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Capítulo IV
No me iré, nunca.
Sus largos cabellos dorados están esparcidos en la cama formando una enredadera sobre las mullidas almohadas, con las piernas abiertas y su cuerpo jadeante, sus pezones erectos, su entrada cálida, húmeda y lista para él, le mira ansiosa esperando la dulce entrega. Sobre su cabeza están unas tiernas y suaves orejas de gato, en su cuello hay un collar de plata ataviado con un cascabel de oro -con la subida y bajada de su pecho- este tintinea exquisitamente.
-¿Estás lista gatita? –apega ambas piernas hacia el pecho de su mujer, dejándola en una posición muy expuesta e íntima, ella imita un suave ronroneo haciendo que su gruesa, larga y dura polla palpite entusiasmada.
Arrodillado en la cama se apega todo lo que puede en ella, entra deslizándose suavemente entre sus pliegues, cierra sus ojos con fuerza al sentir la calidez y la humedad, es como si su miembro estuviera envuelto en una seda finísima y le apretara con ímpetu lanzándole olas de placer. Cuando el vaivén adquiere más fuerza y rudeza el cascabel suena con más frenesí, haciendo que para sus oídos sea el sonido más celestial junto con los suspiros y jadeos de su mujer.
Está a punto de correrse, puede sentirlo, cada músculo de su cuerpo comienza a tensarse anticipando la dulce liberación, "Solo un poco más", sale casi del todo y vuelve a hundirse, el chocar de sus cuerpos provoca que pierda el control y justo cuando va a soltar un gruñido de satisfacción, el ruido del cascabel es interceptado por una música ruidosa y molesta.
Abre sus ojos furioso sintiendo todo su cuerpo entumecido y rígido, se acomoda en su cama para apagar la maldita alarma y ve como su amigo está muy despierto y muy adolorido. "¡Mierda!" Apaga colérico él despertador y se para yendo derechito hacia el baño de su recamara. De un solo tirón corre la cortina del baño y mira hacia abajo, observando a su amigo, sin importarle que hubiera sido de nuevo burlado por un sueño húmedo con su estrecha mujer, lleva su mano directa a su polla y comienza a masturbarse.
No puede concentrarse -sigue exactamente sin avanzar en su trabajo- se lleva una mano a su cabello jalándolo con fuerza, la migraña está instalándose con rabia, cierra los ojos un momento tratando de despejarse –no lo consigue- gruñe cuando siente el odio de nuevo en sus entrañas, da un sonoro golpe con el puño cerrado, la impotencia se adueña de todo su ser, mente, cuerpo y alma. Traga grueso al comprender porque su ángel nunca había tenido un novio y él que siempre se había sentido feliz de ese hecho, en este momento daría lo que fuera porque ella hubiera tenido una adolescencia normal.
Su mirada mira un vacío infinito -lleno de amargura y resentimiento- se frota la frente con desespero, aún no puede procesar del todo la notica, ayer había podido mantener la cabeza fría y mostrar un serenidad que no existía en su cuerpo, ya podían darle el premio al mejor actor porque su actuación era merecedora de un Oscar, aprieta el puente de su nariz intentando mitigar el dolor de cabeza -algo que sabe que no funcionara- pero igualmente lo hace. Vuelve a golpear la mesa cuando una persona irrumpe en su despacho.
-¡Hombre tranquilo! ¿Algún problema con los informes? –el guapo rubio le mira consternado porque él moreno nunca perdía los estribos mientras trabajaba, ese es su ambiente.
-No –dice.
-¿Algún problema con tú familia?
-No.
-¿Con la rubia? –sabe que acertó al ver como su semblante se torna más oscuro.
-Ella no es un problema –gruñe cabreado, él rubio frunce el ceño sin entender porque su mejor amigo está así.
-Vale, vale pero ocurrió algo grave –lo mira esperando que se decida a contarle, pasan tres minutos y él atractivo pelinegro sigue con la mirada en un punto muerto- ¿No vas a contármelo?
-No –dice fijando su turbia mirada en la del rubio.
-Darien si necesitas ayuda sabes que…
-Déjame sólo Jedite necesito pensar –vuelve a desviar su mirada hacia un punto muerto.
El rubio lo mira con los labios entreabiertos, confundido y extrañado por la actitud de su compañero de juergas, así mismo como entró se va, se voltea una última vez sólo para encontrarse con un rostro que refleja dolor, agacha su rostro y se marcha en silencio.
El malestar continúa en todo su cuerpo, recuerda el sueño de la mañana y por un momento se siente sucio, asqueroso, vil; pero detiene ese pensamiento porque sabe que nunca la dañaría, él no va a echarse un polvo con ella y desaparecer, va a quedarse en su vida todo lo que se le permita. Un suspiro se escapa de sus labios, se siente triste, esconde su rostro con sus manos y gruñe al sentir con claridad esa burlesca sensación, ineptitud.
Siente el cuerpo pesado y cansado, aun recuerda con exactitud sus días de instituto y no precisamente porque hayan sido llevaderos, aquella hermosa joven y delicada mujer que conoció en aquel entonces, esa bella señorita que se había convertido en su mejor amiga que lo entendía y apoyaba en sus momentos más vergonzosos, con ella también había sido un inepto, no pudo protegerla como era debido. Por eso….por eso a ella la violaron, porque no había sido capaz de cuidarla, ahora no cometería de nuevo ese error con su ángel, se convertiría en la sombra de la rubia de ser necesario, siente que su cuerpo necesita de su cercanía para sentirse tranquilo -saberla bien y alegre- como en la tarde ayer.
Una suave y tierna sonrisa aparece en sus labios al recordar su hermoso rostro, su risa, sus ojos brillando de emoción mientras cuidaban de Brownie, ríe entre dientes al pensar en el nombre de su hijo, ese pequeño puente que creo entre ellos, aunque… es un puente débil que puede quebrarse en cualquier momento y lo sabe. No es un iluso para creer que podrá continuar hasta ahora, no obstante… ella le dio un beso –sonríe levemente como si estuviera en una nube- la rubia intentó alejarse emocionalmente después de ese tierno beso, pero lo hizo y ese pequeño gesto lo mantuvo en el paraíso toda la noche. Un suspiro se escapa de sus labios, su corazón late más deprisa y siente como duele en su pecho, se lleva una mano allí y comprueba emocionado su palpitar, cierra sus ojos al sentir la emoción que lo embarga, "¿Así que esto es amor eh?…."
Antes de darse cuenta ya son las seis de la tarde, entre lo perdido que estaba en sus pensamientos y lo poco que hizo no se había percatado del pasar de las horas, se levanta molesto y coge sus cosas, es hora de visitar a la rubia. En el ascensor se encuentra con Jedite al que le muestra una sonrisa relajada.
-¿Estas mejor? –inclina su rostro observándole con detenimiento.
-Sí, lo siento por lo de antes pero –mira el suelo- Esto es algo solo de ella y mío.
-Comprendo –él moreno le mira sorprendido- Entiendo perfectamente que quieras que la relación solo sea de ustedes, no tienes por qué contarme nada que no quieras.
-Gracias Jed.
-De nada, para eso están los hermanos, lo que me causa asombro es que ella ya te haya cogido confianza, pensaba que te tomaría más tiempo –le mira de reojo.
-No es confianza, lo único que te puedo decir es que está intentando con todas sus fuerzas alejarme, lo veo en ella pero... su verdadero ser sale cuando se relaja y se olvida de su miedo.
-¿Miedo? ¿Miedo a que? –él pelinegro regresa de sus pensamientos al darse cuenta de que hablo de más.
-Lo siento Jed tengo que irme, le prometí estar a las seis y media y ya voy tarde –se despide rápidamente y se marcha, dejando a un confundido rubio viéndolo subir a su coche y alejarse con rapidez del estacionamiento.
Afloja el nudo de su corbata al llegar a la finca de su niña, mira el reloj y ve que ya va diez minutos tarde, niega con la cabeza y sale del auto, pica al telefonillo esperando nervioso a que la joven le conteste, a la segunda picada su voz se escucha.
-¿Si, hola?
-Soy yo, lo siento por la demora.
-Uh, huh.
-Lo digo en serio –gruñe. La escucha reírse y siente el vibrar de la puerta, la empuja y esta se abre- Voy yendo.
-Vale.
Saliendo del ascensor mira la puerta entreabierta y sonríe pero se detiene al ver el perfil de la rubia, lo mira con los ojos entrecerrados de pies a cabeza, su cabeza desaparece unos segundos y vuelve a aparecer para seguir viéndolo de la misma manera, él moreno parpadea sin entender a que juega, la rubia deja de hacer eso cuando el cachorro sale de entre sus piernas y va hacia su otro dueño, al que le ladra y muerde en la basta del pantalón.
-Hola Brownie –se agacha y le acaricia en la cabeza, el animal lame su mano- ¿Sabes porque mami me mira como si fuera un extraterrestre?
-¿Porque vas de traje? –le pregunta desconfiada, sin embargo lo invita a entrar a su casa, Darien carga al cachorro y entra con él.
-Ya te lo había dicho antes, tengo una empresa.
-Eso ya lo sé, lo que pregunto es porque vas justamente "ahora" de etiqueta, ¿Piensas que vas a seducirme con eso? –él moreno se para en seco al escucharla y se voltea viéndola sorprendido.
-¿Seducirte? –inclina su cabeza viéndola fijamente.
-Me gustan los hombres que van con un esmoquin –se muerde su labio inferior provocando una severa molestia en la entrepierna del moreno- Se ven muy sexys.
-Mierda -susurra, se acerca a ella viéndola con pasión, la rubia mira sus ojos hipnotizada. Él la apega a la pared y la encierra con sus brazos- ¿Te gusto así vestido?
-Si –murmulla abrumada. La sonrisa que le da él pelinegro la deja perpleja, el aire le falta, coloca sus manos sobre el pecho del moreno, mientras él se acerca a su rostro sonriendo como un lobo, ella se queda estática sin poder reaccionar, justo cuando cree que la besara apasionadamente, él la besa en la frente. Abre sus ojos indignada, le frunce el ceño cabreada, Me hace creer que va a besarme y entonces me deja…. El pensamiento que tiene la deja fría, él le sonríe dulcemente mientras se aleja de ella, va hacia el salón y se sienta en el suelo para seguir jugando con Brownie.
-He traído algo para merendar –dice al ver que ella sigue de pie mirándole, ella ni se inmuta al escucharle, siente un miedo recorrer su columna y se levanta olvidando por completo al perro- Puedo darte el beso, si eso es lo que quieres.
Ella lo sigue mirando sin parpadear, con la mirada oscura y enojada, él traga gruesa y se mueve incomodo, se acerca mirándola nervioso, abre sus labios para pedir disculpas cuando un flash cegador lo aturde –una foto- ella tiene fuertemente agarrado el móvil, ve como mira la imagen y se echa a reír histérica, ahora él es el que alza una ceja, suelta un bufido y regresa con el cachorro. Ella sigue riéndose y no para, doblándose y dando golpes a la pared, se sorprende cuando ve como caen lágrimas de su rostro.
-¿Vas a enviarle esa foto a tus amigos? –pregunta al verla calmada y sentada frente a él.
-No, esta foto es mía –responde, Brownie al oler a su dueña corre hacia ella.
-¿Tuya? –la mira directamente sonriendo.
-Darien debes saber que soy una mujer celosa, no comparto absolutamente nada que es mío.
-Estoy contando con ello pequeña –dice mostrando sus dientes blancos en una inmensa sonrisa. Ella se ruboriza y gira su rostro ocultándose con su largo cabello, eso hace que él moreno sonría aún más.
-¿Dónde está lo que trajiste? –pregunta muy bajo, pero por el silencio de la habitación el pelinegro la escucha claramente.
-En la mesa –responde y la joven se levanta para ir por la comida.
-Donde lo traías, no lo vi cuando llegaste.
-Nena tu veías cualquier otra parte de mi cuerpo, menos las manos.
-No te pases de listo, nene –dice irónica.
-Yo solo constato un hecho, nena –repite sonriendo de lado. Ella rueda los ojos y abre el paquete, chilla emocionada al ver dos tarros medianos de helado, HÄAGEN-DAZS su marca favorita, uno de chocolate y otro de frutas del bosque, se levanta risueña en busca de las cucharas. Darien sonríe al verla distraída y contenta, no quiere que por ningún motivo a ella se le pase por la cabeza pensamientos oscuros estando en su presencia, no porque quiera ignorar el problema sino más bien, para que no tema de él.
Sus hombres decaen levemente y un suspiro sale de entre sus labios -quiere ayudarla- siente la imperiosa necesidad de consolarla, de decirle que no fue su culpa, que nunca fue su error, porque sabe que seguramente ella se recrimina a sí misma de lo sucedido y hasta que ella no deje de pensar de esa manera, nunca dejara de verse como un ser sucio y que la felicidad está prohibida para ella. Aprieta los dientes reteniendo el odio que siente, porque aparte de querer darle amor, -quiere venganza- anhela convertirse en un cazador de demonios, quiere manchar sus manos con la sangre del desgraciado que se atrevió a tocarla.
-¿Sr. Desconocido, estas ahí?
-¿Perdón? –enfoca la mirada hacia ella.
-Estabas perdido, te llame durante un buen rato, pero no me contestabas –él moreno tomó esas palabras de tal manera que volvió algo simple en un asunto intenso.
-Lo siento, estaba aquí es solo que… –su respirar es lento, pausado, su mirada oscura y penetrante, ella siente sus palabras demasiado serias- Te he esperado lo que se siente una eternidad y a veces tengo miedo de perderte.
Serena lo mira sin saber cómo responder a sus palabras, la fuerza de su declaración la subyaga de tal manera que se siente mareada, presa de un sentimiento que hace mucho que no experimentaba, aprieta los dientes sin saber cómo cambiar el ambiente, no entiende porque él pelinegro está intentando con tanto ahínco quedarse con ella, "¿Qué es lo me ve? ¿O es que acaso me he vuelto un reto para él?"
-No sé lo que estás pensando, pero desde ya te dijo que lo detengas, lo que he dicho si te ha abrumado olvídalo, iremos de a poco –la rubia abre sus ojos y se muerde con nervio su labio inferior- Solo quiero que te sientas cómoda conmigo.
-Eres demasiado... -mira su regazo buscando una definición que cubra una mínima parte del hombre que tiene frente a ella- …Intenso.
-¿Te molesta? –en su mirada hay preocupación, pero sigue mostrándose profunda y llena de vida cuando la observa.
-No, me sorprende, no creí que existieran personas así.
-No creo que sean las personas, sino más bien sus sentimientos, quiero que confíes en ellos –se detuvo y repitió lo último- Quiero que confíes en mis sentimientos.
-Siempre he estado sola, he salido adelante sola, nunca me he apoyado en nadie –su mirada, su expresión, su cuerpo, todo ella se había alejado de él emocionalmente en cuestión de minutos y eso asusto al pelinegro- ¿Por qué tú habrías de ser diferente al resto?
-¿No estas cansada de estar sola, de guardártelo todo para ti? –Su voz se vuelve ronca por la tensa situación- Puedes contar conmigo, yo estoy aquí.
-Sí, llevas aquí exactamente seis días. No comprendo cómo puedes prometer algo tan serio –ella le mira con frialdad.
-Nunca he faltado a mis promesas –la mira- Solo quiero que sepas que no te condeno por tu pasado –ella abre sus labios impactada- Ya te lo he dicho antes, soy afortunado por haber encontrado a la mujer más hermosa, porque lo que has vivido te ha llevado a convertirte en la mujer que veo frente a mis ojos.
-Eres un….-las palabras se le atoraron en la garganta, sin pensarlo se abraza a sí misma, sintiendo el conocido picor en sus ojos, traga grueso y dice algo que siempre había estado en sus pensamientos, algo que muchas veces intento negarse pero sabía que había estado oculto en ella- Tu nunca podrás comprenderlo porque… Una mujer violada siempre quedara marcada, no importa cuántas veces se diga que no fue su culpa, lo cierto es que una parte de ella se lo recriminara por siempre.
-Trauma es un hecho de la vida, sin embargo no tiene que ser una cadena de perpetuidad –se acerca a ella arrodillado, se agacha un poco más, viéndola desde abajo- No puedes permitir que te gane tú miedo, porque entonces le estarás regalando a ese desgraciado tú vida.
Las lágrimas caen como una cascada, se lleva ambas manos ocultando su delicado rostro cubierto de dolor, sus hombros tiemblan por la sensación que la llena, su corazón se acelera cuando siente los brazos del moreno rodeándola, abrazándola fuertemente, acunándola en su ser, consolándola. Nunca nadie la consoló.
-Cariño lo primero que debes entender; Es que la víctima nunca es culpable, él agresor siempre es el responsable.
Ella lloro más, envuelta entre sus brazos se permitió por primera vez en años mostrarse débil frente a alguien, frente aún desconocido, "Eres sencillamente un forastero…"
-Eso no es cierto –ella alza su rostro mirándole confundida- Tengo aquí seis días, no soy un extraño.
-¿Lo dije en voz alta? –pregunto avergonzada, un suave rubor cubre sus mejillas adorablemente, él acaricia sus pómulos con suavidad.
-Sí –susurra. Ella frunce su ceño enojada consigo misma, las lágrimas ya habían parado.
-Yo y mi estúpida nula conexión cerebro-boca –refunfuña, escucha con sorpresa una fresca risa por parte del pelinegro.
-Eres adorable –sonríe risueño, ella lo mira sonrojada porque sigue fuertemente aferrada a él, un calor recorre su cuerpo apenándola, lo que hace que se aleje un poco de él. Darien comprende la situación y regresa a su sitio, donde encuentra a un Brownie profundamente dormido.
-Brownie es un perezoso –dice alzando una ceja.
-Es un bebe ¿Qué esperas? –Le devuelve el gesto- ¿Que se ponga a lo Rocky Balboa y lance puñetes/ladridos a diestra y siniestra? –pregunta con sarcasmo.
-No, pero esperaba un poco más de comprensión por su parte, después de tal emotiva escena por parte de sus padres, hubiera sido lindo que nuestro hijo quiera jugar un poco.
-¿A ti tú madre te dejo caer de la cuna, verdad?
-No, mi hermano mayor me empujo de un árbol a los seis años, sangre tanto que a mi madre casi se le para el corazón –se ríe despreocupado al recordar esa escena, su risa contagia a la rubia.
-Eso no es agradable, como madre es normal sentir miedo al ver a tu hijo en ese estado.
-Sí, pero –hizo un puchero- Mamá no castigo a Jack, me regaño a mí una vez que le dijeron que estaría bien, eso no fue justo.
-La vida no es justa, no es tú frasco de conceder deseos ¿Sabes? –él moreno voltea su rostro deprimido.
-Todo el mundo me dice eso –dice abrumado, ella le mira incrédula.
Y de pronto estalla en carcajadas relajando por completo su postura recta, se desploma en el suelo riendo tan fuerte que Darien la mira boquiabierto y entonces a él también se le relajan los hombros y comprende que había estado tenso hasta en ese momento, "Supongo que es normal después de lo que hablamos y ahora…". El cuadro de ellos dos es relajado y reconfortante, ella riendo y él perdido en ella.
-¡Oh mierda, el helado! –se detiene de golpe y busca los botes de mantecado, cuando los abre ve como ya están un poco derretidos, gruñe entre dientes y le dirige una mirada oscura al moreno- La próxima vez que quieras "hablar" ten la delicadeza de no traer algo que se esfume.
-El helado no ha desaparecido, sigue ahí –ella rueda los ojos y se dispone a comer poniendo en medio de ambos los dos envases.
Todo marchaba bien hasta que la rubia comenzó a lanzar pequeños gemidos de satisfacción por el frio postre, él pelinegro no puede seguir probando bocado porque es incapaz de quitar su mirada de ella. "La espera va a volverme loco" piensa mientras resopla en sus pensamientos.
-Me sorprende que estés sentado tan tranquilo en el suelo –dice con la cuchara en la boca.
-¿Por qué? –mira desconcertado su rostro.
-Eres un millonario –sonríe seductoramente- Los de tu tipo se sientan en el sillón cruzando elegantemente las piernas, mirando a todo el mundo por encima de su hombro.
-Ves muchas novelas.
-Puede ser, pero es cierto –vuelve a meterse otra cucharada de helado en la boca, él pelinegro sigue con cuidado el mover de sus labios- ¿No me digas que no te sentirías más cómodo en tu inmenso piso, qué en este?
-Me siento bien, donde sea que tú estés –dice tranquilamente, la rubia se ahoga de la impresión- ¿Estás bien?
-Sí Sr. Intenso, pero debes controlar esa vena apasionada tuya o si no terminaras matándome.
-Ese es mi objetivo gatita, extinguirte de amor –dice inclinando su cabeza y dándole su mirada más seductora, la rubia parpadea pasmada.
-No sé qué debe preocuparme más, el qué quieras matarme o que me llames gatita. ¿De dónde salió ese apodo?
Con estupor contempla como él pelinegro se queda en blanco por unos segundos y luego como un cautivador sonrojo cubre sus mejillas, agacha levemente su cabeza provocando en el acto que su cabello cubra sus ojos. Se quedan así durante minutos, ella desconcertada y él avergonzado, "¿Sí supiera lo que hice esta mañana pensando en ella, como reaccionaria?", un pensamiento traspasa la mente de la joven.
-Es algo sucio, ¿Cierto? –lo afirma cuando advierte una cierta incomodidad en él moreno, ve como inconscientemente lleva sus manos a su regazo, intentando cubrir lo evidente.
-Lo siento –susurra apenado, ella le mira sobrecogida por la sensación de no sentirse un objeto sexual para él.
-Está bien, es normal –él alza su rostro viéndola azorado- Soy demasiado hermosa para no producir ese tipo de efecto.
Un tic nervioso aparece en su ceja izquierda, abre la boca sobresaltado por lo que había escuchado, ella le sigue sonriendo con delicadeza hasta que prevé un leve movimiento de su parte –otro flash impacta de lleno en su rostro- aturdido por la luz cegadora voltea su rostro y traga saliva.
-¿Otra más? Me pregunto qué harás con ellas –dice al aire.
-Por el momento nada, pero quién sabe en el futuro pueden serme de ayuda.
Un destello atraviesa la mente Darien, al recordar una conversación, está allí entre sus recuerdos, entonces abre los ojos recordando cuando, "La primera vez".
Flashback
-Pero… -él moreno llamo la atención de su rubia- ¿No me ves como amigo, no?
-Difícilmente te puedo ver en ese papel –él sonrió- No te conozco –su sonrisa murió.
-Y así es como matas a un hombre –Richard anunció señalando a Darien, los chicos rieron.
-Sois malditos, tu chico desconocido ven conmigo –lo señaló y comenzó a caminar, se volteó diciendo con voz amenazadora- No quiero que nadie me siga, entendido chicos o si no libraréis las consecuencias con ciertas fotos que tengo en mi poder.
-Diviértete.
-No tardes mucho.
-Cualquier cosa nos llamas.
-Te esperaremos en Marshall.
-Así me gusta, ya vuelvo –le sonrió dulcemente- ¡Vamos!
-Claro dulzura –ella le miró de reojo y negó con la cabeza.
Fin del flashback
Frunce el ceño recordando la cara de pánico del grupo de jóvenes, la mira de reojo y examina meticulosamente su expresión al ver su fotografía, un escalofrío baja por su espalda al verla sonreír maliciosamente, ella se percata de que está siendo analizada y de golpe lo mira fijamente haciéndolo saltar en su puesto.
-¿Qué?
-Nada.
-¿Tengo cara de tonta? –dice irónica.
-No, claro que no dulzura.
-¿Entonces que tanto me veías?
-Lo guapa que eres –dice provocando un sonrojo en las mejillas de la rubia- Y pensaba… ¿Porque no vives con tú madre?
-Porque vive con su marido –responde seca.
-¿Qué paso con tu padre? -mira atentamente sus ojos, viendo preocupado de nueve ese vacío.
-Está muerto.
El silencio que acompaña a esa declaración vuelve el entorno incómodo, sus ojos azul cielo se ven llenos de pesadumbre, rencor, odio…ve como aprieta fuertemente su puño y su respiración cambia a una más errática.
-Olvídalo –escucha su voz suave, cálida, alza su rostro y ve su tierna y acogedora mirada- Lo que te haya hecho, olvídalo cariño.
-No puedo.
-Sí, si puedes –se acerca y toma su mano.
-No, soy demasiado rencorosa, nunca olvido las palabras y actos que más daño me han hecho.
-No soporto verte así –intenta abrazarla de nuevo pero la rubia lo detiene gentilmente con sus manos.
-Ahora no Darien yo…
Se quedan en silencio, se aleja de ella dándole espacio, sabe que si presiona más de la cuenta la rubia puede echarle de su vida, pasan minutos y ninguno de los dos puede romper el mutismo en el que se han envuelto. Ahí es cuando un agudo ladrido se escucha despertándolos de sus pensamientos, él pequeño Brownie gimotea a su dueña intentando colarse al hueco que hay entre sus piernas, ella le sonríe risueña.
-Hola amor, ya despertaste –lo carga y lo acuna sobre su pecho.
Se distrae rápidamente gracias al animal -jugando con él- mientras come lo que queda del fundido helado, Darien se queda meramente como un espectador, ella cuando mira su rostro le sonríe dándole a entender que ya está mucho mejor, él de devuelve a su vez una sonrisa tranquilizadora, pero a pesar de eso ve como ella sigue nerviosa.
-¿Vas a marcharte? –pregunta en un tono suave de voz, mantiene su mirada fija en el cachorro, no puede verlo, no quiere ver la molestia que le causa al moreno.
-¿Quieres que me vaya? –responde con otra pregunta, ve como ella no hace ni el intento de levantar su rostro, suspira melancólico y comienza a levantarse, ella al escucharlo se siente triste de inmediato, "No quiero que se vaya, no quiero yo…" Percibe como él pelinegro deja de moverse y vuelve a quedar en la misma posición, levanta su rostro lentamente solo para encontrarle viéndola con adoración en su semblante.
-No me iré, nunca –él le sigue sonriendo de la misma forma, su mirada es tan transparente para ella que puede ver con sinceridad cada una de sus emociones, ella asiente con delicadeza y sigue divirtiéndose con su mascota.
La tarde se vuelve amena para ambos, continúan hablando hasta bien entrada la noche y como el día anterior vuelven a ordenar comida.
-¿Qué tal comida china?
-Vale, por mi cualquier cosa esta bien –él asiente y acepta el fijo de la casa para marcar a un restaurante, luego de eso continúan sentados y jugando con el pequeño Brownie.
-Me pregunto cuanto le tomara crecer, ahora es muy pequeño –la miro- ¿Seguro que es de raza grande?
-¿Ves sus patas? –él moreno asiente- Uno puede saber cuánto crecerá un animal viendo sus patas, las de Brownie son grandes, por lo tanto crecerá como se debe. Antes de darte cuenta ya estará enorme y entonces preferirás que se hubiera quedado pequeño para siempre.
-Pero el objetivo de tenerlo, es que te cuide.
-Lo sé pero los labradores son muy cariñosos, ellos crecen pero nos siguen viendo de la misma forma, cuando este más grande querrá que lo siga cargando y si lo intento terminare rompiéndome algo –se ríe.
-¿De verdad?
-Sí tenía una amiga en el instituto que tenía un labrador color miel, cada vez que iba a su piso terminaba saltando en mi regazo, era muy lindo –le sonríe.
-¿Por eso te gustan tanto?
-No estoy segura, pero creo que se debe a que ellos son muy sinceros con sus sentimientos, no pueden fingir cariño, por eso yo… Elegí como carrera Veterinaria, ellos me dan paz y tranquilidad.
-Y este pequeño en el futuro te protegerá.
Al cabo de un rato él pelinegro va al baño, con lo que Serena aprovecha para pagar la comida que había llegado en el momento preciso, para cuando Darien regresa a la sala, la comida ya había sido puesta en la mesa y los platos colocados. Frunce el ceño viéndola, ella le sonríe indulgentemente.
-¿Pagaste tú?
-No, solo me alce la blusa y él repartidor no me cobro nada.
-Espero que estés de broma cariño –gruño la última palabra. Ella se ríe al verlo celoso.
-Ven siéntate.
-¿Cuánto es?
-Darien déjalo sí, tú me invitaste ayer, hoy te invito yo.
-Serena con respecto a esto no me gusta jugar, dime cuanto –ella le mira consternada.
-Darien estamos en pleno siglo veintiuno, es mejor que me digas desde ya, si eres un machista porque no voy a tolerarlo.
-Yo te invite, yo pago.
-Darien, basta por favor.
El moreno suspira y se sienta, ella le da una sonrisa amortiguada por haber ganado esa ronda, sirve las bebidas y se sienta frente a él, Brownie se acomoda en los pies de su madre.
-¿Ya comió?
-Le di su cena mientras estabas en el baño.
-Hiciste muchas cosas en los cinco minutos que no estuve presente.
-Soy una mujer eficiente –dice riendo, él asiente.
A pesar del pequeño "percance" que tuvieron referente a lo del dinero, pudieron relajarse durante la cena, riendo, bromeando, contando viejas anécdotas del instituto. Darien se retiró de su casa pasadas las diez de la noche, ella lo despidió con una sonrisa.
Cuando llego a su piso se sintió bastante triste, quería volver a verla, quería estar junto a ella, cuidándola, amándola. Suelta un suspiro pensando que para eso aún falta mucho, se dirige a la cocina por una jarra de agua fresca, la cual deja sobre su mesa de noche junto con el vaso de cristal que había cogido de la gaveta. Se recuesta un momento en su cama pensando en su rubia, recordando cada palabra que había sido dicha ese día y cada pensamiento que había tenido antes, sabe que el recorrido no será fácil pero tiene la seguridad de que la recompensa al final del oscuro túnel en el que ambos están inmersos terminara en algún momento, dando paso a la claridad y felicidad de sus vidas. Con ese pensamiento positivo se levanta quitándose la camisa, dejando descubierto su trabajado y marcado abdomen, tanto la camisa como el pantalón y la ropa interior son dejadas en el cesto de ropa sucia que hay en el baño, tuerce su cuello provocando un sonido característico –como un crack- entra en la ducha y deja que el agua tibia golpee su cuerpo dándole un confort calmante.
Cuando regresa a su habitación sólo con una toalla envuelta a su cintura agarra su móvil y marca a la rubia, se recuesta esperando que ella le conteste, necesita escuchar su voz antes de dormir, solo quería eso, escuchar su cálida y dulce voz.
Luego de que él pelinegro se marchara la joven lavo rápidamente los traste y se fue directa al baño, no perdió mucho tiempo allí porque se preocupó al escuchar los gemidos lastimeros de su pequeño bebe, salió rápidamente y lo encontró en una esquina gimoteando, al verla el cachorro se acercó a ella y se dejó dar mimos, ella lo deja sobre su cama y se dispone a ponerse el pijama, iba a meterse a la cama cuando escucho su móvil sonar. Abre la llamada sin ver quien era, saluda como siempre, pero nadie le responde del otro lado, frunce el ceño enojada.
-¿Otra vez, tú? ¿No tienes nada mejor que hacer que gastar tu dinero en llamadas sin importancia? –Gruñe con furia, "Esas llamadas", estaba harta de esas llamadas en la que nunca la persona del otro lado hablaba, las había tenido durante muchos años- ¡Vete a la mierda! –cierra de inmediato.
El cachorro la ve y vuelve a ladrarle, al verlo el enojo se le baja enseguida, se recuesta junto a él apagando las luces, el animal se acurruca en la zona de su pecho y se duerme enseguida, ella le sonríe y poco a poco el sueño también la vence.
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Nota de autora:
Bueno ahhh-suspiro...me odiais?...LO SIENTO! juro que no lo haga con intención, pensaba publicarlo el jueves o viernes, antes del estreno del capitulo, pero me surgio algo del instituto! Tratare de subir el proximo unos dias antes del estreno del capitulo!
¿Qué les parecio el capitulo?
...XD se que a veces este Darien se comporta como un niño...no se ustedes pero cuando sale con esas caritas a mi me mata! ^^
¡Por cierto, un Acosador, siempre sera un Acosador!
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Reviews:
yssareyes48: si lo se, pasado dificil! las emociones de ambas tendran que avanzar y madurar segun se presenten ante ellos situaciones! sii Brownie es precisamente ese algo tierno, que salvara momentos incomodos! hoy es uno de ellos! espero que me sigas leyendo! te gusto el capitulo?
princessqueen: hahaahahaha tu le diste el nombre! ^^ si bueno, ya sabemos como es Darien, de aqui nadie lo saca XD jajajajaja te gusta como lo estoy haciendo?..hahahahaa algunas veces le sale la vena infantil XD hahahaaha te gusto este capitulo? espero que me sigas leyendo -haciendo morritos- lo siento por la demora!
flor lucero: revelaciones antes, hoy sentimientos! que te parecio? de verdad se nota poco? lo siento por la tardanza! te gusto el capitulo de hoy?
ANYACHIBA : la clave que tiene Darien para ganarle es darle su espacio, mas que cualquier otra cosa, es respetar unicamente esa regla! te gusto el capitulo de hoy?
Nora: mas adelante se sabra, poco a poco se comenzaran a ver sus "recuerdos" por decirlo de una manera! yo tambien quiero que Darien lo mate! te gusto el capitulo de hoy? te gusta este Darien? ^^
luxy1985: "un gusto conocerte, pero mejor no gracias" eso es lo que suele pasar! es mas o menos cuando alguien se entera de que una persona tiene una enfermedad terminal, se alejan como si fuera contagiosa o algo peor! siiiii me encanto tu idea de la escuela! asi que mas adelante nuestro adorable Brownie tendra que ir a la escuela! ^^ (gracias por la idea XD hahaahah mi alocada mente habia hecho que Darien le pusiera una niñera haahahahaha al menos hasta que llegara Sere a casa XDD) te parecio acorde a lo que pensaste que sentiria Darien? sii, Darien se siente culpable por lo ocurrido! pero ya veran como castigare al desgraciado! de que hay venganza, la hay!. te gusto el capitulo de hoy?
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