Advertencia: Los personajes de K-ON! le pertenecen a Kakifly.


Epílogo

"No me dejes caer. Tú eres el pilar que me sostiene en la oscuridad. En mi oscuridad."

4 años después…

Hawái, Estados Unidos

Boda de Nodoka y Megumi

—¿No pudiste haber elegido otro lugar para hacer tu boda?

—Me gusta la playa, me trae recuerdos. A ella también. Por eso elegimos hacerla aquí.

Los invitados estaban listos, y la ceremonia empezaría en cualquier momento. Al pie del altar estaba Nodoka vestida con un terno blanco, camisa blanca, corbata negra, y zapatos de tacón cerrados de color negro. Esperaba paciente por la novia. En pocos minutos sería su esposa, y estaba ansiosa. Quería que todo fuese perfecto, para ella.

Mientras esperaba paciente por la llegada de la novia, Nodoka hacia memoria de todas las vivencias que ha tenido junto a sus amigas, y posteriormente junto a Megumi. Quién diría que ellas terminarían como lo han hecho. Sonrió con ternura. Sintió que alguien la miraba, y al voltear la mirada se encontró con la de Yui. Su amiga de la infancia, y dama de honor, estaba ahí en su día especial.

Yui ha cambiado notoriamente. Podía notar que la llegada de Azusa hace años a su vida, ha logrado estabilizar a la guitarrista, y hacer que pueda abrirse de nuevo, cómo cuando era niña, y luego pasó a estudiar al instituto. Azusa Nakano sabía cómo manejar las diferentes situaciones, y manejar el temperamento de su mejor amiga. Nodoka se sentía bendecida y rezaba a Kami-sama, que jamás le deje de dar esa bendición.

—Todo saldrá bien, Nodoka —le dijo en voz baja Yui, como si hubiese adivinado sus pensamientos —. Ella te ama, y tú la amas. Eso debe bastar.

"¿Cómo hace Yui para saber qué era eso exactamente lo que estaba pensando? Siempre supe que ella tenía una cualidad única, junto a Ui. Ambas saben leer el estado de ánimo y emocional de las personas. Y sí, tuve miedo de que Megumi se retractara." Pensó Manabe mientras asentía con la cabeza disimuladamente.

El piano empezó ser tocado, entonando las primeras notas de la marcha nupcial. Los invitados se pusieron de pie, vieron como hacía el ingreso la novia. Nodoka estaba paralizada en su puesto, viendo cuan hermosa estaba Megumi con el vestido. Para ella, Sokabe siempre ha sido hermosa, y ahora lo era aún más. Sólo faltaba un par de minutos, o segundos, y ellas estarían casadas.

El juez empezó con la ceremonia, una vez la novia llegó al frente…

—Ha sido una ceremonia muy hermosa, ¿no lo crees, Yui? —preguntó Azusa, mientras observaba a los invitados bailar.

—Sí… —contesto Yui de manera distraída.

Nakano no quería preocuparse por lo que le pasaba a Yui, no en la recepción de la boda de Nodoka y Megumi; sin embargo, no pudo evitarlo, porque ella es la única que sabe cómo funciona la mente de su novia. Y de seguro ha de tener muchos pensamientos, algunos de ellos contradictorios. Al día siguiente o en algún momento de los días venideros, hablaría con ella de manera más calmada.

Yui le cogió la mano de manera cariñosa, y la invito a bailar. Se unieron a Tomoyo y Eriol, Ritsu y Mio, y unos amigos invitados por Megumi. La canción era lenta, y ambas llevaban el ritmo muy bien. Yui estaba vestida de terno color azul marino, con chaleco del mismo color, camisa negra, corbata gris y zapatos de tacón cerrado azul marino. Azusa tenía un vestido strapless de color azul eléctrico. Se la veía hermosa. Demasiado.

—Muero por tenerte desnuda en la cama, Megumi —dijo Nodoka en un susurro en el oído de su ahora esposa. Sokabe, ahora de apellido Manabe, sintió como las mejillas obtenían un color rojo y el calor iba en aumento.

"Cielos. Nodoka es demasiado intensa. No perdona ni el día de su propia boda." Pensó Megumi con una sonrisa.

—Deja lanzar el ramo en unos… 5 minutos, y de ahí soy toda tuya.

Los ojos de Nodoka se oscurecieron del placer, al imaginar cómo sería lo que vendría a continuación. Bailaron un rato más, hasta que se escuchó por el alto parlante la llamada a las damas de honor para recibir el ramo de flores. Azusa ocupó el lugar de Yui. La castaña decidió cederle su lugar a su novia, mientras ella se servía otro vaso de Whisky a las rocas.

—Definitivamente, esta ha sido la mejor boda, ¿no lo crees, Yui?

—Si. Claro que sí. Me alegro por Nodoka, mucho —dijo Hirasawa con una sonrisa, pero su tono de voz era apagado.

Fue evidente que algo andaba mal con Yui, para que Ritsu se diera cuenta; sin embargo, decidió dejarlo pasar por alto. Quien podía comprenderla mucho mejor, y entender el funcionamiento de esa cabeza, era Azusa. Y la pequeña gatita estaba con las damas. Se percató que Hirasawa no le quitaba la vista de encima, y sobre todo, no dejaba de ver a Megumi quien estaba encima de la tarima, de espaldas a las mujeres, lista para lanzar el ramo de flores.

¿Será acaso que…?

En milésimas de segundos, Yui observo que Azusa agarraba el ramo sin ninguna dificultad. Incluso le ganó a Tomoyo y a Mio. Oh God…

Tuvo miedo.

Se controló y no dejo que ese sentimiento la dominara. Iba a disfrutar de la fiesta en la playa. Ya después vendrán las preocupaciones y los pensamientos contradictorios. Pero ahora, no. No en el día del matrimonio de su mejor amiga. Ya ha tenido suficiente drama en su vida, como para aumentar otro más. Esta vez, todo es diferente.

Hawái, Estados Unidos

Dos noches después.

La acaricia que le proporcionaba la morena sobre su torso, era de lo más sutil y cariñosa. La luna los iluminaba, y ellos se encontraban acostados, desnudos, sobre una toalla que impedía que la arena se le pegase en el cuerpo. No era la primera vez, después de todo, que Tomoyo y Eriol hacían el amor en la playa.

El silencio que reinaba entre los dos era de lo más confortable. Ese era su manera de comunicarse cuando las palabras no encontraban el camino adecuado para salir y darle sonido. Tomoyo le seguía acariciando el pecho con ternura, y Eriol le acariciaba la espalda con amor. Se podía ver de lejos, que ellos se adoraban y que Hiragizawa, un poco más, y le hacía un altar a su mujer.

—¿Dónde te quieres casar, Tomoyo? —ante esa pregunta, Daidouji se despertó de golpe.

—¿De qué hablas Eriol? Estamos bien, así como estamos. No es necesario el matrimonio… —Tomoyo mentía, porque ella sí quería casarse, pero conocía muy bien a su novio y él todavía se mostraba reacio a llevar ese siguiente paso en la relación.

Eriol le levantó la cabeza con el dedo índice sobre el mentón y la obligó a que le viera a los ojos. Zafiros vs Amatistas. Tomoyo sabía que los ojos no podían mentir ni el lenguaje corporal tampoco, pero estaba haciendo un esfuerzo por complacerlo. Llevaría la relación tal como estaba, hasta cuando él decida casarse, o bien, podían seguir viviendo así, en unión libre y formar la familia bajo ese concepto. Tomoyo haría lo que sea por él. Y él haría lo que sea por ella.

Eriol estaba seguro de dar el siguiente paso.

No más excusas.

—Cuando regresemos a Inglaterra empezaremos a planificar nuestra boda —dijo Eriol en tono serio y sin que diera lugar a replicas.

Tomoyo negó sutilmente con la cabeza. Eriol le puso el dedo índice en sus labios y ella lo beso con mucho amor.

—No, Eriol. No quiero que…

—No hay presiones. Lo hago porque estoy seguro de mí y de ti. Lo hago porque es esto lo que quiero. Quiero que el mundo vea la hermosa mujer que tengo a mi lado. Quiero llegar a casa, y lo primero que hago es besarte, y besar el anillo de nuestro matrimonio. Luego, podemos consumar nuestro amor.

Tomoyo no tenía palabras. Era la primera vez en todos sus años de vida y de haber estado junto a él, que lo veía de esa manera. Sus palabras eran suaves, pero firmes. No había ningún rastro de duda. Y en su corazón, lo sentía así. Porque ese corazón lo amaba con toda la locura. Ella asintió con la cabeza, y se acomodo de nuevo sobre su pecho.

—Me gustaría realizar la boda civil en Japón y la eclesiástica en Inglaterra. Si es que estás de acuerdo con eso.

—Será lo que tú digas, amor.

La situación era digna de romanticismo puro. La luna, grande y luminosa sobre el cielo nocturno y estaba rodeada de estrellas, el sonido de las olas que rompe en la orilla de la playa, la arena y ellos dos. Acostados, acariciándose mutuamente, realizando planes de una boda que se realizará. Quién sabe cuándo, pero que estaba en marcha. Porque así lo querían los dos. Querían ir a ese nivel de entrega mutua.

2 meses después de la boda de Nodoka y Megumi

Tokyo, Japón

Departamento de Tainaka-Akiyama

—No puedo creerlo, Mio.

—Pues créelo, amor. Está pasando en estos momentos.

Can't explain
I think it's love
Try to say it to you
When I feel blue

Mio tenía miedo de la reacción de Ritsu. No la culpaba. Mio sabía y estaba consciente que a su esposa le recorría por las venas aquellas inseguridades, que pensó, las había dejado atrás. La castaña aún tenía vivo el recuerdo de lo que vivió por muchos años, y le daba cierta incertidumbre de pensar que no sería buena madre para con su hija/o. La señora Tainaka hablo con Mio sobre ese tema, un día que no estaba Ritsu en casa, y la había ido a visitar.

También recordó cuando la visitaron los esposos Li, que habían viajado por asuntos de negocios y querían pasar por su casa saludándola. Sakura era la más indicada para aconsejar a la bajista, evidentemente, y por obvias razones, que tenía mucho más tiempo lidiando con una persona así, casi semejante a Ritsu. Shaoran podía dejarse llevar por sus emociones de vez en cuando, cuando el miedo era más fuerte que su voluntad.

No temas, Mio —le dijo Sakura, una vez terminó de tomar su té —. En algún momento le deberás decir.

Hemos hablado del tema, Sakura —suspiro, observando el humo salir de su taza de té —. Simplemente ella no quiere porque teme ser igual a su papá. Le cuesta olvidar toda esa mala experiencia que vivió. Me dice que estamos bien, así como estamos llevando nuestras vidas.

Sakura que tenía un sexto sentido, y que sabía leer mucho mejor las emociones de las personas, se percataba que Mio estaba demasiado asustada. Sakura no creía que Ritsu se pusiera enojada, al contrario. Pero entendía también el comportamiento de la castaña, que era tajante ante el tema. A veces, el miedo puede provocar que uno haga cosas inimaginables. La señora Li se dio cuenta de cómo interactuaba Mio con su hijo, y sonrió al pensar que la bajista será una gran madre.

Todo estará bien, Mio —dijo Sakura sin quitar la vista a ambos —. Pase lo que pase, todo estará bien. Ritsu te ama con locura, y aunque al principio le será difícil asimilarlo, ya después lo tomará como parte de su vida.

Escúchala, Mio. Sakura habla por experiencia —intervino Shaoran, que hasta ese momento, estaba callado observando la interacción entre ambas.

Mio despertó de sus recuerdos, al sentir como Ritsu le acariciaba su vientre con ternura. La inseminación artificial había funcionado.

—Seremos mamás, ¿no? —dijo Tainaka con un suspiro.

—Sí.

—Tendrás que ayudarme en ciertas cosas, Mio. Yo siempre te ayudaré en lo que necesites, pero en mi caso… Yo… Bueno…

—Lo sé. Cuidar un hijo es de dos, amor. Tranquila —Akiyama posó su mano sobre la de su esposa, y le empezó acariciar con ternura.

—Me pregunto si seré buena mamá para él o ella.

—Serás la mejor.

Ritsu miró a su esposa con admiración. La llevo al cuarto matrimonial, para consumar su amor. Ese amor que había nacido cuando ambas estudiaba en la preparatoria Sakura. Y que a pesar de los problemas, distancias, y obstáculos, aquello no fue impedimento para que ahora estén juntas, e incrementando la familia.

2 años después de la boda de Nodoka y Megumi

Londres, Inglaterra

Boda de Tomoyo y Eriol

—No sabía que Yui supiera bailar tan bien el tango con Azusa.

—Ni yo, Sawako.

Las chicas de HTT ya habían viajado a Londres un par de veces. La primera como regalo de su graduación, y dos veces más como parte de su gira. Yui viajó una vez más, como parte de su gira de luna miel con Azusa. Eriol les obsequió una guía sencilla y fácil de leer para conocer la ciudad. También viajaron a Manchester para ver el clásico entre el Manchester City y Manchester United. Obviamente, Yui y Azusa eran fieles seguidoras de los Diablos Rojos.

Yui y Azusa se casaron al año siguiente del matrimonio de su mejor amiga con Megumi. Aunque al principio tuvo miedo, ya después esas dudas se fueron disipando al darse cuenta que no estaban con fundamentos sólidos. Conocía a Azusa desde hace tiempo, y fue la Neko-chan quien la sacó, con lágrimas en los ojos, y esfuerzo, del hoyo profundo que se había metido.

Cuando la castaña pensó que lo tenía todo perdido, la morena le hizo saber que no era así. Que había esperanza y fe de poder arreglar las cosas. Y eso fue lo que sucedió. Y ahora, se encontraban bailando un delicioso tango de Carlos Gardel. Ambas se movían con elegancia y coquetería, de vez en cuando Azusa le susurraba frases en francés a Yui, esta le respondía de la misma manera. Le acompañaba Eriol y Tomoyo y algunos invitados más en la pista de baila. Cuando ya iba a terminar la canción, Yui hizo que Azusa diera dos vueltas antes de hacerla regresar a sus brazos, y en ese lapso de segundos, Azusa le quito el fedora a Shaoran que estaba cerca, y al volver a los brazos de Yui, se lo puso sobre su cabeza. Todos aplaudieron ante ese movimiento.

Del grupo de amigos, el matrimonio de Eriol y Tomoyo era último en realizarse. Ya todos se habían casado, y tenían su hogar. Ritsu se mostraba celosa de su pequeña princesa, pues sí, ella y Mio tuvieron una niña que es idéntica, físicamente, a la bajista. La cuidaba con mucho esmero y procuraba ser mejor persona y madre para ella. La niña nació justo antes del matrimonio de Yui y Azusa. Por ese motivo no pudieron asistir a la recepción. Aunque si fueron a la ceremonia.

La pequeña Sigrid Tainaka se encontraba en esos momentos en su tierra natal bajo los cuidados de sus dos abuelas; de vez en cuando Satoshi con su esposa e hijo, pasaba por la casa de su madre saludándolas y ayudando a la crianza de la pequeña. Por un tiempo corto, la señora Akiyama se encontraría viviendo con la señora Tainaka para hacerse mutuamente compañía. Ni Ritsu ni Mio han hablado acerca de que les depara el futuro; por el momento, estaban bien como estaban. Lo que si han discutido, y sigue en pie de planes, es buscar otra vez la manera de que Mio salga embarazada y darle un hermano/a a su pequeña princesa. A pesar de los temores que llevaba Ritsu en su corazón, se daba cuenta que estaba haciendo un buen trabajo en el cuidado de su pequeña.

—¿Por qué le pusiste el nombre de Sigrid a tu hija, Ritsu? —pregunto Mugi con curiosidad.

En la mesa se encontraba las chicas con sus respectivas parejas, y conversaban de lo más animada. La boda había sido hermosa, la novia estaba hermosa, y el novio… Digamos que el novio estaba pensando en cómo raptar a su ahora esposa, y adelantar la luna de miel. Pero como todo buen inglés que era, seguía el protocolo, más o menos al pie de la letra.

—Sigrid es nombre alemán, por lo que tengo entendido… —esta vez, fue Yui quien habló.

—Sí. Cuando viví aquí en Inglaterra, hace años atrás, conocí a una chica llamada Sigrid Müller. Era una persona excepcional, y una gran amiga. Me ayudó en mis momentos difíciles, y me guió en la Universidad en mis dos primeros años. Cuando cursaba el cuarto año, me enteré que ella fue diagnosticada con Cáncer en el útero… —Ritsu hizo una pausa. Sus ojos se volvieron tristes ante el recuerdo —Y no sólo eso. También le descubrieron otra enfermedad degenerativa, que no sé muy bien como se llama. Tiene un nombre raro. Sólo sabía que sus defensas se debilitaban al paso del tiempo. Un día recibí la llamada de su madre, y me comunico que ella había fallecido. Al menos, cuando lo hizo, lo hizo mientras estaba dormida. Fue lo único bueno, creo yo.

El silencio reino por unos segundos. Y luego, Ritsu prosiguió con su relato.

—Cuando Mio me dijo que estaba embarazada, no sabía como reaccionar. Me acordé de las palabras de Sigrid, y me dije: ¿Por qué no, Ritsu? Habla con Mio y veras que ella aceptará. Así que hable con Mio sobre Sigrid y ambas estuvimos de acuerdo en ponerle ese nombre en su memoria, en caso de que fuera niña. Y como nació niña, pues…

—Ahí está el nombre. Sigrid Tainaka —contesto Mio por su esposa.

—¿Qué significa? Pues si no mal recuerdo, tengo entendido que los nombres tiene significados —comentó Megumi con cierto aire de curiosidad.

—Sigrid significa: La que aconseja para obtener la victoria.

Todos callaron.

Al cabo de unos minutos, el DJ anunció que el ramo de flores sería lanzado por la novia y que después de eso la pareja de recién casados se irían al aeropuerto a tomar su vuelo con destino a París. Las solteras de la boda se acomodaron en la pista de baile a la espera del lanzamiento del ramo de flores.

Sakura estaba feliz. Por fin su prima y mejor amiga se casaba con el hombre que siempre había amado. Por fin, podría compartir esos momentos hermosos que se vive en unión a la pareja. Habían tenido tiempo de hablar sobre la posibilidad de tener hijos, y estaba más que segura que Eriol estaría feliz y orgulloso de ser padre.

Aún no lo hemos hablado, Sakura. Pero algo me dice que él está ansioso por empezar a trabajar en la concepción del bebé.

Conociendo a Eriol, estoy segura de que empezará el primer día de su luna miel —comentó Sakura con risas.

Oh, sí. Ese puede ser todo un macho semental cuando quiere. Y pobre de mí, que no le puedo negar nada…

No te hagas, Tomoyo. Bien que te gusta.

Ambas primas se rieron del pequeño dialogo.

Sakura sonrió ante el recuerdo, y se percató que su esposo la había estado observando. El pequeño Li estaba en China, bajo los cuidados de su suegra, además que no podía perder clases. Ellos pronto regresarían a China a su vida rutinaria, pero con el sentimiento de que algo, a partir de ese momento, sería diferente. El tiempo avanza y no perdona, y aunque haya segundas oportunidades, a veces no son lo suficiente. Y los esposos Li lo sabían perfectamente. Sakura y Shaoran siguieron disfrutando de la velada.

La fiesta continuo pero Ritsu con Mio y Yui con Azusa, decidieron emprender su retorno al hotel. Ambas parejas estaban cansadas y querían pasar sus últimos días visitando lugares emblemáticos y compartiendo un poco más de esos momentos románticos con su persona especial. Después de una semana, ellas tendrían que volver a Japón a la rutina del trabajo y a preparar el nuevo álbum que tenían en proyecto. Aunque las dos castañas ya empezaron, sin que nadie se diera cuenta. Querían aportar al disco un par de canciones, que expresaran lo que sentían por sus parejas.

Ritsu había tocado fondo. Ritsu llegó a conocer el lado malo de los sentimientos, la oscuridad. Y cuando pensó que las puertas se le cerraban, cuando ya no había salvación para su pobre alma, ella apareció. Mio Akiyama llegó a su vida para enseñarle el lado bueno de las cosas. Para compartir lo que no pudieron cuando ella se fue a vivir a Inglaterra. Aunque la baterista conoció a muchas personas, no llegó a enamorarse de otra mujer, pues su corazón aún le seguía perteneciendo a Mio. Y eso nadie se lo iba a quitar.

Cuando su padre murió, ella sintió alivio, pero también sintió tristeza. Tuvo una mezcla de sentimientos que jamás pensó que los tendría. Ella lo amaba, lo respetaba, y lo admiraba. Y cuando todo se desató, aquella vez, en su último año de instituto, ocultó muy bien sus emociones y se fue convirtiendo en un ser frío y distante. Hasta que conoció a Sigrid.

Sigrid era una chica alemana que había ido a Inglaterra a estudiar y estaba viviendo con su madre, que era de origen inglés. Su padre, de origen alemán, había fallecido años atrás a causa de una bala perdida, que surgió entre la balacera que se dieron entre unos delincuentes y la policía local. Sigrid tenía una hermana menor, que había escuchado a HTT cuando viajó a Japón por algún tiempo. Muy aparte que tenía amigos japoneses. Tal vez por eso, y por el carácter de ambas, es que enseguida compaginaron.

Y llegó el día de la triste noticia de su fallecimiento. Pero a diferencia de su padre, con Sigrid lloró en brazos de la madre de esta y se preguntaba por qué a veces la vida podía ser tan injusta. Estaba consciente de que Sigrid había fallecido primero y luego su padre. Pero fueron dos muertes de seres a los que ella amaba, pero se mostró diferente en cada uno.

—Todo estará, bien Ritsu.

—Lo sé, Mio. Gracias…

Mio se acurruco en el pecho de su esposa, sabiendo a que se refería con ese gracias, y dejo que Morfeo se las llevara al país de los sueños.

Yui se encontraba acostada en la cama sin su camiseta. A ella no le gustaba dormir con nada puesto sobre su torso. Apenas dormía con un short o un pantalón. Azusa estaba acostada sobre su pecho y le acariciaba el tatuaje que tenía en el brazo izquierdo. El silencio reinaba, y, precisamente en ese silencio, ellas estaban hablando. Se comunicaban y se decían todo lo que tenían que decirse. Sin pena ni vergüenza.

Azusa sabía que Yui tenía miedo en su corazón y en su alma, pero de a poco lo ha ido apartando de su vida. Hirasawa sabía que Azusa le estaba ocultando algo, pero no sentía que fuese algo malo. Sino todo lo contrario. Esperaría a que sea su esposa quien hablara primero. El sueño las estaba venciendo, pero Nakano, haciendo un último esfuerzo, se decidió a darle la noticia en ese momento, porque no podía seguir ocultándoselo por más tiempo.

—Yui…

—Hmmmm, dime cariño…

—Je suis enceinte

Fin


Notas de la Autora:

Again!

Well...

Aquí les traigo el epílogo para dar la culminación de esta historia. Espero que lo hayan disfrutado durante su actualizaciones, así como yo lo disfrute escribiéndolo. Como todo tiene un final, esta historia no podía quedar atrás. Espero que el próximo año pueda traerles una historia aunque sea, aunque veo mi calendario y tengo full proyectos que se pondrán en marcha, la mayoría son originales.

Y bien, me despido y les deseo que este año que viene, sea un año de éxitos y lleno de bendiciones.

La estrofa que use en la escena de Ritsu y Mio es la canción I can't Explain del grupo Britanico The Who. Adoro esa canción.

Espero que disfruten de la lectura y por favor, dejen un Review, me harán una escritora feliz.

Good Bye.

Sayonara.