Aqui esta el capitulo 13 de mi fic. me sentido algo inspirada esta semana asi que me anime a subirlo.
Disclaimer:Fire Emblem no es mio, asi como tampoco ninguno de estos personajes mas que los hijos de Ike y el hijo de Ranulf y la hija de... y Melinda buajajaja aun no dire nada.
Por cierto, ¿ya leyeron mi nuevo fic? No estoy muy segura sobre él, pero espero tambien sea de su agrado.
Chapter 13: Conversaciones.
-¿Te puedo ayudar en algo?- dijo una voz femenina.
Elena levantó la cabeza y se dio la vuelta. Unos ojos color verde-azul la miraban como si trataran de reconfortarla, sus cabellos largos y del mismo tono que sus ojos ondeaba por el viento y su piel blanca la hacían ver más hermosa, a pesar de que era alguien bastante mayor.
-¿Quién eres?- preguntó la joven, tratando de esconder cualquier emoción que pudiera emitir su voz.
-Mi nombre es Sigrun- la mujer se sentó en el borde de la fuente, sus ojos azules se concentraron en el agua con la que Elena estuvo jugando unos minutos atrás.- Tú debes ser Elena, la hija de Ike. Te rugo perdones mi imprudencia al preguntar esto pero… ¿Por qué lloras?
La voz de la mujer era serena, reconfortante y en cierta manera inspiraba un poco de confianza.
-Mi padre se enfadó mucho porque vinimos aquí. Hace más de diez meses que no lo vemos y aun así se enfadó como si hubiéramos cometido un crimen.-las palabras de Elena brotaron de su boca casi sin que ella lo hubiese notado.
-¿Sabes la razón por la que tu padre está aquí?
-Sí.- Elena volvió a mirar el agua cristalina.- Porque tiene que ayudar con lo de los asesinatos ya que la guardia real, o lo que sean, no han sido capases de resolverlos por sí mismos.
-Correcto.- dijo Sigrun riendo discretamente.-Eres una joven muy franca. Ahora permíteme preguntarte ¿Sabes las razones por las que tu padre no quería que vinieran?
-No. Y la verdad es que no quiero saberlo.
-No debes juzgar las razones que un padre tiene para dejar sus hijos- dijo con ese mismo tono de voz que en cierta forma, hacía que Elena se sintiera cómoda.-Probablemente lo ha hecho para protegerlos.
-Lo siento, pero abandonar a tus hijos no es protegerlos. Los hijos siempre están mejor al lado de sus padres.
-Supongo que tienes razón, sin embargo, deberías de averiguar las razones que tu padre tenía para hacer lo que hizo.- Sigrun se puso de pie.
-¿Tu sabes esas razones?-inquirió Elena con suspicacia.
-Lo lamento, pero eso es algo que no me corresponde decir. Fue un gusto concerté, Elena- la mujer hizo una pequeña reverencia y se fue caminando lentamente hasta perderse de vista.
Elena estaba confundida, miro al cielo y se dio cuenta de que se había teñido de un color naranja. Había perdido la noción del tiempo.- ¿Por qué todo mundo sabe algo que yo debería saber?
-¿Elena?-dijo su padre que acababa de llegar al jardín.-Necesito hablar contigo.
Elena lo miro por un instante pero no dijo palabra alguna. Desvió la mirada y se concentró de nueva cuenta en la fuente.
-Sí, ya sé, no puedo escaparme del castigo.- dijo la joven con desanimo.
-No, no es sobre eso.-Ike se sentó en el césped, junto a su hija.-Sé que no debí de haberme enfadado de esa manera, pero créeme cuando te digo que tenía una buena razón para irme y también para que ustedes no vinieran.
-Mamá también dijo que tenía buenas razones para irse y dejarnos con ese ebrio.- de nueva cuenta, el nudo en su garganta comenzó a formarse, provocando que su voz se tambaleara.-Dijo que era para vengarse de ti.
-¿Tienes miedo de que yo me vaya?- preguntó Ike sin dejar de mirar a su hija.- ¿Tienes miedo de que los abandone como lo hizo Hikari?
Elena permaneció quieta por un instante. No quería responder a la pregunta de su padre y tampoco quería llorar. Titubeante, abrazo a su padre, ahogando los débiles sollozos en su pecho pero apretando sus ojos y mordiendo su labio para que las lágrimas no salieran.
-Sí.- dijo por fin.- tengo miedo de que te vayas como se fue ella. Que te olvides de nosotros y nos dejes a mi hermano y a mí, solos.
-Elena,- Ike correspondió al abrazo de su hija.-, yo nunca los voy a dejar. Tú y tu hermano son lo que más amo en este mundo, que no te quepa la menor duda. Primero muerto antes de dejarlos.
-Perdón… por desobedecerte.- dijo Elena con voz sollozante pero aun sin derramar ninguna lagrima.-Pero me frustraba el no saber nada de ti.
-No te preocupes, está bien.- dijo Ike sin soltar a su hija.-Quiero decir, no está bien que desobedecieras, pero entiendo porque lo hicieron.
-Aunque Greil no lo admita, también sentía lo mismo que yo.
-Curioso.-dijo Ike sonriendo levemente.-Parece que es cierto lo de las conexiones entre hermanos gemelos. Fue él quien me dijo porque habías venido hasta aquí.
-Déjame adivinar, tú le preguntaste si él se sentía igual y no te contestó.- Elena sonrió al imaginar la actitud de su hermano.
-Bruja.- dijo el peli azul en un tono burlón.
-¿Cuál será nuestro castigo?-Elena se separó de su padre lentamente y lo miro directo a los ojos.
-Aun no lo sé.
-¿Nos harás volver a casa?
Ike permaneció en silencio por un instante sin desviar la mirada, tocó la mejilla de su hija y dio un profundo suspiro.
-No. No tiene caso que los envié de vuelta. Los conozco lo suficiente como para saber que volverán de nuevo hasta que yo me vaya con ustedes.
-¿Y aún falta mucho para que termines de ayudar a la emperatriz?
-Creo que sí.
-¿Qué es lo que está pasando, papá?- preguntó Elena, volviéndose hacia las flores blancas del jardín.- ¿Por qué nadie quiere decirme?
-¡Su alteza, le ruego que espere un momento, por favor!- resonó una voz que proveniente del castillo.
-¿Qué está sucediendo?-dijo Ike para sí. Se puso de pie para dirigirse al lugar de donde provenía la voz.
Elena se levantó también y siguió a su padre adentro del castillo.
-Lo lamento, pero necesito ver a la emperatriz Sanaki, ahora.-un hombre de cabello azul celeste, un poco mayor que Ike, acompañado de un soldado de armadura blanca, discutía con un soldado de armadura roja, el mismo que detuvo a Elena cuando llego.
-¿Geoffrey?-dijo Ike al momento de llegar a los pasillos del castillo.
El hombre se dio la vuelta y sus ojos color azul marino se encontraron con los azul zafiro de Ike.
-No puedo creerlo.- dijo sonriendo.- ¿Ike? Tanto tiempo si verte.
-Ni que lo digas.-Ike sonrió y saludo a Geoffrey.- ¿Qué haces aquí?
-Yo, he venido a resolver unos asuntos con la emperatriz.-Geoffrey dirigió la mirada al lado de Ike.- ¿Y quién es ella?
-Es mi hija, Elena.
-Mucho gusto, Elena.-dijo, haciendo una pequeña reverencia.-Mi nombre es Geoffrey.
-Mucho gusto.- dijo Elena con una cálida sonrisa.
-¿Por qué estás aquí, Ike? Hace poco más de 19 años que no aparecías. En realidad, nadie supo lo que pasó contigo. Todos los libros de historia dicen que te marchaste a un viaje a tierras desconocidas.
-Sí, supongo que desaparecí por mucho tiempo.-dijo Ike luciendo algo incómodo.-Pero, estoy aquí para ayudar a Sanaki con un problema que tiene, ya sabes, trabajo de mercenario. ¿Pero, que asuntos tienes que resolver con ella?
-No considero prudente tratar ese tema aquí. Es algo delicado.
-Mmm… si son asuntos diplomáticos, creo que mejor no me meto.
-No tiene nada que ver con eso, bueno, es… complicado.- dijo Geoffrey, su expresión era seria.
-Su alteza, le pido de favor que me acompañe…-dijo el soldado de armadura roja que durante toda la conversación se había mantenido al margen.
-No iré a ningún lado hasta que no hable con la emperatriz Sanaki.-dijo Geoffrey muy firmemente.
-¿Alteza?-preguntó Elena, llamando la atención de todos los presentes.
-¡Oh! Lo siento. Elena, Geoffrey es el rey de Crimea.-dijo Ike despreocupadamente.
-¿Qué es lo que ocurre?-resonó la voz de una mujer.
-Su alteza.-el soldado hizo una reverencia exagerada ante la presencia de la recién llegada.-Le ruego me perdone, pero no pude detenerlo.
-No te preocupes.-respondió la mujer de cabello largo y purpura con ojos color topacio muy brillantes.-Puedes retirarte, yo atenderé al rey. Ike, rey Geoffrey, por favor, acompáñame.
Ike obedeció y siguió a la mujer, a Geoffrey y al soldado de armadura blanca que lo acompañaba. Elena no se quedó atrás y camino junto con su padre. Deducía por la seriedad del rey de Crimea que la conversación sería interesante.
Llegaron al mismo lugar en donde Ike le había pedido que esperaran cuando recién llegaron.
-Elena, ve a tu cuarto.-dijo Ike en un tono calmado.
-Pero no recuerdo en donde esta.-dijo la joven de manera inocente en un intento de que su padre le permitiera entrar.
-Entonces ve a caminar por ahí, yo iré a buscarte cuando salga de aquí.-dijo Ike, y sin esperar otra queja, entró al salón donde lo esperaban los otros.
Elena se pegó a la puerta para tratar de escuchar algo de la conversación.
-¿Qué haces, chismosa?- dijo una voz femenina a sus espaldas.
Elena dio un ligero respingo y se apartó enseguida de la puerta.
-Melinda, me asustaste.- Elena le lanzó una mirada de reproche y se volvió a pegar a la puerta, pero no funciono, no podía escuchar absolutamente nada.-Mierda, quiero saber de qué están hablando.
-¿Quiénes?- preguntó Melinda, quien también se había puesto cerca de la puerta.
-Ahí adentro está el rey de Crimea.
-¡¿Enserio?-dijo Melinda con emoción y brincando ligeramente.
-Baja la voz.-Elena trataba de concentrarse lo más que podía en lo que estuviera pasando ahí dentro, pero seguía siendo inútil.-Llego muy enfadado, dijo que quería hablar con la emperatriz.
-¿Quieres escuchar de lo que están hablando?-preguntó una voz algo traviesa.-Yo sé donde puedes escuchar la conversación.
Elena y Melinda se dieron la vuelta. Una niña bajita, de pelo color naranja, largo un poco rebelde amarrado en dos colitas y ojos del mismo tono que su cabellera, sonreía de una manera traviesa.
-Me llamo Thalía.-dijo.-Y si quieren escuchar lo que pasa ahí dentro yo sé de un lugar prefecto.- Tomó la mano de Melinda y la de Elena y comenzó a guiarlas por otro camino.
-Oye pequeña ¿Quién rayos eres?-preguntó Melinda muy sonriente.
-Ya te dije que me llamo Thalía.
-Yo me llamo Melinda y ella es mi amiga Elena.
-Mucho gusto.
-¿Pero cómo rayos entraste aquí?-inquirió Elena algo desconfiada.
-Digamos que mi papá trabaja aquí.- la niña dobló en una esquina y se detuvo frente a una estatua de lo que parecía ser un Pegaso y comenzó a buscar algo detrás.
-¿Digamos?-Elena no se sentía muy cómoda siendo guiada por una niña tan pequeña y que jamás había visto antes.
-Listo.-dijo Thalía, ignorando completamente el comentario de Elena.
La estatua se movió ligeramente hacia la izquierda, dejando ver un pasadizo detrás.
-Increíble-dijeron Elena y Melinda al mismo tiempo.
-De acuerdo, entren.-dijo la niña sonriendo con suficiencia.
-¿Cómo sabemos que no es una trampa o algo así? Me parece muy raro que una niña tan pequeña sepa de un pasadizo secreto.- dijo Elena sonriendo socarronamente.
-No me digas pequeña.-protestó Thalía.-Tengo once años.
-Vamos, Elena, o no lograremos escuchar nada.-Melinda jaló a Elena adentro del pasadizo con fuerza, provocando que la joven perdiera el equilibrio y casi callera al suelo.
Caminaron por un pasillo largo y oscuro. Se comenzaron a escuchar unas voces que provenían de más adelante.
-Dígame, por favor, las razones que lo han traído hasta aquí-dijo la voz serena de Sanaki.
-Es muy delicado y quiero respuestas claras.-Geoffrey no sonaba muy feliz.
Llegaron a donde se veía una pequeña luz que salía de una rejilla en la pared, por donde se podía ver al gran salón en donde habían entrado, Ike, Sanaki y Geoffrey.
-Por favor, habla.
-Trataron de matar a mi hijo.
¿Que tal? Creo que me gusta dejarlos a medias, jajaja, perdon.
Espero sus reviews el 19 de agosto fue mi cumple y mi mejor regalo seria un review bueno creo que el mejor regalo es que lean mi fic. pero necesito saber que lo hicieron asi que porfa dejenme un review. Hayan que balgan la pena las desveladas que me doy para escribir :p
Diganme a quienes o a los hijos de quienes les gustaria ver jaja.
Gracias por leer.
