Hola a todos, aquí les dejo el capítulo 14 de mi fic.

Disclaimer: Fire Emblem no es mío (T-T)


Chapter 14: ¿Lágrimas de Sangre?

-Trataron de matar a mi hijo.-dijo Geoffrey con una voz extremadamente fría.

-¡¿Qu…?-Melinda no logró terminar de hablar porque Thalía y Elena cubrieron su boca. Le hicieron una seña de que se mantuviera callada y Melinda asintió con la cabeza.

-Lamento escuchar eso, pero no entiendo aun los motivos por los que ha venido hasta aquí- dijo Sanaki sin inmutarse siquiera.-Amenos claro que quiera nuestra ayuda para dar con el paradero de la persona que trato de matar al príncipe.

-Fue uno de tus caballeros quien trató de asesinarlo.

-¿Un caballero de Begnion?-dijo Elena en un susurro.

-¿Disculpa?-ahora Sanaki se veía perturbada.

-Cómo has oído.- la expresión de Geoffrey era muy seria.

-¿Estás seguro de lo que dices?-preguntó Ike quien hasta el momento se había mantenido callado, siendo solo un espectador.

-¿Sabes quién fue el que lo envió? Fue el duque Nabor.

Sanaki se quedó petrificada, fue como si hubiesen extraído todo el color de su rostro. Ciertamente, Elena esperaba que en cualquier momento se desplomara en el suelo.

-Ike, parte ahora mismo. Si te marchas ahora llegaras mañana, al amanecer.-dijo la mujer para sorpresa de todos.

-De acuerdo.- Ike salió del salón sin decir ni una palabra más.

-Sanaki, no quiero que esto termine de mala manera, nuestros reinos han tenido muy buenas relaciones en los últimos años, pero la seguridad de mi hijo me importa más que nada y no tolerare esta clase de acciones. Si esto no se soluciona por las buenas, no me dejaras otra opción.

-Tranquilo, hare todo lo que este en mis manos para llegar al fondo de este asunto.- dijo Sanaki recobrándose de la impresión que había recibido.-Siempre supe que había algo raro con la actitud del duque, pero nunca creí que fuera capaz de hacer algo así.

-Hay que irnos.- dijo Thalía sujetando a las muchachas.

Al salir al pasillo, la sonrisa de Thalía y la de Melinda habían desaparecido y fueron remplazadas por caras de preocupación y algo que parecía ser miedo.

-No puedo creer lo que dijo el rey de Crimea.-dijo Thalía mirando al piso.

-Es que no puede ser cierto.-dijo Melinda con la mirada perdida.- ¿Qué tal si empieza una guerra entre Begnion y Crimea?

-Tengo que ir a buscar a mi papá.-dijo Elena sacando a Melinda y a Thalía de la especie de shock en el que se encontraban.

Elena corrió para tratar de encontrar a su padre después de que salió del salón en donde había estado. El cielo ya se había oscurecido por completo, pero la luna llena era tan brillante que no era muy necesaria otra fuente de iluminación.

-Elena.- dijo Ike.- Busca a tu hermano y a los demás, los necesito.

-Ni siquiera sé dónde está mi habitación.- dijo la joven un tanto molesta ya que su padre había olvidado que ya se lo había dicho.- ¿Cómo se supone que encuentre a los demás?

-Cierto, entonces ve al jardín y espera ahí, yo iré por los demás.-Ike salió corriendo, dejando Elena con cara de confusión y un poco de fastidio.

Poco después, Melinda y Thalía alcanzaron a la joven.

-Mi papá quiere que nos reunamos en el jardín.-dijo con desanimo.

-¿Tu padre es Ike?-preguntó Thalía aún muy seria.

-Sí ¿Lo conoces?

-Sí, mi padre y él se conocieron hace mucho.

-¿Cómo se llama tu papá?-preguntó la joven con mucho interés.

-Tormod.-una pequeña sonrisa se dibujó en el rostro de la pequeña.-Creo que tengo que irme. Gusto en conocerlas. Adiós.

Thalía se marchó corriendo y desapareció de la vista rápidamente.

-Es… rápida.-dijo Melinda.

-Sí que lo es.-dijo Elena algo pensativa.-Creo que he escuchado el nombre de su padre. En fin, tenemos que ir al jardín.

Elena y Melinda no tardaron mucho en llegar al jardín. Ambas se sentaron en el borde de la fuente a esperar a Ike.

-Elena.-dijo Melinda con una sonrisa traviesa.

-¿Qué?-preguntó ella sin mucho interés.

-Dijiste que me ibas a explicarme algo cuando llegáramos a Begnion.- Melinda comenzó a jugar con el agua de la fuente de una manera infantil.-Y ya estamos en Begnion.

-Melinda, es una historia muy larga, además, no creo que logres comprender, o más bien creer, lo que yo te diga.

-¿Creer?-una radiante sonrisa se dibujó en la cara de Melinda.- ¿Acaso es sobre algo de fantasmas o de cosas sobrenaturales?

Elena se quedó inmóvil e incapaz de pronunciar palabra alguna, Melinda había acertado.

-Por favor, dime, te lo suplico.-dijo Melinda zarandeando a Elena.

-De acuerdo, te contare todo de una manera rápida antes de que llegue mi padre y después aclarare las dudas que tengas.-dijo la joven con fastidio, tratando de zafarse del agarre de su amiga.

Elena comenzó a relatar todo desde el principio. La anciana entregándole el libro, su necesidad de tenerlo, el símbolo extraño y la escritura con tinta de sangre que habían aparecido misteriosamente, los hombres que los atacaron cuando iban de camino a Begnion y la relación que probablemente tenían con el libro.

Por la cara de confusión que tenía Melinda, Elena sabía que su amiga no estaba comprendiendo muy bien la historia, pero tenía que explicarlo lo más rápido que podía antes de que su padre y los demás llegaran.

-De… acuerdo.- Melinda miraba a Elena como si esperara que le dijera algo mas.-Entonces, un demonio esta tras de ti.

-No precisamente, pero los hombres que hirieron a Greil tienen algo que ver con esto, tal vez creen que pueden despertar al demonio del que hablo la anciana, ellos mencionaban mucho algo sobre "nuestro señor". Los asesinatos que están ocurriendo aquí también están relacionados.

-Elena, creo que no les fue tan mal como esperaba.- dijo Raiu que acababa de llegar al jardín, seguido por Greil, Soren, Ranulf y Ike.

-Greil, Elena.-dijo Ike sonriendo con suficiencia.-Ya tengo su castigo. Sanaki me pidió que fuera a buscar al duque Nabor porque al parecer está metido en algo sucio. Ustedes vendrán conmigo y me ayudaran a atraparlo. Raiu, hable con tu padre y ambos decidimos que tendrás el mismo castigo que Greil y Elena. Y Melinda, es tu decisión si quieres venir con nosotros o no.

-¿Enserio te ayudaremos papá?-preguntó Elena muy emocionada.

-Claro, recuerda que es tu castigo.

-¿Y exactamente, en donde vive ese duque?-inquirió Greil algo desconfiado.

Ike sonrió de manera un tanto maliciosa.

-En el desierto.

-¡No!-saltaron Elena y Greil al unísono en un tono de súplica.

Ranulf rió a carcajadas, mientras que Soren se mantenía serio e inexpresivo, pero Elena podrá jurar que hacía mucho esfuerzo por contener una pequeña sonrisa que se estaba formando en la comisura de sus labios.

-Hijos, les dije que era su castigo, no algo para divertirlos. Agradezcan al tío Soren, el me dio la idea.-dijo Ike sonriendo y con los brazos cruzados.

-¿No les gusta el desierto?-preguntó Melinda con ese típico buen humor que la caracteriza.

-No.-repitieron Greil y Elena, esta vez con desanimo.

-¿Y porque?

-Es tan seco y…-dijo Elena con enojo

-Arenoso.-terminó Greil con exactamente el mismo tono que su hermana.

-Vamos, será divertido.-dijo Melinda sonriendo jovialmente.

-Vayan a prepararse, tenemos que irnos ahora.-Ike, Soren y Ranulf, quien aún reía discretamente, se marcharon sin decir nada más.

-¿Y qué dices tú, Raiu?-preguntó Melinda.- ¿Te gusta el desierto?

-Pues no, pero creo que prefiero eso a tener que ir a un lugar donde llueve mucho.-respondió Raiu de brazos cruzados y algo pensativo.-Prefiero la arena que el agua.

-Gato tonto.-dijo Greil en tono burlesco.

La expresión de Greil cambio a una seria y se volvió hacia su hermana, utilizando la mirada que tanto la incomodaba.

-¿Qué?-preguntó Elena al darse cuenta de la mirada que le lanzaba su hermano.

-Sabes bien lo que quiero saber.

-No, la verdad no lo sé.-dijo Elena de una manera inocente y mirando hacia otro lado para evitar hacer contacto visual con el muchacho.

-No me explicaste lo que paso cuando nos atacaron esas personas raras cuando salimos de Daein.-dijo Greil dejando ir un suspiro de frustración.-Tu sabes quienes eran esa personas ¿O acaso me equivoco, hermanita?

-¿No tienes que ir a prepararte para irnos al desierto?-preguntó la joven en un intento por hacer que su hermano se fuera.

-No. Y no digas que tú sí porque no es cierto. Yo tengo tu mochila y aun no has sacado nada.

-Antes de que nos fuéramos de Daein volví a ver a la anciana, y me dijo que un ciclo se había cumplido, el último hombre que mate cuando nos atacaron me dijo lo mismo, pero menciono algo sobre una bruja oscura.-dijo, dando un suspiro de derrota.-Esas personas que nos atacaron tienen que ver con el libro, están matando a las personas para poder revivir al… al supuesto demonio. Tal vez, cuando matan a un cierto número de personas, empiezan a aparecer cosas en el libro. El símbolo cambio, apareció otra línea y se formó un triángulo o algo así, ese debe ser el primer ciclo.

-De acuerdo, ya me hice bolas.-dijo Raiu rascando su cabeza.-Entonces, sí hay personas que pretenden despertar al demonio mediante sacrificios.

-Pero si todo es cierto, el único problema es averiguar cuantos ciclos son y qué es lo que planean hacer después de que se cumplan todos.-la voz de Greil tenía un ligero toque de incredulidad.

-¿Qué hay de la bruja oscura?-preguntó Melinda atrayendo la atención de todos.- ¿Es mala o buena?

-Es bruja oscura, por supuesto que es mala.-dijo Raiu cruzando los brazos.

-El hecho de que la llamen así no significa nada, tal vez tiene ese nombre porque haga cosas buenas o malas, tiene que usar la magia oscura.

-Yo pienso igual que Raiu, es mala.-dijo Greil muy serio.-La magia oscura nunca hace cosas buenas.

-Yo también pienso igual.- opinó Elena.-Tal vez sea la líder de todos esos locos

-Tienen una mente muy cerrada a las opiniones.-musitó Melinda dando un suspiro de resignación.

-Oye Greil ¿Por qué tienes mi mochila?-preguntó Elena cambiando por completo el tema de la conversación.

-Porque la olvidaste en mi habitación.-dijo el muchacho con despreocupación.-Y no te preocupes, papá no la vio, el respeta nuestra privacidad.

-¿Podrías devolvérmela, por favor?-preguntó Elena amablemente.

-Claro, hermanita.-dijo Greil rodando los ojos.

-Yo también voy a buscar mis cosas.-dijo Raiu.

-Igual yo.-saltó Melinda con mucha emoción.

Los tres muchachos entraron al castillo y se perdieron de vista.

Elena se dejó caer en el césped, contemplando el cielo nocturno, observando como la plateada luz de la luna bañaba todo el jardín y provocaba que el agua de la fuente pareciera pequeños diamantes cayendo y acumulándose en el fondo.

Un aire extrañamente frio soplo en su cara, interrumpiendo con la paz que impregnaba ese lugar. Sabía lo que significaba. Comenzó a sentir que alguien la observaba.

Se incorporó lentamente, mirando a su alrededor. El pesado silencio era roto por una briza tibia que agitaba las hojas de los arbustos del jardín. Mas sonidos comenzaron a hacerse presentes, eran los susurros que parecían provenir de todas partes, aquellos susurros que simplemente la hacían sentir mal, que le daban escalofríos y que la sofocaban.

-El libro.-pensó.-Necesito el libro. Pero… ¿Por qué?

Una silueta estaba frente a ella, solo unos cuantos pasos lejos. La contemplo por un momento hasta que aquella figura comenzó a acercarse. Elena no se movió, no podía demostrar el miedo que recorría su cuerpo, pero al ver el brillo de aquellos ojos su temor se desvaneció, sabía que la persona que estaba ahí no la lastimaría.

-Me da gusto ver que ya no te asusta mi presencia.-dijo la anciana con una extraña mueca que pretendía ser una sonrisa. Sus ojos grises brillaban con la luna llena, dándole un aspecto más fantasmagórico que el que ya tenía.

-Sé que no me lastimaras.-dijo Elena sin ninguna expresión facial.-Quiero saber todo sobre las cosas que están ocurriendo.

-Tranquila, todo se revelara a su tiempo.-dijo aun con la misma sonrisa maliciosa en su rostro.-Recuerda que la paciencia es una virtud.

-Una virtud con la que yo no cuento.-respondió la joven sin inmutarse.-Dime a que has venido.

-Has descubierto muchas cosas, más rápido de lo que imagine, me has sorprendido.-los ojos de la anciana brillaron aún más, esta vez haciendo que la mujer luciera diabólica.-Pero eso puede ser un arma de doble filo.

-No entiendo.

-No tienes porque, solo espera. Pronto tendrás que irte, el que termines aquí no significa nada, aún falta mucho camino por recorrer y cada vez se volverá más difícil. Tus lágrimas deberán ser de sangre.-dijo la anciana de manera burlona.

-¿…De sangre?-repitió Elena, sintiendo un ligero escalofrió.

-Me temo que no hay manera de evitarlo. Que el destino se apiade de ti.-la anciana rió de manera macabra, se dio la media vuela y camino hacia los arbustos, en donde desapareció.


Les agradezco por leer y también les agradecería mucho un review por favor. Cada capítulo se va a poner más emocionante, ya lo verán.

Insisto, déjenme un review porfa.