ropa ahora."

El rubio sonrió mientras se deslizaba en la camisa. "La señorita parecía tener prisa en sacársela a Zeno en ese momento."

"Por supuesto, pensaba que estabas sangrando hasta morirte."

El silencio se instaló entre ellos. A pesar de que habían pasado un par de días, todavía no habían hablado apropiadamente sobre el tema de que Zeno fuera uno de los dragones legendarios. Mirando ahora al chico con esa sonrisa feliz y despreocupada suya, a Myeong le pareció un poco difícil de creer.

"Así que, ¿un cuerpo inmortal?"

La sonrisa se desvaneció. El dragón levantó la mirada hacia el cielo.

"Sí. Las heridas se curan como si nunca hubieran estado ahí. No me enfermo, y no he envejecido desde que bebí la sangre del dragón."

"Eso… Eso tuvo que ser por lo menos hace mil años."

Su única respuesta fue asentir con la cabeza. Myeong sintió como si estuviera mirando hacia un abismo sin fin. El concepto de infinito era engañosamente simple. Sin embargo, cuanto te enfrentabas a semejante abismo era inquietante y aterrador.

"¿Por eso seguías intentando que me estableciera en alguna parte?"

"Pensé que estaba en paz con esta existencia, pero viajar contigo…" Zeno se cruzó de brazos. "Todavía estoy aterrorizado de ver a aquellos que me importan envejecer."

Las lágrimas brotaron de los ojos verdes. Myeong se lanzó hacia delante, envolviendo sus brazos alrededor de Zeno y haciendo que su cabeza descansara en su hombro. El dragón se sorprendió pero pronto de se relajó.

"Lo siento. Durante todo este tiempo te he estado sometiendo a tanto dolor. Me marcharé, tú-"

"No."Él suspiró en su hombro. "En aquel entonces no les visité a pesar de que lo había prometido. Aún me arrepiento de ello."

Entonces Zeno la miró, con una sonrisa agridulce en los labios.

"Myeong, quiero estar contigo hasta el final."

ooooooooooooooooooooooo

La capital real era de lejos la ciudad más grande y más animada en la que Myeong jamás había estado. El mercado estaba lleno de puestos de artículos de todo Kouka e incluso de otros países. La multitud era abundante entre los residentes, los comerciantes y los visitantes. El olor de la comida llenaba el aire, al igual de que la música de los artistas callejeros. Mirando todo desde arriba estaba el antiguo palacio rojo que hacía mucho tiempo había sido el hogar de su compañero.

"Este lugar nunca parece cambiar mucho." Comentó Zeno.

ooooooooooooooooooooo

Myeong se ató la faja amarilla alrededor de la cintura. ¿Cuándo fue la última vez que había vuelto a ponerse ropa femenina? Al principio la ropa de hombre no había sido nada más que un disfraz que se quitaría cuando estuviera a salvo. Sin embargo, la ropa era cómoda y práctica. El hecho de hacerse pasar por un chico solo duró un par de semanas pero ella había seguido utilizando la ropa de hombre durante años.

Alisándose la tela del vestido, Myeong sonrió para sus adentros. Ella era considerada hermosa incluso con su ropa de hombre sucia de viajar. En este momento no había duda de que estaba impresionante y hermosa. Al segundo en el que dio un paso fuera las cabezas se giraron hacia ella.

"No se puede evitar. Incluso alguien como yo quiere vestirse para un día como hoy."

ooooooooooooooooooooooo

Los dos viajeros caminaban casualmente por las calles de la ciudad real de Kouka. Los ojos del dragón se movían de adelante a atrás para asegurarse de que nadie les estaba prestando demasiada atención. Luego guió a Myeong a un callejón con el muro de piedra del castillo Hiryuu a un lado.

"Vamos a ver." La mano de Zeno se cernía sobre el muro de piedra. "Era este."

Tan pronto como pulsó la piedra un camino secreto se abrió. Los dos se lanzaron dentro. La puerta se cerró de nuevo, dejándoles en la oscuridad. La mano de Zeno alcanzó la de Myeong antes de seguir adelante.

"Entrar al castillo Hiryuu es algo que nunca pensé que haría." Afirmó ella.

"Solo vamos a los aposentos del sacerdote y al mausoleo del rey Hiryuu."

"Solo." Bromeó ella sarcásticamente.

La risa de Zeno hizo eco a través del pasadizo.

Finalmente llegaron al final del túnel oculto. Myeong parpadeó ante la repentina luz cegadora. Cuando sus ojos se acostumbraron, la habitación secreta resultó ser mucho mejor de lo que había previsto. Lo que debería haber sido una habitación polvorienta por no haber sido utilizada durante aproximadamente 200 años estaba limpia y llena de nueva decoración. Un hombre mayor con el pelo canoso y vestido con un atuendo de sacerdote estaba de pie delante de ellos.

"Señor Ouryuu." Él se inclinó cortésmente. "Las voces de los dioses me avisaron de su visita. Es un honor conocer a mi estimado predecesor."

"¿Predecesor?"

"Es un hecho casi olvidado que el primer sacerdote de Kouka fue el señor Ouryuu."

Myeong miró a su compañero con una ceja levantada.

"Así que, lo ocultaste intencionadamente."

Zeno sonrió inocentemente y se pasó una mano por su pelo dorado antes de girarse hacia el sacerdote.

"¿Sabes por qué hemos venido aquí?"

El sacerdote sonrió. "Antes no estaba seguro, pero ahora está claro."

oooooooooooooooooooooooo

Con una antorcha en la mano el sacerdote les lideró a través de otro túnel, aunque era obvio por los confiados pasos de Zeno que él conocía el camino mejor que el otro hombre. Myeong prestó atención a su ubicación y dirección en un intento por averiguar dónde estaban exactamente, pero sin tener ninguna referencia del diseño del castillo la resultó difícil.

"Así que el mausoleo del Rey Hiryuu está bajo tierra."

"Sí." La respondió el sacerdote. "Fue enterrado durante la remodelación del castillo después del golpe de Estado de hace quinientos años. Habría sido destruida si no hubiera sido por la intervención de mis predecesores. Desde entonces, nosotros lo sacerdotes hemos estado cuidando secretamente del mausoleo del Rey Hiryuu."

Myeong miró al dragón que estaba caminando a su lado. Zeno estaba inusualmente tranquilo, su expresión era sombría. Estaba tan concentrado en lo que había delante de ellos que apenas había registrado la conversación. Por un breve momento los celos invadieron el corazón de Myeong. Su amor por Hiryuu era tan profundo que incluso mil años después él lamentaba su muerte.

Entonces lo sintió, la sensación de que estaba siendo rodeada por una presencia radiante. La presencia era sutil, y aún así era indudablemente brillante, como las últimas brasas de un incendio. El sacerdote y Zeno pasaron a través de la puerta de la entrada del mausoleo de Hiryuu. Sin embargo, Myeong vaciló en el umbral.

El dragón llegó al centro de la pequeña habitación, donde estaba la tumba en la que yacía Hiryuu. Él tocó la fría piedra en señal de saludo antes de girarse hacia Myeong. Zeno la sonrió cálidamente.

"A mi Rey le habría encantado conocer a Myeong. A él siempre le encantaron las personas como tú, gente fuerte en mente y en espíritu. Creo que habríais sido amigos."

Myeong se sonrojó ante la idea, pero finalmente entró en el lugar de descanso del antiguo Rey. Zeno la volvió a coger de la mano, mientras el sacerdote tomaba su lugar. La ceremonia matrimonial fue rápida y sencilla. El sacerdote les pasó una calabaza llena de vino, ambos bebieron de ella.

oooooooooooooooooooooo

Mientras los tres hacían su camino de regreso a través del túnel, el sacerdote tenía una expresión contemplativa y siguió mirando al dragón rubio. Finalmente llegó a una decisión, aclarándose la garganta.

"Señor Ouryuu, ¿estaría usted dispuesto a darme su opinión sobre unos asuntos?"

Una expresión vagamente molesta cruzó el rostro de Zeno, como si de repente se hubiera acordado de la razón exacta por la que no había visitado al sacerdote del castillo durante más o menos doscientos años. Sin embargo, Myeong fue la primera en hablar.

"¿Quieres desprenderme de mi marido en nuestra noche de bodas? ¿O es posible que me una a esta conversación?"

El sacerdote por lo menos tuvo la deferencia de parecer avergonzado.

"Bueno, estos son… temas sensibles, y-"

"Usted no quiere que una humilde plebeya escuche esta información, incluso si dicha plebeya sea una hermosa genio. Lo entiendo." Ella asintió con una mueca. "Pero mi precio es alto…"

Zeno parecía saber lo que venía, pero parecía dudoso sobre si debería encontrarlo gracioso o sentirse ligeramente traicionado.

"Acceso libre a cualquier libro que tengas."

ooooooooooooooooooooooo

El estudio del sacerdote era formal y ornamentado. Casi todo lo contrario de cómo Zeno había mantenido sus aposentos personales hacía tantos siglos. El hombre de pelo gris habló durante horas sobre las tensiones que había entre las tribus.

El sacerdote estaba sin duda ansioso por la presión de tener que darle una solución al actual rey y a los generales. Que escuchara la voz de los dioses no significaba que el sacerdote tuviera todas las respuestas. Para él, la visita del primer sacerdote era una oportunidad de desahogarse y buscar la sabiduría de la experiencia. A Zeno no le gustaba ser visto como una antigua fuente de sabiduría que podía encontrar milagrosamente el camino correcto. No había una respuesta o solución fácil; nunca la había. Desafortunadamente, toda esta forma de pensar de que mientras se escuchara la voz de los dioses todo iría bien era en parte culpa suya. Así que el dragón sonrió y trató con ello, dándole los mejores consejos que pudo.

oooooooooooooooooooooooo

Cuando Zeno finalmente regresó de la habitación secreta horas después, Myeong estaba sentada entre pilas de libros. Sus ojos verdes se movían rápidamente a través de la página del libro que tenía en sus manos en ese momento. El dragón se sentó frente a ella con una sonrisa divertida. Finalmente ella terminó el libro, colocándolo en la parte superior de una pila a la vez que bostezaba. Ella iba a coger otro libro cuando volvió mirar, notándole finalmente.

"Eh." La mujer de cabello oscuro chillo por la sorpresa. "¿Cuánto tiempo ha pasado desde que has vuelto?"

"Myeong estaba a la mitad del libro cuando Zeno regresó."

"Podrías haberme dicho algo."

El rubio asintió con la cabeza. "Zeno podría haberlo hecho."

ooooooooooooooooooooooo

Myeong se despertó a la mañana siguiente con el suave golpeteo de los latidos del corazón de Zeno. El hueco de su cuello era una almohada sorprendentemente cómoda. Su marido no parecía estar despierto, sin embargo, sus brazos estaban alrededor de su cintura como si estuviera abrazándola en sueños. Ella se resistió a moverse. En lugar de eso Myeong se acurrucó más cerca y volvió a dormirse.

ooooooooooooooooooooooo

Unos días más tarde –el sol brillaba cálidamente en el claro cielo azul- los dos le dijeron adiós al sacerdote y dejaron la capital real.