Advertencia: Los personajes de K-ON! le pertenecen a Kakifly.
Advertencia: Los personajes de Sakura Card Captor le pertenecen al grupo CLAMP.
Capitulo IX: No estás sola
"Empieza por hacer lo más difícil, perdonarte a ti mismo"
Tokyo, Japón
Departamento de Tainaka
La lluvia cae moderadamente, y golpea con sutileza las ventanas del departamento. Chou miraba caer aquellas gotas de lluvia, y con ellas, sus pensamientos viajaban, evocando recuerdos durante sus largos años de vida. Le costaba encontrarse a sí misma, encontrar el sentido de la vida y de los sentimientos. Le costaba perdonarse a sí misma, para poder luego perdonar a su padre.
Genkei no fue jamás un mal padre o un mal esposo. Siempre veló por el cuidado de la familia, procurando tener lo necesario para vivir. Pero lo que empezó como un sueño de querer tener su propio negocio y riqueza; terminó por ser una pesadilla total. Chou pensaba que apartándose de él lograría encontrar respuestas a sus preguntas, sin embargo, ella terminó por perderse en el camino de su búsqueda.
Cada día que pasa, recibe llamadas de su madre rogándole que vaya a verlos. Pero en su corazón no hay otro sentimiento que el odio y el resentimiento. No quiere verlos, no quiere escucharlos. Chou sólo quiere trabajar, formar su vida, tener a su lado al amor de toda su vida. Pero le costaba hablar, expresar sus sentimientos y pensamientos; temía perder de nuevo, como siempre lo había hecho. Temía volver a caer…
"Nunca te dejes llevar por el temor, Ritsu"
Esa frase se la había dicho Ichigo justo un día antes de su graduación. Conversaron como si hubiesen sido amigas desde el primer momento, cuando en realidad, sólo eran compañeras de curso, y casi ni sabían de la existencia de la otra. Desde que Chou se hizo famosa, siendo Ritsu, y tocando para HTT, las chicas del instituto empezaron a tomarla en cuenta, tanto así, que le era imposible esconderse de unas cuantas que querían salir con ella, por el mero hecho de estar a su lado.
Ahora, que estaba en Japón, al frente de la disquera, y a unos cuantos kilómetros de distancia de su familia, su corazón y mente estaban en una lucha por lo correcto y por lo justo, por el perdón y el olvido. "El rencor no te llevará a ningún lado, Ritsu", le dijo una noche Mio, mientras conversaban. Ritsu, en su interior se debatía si era momento indicado para enfrentarse a su familia, o no.
Sintió unos finos dedos acariciar su espalda.
—¿Te levanté, Mio? —preguntó Chou sin quitar la mirada del cielo nocturno.
—No. Pero al no sentirte en la cama, supuse que se te había ido el sueño.
Y no era una mentira.
En ocasiones, y en madrugadas como esas, Chou se preguntaba qué clase de relación tenía con Mio. Dormían juntas, hacían el amor, y trabajaban muy duro para sacar adelante tanto la disquera como la academia. Yui se había ofrecido darle una sección no muy grande dentro de su revista que hablara sobre la Academia de Música Akiyama. Mio se abrazó a Ritsu, ocultando su rostro en el hueco del cuello, mientras que la castaña la abrazaba tiernamente por la cintura.
Akiyama la conocía tan bien, desde que tenía memoria. Sabía lo que pensaba y sentía Tainaka, pero no se atrevía a decirle algo, tal vez por miedo a perder ese momento "mágico" que estaban viviendo. Y como la castaña hiperactiva, no sabía qué clase de relación tenían. No negarían que el bicho de la curiosidad les picaba por preguntarse la una a la otra, pero optaron por mejor llevar la relación como la estaban llevando sin ningún tipo de inconveniente sentimental o que ponga en duda las cosas.
Ciertos días, Chou deseaba acabar con toda esa angustia que la estaba agotando emocionalmente, pero una parte de ella, le recordaba que fueron ellos los que decidieron alejarla de su lado, apartarla del lado de Mio y de sus amigas, creando una profunda soledad dentro de su alma. Esa misma, que fue creciendo con el paso del tiempo, y que sembró un sentimiento muy negativo. Muy aparte del dolor que llevaba en su corazón.
Con la llegada de Mio, nuevamente a su vida y después de tanto tiempo de haber estado separadas, todo el ser interior de Chou lo había transformado. Sonreía más, trabajaba con más ahínco, y solía imaginarse tocando la batería junto con el resto de la banda, aquellas canciones como: Don´t say lazy, Singing!, Fude Pen~Ball~Pen, Fuwafuwa Time, Listen, NO, Thank you, entre otras.
Chou quería volver a sentir el sonido de su amada batería.
Quería volver a vivir con la música.
Tokyo, Japón
Departamento de Kotobuki
Sawako dormitaba como una pequeña niña. Desprendía un aura de inocencia cuando se acostaba a descansar en los sueños más profundos de su ser. En realidad, estaba agotada. Había sido días difíciles, y la toma de decisiones que cambiarían el curso de su vida, de la vida de Mugi y de las demás, habían provocado cierto grado de alteración a su sistema nervioso. Y aunque todo salió bien, estaba más que consciente que la única que no podía avanzar era Ritsu.
Porque Ritsu estaba hundida en un conjunto de sentimientos negativos.
Mugi se había levantado procurando no levantar a su amada de ese sueño, sabía más que nadie, que Sawako lo daba todo por ellas y por ella en especial, que termino agotada queriendo reponer energías. Sumire le había contado, días pasados, sobre la aparición de Hanako Kobayashi a la vida de Nao. Aunque Okuda fue muy sutil y educada en botarla de su vida, la señorita Kobayashi no descansaba en seguir buscándola. Cada que podía, Sumire veía como Hanako le mandaba mensajes por celular a su pareja, y eso provocaba que las dudas no se alejaran de ella.
Aunque Nao le hablaba muy tiernamente, Sumire se hundía más en la inseguridad. Después de todo, Nao la amo mucho a Hanako, y Kotobuki no sabía con exactitud si ese sentimiento seguía o simplemente pasó a ser indiferente. Mugi, como toda hermana mayor, simplemente escucho las dudas del inquieto corazón de su pequeña hermana, y sonreía al recordar que ella también pasó por esa etapa. Le abrazo con ternura y le aconsejo.
—No deberías sentir aquellas dudas, Sumire. Eso demuestra que no estás segura de ti misma, ni de Nao —le había dicho Tsumugi con calma —. Además, dudo que Hanako se atreva hacer algo, porque tal vez, aquello se le revierta, y sea peor.
—No puedo evitar sentirme así, Onee-san. Amo demasiado a Nao, pero ¿Y ella? Además, Hanako y Nao tuvieron una relación, y Nao la amó demasiado.
—Creo más bien que aquello fue simplemente costumbre. Lo tuyo con Nao, es más sincero y puro, Sumire.
Esa noche, Mugi se retiró a su casa a mimar a su amada pensando en cómo Sumire afrontará la situación con Nao y Hanako. Es su hermana menor, y sus padres siempre les enseño a estar unidas, a ser la fortaleza de la otra, cuando estén mal. Ser consejera de la otra, cuando una esté tomando actitudes erróneas. Sawako con mirarla, sabía que pasaba por la mente de Mugi. La conocía tan bien.
—No entiendo cómo puedes estar conmigo, Tsumugi. Soy mayor a ti, tengo un carácter de a perro y soy metalera.
Mugi la miro con una sonrisa tierna, y una mirada llena de ternura. La entendía, pero también comprendía que en cosas del amor, no hay explicaciones.
Mugi se enamoró de Sawako porque simplemente era ella, no otra persona. Yamanaka no fingía ser alguien que no era, aunque en el instituto, cuando dictaba clases, tuvo que hacerlo por la "imagen ejemplar". Hasta que fue ascendida. A pesar de que descubrieron su "pasado", cuando fue estudiante de la misma preparatoria, comprendieron que aquello no interfería en su vida laboral. Su vida privada, era privada. Punto.
Mugi la amo mucho más, aquella noche.
No sólo era pasión, era algo mucho más poderoso que eso. Una mezcla de lujuria con amor. Sawako sólo tenía ojos para Kotobuki.
—Estas muy pensativa, amor —Tsumugi pego un brinco del susto. Detrás de ella estaba Sawako mirándola con esos ojos únicos que tiene.
—Pensé que seguías dormida —Mugi le puso sus delicadas mano sobre omóplato de su mujer, y Sawako la abrazó por la cintura cariñosamente —. ¿Qué pasó? ¿Por qué te levantaste?
—No te sentí, y me gusta abrazarte mientras tomamos un descanso. Lo sabes.
Mugi sonrió y se acomodó como pudo en los brazos de Sawako.
Cuando la llevo a su hogar por primera vez, fue cuando Ton-chan, la tortuga marina mascota del club, estaba mudando y necesitaba un tanque más grande. Ese día, aunque no lo expreso, se sintió la mujer más feliz del planeta. Esos pequeños recuerdos suelen aparecer de vez en cuando. Y no le molesta para nada, sólo la pone un poco nostálgica. A veces, Kotobuki quería regresar a la época donde no había tantos problemas, y ella podía ser ella misma. Pero ahora, toda la responsabilidad caía sobre ella.
El sonido del teléfono provoco que se separasen, y Sawako maldijo por debajo a la persona que importunaba con esa llamada. ¡Estaba cómoda en los brazos de su mujer! Tsumugi sonrío comprensivamente. Era en esos momentos, en que ambas podían estar juntas y compartir un momento muy íntimo. Sólo de ellas.
—Moshi, Moshi.
—Tsumugi-san. Acaba de fallecer el señor Tainaka. Infarto fulminante —Mugi no demostró ninguna emoción en ese momento, porque en su mente la sola idea de que Genkei haya muerto sin haber visto por última vez a su hija mayor y haber llegado a un perdón mutuo, le hacía pensar que Ritsu se perdería en el limbo.
—¿Cuándo fue, Fabi?
—Hoy a las 3:00 a.m. Tsumugi-san.
—Gracias, Fabi. En cualquier momento te puedo estar necesitando, ya sabes lo que tienes que hacer.
—Sí, Tsumugi-san. Hasta luego.
La llamada se cortó.
Sawako observó a Mugi con detenimiento. Y por la mirada que tenía en esos ojos azules, sabía que la llamada que acaba de tener cambiaría ligeramente las cosas.
Ritsu…
Tokyo – Japón
Cementerio General, 4:30 p.m.
El féretro había sido ingresado en el espacio que pertenecía a la familia Tainaka en el cementerio. En la primera fila esta la señora Tainaka, a su mano derecha Ritsu con Mio y a su mano izquierda, Satoshi con su novia. Más atrás estaban las chicas de HTT y WG, y las familias Kotobuki, Akiyama, Suzuki y Okuda más las hermanas Hirasawa. Amistades de Genkei, y uno que otro artista que pertenecieron a su casa disquera por un tiempo.
Mucho más atrás, esta Daichi Asano, sus socios, la familia Kobayashi. Sólo fueron por respeto, y para asegurarse de terminar de sacar del camino a Ritsu y su familia. De un momento a otro, unos hombres vestidos de traje negro con camisa blanca se acercaron haciendo una especie de línea divisoria entre los presentes en el entierro de Genkei y Asano con compañía. Daichi se extrañó de aquello, ¿Quiénes eran aquellos hombres?
El teléfono sonó tres veces antes de ser alzado. Mio contestó sin saber que estaba a punto de recibir la noticia más triste de su vida.
—Akiyama…
—¿Mio? —pregunto una voz temblorosa del llanto. Era una voz de mujer.
—Si…
—Mio, soy la señora Tainaka. ¿Está Ritsu por ahí?
—Está en el baño… Señora Tainaka, ¿qué pasa?
—Genkei… Genkei —la madre de Ritsu apenas podía pronunciar una palabra, la falta de aire a causa del llanto no le permitía continuar.
—¿Mamá? ¿Qué sucede con papá? —Ritsu había salido del baño y vio a Mio con una cara de preocupación con el teléfono en la oreja. Algo pasaba y no era nada bueno, así que sutilmente le quito el teléfono a Mio y ella habló.
—Ritsu, hija, tu papá… tu papá… ha muerto —silencio. Ritsu quedó en shock al oír la noticia de la muerte de su padre. Su padre, al hombre que ella admiro alguna vez, se había ido para no regresar, y en esa partida, ella no pudo disculparle y decirle "adiós" como se lo merecía —. Ritsu, cariño.
—Ya vamos para allá, mamá. ¿Satoshi está contigo?
—Sí. Está él y su novia aquí junto a mí. Están…
—Estamos saliendo para allá, mamá. Yo me encargo de todo lo relacionado con papá. Te amo, mamá.
—Ven con cuidado, bebé.
Mio vio cómo su novia-amiga-amante se desmoronaba en frente de ella, rompiendo a llorar. Lo único que pudo hacer fue abrazarla fuertemente y decirle, a través de ese gesto, que estaba con ella, que no la dejaría sola.
Ritsu despertó de sus pensamientos cuando sintió la cálida mano de su madre sobre la de ella. Ahí estaba la ex baterista hiperactiva lamentándose de la repentina muerte de su padre. Cuando llegó a casa de su madre, esta no le reprocho nada, sólo la abrazó fuertemente, recibiendo el mismo gesto por parte de su hija de vuelta. Satoshi se unió minutos después. La familia Tainaka estaba destrozada por completo.
Cuando terminaron de cementar el espacio donde iría la lápida con alguna dedicatoria escrita a Genkei, las personas empezaron a retirarse a paso lento. Asano quiso moverse para entablar algunas palabras de sentido pésame a Ritsu, pero le fue imposibilitado por los hombres que rodeaban el perímetro y a ellos. ¿Quiénes eran? ¿Qué hacían ahí?
Cuando Hanako divisó a Nao caminar, empezó su caminata hacía ella para saludarla, pero a medida que se acercaba, encontraba más hombres vestidos de terno negro y camisa blanca, con gafas oscuras. Y en un punto exacto, donde Asano también miraba, ambos vieron que Nao Okuda estaba caminando de la mano de Sumire Kotobuki. Daichi volteo la mirada hacia otro lado y se topó con Tsumugi Kotobuki quien caminaba de la mano de Sawako. Entonces esos hombres eran los guardaespaldas de la familia Kotobuki.
—¿Señor Asano? —Daichi se volteó a ver quién era la persona que lo llamaba.
—Sí, soy yo. ¿Quién es usted?
—Mi nombre es Fabi Ivanov y vengo hacerle una proposición de negocios.
—No recuerdo que usted esté en el mundo del entretenimiento, mucho menos de los negocios.
—Es cierto —Fabi río como si le hubiesen contando un chiste—. Pero es porque yo uso el perfil bajo en asuntos como estos. Me gustaría que mañana a las 10:00 a.m. nos encontráramos en la oficina —le entrego una tarjeta negra con letras blancas, toda pulcra y ahí estaba la dirección con los números de teléfono y correo electrónico.
—¿Puedo saber el motivo?
—Lo sabrá si va.
—¿Y si no deseo ir, qué puede pasar?
—Dudo que usted deje plantada a la Señorita Kotobuki. A ella nadie le dice un NO a una invitación de negocios.
Fabi se retiró dejando a Daichi totalmente mudo. ¿Qué era lo que acaba de pasar? ¿Qué querría una de las herederas del imperio del entretenimiento hablar con él? Miro automáticamente a Hanako. Podría ser que sea por lo referente a su hermana menor, que está saliendo con Nao, pero de esos asuntos no se encarga él, sino la misma Hanako o algún miembro de la familia Kobayashi.
¿Entonces?
En la casa de los Tainaka que poseían en Tokyo, estaban todos reunidos. La ceremonia había sido corta, sencilla y directa. Ritsu hablo unas cuantas palabras acerca de su padre, y todas fueron un elogio de alguien quien lo admiro en su momento, y evoco recuerdos preciosos antes de que se sumieran en aquella tragedia. Al final, rompió en lágrimas cuando acepto que fue incapaz de despedirse de él como debía hacerlo. Sólo esperaba que Kami-sama lo recibiera en el cielo y le diera la paz que su padre necesitaba.
Satoshi también dijo unas cuantas palabras. Todas cargadas de emotividad. Y termino dando gracias a los presentes por haber asistido a ese acto conmemorativo. El menor de los Tainaka sabía perfectamente cómo se sentía su hermana mayor, y aunque no dijera nada, Satoshi sentía impotencia por no haber evitado todo ese desastre. Si hubiese insistido, ¿hubiese cambiado las cosas? Probablemente, no.
—No es tu culpa, nee-chan —le dijo Satoshi mientras le servía y se servía un vaso de Whisky. Seco. Profundo. Así le gustaba a ella, y a él también —. Simplemente tuvo que suceder, estábamos ya preparados para esto.
—No es el hecho de que haya muerto, Otouto*. El punto es que se fue, sin habernos visto por última vez. Mi orgullo pudo más, el dolor fue más fuerte y mira en que terminó todo…
—Déjalo así, nee-chan. Deja que papá descanse, su alma. Estoy más que seguro que él supo perdonarte antes de que tú te lo hubieses imaginado.
Ritsu no dijo nada. Se quedó mirando la nada, pensativa. Su hermano menor tenía razón: era momento para dejar ir a su padre a que se encuentre con la paz y la tranquilidad que él la estuvo buscando.
—¿Cuánto tiempo tienes con tu novia?
—Vamos para el año, nee-chan…
—Es simpática. Me agrada mucho, y se nota que es muy sencilla, humilde y que está muy enamorada de ti, Satoshi.
—Gracias, nee-chan. Esas palabras me tranquilizan bastante. Tuve miedo a que no la aceptaras, pero veo que me equivoque…
—No supongas. No es bueno sacar conclusiones de manera precipitada. Deseo que les vaya bien y que sigan unidos. Ahora ambos se necesitan y ya no pueden pensar de manera individual, sino como pareja.
—Así será, Ritsu. Te amo, nee-chan —Satoshi le dio un abrazo y se retiró de la biblioteca.
Satoshi sabía que su hermana mayor estaba en relación con Mio, y en algún momento de su tierna adolescencia, él había quedado impresionado por la belleza que irradiaba la bajista de HTT. Intuía que no podía competir contra su nee-chan. Terminó siendo verdad. Cuando Ritsu se fue, años atrás, Mio quedo devastada, y a pesar de que ambos conversaban y salían de vez en cuando, Akiyama sólo tenía en su corazón para la mayor de los hermanos Tainaka.
El Pent-house que poseían los Tainaka en el centro de Tokyo, tenía todo lo necesario, además de ser amplia para acoger a todas las familias amigas que los acompañaban en el dolor. También las compañeras del instituto Sakuragaoka se encontraban ahí. Las más notorias eran Himeko, Keiko Sano, Chizuru, Shizuka, Chika, e Ichigo.
Ritsu se encontraba aún en la biblioteca revisando algunas fotos de la familia. Su padre salía sonriente cuando aún, ella y su pequeño hermano, eran niños. En el fondo de la imagen estaba una playa, fue, de seguro, alguno de los viajes que hacían los fines de semana a la playa. Genkei conocía tan bien a sus pequeños hijos, que sabía que lo que más adoraban, era pasar un rato agradable en la playa, jugando a la orilla del mar o haciendo castillos de arena.
Pero aquello fue cambiando de a poco por la Disquera.
Unos golpes en la puerta despertaron a Ritsu de su trance. No había derramado ni una sola lágrima, sin embargo, se notaba a leguas que estaba deprimida y con los sentimientos a flor de piel por la muerte de su progenitor. ¿Qué tan difícil es perdonarse a sí mismo y perdonar a los demás? ¿Realmente es duro hacerlo?
Sin esperar respuesta, la puerta se abrió dejando ver a la señora Akiyama. Ritsu se levantó, y fue abrazar a su "suegra", ¿sabrá la señora Akiyama que ella y Mio tienen un relación? Bueno, eso no venía al caso, no en ese momento.
—Tú papá no era malo, mi niña —le dijo suavemente la señora Akiyama a Ritsu —. Eso tú mismo lo sabes. Lo que vino después, bueno, puede ser mezcla de muchas cosas y de sentimientos, que lamentablemente te las pasó a ti. Sólo te pido, como mujer que soy, y madre, es que continúes con la vida que ahora la tienes en tus manos y bajo tu control. Busca tu propia paz interior, y lo mejor que puedes hacer es perdonarte a ti misma.
—¿Perdonarme a mí misma?
—Sí. Así es. Cuando te perdones a ti misma, verás como todo se vuelve más sencillo en tu vida, porque intrínsecamente, empiezas a perdonar a aquellos que te han hecho daño, y empiezas a tener paz interior, a ellos también. Sé que Mio tendrá un largo camino que recorrer contigo, sin embargo, estoy más que segura, que no le será tan difícil.
—¿A qué se refiere, Akiyama-san? —Ritsu rogaba a Kami-sami que la madre de Mio no se hubiese dado cuenta de lo que pasaba entre las dos…
—Por algo soy madre, conozco a Mio. Y también te conozco a ti, desde que eras una bebé, prácticamente. Gracias, Ritsu —le dio un suave beso en la frente, le sonrío y salió de la biblioteca. La ex baterista se quedó confusa por aquel gesto lleno de misterio.
Ritsu se quedó pensativa sentada en el sillón, que alguna vez ocupo su padre.
Londres, Inglaterra
—Mañana mismo nos vamos a Tokyo, cariño.
—Lo sé. Ya prepare tu maleta y la mía. Los documentos ya están listos. Sólo espero que Ritsu, esté bien.
—Lo estará, amor. La conozco demasiado bien. Ella saldrá adelante, pues no está sola. Nunca lo estuvo.
La mujer se acurruco aún más en el pecho del hombre, mientras este le acariciaba la espalda. Ambos sabían que era lo que pasaría en el momento de la muerte de Genkei, pero también estaban muy seguros de que su amiga castaña sabría tomar las más sabias decisiones para poner en camino sus sueños y su felicidad. Se preguntaban en ocasiones, si ella también pudo ser feliz con su amor de toda la vida, así como lo son ellos.
Sorpresas que da la vida. Sorpresas.
Tokyo, Japón.
LK Hotel
—Mañana iremos a primera hora al departamento de Ritsu, cariño. Y luego iremos a recoger a Eriol y a Tomoyo al aeropuerto.
—Claro, mi vida —Sakura miro a su esposo entendiendo lo que quería decirle con la mirada. Pregunta silenciosa —. Jr., irá con nosotros. Quiere volver a ver a Azusa, pues la extraña. Es su deseo.
—Está bien —suspiro el heredero del emporio Li —. A ese enano no hay como negársele nada. ¡Hasta mi madre lo alcahuetea!
Sakura soltó una fuerte carcajada por la expresión de Shaoran. Cuando lo miraba detenidamente, se preguntaba qué fue lo que vio en él, y enseguida obtenía las respuestas. Todas las virtudes y defectos que puede tener un ser humano, pero Shaoran, a pesar de que se esmeraba por ser "perfecto", lo que más hacia era demostrar sus imperfecciones. Y como cualquier otro ser humano, las cosas que hacía, lo hacía con el corazón; sin arrepentimientos.
Los esposos Li se acostaron pensando en cómo sería la reacción de Azusa al volverlos a ver. A veces ese pequeño Shaoran Jr., podría ser todo un problema hasta que lograra conseguir lo que se propone. Así era su padre, y así había sido su abuelo y bisabuelo. Los Li se caracterizan por no conformarse con nada; si podía sacar más tajadas al pastel, luchaban incansablemente hasta conseguirlo. Por algo, crearon semejante imperio de negocios. Y por algo, Xiao Lang conquisto a Sakura Kinomoto, la mujer más difícil de conquistar que tenía el instituto Seijo.
Y ahora ellos eran felices.
Tokyo, Japón.
Departamento de Ichigo W.
Himeko miraba dormitar a Ichigo. Sonrió para sí misma, cuando recordó como terminaron juntas. Lo curioso del caso, es que ambas eran "incompatibles". Y hasta donde sabía, Ichigo siempre le gusto Ritsu y a ella, Yui. Estaba consciente que ese par de castañas, jamás las verían como algo más, puesto que tenían ojos sólo para las pelinegras de la banda. También recordaba, cuando converso con Mugi sobre su proyecto y que también estaría involucrada Wakaouji.
Un suspiro.
Tachibana pudo ver el dolor reflejado en los ojos de Ritsu, cuando le dio el pésame en su departamento. Aunque estaba tranquila, por dentro, de seguro, estaría en un mar de confusiones con sus emociones. ¿Cómo hubiese reaccionado ella si su padre o madre le hubiese impuesto algo que no la haría feliz? Posiblemente, se hubiese ido de la casa. Movió la cabeza negativamente, puesto que sus padres no son así. Y no creía que lo hubiesen hecho.
—Gracias, Himeko por venir —Ritsu se percató que estaba cogida de la mano con Ichigo, y se sorprendió —. ¿Ustedes son…?
—Sí, Ritsu. Ya tenemos algún tiempo de relación y nos va bien. Lo…
—Está bien, Ichigo —contesto Tainaka con sonrisa afable —. Estoy feliz por ustedes. Y gracias por venir al entierro de papá. Ahora si me disculpan, tengo un asunto que resolver en el despacho.
Había sido apenas unas horas atrás. Ahí estaba, la escena nítida de lo que había pasado y de cómo Ritsu luchaba por obtener algún tipo de perdón. "El perdón nace de uno mismo, Himeko. Y de ahí, hacía los demás." Le había dicho su madre, cuando ella le contó cómo se sentía con respecto a empezar una relación con Ichigo. Y que la imagen de la familia Tachibana sería afectada. Su madre, paciente y comprensiva, le dijo que no era así. Que no se complicara con cosas imaginativas de su mente.
Ella merecía ser feliz. Con Ichigo o sin ella.
Himeko decidió darse la oportunidad con la señorita Wakaouji.
Dos semanas después
Oficinas de la empresa KEM. Tokyo, Japón
Asano había llegado puntual a las oficinas de la KEM. Sentía un aire tenso a su alrededor, más no le dio la importancia debida. ¿Qué será lo que quiere la heredera del emporio Kotobuki? Si se trataba de relaciones sentimentales, él no estaba para eso. No quería perder tiempo en cosas insignificantes.
—Así que decidió venir, señor Asano.
—¿Usted me va a atender? No pierdo tiempo con niños queriendo ser empresarios —Fabi notó cierto aire de arrogancia en Daichi. Sonrió internamente.
—No. Yo no lo atenderé. Mi jefa lo hará.
—¿Quién es su jefa, si puedo saber?
—No sea impaciente, señor Asano. Todo a su tiempo.
Daichi se quedó parado en la recepción de la oficina de la presidenta de la KEM. "Estos rusos, y su ego demasiado alto." Pensó con arrogancia. Él tenía los papeles listos para la adquisición de la disquera de Genkei. Sólo tenía que hablar con los herederos, y ya estaba. Los Tainaka quedarían sin nada, y él obtendría su venganza. Tarde, pero la obtendría.
—Mugi, ¿estás lista para dar el azote final?
—Claro que sí, Eriol. Gracias por venir —se giró para ver a Shaoran y a Tomoyo, y con un gesto de humildad, también les agradeció su presencia.
—Asano no tiene escapatoria. Él piensa que obtendrá la disquera de Ritsu, pero no es así. Los papeles que le vas a enseñar, ¿son los originales o son sólo copia, Mugi?
—Son una copia sin validez alguna. Sin embargo, Asano se tragara el cuento de que la disquera de Ritsu está en mis manos, y que otra parte de las acciones las tiene Eriol, Tomoyo y tú, Shaoran. Que vendría ser la división de Europa y China, respectivamente.
—Pues parecen originales, Mugi —dijo Shaoran con cierto asombro.
—Quiero que el teatro sea lo más real posible.
—Si no te conociéramos, pensaríamos que eres el mismísimo demonio en persona y que este es tu infierno —Shaoran hizo un amague de escalofríos recorriendo su columna vertebral.
Mugi soltó una carcajada.
Tocaron tres veces la puerta de la sala de reuniones, y sin esperar el clásico "pase", Fabi entró con una sonrisa en el rostro.
—Asano está afuera, y pensó que yo lo atendería, ¡me llamó niño! Que hombre tan desagradable —los presentes rieron.
—Tranquilo, Fabi. Puedes hacerlo pasar. Es hora de que empiece la función.
Oh sí. Tsumugi Kotobuki podría ser el demonio de los negocios cuando quería.
Fabi salió para indicarle a Daichi que lo estaban esperando en la sala de reuniones. Asano pensó que eran los accionistas de la KEM, y sintió, nuevamente, una extraña sensación dentro de sí, y que no volvió a tomarle importancia. Él estaba con la idea de que por fin, después de tanto tiempo, la Disquera de Genkei estaría en sus manos. Como debió haber sido desde el principio.
Recordó cuando estuvo a punto de reunirse con Ritsu, en Londres, para ultimar detalles del traspaso, pero que, la orden suprema había sido cancelar dicha reunión, ya que a Ritsu no la consideraba capaz de dirigir la empresa y que todavía seguía en manos de Genkei. "¿Para qué pusiste a tu hija mayor al frente, si aún eras tú quien dirigía la disquera? Pensó Asano. A veces, te pasabas sobrevalorando las aptitudes de los demás. Lástima que haya sido tu hija quien pagara esa soberbia tuya, Genkei."
Asano toco la puerta, y espero a que le dijeran "pase". No tardo en escuchar aquello de la voz de un hombre. Sonrió. Era el momento de la verdad. Lo quería todo.
Cuando alguien desea ese "todo", y actúa sin pensar, posiblemente se tope con una sorpresa que lo hará perder todo. Y Daichi sería esa persona.
Al entrar a la sala se encontró con Tsumugi en la cabecera, y al lado derecho estaba Eriol Hiragizawa, y al izquierdo Shaoran Li con Tomoyo Daidouji. Los grandes empresarios del mundo. Según la lista de Forbes, cada uno de ellos poseía una fortuna valorada en más de cien mil millones de dólares. Y todos ellos eran unos leones a la caza de su presa. Asano trago con dificultad su propia saliva.
—Es agradable tener esta reunión con usted, señor Asano —dijo Mugi con mucho respeto. Por dentro sonreía.
—El placer es mío. ¿A qué se debe esta reunión iniciada por usted? —preguntó Daichi, tratando de sonar lo más humilde posible. No le salía. No lo llevaba en la sangre —. Me llamaron a cancelar la cita hace dos semanas, se re-agendo para el día de hoy.
—Como siempre, directo al grano, señor Asano —Mugi lo evaluaba con sus hermosos ojos azules. Media cada paso que daba en la conversación. De pronto, sintió que quería acabar esa reunión de un solo golpe, dejando a Asano fuera, con una herida de gravedad —. La verdad, me pareció prudente esperar unos días, y le pedí a mi asistente personal que se comunicara con usted para re-agendar la fecha de la reunión.
—Comprendo. La muerte de Genkei Tainaka nos afectó a todos, a mí en lo personal, me devasto —"este hombre aparte de mentiroso, cínico", pensó Mugi —. Sin embargo, los negocios deben continuar.
—Y estoy de acuerdo con usted, Daichi —intervino Eriol con elegancia al percatarse la intensidad de los ojos azules de su amiga Mugi. Estaba furiosa —. No perdamos más el tiempo, y vayamos directamente a lo que nos concierne. Mugi, por favor —le cedió muy gentilmente la palabra a su mejor amiga.
Eriol, con el tiempo, al igual que Shaoran, Tomoyo y Sakura, se hicieron muy amigos de la señorita Kotobuki y de las demás chicas. Ellos sabían el buen corazón que tenían todas, sobre todo la rubia de ojos azules. Ella siempre daba más, sin esperar nada a cambio, y por eso es que tenía lo que tenía. Kami-sama siempre estaban del lado de aquellas personas humildes, sencillas y de buen corazón.
—Como vera, señor Asano, en su poder está una carpeta, y dentro de la misma, se encuentran unos papeles. Por favor, revíselos.
Daichi abrió la carpeta y efectivamente, estaban unos papeles. A medida que iba leyendo, iba perdiendo el color en su rostro. "No puede ser. ¿Qué es esto?" Pensó. Quiso hablar, sin embargo, las palabras no salían.
En lo que concierne a la compra de acciones de la Disquera Tainaka Enterprise, ésta queda de la siguiente manera:
Acciones 100% pertenece a la KEM. Estará a cargo de la Ing. Tsumugi Kotobuki.Acciones 80% pertenece a la división de Europa. Estará a cargo de la empresa HL Corporation. Su presidente es el Ing. Eriol Hiragizawa.Acciones 80% pertenece a la división de China. Estará a cargo de la empresa HL Corporation Asia. Su presidente es el Ing. Shaoran Li.El porcentaje de las acciones, que es el 100% de la Disquera, pertenece exclusivamente a la KEM, mientras que sus filiales, Europa y China, el 80% respectivamente a la empresa HL Corporation que es una Corporación familiar de la familia Hiragizawa y de la familia Li, correspondientemente. Adicional a esta información, un 20% de acciones le pertenece a la empresa Daidouji Toys Corporation, que se encuentra en Japón y bajo el mando de la Ing., y Diseñadora de Modas, Tomoyo Daidouji; es la encargada de fabricar muñecos y muñecas, accesorios, juguetes de los artistas y deportistas que logren un porcentaje superior al 60% de los ingresos mensuales, y que estén establecidos en el mundo del entretenimiento y deportivo, bajo el mando de la KEM-CE.
La Disquera Tainaka Enterprise, pasará, a partir de la fecha de adquisición por parte de la KEM, a ser un Centro de Entretenimiento Global, o más conocidos por sus siglas: KEM-CE. Este Centro del Entretenimiento, se caracterizara por formar a futuros artistas y deportistas, así como también de dirigirlos, asesorarlos, guiarlos, educarlos en su formación hasta que dure lo que diga el contrato correspondiente.
La KEM-CE estará formada por las siguientes empresas:
Academia Akiyama: formación musical Revista Music World: revista formativa del mundo del entretenimiento. Academia de Teatro Wakaouji: formación actoral. Academia y centro de tiendas deportivas Tachibana: formación deportiva en las siguientes ramas: Basket, Volley, Softball, Baseball, Football. Así como también ventas de accesorios deportivos en todos los locales. Próximamente se abrirá una revista exclusiva del mundo deportivo, primero en Asia, luego se irá abriendo a otros continentes. MS: Advertising Agency: agencia de publicidad para los artistas y deportistas que estén bajo la KEM-CE, y sus filiales.Daichi levanto la mirada con precaución y se topó con la mirada de Mugi. Ella estaba seria. Ahora entendía que jamás debió haber dado por asentado que lo tenía todo. Si ella poseía en estos momentos la Disquera de Genkei, que pasó a ser un Centro del Entretenimiento, quiere decir que él tendría que adquirir aquello y hacer el negocio es con ella, y no con los herederos Tainaka. ¿En qué momento sucedió todo aquello? ¿En qué momento Tsumugi Kotobuki adquirió todas esas empresas?
—Como puede ver, señor Asano, la Disquera Tainaka Enterprise ya no existe al momento en que la adquirí. Si usted sigue con la idea de obtenerla, bueno, tendría que comprar a un Centro del Entretenimiento Global, con las filiales y demás. El costo es muy elevado y requiere de alguien poderoso que la sostenga hasta que pueda caminar por sí sola. ¿Aún sigue con la idea de adquirirla? —la voz de Mugi era suave, y cada palabra que salía de sus labios era como un sabor dulce a su venganza planeada durante años.
Mugi sabía cómo dejar a un rival de negocios afuera.
Y con una herida muy grande.
Notas de la Autora:
Again!
¡Sorpresa!
Wow.
Es lo que puedo decir.
No sé como mi Musa pudo hacer esta historia y menos darle semejante final al penúltimo capítulo de la historia. ¡Y a las 2:15 a.m.!
Bueno, como bien dije anteriormente, ya nos acercamos a la recta final, este es el penúltimo capítulo de la historia y en dos semanas, si Dios lo permite, y con su bendición, estaría publicando el capítulo final. ¿Les gustó el giro de la historia de manera imprevista? La verdad, no lo había bosquejado así ni lo había tenido en mente, pero así me salió al final, y en lo que respecta a mi, me gusto este cambio, y la mezcla de dos animes favoritos míos.
Espero que les agrade este capítulo noveno. Disfruten leyéndolo, y bueno... Lo que si puedo decir, es que habrá un pequeño epilogo, y habrá boda. Eso será una sorpresa-sorpresa, no diré nada hasta cuando lean ese epilogo.
¿Comentarios?
Espero que les agrade. Me despido, esperando y deseando que disfruten de la lectura y por favor, dejen un Review, me harán una escritora feliz.
Good Bye.
Sayonara.
