Antes de empezar quiero pedir un minuto de silencio por todas aquellas personas que murieron en los ataques terroristas del 11 de Septiembre a las Torres Gemelas, el Pentágono y el Vuelo 93. Dedico este capítulo a todas las personas que perdieron a un ser querido.


Ok

Hola mis queridos lectores, aún estoy viva. Perdón si los hice esperar mucho, pero digamos que he tenido unos problemitas, nada grave claro. En fin, aquí está el capítulo 15 de mi fic. Espero sea de su agrado.

Disclaimer: Si Fire Emblem fuera mío yo sería multimillonaria y estaría haciendo un videojuego con esta historia en lugar de publicarla aquí, pero como ya se dieron cuenta, no me pertenece.


Chapter 15: Tumba de arena.

Elena se quedó pasmada, sin poder mover un musculo. Su mente trabajaba lo más rápido que podía para tratar de digerir lo que acababa de escuchar.

-Es una broma.-dijo para sí misma, tratando de olvidar lo ocurrido, aunque sabía que sería inútil. Esas palabras habían quedado grabadas como con fuego.

Se dio la media vuelta, dispuesta a entrar al castillo. Su mente estaba totalmente desorientada. Caminaba por el corredor principal sin tener un rumbo específico, en realidad, no se había percatado en que momento sus piernas comenzaron a guiarla hasta donde se encontraba ahora. Solo podía pensar en las palabras de la mujer.

-Tío Soren, convence a papá de que nos cambie el castigo.-resonó la voz de Greil desde un lugar no muy lejano en el largo corredor.

-Su padre tomo una decisión. Si no pueden con las consecuencias, piensen las cosas dos veces antes de desobedecer.-dijo la voz fría de Soren.

-¿Pero porque el desierto?-se quejó el muchacho.

-Porque trato de disciplinarlos, no por nada su padre me pidió ayuda para criarlos.-Soren entornó los ojos para ver con más claridad a la persona que se acercaba a ellos.- ¿Qué te pasa, Elena?

-Nada, tío.- respondió la joven con una débil sonrisa en su rostro, esforzándose por que su voz no sonara temblorosa.

-Te vez pálida.- Soren se acercó más a Elena y coloco una mano en la frente de la joven, tratando de sentir su temperatura.-No tienes fiebre. ¿Segura de que te sientes bien?

-Sí, segura.

-La enferma pensar que tenemos que ir al desierto.-dijo Greil en un último intento por hacer cambiar de opinión a Soren, entregándole una mochila a su hermana-Se pondrá peor cuando estemos haya.

-Greil, basta.-dijo Soren con un ligero toque de fastidio en su voz.

-Greil, ¿Qué voy a hacer contigo?-Ike desordenaba el pelo de su hijo en una muestra de cariño.-Van a ir al desierto y punto.

-Pero mi hermanita se siente mal.-dijo el muchacho con un tono falso de inocencia.

-No es cierto.-dijo Elena algo molesta por las palabras de su hermano.

-Oye, trato de salvarte a ti y a mí de la arena del desierto.-se defendió el muchacho con un tono de suficiencia.

-Pues yo no quiero que lo hagas.

-Ya es suficiente.-Ike se acercó a Elena y repitió las acciones de Soren.-Elena, te vez mal.

-Estoy bien, papá.-dijo la joven mirando a otro lado para evitar la mirada de su padre.

-Si lo estuvieras te atreverías a mirarme a los ojos.-Ike sujeto por la barbilla a Elena para que sus ojos se encontraran.- ¿Qué tienes?

Elena tragó saliva. Se encontraba en una situación desesperante. Al mirar los azules y penetrantes ojos de su padre, sintió como si todo lo que había ocurrido desde su llegada a Daein estuviera a punto de salir. Mordía su lengua, tratando de evitar que comenzara a formular palabras. Su padre no la soltaba y en ningún momento la dejó de mirar directo a los ojos. La joven simplemente no podía mentirle, él los conocía a ella y a Greil como la palma de su mano y sabía perfectamente cómo sacarles la verdad de ser necesario.

Elena abrió su boca y llenó sus pulmones de aire para decir todo lo ocurrido, pero justo antes de que un sonido fuera producido por sus cuerdas bucales alguien más la interrumpió.

-¡Papá, por favor, no nos lleves al desierto!-espetó Greil en falso tono de súplica, provocando que Ike dirigiera su atención hacia él.

Al ver que su padre concentraba su atención en la repentina y extraña reacción de Greil, Elena dio un leve suspiro de alivio. Sabía que su hermano había hecho todo para distraer a su padre.

-Greil ¿Qué pasa contigo?-dijo Ike con clara confusión.

-Este… yo… solo quería decir eso.-dijo el muchacho algo nervioso.-Un último intento.

-Yo tengo que ir a buscar a Melinda y a los demás.-dijo Elena para escapar de su padre.-Supongo que ya tenemos que irnos. Ven Greil, acompáñame.

Elena sujetó a su hermano por el brazo y lo jaló para que la siguiera. Caminaron rápido por el corredor y a lo lejos escucharon la voz de su padre diciendo algo como, "Esto no se va a quedar así."

-Gracias.-dijo la joven dirigiéndose a Greil.

-De nada.-respondió el muchacho.-Enserio que tú tienes más problemas con mentirle a papá. ¿Por qué?

-No se.-dijo con desanimo.-Son sus mirada tan no sé qué. Tú la heredaste.

-Y tú ese tono de voz mandón, solo que en versión de niña. Por lo menos no eres como Raiu, él no le puede mentir a nadie. Por cierto ¿A dónde vamos?

-La verdad, no tengo la menor idea. No sé dónde están las habitaciones de los demás.

-Creo que yo sé dónde está la de Raiu.-dijo Greil mirando a todas partes para tratar de ubicar su posición.-Por aquí.

Caminaron por un pequeño corredor con enormes ventanas a un constado y puertas al otro lado.

Cuando se detuvieron en una de las puertas, no tuvieron la necesidad de tocar.

-¿Ya nos vamos?-preguntó Raiu quien salía de su alcoba.

-Sí, bueno, más o menos.-dijo Greil algo desanimado.

-¿Más o menos?-Raiu miró a Greil con total confusión.

-Tú vente.-Elena tomó a Raiu y lo jalo para ir a buscar a Melinda.- ¿Sabes dónde está Melinda?

El laguz se limitó a negar con la cabeza.

-No tienen por qué ir a buscarme.-dijo Melinda con una radiante sonrisa.- ¿Ya nos vamos?

-Según Greil, más o menos.-dijo Raiu de manera burlona.

-¡Por fin!-saltó Melinda con alegría.

-¡¿Por fin?-gruñeron Elena y Greil al unísono y con cara de indignación.

Melinda los miro como si estuvieran locos y después miro a Raiu como si esperara que el laguz le ayudara a entender la reacción tan exagerada de los hermanos.

-Que Elena y Greil vayan al desierto es como pedirle a un niño que no coma dulces durante un mes.-dijo Raiu sorna.

-Vamos chicos, ya verán que será muy divertido.-dijo Melinda muy animada.-Hay que ver el lado positivo de las cosas.

-¿Qué tiene de positivo ir a quemarte bajo el maldito sol y llenarte de arena hasta el c…?-una mano cubrió la boca de Greil, impidiéndole seguir con la posible blasfemia que su lengua iba a formular.

-Estoy seguro de que tu padre no te enseñó a usar ese vocabulario.-dijo Ranulf fingiendo severidad sin retirar la mano de la boca de Greil.-Y el tío Soren y yo tampoco.

Greil trataba frenéticamente de zafarse del agarre de Ranulf y murmuraba algo que simplemente era incomprensible.

-¿Tío?, creo que estas ahogando a Greil.-dijo Elena viendo como su el rostro de su hermano cambiaba de color.

-¿Qué?-preguntó el laguz inocentemente. Miro al muchacho y removió la mano al instante. Al estar libre, el joven tosió un poco y respiró pesadamente en un intento por recuperar el aire.-Perdón, Greil.

Greil lo miro haciendo un muy ligero y casi imperceptible puchero, para después desviar la mirada, mientras que Raiu trataba de contener la risa.

-Ni siquiera sabias lo que iba a decir.-dijo el muchacho en un tono de reproche.

-Greil, no soy estúpido.-le respondió Ranulf con una sonrisa en su rostro.-En fin, tenemos que irnos.

-No quiero.-murmuraron Elena y Greil al unísono.

Al llegar a las afueras del castillo, Ike y Soren los estaban esperando.

-Bien, Elena, Greil, Raiu y Melinda.-comenzó a hablar Ike.-Esta misión es importante. El duque a quien iremos a buscar está metido en serios problemas y lo más seguro es que cuando nos vea y sepa que venimos de parte de Sanaki opondrá resistencia, claro que no será directo, probablemente nos atacara "por la espalda". No tiene muchos soldados a su disposición, pero los pocos que están con él son muy fuertes, así que les pido que por favor tengan cuidado y que no bajen la guardia en ningún momento.

-¿Y porque nos trajiste a nosotros en lugar de los soldados de la emperatriz?-preguntó Elena, poniendo cara de perrito triste.

-Elena, hija, por favor no me pongas esa cara.-dijo Ike dándose la media vuelta para evitar la mirada de su hija y dando un ligero suspiro.-Los traje a usted porque; número uno: es su castigo, y numero dos: porque he entrenado con ustedes desde que son pequeños y es tiempo de que se enfrenten a misiones reales.

-De acuerdo, si tengo que ir al desierto para ganarme tu confianza, lo hare.-dijo Greil algo desanimado.

-¿Nos tomara mucho llegar con ese sujeto?-preguntó Raiu.

-Si nos vamos ahora llegaremos al amanecer.-respondió Soren.

-Bueno, hay que irnos ahora.-dijo Ranulf tratando de animar a los gemelos que parecía que, en lugar de ir a una simple misión, se dirigían a sus propios funerales.

Comenzaron a caminar rumbo al desierto y no pasó mucho tiempo cuando se podían distinguir las enormes montañas de arena que llenaban el lugar. A excepción de Soren y se puede decir que también Ranulf y Raiu, la caminata comenzó a hacerse más difícil para el resto del grupo, debido a que sus pies comenzaban a hundirse en el blando suelo del lugar. En una ocasión, y de una forma que nadie comprende, o mejor dicho por ir jugando con Raiu, Greil cayó al suelo boca abajo, se puso de pie escupiendo arena y vociferando una palabrota, ganándose un coscorrón por parte de Soren.

-¿Padre?-preguntó Elena viendo la facilidad con la que el mago se desplazaba por el lugar de una manera tan sencilla.- ¿Por qué el tío Soren no tiene dificultad al caminar? Entiendo que mi tío Ranulf y Raiu no tengan tantos problemas, porque son laguz, pero el tío Soren…

-Una vez me explicaron eso.-dijo Ike mirando al cielo repleto de estrellas.-Es porque el espíritu que controlan se encarga de quitar la arena de su camino. Aunque dijeron que no debería darle mucho crédito a esa explicación.

-¿Y porque dirían una cosa como esa si no es cierto?-inquirió Elena con mucho interés.

-Ni idea, pero parece ser verdad.

-¿Elena, tienes agua?-preguntó Greil aun escupiendo un poco de arena.

-¿Dónde está la tuya?-preguntó Ike.

-Me la termine.-respondió el muchacho, tomando el contenedor que le pasaba su hermana.

-No tienes remedio.-dijo Ike en un profundo suspiro.- ¿A quién te pareces?

-Jefe ¿Descansaremos?-preguntó Melinda con un muy buen humor que Elena no podía explicarse.

-¿Jefe?-preguntó Ike, intrigado cuando se dio cuenta de que la joven se dirigía a él.

-Si le molesta que lo llame así no lo volveré a hacer jamás.-respondió la joven de una manera amable.

-¿Estas cansada?-preguntó Elena.

-No, solo quería saberlo.-respondió ella con una brillante sonrisa.

-No creo que puedas descansar en un lugar como este.-respondió Ike ignorando el comentario sobre "jefe."-Está comenzando a hacer frio y eso no te dejara descansar bien. Y por la mañana, el calor es insoportable y si tratas de quedarte dormida, el sol y la arena…

-Ike, eso no ayuda en lo absoluto a que tus hijos mejoren su ánimo.-dijo Ranulf que se había acercado a ellos.- Si sigues así, Greil y Elena tendrán la misma cara agria que tú.

-Gato tonto.-dijo Ike sonriendo levemente.

-Yo cambiaría la palabra tonto por alegre.-dijo Ranulf, fingiendo seriedad.-Hay mucha diferencia en ambas, pero me temo que las mayoría de las personas no lo saben.

-Cierto, yo soy uno de ellos.-dijo Ike dándole unas palmaditas a Ranulf en el hombro para después dirigir su atención al resto del grupo.-Hay que darnos prisa si queremos terminar con esto rápido.

Siguieron caminando por el sinuoso paraje mientras la temperatura iba descendiendo con el paso de las horas, complicando más las cosas. Elena se abrazaba a sí misma para cubrirse un poco del frio, mientras subía por una pequeña duna junto con Melinda.

-Odio el desierto.-dijo la joven con cara de pocos amigos.-Es ridículo, en el día hace un calor infernal y en las noches, frio.

-Tranquila, ya verás que pronto las cosas van a mejorar.-dijo Melinda con su típico buen humor.

Antes de que Elena pudiera reprochar al comentario de su amiga, su pie se atoro con algo duro en la arena, lo que provoco que se precipitara al suelo arenoso.

Apoyo sus rodillas y manos y comenzó a escupir la arena que se había colado en su boca a causa del leve grito que había dejado salir al momento de caer.

-¿Estas bien?-preguntó Melinda entre risas.-Te tropezaste igual que Greil.

-¿Con que rayos me…?-Elena se quedó pasmada e incapaz de completar su frase al ver aquella imagen.

Se puso de pie lo más rápido que pudo y se sacudió el polvo desesperadamente.

-¡Pa… Papá!-gritó Elena con voz entrecortada.

Ike no tardó en llegar al lugar, probablemente al notar la voz algo temblorosa de su hija.

-¿Qué ocurre?-preguntó al ver que su hija respiraba algo agitada.

Elena se limitó a señalar con el dedo aquella cosa que la había hecho tropezar. Aquel cadáver que se encontraba semi-enterrado en las arenas del desierto.


Eso fue todo por hoy, espero no tardarme mucho en subir el próximo capitulo.

Esperare sus review con gran ilusión.

Nos leeremos después :P