EN MIS ZAPATOS
SUPERMERCADO DE MELLOBROOK, 23 ̊C
Suspiro por tercera vez, mientras recordaba lo que decía esa estúpida nota por decima ocasión.
"… querida, era importante, nos vemos en un par de días. Papá y mamá"
Otra vez se habían ido, otra vez estaba sola, y otra vez tenía que hacer la despensa sin la ayuda de nadie. Tomó varios platillos de cena congelada del refrigerador gigante, sabía cocinar muy bien, pero esta última semana habían tenido exámenes muy importantes y estaba cansada. Y lo curioso de todo esto es que casi todas las noches, mientras estudiaba; pensaba que era buena idea decirle a su madre que sería lindo hacer lasagna para terminar una semana estresante. Y mírenla ahí, comprando una cena congelada, otra vez.
Cuanto extrañaba las deliciosas comidas de su abuela, no importaba la hora en que llegara, siempre tenía comida recién hecha, caliente y deliciosa. De ella aprendió el arte culinario. Pero ya no estaba, el día que murió, se dio cuenta que nada volvería a ser igual. Y como siempre, tuvo razón.
Su padre siempre fue el que viajaba, y su madre pocas veces lo acompañaba, y cuando lo hacía, la dejaban con su abuela. Eso le agradaba. Pero desde que murió, su madre convirtió su luto en trabajo, al principio la excuso diciéndose a si misma que era normal, que le dolía haber perdido a la abuela y escondía su dolor en el trabajo, pero ya habían pasado 9 años y cada día sabia menos de ellos.
Si, su familia tenía dinero, los regalos en navidad eran una montaña de excentricidades… ella solo deseaba que pasaran una navidad completa a su lado.
Esperaba en la fila de la caja y bufaba, en verdad estaba cansada y aun tenía que esperar a que la Sra. Cicarelli pagara con un montón de monedas de baja denominación
-¿qué frustrante no crees? – escucho tras de sí, volteo de inmediato y se encontró con la agradable sonrisa de la Sra. Buttowski, ella asintió apenada, ni siquiera se había dado cuenta que estaba ahí, ¿Cuánto tiempo había pasado pensando en su familia? – es una lástima que no tengan cajas especiales para gente con demencia senil, habríamos salido desde hace horas – la rubia ahogo una carcajada, respetaba a los mayores pero la Sra. Cicarelli sobrepasaba los estándares de la paciencia.
Entonces se dio cuenta que la caja de "Pago único con tarjeta de crédito" estaba casi vacía
-que mal – se lamento mientras veía como se le escapaba una oportunidad de salvación. La pelirroja madre dirigió su mirada y su rostro llenó de alegría
-¡qué buena idea has tenido Kendall! – y la jaló hacia la caja vacía
-pe… pero Sra. Buttowski, yo no tengo tarjeta de crédito
-pues yo sí y no quiero volverme igual que esa anciana mientras espero en la fila, vamos, pagare por tus cosas
La rubia se negó
-en verdad Sra. Buttowski, se lo agradezco mucho, pero no puedo aceptar que me pagu…
-Kendall Celeste Perkins, dame las cosas que vas a comprar en este instante! – dijo en tono autoritario. La rubia solo se las dio con un dejo de miedo. Sabía que no debía discutir con una madre que gritara su nombre completo – gracias. Ahora, señorita podría cobrar todo esto por favor y también lo de la jovencita
Kendall sonrió agradecida mientras volteaba a ver la antigua fila en la que estaban. La Sra. Cicarelli seguía contando las monedas y la cajera golpeaba su cara contra el monitor. Un ángel con afro pelirrojo la había salvado.
Tomo las bolsas de papel, se encaminaron hacia la salida, tuvo una agradable conversación con su vecina, hablaron de tantas cosas, el cine, arte, recetas de cocina. Hasta que llegaron a sus casas, estaban despidiéndose y prometiendo continuar con la plática cuando un tornado blanco y rojo salió disparado de la puerta principal de la residencia Buttowski golpeándolas y tirándolas al suelo
-¡CLARENCE!
-¡CLARENCE!
Gritaron las dos en unísono
-ese niño – bufó molesta la pelirroja madre – ¿estás bien Kendall? – la joven asintió mientras se agachaba a recoger sus cosas y las de su vecina – juro que un día ese niño me va a matar de un susto – Kendall sonrió, Clarence ya no era un niño, ya era todo un adulto joven de 18 años, pero para ella siempre será el pequeño niño de 1.20 de estatura aunque ya roza los 1.90… el tiempo y la pubertad habían sido muy generosos con el joven acróbata.
Kendall recogió del suelo lo que parecía un sobre de placas de lasagna
-¿Lasagna para la cena de hoy?
Honey sonrió
-sí, son las favoritas de la familia y ustedes van a cenar… ¿cena congelada de rosbif y zanahorias?
La rubia la miro un poco asustada, el rostro de la madre se contrajo extrañada
-¿Qué esto Kendall?
La rubia sonrió nerviosa
-mi cena Sra. Buttowski
-¿Cómo que tu cena? ¿De qué hablas? – Kendall suspiró derrotada y miro hacia el suelo apenada – no, no, no, no, no. ¿Te dejaron sola otra vez?
La joven asintió despacio
-pero apenas llegaron esta semana, yo vi cuando del taxi bajaron muchas maletas, pensé que ya quedarían mucho más tiempo.
Kendall se empezó a sentir muy incómoda, la pelirroja se dio cuenta – sabes que… ven a cenar con nosotros
La chica levanto de un golpe su cara, ¿estaba hablando en serio? ¿Cenar en la casa que alberga al depravado-pervertido de Brad, a la psicópata reina de belleza de Brianna, pero sobre todo de ese remedo acróbata de circo de Clarence Buttowski?
-¡no gracias! – pensó de inmediato, pero antes de que las palabras salieran de su ser, la Sra. Buttowski ya le estaba gritando desde su cocina que llegara a las 7pm
Volvió a suspirar cansada. No estaba muy feliz con la idea.
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La noche era agradable, la cena no tanto. A pesar de que en verdad tenía ganas de comer una cena familiar, prefería pasar la velada sola que con esa bola de freaks. No señor, Kendall Perkins prefiere estar sola que mal acompañada.
Mientras tanto, en la casa de los Buttowski, la familia se encontraba a punto de empezar a comer, de no ser por la madre que no les permitía
-mamá, por favor, ya comamos, no vendrá – le recalco fuertemente una joven de dorados caireles, sus ojos azules eran enmarcados con una hermosas, pero falsas, pestañas. En verdad era hermosa, pero fría como estatua de hielo.
-Brianna tiene razón querida – le apoyo el padre Buttowski, unas canas ya se asomaban por los costados de su escaso cabello – si quisiera venir ya estuviera aquí
Honey suspiro derrotada
-bien, empecemos… Kick, ayúdame a traer la ensalada, Brianna, ayuda a servir… Brad, deja de picarte la nariz por favor – terminó diciendo asqueada
Kick se burlaba por lo bajo y acompaño a su madre, a pesar de que no platicaban mucho le era muy agradable pasar tiempo en silencio con ella. Era muy amorosa, y aunque rompiera miles de cosas en el vecindario, ella siempre lo apoyaba y curiosamente sus trajes aparecían siempre remendados y limpios en su closet. Era una buena madre. Entonces la vio, aquella compañera rubia cenaba sola en la mesa de la cocina de su casa. No se dio cuenta que la estaba viendo fijamente hasta que sintió la mano de su madre sobre su hombro
-no todos tienen la suerte de tener una familia unida como la nuestra Kick. – El joven temerario regreso su mirada a la rubia – recuerdo que era una niña tan dulce, tan educada, tan
-hermosa – dijo el castaño muy bajo, pero totalmente audible para su madre
-¿sabes qué? Lleva la ensalada, en seguido vuelvo… y no quiten el plato extra por favor
Honey salió rápidamente por la puerta de la cocina y se dirigió a paso largo a la casa de sus vecinos. Tocó fuerte mente la ventana llamando la atención de Kendall.
Saludo con la mano, esta se acerco a abrir la puerta
-te estamos esperando querida – dijo en tono meloso – ya estamos sirviendo, aun estas a tiempo de comer
-gracias Sra. Buttowski pero la verdad es que no quiero incomodar a su familia.
-Kendall por favor
-no gracias. Además ya cene
La pelirroja madre giró su vista al plato lleno de una mal cocinada carne de dudosa procedencia. Enarco una ceja y suspiro
-Kendall, si no me acompañas en este instante, le diré a Brad que venga por ti y te cargue con las manos sucias de mocos que se estaba sacando haces unos instantes, así que, tu decides. ¿Por las buenas o por las malas? – la rubia abrió los ojos como platos.
-iré por mi abrigo
5 minutos después la familia Buttowski cenaba alegremente y la joven Perkins evitaba a toda costa estar cerca de del mayor de los jóvenes
-y dime Kendall… ¿ya estas lista para la universidad?
La rubia asintió mientras limpiaba su boca con la servilleta – si señor Buttowski, tengo pensado ir a la Universidad de Johns Hopkins en Baltimore
-¿la universidad de Baltimore? – dijo sorprendida la madre
-sí, es la mejor universidad de neurocirugía, es eso o Harvard.
-¿Harvard? – dijeron los padres emocionados, la rubia volvió a asentir sonriendo
-Dios, no sabía que tuvieras la posibilidad de entrar en tan prestigiosas escuelas… Kendall es maravilloso, me siento muy orgullosa de ti
Orgullosa de ti… orgullosa de ti… orgullosa de ti
Esas palabras le llenaron el pecho de cariño y resonaban una y otra vez en su cabeza. Sintió como si mil brazos la protegían.
-y tu Kick ¿qué opciones tienes para la universidad hijo? – El acróbata levanto la cabeza – se que probablemente no tienes como opción Harvard, pero no nos has dicho que opciones enviaste para estudiar
-hay sopas – pensó
-Kick… - volvió a decir Harold un poco mas fuerte – ¿qué opciones de universidad tienes?
El joven castaño no sabía que decir, la verdad era que no tenía ninguna opción para estudiar, toda su vida se paso haciendo actos extremos porque siempre su sueño había sido ser un doble de riesgo, jamás pensó por su mente postularse para alguna universidad.
Las miradas de todos se posaron sobre él, hasta habían dejado de comer para saber su respuesta, el joven castaño estaba muy nervioso y empezó a sudar, de esta no se salvaba
-yo creo que si entraras al Screen Actors Guild, ¿verdad? – soltó la joven vecina
-¿perdón? – le dijo el acróbata
-sí, el sindicato de dobles de riesgo extremo, Kick ya me había dicho que quería entrar al sindicato de dobles de riesgo. Es la mejor opción que existe para estar en una película, es el Harvard de las acrobacias extremas.
-¿de verdad? – dijo Brianna extrañada
-si, leí que para entrar ahí es muy difícil, tienes que tener un curriculum muy bueno en acrobacias, luchas, caídas, karate, paracaidismo, agilidad y bueno… todos sabemos que Kick es excelente en todo eso… yo creo que si entraras ahí – le decía sonriendo pero al mismo tiempo los ojos de Kendall se abrían como indicándole que le siguiera la corriente
-ah! Si, si. Quiero entrar ahí
-haaaaaaaaa! Mi niño será actor de cine – grito emocionada Honey
-Kick, no sabía todo esto. Me sorprendes, creo que todos estos años de travesuras te va a ayudar para que tengas una carrera solida en lo que más te gusta. Hijo, estoy muy orgullo de ti. Pero, ¿Por qué no nos habías dicho?
-ha bueno, yo… yo – el castaño volvió a mirar a la rubia como buscando ayuda. Esta rodó los ojos
-es que estaba muy preocupado, él pensaba que no lo iban a apoyar
-¿QUE NO LO IBAMOS A APOYAR? Clarence, como se te ocurre pensar eso, hijo. Hagas lo que hagas siempre te vamos a apoyar.
-claro hijo – siguió el padre – si apoyamos a Brad en sus múltiples carreras universitarias inconclusas…
-¿inconclusas? – se pregunto Kendall
-arquitectura, ingeniería, leyes, biólogo, químico – dijo Brad enumerando con los dedos como si fuera un logro
Kick sonrió
-gracias mamá, gracias papá… tratare de tenerlos al tanto de lo que me digan.
Los padres se miraron orgullos de sus hijos, no eran perfectos, pero todos tenían un gran corazón. La rubia miro con algo de celos esas miradas, lo que ella daría por que sus padres la vieran con la mitad del amor que ellos profesan a los jóvenes. En eso sintió una fuerte mirada, era Kick, sus ojos negros la miraban fijamente, pero no desafiándola como en otras ocasiones, y de sus labios pudo leer que decía una y otra vez un muy discreto "gracias"
Kendall se sonrojo levemente y sonrió coqueta. Brianna veía divertida la escena desde su lugar. Brad seguía comiendo como pelón de hospicio, el no se había dado cuenta de nada.
La noche había terminado, las jóvenes rubias ayudaban a recoger la mesa mientras la Sra. Buttowski le guardada comida y postre a Kendall en varios recipientes, sabía que sus padres no estaban y lo último que quería era que muriera de hambre o intoxicarse con esas horribles cenas congeladas.
-muchas gracias por la cena Sra. Buttowski, en verdad me la pase muy bien con ustedes
-oh, linda. Deberías venir más seguido. Me agrada tu platica eres una joven muy inteligente – Kendall volvió a sonreír
-sabes mamá, las interrumpió la pequeña rubia – tal vez Clarence deba acompañar a Kendall a su casa. Ya es muy noche y no queremos que le pase algo
-pero mi casa está aquí junto
Honey entendió inmediatamente lo que su hija trataba de hacer
-tienes razón… ¡CLARENCE! – Gritó asustando a las jóvenes, este entró a la cocina de inmediato al escuchar a su madre – hijo deberías acompañar a Kendall a su casa, ya está muy obscuro para que una jovencita ande sola
-en serio mi casa esta a escasos metros – volvía a decir Kendall al verse ignorada por todos.
Kick suspiro y ayudo con los recipientes de comida, abrió la puerta de la cocina y con su mano le ofreció la salida a su compañera. Kendall no tuvo más opción, le dio un fuerte abrazo a la Sra. Buttowski y salió de ahí junto con el castaño.
Madre e hija rápidamente fueron a una ventana para ver a los jóvenes adultos, ella tan hermosa y refinada, sus cabellos rubios le llegaban a la cintura, el tiempo le había otorgado unas largas piernas, pero ya no era más alta que Kick, ahora más bien rozaba los 1.70
Nadie hubiera creído que Kick Buttowski alguna vez fuera tan alto, era delgado, si, pero tenía unos cuantos músculos que las acrobacias le regalaron por tanto esfuerzo que hacía. Su cabello era castaño y desaliñado, nunca le importo si estaba bien peinado, de hecho no le importaba tenerlo largo. Solo tuvo que cortarlo después de un incidente con goma de mascar que Gunther le escupió sin querer en un ataque de risa.
Llegaron a la puerta, Kendall abrió y se quedo en el escalón más alto de la entrada. Le gustaba estar a la altura de Kick, y este estaba parado en el césped. Se miraron algo apenados. Nunca habían pasado tanto tiempo sin discutir, era extraño, era in-creible, era…
-ya no usas lazo en tu cabello – soltó de pronto Kick
-¿he?
-que ya no usas ese lazo rosa en tu cabello
-ha… si. Un me día me di cuenta que se veía muy infantil. Ahora me gusta más recogido – dijo señalando el rodete que llevaba a mitad de su cabeza
-deberías soltarlo, te he visto… con el cabello suelto. Es muy bonito tu cabello cuando lo llevas suelto
La rubia se sonrojo a sobremanera. ¿Clarence la veía?
- Silencio incomodo -
-sabes – volvió a decir Kick – yo… quiero agradecerte, me salvaste la vida ahí adentro
-no exageres
-no, en serio. Ya había escuchado sobre ese sindicato de actores. Y la verdad no creía que yo pudiera postularme para entrar
Kendall sonrió tiernamente, la mirada de Kick estaba en el suelo, se veía avergonzado
-siempre e creído que las cosas que haces son muy tontas y más cuando te la pasas aventándome o cayéndome encima. Pero ya hablándolo más seriamente, creo que eres un muy excelente acróbata. Si realmente quieres entrar solo envía un video con tus acrobacias, estoy completamente segura de que te aceptaran de inmediato
-gracias
-de nada Kick – y volvió a sonreír
El castaño de pronto sintió un calor en su interior, su sonrisa era hermosa y su manera de llamarle Kick era algo nuevo. Todo mundo le llamaba Kick, pero escucharlo de ella, se sentía como la cosa más maravillosa. Y no entendía porque le gustaba oírla
La rubia ya no sabía que mas hacer. Kick no decía nada, pero quería seguir teniéndolo ahí con ella. La plática aunque corta le había agradado mucho. Era agradable platicar sin gritarse.
De pronto le dio un ligero golpe con el pie al pie de Kick en modo de broma. Algo muy ligero.
Kick sonrió.
Él le devolvió el gesto pero con un ligero golpe en el brazo.
Kendall también sonrió
Tomo un mechón castaño rebelde que caía en la cara de Kick y lo estiro levemente
Los dos se sonreían tiernamente
Luego Kick la jalo de la ropa siguiendo el juego, pero no midió su fuerza y la estiro más fuerte de lo que pensó haciendo que la chica se acercara de golpe hacia el… sus rostros quedaron frente con frente
Los dos sentían su respiración y se miraban directamente a los ojos sorprendidos
Kendall por inercia, miedo o placer se mordió el labio inferior haciendo que su labio tocara el de Kick. Este al sentir el movimiento sin pensarlo movió sus labios dándole un beso rápido
Los dos se separaron con los ojos aun muy abiertos, sorprendidos por lo acababa de ocurrir
¡Se habían besado!
Al no saber qué hacer, Kendall entro rápidamente a su casa, cerró la puerta con candado y subió rápidamente a su habitación
Kick volteo hacia todos lados y también salió corriendo hacia su habitación. Cruzó la cocina dejando a una Honey y Brianna con los pelos de punta, habían visto todo desde la ventana.
Brad y Harold veían la televisión, ellos no se enteraron de nada.
Kick respiraba agitado en su cama, ella era su archienemiga, todavía hace un par de días habían peleado en clases, ella era la cerebrito anti diversión, ella era… era… su Némesis!
No debió besarla, ni siquiera debió acompañarla a su casa. Pero en verdad quería agradecerle por lo de la cena. Le había salvado el pellejo. Pero no era como para besarla.
De pronto escucho del otro de la venta una voz femenina
-besé a Kick Buttowski… dios mío, besé a Kick Buttowski…
Era ella, podía escucharla. Sus recamaras estaban alineadas y lo único que los separaba era un enorme árbol. Se escuchaba asustada, pero de alguna manera feliz. Y entonces se dio cuenta que él también se sentía feliz. Había besado a Kendall Perkins.
-Gunther no me va a creer esto.
CONTINUARA…
