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Capítulo V
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Estrategia N# 2: Situar al reino de Wei para salvar el reino de Zhao
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El primero, el único…y solo mío.
Está en casa, frunce el ceño, "¿Cuándo volví a esta casa?" Camina con precaución, sabe dónde está y el solo estar al tanto la aterroriza, mira ese antiguo pasillo por el cual solía correr con pánico de ser atrapada por aquel miserable que la tocaba, agita la cabeza despejando esas ideas, ya es una adulta no puede seguir con esos pensamientos de niña.
Unas risas frescas, alegres y contagiosas la guían hasta la sala de estar, allí se encuentra con su madre, su padre, Darien, "¿Qué hace él aquí?" Piensa al verlo y entonces en una esquina sentado en aquel sillón que él tanto ama está ese vil desgraciado, al verlo pánico mezclado con desesperación inunda su frágil cuerpo, aquel hombre la mira con arrepentimiento, sus ojos se ven llenos de tristeza, como sí sintiera vergüenza de lo que había pasado años atrás, ante eso ella no puede gritar por ayuda, además nadie de los presentes sabe lo que había ocurrido en el pasado, -ni siquiera su otro agresor- el resto de personas se voltea a verla, su madre le sonríe dulcemente.
-¿Serena que esperas? Anda a ducharte se nos hace tarde –ve como ella la regaña, asiente cuanto antes y corre al baño, más que nada agradece el poder salir de allí y no tener que saludar educadamente a aquel desgraciado.
Se despoja de su ropa quedando totalmente desnuda, entra con cuidado al plató del baño y abre el grifo, el agua fría que cae con fuerza en su cuerpo la hace pegar un brinco, comienza a temblar de puro frio, pero lo que la hizo desvanecerse no fue lo glacial del agua, sino escuchar la puerta abrirse.
Aquel hombre abre desmesuradamente sus ojos al verla desnuda y aquel arrepentimiento vuelve al ver como ella se que muda de miedo, pero desaparece cuando escucha como la puerta principal es cerrada y su madre grita que volverían en un rato todos -absolutamente todos- eso los hace saber que están solos, que no hay en aquella casa nadie más que ellos, la tristeza de los ojos cafés cambia por una de excitación, aquel hombre recorre con la mirada el pequeño cuerpo de Serena, deteniéndose en la zona de sus senos para lamerse los labios y en el triángulo que formaba su vello púbico -en la zona más delicada de su anatomía- ella se apega más a la baldosa y se deja caer llena de resignación, el chorro de agua aun cae sobre ella, pero se deja vencer, sabe que aunque grite no habrá nadie para salvarla, escucha como el cerrojo es puesto y cierra sus ojos, sabiendo lo que vendrá a continuación.
Parece que nunca hay nadie cerca para salvarla, porque aunque le duela en el alma jamás nadie la salvo. Puede ver su sombra sobre ella, un gritito sale de sus labios cuando siente sus manos sobre su cuerpo.
Abre desmesuradamente sus ojos, se lleva una mano a su pecho, solo para comprobar el sonoro palpitar, traga grueso y corre al baño; vomita sin remedio alguno y como todas las mañanas se friega los dientes con brío, luego se asea restregando con fuerza una esponja sobre todo su cuerpo, limpiando la suciedad inexistente, una mancha que no está sobre su cuerpo sino en su alma.
Al regresar a la habitación encuentra a Brownie todavía durmiendo, lo mira con celos, como le gustaría a ella poder disfrutar de un sábado el dormir hasta tarde; con cuidado lo carga acunándolo en su pecho, el pequeño cachorro mueve levemente su cabeza pero sigue adormilado, sonríe con cariño contemplándolo. Su móvil vibra al recibir un mensaje, al ver el emisor suspira contrariada.
Bombón con los chicos quedamos hoy para ir a la Rambla, pero me dijeron que no vendrás ¿Por qué?
Alza una ceja cabreada, "¿Está exigiéndome información en base a qué?", rueda los ojos pensando en que responderle, hace una mueca con sus labios y mira a Brownie que bosteza tiernamente, responde el mensaje con su mano derecha mientras que con la otra apega más al canino a su tórax.
Tengo otros planes, diviértanse.
Simple, conciso y al punto, asiente con la cabeza releyendo su respuesta, no tiene por qué darle explicaciones al pelinegro. El telefonillo suena asiéndola dar un pequeño brinco, avanza hacia la entrada principal y descuelga el aparato.
-¿Hola?
-Bombón –la rubia abre la boca del puro impacto.
-¡¿Seiya?! –pregunta/grita sorprendida- ¿Qué haces aquí?
-Vine a visitarte –responde- ¿Puedes abrir, por favor?
-Claro –murmura aun bloqueada y aplasta el botón para que la puerta principal se abra. Se queda de pie mirando la nada cuando escucha un golpe en la puerta, mira por la ventanilla y ve el azul de sus ojos.
-¿Seiya quieres dejar de hacer eso? –abre la puerta regañándolo.
-¿Qué cosa? –se hace el inocente.
-Sabes a qué me refiero, yo no abro la puerta así porque… -se queda muda recordando que cuando le abrió la puerta al otro moreno ni siquiera comprobó si era él.
-¿Tienes un chucho? –abre los ojos impresionado al ver al pequeño labrador en los brazos de la rubia.
-¡Es Brownie, no le digas chucho!
-Creía que no podías permitirte tener una animal –fue directo a la sala, la rubia lo mira enfurruñada y le sigue, se sienta en el otro extremo del sofá.
-Me lo regalaron –da como única respuesta.
-¿Quién? –le sonríe coqueto, inclinándose hacia su lado, ella aprieta contra si al animal, que al sentir la tensión en su dueña se despierta.
-Eso no te atañe –gruñe.
Al ver como el moreno se va acercando a ella "sigilosamente" decide levantarse e ir por unas bebidas, cuando regresa lo topa sumido en sus pensamientos, él al sentirla llegar alza su rostro con el ceño fruncido y los labios haciendo una clara mueca de molestia.
-¿Qué te pasa?
-¿Ese perro te lo regalo el hombre que te fue a ver el otro día a la universidad? –pregunta irritado, ella suelta un clamoroso suspiro.
-No tengo porque decirte esto, pero sí, él me regalo a Brownie –se muerde el labio omitiendo que no sólo se lo regalo, sino más bien que es de ambos y que es su padre, un sonrojo cubre sus mejillas pensando en eso, "Su padre…"
-Te veo muy "emocionada" por ese tipo –esa recriminación hace que salga de su fantasía, provocando en el acto que aparezca un color rojo más fuerte en su rostro al saberse descubierta, niega con la cabeza y deja la bebida del moreno frente a él.
-Es un buen…-se calla de nuevo, sabe que decir amigo sería una mentira horrorosa, Darien lo que menos quiere es ser su amigo y él ya lo había dejado muy en claro, vuelve a sentarse en la punta derecha del sofá pensando en el atractivo pelinegro.
-¿Amigo? ¿Cómo yo? –pregunta irónico. La rubia lo mira sin poder creerse su actitud.
-Seiya tú albergas esperanzas sin fundamento alguno, ya te he repetido muchas veces que no me gus…-el telefonillo vuelve a sonar, haciendo que ambos jóvenes dirijan de manera automática sus cabezas hacia el sonido.
La rubia mira la hora en su móvil y traga grueso al caer la cuenta de que seguramente es el otro moreno quien pica, se levanta abrazando más fuerte al cachorro que la mira y bosteza.
-¿Hola? –pregunta temerosa.
-Pequeña ya estoy aquí, abre por favor –ella mira hacia los lados pensando que decirle y mueve su pie con nervios- ¿Serena?
-Sí, si disculpa –abre la puerta de abajo y escucha al moreno decir que subirá pronto, ella vuelve a gruñir y se dirige a la sala- Seiya necesito que te vayas.
-¿Me estás echando? –pregunta entre enojado e indignado.
-Tú viniste de improviso te dije que tenía otros planes –lo mira directo a los ojos.
-¿Es ese tipo, no es así? –protesta cruzándose de brazos.
-Seiya de verdad…-se escucha el timbre de la casa, la rubia mira nerviosa la entrada y el cachorro en sus brazos comienza a gimotear moviendo sus patitas hacia la puerta.
La rubia le dirige una última mirada al pelinegro y corre a abrir la puerta, para encontrase con el pecado en persona, no puede evitar abrir la boca al ver al guapo moreno que le sonríe descarado, recorre con sus azules ojos el porte del espécimen que tiene frente a ella, camisa manga larga azul – haciendo resaltar más la mirada del pelinegro- pantalones jeans que se remarcan en sus caderas, zapatos que hacen juego con el look casual que lleva, un reloj Armani en su muñeca izquierda y una cadena de acero con una placa metálica y negra en el centro, intento leer lo que dice pero se da por vencida al ver que tiene que inclinar demasiado la cabeza, cuando regresa a su rostro ve como él moreno también la estudia con la mirada sonriendo satisfecho, ambos al verse escrutándose se ríen acalorados.
-Hola dulzura –La saluda dándole un casto pero tierno beso en la mejilla, ella le devuelve el gesto sorprendiéndolo, le sonríe de lado tratando de serenar a la futura bestia.
-Hola dulce de leche –sonríe aún más, él la mira extrañado.
-¿Qué pasa? –pregunta sin rodeos.
-Nada –susurra viéndolo a los ojos, él guapo moreno alza una ceja y niega con la cabeza, ella resopla- Hay un "visitante" inesperado, aunque ya se va.
-¿Quién? –pregunta extrañado mientras entra con ella, al ver a Brownie le sonríe y lo quita de los brazos de la rubia, el animal al olerlo le ladra y lame en las manos.
-Bombón –dice Kou al ver al recién llegado, sólo con la intención de molestarlo.
-¿Cariño quien es tu Amigo? –pregunta enarcando una ceja, Serena mira de moreno a moreno, carraspea un poco y lo presenta.
-Esté es Seiya Kou, un amigo que conocí por Mina –lo señala con su mano.
-¿Bombón quién es este hombre? Nunca lo había visto antes –se cruza de brazos viéndolo fijamente.
-Es un…-casi dice amigo cuando ve la mirada penetrante que le lanza él moreno, se rasca la cabeza pensando como presentarlo y mira de nuevo al pelinegro de larga cabellera- Es mi Happy amigo.
Seiya retrocede impactado por sus palabras, la mira sintiéndose traicionado y burlado, mientras que él otro moreno le frunce el ceño a la rubia sin entender porque lo llamo de esa forma….no dijo amigo directamente, pero la palabra estuvo implicada en el asunto.
-No creí que fueras de esas –dice con todo el ánimo de ofenderla, ella se encoge hombros dándole una severa expresión de ironía en su rostro- Y si ibas a hacerlo, ¿Por qué con este?
-¿Y porque no? ¿O es qué esperabas ser tú? –lo mira a los ojos sin parpadear sintiéndose fuerte, confiada y segura por la presencia del guapo moreno, el cual mira la escena sin comprender porque el asunto se caldeo tanto.
-Mina se va a sentir orgullosa –dice dando grandes zancadas en dirección a la puerta principal. Ambos escucharon un fuerte portazo que asusto al cachorro haciendo gimotear y esconderse en el pecho del moreno.
-No te asustes de ese afeminado Brownie.
-Tú padre tiene razón bebe, no hay razón para estar nervioso.
-¿Qué es eso de happy amigo? –pregunta sentándose en el lugar que ocupaba antes el otro pelinegro, deja en la mesa de centro frente a él una bolsa de papel.
-¿No lo vas a dejar pasar, verdad? –lo mira esperanzada.
-No –ella suelta un suspiro.
-En mi grupo así es como le dicen a los amigos con derecho –dice sonrojada y el rostro volteado. El moreno se queda sin palabras, hasta que cae en la cuenta de algo.
-Él se lo va a decir al resto de tus amigos –afirma.
-Es lo más seguro –asiente suavemente y con precaución busca con la mirada su hermoso rostro, hasta ver el azul intenso de sus ojos- ¿No estás enfadado?
-¿Por qué debería estarlo? Sé que no es cierto pero…-la mira preocupado- Estoy más bien inquieto por lo que dirán tus amigos.
-¡Que les den! Ellos no son precisamente quien para controlar con quien follo o no –dice cabreada, se sienta de un solo topetazo, haciendo sonreír al moreno.
-Bien –susurra sonriéndole con adoración, lo que pone nerviosa a la hermosa rubia que carraspea y desvía la mirada- He traído croissants de chocolate y dos botellas de cacaolat.
-Genial –agarra la bolsa y la abre riendo entusiasmada- Vamos a la cocina, así aprovecho para darle de desayunar a Brownie.
-¿Aún no come?
-Iba a eso cuando llego Seiya.
-Ese amigo tuyo se toma muchas libertades –frunce el ceño siguiéndola.
-Nueve días vaquero, nueve días –dice riendo mientras desaparece en dirección a la cocina, Darien suelta un bufido y deja al cachorro en el suelo cuando la rubia trae una bandeja con su comida.
-¿Vas a seguir contando los días? Espero que no lo estés haciendo con el pensamiento desconfiado de que me iré pronto.
-No chico apasionado, lo hago exclusivamente para que tú recuerdes tu descaro –eso hace reír al moreno, por lo que recibe una mirada oscura por parte de la rubia haciéndolo callar de inmediato.
-Sí me rigo por lo que tú misma dijiste llevamos nueve meses conociéndonos –la mira burlón- Yo diría que es un tiempo más que prudencial.
-¿Dar sabes captar el sarcasmo? –se sienta a lado suyo.
-Sí, dulce de leche –observa divertido como ella se sonroja- La cosa es, ¿Tú puedes captarlo?
-Muy gracioso –dice entre dientes, haciendo un puchero deja frente a él su desayuno y hace lo mismo para ella. Él guapo moreno solo sonríe risueño al verla comportándose como una cría.
-Estuve buscando sitios para llevarlo, el parque Santa Amelia es el más tranquilo que encontré –dice viéndola comer, ella asiente y ve su rostro, al darse cuenta de que él pelinegro la mira intensamente se ruboriza.
-Sí está bien, además nos pilla bastante cerca –sonríe tímida- ¿Trajiste tu coche?
-Sí –responde antes de meterse a sus labios un trozo de la suave masa dulce, ella no puede evitar ver todo el maravilloso espectáculo que ocurre frente a sus ojos, examina meticulosamente sus labios, descubriendo incluso una diminuta cicatriz en la comisura del lado derecho.
Traga saliva bajando la mirada, la camisa abierta en los primeros dos botones le deja una buena vista de lo que hay debajo de la tela, se queda mirándolo sin percatarse de que él pelinegro ya había notado su entusiasmado recorrido. Cuando la joven recupera la compostura y fija rápidamente sus ojos en su cara, él desvía su rostro fingiendo desinterés, se lleva el frasco de leche con chocolate a los labios y da un gran trago, sólo entonces vuelve a mirarla.
-¿Qué ocurre? –pregunta poniendo una expresión de completa confusión.
-No, esto…nada –murmura aun nerviosa y abochornada.
-¿Segura? Te vez un poco sofocada, si te sientes mal podemos quedarnos en casa.
-Estoy bien, no te preocupes, además ya va siendo hora de llevar a airearse a Brownie.
-Si debemos establecer un horario para que haga sus "cosas".
-¿Cómo es que sabes de eso? Creí que no habías tenido nunca mascotas.
-Mi amiga tiene una amiga que tiene un perro, lo recordé después de que comentaras sobre tu adolescencia.
-Vaya que lindo, ¿Recuerdas de que raza era? –pregunta con los ojos emocionados y brillantes, él moreno niega con la cabeza.
-Lo siento, apenas si vi algunas veces al perro, le caía mal.
-¿Porque dices eso? –alza una ceja, él moreno hace un adorable puchero.
-Uno se da cuenta de eso cuando el perro en cuestión solo le toma cinco segundos verte, olfatearte y querer morder tu entrepierna –ella abre los ojos y la boca.
-¿Te mordió a… ahí? –pregunta con las manos cubriendo sus labios, para así ocultar la mueca de dolor.
-No, su dueña siempre lo agarraba a tiempo –detiene sus palabras recordando aquellas escenas y frunce el ceño- Creo que lo había entrenado para hacer eso.
-Eso es cruel, aunque a decir verdad…-agacha su cara, queriendo ocultar la malvada sonrisa que se formó- Quiero que Brownie sea capaz de seguir mis órdenes.
-¿Qué tipo de ordenes? –pregunta temeroso al ver su maligna sonrisa.
-Nada del otro mundo, cuando diga ladra que lo haga o cuando le ordene morder que se lance contra esa persona y los descuartice lentamente infringiéndole todo el dolor posi…-se corta al ver la expresión del pelinegro, se lleva una mano a la cabeza y se rasca nerviosamente- Es una broma.
-¿Pequeña has pensando en hacer kick boxing? Ayuda mucho con el estrés.
-Sabes, es curioso Ryuto también me lo ha recomendado muchas veces pero…-se censura al ver la mirada sombría del moreno- ¿Qué ocurre?
-¿Quién es ese tipo? –gruñe en voz baja.
-Eres un hombre muy celoso, ¿Sabes?
-Te prometo que en nuestra siguiente vida juntos seré un tempano de hielo, es más ni te enteraras de que te amo, pero ahora necesito saber quién es ese imbécil.
-Lo hombres celosos molestan.
-Y los que no lo son irritan, ¿Dime quién es? –pregunta ofuscado.
-¿De verdad quieres saberlo Darien? Hay preguntas que es mejor no hacerse –finge preocupación provocando que él moreno sienta lo mismo, ambos se quedaron en silencio ella aguantándose la risa y él sintiendo miedo, a pesar de eso asintió. Ella suelta un suspiro- Es mi psiquiatra.
-¡¿Y por tu psiquiatra haces tanto escándalo?! –medio grita y exclama haciendo reír a carcajadas a la rubia- Qué raro no sabía que se llamaba así, creí que era Takashiro –murmura, sin embargo la rubia alcanza a oír sus palabras desconcertándola.
-¿Cómo sabes su apellido? –lo mira con el entrecejo muy fruncido debido a su total sorpresa y confusión, él pelinegro abre su boca sin saber que decir, se queda en blanco y niega con la cabeza repetidamente.
-Yo…veras creo que tú me lo habías dicho por teléfono –ni siquiera puede tragar, siente un nudo en la garganta, porque sabe que si la rubia descubre que había estado acosándola durante años, "¡Dios no, no quiero ni pensar en eso, si es posible es un secreto que me llevare a la tumba!"
-No recuerdo haberte hablado de él –sigue mirándolo con desconfianza.
-Dulzura –se ríe nervioso- Tú sueles ser un poco despistada, estoy seguro que ya ni recuerdas que cenaste ayer o me equivoco –le sonríe tratando de demostrar confianza en sus palabras.
-Ayer cene….-se queda mirando la nada, intenta con todas sus fuerzas recordar que había comido pero nada.
-Lo vez preciosa –vuelve a sonreírle más ampliamente y pone una mano sobre su hombro apretándolo suavemente- Ayer comiste pasta con albóndigas.
-¡Eso! ¿Cómo es que tú sabes eso?
-Me lo contaste más tarde, seguro tampoco recuerdas que me dijiste que llevabas un conjunto muy sexy para dormir –la rubia se pone toda roja y abre los labios avergonzada, se había puesto una vestimenta bastante sugerente pero no recordaba habérselo dicho.
-Yo…yo…no –tartamudea, al escucharlo reír se sonroja aún más.
-Es broma pequeña no me dijiste algo como eso –se la queda viendo, al ver su expresión se da cuenta de que había acertado sin querer- ¿Ayer…te pusiste algo….seductor? –ahora es el turno de él de tartamudear.
-Me lo regalo una amiga y llevaba mucho tiempo allí olvidado en el armario, ¿Que querías que haga? ¿Que lo eche a perder? –grita nerviosamente.
-Sí no quieres malgastarlo, porque no me lo muestras a mí –sonríe coqueto, recibe una mirada ponzoñosa- Mirada asesina enviada, recibida y aceptada cariño, relájate.
-¿Quieres que vaya por mi bate de beisbol? –pregunta mordiéndose el labio inferior con fuerza.
-No, porque mejor no vas por la correa de Brownie –le sonríe conciliadoramente, ella asiente aceptando la tregua.
-Vale.
Cuando vuelve nota que él moreno ya había limpiado la mesa, le da las gracias y él solo asiente con la cabeza negando el mérito. La rubia agarra al cachorro que se había quedado de nuevo dormido sobre la bandeja de su comida –con la cantidad de veces que había hecho eso a lo largo de la semana, la rubia ya le había tomado ciento de fotos de esos momentos, enviándoselas también al padre- el pequeño animal al sentir el movimiento entreabre sus ojos para ver qué ocurre al ver a su madre, bosteza y vuelve a acurrucarse.
-Brownie solo duerme cariño, ¿Segura que será un buen protector?
-Sí, ahora duerme mucho porque es un bebe, tú espera y veras –le sonríe abiertamente, él asiente no del todo convencido.
Ambos bajan en un cómodo silencio en el ascensor, la joven respirando superficialmente y él absorto en el subir y bajar de su pecho, carraspea intentando sin éxito apartar la mirada, pero es inevitable la hermosa rubia se había puesto una blusa descotada –con el sol que hacia no le extrañaba- mostrando su generosa delantera, para suerte del pelinegro la joven no se dio cuenta, ni siquiera cuando se detenían en cada semáforo y el seguía viendo sus senos.
Cuando llegaron al parque bajaron a Brownie ya con su correa puesta y los juguetes en una bolsa plástica, la joven lo puso en el suelo pero el animal se recostó buscando dormirse de nuevo, frunciendo el ceño intenta moverlo un poco pero el cachorro ni se inmuta. Darien al ver la vacilación de su niña le quita la correa de las manos y da un pequeño tirón –sin lastimarlo- haciendo que en el acto el animal se despierte y se pare mirando a su alrededor asustado.
-Venga Brownie deja la vagancia y camina –la rubia iba a regañar al moreno cuando se calló al escuchar lo que dijo después- Sera malo si no haces ejercicio, los perros de raza grande tienden a engordar y tener problemas del corazón.
La rubia no le queda más que asentir sabiendo que sus palabras son ciertas, viendo como el moreno jalonea al cachorro haciendo que camine forzadamente se coloca a su lado, ese es uno de los motivos por los cuales no tenía animales, es demasiada blanda con ellos, por ella fuera Brownie podía engordar diez kilos, dormir todo el día y no hacer más nada. Resopla suavemente hasta que siente la mano del pelinegro sobre la suya, poco a poco terminan entrelazando sus dedos, mira ambas manos absorta, "Es la primera vez que yo…"
Un cosquilleo recorre todo su cuerpo, las lágrimas se forman en sus cristalinos ojos, una alegría la inunda sin esfuerzos, sin darse cuenta se apoya en él, recostando su cuerpo a su dura musculatura, él moreno al sentirla tan cerca sonríe contento, le da un beso en la frente y sonríe de oreja a oreja, también deja que su cabeza repose sobre los cabellos rubios de la joven, al notar la incomodidad él moreno suelta su mano y cambia de posición, colocando su brazo izquierdo por detrás de su espalda y agarrándola de la cintura, vuelve a apegarla a su fornido cuerpo y ella se deja hacer. Quedándose en su nuevo lugar favorito, los fuertes y protectores brazos de su señor intenso.
-Gracias –susurra en un tono tan bajo que el moreno no pudo entender que le dijo, pero supuso que era algo bueno porque la joven siguió allí, acurrucada en él.
Tanto ella como él estaban perdidos en su burbuja, fundiendo un sueño y convirtiéndolo en una realidad, al menos por ese día, ella intentaría con toda su alma borrar su pasado y disfrutar por primera vez en su vida del contacto de un hombre, dejándose mimar, acariciar y si tenía suerte hasta podía dar su primer beso. Porque para ella sus labios son lo único puro que tiene –y no es que no hayan ultrajado también eso- pero… Prefiere creer como en los cuentos, con un beso sabrás si es amor verdadero; por ese motivo durante años no había sido capaz ni siquiera de dar un simple beso, le mira de reojo y piensa: "Pero sí contigo siento ese maravilloso sentimiento del que tanto hablan, te juro Darien que lo voy a dar todo por esto, porque quiero esto contigo, solo contigo…"
Una pequeña grieta se había formado en su duro caparazón, podía sentirlo, podía incluso escuchar cómo se quebraba esa infranqueable voluntad, de nuevo le mira, ¿Cómo lo había hecho? Si solo nueve días habían pasado, con sus delicadas manos aferra la camisa del moreno -estrujándola- siente las oleadas de pánico volver pero las mantiene a raya, le mira de nuevo, él pelinegro aún no había intentado meterse en su cama pero también ha habido tan poco tiempo, se siente mareada, contrariada. Lo mejor sería alejarse. Y se encierra de nuevo, volviendo a sellar esa pequeña fisura.
Mientras caminan a paso tranquilo, dos mujeres con cuerpos tonificados pasan a su lado trotando, las dos miran fijamente al moreno, lo recorren con la mirada descaradamente –comiéndoselo con los ojos- la sangre le hierve, puede sentir ese horrible monstruo, los celos, las mira con odio pero ellas, tan sinvergüenzas siguen viendo el cuerpo del pelinegro, deteniéndose en su entrepierna, examinando e imaginándose el bulto que hay debajo de los jeans, una de ellas con cinismo se relame el labio inferior, Serena al ver su insolencia pasa su brazo izquierdo por sobre el abdomen de Darien, él al notar su mano la mira sonriéndole y besa la punta de su nariz, cuando la joven vuelve la vista al frente ya no ve más a las desvergonzadas, mira hacia atrás para ver que de vez en cuando se voltean para verle el trasero a su hombre. Su hombre… "¡Mi hombre, mío…mío…mío….solo mío!"
La grieta vuelve abrirse, más grande, el pensamiento de saberlo suyo la consume, respira superficialmente y se frustra, debe advertirle, debe hacerle entender que si continúan, ella… ella no iba a soltarlo nunca. Nunca.
-Darien.
-¿Sí, dime? –pregunta oscilando entre ella y el cachorro, que ahora camina a un buen ritmo.
-¿De verdad quieres…?-para, respira hondo, le mira a los ojos, muerde su labio inferior- ¿Estar conmigo?
Al percibir la seriedad de su pregunta Darien envara su espalda –como quien está delante de un sargento- asiente con la misma seriedad de su pregunta y ve como sus azules ojos se afligen más.
-No te preocupes, yo esperare –le sonríe- Por mí no debes temer pequeña, yo me quedare siempre a tu lado.
-Ese no es el problema Darien –solloza, él pelinegro al ver la tristeza su mujer se detiene, provocando que el cachorro ladre al no poder continuar.
-¿Qué pasa dulzura, hice algo mal?
-No, tú no has hecho nada, soy yo –le mira, las lágrimas resbalan de su terso rostro- Solo han sido nueve días, ¿Porque me has hecho esto? ¿Querías meterte en mi vida, en mi piel, en mi alma? ¿Qué voy a hacer cuando me dejes?
-¡Yo no voy a dejarte! –Grita sin importarle que alguien lo escuche, la aferra más fuertemente a su pecho- Entiéndelo, grábatelo en la cabeza ¡No voy a irme! Deja de contar, que más da si son cinco minutos, una hora, meses o inclusive años, si fuera cosa de tiempo las parejas que llevan veinte años juntas no se separarían, el amor no puede ser medido, esto es algo que ocurre, así como tampoco se puede forzar –la mira con tristeza soltándola- ¿O yo te estoy forzando? Si es así, dímelo y te daré tu espacio pero tampoco me voy a alejar.
-No yo…-agacha su rostro, quiere tenerlo cerca, porque….porque- Tú eres el primero que no me da asco o miedo que me toque y eso me asusta una mierda.
Llora sin control, la camisa del moreno se empapa de sus saladas lágrimas, se siente aliviado, confundido, extasiado, "Así que eso es lo que te perturba mi niña, que conmigo sea diferente…" Con amor acaricia su cabeza, consolándola, transmitiéndole su amor, su cariño, adoración, la aprieta más contra su pecho dejando que llore, las personas a su alrededor los miran, sin percatarse de que la joven llora, lo único que ellos ven es una pareja enamorada y fuertemente aferrada la una a la otra.
Cuando Serena logra calmarse mira la cara del moreno, él le sonríe y da un casto beso en la frente provocando que ella frunza el ceño, al ver su expresión la mira extrañado.
-Ya estoy harta de que me des besos en todas partes menos donde yo quiero –hace un puchero- Vamos nueve meses según nuestro medidor de tiempo, o eres lento o Jedite tiene razón y no sabes ligar.
-Aún no te ha dado besos en "todas partes" pero ya que insistes.
Pega frente con frente entremezclando sus alientos, su mano derecha se cuela en su baja espalda apegándola a su entrepierna, su mano derecha aparta sus dorados cabellos y se filtra entre ellos quedando en su cuello, la hace inclinar suavemente su cabeza, ella se alza en puntitas para acercarse mas a él, ayudándole en el proceso.
-Cierra los ojos –susurra, ella asiente y hace lo que le dijo, al ver su sonrosado rostro Darien se desborda de amor y entonces se fusiona sobre los labios de ella, moldeándose a la suavidad y torpeza de la joven. Movimientos lentos, torpes, vacilantes, cálidos, tiernos, húmedos; él moreno la guía con paciencia y adoración, ella aprende despacio pero con firmeza, se deja envolver por el sabor, la sensación de perder el conocimiento, de sentir sus piernas volverse gelatina, ese cosquilleo en el estómago, se deja perder en él, destruyéndose a sí misma.
Se separan con la respiración agitada, él vuelve a pegar su frente con la de rubia, calmando así su acelerado corazón, ella mantiene aún sus ojos cerrados y al igual que él moreno su corazón va a mil por hora, pero a diferencia de este, ella se siente completamente endeble, la piernas aun le tiemblas, con sus manos temblorosas abraza al pelinegro, se quedan así unos minutos más, hasta que Brownie decide que les ha dado tiempo más que suficiente.
Sus ladridos de cachorro los saca de esa burbuja, percatándose de que su pequeño diablillo les había dejado un regalito; el pelinegro –que es el más repuesto después de ese beso- se encarga amablemente de recoger las gracias de su hijo con las bolsas que llevo para tales circunstancias.
Carraspea al ver el pequeño paquete que tiene en la mano, desatando una incontrolable risa en la rubia, la cual continúo aun después de haber botado el paquete en la basura, no sabía que era lo que le hacía tanta gracia pero termino riendo con ella. Volvieron a abrazarse y continuaron con su amena caminata, de vez en cuando el moreno le da picos en los labios provocando adorables sonrojos en la rubia, ella a su vez también lo sorprende poniendo su mano derecha en el bolsillo trasero del jean de Darien, remarcando así para cualquiera de esas mujeres que ese trasero ya tiene dueña, las cosas habían cambiado y eso en sólo nueve días. Perdón en nueve meses.
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Nota de Autora:
Woooo Semana intensa de examenes (terminaran exprimiendo mi cerebro!) Bueno, hoy un poco de celos XD maldito entrometido afeminado! jajajajaja...el pasado de Serena es constante chicas, asi que siempre se veran o bueno...habran este tipo de escenas como la del comienzo...aunque esa fue mas bien una pesadilla!...Paseo! ^^ Brownie se nos esta haciendo un perezoso! pero es tan lindo! hahahaha Serena reacciono conforme a la situacion, no les ha pasado que esta ocurriendo algo y uno tiene un tipo de pensamiento y sentimiento diferente?...Bueno, pues para Sere es aun mas complicado, ya siente algo por él, lo sabe, y la gota que derramo el vaso fueron esas mujercitas, que andaban viendo lo que no es suyo! ...Pero no os sorprendais si de aqui a unos tres o cuatro capitulos Sere cambia de opinion y lo vuelve a alejar...o lo contrario que lo acerca mucho, mucho mas (no se la puede culpar con ese hombre! cualquiera peca, cualquiera!).
¿Qué tal el capitulo de hoy? Todo lo que pensais hacedmelo saber! ^^ aprecio muchos los comentarios, me hacen dar una idea si les va gustando la historia!
Gracias por tenerme paciencia!
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Reviews:
yssareyes48: Sii lo se, ahora con el mamochan de SMC es como...dios visualizar a un Darien muy mono! jajajaja si aguantan...ambos! a ella tambien le gusta! y ya sabemos como es Serenita de posesiva! Espero que te haya gustado el cap!
princessqueen: Si, ya sabemos como es mamochan! paciencia de santo tiene el pobre! pero aqui estoy tratando de plasmar una paciencia...uhh amorosa?...comprensiva?...XD ya sabemos como es mamochan!
luxy1985: Me ha gustado mucho tu comparacion de Dante y Beatriz! Me he sentido muy alagada con eso! ^^ jajaaja sii fotos de Darien infraganti jajaja yo tambien quiero! Has dado en el clavo, Serena confia en Darien aunque todavía no lo sabe, hahaha parece que tu y yo tenemos los mismos pensamientos hahah Marley! hermosa pelicula! dios como ame a ese animal! y si Brownie sera todo un travieso de primera! No te preocupes, que el siguiente cap, no me olvido de que Darien le de unos golpecitos...para que no se nos desacostumbre XDD
ANYACHIBA: Oh cariño, muchas queremos ser sus acosadoras personales! Habra que hacer un sindicato como el de ASD pero para acosadoras jajajaaja
Nora: Sii, mi Darien es tan lindooo! ^^
flor lucero: jajajaja Mi Darien es infantil! ^^ siempre he querido verlo asi, aqui solo cumplo una de mis pequeñas fantasias! jajajaja pronto todas comenzaran a hacerle de detective! mas adelante, habra que ver quien la atina! jajajaja Espero que te haya gustado el cap! y muchas gracias por tus halagos!
