Hola! Me disculpo por la tardanza. Malas matemáticas: Bloque más mudanza multiplicado por videojuegos es igual a un desastre total. Me costó mucho escribir este capítulo, pero por fin quedo. Espero que sea de su agrado.
Disclaimer: Fire Emblem no me pertenece.
Chapter 9: Sangre que derramar.
-¿No les parece rara la actitud del tío Soren?- pregunto Greil mientras caminaban por el corredor.
-Demasiado.- dijo Elena distraídamente.
-Maldición, ¿Por qué nos tenemos que ir ahora?- dijo Raiu con cara de fastidio.- Odio la lluvia.
Llegaron a la enorme puerta de madera que conducía a las afueras del castillo. Soren, Ranulf, los reyes y los príncipes, los estaban esperando.
-¿Están listos?- pregunto la voz fría de Soren.
Los muchachos, con cara de pocos amigos, se limitaron a asentir con la cabeza.
-Espero que tengan un buen viaje.- dijo Micaiah, sonriente.-Nuevamente, les doy las gracias por haber ayudado a nuestros hijos.
-Espero que nos volvamos a ver pronto.- dijo Sothe haciendo una pequeña reverencia.-Tal vez, puedan venir para conocer a nuestra hija.
-¿Hija?-pregunto Ranulf algo curioso.
-Sí, estoy embarazada.- dijo Micaiah con una gran sonrisa.-Y espero que sea una niña.
-Felicidades.- dijo Raiu.
-Adiós Elena.- dijo Tsuya con una sonrisa triste en su rostro.
-Adiós pequeño.- le respondió la joven, se puso de rodillas para estar a la altura del niño, le dio un abrazo y le susurro algo al oído.- No te preocupes por la anciana loca, creo que no es tan mala después de todo.
Al momento de separase, el niño le dirigió una mirada de confusión a Elena pero después sonrió y asintió con la cabeza.
-Adiós.- dijo Zote sin ninguna expresión en su rostro.
-Adiós.- Elena repitió lo mismo y abrazo al mayor de los hermanos.-Cuida a tu hermano y a tu hermanita ¿de acuerdo?
-Claro.- esta vez, una sonrisa se formó en los labios de Zote.-La anciana,-dijo ahora en un susurro.- la vi hoy. Estaba afuera, mojándose, y me dijo que tuvieras cuidado con algo, pero no me dijo que era ese algo.
-Sí, yo también la vi. Pero no te preocupes, estaré bien.
Zote le sonrió de nuevo y ella le correspondió.
-Tenemos que irnos.- dijo Ranulf dando un profundo suspiro.
-Mucha suerte.- dijeron ambos reyes.
Ranulf abrió la puerta de madera y al instante, un aire frio se coló en el lugar, provocando un leve escalofrió en Elena. Una brisa de agua fría golpeo su cara asiendo que su ánimo empeorar, sin mencionar el dolor de cabeza que era como si se estuviera golpeando repetidamente contra la pared.
Se colocaron las capuchas para cubrirse del frio y de la lluvia, aunque sabían perfectamente que no serían de mucha utilidad, y salieron del castillo.
Los aces de luz iluminaban el camino por un instante para después dar paso un ensordecedor trueno. Daba la impresión de que el clima se pondría aun peor.
-Mierda.- dijo Raiu haciendo una especie de puchero.- Me voy a enfermar.
-Hijo, eres igual de quejumbroso que tu madre.-dijo Ranulf sin mirar a su hijo.
-Conviértanse en gatos y váyanse.- dijo Soren que ni siquiera se inmutaba por el viento o el agua helada que caía a cantaros.-Nosotros estaremos bien.
-No, es demasiado agotador, además, ¿Cuál es el punto? Esta tormenta debe de seguir así a kilómetros y kilómetros de distancia.- Ranulf dio un ligero bostezo.
-¿Qué es lo que pasa?- dijo de pronto Greil haciendo que todos se girarán a verlo.- ¿Por qué de pronto tomaron la decisión de irnos en plena tormenta? ¿Por qué creen que papá necesite ayuda con los dichosos asesinatos? Eso no es nuevo para él. Hace poco ocurrió algo parecido en la aldea y lo contrataron para resolverlo, no eran más que unos locos. ¿Cuál es la diferencia ahora?
-Que aho…- Ranulf no termino de hablar porque Soren le dio un codazo.
-Gato imprudente.-dijo el mago con algo de seriedad en su rostro.
Elena pudo notar como sus tíos comenzaron a discutir en susurros para que los jóvenes no los escucharan.
-Es porque son demasiados y más violento que los de la aldea.-dijo Soren con un pequeño toque de fastidio en su voz.
-¿Y eso qué?
-Greil, ya no les preguntes nada, es obvio que no van a escupir la sopa.- murmuro Elena en un intento de hacer desistir a su hermano.
-Quiero saber qué demonios está pasando.- repitió ahora más alto.
Soren se dio la media vuelta para mira a Greil con severidad, pero el muchacho no bajo la mirada ni por un instante. De nuevo, era la típica mirada que había heredado de su padre.
-Ya te dije las razones.- dijo el mayor en un tono calmado que delataba su molestia.
-Esas razones son estúpidas y tú lo sabes bien. Es nuestro padre, tenemos derecho a saber qué es lo que está pasando.- respondió Greil. El hecho de que fuera más alto que Soren no ayudaba mucho, la mirada de su tío era suficiente para hacer retroceder a cualquiera, pero no a Greil.
-De acuerdo, es suficiente.- interfirió Ranulf viendo que la situación no iba a mejorar.-Si nos quedamos aquí nunca llegaremos y moriremos congelados. Cuando lleguemos a Begnion su padre les explicara todo. Espero.
-Ósea que sí hay algo más.- dijo Elena mirando a Ranulf a los ojos.
-Elena…
-¿Es acaso muy malo?- pregunto antes de que el laguz dijera alguna otra cosa o tratara de evadirla.
-No.- dijo colocando una mano en el hombro de la joven.- pero tenemos que ayudarlo lo más pronto posible porque si las cosas siguen así, pueden tornarse muy peligrosas.
-¿Podemos seguir caminando?- dijo Raiu temblando ligeramente y captando la atención de todos.- Me congelo.
Sin nada más que decir, todos continuaron caminando, lo único que interrumpía el silencio era el sonido de los truenos y el agua cayendo en los múltiples charcos que se había formado en el suelo.
Caminaron por varias horas hasta que la poca luz que iluminaba el lugar desapareciera, ahora la única fuente de iluminación eran los rayos que provocaba la tormenta.
Elena quedo atrás de los demás pero no le preocupaba, su mente seguía divagando en el libro, las palabras de la anciana, pero más que nada, lo que estaba ocurriendo con su padre. El dolor de cabeza había disminuido y ahora, solo era una ligera punzada, algo molesta pero fácil de controlar. Un haz de luz ilumino un poco el camino y con el rabillo del ojo, Elena logro ver a alguien a su lado izquierdo. Se giró para comprobar lo que su mirada había atisbado, pero la luz había desaparecido, dejando el lugar en penumbras. Otro relámpago ilumino el lugar, pero Elena no pudo ver a nadie.
-Hermana.- dijo Greil acercándose a ella.- ¿Qué ocurre?
-Vi a alguien.- Elena desenvaino su espada y la sujeto con fuerza.-Estaba parado ahí.
-¿Solo a una persona?- Greil también desenvaino su espada.
-Sí.
-¿Por qué se detienen?- pregunto Raiu con voz seria.
-Elena vio a alguien. Raiu, dime si puedes ver algo en esa dirección.- el muchacho señalo el lugar que dijo Elena.- Hermana, alerta al tío Soren y al tío Ranulf, pero no bajes la guardia.
Elena camino hacia adelante para buscar a los mayores.
-Elena, ¿Dónde están los demás?- pregunto Soren al ver a la joven.
-Alguien nos está siguiendo.- dijo sin preocuparse por responder a su tío.
-No se muevan.- dijo de pronto Ranulf.
-¿Qué es?- pregunto Soren quien se había puesto a la defensiva.
-Puedo oler sangre.
-¿Alguien dijo sangre?-se escuchó una voz desconocida, la pregunta que había formulado era como si la hubiera hecho una persona totalmente desquiciada.- Sí, sangre, amo la sangre, eso es precisamente lo que vinimos a buscar. Necesitamos sangre para nuestro señor. Necesitamos derramar mucha sangre.
Se escucharon varias voces murmurando algo en la lengua antigua, pero a Elena le resultó imposible descifrar las palabras.
-¿Dónde demonios están los rayos cuando los necesitas?- pregunto Elena en voz baja. Odiaba tener que pelear cuando todo estaba oscuro, no le agradaba en lo absoluto tener que adivinar la posición de sus enemigos.
-Cálmate.-susurro Soren, quien al parecer estaba a su lado izquierdo.-Quiero que te calmes y trates de escuchar algún ruido, cuando ubiques el lugar de donde viene, espera a que un rayo ilumine el lugar y cuando todo quede oscuro, atacas. Si lo escuchas muy cerca solo apártate.
Elena no dijo ni una palabra más y se concentró en escuchar algún sonido, el que fuera, y tratar de localizar el lugar de su procedencia.
Lo escucho, pudo escuchar el sonido de las páginas de algún libro, un mago. Sujeto su espada con firmeza y espero a que un rayo atravesara el cielo. Sintió como un pelaje rozo ligeramente su pierna, Ranulf se había transformado a su forma de gato.
Contuvo la respiración hasta que el rayo ilumino el lugar. Vio a la persona que estaba unos cuantos metros frente a ella y no lo pensó dos veces, corrió y la atravesó con su espada. En lugar de escuchar una muestra de dolor, la persona rio de una manera tan macabra que Elena saco su espada del cuerpo de esa persona lo más rápido que pudo.
Escucho una respiración a sus espaldas, lo primero que le dijo su instinto fue que se diera la vuelta y lo cortara con su espada, pero no sabía quién era. En lugar de usar su espada, dio un puñetazo en lo que ella creyó era la cara, se quedó quieta por un instante y cuando otro rayo ilumino el lugar corto la garganta de la persona que tenía enfrente.
-¡Elwind!-la voz de Soren se escuchó justo detrás de ella.- Elena, ve a buscar a Greil y a Raiu.
-Sí.-dijo la joven.- ¿Cómo rayos puede leer si todo está oscuro?- pensó. Se echó a correr con rumbo asía el lugar donde estaban los otros dos muchachos, al llegar, un rayo ilumino todo y pudo ver como Raiu, también transformado, abría el cuello de un sujeto que llevaba arco. El hombre cayó al suelo y todo se oscureció nuevamente.
Alguien la sujeto del cuello y coloco un metal frio en el.- Dame tu sangre, niña.- dijo la voz de un hombre.
-Te equivocaste de chica, malnacido.- al instante el hombre la soltó profiriendo un grito desgarrador. El hombre callo tendido en el suelo y Elena pudo moverse de nuevo.
-Gracias.- le dijo a su hermano, quien la toco por el hombro.
-¿Dónde están Soren y Ranulf?- pregunto el muchacho respirando agitadamente.
-Se quedaron peleando más adelante. Me dijeron que viniera con ustedes.
El lugar se ilumino nuevamente y Greil hizo un corte en el pecho de otro hombre que tenía a su lado derecho. El sujeto no profirió grito de dolor, solo se limitó a sonreír.
-¿Quién demonios son estas personas?- pregunto mientras se alejaba del cuerpo de aquel hombre que parecía estar convulsionándose. Elena se giró y enterró la espada en el abdomen de otra persona. Para su sorpresa, el hombre sujeto una parte de la espada y la enterró más en su vientre, coloco la mano libre en el hombro de Elena y la jalo hacia él.
-Ya… es tarde.- pronuncio con voz entrecortada.-Aunque… sea nuestra propia sangre, servirá… para alimentar… a nuestro señor.
Un rayo ilumino de nuevo el lugar y Elena logro ver a la persona que le había hablado. La mirada de ese hombre era la de un loco al igual que su sonrisa. No había el más minino rastro de dolor en aquellos ojos a pesar de que estaba en sus últimos minutos de vida.
-El… primer siclo…-al instante, sangre comenzó a brotar de su boca, impidiéndole hablar. Bajo la mirada y con sus dedos limpio un poco del líquido que estaba brotando de su herida.
-…Se cumplió.- Elena completo la frase.
La mirada de aquel hombre subió lentamente, se veía más desquiciado que nunca, sus ojos estaban fuera de sus orbitas y sonreía ampliamente como si la joven hubiera pronunciado algunas palabra mágicas.
-Co…rrecto. Después… vienen los… sacrificios sagrados… y la bruja oscura…-la fuerzas del hombre desaparecieron y Elena pudo desenterrar la espada. El sujeto cayó de espaldas al suelo.
-¡Greil!-se escuchó la voz de alguien a lo lejos.
Elena recordó que su hermano aún estaba con ella. Se dio la vuelta y pudo ver como su hermano la miraba como si no entendiera nada de lo que estaba pasando.
-¿Qué carajos fue eso?-pregunto sin dejar de ver a su hermana.
-¿Están todos bien?- pregunto Raiu que ya había tomado su forma beorc.- ¿Qué rayos ocurre?
-Luego les explico.- dijo Elena que aún estaba algo sorprendida.-Hay que buscar a Soren y a Ranulf.
Espero sus reviews y que me digan si hice bien mi trabajo.
Gracias por leer.
