Aclaración: En esta historia los únicos animales dentro de los muros son los de granja, caballos, perros y gatos. Todos los demás viven fuera porque no son 'necesarios' para sobrevivir y así no tienen que alimentarlos. Por tanto, la mayoría son desconocidos por los humanos actuales excepto aquellos que los han visto en libros que tratan sobre el exterior y que están prohibidos.
Disclaimer: Shingeki no Kyojin no me pertenece y sus personajes tampoco.
Capítulo 2: Un nuevo compañero
Al principio todos pensaron que estaba loca. ¿Salir de las murallas y vivir para contarlo? Imposible. Son muchos los miembros de la Legión de Reconocimiento que mueren cada vez que salen de expedición, algunas veces escuadrones enteros mueren. Sé que tienen motivos para pensar que he perdido la cabeza. Puede que tengan algo de razón, pero tengo un plan y estoy dispuesta a arriesgarme. Si funciona, podré familiarizarme con el exterior y, eventualmente, ser capaz de matar algunos titanes. No estoy tan loca como para creer que puedo enfrentarme a un titán sin haber entrenado y además, mi plan consiste en evitar a la mayoría de los titanes.
Leo estuvo gritándome gran parte de la noche hasta que se dio cuenta de que no iba a cambiar de opinión y decidió darme la oportunidad de explicarme. En realidad es bastante sencillo. Los titanes son capaces de oler a los humanos y cuando lo hacen van a donde quiera que estén. Cuando la Legión sale de expedición, los titanes siguen su rastro y van tras ellos. Si salgo solo en esos días las probabilidades de encontrarme algún titán son mucho menores y, con un poco de entrenamiento físico, debería ser capaz de lidiar con los pocos que vengan a por mí. Preferiría no ir sola ya que no puedo ver todo lo que pasa a mi alrededor pero pedirle a alguien que se arriesgase no me parecía justo, por eso cuando Leo me dijo que vendría conmigo casi me pongo a bailar de alegría. Es decir, no quiero que le pase nada, fuimos amigos durante mucho tiempo y en cierto modo aún le tengo algo de cariño, pero sé que si me acompaña es más probable que ambos podamos volver.
Es egoísta lo sé, pero es la única forma que se me ocurre de poder ayudar a Eren y los demás. Si se unen a la Legión en algún momento saldrán de los muros y si soy capaz de defenderme ahí fuera, podré protegerles.
Tengo 3 años para prepararme.
Nos escondemos detrás de un edificio y esperamos mientras vigilamos la puerta que conduce a lo alto del muro. Hoy, casi 2 meses después de mi regreso, la Legión de Reconocimiento sale de expedición.
- Si un titán intenta comerme voy a matarte.- dice Leo poniendo cara seria.
- Eso ya lo habías dicho. Dudo que seas su tipo.- contesto riéndome.
- Eres idiota, ¿lo sabías?
Iba a contestarle cuando he notado movimiento en la puerta así que simplemente hago un gesto para que se calle. Enseguida empiezan entrar y salir miembros de las Tropas Estacionarias. Es la hora del cambio de guardia. Esperamos un par de minutos más hasta que sale un chico y Leo me indica que es nuestro contacto. Yo no le había visto nunca pero parece ser que son viejos amigos. Salimos de nuestro escondite y el chico nos indica que le sigamos.
Subimos más y más escaleras, no parecen tener fin. ¿No podíamos haber usado el ascensor? Sé que así hay menos posibilidades de que nos pillen pero tengo calor y estoy empezando a sudar. No quería ponerme capa pero Leo ha sido muy convincente con su "Si empieza a llover y mueres de frío no pienso traerte de vuelta". Idiota. Odio tener que darle la razón pero es mejor estar preparados.
Por fin se acaban las escaleras y nuestro guía nos lleva a una especie de caseta que parece ser utilizada como almacén.
- Podéis quedaros aquí un rato y descansar.- el chico se dirige a una estantería y vuelve con tres botellas de agua. - Tomad.
Cojo una de las botellas y me la bebo de un trago. Estaba sedienta. Veo que Leo y él también se han bebido todo el agua.
- Gracias. Por el agua y por ayudarnos. - añado.
- No hay de qué. Los amigos de Leo son mis amigos - dice sonriendo.
Le sonrío de vuelta y me recuesto en la pared. Quiero estar descansada para cuando llegue la hora. Él y Leo se ponen al día mientras yo cierro los ojos. Parece que se llevan muy bien. Comienzo a repasar los movimientos con la espada que hemos estado practicando las últimas semanas y, en algún momento, me quedo dormida.
El sonido de la puerta me despierta. Es el mismo chico de antes, no sé en qué momento se fue.
- La Legión de Reconocimiento ya está en la puerta. Todos están distraídos así que deberíais aprovechar.
Le agradecemos una vez más su ayuda y, tras asegurarnos de que nadie nos ve, salimos de la caseta y comenzamos a bajar el muro con unas cuerdas de escalada para no gastar gas del equipo de maniobras. El chico nos despide con un "Buena suerte" y se queda esperando a que lleguemos al suelo para recoger las cuerdas. Leo me ha dicho que el chico ha hablado con otros miembros de la guardia para que cuando volvamos haya alguien preparado para volver a tirar las cuerdas por si no nos queda gas para subir. Me sorprende que haya tantas personas dispuestas a saltarse las normas para ayudarnos.
Cuando llegamos al suelo corremos hacia el bosque más cercano. Hasta que encontremos una forma de salir por la puerta principal sin ser detectados por la Legión no tenemos caballos, y sin ellos no podemos alejarnos mucho.
Subimos a un árbol para ver mejor nuestro alrededor y enseguida vemos como los titanes de dirigen hacia las tropas de reconocimiento. Durante un rato nos quedamos observando como luchan sin apenas romper su formación. No se ve muy bien desde esta distancia pero parece que los soldados siempre intentan golpear la nuca de los titanes. Debe ser su punto débil.
Algo se mueve a mi derecha y pierdo el equilibrio. Me tambaleo y Leo me sujeta para evitar que caiga. Vuelvo a mirar y veo como un titán pasa de largo y se dirige también hacia las tropas de reconocimiento. No puedo evitar sonreír y decirle a Leo "Te lo dije". ¿Por qué perder el tiempo matando dos humanos cuando puedes matar a toda una tropa?. Ahora que mi teoría está confirmada, podemos comenzar a explorar.
Como es la primera vez que salimos nos dedicamos a familiarizarnos con el bosque. Usar aquí el equipo de maniobras es muy distinto a hacerlo en la ciudad. El espacio para maniobrar es mucho más reducido, pero hay más sitios donde engancharse. Solo hemos practicado un par de horas a la semana en los bosques de Rose y siempre con el miedo a que nos descubriesen así que nos cuesta un poco acostumbrarnos. Cuando comenzamos a entrenar en Rose no dejábamos de chocarnos con los árboles por calcular mal la distancia o no acertar al lanzar los ganchos, ahora somos capaces de evitar la mayoría de las ramas.
No sé cuánto tiempo transcurre hasta que decidimos descansar y nos sentamos en una rama. Leo saca una botella de la mochila que lleva en la espalda y un poco de pan y nos ponemos a comer. No deberíamos tardar mucho más en volver. No sabemos cuándo volverá la Legión y cuando ellos no estén todos los titanes de la zona vendrán a por nosotros. Además, casi hemos consumido la mitad del gas.
De repente escucho un sonido extraño y algo pequeño y marrón se sube a nuestra rama y se coloca delante de nosotros. Tiene una cola peluda y lleva algo en las ¿manos?¿patas? No sé cuál es el término correcto. Juraría haber visto hace años este tipo de animal en uno de los libros que escondemos en el sótano de Wingless.
- Creo que es una ard...arni...¿artilla? - digo no muy convencida. Cuando volvamos me tengo que buscarlo.
- ¿Y qué narices es una arti lo que sea? - pregunta Leo.
- Mmm la verdad es que no lo sé.
Alargo mi mano e intento tocar a la 'artilla', que retrocede un poco. Decido dejar mi mano extendida para ver si se acerca pero se limita a mirarme. Suspiro desilusionada y comienzo a retirarla cuando veo que se comienza a acercar y me olfatea. Intento no moverme para no asustarla y pone su cabeza en mi mano como si fuese un gatito. Sonrío y la acaricio, es una monada.
Tras unos minutos, el animalillo me ofrece lo que lleva en las manitas y veo que es alguna clase de fruto seco. Aún sonriendo, lo guardo en mi bolsillo y le ofrezco un cacho de pan. La 'artilla' lo coge y comienza a mordisquearlo. Veo que Leo también esta sonriendo y sé que no se arrepiente de haberme acompañado.
Estoy a punto de preguntarle si puedo llevármela a casa cuando se oye un estruendo y aparece un titán corriendo hacia nosotros. Esperamos unos segundos a ver si pasa de largo pero no lo hace. Golpea con fuerza el árbol y estamos a punto de caer. Miro con terror a Leo. Ha llegado la hora de probar si somos capaces de matar un titán.
Preparo mis espadas y asiento. Leo salta hacia el titán y comienza a atacarle de frente para distraerle. No pierdo el tiempo y ataco al titán por la espalda. Intento cortar su nuca pero mi corte no es lo suficientemente profundo.
Al notar mi espada, el titán se da la vuelta y arremete contra mí. No me da tiempo a reaccionar y me lanza contra el suelo. El impacto me deja sin respiración. Trato de ponerme en pie pero mi cuerpo no responde. Debo haberme golpeado más fuerte de lo que pensaba.
Leo llega a mi lado y me ayuda a incorporarme. Creo que me he roto algo. El titán vuelve a cargar en nuestra dirección y Leo me eleva a una de las ramas más altas. Lo hemos esquivado por los pelos.
Mi respiración comienza a normalizarse y le indico que estoy bien. Él asiente y se desplaza de nuevo en dirección al titán que está tratando de derribar el árbol en el que estamos. Veo como intenta situarse en su espalda sin éxito, cada vez que Leo gira el titán también lo hace para no perderlo de vista. Me concentro en ignorar el dolor que recorre mi espalda y voy a ayudarle.
El titán parece haberse olvidado de mi así que aprovecho y me lanzo hacia su cabeza. Puede que no lo mate, pero si le doy en los ojos debería dolerle. Comienzo a girar sobre mi misma con las espadas en alto y noto como mis hojas cortan repetidas veces sobre uno de sus ojos. El titán ruge y se tapa el ojo con una mano mientras con la otra intenta deshacerse de mí. Leo aprovecha el momento y se sitúa en la espalda del titán. Se oye un corte profundo y el titán comienza a caer. Antes de que caiga consigo situarme en una de las ramas. Guardo las cuchillas y desciendo para observarlo de cerca. Puede que mida más de 10 metros. Leo se acerca a mí y me abraza.
- Me alegro de que estés bien.
No le respondo y le devuelvo el abrazo. Noto algo en mi pie y veo que es el animalito de antes que está trepando por mi pierna. Se detiene en mi hombro y se queda mirándome, creo que le gusto.
La adrenalina va desapareciendo de mi cuerpo y comienzo a sentir como vuelve el dolor. Si seguimos aquí más tiempo no seré capaz de moverme así que me propulso hacia un árbol y sonrío burlona hacia Leo.
- Vamos. Apuesto a que no eres capaz de ganarme.
Sin darle tiempo a responderme sigo propulsándome entre los árboles. En algún momento la 'artilla' se mete en mi bolsillo, así que supongo que viene a casa conmigo. Leo me sigue de cerca diciéndome que no piensa perder contra mí y yo trato de ir más rápido. Me estoy forzando, pero no quiero que se dé cuenta de que estoy herida. A estas alturas la Legión de Reconocimiento ya debe haberse alejado y eso nos convierte en el único blanco de la zona. Debemos llegar cuanto antes al Muro y si se entera insistiría en ir más lentos.
Veo que me adelanta y no puedo evitar reír. Rio porque estamos vivos, porque por fin comienzo a sentirme útil, porque aquí compitiendo con Leo siento como si el tiempo volviese atrás a cuando éramos más pequeños y siempre competíamos por ver quién era el más rápido. Rio sin poder detenerme, aunque cada vez que lo haga una punzada de dolor me recorra.
No nos habíamos alejado mucho así que pronto llegamos a la muralla esquivando los pocos titanes que nos encontramos en el camino. Comienzo a preguntarme si de verdad podremos volver a subir cuando una figura aparee en lo alto de Rose y lanza las cuerdas. Suspiro aliviada, debería empezar a confiar un poco más en lo que dice Leo.
Nada más subir, caigo sobre mis rodillas. El mundo comienza a dar vueltas. Leo se agacha y me obliga a mirarle. Veo sus labios moverse, creo que me está llamando. No puedo distinguir los sonidos a mi alrededor. Intento enfocar la vista pero el dolor se ha vuelto insoportable y no puedo evitar cerrar los ojos. Caigo hacia delante y alguien me sujeta. Supongo que Leo. Intento abrir los ojos pero mis párpados son demasiado pesados. Poco a poco pierdo el conocimiento.
Cuando abro los ojos tengo que parpadear varias veces antes de poder ver donde estoy. En seguida reconozco mi cuarto. ¿Cómo he llegado aquí?. Lo último que recuerdo es dolor. Mucho dolor. Intento incorporarme y un quejido escapa de mis labios. Leo elige ese momento para entrar. Se acerca a mi cama y me obliga a volver a acostarme. No me atrevo a rechistarle, puedo ver que está muy enfadado. Veo como coge aire y me preparo, se que va a gritarme sobre lo irresponsable que he sido al forzar mi cuerpo en el camino de vuelta.
Abre la boca para hablar pero se detiene. Se lleva una mano a la cabeza y murmura algo. Puedo ver que tiene unos cuantos arañazos pero aparte de eso parece estar bien. Sus ojos vuelven a cruzarse con los míos y veo que estaba preocupado. Debí asustarle al desmayarme.
- Lo siento.- no sé que más decir. La preocupación desaparece de sus ojos reemplazada por enojo.
- ¿LO SIENTES? ¿QUE DEMONIOS QUIERES DECIR CON QUE LO SIENTES? ¡ERES UNA IDIOTA! ¿POR QUÉ NO ME LO DIJISTE? - hace una pausa e inspira varias veces.- Cuando subimos el muro caíste al suelo. Estabas blanca, no reaccionabas y luego simplemente te desmayaste. Yo...¿SABES EL SUSTO QUE ME HAS DADO?
- Y-yo lo siento. De verdad. Lo siento. No quería preocuparte.
- No vuelvas a hacerlo.- su expresión se suaviza. - Él medico ha venido. Tienes una costilla rota. ha dicho que tienes que guardar reposo al menos 15 días antes de realizar esfuerzo físico y luego esperar mínimo un mes antes de volver a usar el equipo de maniobras o meterte en peleas. ¿Crees que podrás estarte quietecita?
Asiento resignada. Pasar 15 días en cama no entraba para nada en mis planes y no poder usar el equipo 3D significa que tendré que retrasar mi entrenamiento. Entrenamiento. Lo había olvidado. En 3 días comienza el entrenamiento de los nuevos reclutas y prometí a Eren que iría a verles. Leo se da cuenta de mi expresión y cuando se lo cuento, se ofrece a darles un mensaje de mi parte. Sé que cuando me recupere voy a tener que explicarles quién es Leo y porqué no les he dicho donde localizarme. Tarde o temprano iba a tener que hacerlo. Mi nuevo amiguito marrón sube a mi cama y se acuesta a mi lado.
Antes de irse, Leo me ayuda a recostarme y me da un libro. Me resulta extraño ya que a él nunca le ha gustado leer pero lo comprendo en cuanto lo abro. Está lleno de fotos de animales que habitan en los bosques del exterior. Una de las páginas está marcada. Reconozco a mi amiguito en la foto y comienzo a leer "Las ardillas son mamíferos de la familia de los roedores...". Bueno, casi acierto con el nombre ¿no?
Este capítulo no termina de convencerme pero lo considero necesario. No quiero pintar al lector como un experto matando titanes de la noche a la mañana.
Si os lo estais preguntando, no hay nada amoroso entre Reader y Leo, es una relación fraternal.
Darien W.: Gracias por comentar. Si, al final lo haré LevixReader y habrá amor para Erencito aunque sea mas bien como amigos 'con derecho'.
Judi: Me alegro de que te guste. Tranquila tendremos a un Levi muy celoso de Eren conforme vaya avanzando la historia.
Ya sabeis, se aceptan sugerencias y gracias por leer :)
