ESTE FANFIC NO ES MÍO. ES UNA TRADUCCIÓN.
La historia original en inglés es obra de MurkyMuse y se llama "The Runaway and the Dragon". Lo tiene publicado en la página "Archive of Our Own". Cuento con su permiso para hacer esta traducción y publicarla en esta página. El link a la página del fanfic original está en mi perfil, porque no me dejaban escribirlo aquí.
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Notas de MurkyMuse traducidas:
Finalmente, la última parte. Este fanfic, literalmente, se ha triplicado respecto al plan original. Sin embargo ha valido la pena. Estoy muy contenta con el resultado.
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Capítulo 6: Reconocimiento.
Mas o menos mil años después…
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A pesar de su agradecimiento por haber estado dispuesto a ayudar a unos extraños, Zeno no pensó mucho sobre el muchacho que había encontrado a la señorita y a su guardaespaldas medio muerto después de su caída por el precipicio.
Las plumas como decoración eran populares en ciertas regiones de Kouka. Nunca se le ocurrió que el hecho de que ese muchacho las llevara pudiera significar algo.
Había habido muchos cocineros increíbles en el pasado. Habría más en el futuro.
También hubo muchas personas expertas en medicina. Eso no llamó la atención del dragón.
Sin embargo, después de que el muchacho estuviera convencido de abandonar el valle, sus preparativos le dieron a Zeno una extraña sensación de deja vu.
Entonces se encontró con el rápido entusiasmo del muchacho por los viajes y su astucia, las cuales fueron evidentes incluso cuando les veía desde la distancia, fue eso lo que finalmente le trajo a la mente a la difunta esposa de Zeno. Todas esas otras pequeñas similitudes también fueron notadas de repente. Aún así, a pesar del rápido cariño que creció por el muchacho, el dragón no pensó mucho en ello.
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En la fiesta después de la batalla de Awa fue la primera vez que Zeno se acercó a hurtadillas lo suficientemente cerca del grupo de la señorita como para espiar fácilmente desde que ella se había caído en el valle. La señorita, Seiryuu y Hakuryuu ya estaban durmiendo. Ryokuryuu estaba distraído tocando su instrumento y diciendo adiós. Mientras tanto, el muchacho –claramente cansado y adolorido por su papel durante la batalla- estaba corriendo para quejarse de los piratas que apenas estaban despiertos para que le dejaran ahora tratar sus lesiones.
"¡Deberíais escucharme! ¡Soy un genio guapo!"
"Hace años…" Su voz era baja y ronca. "Decidí que cuando Hiryuu renazca, la persona que soy se unirá a su viaje. Viajaremos juntos otra vez con las otras personas que son importantes para ti."
"Eso es…"
"Sé que suena imposible… pero lo haré. Después de todo soy una genio guapa…"
Sus ojos azules se abrieron con sorpresa cuando Zeno recordó las últimas palabras de su esposa. Se ajusto la bufanda. No era la misma que ella le había hecho –las bufandas no podían durar milenios- pero él había sido muy exigente con el tono de verde del reemplazo.
"Semejante promesa imposible…"
El muchacho no era Myeong más de lo que la señorita era el Rey Hiryuu. No estaba garantizado o era incluso probable que siguieran los mismos pasos. Sin embargo a partir de ese momento Zeno amó al muchacho al igual que amaba a la reencarnación de Hiryuu y a la nueva generación de dragones.
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Habiéndose decidido a unirse a la señorita, Zeno les siguió cuando dejaron Awa. Les dio unos pocos días para que Ryokuryuu se instalara y para que ellos se fijaran su próximo objetivo: él.
Zeno esperó el momento perfecto para hacer su aparición. Este llegó cuando el muchacho preparó el ciervo para la cena y la señorita oró como agradecimiento al animal. Con su estómago gruñendo ante la idea de de degustar lo más cercano a la comida de su esposa que jamás volvería a conseguir, Zeno finalmente se unió a todas las personas más valiosas para él.
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Finalmente llegó en el momento en el que Zeno tuvo que dar un paso adelante a la línea del frente para proteger y escudar a sus compañeros. La agonía de no morir le quemó. Le quemó y le abrasó hasta que su piel se volvió como el acero, como una armadura forjada en el horno de un herrero.
Una vez que los soldados se hubieron retirado, mientras sus seres queridos se aferraban a él en un abrazo de grupo, Zeno se disculpó con los espíritus de su esposa y del Rey Hiryuu. Ninguno de ellos había querido presenciar su dolor. Sin embargo, no quiso pedir disculpas a la señorita o al muchacho. Tampoco quiso pedir disculpas a sus hermanos dragones o al señor.
Zeno lo volvería a hacer una y otra vez si eso significaba que les mantendría a todos a salvo.
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Una vez que los heridos fueron atendidos y estuvieron descansando en la tienda de campaña, el muchacho también se tomó un momento para descansar sentándose debajo de un árbol. Él suspiró molesto. Frunciendo el ceño, Zeno se acercó al muchacho.
"¿El muchacho está bien? El muchacho fue golpeado, ¿no?"
"Estoy bien. Es solo un pequeño moretón. Nada como…"
El muchacho miró las escamas doradas del dragón con una mezcla de fascinación y horror. Zeno era consciente de que el muchacho se sentía curioso sobre ello, revisando discretamente al dragón rubio buscando escamas a cada oportunidad que tenía. Ahora el muchacho era capad de verlas pero parecía que mirar las escamas significaba recordar cómo exactamente habían llegado allí.
"… Como… los otros." Graznó finalmente el muchacho como si se estuviera ahogando con las palabras.
Zeno sonrió suavemente y tocó ligeramente el hombro del muchacho, un recordatorio silencioso de que él aún estaba vivo.
"El muchacho ha estado tan ocupado cuidando de Hakuryuu y los demás que no se ha tratado a si mismo. Zeno irá a buscar un ungüento para ponértelo en el moretón."
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El aire de la montaña era frío. Sin embargo Yoon ni se inmutó por él mientras estaba de pie al lado de la fogata. Él estaba removiendo la olla con el guiso, el olor flotaba en el aire y llamando la atención del pozo sin fondo. El dragón rubio rondaba como un niño impaciente, saltando en su sitio de un pie a otro. Yoon le miró con una expresión escéptica.
"¿Cómo es que alguna vez estuviste casado?"
Zeno se rió. "Todo el mundo se está agarrando a eso."
"Es difícil de imaginar." Yoon frunció el ceño. "¿Cómo era ella?"
La sonrisa que se formó en el rostro de Zeno fue una llena de cariñosos recuerdos y afecto espontáneo.
"Ella era increíblemente inteligente. No era diferente de ti, muchacho."
Un leve rubor coloreó las mejillas del chico. "¿Eh? ¿Qué se supone que significa eso?"
"¡Parece que la comida está lista! ¡Zeno va a hacérselo saber a los demás!"
Zeno rápidamente corrió la voz; y, todo el mundo se reunió alrededor de la fogata para cenar. Hakuryuu le rogaba a Ryokuryuu que hiciera algo con el insecto que volaba alrededor de su comida, mientras que el señor alimentaba el fuego con burlas incesantes. Seiryuu alimentaba silenciosamente a la pequeña ardilla con parte de su cena, aparentemente ajeno al caos que había cerca de él. El muchacho le dio un plato de estofado a la señorita antes de sentarse al lado de ella con el suyo. Zeno se sentó lejos del grupo y observó sus cariñosas interacciones.
"¡No! ¡Aléjalo de mí! ¡Jae-ha mátalo! ¡Por favor!"
"Deja de aferrarte a mí. Eso no es hermoso."
"¿Qué pasa, serpiente blanca?"
"Hak, deja de molestar a Kija."
"¡Callaros bestias!"
"…"
De repente Zeno saltó y gritó en voz alta. "¡Hey, muchacho! ¡Segundo plato! ¡Zeno quiere segundo plato!"
Yoon le miró. Zeno prácticamente podía ver como su cerebro rememoraba su conversación anterior cuando las mejillas del muchacho se sonrojaron con un color rosa claro.
"Sí. Hay un montón."
"¡Gracias por la comida!"
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Más tarde durante esa noche, Zeno se alejó de sus compañeros durmientes y encontró un buen tronco para observar las estrellas. La luna estaba menguante, y el cielo estaba despejado de nubes. Las estrellas brillaban intensamente. Después de un tiempo lento, pasos cautelosos vinieron por detrás de él. Zeno se giró hacia el autoproclamado chico guapo.
"¿No puedes dormir, muchacho?"
"¿Qué es lo que has querido decir antes?"
"Eso todavía te molesta, eh."
"Cuando haces comentarios como esos, siempre cambias de conversación y nunca respondes a mi pregunta." Yoon frunció el ceño. "No más desviaciones."
Zeno se rio. "El muchacho lo ha pillado."
"Por supuesto que me he dado cuenta de eso." Declaró Yoon. "Soy un genio guapo."
"Zeno tendría que saber que no debería subestimarte." El dragón asintió sabiamente.
Por un breve momento Yoon resplandeció de orgullo, pero después su rostro se arrugó con molestia.
"¡Te he dicho que no más desvíos!"
El dragón rubio levantó las manos en señal de rendición.
"Está bien. Está bien."
Zeno saltó de su rama. Su mano se posó sobre el pelo de Yoon, a la vez que miraba fijamente a los ojos del muchacho. Sus frentes estaban casi tocándose.
"Mi esposa era una genio. El muchacho es un genio. No es nada más que eso."
Zeno se apartó y bostezó de forma exagerada. "Ahora Zeno se va a la cama. Buenas noches, muchacho."
El dragón se alejó, dejando a Yoon atrás contemplando el cielo estrellado con una expresión perpleja.
"… De alguna manera… Creo que está mintiendo…"
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Con este capítulo se termina esta traducción. Espero que os haya gustado, a pesar de que la historia se aleja del argumento original.
Si os habéis quedado con ganas de más os animo a que os paséis a leer alguno de mis otros fanfics o traducciones.
Para terminar, muchas gracias a Tsukiyo-san por todos los comentarios que me ha dejado en este fanfic.
Nos vemos.
