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Capítulo I

Las casualidades no existen, solo lo inevitable

Ya se sentía el frio en la ciudad, el verano estaba llegando a su fin para dar paso al otoño, la estación preferida de la hermosa rubia que miraba cariñosamente al cachorro dentro de la tienda, se alzaba con las puntas de los pies para poder verle mejor, sonreía como una niña encantada, con la apariencia de un ángel puro, ingenuo e inalcanzable, la guapa castaña a su lado solo sonreía al ver la felicidad de su amiga, para ella el verla iluminarse como si nada pasara era asombroso e inquietante.

-Es hermoso Lita, son tan lindos –susurró sólo para que ella le escuchara, sus cristalinos ojos azul cielo seguían fijos en el ejemplar que tenían, mientras que la alta castaña estaba más entretenida viendo a los hurones que estaban en el otro apartado.

-Yo prefiero a los hurones Serena, son más tranquilos –le dijo mientras hacía caras tiernas viendo a la pareja que tenían en el establecimiento.

-Son ratas Lita ¿Cómo puedes quererlos? –preguntó apartando la mirada del labrador para mirarla con horror.

-Sabes que no, son mustélidos Serena, no roedores –rió entre dientes al escucharla murmurar algo como: para mí son ratas, tienen toda la apariencia de una.- Pero aunque tú y yo amemos a estos animales, sabes que no podemos tenerlos.

-Ya lo sé –se quejó cruzando los brazos sobre su pecho y haciendo un adorable puchero –¿Porque somos pobres?

-Me lo preguntas a mí –se señaló así misma Lita mirándola entretenida.

-Era una pregunta retórica Lita, te juro que algún día me voy a casar con un millonario, así podré comprarme todos los animales que yo quiera –comenzó a reír como la bruja del cuento.

-¿Y si es antiestético Sere, qué harás? –preguntó mirándola con burla.

-Mierda, no había pensado en eso –agachó la mirada un momento pensando- No te preocupes seguro conseguiré uno muy atractivo.

-¿Qué creas eso me debe preocupar? –escuchar su lógica a veces la asustaba un poco a la curvilínea alta.

-Quien sabe, tal vez ya sea hora de internarme ¿Crees que deba comentárselo a Ryuto? –preguntó mirándola con seriedad.

-Dudo que él piense internarte solo porque albergas la esperanza de casarte con un millonario atractivo –hizo una pausa dramática respirando hondamente y soltó- Solo para comprarte un cachorro.

-¿Tú crees? Últimamente él me mira diferente –murmuró inquieta.

-¿Diferente cómo? –su esbelto cuerpo se tensó al empezar a imaginarse el extraño comportamiento del doctor de su amiga.

-No sabría explicarlo, pero desde hace unos meses para acá, siento que ya no es lo mismo –le explicó.

-Te mira de una forma…-no sabía cómo expresar su miedo, no podía decir pervertida o lujuriosa, eso podía poner nerviosa a Serena y era lo que menos quería- … ¿Como si fueras una mujer?

-No sé –susurró mirando el suelo, soltó un leve suspiro- No me hagas caso Lita a lo mejor son ideas mías, sabes que a veces me pongo paranoica.

-¡Prométeme que si intenta algo que tú no quieres me avisarás para partirle la cara Serena, prométemelo! –la vehemencia en su voz hizo que un temblor recorriera la espalda de la rubia, un conocido picor apareció en sus ojos y asintió sin saber que decir.

Ambas volvieron a mirar a los animales y buscan la serenidad en sus mentes, aprovechando también que el ambiente se calme un poco.

-Ya deberíamos ir yendo hacia el cine Lita, no quiero llegar tarde –anunció luego de ver el reloj en su muñeca derecha.

-¿No es muy pronto? –preguntó confundida, sentía que llevaban menos de quince minutos allí.

-Así nos dará tiempo para comprar las entradas mientras esperamos al resto.

-Está bien, lo que tú quieras –refunfuñó en su dirección.

-Claro como tú estás acostumbrada a llegar tarde y dejar esperando a la gente media hora –dijo como quien no quiere la cosa.

-¡¿Dios, nunca vas a olvidarlo verdad?!

-No porque podría haber sido bajo la lluvia con un frío espantoso y tú no consideraste eso –gira su rostro para que su amiga no viera su sonrisa, debido a la risa que estaba reteniendo su voz salió estrangulada, como si de verdad estuviera dolida.

-Eran las diez de la mañana, no hacía mucho sol, corría una brisa perfecta y tú estabas sentada en una banca debajo de un árbol, ¿En qué momento sufriste? –la miró alzando una ceja, entonces escuchó como la rubia comenzaba a reír descontroladamente.

-Ya sé, ya sé –luego de sonreírle le saco la lengua jugando. Llegaron cuanto antes y se colocaron después de una pareja, conversaron unos minutos más cuando sintieron la presencia de alguien a sus espaldas, al voltearse vieron a un fantasma.

-Nicholas –susurró la rubia con un poco de miedo- ¿Eres tú?

-Sí –susurró como alma en pena.

-¿Qué te pasó? –preguntó preocupada la castaña.

-Rei, eso me sucedió –ambas jóvenes se miraron entre si, la castaña preocupada y la rubia aburrida, esta última se encogió de hombros ante la mirada de su mejor amigo y se volteó, entonces sintió como la abrazaba por detrás y lloriqueaba.

-Si esperas que te consuele, viniste al lugar equivocado grandote, tú te lo buscaste –cruzó sus brazos para no tocarle, el moreno detrás suyo la soltó y asintió, a pesar de que la rubia no podía verlo.

-A pesar de todo, es una sorpresa verte aquí –le dijo la castaña sonriéndole.

-No tenía ánimos de venir pero puesto que Reí vendrá yo...-se quedó callado.

-Y como ahora no te habla, te conformas con verla –su voz destilaba sarcasmo.

-Pero es tan romántico, como me gustaría que alguien hiciera eso por mí –tanto la rubia como el moreno la miraron boquiabiertos, aunque por la mente de la rubia pasó otro comentario, ¡A esta se le va la olla, fijo! Nicholas se sonrojó sintiéndose tímido de repente.

-Vale señorita-quiero-un-hombre-que-me-ame, mejor sigamos en lo nuestro que las entradas no se van a comprar solas.

-Hablas como si no esperaras lo mismo –alzó una ceja demostrándole su sarcasmo.

-Soñar y esperar son cosas distintas Lita, creí que ya te lo había explicado.

Y allí estaba el cambio, cuando estaba a solas con ella era una niña, alegre, divertida, un poco extrovertida, sin ningún problema, pero había un hombre cerca y cambiaba radicalmente, sus comentarios se volvían más ácidos y duros, su cuerpo se tornaba tenso, parecía que estaba dispuesta para ir a la guerra, aún a pesar de que estamos hablando de Nicholas Kumada, su mejor amigo desde ya diez años. El guapo moreno iba a decir algo cuando escucharon la inconfundible voz de Mina Aino gritando desde el ascensor.

-¡Chicos!

-No hay necesidad de gritar Mina –regañó la otra rubia del grupo.

-A-bu-rri-da –la miró con molestia, aún no entendía que pintaba Serena Tsukino en esa salida del grupo.

-Vamos cariño, ya sabes cómo es ella –su novio la calmó dándole un beso corto en sus labios.

-Bueno ya está Mina, siempre es lo mismo contigo –la castaña defendió a su amiga.

-Vamos mamá osa relájate, no es nada, a ella únicamente le gusta llamar la atención, por eso siempre grita como chiquilla –con sus ojos recorrió a la otra rubia descaradamente- Hace honor a lo de ser rubia de bote.

-Soy rubia natural, engreída –le gruñó mirándola con odio.

-Chicas por favor, por qué siempre tienen que estar peleando –la morena del grupo se interpuso entre ellas parando la pelea.

-Es simple Rei, ella no puede aceptar que haya dos rubias en el grupo, está celosa de mí –todos miraron a Mina frunciendo el ceño, porque a decir verdad ambas parecían gemelas. La otra rubia rió con ganas.

-El día que yo esté celosa de una persona que tenga por cerebro una nuez, ese día llega el apocalipsis –algunos del grupo no pudieron evitar reírse.

-Vamos rubiecita mía, te llevo para que compres algo en esa tienda que te gusta –Anthony al ver como su novia se había puesto roja del coraje decidió llevársela para distraerla un momento, encargó a Richard que comprara sus dos entradas dándole el dinero, éste asintió y dejaron que se marcharan.

-Me pregunto si algún día podremos salir, sin que esto ocurra chicos –se lamentó una jovencita de cabellos azules y ojos del mismo color, algunos asintieron, Serena se quedó mirando a los chicos e hizo una mueca con sus labios, odiaba cuando eso pasaba. Porque Mina, ella…era una inconsciente siempre diciendo comentarios indebidos.

Esa repulsión que nació hacia la otra rubia fue debido a un comentario que esta última hizo, aún recordaba el día, esa había sido la última salida alegre que había tenido el grupo.

Flashback

Las vacaciones de verano habían llegado por fin y con ello un grupo de ocho jóvenes habían decido reunirse en el mismo parque donde celebraban sus reuniones, el parque Mariposa, Lita y Serena se habían reunido antes que todas y llevaban ya una media hora charlando cuando por parejas comenzaron a llegar el resto. Nicholas y Rei fueron los primeros seguidos por Anthony, Mina y por ultimo Richard y Amy que según explicaron habían tenido que esperar a la madre del muchacho para que se quedara con su hermanita menor.

-Lambrusco –chilló la más alegre del grupo sacando de su bolso dos botellas del vino preferido de todos, bromeando la morena sacó dos botellas más con los vasos desechables (los cuales ella siempre llevaba, porque todos olvidaban es pequeño detalle) mientras bebían contaban sus anécdotas durante los exámenes, desde el sufrimiento de estudiar hasta la ansiedad de esperar las calificaciones.

Los temas poco a poco fueron cambiando, en un momento dado a Mina se le había subido el alcohol a la cabeza y comenzó con comentarios indiscretos, nadie pudo pararla.

-Oh vamos chicos, no es ninguna novedad, no es como si no supiéramos que aquí todos follamos, a excepción de Serena claro, ella es una santa –la última palabra prácticamente la escupió.

-Mina no digas tonterías, mejor cierra la boca –Nicholas intentó callarla pero fue en vano.

-Oh vamos, hasta Lita de vez en cuando se lía con alguien pero ella –dijo señalándola- Cuando un hombre intenta acercarse huye como un conejo asustado, ¿No será que eres lesbiana, verdad?

-No Mina, no soy lesbiana me gustan las pollas –alzó la mirada para observarla fijamente.

-¿Entonces por qué no follas? –a leguas se notaba su estado de ebriedad, sus palabras sonaban propias de un borracho.

-Porque no puedo andar abriendo las piernas tan libremente como tú –le dijo frunciendo el ceño.

-Al menos yo me divierto –guiñó un ojo en la dirección de su novio, el castaño se ruborizó un poco sabiendo de la antigua fama de su novia- Puedo conseguirte un ligue si ese es el problema.

-No Mina, para conseguir hombres que quieran un polvo rápido conmigo, no tengo problemas –Lita y Nicholas se tensaron al ver como su cuerpo menudo y frágil se endurecía y sus ojos claros se oscurecían, se miraron nerviosos, la castaña se acercó con cuidado a ella.

-Bueno eso no lo dudo chica, como vistes siempre es normal que piensen que eres una puta –rio después de decir eso y no se percató de que Serena se había puesto pálida, parecía un papel de lo blanca que se había puesto.

-¿Cómo visto? –su voz salió tan estrangulada que Lita ya se estaba preparando para abofetear a la otra rubia.

-Por supuesto, tu actitud y tu forma de vestir son todo lo contrario, dices: no, no quiero; pero como te vistes pareciera que dijeras: viólame, estoy lista y dispuesta.

El infierno se desato después de eso. Rei y Amy a pesar de no saber nada del pasado de la hermosa rubia se ofendieron y saltaron a defenderla, porque Mina Aino no era quien para juzgar a alguien por su forma de vestir, nadie menos que ella que andaba hasta en invierno vestida como fulana, ellas sabían que era ella quien tenía envidia de Serena, porque ella con cualquier cosa que se pusiera se veía atractiva. Nicholas también la regañó junto con Lita que poco le faltaba para levantarse y golpearla de lo cabreada que estaba.

A pesar del escándalo que se formó a su alrededor, Serena sólo agachó la mirada perdida en sus recuerdos, o más bien pesadillas, todo vino a su mente de un solo golpe. Aquellos recuerdos que se había esforzado por olvidar volvieron con fuerza, el trabajo que había logrado se fue a la basura con solo cinco minutos.

Ese verano terminó resguardada en su casa, apenas si salía, no soportaba la mirada de los viejos libidinosos que se la comían con la mirada o los comentarios subidos de tono que le murmuraban al pasar por su lado. Ya no podía soportarlo, no después de escuchar que era por como vestía.

Y le echó la culpa a Mina, porque ella había fomentado en ella otra culpa.

Fin del flashback

-No tendría que haber venido –susurró Serena en voz muy baja, pero la castaña que estaba al pendiente de ella pudo escucharla, aunque con esfuerzos.

-Serena no digas tonterías, Mina es…. Mina y no cambiará, teníamos tiempo que no salíamos como grupo –su voz se volvió casi suplicante.

-Es cierto Serena, antes de la llegada de Mina siempre salías con nosotros ahora ya casi ni te vemos, si no fuera por la universidad…-la morena la regañaba suavemente, se acercó a ella y colocó una mano sobre su hombro sonriéndole conciliadoramente- Te extrañamos, ¿Sabes?

-A pesar de mi mal humor y mi sarcasmo –se rió entre dientes- Déjame que lo dude Rei.

-Es verdad Sere te extrañamos mucho, inclusive en la salidas a los centros comerciales –la peli azul también se acercó a ella, de un momento a otro las tres chicas se lanzaron a sus brazos, sabiendo que a ella, los abrazos no le iban.

-Eh eh tranquilas, pareciera que me aman –rió con fuerzas y por dentro, por primera vez no se sintió rara recibiendo afecto físico, Se sintió bien,…cálido.

-Bueno chicas suficiente de cursilerías, el de la caja ya nos está viendo raro –Richard se rascaba con nerviosismo su cabellera oscura, mientras miraba de reojo al chico del mostrador.

-¡Que le den! –dijo Serena sonriendo.

Entre risas todos se acercaron y compraron sus entradas, Serena fue la última en hacerlo, se sorprendió mucho al ver más de cerca al joven que atendía la ventanilla. Este le sonreía de oreja a oreja mientras le preguntaba qué película vería, ella respondió algo cohibida, luego de comprar y que él le deseara una agradable tarde, ella avanzó con su grupo.

-Voy a enviarle un mensaje a Anthony para decirle que empieza dentro de media hora –Richard saco su móvil y por whatssap envió el mensaje- Listo, dice que les esperemos.

-¿Qué van a comprar ustedes, chicas? –preguntó la rubia acercándose feliz hacia la zona de chuches, el resto de mujeres la siguió enseguida.

-¡Nubes! –expuso Rei bastante animada.

-Por cierto Rei, cuándo vas a perdonar a Nicholas, el pobre parece perro abandonado –susurró bajo, sólo para que ellas escucharan.

-No lo sé Serena, es que cuando pienso en hacerlo me acuerdo de lo que me hizo pasar y entonces yo...-se cortó a sí misma, sintiendo de nuevo la furia correr por sus venas.

-Sí, bueno mujer se entiende pero tú tampoco nunca dijiste nada, no es como si el muchacho fuera lector de mentes.

-Lo defiendes porque es tu amigo –gruñó.

-No lo defiendo, sólo expongo un hecho.

-Amy a que tú si me apoyas, ¿A que es injusto lo que me hizo? –buscó ayuda en la peli azul.

-No sabría si decirte si es injusto o no –dijo mientras ponía en una bolsa plástica, unos ositos de goma- Pero es verdad que ni yo sabía que te gustaba, hasta que Serena muy "sutilmente" lo dijo aquella vez.

-Gritarlo tampoco fue de ayuda –le dio un pequeño golpe Lita en la cabeza a la aludida.

-Me estaban volviendo loca, hasta un ciego podía notar como se comían con la mirada, ya ni comer tranquila podía –puso una mueca de asco, la castaña y la peli azul rieron al ver su expresión.

-Además tampoco puedes mandarlo a la guillotina por haber tenido novias mientras te quería Rei, tú también hiciste lo mismo.

-Gracias Lita, se nota que ustedes son mis amigas –se volteó dándole la espalda a las tres jóvenes, que en vez de consolarla, siguieron buscando sus dulces preferidos- Cabronas.

-Eh te escuché –dijo la rubia.

-Que bien, ese era mi propósito –la morena miró fijamente a Serena, ésta le sonreía- ¿Por qué te ríes?

-Porque terminarás perdonándolo y entonces nos culparás a nosotras por haberte dejado no hacerlo antes, porque te darás cuentas de que perdiste tiempo en una gilipollas y no besándolo.

-Cierto –dijo mientras pasaba a su lado Amy.

-Muy, muy cierto –susurró para la morena la atractiva castaña siguiendo a la otra joven- ¿Ya terminaste de coger lo que quieres, Sere?

-Sí mamá osa –se acercó a ella agarrándose de su brazo y recostando su cuerpo en el suyo, a pesar de todo, ella toleraba tocar pero ser tocada, esa era otra historia.

Las cuatro pagaron por sus golosinas mientras los chicos se encargaban de comprar las palomitas y bebidas.

-¿Con esto nos bastará? –preguntó Richard mientras miraba las cuatro bolsas grandes de palomitas, las siete bebidas del mismo tamaño, los tres hot dogs, los nachos con queso y las cuatro bolsas repletas de dulces.

-Oye Richard que vamos a ver una película, no a un regimentó por tres meses, esto claro que nos sobrará -su novia le regañó, mirándolo incrédula por creer que con tanta comida alguno se fuera a quedar con hambre.

-¿Quién sabe? Aquí la coneja a veces come por tres –se rió Nicholas al escuchar a Lita.

-Chicos volvimos –alguno de ellos se volteó al escuchar la voz de Anthony.

-Hemos comprado tu bebida y hot dog pero no sabíamos si coger algo para ti Mina –Nicholas la miró fijamente, a ver si se atrevía a hacerle un berrinche a él como se los suele montar al castaño.

-Gracias Nick , yo le compraré lo que quiera a ella –la pareja se alejó a comprar las cosas para la caprichosa. Los dos muchachos suspiraron.

-Yo le doy unos meses más, antes de que terminen –sentenció la guapa rubia, haciendo que las otras parejas del grupo formaran con sus dedos una cruz frente a ella, como quien aleja un demonio -¿Qué hacéis?

-Protegiéndonos de la maldición.

-¿Maldición? De que hablas Amy.

-Vamos coneja, cada vez que tú dices que una pareja va a romper en "determinado tiempo" siempre ocurre –se detuvo el moreno- ¡Da miedo!

-Eso no es cierto –hizo un puchero.

-Sí, sí lo es –miró a Lita- ¿Te acuerdas de Mar y Chris? ¿Esa parejita tan mona y linda? Después de que dijeras que terminarían en un mes, lo hicieron.

-Eso fue pura casualidad –asintió con énfasis.

-¿Y qué hay de Norah y Robert? Los que eran amigos desde la infancia y cuando se pusieron de novios y te enteraste dijiste y cito: No sé por qué tanto escándalo, si la próxima semana van a terminar.

-Y pasó –dijeron todos al unísono.

-Si bueno pero ni que fuera bruja o algo –se rio escandalosamente, a pesar de eso ellos retrocedieron- ¡Que malos!

-Mejor prevenir que lamentar –dijo Richard.

-Supongo que en Amy y tú lo entiendo, lo que no sé qué pintan alejándose de mí son Nicholas y Rei, a no ser que ya se consideren novios –se rió entre dientes, la pareja se sonrojó.

-¡Gracias Serena! –dijeron ambos con sarcasmo. Ella volvió a reír como la bruja del cuento.

-Me amo a mí –dijo riéndose, los chicos al verla riendo con ganas la acompañaron con su alegría, llevaba meses decaída.

-Ya estamos, ¿Entramos? –preguntó el castaño llevando las golosinas de su novia. Todos asintieron, fueron a la sala cuatro y el joven cogió las entradas sonriéndoles con cortesía, las chicas les devolvían la sonrisa, mientras Tony sintió celos al ver como su novia coqueteaba descaradamente con el muchacho, a pesar de eso no dijo nada pero ya se estaba cansando, la otra rubia presenció la escena y sonrió sabiendo que no llegarían ni a fin de mes.

A medida que iban entrando ocupaban sus sitios, Richard y Amy fueron los primeros seguidos de Nicholas y Rei, junto a ellos se sentó Serena –mientras entraba había recordado algo, que tal vez podía ayudarlos a dar ese último empujoncito que les faltaba- a lado de la rubia, Lita y por ultimo Anthony y Mina. La película comenzó a la hora esperada, como era una de acción los chicos estaban con la atención fija en la pantalla… a excepción de uno que miraba a su acompañante. La morena se había dado cuenta ya hace un buen rato y se sentía ciertamente feliz de recibir la atención de su amor.

-¡Como la sigas viendo la vas a desgastar hombre! –el moreno la asesinó con la mirada, mientras los chicos a su alrededor reían en voz baja, hasta Mina se había divertido con el comentario- Ahh pero es cierto, si Rei sonreía como el gato que se comió al ratón de lo feliz que estaba.

-Serena –gruñó la morena en su dirección- ¡Cállate!

-¿Por qué? Si es verdad –se detuvo un momento al ver como la pareja en cuestión se ponía nerviosa- Qué recuerdos, la primera vez que vine al Splau fue con ustedes chicos, por aquel entonces teníamos como dieciséis y recuerdo perfectamente que Rei llevaba una falda muy corta y Nick no podía quitar la mirada de su culo, ¡Madre mía, sinceramente aún encuentro increíble que no te hayas dado cuenta!

-Cierra la boca Coneja –amenazó el moreno.

-Eso sin contar que Rei espantaba con la mirada a toda chica que se le acercara a Nick –haciendo memoria, recordó otro evento más de su adolescencia- ¡Es verdad! Aún tengo el trauma que Rei me dejó cuando me llevó al baño del instituto para agredirme por andar detrás de su chico.

-¿Qué? –grito silencioso por parte de todos, excepto de la agresora del pasado, ella solo se sonrojó.

-¿Cómo que te amenazo?

-Calma mamá osa, no me golpeo ni nada pero me advirtió que si seguía saliendo con él, iba a sufrir mucho –dijo sonriendo, la joven a su lado se hundió en su asiento.

-¿Le dijiste eso? –Al ver que no respondía lo tomo como un sí- Ella es solo mi mejor amiga, ¡Jamás la eh visto de ese modo! O no te acuerdas que se vestía como niña, con esos buzos de animales estampados.

-Gracias por haber sido tan poco atractiva para ti Nick, no hay que ser tan descriptivo –gruñó ofendida la conejita del grupo. El resto simplemente se rió, aunque Mina no entendía la broma.

-Pero siempre andabas con ella, parecías su perro protector –se armó de valor la morena y hablo, por fin.

-En eso te apoyo Rei, hasta la acompañabas al baño Nick, era raro –dijo Tony recordando aquellos días.

-Yo solo la cuidaba –se defendió.

-¡Parecías su novio!

-Claro que no Rei, como mucho a su hermano mayor, ya te lo eh dicho la cuidaba tanto porque ella –fue cortado.

-Nick esta es tu historia, no la mía. Por favor cierra la boca si no quieres que enseñe "eso" que tú ya sabes –el amenazado tragó grueso.

-Rei yo te amo, aquí lo digo frente a todos, algo que ellos ya sabían, algo que jamás eh podido ocultar, que sí, que Sere muchas veces me alentó a que te lo confesara pero me cagaba de miedo mujer, ¿Que querías que hiciera? Cada vez que pensaba en hacerlo me entraba más miedo y se hizo un cuento sin fin.

-Y así hubiera sido si Serena no lo hubiera dicho –susurró la morena.

-Gritado –exclamó el resto.

-Aquí lo importante es que se aman, no que yo haya gritado –susurró cruzándose de brazos y sacando levemente su labio inferior y a la vez inflando sus mejillas.

-Tiene razón, eso solo fue algo más que en nuestro grupo hubiera pasado –se detuvo, aspiró profundamente- Rei Hino vuelvo a decírtelo, te amo a partir de ahora te lo diré todos los días, aunque no quieras oírlo, aunque estés enfadada, te lo diré hasta el último día de mi vida porque sé que esto que siento por ti, no durará meses o solo años, será para siempre.

La joven le sonrió con los ojos llenos de lágrimas y se rio nerviosamente, su enamorado se acercó a ella tomándola de la mejilla, los demás voltearon sus rostros para darles algo de privacidad, salvo una.

-Yo no diría que para siempre, hombre quien sabe, puede que no duréis ni...-ambos la callaron, se abalanzaron sobre ella tapándole la boca.

-Ni lo digas, no te atrevas Serena porque te juro que si hago de tu vida universitaria un infierno –la forma que lo digo hizo que la rubia asintiera temerosa.

-Y yo la ayudaré coneja, ahora somos un equipo –dijo apretándole con la mano un poco más sus labios. Ella asintió temerosa, cuando por fin la soltaron ella respiro exageradamente.

-Dios, sentí que volví al instituto con putas y chulos –al decir eso se llevó una mano a su pecho.

-Eh cuidado chicos no amenacéis a mi osita que me tiene a mí para cuidarla –la castaña miró sonriendo a la pareja- ¡Mejor aprovechad y bésense, que ya va siendo hora!

El consejo nunca fue mejor escuchado y cumplido, se acercaron y besaron como si la vida se les fuera en ello, estaban felices, dichosos, sus corazones latían desbocados por el amor que sentían por el otro, se separaron solo para reír y volver a unir sus labios. Los chicos reían quedito de la escena alegrándose sinceramente por la nueva pareja. No vieron los últimos quince minutos de la película, no se enteraron del final pero que más les daba, si dentro de su pequeña familia acaba de empezar una nueva historia, una que si se quería de verdad terminaría con un final feliz. Riéndose salieron de la sala, las tres parejas salieron abrazadas y sonrientes y una de ellas acaramelada –como los recién novios que eran- y al final salieron las dos últimas mujeres del grupo. Todos luego de haberse acabado todas las bebidas, chuches y casi todas las palomitas al salir del cine fueron directos al baño de la primera planta, los chicos entraron dándole palmadas de felicitación a Nick, mientras las chicas reían risueñas por Rei. La única que seguía comiendo palomitas era Serena que aun llevaba la última bolsa de palomitas que había quedado a medio talle, cuando pudo entrar al lavabo se las dejó a Lita, fue la que menos se demoró así que al salir, agarró las palomitas y dejó entrar a su amiga, se lavó las manos y al ver que había mucha gente en el lugar y sintiendo claustrofobia decidió que lo mejor era salir, sabiendo cómo eran las chicas, se imaginaba que se retocarían el maquillaje y a ella la verdad le daba igual que ya no hubiera lápiz labial en sus rosados labios.

Caminaba tranquilamente, feliz por su querido amigo pensando en que por fin había ocurrido lo inevitable, porque para ella era solo cuestión de tiempo y paciencia; pero no precisamente la de ellos, si no la suya; rodo sus ojos al saber que por su culpa se había destapado la verdad, se llevó otras cuantas palomitas a la boca y las masticó, mientras andaba por el pasillo su cuerpo se entumeció al ver un grupo de chicos en una parte de la pared medio recostados, su corazón golpeo con fuerza y como siempre, buscó algo con que disimular y pasar inadvertida de los hombres, fingió que respondía un mensaje de su móvil viendo con concentración la pantalla del móvil y aplastando el aparato.

Debido a eso ocurrió una casualidad.

Su miedo hacia el sexo opuesto no la hizo ver lo que se avecinaba a su vida, porque si hubiera mantenido la vista fija al frente, lo hubiera visto venir, a él.

Con pasos apresurados estaba por perderse de la vista de los jóvenes, mientras apretaba con fuerza su bolso y la bolsa de las palomitas y con la otra mano su móvil aplastaba teclas innecesariamente; y simplemente sucedió.

Sin poder hacer nada su pequeño cuerpo choco contra el pecho de esa persona, casi cae, si no hubiera sido porque su salvador la agarró firmemente de la cintura impidiendo así que ella se lastimara de algún modo, ella sintió el calor del cuerpo junto al suyo y a la par la dureza en toda su anatomía, la tenía tan pegado a él que podía sentirlo todo, su mano había quedado sobre su abdomen y pudo notar los marcados músculos que poseía, nerviosa y con vergüenza alzó la mirada hacia su futuro delirio.

Al verlo su pupila se dilató, entreabrió los labios sorprendida del hombre que tenía frente a ella, es demasiado guapo para ser verdad; miró sus cabellos azabaches que caían suavemente sobre su frente, sus ojos –nunca había visto uno iguales- tan azules, tan oscuros e intensos, tan hermosos, su nariz recta perfilada, sus labios –oh sus deliciosos labios- masculinos, su labio inferior era más lleno que el superior, su palma se calentó sintiendo como él cuerpo de él emanaba fuego. Se sintió mareada, aturdida, como si algo la hubiera golpeado con fuerza en la cabeza y en el estómago, sentía que todo se le revolvía pero se mantenía allí mismo, sus manos temblaron ligeramente al verlo sonreír.

Le estaba sonriendo, mostrando su perfecta dentadura, enseñándole así ese adorable hoyuelo que se le formaba en la mejilla izquierda, el atractivo hombre apretó más firmemente su cintura y ella se dejó hacer. No podía apartarlo, tampoco sentía miedo pero la sorpresa de verle no hizo que se percatara de ese gran detalle, entonces él habló.

-Acabo de atrapar por casualidad a la mujer más hermosa que eh visto en mi vida –se detuvo para acariciar suavemente su mejilla- ¿Qué afortunado soy, verdad?

Dijo volviendo a sonreírle -su traviesa sonrisa- debió darse cuenta por esa sonrisa, que no había sido una casualidad.

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Nota de autora:

¿Qué les pareció el primer capitulo?

¿Cómo creen que sera él Darien de The Obsessed Daemon?

Sí tienen dudas o algo no he explicado bien, por favor díganmelo.

Para las que esperan a Darien, les aseguro que saldrá mucho en el siguiente capitulo.

Agradezco mucho a mi beta: Mihll quien con paciencia me esta enseñando con lo que siempre he tenido fallas, muchas gracias! ^^