Hola a todos les he traído otro capítulo de mi fic. Espero sea de su agrado.

Disclaimer: Fire Emblem no es mío.


Chapter 8: Descifrando el acertijo.

-Esta cosa es sangre.- Raiu seguía acercando el dedo a su nariz como si esperara estar equivocado.- Es una mescla de sangre laguz y beorc.

-¿Cómo mestizaje?- pregunto Greil algo confundido.

-No, me refiero a que… es como si hubieran tomado sangre de un beorc y de un laguz y las hubieran juntado para hacer la tinta.

-¿Estás seguro?-el corazón de Elena se había acelerado.

-Sí.- dijo Raiu limpiando su dedo en su ropa.-No tengo la menor duda.

-De acuerdo, dices que nada de esto estaba antes.- Greil se veía bastante confundido.-Y tú dices que la tinta es sangre de laguz y beorc, pero el único laguz que yo he visto dentro del castillo eres tú y el tío Ranulf, y él no sabe nada del libro. Esto es ridículo.

-¿Qué es ridículo?- pregunto Raiu.

-Lo que están pensando.- respondió el muchacho dejándose caer en la cama.

-Y según tú.- dijo Raiu con cara seria y despreocupadamente.- ¿Qué es lo que estamos pensando?

Greil rodo los ojos y se puso de pie.-Que esta cosa,- dijo sujetando el libro con una mano.- tiene poderes o algo así, eso es lo ridículo.

-Creo que a eso se refería la anciana.-dijo Elena.

-¿Qué?- preguntaron Greil y Raiu.

-Na… nada.- se apresuró a decir la joven al darse cuenta de que había pensado en voz alta.

-Ahora me dices.- dijo Greil mirando a la joven a los ojos.-Tu nos dijiste anoche que la anciana no te había dicho nada y yo ya no te he preguntado porque no me quiero pelear contigo otra vez, pero te acabas de descubrir.

-Elena, confía en nosotros.- dijo Raiu.- Somos tu familia.

Elena se quedó callada por unos segundos y miro a otro lado para evitar la mirada de los muchachos. No quería recordad la voz de la anciana.

-Hermana, dinos.- Greil tomo la mano de Elena y la apretó ligeramente, Elena le correspondió y extendió la otra mano para que Raiu se acercara también.

-Tienen que prometerme que no se lo dirán a nadie.- dijo con severidad.

-Lo prometemos.- dijo Raiu tomando la mano de la joven y sonriendo.

-No comprendí nada al principio pero creo que ahora las cosas tienen un poco más de sentido.- comenzó a contar.-Cuando me saco de la habitación, me dijo que no podía escapar, que aunque así lo quisiera, nadie puede escapar de su destino, después le pregunte que quien demonios era y ella rio y me dijo que podía ser eso, un demonio, mi salvación o mi destrucción, la vida o la muerte, de mi depende.- la voz de Elena estuvo a punto de quebrarse pero dio un respiro profundo para tratar de calmarse.- después se cortó la mano y dijo algo en lengua antigua de cual yo entendí solo una parte, para que el demonio…

-¿Para que el demonio que?- pregunto Greil.

-No sé, después me dio el libro y me dijo que era el cielo y el infierno, la luz y las tinieblas. Le dije que dejara de hablar en acertijo y que me dijera lo que era el libro y ella se limitó a responder que lo leyera para que me enterara, después se fue pero me dijo que me cuidara del demonio porque a partir de ahora estaría vigilándome siempre.

-¿Un demonio?-pregunto Raiu con clara confusión en su rostro.- ¿Quieres decir que… un demonio es el que te dio el libro y que ahora te persigue?

Elena se encogió de hombros y soltó las manos de ambos muchachos. Dirigió su mirada hacia la ventana para ver como unas pequeñas gotas comenzaban a cubrir el cristal, vio como un haz de luz atravesaba el cielo color gris oscuro.

-Aun no puedo entender bien sus palabras, pero creo que lo del demonio es cierto.- dijo sin despegar la vista de la ventana.

-¿Por qué lo dices?- pregunto Greil con seriedad.

-Porque he sentido como si alguien me estuviera observando.- la mirada de Elena se volvió sombría.- como si alguien estuviera conmigo a cada instante. Anoche no dormí bien, esa cosa, o lo que sea, estuvo aquí, hostigándome. Había más de una presencia en este cuarto, hablaban en susurros, trataban de decirme algo, pero yo no los quería escuchas, tenía… miedo. Esta mañana volví a tener la misma sensación y escuche esos susurros de nuevo, pero no fue como la primera vez.

-¿Por qué dices que ya sabes a lo que se refería la anciana?- pregunto Greil recargándose en la pared y cruzando los brazos.

-Porque si de verdad hay un demonio, tal vez ese libro me pueda ayudar, la luz y el cielo. Pero así como me puede ayudar, también me puede lastimar, las tinieblas y el infierno.- otro haz de luz surco el cielo e ilumino toda la habitación.

-Pero ¿de qué manera te podría dañar?- le pregunto Raiu quien también observaba la tormenta.

-No lo sé, pero si eso de los sacrificios sagrados no es simbólico, probablemente significa que realmente habrá que matar a alguien.

-Creo que nos estamos adelantando demasiado.- dijo Greil tratando de atraer la atención de los demás.- ¿Cómo que matar a alguien?

-Tal vez todo es simbólico, al menos eso es lo que espero.- dijo Elena sin inmutarse un poco.

Alguien toco a la puerta provocando que los tres muchachos dieran un respingo. Antes de que alguien la abrir, Greil le arrojo el libro a Raiu, golpeándolo en la cabeza.

-Me dolió, animal.- susurro el laguz frotando su cabeza.

-Per… perdón. Pon el libro debajo de la cama…- dijo Greil entrecortadamente aguantando la risa.-…por favor.

Raiu maldijo por lo bajo pero hizo lo que su amigo le dijo. Elena abrió la puerta riendo ligeramente.

-¿Qué hacen?- pregunto Ranulf cuando Elena abrió la puerta. Miro a su hijo con curiosidad viendo como el joven laguz frotaba su cabeza.- ¿Qué te paso, Raiu?

-Nada, pa.- dijo el muchacho viendo por el rabillo del ojo a Greil.- Un tarado que cree tener puntería.

-Si tú lo dices. Soren me dijo que los buscara.

-¿Para qué?- preguntaron los tres muchachos al unísono y poniéndose a la defensiva.

-Yo que sé, él nunca me dice nada, solo me pidió que viniera por ustedes.

Greil, Elena y Raiu se quedaron parados mirándose los unos a los otros, hasta que decidieron salir del cuarto. Llegaron a donde se encontraba Soren, los reyes estaban con él.

-Nos iremos hoy.- dijo el hombre sin mirar a los muchachos que recién habían llegado.

-¿Qué?- dijo Raiu como si creyera que escucho mal las palabras del mayor.

-Que nos vamos hoy mismo.- dijo con ese mismo tono frio.

-Pero el cielo se está cayendo. Mira la tormenta haya afuera, tío.- protesto el laguz.- Soy un gato, no me gusta mojarme si no tengo la necesidad de hacerlo.

-Pues ahora tienes la necesidad, porque tenemos que ir a Begnion ahora mismo.

-¿Por qué?- pregunto Elena con seriedad.- ¿Qué te hizo cambiar de opinión tan repentinamente?

Soren miro los ojos de la joven por unos segundos antes de hablar.-Los reyes me estaban hablando sobre los asesinatos de Begnion. Creo que lo mejor será que Ranulf y yo vayamos a ayudar a su padre lo más pronto posible.

-¿Es que las cosas están tan mal?- pregunto Greil.

-Algo así.- Soren se dio la vuelta, cómo si tratara de esquivar la mirada de los muchachos.-Espero que hayan dormido bien anoche, porque no nos detendremos a descansar.

Elena sabía que había algo raro en el súbito cambio de Soren, había algo más que estaba comenzando a preocuparla, simplemente, no era normal que el tío Soren actuara de esa manera. No entendía el motivo por el cual tenían que irse ese mismo día, en medio de una tormenta y sin descansar. Si su padre se encontraba en el desierto de Begnion, donde estaba ocurriendo los dichosos asesinatos, les tomaría varios días llegar hasta ese lugar, aun si no se detienen.- ¿Por qué tanta prisa?

-Vayan a prepararse. Tenemos que irnos cuanto antes, algo me dice que la tormenta empeorara.- dijo Ranulf como si nada.

Los tres jóvenes salieron de la habitación sin decir nada más.

Cuando Elena entro a su cuarto, tomo todas sus pertenencias y las metió en una pequeña mochila, tomo el libro que estaba debajo de su cama, al observarlo, noto algo nuevo en la cubierta, otra línea acababa de aparecer. Aproximadamente, del mismo tamaño que la primera. Se tocaban en la punta, formando una especie de triangulo, delgado y sin base.

-¿Qué diablos está pasando?- se preguntó mientras observaba el libro.

El pesado silencio que impregnaba la habitación fue roto por el sonido de un trueno, Elena se acercó a la ventana solo para darse cuenta que, tal y como dijo el tío Ranulf, la tormenta estaba empeorando. Los ases de luz se volvían más frecuentes con el transcurrir del tiempo y los truenos eran cada vez más fuertes y ensordecedores. Se quedó quieta, observando la tormenta, las gotas de lluvia caían con una velocidad impresionante y golpeaban el cristal con fuerza. Aun llevaba el libro en su mano derecha, sentía algo que emanaba de él, una energía reconfortante pero al mismo tiempo, oscura, subía por su brazo y entraba a su cuerpo. Dejo caer el libro pero no dejo de observar por la ventana, se acercó más para poder ver el suelo de afuera del castillo, la anciana estaba ahí, parada en medio de la lluvia, mirando a Elena con esos mismos ojos color gris frio, sonrió de una manera diabólica, se dio la media vuelta y comenzó a caminar hasta que Elena ya no la pudo ver más.

-Un siclo se cumplió.- esa voz salió de la nada, no provenía de un punto específico.-La vida o la muerte, tú decides.

No se movió, pero no porque fuese presa del miedo, sino más bien porque su mente analizaba la situación, la anciana había vuelto a aparecer justamente ahora que estaba más confundida que nunca.

-¿Sera posible que…- dijo para sí misma.

-¿Ya estas lista?- pregunto una voz que reconoció como la de su hermano.

-Sí, ya voy.- se agacho para recoger el libro y lo metió en su mochila, se la colgó al hombro y salió de la habitación.


¿Qué les pareció? A mí me parece algo no se…

Bueno, quiero agradecer a hydelink por sus consejos. Gracias por tu ofrecimiento y con gusto lo acepto.

Espero sus reviews y gracias a todos por regalarme un poco de su tiempo y leer mi historia.