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Capítulo III

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Estrategia N# 1: Cruzar al mar confundiendo al cielo.

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Demasiado rápido no puedes esperar que… ¿Brownie?

Se escuchaba el ruido en la cocina, el chillar de la carne friéndose en la sartén, su mirada asustada miraba entre el televisor y el pasillo, se encogió en el sofá, sus ojos se llenaron de lágrimas –las cuales limpio en cuanto cayeron de sus grandes y claros ojos- su pequeño corazón retumbaba fuertemente en su pecho podía escucharlo claramente y si colocaba su mano en el tórax podía sentirlo estallar con fuerza, volvió al vista al frente tensando su cuerpo de nuevo.

Las pisadas ya se escuchaban en el pasillo, cada paso que daba era una zancada más cerca de su víctima -cuando llegó- le sonrió, mostrando su dentadura postiza y un agujero casi al final de esta. Se acercó a ella y se sentó a su lado en el sofá, miró hacia el pasillo una última vez, antes de llevar directamente su mano hacia su sexo, comenzó a masajearlo suavemente –como quien ínsita a su amante- siguió dando pequeños empujoncitos en esa zona con delicadeza, ella miraba fijamente el televisor, de vez en cuando le miraba y veía en aquellos ojos cafés, un orbe lleno de lujuria, algo que para su edad no debía conocer pero ya sabía diferenciar. Siguió sobándola un poco más.

-¿Te gusta? –la mira y aprieta un poco más en su sexo y como siempre valientemente ella niega con la cabeza y le gruñe.

Se despierta sudando -la camisa holgada y fina pegada a su pecho- su respiración agitada y el rostro sonrosado, se lleva una mano a su estómago tratando inútilmente de calmar el retorcijón que siente, puede saborear como la bilis sube por su garganta, va corriendo para llegar al baño y devolver lo que había cenado.

Su cuerpo tiembla como una hoja de otoño, sus finas manos se mueven nerviosas y presas de miedo, con el cuerpo aun débil se levanta del inodoro y se lava la boca restregando con fuerza el cepillo en sus labios y dientes. Alza su rostro para encontrarse como siempre con el fantasma que ve en el espejo, una niña rubia con los ojos muertos y llena de ojeras, le gruñe a su propio reflejo llena de ira contra sí misma.

Como odia esa expresión que tiene en las mañanas, verse a sí misma muerta de miedo por el pasado no era algo que le gustase, cierra sus ojos tratando de olvidar –algo inútil- ese recuerdo, durante años lo había intentado pero nunca había dado resultados, desliza con fuerza la cortina de la ducha y se mete, abre el grifo del agua fría, necesita urgentemente dejar de pensar.

...

...

Cuatro días llevaba hablando con él moreno, todos los días él la llamaba para charlar de temas sin importancia, la primera vez se había sorprendido tanto que había colgado sin darse cuenta, él había vuelto a llamar enseguida, gracias a eso había descubierto con alegría que por teléfono no era tan reservada ni sarcástica pero también lo asocio a la falta de presencia física. Ese día iban a tener otra cita, había insistido tanto que ella no tuvo otra opción que aceptarle –secretamente estaba deseándolo con todas sus fuerzas- no sabía porque, pero con él se sentía más relajada. Pero…

Suelta un suspiro y pone la mirada en blanco, el tipo de verdad es insistente, sí el supiera en lo que se está metiendo seguramente huiría enseguida, sus ojos comienzan a picar de la tristeza que inunda su corazón.

-Serena en que piensas –esa voz la hizo sobresaltar, se gira asustada hacia la castaña.

-En nada en especial Lita –medio sonríe para que no se dé cuenta de su estado de ánimo.

-¿Volvió a llamar, por eso estás así? –pregunta sentándose a su lado en la banca.

-Algo así –susurra.

-Vaya no esperaba que lo siguiera haciendo, creí que ya lo habrías espantado –se ríe con fuerza, sin darse cuenta hace que la rubia se sienta más deprimida.

-Hoy voy a salir con él –anuncia, la guapa castaña deja de reír para concentrarse en su amiga.

-¿Estás bien con eso?

-Por supuesto Lita, no puedo estar escondida toda la vida, además se aburrirá pronto –se ríe falsamente, aunque su acompañante no se da cuenta- Me divertiré un poco mientras se le pasa el capricho.

-Eso es mujer, ya debes olvidar el pasado lo que ocurrió no puedes llevarlo por siempre sobre tus hombros –le sonríe.

-Sí tienes razón –le devuelve la sonrisa, "¿Pero tú qué sabes Lita? Tú no entiendes lo que se siente…"

-¿Y a qué hora lo veras? –pregunta mientras rebusca en su bolso el folio de la siguiente clase.

-Pronto, le dije que me pasara a ver después de clases.

-Entonces está por llegar –mira su reloj de mano.

-Sí.

-¿Y donde le dijiste que te esperara?

-En la entrada de la facultad –sonríe.

-Pero Serena estas a diez minutos de allí –abre ligeramente sus ojos, sólo para ver a la rubia sonreír con más fuerza- Eres mala.

-Es bueno hacerse esperar Lita.

-Sí, si –se encoge de hombros, de pronto se le ocurre algo- Es muy atractivo.

La rubia siente una molestia en su mano y en la espalda, se coloca recta al escuchar el cumplido de su amiga, no le ha gustado para nada que ella también lo vea de esa forma.

-Sí, es guapo pero muy insistente –señala la rubia.

-Los hombres que saben lo que quieren son más atractivos aún –vuelve a elogiarlo. La rubia empieza a sentir una rabia en ella.

-Es un controlador total, cada vez que hablamos me pregunta todo lo que hago, le falta poco por averiguar cuantas veces voy al baño –sonríe la rubia al recordar que su amiga odiaba a los hombres de ese estilo.

-¿En serio? –La rubia asiente con énfasis- Que mal y eso que parecía perfecto.

-No todo lo que brilla es oro mi querida Lita.

-¿Pero me supongo que para ti está bien, no? –Serena se paraliza en su lugar provocando una estruendosa risa en la castaña.

-Déjame en paz, es mejor que ya me marche, hasta que llegue ya habrán pasado quince minutos tiempo más que suficiente –se levanta rápidamente.

-Más luego hablamos de esto, no creas que te escaparas –grita viéndola alegarse.

Mientras camina con rapidez, la rubia gruñe en lo bajo, como odia a su amiga cuando se pone en ese plan, rueda los ojos al pensar que Lita se estaba burlando de ella, ¿Cómo no se dio cuenta? Frunce el ceño con preocupación, "A lo mejor sí que está interesada en él", niega con la cabeza rápidamente "Claro que no", es imposible porque hasta donde ella sabe Lita tiene un enredo con Neflyte a pesar de que no había tenido la confianza suficiente para contárselo, hace una mueca con sus labios. Lita creía que ella no era lo suficientemente fuerte para aceptar que ella tuviera un romance. "¡Menuda gilipollez…!"

Sin darse cuenta termina chocando contra alguien lo que provoca que su redondo trasero bese el suelo, se queja de dolor al sentir el familiar ardor en esa zona y alza el rostro cabreada para ver al imbécil que la había hecho tropezar. Se topa con una cara molesta, suelta un suspiro refunfuñando y se levantó para encararle.

-¿Vaya Bombón otra vez abrazando el suelo? –se ríe el pelinegro de larga cabellera.

-Seiya no esperaba verte hoy –frunce el ceño- Creía que hoy no tenías clases.

-¿Preocupándote por tu hombre?

-Ni de broma –dice aferrando con fuerza su bolso, mira el reloj de su muñeca izquierda por encima, "Mierda ya voy tarde…"

-Vine a invitarte a comer bombón –le tiende una mano galantemente, la rubia lo mira como si le estuviera ofreciendo cucarachas.

-Esta es la séptima vez que te lo dijo Seiya, no, gracias –suelta un suspiro- Me tengo que ir, tengo una cita.

-No digas mentiras bombón.

-Yo no miento –retoma su caminata, él joven la sigue- Seiya de verdad voy a encontrarme con alguien, es mejor que lo dejes aquí.

-Sí es verdad, quiero verlo –él sigue riendo porque que no cree en sus palabras.

Cuando Serena llega a la entrada busca desesperada la cabellera negra del ojiazul, gruñe cuando no lo ve por ninguna parte, -entrecierra sus ojos enojada con él, a pesar de que no se encuentra- si él moreno se atrevía a dejarla plantada lo pagaría caro. Su móvil suena en este instante y ella lo saca de su bolso sólo para ver el nombre del moreno parpadeando, sonríe agradecida.

-¿En dónde estás? –le reclama en cuanto contesta.

-Lo siento princesa –ella rueda los ojos, "Otro mote cariñoso"- Pero no encontré donde estacionar la moto y he tenido que dar vueltas, ¿Estás ya ahí?

-Claro que estoy aquí –gruñe.

-Vale voy a pasar ahora, tengo que colgar.

-Vale, aquí te espero –cierra la llamada y se voltea al otro moreno- Como vez, de verdad tengo una cita, adiós Seiya.

-¿Espera con quién es? ¿Lo conozco? –pregunta mirándola enojado.

-No lo conoces y no te incumbe –suelta un suspiro con pesadez- Te repetí muchas veces que entre tú y yo no hay nada Seiya, déjalo estar quieres.

-Pero…-no puede completar la frase porque es interrumpido por la cita de la rubia.

-Serena ya estoy aquí –se acerca manteniendo la mirada fija en la rubia- Hola preciosa –deposita un beso en su frente, ese pequeño gesto ruboriza a la joven y por primera vez no se entumece ante la demostración de afecto de un hombre. Darien dirige sus oscuros ojos al pelinegro que ve cabreado la escena.

-¿Bombón quién es este tipo? –alza su rostro mirándolo desafiantemente. Darien alza una ceja en su dirección devolviéndole la mirada

-Seiya por favor basta, me tengo que ir, adiós –la rubia suspira y aleja al pelinegro de allí, no quiere presenciar una de esas escenas, cuando lo que más odia es la violencia.

-¿Quién era ese? –pregunta el moreno, aun a pesar de que ya tenía conocimientos a través de sus informantes quiere oírlo de la fuente principal.

-Un amigo que no entiende un no –se ríe.

-A mí no me hace gracia –gruñe.

-¿Estás celoso? –pregunta sorprendida.

-¿Celoso yo, de ese? Tendría que tener una autoestima muy baja para compararme con ese tipo –gruñe toda la frase, la rubia solo se ríe.

-¿En dónde está mi cake? –pregunta queriendo cambiar el tema.

-En casa –ese comentario activa su cuerpo, "¿Él no espera llevarme a su piso, verdad?" Tirita sintiendo el pánico crecer en ella.

-¿En tu casa? –pregunta alarmada.

-Sí, estaba pensando que podíamos pasar comprando algo más de comida como…-se queda mirando petrificado la palidez de la rubia, frunce ligeramente el ceño y ve como la pupila de sus claros ojos se dilata y su respiración se vuelve errática- ¿Estás bien?

-¿Vas a intentar meterte en mis pantalones? –finge estar enojada, es mejor demostrar furia que miedo, había aprendido esa lección a la fuerza.

-No yo….-niega con la cabeza sin saber que decir. ¡Se ve tan asustada dios mío!

-¿Entonces por qué quieres llevarme a tu casa? –desvía su rostro a la derecha, su largo cabello cubre su rostro, enmascarando así su cara, se tensa cuando siente los fuertes brazos del moreno rodeándola con fuerza.

Abre sus ojos sin entender que está haciendo, él advierte el corazón desenfrenado latiendo como una locomotora, su instinto protector se eleva más y la aferra con todas sus fuerzas a su pecho casi levantándola del suelo.

-¿Qué haces? –susurra Serena sintiendo que podía respirar ahora con más normalidad, era la primera vez que recibiendo contacto físico le pasaba eso, sentir tranquilidad.

-Me asustaste –susurra a su vez en el oído de la rubia- No quiero ver esa expresión en tu rostro, si no quieres ir conmigo lo entenderé.

-Lo siento –presiente las lágrimas en sus ojos, no quiere dejarlas derramar, no delante de él, no después de haber sentido paz a su lado- Ya te dije que no eres tú él del problema, tengo demasiados fantasmas en mí.

-¿No sufres de asma, verdad? –Ella tiembla entre sus brazos- Ya había visto antes eso, era un ataque de pánico ¿Cierto pequeña?

-Suéltame –intenta apartarlo con sus delicados brazos, él la suelta suavemente hasta quedar ambos con la mirada en él otro. Sabe de primera mano que cuándo no quieren más contacto lo mejor es apartarse.

-Sé que no vas a decírmelo, sería sorprendente que me lo digas a la primera de cambio por qué en realidad…-ella le corta de golpe.

-Abusaron de mí –dice viéndolo a los ojos, el moreno retrocede unos pasos impactado, frunce el ceño sin creer lo que escucha- ¿Qué esperabas? Quita esa cara, no fue a ti a quien follaron a la fuerza.

La cabeza comienza a dolerle, la migraña que suele atacarle hace acto de presencia, debe marcharse de allí, mira los ojos vacíos de su mujer, "¿Cómo puedes decirlo como si no tuviera importancia, yo me estaba preparando para batallar y tú….?

-Vámonos de aquí –agarra con más fuerza de la necesaria su muñeca derecha y la lleva a rastras, llegan a la acera donde había dejado media aparcada su moto y agarra el casco negro entregándoselo- ¡Póntelo!

Con manos temblorosas se lo pone, entonces mira la moto en la que va a montarse, se le queda atascado el aire en la garganta.

-¡Oh dios mío, es una Harley Davidson! –Chilla emocionada- ¡Oh dios mío voy a montarme en una Harley Davidson!

-¡Sube! -El casco negro oculta la expresión sombría del moreno, ella medio emocionada y medio nerviosa hace lo que le ordenaron, sentada detrás de él sonríe dichosa.

-¡Agárrate a mi cintura! –su voz suena diferente, más gruesa si es posible.

-Vale –responde sintiendo el estado de ánimo del pelinegro.

El paseo duro unos veinte minutos hasta llegar a la zona pija de Barcelona, ella frunce el ceño al ver a donde la lleva comenzando a caer en la cuenta de que él guapo hombre debía de tener dinero, "La moto en la que voy no es precisamente barata", él moreno entra a un parking privado y estaciona su vehículo rápidamente. Al bajar le tiemblan las piernas como si fueran de gelatina, pero a pesar de eso aun siente el subidón de adrenalina de haber montado por primera vez en su vida una moto, "¡Una Harley Davidson!"

-Cuidado, la primea vez siempre es así.

-¡Eso fue la hostia, joder! ¡Quiero volver a hacerlo!

-Ahora tenemos que hablar –dice agarrándola del brazo. Suben en el ascensor hasta el piso cuatro, saca las llaves y abre en la puerta tres bajo la mirada alucinada de la joven.

Una vez dentro la rubia sigue observando cada cosa con sorpresa mientras es guiada por él moreno, cuando llegan a la sala chilla quedito al ver un piano.

-¡Oh dios tienes un piano! –Se acerca a él tocando con suavidad las teclas- ¿Sabes tocarlo?

-No –responde mientras se sirve un vaso de whisky.

-¿Entonces para qué lo tienes? –interroga al moreno.

-Porque se ve bien con la casa –le dice mientras se sirve una segunda ronda.

-¿Vas a seguir bebiendo así? –se le queda mirando, coloca una extraña mirada que él no supo descifrar- No me gustan los hombres que beben…yo…

-No beberé más, pero lo necesitaba –tapa de nuevo el frasco de vidrio.

-Gracias –le sonríe quedamente y se sienta en el gran sofá, él la sigue y se coloca frente a ella mirándola fijamente.

Se quedaron en silencio largo rato, ella se mueve nerviosamente sin saber que decir o a donde mirar, él no puede apartar su mirada de ella porque no le cabe en la cabeza que a su niña le haya pasado eso, "¿En qué momento? Sí siempre cuide de ella…desde los trece años claro y… ¿Sí fue antes?", el solo pensarlo hace que la sangre le hierva. Quiere matar al desgraciado que se había atrevido a tocar a su mujer, a su niña.

-¿No vas a darme mi biscocho? –Se atreve a decir- Vine a la casa del lobo sólo por eso, sabes.

Él se levanta con primicia y se dirige a la cocina, rebusca en la nevera y saca el dulce, busca un plato en la encimera y una cuchara pequeña.

-¿Lo quieres con leche o con alguna bebida? –pregunta en grito.

-¿Qué tipo de bebida tienes? –escucha la voz de ella acercándose, no responde y espera a que ella llegue a su lado.

-Puedes tomar lo que quieras –señala todo el contenido de la nevera. Ella coge un yogurt de mora- ¿Vas a comerlo con eso?

-Sí -al ver que el postre está en la encimera de mármol en el centro de la cocina que funciona como mesa se sienta en una de las sillas modernas que hay, al hacerlo esta baja un poco.

Él al ver que pretende comer allí mismo busca un cuchillo para sacar una rebanada, corta con más brusquedad de la necesaria haciendo saltar a la rubia.

-Lo siento –susurra mientras coloca su parte en el plato y lo deja a su lado.

Ella al ver su parte come animada, él se sienta en la silla frente a la suya queriéndole dar su espacio.

-¿No vas a comer? –pregunta al ver que él moreno sólo la observa.

-No tengo hambre, gracias –responde con la voz más suave y apacible que haya en sí mismo.

Ella sigue comiendo con la mirada en su dulce, suelta un suspiro.

-No debí decirlo, ¿Cierto? –mira con tristeza el espeso y frio yogurt, hace una mueca con sus labios.

-Debías decirlo –dice con voz suave- Lo que no entiendo es porque con tanta rapidez.

-Las mejores historias no deben ser alargadas, es mejor explicar el problema y afrontarlo.

-¿Y cómo llevas esa parte? –su mirada se hace más oscura de lo que ya es, como quiere poder extender su mano y tocarla y transmitirle de ese modo su amor, pero sabe que en esas ocasiones el contacto nunca es bien recibido.

-Mi vida se ha vuelto un simple: Intentarlo. Darien no es fácil y las personas se creen que uno olvida esas cosas como quien olvida su primer peluche.

-Yo nunca te diría que es fácil –agacha su bello rostro, suspira y vuelve a verla- ¿Qué piensan tus amigos de esto?

-Lita lo sabe, Nicholas algo conoce de la historia –exhala- El resto del grupo creo que… Ellos lo saben o al menos se lo imaginan, pero es más fácil virar la cara y fingir ignorancia.

-No voy a irme Serena –suelta como quien no quiere la cosa, se ríe entre dientes y sus oscuros ojos buscan los de ella- ¿Quieres contármelo?

-No.

-Está bien –suelta tranquilo, "Sigue siendo muy pronto, pero sé que algún día pequeña, mi hermosa niña, algún día podrás confiar en mi plenamente."

-¿Cómo te diste cuenta que algo andaba mal? –Pregunta confusa- No te ves tan sorprendido.

-Tú misma lo dijiste.

-¿Cuándo? –pregunta sorprendida.

-Cuando dijiste que tú eras el problema y no yo y también te observe, tú tuviste un ataque de pánico por lo que dije, no es la primera vez que veo algo como eso, las personas que pasan por una situación traumática suelen decirlo, pero nadie escucha o fingen no hacerlo.

-¿Le paso…a un familiar tuyo? –tartamudea.

-Era mi mejor amiga –baja la mirada recordando aquellos infernales días.

-Lo siento –le sonríe con suavidad apoyándolo.

-Gracias –sus zafiros la miran con firmeza- No por lo de mi amiga, si no por decírmelo, yo también tengo un secreto… pero no puedo decírtelo porque…me terminarías odiando.

-Yo no te he contado nada Darien –Él frunce el ceño sin entender- Yo solo te dije algo, eso no es nada, mi pequeño secreto sucio aún sigue bien guardado en mí.

-No confías en mi –consta un hecho, se queda mirándola sin dar crédito a la situación, ahí es cuando el entendimiento llega a su mente y comprende porque lo dijo- ¿Esperabas que me marchara, verdad? Por eso me lo soltaste de ese modo, pensabas que diciéndomelo huiría de tú lado.

-Solo esperaba ver la reacción normal, no es nada en tu contra –recuerda de nuevo la pesadilla de la mañana, "Tal vez por eso lo dije, quería alejarte desesperadamente…"

-Por el móvil eres más mona –se cruza de brazos.

-Lo sé –susurra- Pero por otra parte, tú estás avanzando muy rápido y eso…

-Te asusta –termina él- Lo siento estoy siendo demasiado efusivo y te estoy sobrecargando de emociones.

-No me manejo muy bien con las "emociones" soy más del quedarme en casa, estar fuera me mantiene siempre alerta, no puedo andar tranquila ni en la calle, por eso he querido comprarme un perro –se ríe entre dientes.

-¿Es por eso? Creí que era por tu amor a los animales, sí lo tuvieras él seria como un guardaespaldas.

-Un guardián fiel –dice mordiendo un trozo de tarta.

-¿Te sentirías más segura si tuvieras uno? –se mueve inquieto en la silla pensando donde podía comprarlo.

-Por supuesto, por ese motivo amo las razas grandes –muerde otro trozo de chocolate, casi no quedaba nada en el plato- De los pequeños no me fio, aunque…

-¿Aunque? -vuelve a agarrar el cuchillo, corta otra rebanada de pastel y se lo coloca en el plato.

-Lo quiero desde cachorro –sonríe al ver más de ese delicioso manjar.

-Si yo te regalara uno, ¿Lo aceptarías? –espera preocupado su respuesta.

-Te preguntaría que quieres a cambio –traga lo que tenía en la boca- Nadie hace nada por nadie gratis.

-Bien sí te pido ser el "padre" del cachorro… –se levanta asustado al verla atragantándose.

-Tienes serios problemas sobre lo del tiempo, ¿En tú mundo cinco días son cinco meses acaso? –entrecierra sus ojos.

-¿Lo quieres o no?

-El que quiero es costoso.

-Mira a tú alrededor pequeña, el dinero no es precisamente un problema.

-¿Quieres comprarme?

-Más o menos –dice directo.

-Sincero, me gusta. Y vas por buen camino.

-Podemos ir ahora si quieres –le sonríe travieso, ella abre sus ojos.

-¿Es en serio? –Él asiente solemnemente- ¡Creí que estabas cachondeándote!

-Cariño contigo nunca bromeo.

-Si esto fuera un dorama diría que….-se lo queda mirando seria- A estas alturas estaría gritándole a la protagonista que cierre la boca y acepte el cachorro….con él chico incluido.

-¿Dorama?

-Drama Coreano, es como una novela pero más intensa y más dramática –se ríe.

-No sabía que tuvieras afición por ver novelas –casi se patea a sí mismo, claro que no lo sabía ella no se lo había dicho, pero tampoco los detectives.

-Cinco días flash, tranquilo –le mira mordiendo su labio inferior.

-¿Entonces por qué se siente tan natural? –sus azules ojos miran embelesados los azul cielo de ella.

-Porque hoy en día el mundo va a un ritmo vertiginoso, si no me cuido de ti antes de darme cuenta estaré casada y con dos hijos.

-¿Quieres dos hijos?

-Sí, con dos creo que tendría suficiente –se levanta del asiento, se sonroja un poco y mueve su pie inquieta.

-¿Qué ocurre? –pregunta preocupado.

-El baño, podrías…

-Segunda puerta a la derecha del corredor de allí –señala otro de los sitios que aún no había visto.

Ella coge su bolso aun sonrojada y avanza, el pasillo es amplio y tiene algunos muebles de decoración, abre la puerta y literalmente su barbilla toca el suelo.

-Es alucinante –susurra. El baño también hace juego con el resto de la casa –al menos de lo que había visto. El parqué seguía siendo en color negro, con algunos detalles en rojo en algunos armarios y las paredes en blanco, la ducha tiene cierto parecido con la de su casa.

Cierra con seguro la puerta recargándose en ella, siente la garganta seca, carraspea un poco intentando pasar el malestar, aún no puede creer que esté en casa de un hombre al que apenas conoce –bueno él guapo moreno se había encargado de contarle muchas cosas de su vida en los días que llevaban hablando- para ella estar allí sola sin la protección de ninguno de sus amigos era un gran paso de proporciones inmensas, cuando hablara con Ryuto el viernes en la tarde seguramente se sorprendería igual que ella. Niega con la cabeza repetidamente y se dispone a lo que iba.

Cuando regresa a la cocina ve al guapo moreno con la cabeza hundida en sus manos, en ese momento siente que el alma se le va del cuerpo, ¡Ya está! Se arrepintió Serena es mejor largarte de aquí antes de que te diga que eres un estorbo en su vida, una carga demasiado molesta y…

-Volviste, no te escuche –su voz la hace alzar su delicado rostro.

-Yo…es mejor que ya me marche.

-Sí es mejor así, antes de que se haga muy tarde –se levanta, al escuchar sus palabras una parte de ella se rompe y vuelve a sentirse traicionada, una vez más. ¡Él, que me dijo que no se iría, mentiroso!

Avanza con paso decidido hacia la puerta, espera que él dueño de la casa abra, lo escucha coger las llaves y los dos cascos.

-No es necesario que me lleves, puedo irme sola –gruñe enojada.

-Pero si lo compro yo sólo, luego no te quejes.

-¿Qué? –le mira sin entender lo que dice.

-El cachorro ¿Vamos a eso, no? –ella abre su boca formando una adorable O, al menos él lo vio así.

No dijo nada más, él vuelve a guiarla hasta el parking de la finca, su boca vuelve a tocar el piso cuando él atractivo hombre en vez de coger la moto va directo hacia un coche.

-Mierda –susurra- ¿No me digas que también tienes un coche?

-Comodidades –dice sonriendo- No puedo traer a mi primer hijo en una moto.

-Cierto y hay que comprarle la comida, los juguetes, sus platos y tal vez la cama.

-¿Por qué tal vez la cama?

-Porque conociéndome dormirá conmigo –sonríe de oreja a oreja. Darien se siente envidioso.

-Es un suertudo –murmura gruñendo, la rubia al oírlo ríe a carcajadas.

La joven casi salta de lo emocionada que está, a su lado Darien sonríe al verla tan contenta, al entrar en la tienda VilaZoo ella fue directamente a la zona de perros, él pelinegro frunce el ceño al ver como sus hombros decaen y se voltea haciendo un puchero.

-¿Qué pasa? –se acerca y ve a los animales, solo habían dos y ambos de raza pequeña.

-¿Los puedo ayudar en algo? –una jovencita hermosa y con una gran delantera se acerca al moreno, la rubia fulmina con la mirada a la joven.

-Vera necesito un perro de raza grande –explica.

-Lo siento señor, el último que teníamos fue vendido el fin de semana pero puedo ayudarle buscando en el sistema donde puede encontrar uno –le sonríe mientras juega con su cabello marrón, la rubia se cruza de brazos molesta, gracias a Darien había descubierto que era celosa y no le gustaba en absoluto sentirse de ese modo.

No cambio para nada su expresión hasta salir del lugar, enfadada como iba se alejó un poco del pelinegro topando accidentalmente con un joven castaño que le sonríe disculpándose, Darien al ver la escena la agarra de la cintura y asiente con la cabeza al muchacho, se la lleva de allí mirando con fuego en los ojos al castaño que le dirigió una mirada hostil.

-No puedo dejarte sola ni un segundo que los tiburones vienen a por ti –gruñe apretándola más.

Ella mantiene el ceño fruncido retorciendo su cerebro para recordar donde había visto a ese hombre, se le hacía familiar pero…

-¿Estás pensando en él? No me digas que te gusto, recuerda que vamos a por nuestro primer bebe, no puedes dudar.

-No digas tonterías, lo que pasa es que me parece haberlo visto antes –alza su cara para mirarle a los ojos.

-Yo diría que ronda por tu edad o puede que sea un año o dos mayor que tú, a lo mejor fuisteis al mismo instituto.

-Puede ser, nunca he sido buena con las caras –hace una mueca con sus labios.

-No importa, olvídalo, no me gusta que estés pensando en otro –vuelve a gruñir.

-¿No te parece que tu mano lleva demasiado tiempo ahí? –él pelinegro aleja su mano sabiendo que había llegado a su límite de tiempo-contacto.

Volvieron a la carretera cuanto antes, la rubia mira por la ventana distraída suspirando por no haber encontrado un cachorro. Se sorprende mucho cuando comienza a reconocer las calles, sabe que están cerca de Sagrada Familia.

-¿Qué hacemos aquí?

-La chica me dijo que aquí podíamos encontrar más ejemplares de raza grande –sonríe mientras busca con la mirada donde aparcar.

-¿De verdad? –Él asiente- ¡Viva, al menos la mosquita muerta sirvió de algo!

Darien al oírla se ríe con bastante fuerza y un jubilo lo llena mientras comprende que su rubia se había puesto celosa.

-Lovedogs –leyó él moreno viendo el cartel de la tienda.

-¡Entremos! –chilla entusiasmada.

La entrada está llena de juguetes, correas, tazones, bolsas grandes de comida para todo tipo de animal, en el lado opuesto peceras grandes con exóticas especies, con sus labios entreabiertos mira detalladamente cada uno, mientras avanzan los animales fueron cambiando, peces, camaleones, ratas blancas, hamsters, aves.

-Sabias que los hamsters se comen entre ellos, son roedores muy bizarros –susurra alejándose de los peludos y pequeños animales, Darien los ve un momento más y la sigue enseguida.

-Perros –se pega a la vitrina mirándolos feliz, en la primera parte hay razas pequeñas, algunos duermen mientras otros juegan, ambos llegan a la parte continua donde la rubia abre desmesuradamente sus ojos al ver al pequeño labrador color chocolate.

-¡Oh dios, es ese Darien!

-¿Cuál de los tres?

-El hermoso chocolate –susurra emocionada.

-¿El labrador? –pregunta sonriendo, el cachorro de verdad es lindo, ambos se miran de reojo riendo, la euforia de Serena se le había contagiado.

El joven que se acerca seguramente para regañarlos por tocar el vidrio cambia rápidamente su expresión al saber que compraran al animal, el chico amablemente saca al cachorro que gimotea un poco y se lo entrega a una entusiasma rubia, al cogerlo lo apega a su pecho y se siente morir de amor cuando el animalito hundió su cara en su jersey. Al ver la dicha de su pequeña rubia, Darien supo que estaba haciendo bien comprándolo aunque…fuera muy pronto para algunas personas, para él, la normativa de tiempo en una relación no la aplicaría con Serena.

Mientras eligen la bandeja y demás cosas para el perro la rubia jamás lo soltó, cuando salen de la tienda él moreno lleva todo al coche sólo, guarda las compras en el maletero mientras la rubia se acomoda en el asiento. Ríe cada vez que ve hacer a la rubia una expresión de ternura por cada cosita que hace el cachorro.

-Necesito tú dirección –va tan entretenida que la dice sin problemas, no hubo titubeos ni dudas, Darien supo por qué había obtenido con tanta facilidad ese dato, mira fugazmente al animal que descansaba sobre el regazo de su rubia.

Encuentra un estacionamiento relativamente cerca de la finca, ella baja sosteniendo al perro como si fuera un bebe, mientras él pelinegro saca las compras. Iba a ofrecer su ayuda cuando ve a un joven pasar mirando hacia ellos, entrecierra sus ojos enfocando su vista pero Darien la distrae.

-¿Qué ocurre? –voltea su rostro buscando que había captado la atención de la ojiazul.

-Me pareció que alguien miraba hacia aquí –frunce el ceño.

-A lo mejor veían el coche o al cachorro. Y en el peor de los casos para él imbécil, a ti –ella se ríe al escucharlo.

-Eres demasiado celoso.

-Cuido mi más preciado tesoro pequeña, lo pensé cuando te vi por…-carraspeo inquieto- Lo dije cuando te vi por primera vez. Que era muy afortunado.

-Recuerdo eso semental, venga vamos yendo, comienza a refrescar más y no quiero que mi bebe se enferme.

Él moreno suspira de alivio al ver como ella no había notado el pequeño fallo que tuvo, la sigue hasta la finca y ahora es el turno de él de emocionarse. Iba por fin a conocer donde vive su niña, al llegar nota la preferencia de la rubia por los colores pastel, todo lo que se veía a simple vista estaba decorado en tonos suaves y primaverales, su casa era todo lo contrario a la suya en la que destacaban los colores negro y rojo.

-Mira mi amor, tú nueva casa –la escucha decir.

-Es cálida –susurra, entonces percibe como la rubia se atraganta con la risa.

-No diré nada porque estoy demasiado feliz, puedes dejar las bolsas sobre la mesa, toma a tu hijo un momento mientras yo guardo la comida –se lo deja en las manos y se lleva el paquete de pienso.

Él moreno mira al cachorro alzando una ceja y recuerda de nuevo las palabras de la rubia.

-Creo que te lo decía a ti –le dice, el animal ladra.

La rubia se acerca a los dos y deja depositado un beso en la cabecita del cachorro, Darien hace un puchero provocando la risa en Serena, para sorpresa de ambos ella le da un beso en la mejilla, al darse cuenta de lo que hizo se pone igual de roja que una cereza –ya podía hacerle competencia y todo- nerviosa se aleja de él con la excusa de acomodar la bandeja del perro, deja los juguetes en un cesto de mimbre que tiene en la sala y cuelga la correa en un perchero.

Cuando regresa él moreno sigue sonriendo de oreja a oreja, mientras juega con el cachorro en el suelo.

-Nuestro hijo va a necesitar un nombre –le dice sonriéndole, ella se pone más colorada.

-Sí, podría ser algo como chocolatito o…-él moreno la mira con la boca abierta.

-¿Chocolatito? Mi hijo no se llamara así, imagínate: Chocolatito Chiba ¿Qué es eso? –la rubia se ríe al escucharlo.

-¡Tú en versión comestible! –dice sin darse cuenta del doble sentido de sus palabras por lo que se sigue riendo a carcajadas, él moreno le sonríe coqueto.

-Cariño, solo tú puedes comerte la versión original bañada en chocolate –la risa de la rubia muere para pasar a un rojo escarlata en su rostro. Tose para aparentar, él pelinegro se ríe entre dientes al ver su estado de acaloramiento.

-Bien que tal… ¿Cheesecake? –hace una mueca de descontento con sus labios.

-¿Porque sigues nombrándolo como comida? No pensaras comértelo o sí –él moreno agarra con fuerza al cachorro alzándolo sobre el nivel de su rostro, el animal bosteza- Creo que tú mami quiere cenarte pequeño.

-¡Tengo hambre! –se queja defendiéndose.

-¿Pido una pizza? –dice mientras saca el móvil, la rubia asiente con énfasis. Cuando cuelga la llamada le informa que debían esperar treinta minutos, ella hace un morrito.

-Voy por algo para picar por mientras –él moreno asiente, también tiene hambre, ni ella había comido bien ni él había probado bocado.

Abre sus ojos sorprendido al verla llegar con un montón de paquetes en las manos, todo de chucherías, desde cosas saladas hasta dulces y dos bebidas. La ojiazul toma a su pequeña mascota y la coloca entre sus piernas, según lo que le había dicho él dependiente el animal había acabado de comer, lo mira enternecida al verlo quedarse dormido. La pareja comienza a comer en un silencio agradable, la hermosa mujer agarra un paquete de chocolate y se lo queda viendo. Su mirada comienza a oscilar entre el paquete y el animal.

-Ya lo tengo –le susurra al moreno que la mira confundido- Su nombre, ya tengo su nombre.

-¿Sera de comida, verdad? –sonríe resignado.

-Sí.

-Y dime, como se llamara nuestro primer retoño.

-Brownie –él moreno parpadea consternado, entonces ve el paquete que tiene en la mano su mujer y sonríe.

-Está bien ¿Escuchaste? Tu mami ya te dio un nombre –se ríe- ¡Mini Brownie Chiba Tsukino!

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Ciertamente no iba a ser un misterio el comportamiento de Serena en TOD, como verán las cosas marcharan más o menos de esta forma y como la misma Serena dijo realmente no ha dicho nada. ¿Con esta noticia, que creen que pensara Darien? Sabemos que la ama, y que obviamente no la va a dejar... pero...¿Cuales son sus sentimientos?. El proximo capitulo sabremos que piensa y siente nuestro guapo moreno!

Este capitulo, no ha sido corregido, por motivos diversos, en cuanto pueda se hara la correción! Por ahora lo dejare así.

Gracias a Sandri! Ella le dio nombre al hermoso cachorro! aunque tambien dijo el de Chocolatito XD lo siento Sandri, a Dar no le gusto!

Bueno, como verán, cuando comence el fic, crei sinceramente que podia publicar un cap cada semanal! Pero con el instituto, trabajo de reserca (que es como una monografia), la selectividad y demas cosas que ocurren en nuestro dia a dia, no podre publicarlo de esa forma, casi, casi ya me parezco a la Toei Animation XD y si sigo asi, me temo que sera de esa forma, publicando un cap nuevo antes del estreno de un capitulo de Sailor Moon Crystal!

A pesar de eso, no abandonare la historia! Así que un poco de paciencia y muchas gracias por leerme!

Nos leemos en el siguiente capitulo de The Obsessed Daemon.

Reviews:

yssareyes48: jajajaja Sí Serena es un poco "cabrona" XD pero aunque le tire toda su artilleria pesada Darien no se va a dar por vencido. Hoy salio, por ahora ni han cruzado palabra, pero mas adelante ya se vera! jajaja ¿Qué te parecio el cap de hoy?

princessqueen: Sii es una especie de proteccion que Serena ha creado para bueno...cuidarse, Darien tiene la paciencia de un santo, asi que estara bien! Gracias por lo de Brownie, aunque en facebook publicare algo que pille despues de escribir el cap! seguro te reiras!

luxy1985 : Todos tus consejos o mas bien regalos para Darien me hicieron reir mucho! Es lo que pensaste? Ciertamente no iba a alargar ese secreto, porque no es misterio ver a una persona comportandose asi y no imaginarse de que va la cosa, si ellos se complementan, por eso amo esta pareja, aunque..al ser un universo alterno los he modificado un poco, pero creo que en escencia son los mismos! Espero que te haya gustado! Gracias por leerme!

ANYACHIBA: Me ha encantado que lo hayan visto de ese modo, el que vieran a una Serena batallando para quitarse otro pretendiente de encima pero al mismo tiempo que le gustase, una cosa muy confusa para ella! Y sii Darien es terco! Te gusto el capitulo?

Nora: Si, pobre de mi Darien lo tiene ahora de bufon! pero ya mas adelante las cosas cambiaran, es solo un mecanismo que ella ha creado! Tu duda hoy esta resuelta!

flor lucero: jajajaja si yo tambien me reia mientras escribia! Si no te preocupes, te etiquetare en facebook! Gracias por seguir mi historia -a pesar de que soy solo una novata.

Monik chiba : Bueno...no es que sea bipolar...bueno un poco si XD este Darien no ha pasado por una infancia dificil, si no mas bien rodeado de amor y de su excentrica familia XD mas adelante ya lo veras! Si, el primer encuentro siempre es decisivo, si hay quimica, la hay desde el comienzo! Queria transmitir eso, a pesar de su pasado y todo sus problemas, queria que se sintiera ese conflicto en ella!

roanva: jajajaja Que bueno que lo ames (¿Aunque quien no? *-*) Donde conseguir uno?...ahhhh-suspiro- Ya quisiera yo poder encontrar uno para mi...XD hahaha de rogar? ya consiguió un cachorro! jajajaja Hoy la duda ha sido aclarada! aunque la verdadera falta de ella..no es esa! mucho mas adelante se sabra!

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