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Capitulo II

Estrategias del amor.

Un atractivo moreno camina con impaciencia de un lado a otro en su inmensa oficina, se detiene un minuto y agarra el respaldo de la silla giratoria apretándola con todas sus fuerzas, su sangre hierve de coraje, sus manos tiemblan de la adrenalina que no ha podido ser liberada, se siente traicionado, ¿Cómo es posible que ella, su ángel, su niña, esté viendo a otro? No quería creerlo cuando el detective le informo que su mujer estaba viendo a otro, sencillamente se negaba a aceptar esa verdad, aun cuando vio las fotografías de su rubio tormento no podía creerlo, por eso fue hasta su facultad, oculto entre la sombras –como siempre- la observó, charlaba alegremente con ese pelmazo de imbécil, reía sin importarle sus sentimientos, gruñó con rabia, la cual fue escuchada por un relajado rubio, él solo le sonreía juguetonamente.

-Sé lo que estás pensando ahora –tosió fingidamente para acomodar su voz e imitar a su amigo- ¿Cómo es posible que me haga esto a mí? Yo que la amo y la he cuidado durante años.

Lo único que obtuvo como respuesta fue otro gruñido de su pelinegro amigo, no podía más, volvió a caminar de un lado a otro frente al ventanal.

-Dar, no puedes ponerte así solo porque la vez riendo con alguien.

-Eso era algo más que reírse Jedite –su manos se hicieron un puño al recordar la escena- ¡Ella estaba coqueteando!

-Eso no lo sabes, no la conoces –sentenció sonriéndole, el moreno lo fulminó con la mirada porque sabía que era cierto.

-Sé más que ese gilipollas, eso seguro –su mano izquierda se pasó por sus cabellos azabaches desordenándolos un poco, luego los llevó sobre su boca y apretó un poco.

-Ella no te conoce –dijo con seriedad el rubio.

-No hace falta que me recuerdes lo evidente –gruñó, una vez más.

-Yo no entiendo que estás esperando –mientras decía eso se estiró en la silla, llevando las manos detrás de su cuello, sabía que irritaba más a Darien mostrándose tan relajado.

-Ya te lo he dicho mil veces Jedite, a que crezca –dijo con aburrimiento.

-¿A que tenga cuántos? ¿Treinta años? Vamos tío tu mujercita ya tiene veintiún años, no es una niña –bajó el tono de voz- Ya no tiene trece años.

Ese deliberado comentario provocó un leve sonrojo en las mejillas del moreno, la cual fueron encubiertas por su enojo, ya estaba un poco acalorado antes de esa inútil acotación.

-Tengo treinta y tres años Jedite, no quiero asustarla –su voz se volvió preocupada.

-¡Seguro porque aparecer en su vida cuando ella tenga treinta y tu cuarenta y dos hará las cosas más sencillas, fijo!

-¡No bromees! –gritó, el rubio lo miro sin decir nada y soltó un suspiro girando su rostro.

-Yo solo digo que ya es hora de que entres en acción, ese tipejo se llevará a tu chica si no haces nada.

-Maldito Kou, te juro que si se atreve a tomar lo que me pertenece lo mato –gruñó guturalmente, por un momento su amigo se asustó, porque la expresión sombría y llena de rabia que tiene Darien en este momento lo preocupó. Frunce el ceño en su dirección.

-Claro tú mátalo y termina en la cárcel y sin la chica, eso solucionaría todo.

-Entonces genio, dime qué debo hacer, puesto que el homicidio queda descartado –la mirada que le lanzó Chiba provocó un leve nerviosismo en el otro hombre.

-No se te ha pasado por la cabeza sencillamente presentarte, ya sabes, la gente se conoce así: en los buses, en el metro, en una discoteca, no sé, simplemente tropezando accidental…

Se detuvo al ver la sonrisa de su amigo, el zafiro oscuro brilló intensamente y esa sonrisa de niño travieso apareció marcada en sus labios, Jedite negó con la cabeza sabiendo que él mismo había dado la idea, ahora el atractivo moreno iba a ir a por todas y nadie podría detenerlo.

-¡Oh mierda! Esto se pondrá bueno –murmuró viendo como su compañero de juergas sacaba su móvil y buscaba algo concentrado.

-Vámonos, es hora de comenzar el juego –agarró su chaqueta y las llaves de su coche.

-¿De qué juego hablas? –preguntó confundido siguiéndolo hacia el ascensor.

-De las atrapadas –dijo mientras las puertas del ascensor se cerraban y ellos se perdían de vista de la hermosa secretaria que lo miraba embelesada.

La hermosa castaña se levantó de su escritorio y entró en el despacho de su jefe, sonrió al ver la gran silla donde el guapo moreno se sentaba todos los días, su sonrisa murió con tristeza al saber que nunca podría ser suyo. Algunas veces por accidente había escuchado conversaciones entre ambos socios y poco a poco había atado cabos, él llevaba años literalmente acosando a una mujer, esperando por ella. Soltó un suspiro sabiendo que nunca sería de ella.

Cuando el coche entró en el centro comercial el Splau, Jedite ya no entendía nada, no después de que lo único de información que obtuvo fue que irían donde la rubia, refunfuñó un poco porque no sabía que estaba pasando, bien, era cierto que le había dicho que podía "hacer" que se topara con ella. "¿Pero cómo demonios sabe él donde estaba?"

-Me da miedo preguntar como sabes que ella está aquí –dijo.

-Hoy en día con la tecnología uno puede hacer maravillas Jed –le sonrió alegremente.

-Creo que debes ir a un psiquiatra Darien, hace menos de una hora estabas furioso, ahora sonríes –bajaron ambos del coche. Se dirigieron de inmediato hacia el ascensor- ¡Eres bipolar tío!

-Aún estoy cabreado Jedite, no te confundas pero quiero que cuando ella me vea, se lleve una buena impresión de mí, no quiero que me vea enojado.

-¿Así que vas a engañarla con la sonrisa de la oveja? –preguntó mirándolo incrédulo- Darien no podrás esconder toda la vida tu pésimo carácter, ella terminará descubriendo que eres un lobo, no una tierna ovejita. ¿Y cuánto te durará eso?

-Solo lo suficiente hasta tenerla en mi poder –el rubio rio entre dientes

-¿Cómo? Estamos en pleno siglo veintiuno Dar, aunque te la lleves a la cama eso no significa que ella tenga que casarse contigo –le miró incrédulo.

-Hay algo que ella respeta más que nada en este mundo –su expresión se suavizó un poco al pensar en ella.

-¿Qué cosa? –le miró con curiosidad.

-Los niños.

El ascensor se detuvo en la última planta, Darien fue el primero en salir de allí y por poco el rubio casi vuelve a descender pero reaccionó en el último momento y salió, su boca esta literalmente abierta del puro impacto al comprender la "idea" de su amigo.

-¿Vas a embarazarla? Ósea vas a acostarte con ella –susurró.

-¿Cómo si no le haré un bebé? No caen del cielo Jed.

-¡Eres un carbón, Dios y yo que creía que eso solo lo hacían las mujeres de los noventa!

-No lo digas como si fuera algo malo, yo los amaré como la amo a ella, además es la única forma de retenerla a mi lado –murmuró las últimas palabras, su único miedo en la vida es no obtener el amor de Serena Tsukino.

-Vale, has lo que quieras, es tu vida –dijo dándole una palmada de complicidad en la espalda a su amigo, quito su mano cuando sintió como este se tensaba de golpe- ¿Qué pasa?

-Es ella –susurró viéndola, ella pasó a su lado, iba junto a la alta castaña mientras comía unas palomitas, va demasiado entretenida viendo la bolsa y no mirando al frente.

-Vaya sí que es hermosa –murmuró el rubio, el golpe que recibió en todo el estómago lo dejo sin aire- Joder tío, ¿No puedo ni decir eso?

-¡No –gruñó - ella es mía!

-Si señor de las cavernas ya entendí –se sobó su estómago maldiciendo en lo bajo, debía haber previsto eso- ¿Y qué harás?

-Tropezar –fue lo único que le dijo mientras se alejaba de él.

Algunas mujeres pasaban a su lado viéndole con deleite pero él solo miraba fijamente el final del pasillo, suponiendo que había ido al baño, movía con impaciencia su pie esperando verla salir. El nerviosismo le provocó calor por lo que se desabrochó la gabardina, respiró hondamente al sentir la fresca brisa en su torso, la camisa azul cielo que lleva hace resaltar aún más sus oscuros pozos azules y el pantalón jean remarca sus largas piernas, a pesar del simple conjunto él se ve sencillamente estupendo.

El sólo rezaba para que ella también pensara eso de él, quería que lo viera con hambre como todas esas mujeres que le miraban con lujuria, quería sentir su necesidad por él, así como el la sentía. Entonces la vio salir, seguía rebuscando en la bolsa de palomitas y se llevaba bocados a sus dulces labios, entrecerró los ojos cuando la vio tensarse y sacar el móvil y escribir algo con concentración como si algo le preocupara o molestara. Caminando con la mirada fija en el aparato, un pensamiento extraño se le pasa por la cabeza al ver como su cuerpo se va relajando a medida que va alejándose del grupo que estaba en una pared.

Pero era su oportunidad y dejó ese pensamiento con rapidez, se acerca a ella caminando lentamente, ella aún no alza la mirada por lo que cuando él se precipita a ella, la hermosa rubia no puede esquivarlo, precavido a una caída por su parte, la agarra firmemente de su cintura apegándola a su cuerpo. Saboreando por primera vez el dulce y anhelado primer contacto físico con ella, la siente estremecerse ligeramente y ve fascinado como ella alza la mirada a su rostro, sus labios se entreabren sorprendidos, pero él único que se siente fascinado por tan exquisita belleza es él.

Su corazón se desborda de la sensación que lo embarga mientras la sostiene en sus brazos. Sin darse cuenta sonríe sintiéndose afortunado, "¿Es normal sentir esto por alguien que solo has visto desde la distancia?" Ella lo mira casi del mismo modo, parecía fascinada de lo que estaba viendo, lo que hizo crecer muchas esperanzas en él atractivo moreno.

-Acabo de atrapar por casualidad a la mujer más hermosa que eh visto en mi vida –se detuvo para acariciar suavemente su mejilla- ¿Qué afortunado soy, verdad?

La felicidad que inundó su pecho nunca antes pudo ser comparada con nada, se sentía el rey del universo y sonrió como solo él sabe hacerlo. Su madre muchas veces le había dicho que cuando andaba feliz su sonrisa cambiaba, que parecía más… traviesa. La mantuvo en sus brazos unos segundos más hasta que ella se apartó sonrojada por la situación.

-Lo siento, no veía por donde caminaba, estaba distraída con el móvil –se disculpó evitando ver sus ojos, eso lo hizo fruncir el ceño, quería que le siguiera mirando.

-No te disculpes yo también iba distraído buscando a alguien, tendría que haberme dado cuenta –la mira fijamente esperando que ella vuelva a verle, pero solo le mira de vez en cuando, le parecía un conejito asustado- Mira puesto que ha pasado esto y tus…palomitas terminaron en el suelo, ¿Puedo invitarte un café?

No supo que dijo mal pero al ver la expresión de dureza que apareció en su rostro supo que la cosa no marcharía bien para nada. Ella se agachó con frialdad y recogió la bolsa que había terminado en el suelo por el pequeño accidente y volvió la mirada hacia él, lo miró directo a los ojos, si era sincero consigo mismo sintió un poco de miedo al ver un vacío en su cristalina iris.

-Lo siento pero no soy aficionada a tomar "cafés" con extraños –dicho eso se volteó alejándose de él, justo cuando iba a detenerla sus amigos se acercaron a ella.

Se quedó allí mirándola con los labios entreabiertos, parpadeó unas cuantas veces sin entender nada de lo que había pasado, en su mente se repetía una y otra vez su frase y no encontraba nada de malo en ella, confundido y un poco dolido sus manos se convirtieron en puños, esta vez no era furia, era frustración pura. Y empeoró cuando la vio alegarse con su grupo de amigos sin siquiera voltearse ni una sola vez; alzó el rostro mirándola fijamente, aún podía ver su silueta, la perdió de vista cuando entró en Bershka.

-¿Qué pasó? –Él rubio se acercó y al ver la expresión de su amigo trago grueso- ¿Te rechazó?

-Dijo que no le interesaba tomarse un puto café conmigo –renegó toda la frase.

-¿Te rechazó?–preguntó de nuevo conmocionado, nunca nadie, absolutamente nadie había rechazado a Darien Chiba…. ¡Es Darien Chiba!

-Qué parte de no le interesa no entendiste imbécil –gritó dándole otro golpe en pleno estómago con el puño cerrado, algunas personas a su alrededor les miraron pero al ver el rostro del moreno siguieron con lo suyo.

-Joder Darien, que estés cabreado no te da derecho a desquitarte conmigo –le miró mal mientras se acariciaba suavemente su maltratado abdomen- Me saldrán moretones y será por tu culpa.

-Nadie te dijo que vinieras –gruñó.

-¿Estás sufriendo de pérdidas de memoria a corto plazo? ¡Te recuerdo que tú me trajiste aquí!

-Cierto ahora que lo recuerdo fue tu fantástica idea presentarme "accidentalmente" con ella, ¡Mira como terminó genio!

-¿Ahora es mi culpa? –mientras iban conversando (discutiendo) seguían avanzando sin mirar por donde iban, cuando el rubio hizo esa pregunta se paró en seco esperando la respuesta del moreno.

-¿De quién más va hacer, si no? ¿Del espíritu santo? ¿De pepe el grillo? ¡No lo creo, el que me dio esa estúpida idea fuiste tú pedazo de imbécil!

-¡Ahora va ser que es culpa mía que no sepas ligar!

-¡Por supuesto que sé ligar, yo solo la invité a un puñetero café y ella me rechazó como si le hubiera dicho que fuéramos a follar al establo!

-Eso es lo que significa –esa suave voz detuvo de golpe al rubio que iba a devolver el grito, se la quedó mirando de frente, oscilaba entre la joven rubia de ojos azules y su petrificado amigo.

Lo vio tragar grueso y cambiar su expresión radicalmente, le dieron ganas de reír al ver su cara, él que no quería mostrar su verdadera personalidad pero había sido pillado más rápido de lo esperado, aunque su ira no había sido dirigida a ella, lo cual era bueno. El moreno se volteó con lentitud para centrar sus hermosos ojos azules en ella.

-¿Significa eso? –le preguntó mirándolo confundido una parte de él se había encendido, primero su tensión cuándo paso a lado de esos chicos, luego su invitación y si remontaba más atrás ella nunca había salido con nadie y si…

-Por supuesto, son calientes anónimos folladores engreídos –ambos hombres la miraron sin entender ella rodo los ojos- Solo repítanlo en sus cabezas recordando las iniciales.

Ambos hicieron lo ordenado. Calientes: C, Anónimos: A, Folladores: F, Engreídos: E. ¡CAFÉ!

-Café –murmuro el atractivo moreno, ingenioso acrónimo pero ¿Por qué?- ¿Por qué?

-Me temo que he tenido experiencias con hombres desconocidos que me han invitado "gentilmente" un café, no pretendía herir el orgullo de nadie –una rabia comenzó a crecer en el pecho del moreno, su mente estaba pensando algo y la idea no le gustaba para nada en absoluto- Pero para mí es sinónimo de follar.

-Pero para mí no, yo solo pretendía invitarte un café y tal vez…-la forma en que ella le miró le paralizó por completo, porque en esa mirada había miedo pero sobre todo resignación- Jamás te haría daño –susurró.

Sus palabras llegaron a ella, le miró estupefacta confundida, como si no le cupiera en el pensamiento que él no quería hacerle daño.

-¿Sólo un café? –preguntó débilmente dudando de sus intenciones.

-Bueno puede que también un dulce –le sonrió tentándola, sabía a la perfección por su adicción a los cruasanes de chocolate. Vio como mordía nerviosamente su labio inferior titubeando, sonrió para alentarla- Y si quieres puede ser una taza de Cacaolat en vez del café.

-¿Puedo? –su rostro pareció volverse aún más joven, como una chiquilla.

-Por supuesto, lo cierto es que yo pensaba tomarme un chocolate caliente –se rió, quería infundirle confianza- Dije café porque es una cafetería donde pienso llevarte.

-¡Bien, nada de cafés entre nosotros!

-Eso… –sus labios temblaron débilmente, él también quería mucho más que eso.

-Tú y yo seremos grandes amigos –se le descompuso el rostro, lo había mandado directamente a la friendzone sin siquiera intentarlo, su boca se abrió y la miró sin saber qué decir; su mente aún estaba procesando y tratando de entender sus acciones.

De pronto estalló en carcajadas completamente roja, al parecer había estado aguantando la risa por bastante rato. Se dobló sobre sus rodillas tomando grandes bocanadas de aire, la castaña se acercó a ella y le acarició la espalda suavemente negando con la cabeza, él solo la veía reír sin comprender el chiste.

-¡Viste su cara Lita, dios fue mortal! Fue como aquella vez en Primark cuando dije que estaban muy guapos y él tipo creía que hablaba de él pero no –seguía riéndose mientras explicaba cortamente la anécdota- Era de la ropa de bebes.

Lita se rió al recordar aquella escena pero su risa murió cuando vio la cara del moreno, estaba serio, demasiado serio para su gusto, su hermoso rostro se había endurecido y tenía los ojos entrecerrados viendo fijamente a su querida amiga.

-¿Era una broma? ¿No estoy catalogado como amigo? –medio gruñó.

-Si quieres algo con la coneja no te conviene siquiera que te vea como un amigo, créeme tío ella tiene una técnica para ilusionarlos y luego rechazarlos –dijo Nick viéndole sonriente, él atractivo moreno asintió escuchando el consejo.

-Eh lo dices como si lo hiciera siempre Nick, que malo –lloriqueó un poco haciendo drama- ¡Además eso que paso fue en el insti, puedes dejar de decirlo!

-Nope porque nunca olvidaré la cara que puso el pobre –comenzó a reír, el resto lo siguió porque recordaban con perfección la cara del pobre incauto.

-Pobre infeliz y eso que se lo advertimos –Anthony asentía una y otra vez al decir eso.

-Pero… -él moreno llamo la atención de su rubia- ¿No me ves como amigo, no?

-Difícilmente te puedo ver en ese papel –él sonrió- No te conozco –su sonrisa murió.

-Y así es como matas a un hombre –Richard anunció señalando a Darien, los chicos rieron.

-Sois malditos, tu chico desconocido ven conmigo –lo señaló y comenzó a caminar, se volteó diciendo con voz amenazador- No quiero que nadie me siga, entendido chicos o si no libraréis las consecuencias con ciertas fotos que tengo en mi poder.

-Diviértete.

-No tardes mucho.

-Cualquier cosa nos llamas.

-Te esperaremos en Marshall.

-Así me gusta, ya vuelvo –le sonrió dulcemente- ¡Vamos!

-Claro dulzura –ella le miró de reojo y negó con la cabeza.

Fueron directo a la zona de comidas busco el Dunkin´Coffe, Darien se puso detrás de ella para hacer la fila.

-¿Qué quieres? –preguntó la rubia alzando la cabeza, era mucho más alto que ella.

-Yo pillaré una donut de chocolate y chocolate caliente y tú que quieres –le sonreía coquetamente, ella sonrió con sarcasmo, aunque él no se dio cuenta porque volvió la vista hacia el cartel con la comida.

-Bien, lo mismo supongo –se cruzó de brazos y fijó su atención en cualquier otra cosa, o sea cualquier cosa era más interesante que él, seguro.

-Vale –susurró como respuesta, como no habían muchas personas avanzó con bastante rapidez, el chico que le atendió fue eficiente y rápido, pago y cogió su orden.

Ella fue directa a una mesa de dos que estaba vacía, él la siguió y colocó la comida de ambos, se sentó frente a ella frunciendo el ceño, no le gustaba para nada como estaba marchando la cosa sobre todo por los pensamientos que se le habían cruzado pero se negó a si mismo esa posibilidad, porque el detective le hubiera informado de ello. Abrió la caja de los dulces y acercó su vaso a la joven, él tomó el suyo y lo llevó a sus labios, el delicioso sabor del chocolate lo complació más de lo que estaba yendo el encuentro.

Luego de unos minutos en que ella no dijo nada, él comenzó a sentirse incómodo, así no era como esperaba que fuera la cosa, tampoco creía que a la primera de cambio iba a estarla besando pero… ¿Indiferencia? ¿Aburrimiento? ¿Hasta miedo? Tampoco se había imaginado así el panorama y comenzaba a irritarlo, verla con el rostro medio volteado y comiendo con calma como si no le perturbara en nada su presencia lo molestó, porque evidentemente está protegiéndose a sí misma de él, él que jamás le haría ningún daño.

-¿Te estoy molestando? –esa pequeña duda se había instalado en su mente, necesitaba cerciorarse de que ella no se sintiera incómoda con él, no quería que la cosa terminara mal como en el pasado.

-Nahh pero esperaba más –le dijo viéndole a la cara, el asintió opinando lo mismo.

-¡Yo también esperaba más –alzó una ceja en su dirección- mucho más!

-Tal vez aún no era el momento –al decir eso sonrió, ese comentario lo distrajo, frunció más el ceño, ella no puede saber…claro que no…

-Yo no podía esperar más –advirtió como si ella estuviera al tanto que durante años él la había vigilado (acosado).

-Creo que te eh visto antes –susurró, lo puso nervioso y pensó en algo ingenioso.

-El mundo es pequeño, tal vez me viste por allí y ni te imaginabas que era el futuro padre de tus hijos –rió al decir eso.

-Eso me lo hubiera imaginado –él dejo de reír y la miró fijamente- Lo que no hubiera siquiera pensando era que iba a estar hablando con él tan pronto.

-Es una casualidad del destino.

-No creo en eso –mordió con suavidad el donut, el movimiento de sus labios fue seguido cuidadosamente por él moreno- Las casualidades no existen.

-Solo lo inevitable –terminó la frase.

-Exacto, ahora lo que no estoy segura es que si quiero continuar este teatro o acabarlo aquí.

-¿Teatro? –inclinó con ligereza su cabeza hacia la derecha.

-Pasar por todo esto, las salidas, las palabras empalagosas –se rió- Madre mía no me quiero encontrarme a mí misma diciendo caramelito, muñeco, chocolatito, osito… sobre todo esa, no me gusta la de osito. Y a ti diciendo cosas como que yo soy la mujer más perfecta del universo, que cada parte de mi cuerpo lo es, que te encanta mi sonrisa, mis ojos mis…

-Pero me gustan –la detuvo, tomó otro trago del caliente néctar y continuó hablando- Deja ver si lo pillo, ¿Estás diciéndome que no voy a conquistarte ni de coña diciendo nada de eso y que por descontado tampoco tengo que pensar en hacerte el amor cuando esté contigo?

-Más o menos esa es la idea, no quiero un lío Sr. Desconocido.

-Darien Chiba, no me gusta el apelativo de señor desconocido.

-Es una pena, soy del tipo de poner apodos.

-Me he perdido, hace un momento cuando te invité me rechazaste, luego explicaste que hice mal y te emocionaste por lo del chocolate, venimos aquí y vuelves a cabrearte y me das la noticia de que conquistarte será toda una hazaña ¿Qué estoy haciendo mal?

-Nada, esto te sonará cliché pero no eres tú, soy yo la del problema, solo quería advertirte que estar conmigo no será nada divertido –ese pensamiento volvió de nuevo.

-¿Por qué das por sentado que quiero algo contigo? –tal vez si la tranquilizaba diciendo eso…

-Entonces no quieres –le miró con burla- Vale entonces me retiro –ya se estaba levantando cuando él la detuvo haciendo que volviera a sentarse, ella le sonrió de oreja a oreja, él frunció el ceño.

-Eres muy directa –su comportamiento le parecía tan conocido pero seguía negándose a creer en eso.

-Y tú pretendes hacer de esta historia un lío, yo ya tengo suficiente mierda en mí para buscar más problemas fuera –la miró fijamente, al ver la seriedad en ella decidió decir lo primero que se le vino a la cabeza.

-Cabrona –susurró, ella le sonrió.

-Ya lo has pillado.

-Pero me encantas –ella abrió los ojos desmesuradamente, él guapo moreno se recostó sobre la mesa acercándose más a ella pero sin tocarla, algo le decía que ella no iba a apreciar el gesto- Ponlo todo lo difícil que quieras nena, no voy a irme.

-Volviste a hacerlo –rió entre dientes. Esta vez él moreno no entendió de qué hablaba.

-¿El qué?

-Ponerme un apodo, dulzura, nena, ¿Te suenan? Eres como los otros, no veo nada diferente.

-Oh pequeña te aseguro que soy diferente, jamás encontrarás alguien parecido a mí, soy único –sonrió mostrando su hoyuelo, él necesitaba que ella viera que sería diferente.

-Las personas son reemplazadas fácilmente Darien, así es como funciona el mundo –la forma en que lo dijo hizo que el corazón del moreno se encogiera, ahí estaba otra vez esa mirada vacía.

-De acuerdo señorita desconocida esto se ha vuelto un desafío, te aseguro que jamás podrás reemplazarme a mí –sonrió con más fuerza- Haré que no puedas vivir sin mí.

-¡Oh dios mío! Siento que he liberado al lobo, ¿Debería temer que me atrape?

-No te preocupes "conejita" que el lobo solo te quiere comer –susurró, no pensó en las consecuencias pero al ver su reacción se dio cuenta de que había metido la pata.

Serena se tensó cuando un recuerdo cruzo por su mente dejándola en blanco momentáneamente, parpadeó varias veces tratando de despejarse, observó al hombre frente a ella y se preguntó qué estaba haciendo, ella nunca haría eso. Tenía meses que no interactuaba con otros hombres a parte de sus amigos más cercanos y ahora este aparecido había obtenido más que cualquier otro, giró su cabeza para no verle más, su corazón se aceleró provocando un dolor en su pecho y el aire comenzó a faltarle…oh dios mío aquí no por favor

-¿Te encuentras bien Serena? –al ver como el semblante de la muchacha se tornaba pálido Darien se preocupó y se levantó de inmediato dirigiéndose a su lado.

-Estoy bien, no te preocupes –Él no hace caso y se acerca, colocó una mano en su hombro pero es alejado bruscamente con un golpe, abre sus ojos viéndola sorprendido ella le mira del mismo modo- Lo siento, es que no me gusta que me toquen.

Se abrazó a si misma acunándose del ataque de pánico que había comenzado a tener, el guapo moreno veía como respiraba, es tan notorio que frunce aún más el ceño, "Por favor que no sea lo que estoy pensando…"

-Necesitas ir al ambulatorio, yo puedo llevarte, tengo el coche en el parking soltó tengo que…

-Estoy bien –le miró directo a los ojos, su respiración era más lenta y normal, ella le sonrió levemente- No fue nada.

-Pero…

-Relájate no me voy a desplomar frente a ti, tranquilo –poco a poco se recuperó bajo la atenta mirada del hombre, envaró su cuerpo poniendo una pose más sana y jovial.

-¿Qué fue eso? –regresó a su asiento.

-Acabo de salir de un resfriado y con mi asma la cosa nunca pinta muy bien –rió al ver la expresión de Darien.

-¿Tienes asma? –preguntó alarmado casi quería creer eso, casi.

-Si pero sólo me jode cuando enfermo de gripa por lo demás estoy perfecta –Él frunció el ceño al ver como ella no tomaba las debidas precauciones a su supuesta enfermedad.

-Deberías estar en casa, debajo del edredón caliente y tomando un té –gruñó suavemente.

-Es que me gustan las emociones fuertes –alzó un puño en señal de victoria. Darien se la quedó viendo.

-Eres la mujer más frustrante y fascinante que he conocido en mi vida –le informó- Creo que puedes ganarle a mi madre.

-Ella y yo nos llevaremos bien entonces –sonrió traviesa.

-¿Quieres conocerla? –preguntó emocionado, Serena abrió los ojos asustada.

-¿Ya quieres presentármela? No gracias, no soy el tipo de nuera que agrade a las madres.

-Mi madre te amará –puso los ojos en blanco- Lleva años desesperada porque busque una novia.

-¿Quiere deshacerse de ti?

-Ella solo quiere nietos, dice que ya estoy muy mayor para ella –sonrió al recordar a su progenitora- es muy buena con los niños. Será una abuela estupenda.

-¿Abuela? –preguntó en su susurro más para ella que para él. "Este tipo va demasiado rápido, demasiado"- Oye semental deberías tomarte las cosas con calma.

-Soy mayor que tú, ya he tenido tiempo suficiente para tomarme las cosas con calma –"y te protegeré con mi vida", pensó.

-¿De cuántos? No pareces muy mayor, yo te pondría unos veintiséis –se llevó el dedo índice a sus labios dando pequeños golpecitos.

-¿Te es un problema la diferencia de edad? –la miró preocupado, su pie nerviosamente volvió a dar golpes en el suelo.

-No –respiró aliviado- Hombre si tuvieras más de treinta –se puso pálido, ella se le quedó mirando con los ojos abiertos, él pobre abría y cerraba la boca una y otra vez, entonces ella volvió a reír- Dios la cara que pones cuando te hago una broma es mortal, te terminaré tomando una foto.

Siguió riendo con fuerza mientras el moreno entrecerraba los ojos en su dirección, si no la amara como la amara ya estuviera pensando diez formas diferentes de castigarla.

-Me alegro de poder divertirte –rió entre dientes- Al parecer me he convertido en tu bufón personal.

-Mejor eso que una molestia –suspiró ruidosamente y se envaró mirándolo sería- ¿Tu eres un hombre verdad?

-Sí –la miró concentrado, "Ahora que qué broma me harás pequeña…"

-Te puedo pedir un favor, más bien es un consejo.

-Por supuesto –entrecerró sus oscuros ojos.

-¿Cómo me deshago de un tío que insiste demasiado, que no entiende un no por respuesta? –ella le miró directo a los ojos, él frunció el ceño, "¿Está hablando de mí?"

-No podrás librarte de él, es mejor que lo aceptes y listo –respondió sonriendo y cruzando sus brazos.

-¿Me estás diciendo que le diga que sí?

-¡Exacto!

-¿Estás seguro?

-Sí.

-Vale –respondió sonriendo, sacó su móvil de su abrigo y buscó un contacto y le dio a llamar, el moreno la veía confundido, ella le guiñó un ojo- Hola Seiya, te llamaba para decirte que si…

Darien al darse cuenta de lo que pretendía le quito el móvil de las manos y miró la pantalla táctil, frunció el ceño al ver que el móvil estaba con el fondo y no había ninguna llamada. Ambos se quedaron mirando largo rato, ninguno de los dos decía nada, él respiraba con fuerza buscando paz y ella solo le veía mientras le regalaba su sonrisa más tierna, de pronto recordó algo y fijó sus ojos hacia él.

-¡Necesito que me respondas una cosa si vamos a seguir con esto!

-¿Qué? –gruñó.

-¿Eres alérgico a la lana de los animales? –le miró ansiosa, eso confundió al moreno.

-No porque…-ella se levantó sonriendo, agarró su teléfono celular, él siguió sus pasos.

-Perfecto, eso te hará las cosas mucho más fáciles.

-¿Por qué?

-Te lo diré otro día, debo irme.

-Dame tu número –se colocó a su lado sonriéndole- Necesito una forma de contactarte.

-Bien –comenzó a decir su número pero en el último digito dudo.

-Te voy a marcar ahora mismo, así que mejor dame el correcto o si no me quedare a tu lado toda la tarde –él seguía sonriéndole, ella rodó los ojos.

-Ocho –dijo, él moreno marco y una canción con un idioma desconocido sonó.

-¿Qué es eso?

-Es un ringtone coreano, ¿A que es chulo? –sonrió mientras guardaba el número con su nombre.

-Supongo, te llamaré –le dijo viendo como ella se alejaba.

-Eso dices.

-¡Lo haré!

-Vale señor desconocido, adiós –le sonrió por última vez.

-Hasta luego –susurro él en respuesta. Se quedó allí parado un buen rato sonriendo con nostalgia y preocupación, ya la echaba de menos, soltó un suspiro y marco al rubio, a la tercera tonada le respondió- ¿Jedite dónde estás?

-En la librería en la planta baja.

-Voy para allá –cerró y bajó en el ascensor. Localizó la tienda rápidamente y entró buscándolo con la mirada, lo halló leyendo un libro concentrado- ¡Jed!

-Hola, ¿Cómo te fue? –el rubio lo miraba preocupado.

-Por qué esa cara, ella no iba a comerme vivo –rio.

-Temía por ti hombre, sus amigos me dijeron que ibas a salir huyendo a los cinco minutos pero como eras tú supuse que lo intentarías hasta el final.

El moreno entrecerró los ojos al darse cuenta de la preocupación de sus amigos, si temían que estuviera con un hombre a solas tenía que haber un motivo de fondo.

-¿Huir? ¿Por qué habría de hacer eso?

-¿Ella no fue una cabrona total? –el moreno le dio otro golpe en el estómago, Jedite entrecerró los ojos.

-Eso no es tu problema, ella es –se quedó pensando- ¡Diferente!

-Claro, lo que tú digas.

-¿Qué haces aquí? –El rubio le sonrió quedadamente y lo hizo avanzar hasta la caja donde pagó por el libro que llevaba en la mano- ¿Otro libro Jed?

-Toma, este es un regalo para ti –le entregó el libro estando fuera de la tienda, él moreno lo sacó de la bolsa y frunció el ceño al leer el título.

-¿Las treinta y seis estrategias chinas? –alzó una ceja.

-Ellos dijeron que sería como ir a la guerra, yo solo te cubro las espaldas.

-Gracias –dijo, el rubio abrió los ojos desmesuradamente.

-¿No vas a golpearme?

-No, porque creo que de verdad me va a hacer falta –dijo sonriendo.

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Nota de autora:

Darien salio desde el principio y hasta el final. Este es mi Darien, lo he formado de tal modo que se complemente con Serena y la ayude.

¿Qué opinan de la conversación de Serena y Darien? *-* Darien todo emocionado y Serena siendo ella. Más adelante entenderéis la actitud de Serena.

XD ¡Yo aún sigo compadeciéndome de Jedite pobre!

Debo agradecer nuevamente a mi beta; Mihll, ella me esta ayudando con la correción de la historia, así que muchas gracias ^^por todo!

Chicas/os para aquellas personas que no tienen cuenta en fanfiction y me dejan un comentario, por favor usen un seudónimo de esa forma podre responderles si me preguntan algo ^^.

Muchas gracias por leerme y hasta el próximo capitulo.

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Reviews:

yssareyes48: Comprendo tu miedo sobre lo de Darien derramando sangre por ahí, solo puedo decirte que cuando haga algo, sera porque así debió ser, yo también lo amo y nunca dañaría a Darien de ninguna forma.

princessqueen: Tú me conoces XD sabes que soy incapaz de hacer algo en contra de Mamo-chan. Espero que estés disfrutando de la lectura ^^

Anyachiba: Las intrigas de la historia son muchas, pero se irán revelando conforme lo crea conveniente. Muchas gracias por leerme.

luxy1985: jajajaja me hiciste reír con lo de encerrarlos en un closet XD la verdad es que no se me había ocurrido XD. Sí Mina sera un poco odiosa, pero es Mina y ya sabemos como es, en el mundo real una persona como ella seria bastante uhh un incordio por así decirlo. ¿Darien cumplió tus expectativas? Como vez este Darien es caprichoso, gracioso, ingenioso, tiene un poco de matón -se la pasa golpeando a Jedite. Espero que te haya gustado este capitulo.

lady susi: La historia en sí misma es compleja, espero seguir teniendote por aquí hasta que llegue al desenlace ^^

Nora: Me alegra que encuentres interesante la historia, ¿Él Darien que he creado crees que esta bien para ti? posesivo, romántico, por cierto me encanto tu aceptación respecto a Darien y su sed de sangre XD. Lo de enamorarse a primera vista...digamos que en Serena le causo un gran impacto.

Usako Tenou de Chiba: XD he sufrido también un poco sobre lo de "bipolar gusto", espero que este capitulo te haya gustado.

abril odette: Gracias ^^. ¿Darien no siendo cursi? uhhh yo no calificaría a mi Darien de cursi...pero él tiene que reaccionar conforme a la situación, espero que te agrade "este" Darien.

Anngel: Si yo también quiero más! ^^ un poco más de Darien jajajaja hoy salio bastante, te gusto?