.
.
.
Capítulo VII
.
Estrategia #3: Matar con un cuchillo prestado
.
Besos, miedo y visitas inesperadas.
-¡Vamos Jed no seas así, acompáñame a la joyería, que te cuesta! –gruñe, en vez de sonar a petición o a un favor, suena a una orden.
-Estoy ocupado Darien, te recuerdo que en esta compañía alguien debe trabajar y ya que el dueño no se digna ni a encender su ordenador, al menos el contable debe hacerlo –dice sin despegar la mirada de la pantalla, mientras teclea con gran velocidad.
-Por un día la empresa no se vendrá abajo, además solo serán unas horas –se cruza de brazos enfadado, el rubio alza la mirada y ve directamente la tempestad del océano en sus ojos. Suelta un suspiro.
-¿No puedes pedírselo a Michiru? –pregunta intentando zafarse de la salida de compras.
-Ella no está ahora en la ciudad, tuvo que ir a su pueblo natal a visitar a unos parientes – gruñe al ver como su amigo, vuelve a concentrarse en su trabajo sin esperar la respuesta.
-¿Tú madre?
-Jedite quiero darle un regalo, no provocar que mi madre se ponga de casamentera –suelta un bufido.
-Cierto, sí le dices, ella comenzara a organizar tu boda –exhala- ¿Qué tal a tu padre?
-Jedite, el hombre se la pasaría molestándome, además seguramente me diría que puedo regalarle alguna joya de la familia y no es que no quiera –se pasa su mano derecha por sus azabaches cabellos desordenándolos- Pero quiero obsequiarle algo de mi propio esfuerzo, algo mío, algo que sea nuestro, no que venga de generaciones y a saber cuántas mujeres se lo habrán puesto.
-Supongo, ¿Qué tal a Jack?, Él tiene buen gusto con las joyas –sonríe irónicamente.
-No, Jack intentaría quitármela y contigo diciendo que es hermosa tengo más que suficiente –gruñe enfadado cuando escucha la risa entre dientes del rubio.
-Y puede que lo consiga –lo mira- Y tú sabes porque –le sonríe más abiertamente, el moreno solo gruñe más fuerte.
-Jedite, de verdad necesito una opinión, quiero comprarle algo lindo y significativo pero que al mismo tiempo no trasmita desesperación –medio grita.
-Dar, llevan doce días hablando, y ya vas a comprarle una alhaja, estoy seguro que ella captara el mensaje aunque le compres algo simple.
-¡Jedite si no vas conmigo, terminare comprando un anillo de compromiso!
El rubio abre la boca sorprendido al escucharlo gritar y ver la desesperación en su rostro, traga grueso y apaga su ordenador, agarra su chaqueta y camina hacia la puerta.
-Solo será una cadena Darien, no dejare que compres algo como eso, la vas a asustar –dice frunciendo el ceño, el pelinegro lo sigue sonriendo- ¿Te das cuenta de que eres el dueño de todo esto, verdad? –Él pelinegro asiente sonriendo mientras abordan el ascensor- ¿También te das cuenta que soy el jefe de economía, verdad?
-Por supuesto, yo te contrate.
-Entonces sabrás que no puedes ir por allí pidiendo y sacando a tus empleados de sus puestos de trabajo simplemente para que te acompañen a ser compras para tú novia.
-Aún no es mi novia –dice y mira el suelo, ocultando intencionalmente su mirada, sabe que para llegar a ese honor, tendrá que recorrer un largo camino.
-Lo sé, lo sé, cuándo se convierta en tu chica oficialmente, seguro que toda la compañía se va a enterar –se ríe mientras salen al aparcamiento, se sienta en el lado del copiloto viendo distraídamente como el pelinegro se coloca el cinturón y procede a encender el motor.
El rubio se recuesta relajándose en el asiento, mira hacia el exterior viendo los diferentes edificios que envuelven al imperio Chiba, por el espejo retrovisor ve como dejan atrás la inmensa empresa, mira de soslayo de nuevo al moreno, entrecierra sus ojos recordando vagamente como habían comenzado, llegando a su memoria que al principio su mejor amigo no tenía grandes ambiciones, nunca había querido hacer de su vida una empresa, pero…
Entonces la conoció a ella y cambio, comenzó a trabajar como un loco, pasaba más de diez horas al día en la oficina, sonríe fugazmente, comenzaron sencillamente con una oficina pequeña, eran apenas cinco personas trabajando por ese sueño en común y entonces, él moreno decidió que en un futuro quería darle lo mejor a esa persona, a su hermoso ángel, a su inspiración, su fuerza. Vuelve a ver hacia fuera, se siente preocupado, ¿Cómo no estarlo?, su amigo se había lanzado de cabeza a ese mar desconocido para él. ¿Y si la muchacha no le correspondía?, no quería ser testigo de cómo se rompería el pelinegro, de verdad no quería volver a ver eso, tener que volver a recoger los pedazos.
-¿Jed vas a bajar algún día? ¡No me hago más joven, sabes! –El oji azul se sobresalta al sentir el golpe en la ventanilla, mueve repetidamente su cabeza y baja del coche, siguiendo al pelinegro que lo ve confuso- ¿Qué te paso? Estabas allí perdido en ti mismo.
-No me pasa nada –sonríe- Solo estaba pensando en que excusa pondrás para darle el regalo –miente sin reparos.
-Bueno hoy cumplimos un "año" –hace comillas con sus dedos en el aire- De conocernos.
-¿Qué? –pregunta sin entender, mientras abordan el ascensor y él mismo se encarga de darle al último piso.
-Es una forma que tenemos de medir nuestro tiempo juntos, cada día significa un año –dice sonriendo infantilmente, el rubio se deja caer de lado, golpeando el lado lateral de la cabeza.
-Ustedes dos están hechos el uno para el otro –murmura.
-Lo sé, es el destino –estira suavemente sus labios, el rubio al ver la sonrisa más tierna que ha visto en su vida se queda en blanco, casi se queda encerrado en el ascensor cuando llegaron al piso correspondiente. Entran directamente a la zona de joyería, el pelinegro inclina levemente su rostro leyendo entre dientes los diferentes nombres de marcas. Jedite al ver su dilema elige una marca por él.
-Tous –dice el rubio pero es detenido por el moreno.
-A ella no le gusta esa marca.
-¿Cómo es eso posible? A todas las mujeres les gusta Tous –frunce el ceño perplejo.
-Ella dice que no piensa llevar nunca algo de esa marca, porque no quiere ir por las calles llevando una marca que se llama "Todos" y que de paso pone osos en todas partes –dice irónico.
-¿Qué? –pregunta aún más confundido que antes.
-Eso dijo ella y cito textualmente: No pienso ponerme su marca para promocionarla, aparte de pagar el dineral que cuesta, ¿Encima tengo que promocionarlo? ¡Que se vallan al caño! –se encoge de hombros, ambos hombres se miran unos segundos y entonces estallan en carcajadas.
-Supongo que tiene razón.
-Lo sé, aunque a mi madre no le hará gracia cuando la escuche decir eso –se ríe entre dientes.
-¿Tú crees que ella se lo diga sin más?
-Ya lo creo que sí y entonces mi madre se sentirá un poco tonta –sonríe más acercándose a una vitrina donde muestran unos exquisitos pendientes de oro y plata con incrustaciones de piedras.
-Tú madre ama Tous –se ríe siguiéndole- Por cierto, ¿Cómo supiste que no le gusta? ¿No me digas que le dijiste que le comprarías algo?
-Claro que no –frunce el ceño viéndolo con enojo- Cuando salimos el sábado, vimos de casualidad a una mujer que llevaba un juego de esa marca.
-Ya veo –murmura bajo- ¿Y tienes una idea más o menos de lo que quieres?
-Esto sonara muy trillado, pero quiero que el colgante tenga forma de corazón.
-Vale, le vas a entregar tu corazón, es eso lo que significa, me imagino –suspira negando con la cabeza.
-Jed sabes que la amo y…-se muerde el labio inferior, sabe que debe morderse la lengua, de su boca jamás saldrá el secreto de su niña- Solo quiero darle algo tierno y que ella no lo vea como algo pretencioso de mi parte.
-Ahh estas preocupado porque piense que solo quieres llevártela a la cama- dice consiguiendo un golpe en su hombro derecho, después de eso lo mueve tratando de apaciguar el dolor- ¿Si no es eso, porque estas tan preocupado?
-Digamos simplemente que no es mujer de compromisos –dice escueto y gruñendo.
-¿Es alérgica a las relaciones serias?
-Algo así.
-La tienes buena amigo –el pelinegro estuvo muy de acuerdo, aunque el verdadero motivo no era ese, o al menos no del todo.
Ambos se acercaron a la vitrina de su izquierda, viendo minuciosamente las hermosa joyas, todas relucen exquisitamente, pero solo hay en su mayoría collares que se ven demasiado serios o estrafalarios, el moreno suspira y avanza a la siguiente marca, veinte minutos después, el pelinegro quería comenzar a treparse por las paredes, habían visto cantidad de joyas y habían pasado de ser demasiado extravagantes a demasiado simples, gruño cabreado.
-Esto se está complicando, no creí que hubiera tanta variedad en colgantes –dice el rubio viendo el ceño marcado de su amigo.
-Necesito esa maldita cadena para hoy, es increíble que ya no hagan cadenas sencillas, tiernas y delicadas –se acerca a otra vitrina ya sin ganas- Estoy seguro que entre las alhajas de la casa, vi una cadena muy sencilla pero hermosa.
-Me imagino, tu familia tiene buen gusto en estas cosas, he visto los obsequios que le hace tu padre a tu madre en los aniversarios, él realmente se luce así mismo cada año.
-Lo sé, por eso no quería pedirle ayuda a él, sería como firmar mi sentencia de muerte. Quiero mucho a mi padre, pero se pone muy latoso cuando algo le sale bien.
-Me recuerda mucho a alguien que yo conozco muy bien –se ganó otro golpe en el brazo- ¿Porque me golpeas? Yo nunca dije que eras tú.
-¿Y de quien hablabas sí, no? –gruñe.
-Estas un poco paranoico Darien- respira hondo- Deberías relajarte Maxwell te saldrán arrugas –volvió a recibir otro golpe.
-No me llames eso –le gruñe, mirándole de reojo.
-¡¿Porque? Es tu nombre! –se ríe entre dientes al ver el leve sonrojo en los pómulos de su amigo.
-¡Yo no tengo la culpa de que mi madre sea una fanática de la Niñera! –le chilla, llamando la atención de la dependienta, que lo mira sorprendida, el moreno al ver su expresión le sonríe coqueto provocando en ella un sonrojo y que desviase la mirada, el moreno vuelve a mirar a su acompañante, regalándole una mirada asesina.
-Es bonito ver, como te sigues saliendo con la tuya haciendo uso de la mirada angelical –se cruza de brazos- ¿Haces lo mismo cuando la tienes a ella a tu lado? Yo creo que no.
-Jedite de verdad estás incordiándome, se puede saber, ¿Porque estas molestándome tanto?
-Es divertido –sonríe abiertamente, para él, no existe nada mejor que ver a su amigo rabiar y es que, provocar a Darien Chiba solo tomaba cinco segundos.
-¿Puedo ayudarle en algo caballeros? –la joven que antes había sido testigo de la perdida de estribos del moreno, se acercó valientemente a ofrecer "todo" tipo de servicios.
-Estamos buscando un collar –dice el rubio sonriéndole de lado. Todo un mujeriego.
-Claro, ¿Algo en especial? –pregunta de nuevo fijando toda su atención en el pelinegro, Jedite se da cuenta enseguida de sus intenciones.
-Sí, quiero dijes que sean sencillos pero no simples –dice viéndola directamente a la cara, el moreno de verdad quiere encontrar cuanto antes el obsequio ideal. La joven castaña asiente y se aleja del mostrador para buscar todas las cadenas que tengan con ese estilo, dejando solos a los hombres.
-Ella quiere contigo –dice en forma de sentencia.
-No me interesa.
-¿Te diste cuenta? –pregunta sorprendido viéndole a los ojos.
-Fue muy obvia.
-¿Y qué vas a hacer?
-Yo –se señala a sí mismo, sonriendo burlonamente- Nada. Ella misma se dará cuenta de que ya estoy pillado.
El rubio asiente y a los pocos segundos la mujer regresa con toda una colección de gemas hermosas, el moreno abre ligeramente sus ojos al ver una cadena de oro blanco con un dije tierno, lo coge con su largos dedos y deja caer la cadena, haciendo relucir el adorno con la luz del establecimiento, sonríe de oreja a oreja, le gusta, sencillamente le gusta.
-Es bonito, pero –se detiene mirando atentamente la forma- Se ve un poco infantil, ¿Estás seguro que es ese?
-A ella definitivamente le va a encantar –sonríe de nuevo- Estoy seguro.
La pálida mujer frunce el ceño, al ver el rostro entusiasmado del atractivo hombre frente a ella, sus labios forman una línea recta al darse cuenta de que el tipo ya tiene una novia, hace una mueca y se regaña a si misma por pensar que un hombre tan guapo como él que tiene en frente, no podría no tener novia.
-Me llevo este –dice y lo aparta del resto.
-Esta cadena también se complementa con una pulsera señor –dice un poco cortante y saca del aparador de abajo otra colección pero esta solo de pulseras.
-¿Un brazalete? –pregunta medio dudoso, pero en cuanto reconoce al que hace juego con el dije que tiene en la mano, lo alza y los pone juntos, lado con lado, recuerda a la hermosa rubia y se la imagina luciendo ese juego de joyas, sabe que se vería simplemente esplendida.
-Vaya que lindo –murmura sarcástico el rubio.
Quince minutos después ambos abandonan el centro comercial, al ver la hora en su rolex, se da cuenta de que de verdad se les fue toda la mañana, en compensación por haberlo acompañado decide invitar a su amigo a comer.
..
...
..
Seis horas había trabajado sin parar, reconoció a regañadientes que lo que le dijo Jed era cierto, había descuidado su trabajo, la espalda le estaba doliendo horrores, aparca frente a la academia donde habían inscrito al cachorro, después de pagar por cinco días por una niñera para el animal, decidió que lo mejor era hacerlo "estudiar" un poco, convencer a la rubia no fue fácil, casi se puso a llorar diciendo que era un bebe para ser entrenado, y el día anterior cuando lo fueron a dejar los dos en la mañana, ella realmente lloró, el hombre que recibió al can miro petrificado a la rubia, él solo pudo sonreír quedadamente.
Ingreso al recinto y mostro una credencial para identificarse, todos los adiestradores del lugar andaban uniformados, lo que pone un poco nervioso al pelinegro, suelta un suspiro cuando ve que el profesor de Brownie trae consigo al animal. Unas cuantas palabras después y el animal es depositado en sus brazos, el pequeñajo al oler a su dueño se emociona y comienza a lamerle la cara, Darien solo ríe. Al llegar al coche lo sienta en el asiento del copiloto y le coloca el cinturón de seguridad –no quiera Dios que algo le pase a su primogénito…eso y que la rubia lo mate si su bebe sufre algún daño- rodea el coche y se sienta, pone enseguida el coche en marcha.
-Sabes pequeño, hoy voy a regalarle algo a mami –lo miro de reojo, viendo como el can estaba durmiéndose- Espero que no hagas eso en clases, me estas costando una pasta…No es que me falte dinero, pero…No cae del cielo, ¿Vale?
Se volteó del todo cuando se puso el semáforo en rojo, solo para encontrarse a un Brownie dormido, niega con la cabeza y sonríe, el animal de verdad se ve tierno de ese modo, su puente, ríe entre dientes al recordar ese pequeño detalle. Mientras se dirige a la casa de su ángel, pasa por una pastelería, entrecierra los ojos pensando si debería o no comprar un dulce, se muerde el labio inferior y piensa en el chocolate, su mayor adicción, después de la rubia por supuesto, gruñe alto y se da por vencido, un pastel de chocolate no le hará daño a nadie, ya quemaría las calorías en el gimnasio o de otra forma mas divertida.
Treinta minutos después baja del coche a un perezoso cachorro y en su mano libre un montón de bolsas llenas de comida, hace un puchero y se pregunta si se pasó con la comida, resopla y niega con el cabeza, ¡Lo hecho, hecho esta!
Camina lentamente y cuando llega al portón pica, tres minutos después una cálida voz lo saluda, cuando sube al ascensor comienza a ponerse nervioso, ¿Ella aceptaría su regalo? ¿Y sí se asusta y le dice que se marche? Comienza a dudar, tal vez es demasiado pronto, agacha la mirada triste, sabe que es demasiado rápido, suspira con pesadumbre y sale del ascensor cuando las puertas se abren, el estuche que tiene en su gabardina comienza a pesar, como si fuera una inmensa piedra, una muy pesada y caliente, niega con la cabeza y decide mejor esperar.
-¿Qué te pasa? –esa voz lo devuelve al mundo terrenal, alza su hermoso rostro y ve como la pequeña y atractiva rubia lo observa meticulosamente, parece consternada, inclusive un poco preocupada.
-Nada, solo estoy un poco cansado por el trabajo –dice esperando que ella no note su verdadera pena.
-Ya veo, pasa –al decir esto se hace a un lado, él moreno entra sin decir nada y se va directo al salón, deja sobre la mesa de centro las compras y al cachorro a un lado suyo.
La rubia mira su rostro sin mostrar ninguna expresión, desvía levemente la mirada y traga saliva, rodea la mesa y se sienta en el otro extremo, alejada de él, coge a su pequeño bebe y lo abraza, pica –pica mucho- se sorprende a si misma cuando siente esa conocida picazón en sus ojos, aparta la mirada y parpadea para evitar así las lágrimas. Él se ha cansado, ya no quiere estar aquí, piensa con amargura.
-Traje un pastel de chocola…
-Deberías marcharte –dice con la voz más fría que puede dar.
El silencio que sigue a continuación es cortante, como hielo, él pelinegro cierra sus labios y agacha la mirada, ambos no buscan verse, no pueden, y se lamentan por ello en secreto, el sábado había experimentado una felicidad momentánea, ella era consciente de eso, siempre había tenido nomas de ese tipo de alegría, pasajera, efímera, fugaz, nunca eterna, ella realmente no recordaba haber sido feliz nunca. ¡Que patética! Chilla dentro suyo.
-Lo siento –escucha el suave susurro de esa voz masculina, que había comenzado a meterse en su piel.
-No, está bien –carraspea para aclararse la garganta- Esto era algo que ya se veía venir.
El moreno frunce el ceño y la mira sin comprender del todo a que se refiere ella, entonces recordó el día anterior. Aquella tarde donde sin proponérselo la había tocado, sinceramente había estado ignorando ese detalle, cierra sus ojos con fuerza, sabía que no debía tocarla, no de la forma en la que lo había hecho. ¡Maldita sea, meterle mano no fue algo brillante por mi parte!
-Pequeña yo de verdad lo siento –su voz se volvió una súplica- Prometo que no volveré a propasarme, juro que no lo hice pensando que podía llegar a mas, ni siquiera estaba pensando, pero te sentías tan suave y caliente debajo de mí y yo…
Se calló al ver la cara de sorpresa de la rubia, con sus labios entreabiertos y los ojos viéndolo como si fuera un fantasma, ella le miro con confusión.
-¿Estas disculpándote por lo de ayer? –pregunta con la voz temblando.
-Sé que hice mal, yo…-ahora era el turno de él de poner cara de consternación, ella está riendo.
-Es la primera vez que veo a un hombre disculpándose por llegar a segunda base.
-¡Yo hice mucho más que llegar a segunda base! –exclama.
La rubia se tapa su boca, ocultando la inmensa sonrisa que forman sus labios, le mira de nuevo y la risa vuelve con más fuerza, él moreno de verdad se ve adorable.
-¿No estas enfada por lo que te hice ayer? –pregunta preocupado, con disimulo mete su mano en el bolsillo y palpa el estuche.
-Lo dices como si me hubieras violado Darien, tranquilízate –se sigue riendo.
El pelinegro palidece un poco al escucharla reír y decir una palabra como esa con tanta naturalidad, es como si no hubiera pasado, como si….como no se dio cuenta antes, sus hombros se relajan, había sido un idiota, claro que su pasado aun la mantenía encerrada en un caparazón, pero también era cierto que ella había continuado con su vida, frunce levemente su entrecejo, ¿Acaso ella lo está superando del todo?
-¿Entonces porque me pediste que me marchara?
-Eso…-su risa se detiene, se muerde con fuerza el labio inferior, provocando en el atractivo moreno otra vez la clase de sentimientos del día anterior.
-¿Qué ocurre mi amor? –se acerca a ella, la rubia al sentirlo moverse se sonroja, así había comenzado la otra vez, el acercándose para decirle algo y….rojo escarlata cubre sus mejillas, él realmente no estuvo en segunda base, tal vez tercera, pero segunda definitivamente no.
-Te veías muy raro allá fuera –se vuelve a morder su labio, mira de reojo la entrepierna del moreno y su corazón se acelera al notar como el bulto ha comenzado a formarse, el calor comienza a recorrer su cuerpo- Creí que estabas cansado de mí –susurra tan bajo que el pelinegro aprovecha para acercarse a ella, Brownie se baja de los brazos de su madre y busca su almohadón para dormir, dejando completamente sin protección a su madre. Una protección que ella no parece necesitar, ni querer.
-Yo jamás me cansare de ti pequeña –susurra con la voz ronca, llena de deseo, ella se gira levemente y mira su barbilla, una sombra de bello está formándose, traga saliva, se pregunta que se sentirá tener es parte de su piel sobre la suya. Él alza su rostro y sin previo aviso invade su boca, su lengua se enrosca con la de ella, saboreándola, succionando, sus manos viajan a la parte baja de su espalda, se posiciona allí, su otra mano en su rostro la acaricia suavemente, ella jadea y se voltea por completo, la pasión recorre cada fibra de su ser, se posiciona y deja que el moreno se coloque sobre ella más cómodamente, pegando su dura erección contra el delicado y tierno centro de ella, con fuerza golpea su centro, ella jadea, sigue besándola.
-Espera –se detiene, al darse cuenta que fue muy brusco, la mira- Pequeña, ¿Te molesta esto?
-No –niega con la cabeza mientras responde, tiene los ojos cerrados y la respiración entrecortada, alza su cadera pegándola a la del guapo hombre, sus esbeltas piernas envuelven su cintura y lo aprieta con fuerza, el gruñe y vuelve a comenzar.
Entierra su lengua en su boca, gozando del sabor de ella, mueve sus caderas sobre la tela, la fricción lo vuelve loco, escucharla jadear, suspirar y gemir lo pone más duro, si es posible, un sueño, siente que debe estar soñando, pero el pensamiento se hace nada cuando padece de las caricias de ella en su espalda, la siente tocándolo, bajando más, llegando a sus glúteos, apretándolos pegándolo más a ella, siente que va a correrse, es demasiado, le gruñe, ella suspira, vuelve a besarla, sus manos siguen recorriéndola, se cuelan entre la ropa, aprieta su seno derecho, su otra mano cubre su redondo y firme trasero, ella sigue su compas, ambos se mueven al mismo ritmo, quiere probarla, necesita probar otra vez de su néctar, pero deja ese deseo cuando la siente tensarse debajo suyo, provocando en él que su semilla también se riegue.
Sudando pega su frente a la de ella, cierra sus ojos, lo habían hecho otra vez; traga saliva, desde el sábado que habían comenzado a besarse algo había parecido poseerlos, en él no lo sorprendía pero que ella respondiera de esa forma estaba volviéndolo loco.
-Terminaremos dándole hermanitos más pronto de lo esperado a Brownie –susurra en su oído, mordisqueándola, ella ronronea de placer- Vamos gatita, no hagas eso, déjame que me recupere.
-¿No estás incomodo? –dice bajo, soltando suspiros, él aún sigue besando su cuello.
-Ayer sí estaba incomodo –dice alzándose con la ayuda de sus brazos, formando una encerrona para ella.
-¿Ayer? –Pregunta media perdida, parpadea con rapidez y enfoca la mirada en él, entonces recuerda- Cierto, ayer prácticamente te fuiste corriendo.
-Era correr o arrancarte la ropa –dice viéndola con intensidad, el par de gemas brillan mostrando un mar profundo y apasionado. Esa potencia provoca un retorcijón en el vientre bajo de la rubia, sin darse cuenta vuelve a alzar sus caderas hacia las de él, él moreno al notar el entusiasmo de su hermosa niña, gruñe y comienza de nuevo a devorarla.
El calor vuelve, se mordisquean los labios, jadean al mismo tiempo, ella suspira, él gruñe como un animal en celo, siente como su miembro comienza a despertarse de nuevo, la rubia también puede notarlo, sus manos curiosas se posicionan en la nuca del moreno, acarician en esa zona y sus ojos se dilatan eufóricos al ver el temblor que provocan sus caricias sobre el pelinegro, observa como cierra sus ojos fuertemente y se eleva un poco, alejando su rostro de ella, no le importa, sigue tocándole, mete su pequeña y delicada mano por debajo de la camisa palpando el duro y caliente abdomen de su hombre, se emociona más, al ver como él se muerde su labio inferior, reprimiendo un gruñido, entonces es el turno de ella de jadear al sentir un certero embate en su palpitante centro, un jadeo se escapa de sus labios, él ha comenzado a moverse de nuevo, meciendo sus caderas, simulando así el acto del amor.
El vuelve a bajar, busca sus labios, ella se lo permite, una guerra de lenguas se desata, no pueden escuchar que el pequeño Brownie está ladrando como loco, ellos continúan moviéndose de nuevo en ese baile erótico, la sala vuelve a llenarse de ese olor almizcle, el can sigue ladrando alejándose de ellos, la pareja envuelta en su mundo sigue balanceándose sintiendo próximo el orgasmo, ambos lo saben, comienzan a tensarse más, su respiración es cada vez más errática y es inminente cuando ella se alza, curveando su espalda, él la sigue en ese mundo de éxtasis por segunda vez.
-Joder –jadea- Me terminaras matando gatita.
-Uh, uh –suspira. Él moreno se recuesta y abre su boca, tragando grandes bocanadas de aire, ella cierra sus ojos, siente todo su cuerpo laxo, ahora entiende porque todo el mundo buscaba tener sexo continuamente.
Poco a poco los sentidos de ambos volvieron y solo entonces pudieron prestar atención a los ladridos frenéticos de su cachorro, ambos lo miraron sin comprender, el animal estaba cerca de la puerta, Brownie seguía aullando con ese ladrido de bebe, el moreno se enderezo.
-¿Qué ocurre enano? –se paró, la rubia también se incorporó con él. Solo en ese momento el pelinegro noto la incomodidad de su ropa, miro directo a su entrepierna para ver como su semen había traspasado la tela, suelta un suspiro y la mira a ella, que también había notado el problema, pero decidió que el escándalo que estaba formando su bebe era más importante por lo que se levantó, para comprobar que le ocurría.
El cachorro volvió a ladrar y entonces ambos adultos escucharon el timbre de la puerta, la rubia se acercó y al ver por la mirilla quienes eran, sonrió contenta, giro la manija sin percatarse de la cara de sorpresa del moreno y sin alcanzar a escuchar el grito que dio.
-Espera no…-demasiado tarde, la rubia había abierto la puerta de par en par, mostrándose tal cual en todo su esplendor.
-Sere…-gritaron las tres al unísono pero se callaron al ver el aspecto de la rubia, abren sus bocas impactadas y se percatan de la presencia de un intruso, ven aún muy atractivo moreno, sin quererlo desvían sus miradas hacia esa zona, él al darse cuenta intenta inútilmente cubrir ese sector, ellas ya habían calado lo que había pasado.
-Chicas no esperaba verlas aquí –ellas entran con prisa y cierran la puerta, la rubia las mira contrariada.
-¿Serena tienes algo de ropa que prestarle para que se ponga? –pregunta la morena.
-¿Rei de que hablas? –pregunta aún más confundida, hasta que escucha un carraspeo proveniente de la parte trasera, palidece, había olvidado momentáneamente lo que habían hecho y el estado en él que habían terminado, gira su rostro para verse en el espejo que había en la entrada, ahoga un grito al ver su aspecto. Despeinada, acalorada, con los labios rojos y un brillo especial en sus ojos; se gira para ver al moreno y su estado no es mejor que el suyo, pero él tiene un problemilla en su ingle.
-Mierda –susurra. Se aleja de ellas y agarra del brazo al moreno arrastrándolo con ella hacia su habitación.
-Ahh –escucha como él suspira- Tal vez deba irme.
-¿Te quieres ir? –pregunta volteándose, había estado peinándose para arreglar su aspecto.
-No, no quiero pero…-señalo su muslo, ella asintió y después de hacerse una coleta, comenzó a rebuscar en su armario, sonríe satisfecha cuando saca dos prendas de ropa.
-Utiliza el baño y cámbiate –le entrego unos pantalones y un bóxer en su empaque, el frunce el ceño.
-¿Porque tienes ropa de hombre? –pregunta un poco celoso.
-Tengo amigos varones, que creen que como vivo sola, pueden venir tomar y quedarse dormidos por allí, algunas veces vomitan y después no tienen como irse, esos son nuevos –le dice.
-Vale –murmura no muy contento, se mete en el baño.
-Puedes usar la toalla que hay en la puerta –medio grita.
-¡Chicos apúrense, los muchachos están por llegar! –escuchan el grito de la castaña.
-¡¿Qué?! –chilla la rubia.
-¡Sí, están comprando algo y vienen al tiro, ya sabes como son, nosotras estamos…uhh….arreglando la sala, pero apúrense!
-Oh mierda Darien date prisa –medio chilla, sin querer entrar en el baño, una cosa es dejar que él se restriegue sobre ella y así se liberen ambos (muchos años de frustración sexual) pero otra muy distinta era verlo en todo su esplendor.
-¿Porque, cuál es el problema? –dice desde la regadera.
-Los chicos son unos locos posesivos de mierda, si saben lo que hicimos te van a castrar, venga date prisa.
-¿Desde cuando tienes que rendirles cuentas? ¡Dijiste que no te importaba lo que opinaran! –rezongo como un niño.
-Darien le he cogido un aprecio muy grande a tu amiguito, y de verdad quiero que siga intacto, así que por favor, ahorrémonos una escena de celos, solo límpiate y sal –dice con vehemencia.
Cinco minutos después un delicioso hombre con el cabello húmedo y con ropa nueva sale del baño, lleva en su mano derecha sus prendas, ella al verlas rueda los ojos y le señala la canasta de ropa que está a lado de la puerta del baño, el moreno sonríe y la deja con el resto.
-Venga démonos prisa –vuelve a jalarle del brazo. Cuando salen a la estancia, notan como las chicas habían abierto la puerta del balcón y todo el salón se había airado bastante, es más, ya no había ningún olor de ningún tipo, pero comenzaba a sentirse el frio.
-Es una lindura Serena –escucharon decir a una peli azul cargando al adorable y tierno Brownie que la lamia, las tres jóvenes se habían sentado en el sillón donde habían hecho "cosas", ambos amantes cruzaron miradas y por la salud mental del trio de jóvenes hicieron como si nada.
-Lo sé, es mi cosita hermosa –se acercó a ellas, sentándose en otro de los sofás.
El moreno se acercó sigilosamente detrás suyo y carraspeo, ella alzo la mirada viéndolo en un ángulo extraño, el pelinegro la alza con sus fuertes brazos y ocupa su lugar sentándola a ella en sus piernas, ella sencillamente se sonroja.
-¿Qué haces? –pregunta abochornada y ladeando su rostro, para que el trio de amigas no vieran su enrojecido rostro.
-Ocupando mi sitio –responde sonriéndole.
-Eres un degenera…-el telefonillo suena con fuerza, una picada larga y molesta, todas las mujeres en la sala ruedan los ojos, solo hay alguien que hace eso.
-¡Nicholas! –exclaman juntas, sin embargo la pequeña rubia es la única en levantarse y atender, unos minutos después escuchan carcajadas y gritos provenientes de la entrada.
-Richard para –chilla la voz más dulce del grupo, riendo con fuerza. El moreno al escuchar su voz y sus risas (que no las estaba provocando él) se levanta de un tirón del sillón y camina con prisa hacia la entrada, solo para toparse con tres tipos atacando a su adorable mujer.
-Eh –medio chilla, medio exclama, el trio de jóvenes apuestos alzan la mirada para fijarse en el hombre frente a ellos, los tres lo miran parpadeando sin saber quién es. Hasta que uno hace memoria.
-¡Oh, él Coffe Latte! –lo señala con un dedo. El moreno y el peliazul miran a su rubio amigo sin entender, vuelven a verle y oscilan la mirada entre la rubia y el moreno, haciendo un gran esfuerzo recuerdan.
-Él que no sabe ligar –dice Nick negando con la cabeza.
-Yo no diría que no sabe ligar, está aquí después de todo –afirma Richard. Se ríen los tres hasta que escuchan al pelinegro gruñir cabreado y jalando a la rubia a sus brazos, pegándola con fuerza a su pecho y colocando su mano en la estrecha cintura de su ángel, los tres jóvenes ven el acto impactados, no tanto por ver a un cavernícola en pleno siglo veintiuno, sino más bien por ver a la joven riendo encantada al ser tratada como una posesión.
¡Ella-Nunca-Había-Permitido-Eso!
.
.
.
.
Nota de Autora:
Me odian?...Yo me odio...ahhh-suspiro hondo. Lo siento mucho por el retraso, entre las tareas, exámenes y demás cosas, el tiempo no me dio. Ni siquiera recorde que habia estreno de cap!...¬¬ me repito de nuevo, soy un asco de persona!..
Por otra parte, en el mes de diciembre, sere sincera, dudo, y mucho que pueda actualizar algun capitulo, motivo?..No, no es porque sea vaga XD o porque no tenga una idea de como seguir la historia, como algunas veces he comentado, estoy haciendo un Trabajo de recerca, que si bien ni yo misma se como explicarlo, digamos que es como una monografia, el trabajo comienza desde primero de bachiller del segundo trimestre y se presenta a finales del primer trimestre de segundo de bachiller...Mi dilema? me mude de pais, entre recien en septiembre y por consiguiente, he tenido que meter prisas al trabajo...como en diciembre se presenta el trabajo y luego dan un tiempo para prepararlo -exposición- en el mismo mes, estare realmente ocupada, porque clases normales seguira habiendo...Lo siento! Solo puedo decir eso, eso sí, en cuanto presente el trabajo y termine todo que sera mas o menos por el 23 de diciembre, quedare un poco libre, y digo un poco, porque comenzare a prepararme para la Selectividad...Dios! / terminare volviendome loca!...Pero seguire actualizando, por ahora quiero quitarme de encima el TR.
Espero que podais comprenderme!
Muchas gracias por ser pacientes y leerme.
Espero que les guste el cap de hoy!..
El nuevo apodo de Darien: Coffe Latte...XDD o en su defecto: el que no sabe ligar...-si hubiera podido le hubiera dado un golpe. XD
.
.
Reviews:
yssareyes48 : jajajaja lo sé, ardera troya, y el mismo infierno. Lo de serena con otro tipo, tiene su historia por detrás, tampoco podemos ser tan ingenuas y creer que Darien durante un tiempo no se acosto con otras...pero dejo de hacerlo cuando se dio cuenta, de que la amaba demasiado para hacerle eso. Es un amor, ya sabes! ^^
Flakis: XD jajajaja prometo que más adelante, explicare quien fue el hombre con el que estuvo. jajajaja Ya vez, el todo caballeroso y ella queriendo que la deshonren.
ANYACHIBA: Serena, tú, yo...necesitamos un Darien personal.
flor. : jajajaja INTENSO! exacto!
princessqueen: Ellos avanzan siempre a su ritmo...por otra parte, no se cuanto tomara "consumar" por completo el acto.
Nora: Son puro fuego XD jajajaja no aun falta...todas sois unas pillinas, solo hablais de eso! XDD
giselamoon: Me alegra que te guste mi historia, muchas gracias por tomarte la molestia de leerla.
luxy1985: jajajaja yo de Serena tambien hubiera ido a su departamento a "aclarar" las cosas. XD Más adelante explicare quien es el tipo, tiene un papel importante en la historia ^^.
