18: Monstruos.

Los recuerdos definidos eran borrosos, por no decir casi inexistentes, sus labios carnosos se entreabrieron succionando algo de aire para calmar la arritmia que comenzaba a hacer sudar sus manos, cerró sus ojos azules intentando recordar, intentando darle cuerpo a la culpa que segundo a segundo crecía como un monstruo incontrolable. Escenas aparecían intermitentes como vívidas imágenes que le crispaban la piel, sabía que su memoria endémica todo lo recordaría si tan solo dejará de inconscientemente negarse a recordar.

Dejo escapar el aire por sus labios y apretó más los parpados y después de despejar su mente y relajar los labios, recordó. Las manos de James cuidadosamente desabrochando cada botón de su camisa, sus labios tiernos trazando un sendero de besos desde su mandíbula hasta su pecho, sus manos enterradas entre el cabello largo y oscuro de él, después otro beso hambriento en sus labios que lo hizo separarse entre el primer jadeo de la noche, sus ojos azules cristalinos, su mirada incierta, su mente reprimiéndolo, su cuerpo entusiasmándolo.

James lo acostó pacíficamente en la cama, removiendo la poca ropa que quedaba entre ellos, la erección de Steve era sólida y demandaba atención, la lengua de James se deslizaba juguetona, lo degusto como alguien que llevara siglos esperando hacerlo, su toque era tan gentil, tan estúpidamente perfecto y atinado, Steve arqueaba la espalda en respuesta de cada movimiento de James, sus labios temblaban y sus gemidos inundaron pronto el departamento.

Steve sacudió la cabeza con ojos llorosos, se mordió el labio intentando contener un sollozo que pudiera provocar que James despertara. Sí, había tenido sexo oral con su mejor amigo, pero eso no era lo peor, no estaba ni siquiera cerca a lo peor…

Recordó las manos de James sujetándolo de la cintura, los besos marcando su nuca, su cuello, descendiendo por su espalda, después sintió como lentamente lo lubricaba, lo hacía expandirse… Sí, sabía perfectamente cada movimiento que James hacía, él los hacía con Tony.

Tony.

Como una flecha atravesándole el corazón sintió el recuerdo de la primera embestida de James en su cuerpo, después siguieron muchas más y un placer tan carnal, tan incontrolable… Tan devastador para ambos, orgasmos continuos y prolongados, sudor, temblores agitantes. Y entonces vino ese momento después del sexo, en el que James lo sujetaba entre sus brazos y besaba delicadamente su frente, en el que Steve no pensaba claramente y apoyaba sus labios en su pecho, buscando seguridad, protección, estúpidamente buscando ser alguien.

Entre el silencio nocturno James había dejado escapar un "te amo", fue en ese momento cuando Steve se dio cuenta de las consecuencias de haber tomado una decisión basada en la melancolía y la rabia. No había dicho nada, había pretendido que dormía, si Bucky lo habría creído o no, no era un asunto que quisiera descubrir.

Sin embargo la noche fue amarga después de eso, involuntariamente su mente comenzó a tortúralo con miles de recuerdos de Tony, con su sonrisa ruborizada, su arrogancia que tantas veces lo condenaba, y otras más lo salvaba. Su Tony.

Recordó la primera noche que pasaron juntos y como Steve le había dicho que lo amaba, de la misma manera en que Bucky lo había hecho, con la misma firmeza en la voz, y Tony igual con su frente pegada en su cuello se había levantado abruptamente pidiéndole que no dejara que los sentimientos se añadieran a lo carnal.

Steve había jurado con su vida que lo amaba y que no era la clase de hombre que mintiera con tal de conseguir algo tan vacío como puro sexo. Entonces la culpa fue demasiada y un sollozo tenue escapo su garganta, volteo asustado a ver a James, esperando no haberlo despertado con su patético llanto, James aun dormía, su espalda desnuda iluminada y el reloj de la mesa de noche marcaba las 10 de la mañana. Mierda.

Se levantó cauteloso, sus ojos azules húmedos y rojos, se vistió rápidamente, y se dispuso a salir del apartamento, caminó hasta la puerta, antes se detuvo frente a un gran espejo de cuerpo completo que Bucky tenía en la sala, se contempló por un momento, todo su cuello estaba marcado por manchas oscuras moradas, sus brazos rasguñados, inclusive podía notar en su mirada algo roto.

Tony lo descubriría al primer vistazo, inclusive con el suero estas marcas tardarían mínimo medio día en sanar. No podía ser visto… pero tampoco podía quedarse. Volteo de reojo a la habitación y murmurando un tenue "perdón" salió del apartamento.

Tony estaba sentado en el gélido mármol, sus huesos expuestos recargados en el sólido muro de concreto, sus piernas cruzadas resguardando en el centro su panza más notoria y una botella de vodka. No había dormido, su mente no dejaba de repetir una y otra vez las palabras asesinas que había dicho hace una noche.

Steve no había vuelto.

Steve no había vuelto y nadie sabía nada de él, Bucky ni siquiera le había contestado sus llamadas. Natasha había sido lo suficientemente gentil para llevar a Peter a los scouts y ahorrarle esta escena tan patética, tan Stark.

Secó de nuevo las lágrimas que volvían a salir de su mirada castaña, sus profundas arrugas más marcadas por el desvelo y la angustia. Su visión nebulosa por el alcohol. Escuchó pasos en la puerta principal e intentó levantarse del piso lo más rápido posible… Tal vez al fin Steve había llegado, tal vez él estaba bien, tal vez lo perdonaría…

Caminó tambaleándose con la botella en mano hasta la puerta, su sonrisa se extinguió al momento en que vio que era Bruce quién entraba al penthouse.

"Tony, no puedes estar tomando, ni sin playera, te puede dar neumonía"

Tony sonrió nostálgico ignorándolo por completo y apoyado sobre el mismo muro dejo su cuerpo deslizar hasta el frío mármol, Bruce se acuclillo junto a él.

"¿Qué paso? ¿Steve está bien?"

"No sé nada de él Bruce"

"¿Desde cuándo?"

"Ayer le dije cosas terribles, no… no sé qué paso. De la nada estaba muy enojado con él, por todo, por nada… dije cosas que no sentía y creo que él creyó que yo pensaba todo eso…" Su voz quebrada al final, un llanto audible, Bruce le dio una sonrisa rota, Tony se veía tan indefenso, tan quebrantado.

Bruce se quitó el saco gris que tenía y lo puso sobre su pecho desnudo, cubriendo el pequeño bulto que día a día se dejaba ver mayor.

"Tony, es normal que el embarazo te altere emocionalmente"

"Bruce soy un monstruo. Steve, Steve solo se preocupa por mí, él es tan bueno, siempre lo ha sido y yo siempre soy tan arrogante, tan odioso y despreciable" Bruce sonrió de nuevo dándole un beso en la frente, su pulgar recorriendo amistosamente su mejilla.

"Tony, tú siempre has sido así, de eso se enamoró Steve"

"¿Cómo puede alguien amar a un monstruo?"

"Tony, he conocido muchos monstruos en mi vida… conozco a uno particularmente bien por desgracia, y créeme cuando te digo, tú no eres un monstruo"

Tony le regaló la primer sonrisa de su agónica mañana, Bruce sonrió también e intento ayudarlo a ponerse de pie, una vez ambos parados puso cariñosamente su mano en el bulto ya formado bajo sus costillas. Tony hizo una mueca y con la ayuda de Banner pudo caminar hacía la estancia.

"Soy un monstruo Natasha" La voz de Steve sonaba totalmente destruida, su cuello tenía marcas rojizas, como si alguien hubiese intentado estrangularlo, su mirada jamás había estado tan cristalina y no se dignaba ni siquiera a mirarla a los ojos.

"¿Steve estas bien? ¿Cómo sabías que yo estaría aquí?"

"Te seguí, perdón, tenía que hablar contigo" Natasha asintió desconfiada, ambos parados en media banqueta a pocas cuadras de Central Park donde habitualmente los scouts se reunían.

"¿Viste que traje a Peter en la mañana? no te vi en el penthouse, Tony se veía particularmente mal hoy"

"¿Mal cómo? ¿Está bien? ¿De salud? ¿Le comentaste a Bruce?"

"Sí, tranquilo, Bruce debe estar ya con él. ¿No pasaste la noche con él, cierto?"

"Nos peleamos, y salí a caminar, solo quería despejar mi mente, tenía toda la intención de volver… hice algo despreciable Nat, creo que jamás me lo voy a perdonar"

Natasha sonrió entretenida.

"¿Qué? ¿No ayudaste a una señora a cruzar la calle? ¿No bajaste a ningún gato de ningún árbol?"

Steve levantó la mirada por primera vez, clavándola directamente en los ojos verdes de Natasha y entonces su sonrisa se esfumó por completo, jamás había contemplado a Steve tan destruido, ni siquiera aquella vez que había ido a la torre a reclamarles acerca de que ellos sabían de Peter y lo habían ocultado.

"Me acosté con Bucky"

La reacción de Natasha fue impulsiva, una cachetada tajante haciendo girar su mandibula, su mirada tornándose asesina, sus facciones endurecidas.

"Eres un idiota"

"Sí, lo sé, y me siento tan estúpido, tan banal, tan mierda" La voz de Steve se quebró y golpeo frustrado un árbol cercano, fracturando el tronco con su puño, Natasha permaneció inmóvil.

"No puedo creer que le hicieras eso a Tony Steve, creí que eras diferente"

"Perdón, fue la melancolía, la estupidez del momento, el impulso, el coraje, la falta de él… Tony no ha sido Tony desde que lo volví a encontrar"

"Claro que no Steve, tiene un hijo carajo, y tú también ¿Cómo no pensaste en él?"

Steve no tenía palabras ni argumentos, permaneció callado esperando que Natasha se fuera, sin embargo conforme el tiempo fue avanzando las facciones de la asesina se suavizaron.

"Tienes que valorar si de verdad quieres seguir en esto o no, Steve, aunque no parezca, él te ama"

"Yo sé, y yo lo amo a él, no hay nada que valorar, solo… puta madre, solo fue una estupidez y… Mierda Natasha soy un monstruo, Bucky me dijo que me amaba… Bucky… lo lastime a él y a Tony al mismo tiempo" Steve rompió en llanto y Natasha a pesar de su enojo lo quería en demasía, además entendía esta clase de impulsos, esta clase de errores de sexo vacío por despecho, ella misma había cometido ese error con Banner y aunque el científico jamás se había enterado, era una culpa que cargaba en su interior, sin embargo sabía que el sexo y el amor eran conceptos muy diferentes, que se podían separar perfectamente sin alterar ninguno de los dos. Se acercó lentamente y lo abrazó.

"Te entiendo más de lo que te imaginas Steve, debes enmendar tu error"

"Lo sé y pienso decírselo, solo quería ver a Peter una vez más, sé que no me perdonará tan fácil, sé que no merezco que me perdone, pero ne…"

"¿Decirle qué?" Natasha lo interrumpió incrédula

"Lo que paso en la noche"

"De ninguna manera"

"¿De qué hablas? No puedo llegar e inventarme una mentira y vivir como si nada de esto hubiera pasado ¿Tienes idea de cuánto me odiaría cuando se entere?"

"No tiene por qué enterarse Steve, si le dices lo vas a destruir, y no es el momento perfecto, créeme. Tony te necesita más que nunca"

"No puedo vivir con mentiras Natasha"

"Hazlo por él. Ya vivió un embarazo solo, ¿Vas a dejar que igual este solo esta vez?"

Steve comenzó a caminar en círculos en frustración, sus manos en la cabeza y sus dientes mordiendo fuertemente su labio inferior.

"Natasha no soy bueno mintiendo"

"No tienes que hacerlo, solo estas omitiendo información"

"No"

"Has lo que quieras entonces, pero atente a las consecuencias de cada una de tus decisiones Rogers"

Natasha jamás le había llamado por su apellido.

Después de que las horas pasaron y todas las manchas de su cuerpo habían desaparecido, Steve caminó hacía el bosque, esperando a que Peter saliera, Peter salió serio y al verlo una enorme sonrisa de júbilo se dibujó en sus labios.

"Papá Steve, ayer no te vi en la noche"

"Tuve que salir de emergencia Peter, pero ya estoy de vuelta" dijo con un nudo en la garganta y el niño asintió.

"Mira, lo vi y pensé en regalárselo a Papi Tony ¿Te gusta?"

Steve contemplo el oso blanco de peluche que Peter sujetaba difícilmente con ambos brazos

"Me encanta" dijo con ligeras lágrimas en sus ojos, no quería perder esto, nada valía tanto como esa sonrisa inocente, ese cabello quebrado, esos ojos idénticos a los de él. Mierda, había sido un idiota.

"Creo que lo necesitas más tú" dijo y se lo dio gentilmente, Steve lo tomó con manos temblorosas.

"Gracias" Peter sonrió sincero y le dio un cálido abrazo.

"Sé que las cosas han sido difíciles, pero todo mejorará. Créeme"

Steve asintió con una mirada angustiada, ojala fuera cierto.

Jarvis abrió la puerta principal del penthouse sin decir una palabra, en la paranoia de culpas y demonios de Steve sintió que el AI ya sabía todo, su silencio tal vez representaba su inconformidad… Tal vez inclusive Tony sabía.

Peter entró al penthouse dirigiéndose directamente a la cocina en busca de algo para la cena, Steve buscó con la mirada a Tony, nada. En eso Bruce venía bajando las escaleras, tragó saliva difícilmente, esperando la peor reacción, pero Banner sonrió tenuemente.

"Está dormido, tomó demasiado vodka, pero el… feto está bien" Bruce dijo recordándose a sí mismo que Steve no estaba conforme con la idea del embarazo de Tony, Steve sonrió melancólico.

"El bebé Bruce"

Bruce abrió los ojos impresionado.

"Creí que no estabas de acuerdo"

"Creo que he cambiado de opinión" Bruce sonrió sincero y le dio un cálido abrazo a Steve.

"Sé que Tony puede ser un poco difícil de digerir, y el embarazo lo enloquece, pero créeme que está de vuelta"

"¿El Tony sarcástico, arrogante, billonario, filántropo, genio y mujeriego?" Steve preguntó con una sonrisa divertida al recordar una de las primeras peleas que habían tenido.

"El mismo pero cambiando lo de mujeriego por papá"

Otro tragó amargo de culpa se deslizo por la garganta de Steve, no pudo decir nada, simplemente asintió.

"Natasha dijo algo parecido"

"Sí, sostengo la teoría que los embarazos le cambian la personalidad, este en específico ha regresado al antiguo Tony, del que te enamoraste"

"Yo lo amo bajo cualquier personalidad en la que este" Bruce sonrió de nuevo.

"Habla con él, generalmente tú lo haces entrar en razón. Ahorita está muy ebrio, tuvo un día duro, entiende que sus emociones se agudizan y puede tomarse todo de una manera más personal" Steve asintió, se sentía tan estúpido, las palabras que lo habían herido tanto, que habían causado que se arrojara a la cama de Bucky no habían sido nada más que hormonas desbocadas de un embarazo que de cierta manera había sido su culpa.

Vaya que él si sabía ser un verdadero imbécil.

El teléfono sonó y Peter contesto, mientras Bruce daba las ultimas indicaciones de cuidado de Stark y salía con una tímida sonrisa del penthouse.

"Es Bucky papá"

Steve volteo horrorizado hacía el teléfono, Peter lo sostenía en su mano, estirando el brazo hacía su dirección, Steve asintió y tomó la bocina.

"¿Bucky?" preguntó con voz temblorosa.

"Te fuiste" la voz del otro hombre sonaba quebrada y revuelta, como si mucho alcohol lo hubiese descoordinado.

"Perdón, fue una…"

"¿Idiotez?" preguntó Bucky, su voz totalmente rota y encendida en coraje.

"Un impulso"

"¿Así que a eso estamos jugando Steve? ¿Las noches que Tony te bota vas a venir a cogerme y al otro día vas a buscarlo a él?"

"Tú sabes bien lo que siento por él"

"Claro, que estúpido fui al creer que podías ver más allá de él"

"Bucky perdón"

"Es increíble, eres increíble"

"Sé que no hay manera en que me perdones…"

"Ahórrate tus patéticas disculpas Steve, mejor ten los cojones de decir lo que sientes" Steve se encendió en coraje en un segundo.

"Jamás te dije que te quisiera a ti James, tú siempre has sabido que lo amo a él, que tengas problemas aceptándolo no es mi culpa"

"¿Sabes que sí es tu puta culpa? Venir y besarme y dejarte tocar, y coger, y pasar la noche conmigo" su voz totalmente quebrada, los ojos de Steve llenos de lágrimas, la mirada de Peter consternada.

"Perdón si te lastime pero quiero que entiendas, que lo amo a él" una risa histérica se escuchó del otro lado de la línea.

"Tú no sabes que es amar, si lo supieras no le hubieras hecho esto. ¿Qué va a sentir cuando se entere?"

"No es relevante lo que paso"

"¿Con qué no piensas decirle?" la voz de Bucky había mutado, se escuchaba demasiado coraje, demasiada tristeza, demasiada ira contenida.

"No es de tu incumbencia"

"Oh no Steve… Claro que lo es"

El sonido muerto de la línea se escuchó, la mirada de Steve desorbitada, sus labios temblando.

"¿Estas bien?" Peter preguntó consternado, aunque Steve asintió sabía que nada de esto estaba bien, sabía que Jarvis registraba todas las llamadas y que ya se había enterado de todo, sabía que las últimas palabras de Bucky habían sido una amenaza sutil. Sabía incluso que su misma culpa no le dejaría mentirle a Tony. Se mordió el labio aún más fuerte, el metálico sabor de la sangre impregnándolo.

Después de controlarse y haber dejado a Peter en su cama caminó cauteloso hasta la recamara principal en la que Tony aún dormía plácidamente, se metió en las cobijas con una arritmia por los nervios, Tony se movió abriendo los ojos perezosamente.

"Creí que no volverías después de lo que te dije" su voz algo quebrada, su mirada penetrante, los ojos azules de Steve se cristalizaron, lágrimas de culpa silenciosa comenzaron a ahogarlo. Tony se pegó más a él.

"Perdóname Steve, lo que dije fue terrible y jamás lo he creído, yo… yo sé que tú me volviste a la vida…"

Steve no pudo soportar más y lo besó profundamente, poniendo su mano cautelosamente en su espalda baja y la otra delineando la curva de su bulto.

"No digas nada Tony, no tengo nada que perdonarte, más bien perdóname tú a mí"

"¿Perdonarte por qué?"

Steve lo sentía en la punta de la lengua, sin embargo las palabras de Natasha retumbaron en su mente.

"Por no haberte apoyado en esto" dijo y puso cálidamente la palma de su mano en su vientre" Tony sonrió incrédulo.

"¿En serio?" preguntó, su sonrisa ancha marcando sus arrugas profundas, Steve lo besó de nuevo.

"Siempre"

No supo si fue la culpa, o la realización de la situación, no supo si era lo vulnerable que la mirada castaña lo hacía sentir, o lo completo que se sentía al tenerlo abrazado. Solo sabía que debía apoyarlo en cualquier situación que viniera, porque todo era tan frágil, tan efímeramente perfecto.