Disclaimer: Fire emblem no es mio.


Chapter 10: Sorpresas.

-¡Papá!- Raiu comenzaba a desesperarse.- ¡¿Puedes oírme?

La lluvia no cedía. El calor que sus cuerpos habían ganado gracias a la batalla había desaparecido por completo y el agua acumulada en sus ropas no ayudaba mucho.

-¿Qué tal si están heridos?-pregunto Greil algo preocupado.

-No seas ave de malagüero.- dijo Elena viendo con severidad a su hermano.- ¿No puedes olerlos, Raiu?

-No, el olor a sangre es muy fuerte, no puedo distinguir nada más y con los estúpidos truenos tampoco puedo escuchar algo.- el muchacho dio un suspiro de frustración y comenzó a caminar más rápido.

Siguieron caminando por unos cuantos minutos, a Elena le pareció una eternidad, hasta que escucharon unas voces provenientes de un lugar cercano.

-Dinos… envió…- las voces no se podían escuchar con claridad a causa de los sonidos provocados por la tormenta.

Una carcajada estridente y aterradora fue opacada por un trueno. A lo lejos se podía distinguir las siluetas de tres personas.

-Por haya.- dijo Raiu y sin pensarlo dos veces, los tres muchachos se echaron a correr.

-¿Quién te envió?- Ranulf sostenía mantenía levantado por el cuello a un hombre que al parecer estaba gravemente herido de su brazo y pierna izquierda.

-Suéltame, sub-humano asqueroso.- dijo aquel hombre entre risas.

Elena pudo sentir como su sangre comenzaba a hervir. Sub-humano, odiaba esa palabra, no podía entender cómo era posible que existieran personas tan ignorantes que se atrevían a llamar a los laguz de esa manera.

La joven estaba lista para atacar a aquel sujeto pero alguien la detuvo.

-Quédate quieta.- dijo la voz fría de Soren.

-Pero tío, ese maldito lo llamo…

-Dije que te quedes quieta. Deja que Ranulf lo maneje.

De mala gana, Elena obedeció a su tío y se limitó a escuchar al sujeto y a su tío Ranulf.

-Escúchame, si vas a usar tu lengua para decir estupideces, creo que sería mejor cortártela.-dijo Ranulf en un tono calmado y apacible. Saco una pequeña daga de su pantalón y la coloco en la mejilla derecha del hombre.- ¿Quién los envió?

-¡No pueden detenerlo!- grito para que todos lo escucharan.- ¡Nunca podrán detenerlo, hagan lo que hagan, nuestro señor está obteniendo mucha sangre, mucha! ¡Solo miren a su alrededor, miren cuanta sangre han otorgado a nuestro señor!

Ranulf dio un pesado suspiro y dejo caer al hombre, quien reía desquiciadamente.- Este loco no va a decir nada.

-¡Pronto vendrá, pronto estará aquí!- seguía repitiendo a gritos.

-Oye, lo de la lengua lo decía enserio, amigo.- dijo el laguz con voz calmada.- si no vas a decir nada útil mejor cállate, ya entendimos la parte de que "vendrá pronto".

Ranulf se dio la vuelta dándole la espalda al hombre que seguía gritando lo mismo una y otra vez.

-¿Quiénes son estos tipos?- pregunto Raiu que miraba a su alrededor con cara de asco.

-Nadie importante.- respondió el mago con su típica voz de indiferencia.

Elena quería acercarse al hombre que estaba en el suelo y tratar de sacarle información. Lo que esas personas estaban haciendo estaba relacionado con el libro que ella tenía. Antes de que la joven diera siquiera un paso, el sujeto tomo una flecha que estaba tirada en el suelo.

-¡Toma toda mi sangre, oh mi poderoso amo!- antes de que alguien pudiera reaccionar, el hombre enterró la punta de la flecha en su garganta, escupiendo sangre por la boca y riendo de manera macabra hasta que dejo de moverse.

Al ver la escena, todos se quedaron con la boca abierta. Aquel loco se había suicidado, y la peor parte era que no había dicho nada que les fuera útil.

-Por el amor de…- dijo Greil aun con mucha sorpresa en su rostro y voz.- ¿Qué demonios fue eso?

-Tenemos… que… que seguir.- respondió Ranulf que aún seguía en una especie de shock.

Se quedaron mirando el cuerpo inerte de aquella persona por unos segundos más hasta que comenzaron a caminar muy despacio.

Caminaron por varias horas bajo la lluvia helada, mojándolos. A pesar de las nubes, el cielo comenzaba a iluminarse. Uno de los muchachos comenzó a estornudar.

-¿Falta mucho?- pregunto Raiu con una voz extremadamente ronca.-Me duele la garganta.

-Raiu, deja de quejarte.- dijo Ranulf con mirada de seriedad.- no cabe duda que heredaste la delicadeza de tu madre.

El joven laguz cruzo los brazos y entorno los ojos en clara señal enojo.

-Greil ¿estás bien?- pregunto Elena al ver que su hermano se había rezagado un poco y se apoyaba en una roca cercana.

-Sí, no te preocupes.- dijo el muchacho haciendo una mueca de dolor y colocando una mano a un costado de su abdomen. Se movió un poco hacia enfrente y después callo apoyando una rodilla en el suelo.

-Estas herido.- Elena pudo sentir como vaciaban la sangre de su cuerpo. Se acercó corriendo hacia su hermano que trataba de levantarse.- ¡Tío Soren!

-Estoy bien.- dijo Greil aun tratando de levantarse.

-No, hermano. Déjame ver.-Elena hizo que su hermano se sentará y recargara su cuerpo en la roca, movió la mano con la que el muchacho cubría su costado. Sangre y un líquido negro y viscoso estaba brotando de aquella herida larga y profunda.- ¿Qué te paso?

-Hermano, el arma con la que te hirieron estaba envenenada.- Raiu observaba la herida. El joven laguz estaba pálido.

-Sí, creo que eso ya lo note.- respondió Greil con lo que parecía ser una mezcla de dolor y una sonrisa en su rostro.

-Déjame ver, Greil.- dijo Soren quien se ponía de rodillas frente al muchacho.- ¿Por qué no habías dicho nada?

-No sé, creí que era una herida normal, nunca pensé que la espada de ese tipo tuviese veneno.

-Aunque fuera una herida normal debiste decirnos.- replico Ranulf.- Soren ¿No tienes nada para curarlo?

El mago no respondió a la pregunto y solo se quedó contemplando la herida de Greil.

-Tío Ranulf ¿No hay un aldea cerca de aquí?- Elena estaba realmente preocupada. La herida que tenía su hermano lucia pésima y el hecho de que de que llevaran caminando varias horas sin descansar había empeoro el estado de Greil.

-Supongo que sí. Raiu, hay que ir a buscar ayuda.-Ranulf se transformó en un gato de color celeste. Raiu obedeció, transformándose en un gato exactamente igual a su padre pero de color negro con marcas parecidas a unos rayos de color celeste.

Ambas bestias se marcharon a gran velocidad dejando a Greil, Elena y Soren.

-No puedes dejar que esto te venza.- dijo Elena sujetando fuertemente la mano de su hermano.

-Tranquila, no es tan fácil deshacerse de mi.- Greil sujeto la mano de su hermana de igual manera. El muchacho hizo otra mueca de dolor y apretó más fuerte la mano de su hermana.

-¿Te duele mucho?

-No mucho.

Elena lo contemplo por un instante y después se sentó a su lado e hizo que Greil se recargara un poco sobre ella. Sabía que su hermano está sintiendo bastante dolor, en cierta manera podía sentirlo un poco. La conexión entre hermanos gemelos de la que tanto hablan las personas de su aldea.

-Esperemos que Ranulf no tarde mucho.- dijo Soren mirando a su alrededor.- Por fortuna, ya no esta tan oscuro.

-No puedo creer que ese sujeto me allá herido.- parecía que con cada segundo que transcurría, a Greil le costaba más trabajo respirar.- Que descuidado fui.

-Hermanito, eso es lo de menos, mejor descansa.- Elena no quería ni siquiera imaginar lo que podría pasarle a su hermano si su tío Ranulf y Raiu no llegaban a tiempo.-Tienes fiebre.

-Conque así se siente cuando estas enfermo.- dijo Greil con voz burlona.-Nunca me había enfermado, o al menos no lo recuerdo.

-No, al igual que Ike, nunca fuiste de la clase de personas enfermizas.- dijo Soren aun observando la herida del muchacho.-A diferencia de tu hermana, que cuando se resfriaba permanecía en cama cómo por tres o cuatro días.

-¡Ja! Y dicen que Raiu es el delicado.- rio Greil.

En los labios de Soren se dibujó una pequeña sonrisa. Elena sintió como se ruborizaba por lo que desvió la mirada.

Esperaron por lo que, parecía fueron horas, mientras observaban como el cielo comenzaba a teñirse de un color gris frio. La lluvia comenzó a volverse más débil y la respiración de Greil, también.

-Hermanito, tienes que resistir.- pensó Elena quien sujetaba con fuerza la mano de su hermano, la relajaba un poco el sentir que Greil aun la apretaba con mucha fuerza al punto de que en cierta manera ya casi no podía sentirla, pero a Elena no le importaba en lo absoluto, lo único que le importaba en ese momento era su hermano, ya tendría tiempo de descansar su mano después. Greil recostó la cabeza en el hombro de su hermana y ella pudo darse cuenta de que estaba respirando de una manera muy agitada, como si hubiera estado corriendo por mucho tiempo.

Se escucharon pasos que se acercaban rápidamente hacia ellos, Elena pudo distinguir a Ranulf a lo lejos y al parecer llevaba a una niña en su lomo.

Una joven más o menos de la misma edad de Elena, de pelo largo, lacio y negro y unos ojos verdes y tan brillantes como dos esmeralda que resaltaban en su piel blanca, se bajó del lomo de Ranulf lo más rápido que pudo.

-Perdón por la tardanza-, dijo Raiu quien había llegado también y había tomado su forma beorc.- pero no podíamos encontrarla.

-Es el ¿verdad?- pregunto la joven, señalando a Greil quien al parecer estaba inconsciente.

La joven se arrodillo frente a él y utilizo el bastón de curación que llevaba en sus manos.

Greil comenzó a abrir sus ojos lentamente y se recargo por completo en la roca.

-Rayos ¿Morí ya?- pregunto frotando sus ojos como un niño pequeño que acaba de despertar.

-Torpe, claro que no.- dijo Raiu sonriendo.

-¿Ya te sientes mejor?- pregunto Elena que ahora se veía más aliviada.

-Sí.-respondió Greil con una ligera sonrisa.- ¿Fuiste tú quien me ayudo?- pregunto dirigiéndose a la joven de ojos verdes.

-Correcto.- respondió la joven sonriendo alegremente.- Me llamo Melinda.

-Muchas gracias, Melinda.- dijo Greil correspondiendo a la sonrisa.-Mi nombre es Greil, ella es mi hermana, Elena. Los laguz que, supongo te trajeron aquí, son mi tío Ranulf y su hijo, y mi hermano de crianza, Raiu. Y este hombre serio es mi tío Soren.

-Mucho gusto conocerlos.- dijo Melinda con mucho ánimo.- Ya puedes levantarte, eres un muchacho con mucha suerte y supongo que también eres muy fuerte. Por lo que me dijeron, llevas mucho tiempo envenenado.

-Sí, creo que es un poco de ambos mezclado con un poco de terquedad,- dijo Elena sonriendo ligeramente.-Gracias por haber venido hasta aquí.

-No fue nada, después de todo eso es lo que se supone que tengo que hacer: ayudar a los demás.

-Nosotros tenemos que irnos.- dijo Soren en una manera cortante.

Greil se puso de pie con cuidado y apoyándose un poco en su hermana.

-Vamos Melinda, hay que llevarte de nuevo.- dijo Ranulf.

-Espera.- dijo la joven.-Déjenme ir con ustedes.

-¡¿Qué?


Oh! Un nuevo personaje :)

Gracias por leer. Espero sus reviews