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Capitulo XIV

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Cuando toca, toca.

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–¡Brownie, ven aquí ahora mismo! –la voz aguda de la rubia se escucha por toda la montaña. Chilla y corre detrás del animal y él sencillamente ladra juguetón y continúa corriendo.

–Amor, solo déjalo ser.

–Alguien puede robárselo –gruñe la rubia mientras resopla.

–¿Quién? Amor, todo lo que ves a tu alrededor pertenece a nuestra familia. Esto es propiedad privada, piensa en esta montaña como tuya.

–Eso no es posible –se detiene y lo mira irónica –¿Toda la montaña?

–¡Toda ella! –medio grita, caminando con calma. La rubia abre la boca.

–¡Debes estar bromeando! –pregunta, entre impactada y abrumada.

–¡No, bebé! Mejor entremos. Está haciendo mucho frio y puedes enfermarte –la rubia se lo piensa un momento hasta que decide seguirlo. El labrador chocolate, al verlos alejarse, comienza a seguirlos tranquilamente.

–Eh, pilluelos ¿De dónde vienen? –pregunta el otro moreno. Serena al verlo frunce el ceño –. Vaya, la rubia se levantó de malas.

–Vaya, el moreno se levantó con ganas de ser golpeado –el pelinegro frente a ella traga saliva y desvía la mirada.

–Tienes una novia muy violenta, Darien.

–Y también un hermano muy molesto –replica alzando una ceja– ¿Por qué mejor no sales y te consigues una chica?

–Ehh, eso no es justo. He venido a pasar tiempo de calidad con mi familia –hace un adorable puchero.

–No hagas eso, es asqueroso. ¿A quién estás intentando ganar con eso? –el pequeño de la familia Chiba lo mira asqueado.

–A ti no, evidentemente –se ríe risueño –. Pequeña rubia, ¿Te apetece ir al pueblo? –pregunta sonriéndole. La rubia inclina ligeramente la cabeza pensándoselo, y al cabo de un minuto asiente entusiasmada.

–¡Espera, no puedes llevártela así como así. Ella es mía! –gruñe el pelinegro. La rubia rueda los ojos.

–A ella parece darle igual de quien sea –se ríe a carcajadas de la cara de su hermano al ver el rostro de indiferencia de la rubia.

–Da igual. Vamos todos y problema resuelto –dice la rubia mirando al labrador –. Lo peor que pueden pensar es que me los estoy follando a los dos… –los dos morenos se quedan quietos, sin embargo el mayor aguanta la respiración al ver la mirada asesina que su hermano le lanza –. Pero tendría que ser una verdadera pervertida para hacer eso… o que los tres estemos muy, pero muy borrachos.

–Eso nunca va a pasar –dice entre dientes el pelinegro.

–Lo sé cariño. Además tu hermano realmente no me atrae –ambos hermanos retrocedieron un paso, alzando una ceja, y demostrando así su increíble parecido y lo absurdo de la frase –. Puede que sean iguales, puede que hagan los mismos gestos, pero… ¡Jack Sebastian realmente no me atraes! Ya te besé y no me gusto.

El moreno abre la boca indignado mientras su hermano sonríe ligeramente, estirando una mejilla y mostrando un delicioso hoyuelo. La rubia al ver la mirada brillante de su aún no-novio se rio bajo.

–Entonces ¿Vamos? –pregunta poniéndose en marcha. En ese momento la señora Chiba sale de la hacienda y mira a su hijo mayor petrificado.

–¿Qué te ocurre, bebé? –pregunta al ver el rostro de los gemelos. Su pequeño Darien sonriendo y siguiendo como un perrito faldero a la rubia y el mayor, mirando la escena con la boca abierta. Al escuchar la pregunta de su madre, señala a la rubia acusadoramente.

–Ella dijo que no le atraigo –dice, mientras la mira como si estuviera mal de la cabeza. La mujer mayor abre ligeramente los ojos y entonces se ríe, provocando en su hijo un adorable puchero.

–Es normal cariño. A ella le gusta tú hermano, no tú –explica, de forma sencilla.

–¡Somos iguales! –estalla.

–No, no lo son –dice la rubia, haciéndole mofa.

–Claro que sí. No tenemos absolutamente nada diferente –el mayor se cruza de brazos enfurruñado.

–Yo veo muchas cosas distintas. Lo que estás haciendo por ejemplo, eso no pega con mi Darien –la rubia también se cruza de brazos.

–¡Oh por favor, madre de Dios! Somos iguales, solo que él tiene mal genio –medio grita.

–¿Tú también gruñes? –pregunta la rubia alzando una ceja.

–¡Seré perro para estar gruñendo cada cinco minutos! –como única respuesta a su comentario su hermano le gruñe en su dirección, provocando la risa en su madre.

–¡¿Ves?! ¡No son iguales!

–Pero en lo demás, sí. Te aseguro que es igual de pervertido que yo –expone. La madre de ambos rueda los ojos mientras niega con la cabeza.

–¿Y yo como puedo saber cuán pervertido eres? ¿Acaso he estado contigo?

–¿Qué? ¿Quieres? –pregunta el moreno provocándola.

–No estoy desesperada, gracias –gira su rostro, ocultando la sonrisa que tiene. No quiere que la copia de su hombre vea que se está divirtiendo a su costa. Mira de reojo a Darien y ve como él está disfrutando de la función.

–Nunca una mujer se ha quejado de mí –dice señalándose.

–No querían ponerte triste, gatito –dice la rubia y suelta un bufido, que lo único que consigue es que el moreno se ponga totalmente rojo.

–¡No me digas gatito! ¡Solo mami me dice así! –chilla inflando las mejillas. Serena al verlo comienza reírse sin poder contenerse más.

–El gatito se enfadó y saco sus garras, ¿No es mono, Serena? –pregunta la madre del "gatito". Lla rubia solo asiente mientras se cubre la boca y continúa riendo. El moreno menor solo mira la situación, risueño y contento de no ser el blanco de las bromas de su mujer; mientras que el otro moreno tiene el ceño fruncido mientras la ve fijamente.

–No es justo. Yo solo quería pasar un rato con mi familia –dice con voz lastimera mientras se voltea. La rubia al escucharlo tan triste, detiene su risa y se lo queda mirando. Darien al conocer a su hermano gruñe en su dirección. Su madre pestañea continuamente y va de hito en hito, entre la rubia y sus dos hijos. Al final Serena suelta un ligero suspiro y mira a Darien mientras niega con la cabeza.

–Vámonos. No soporto escuchar a un gato llorar.

–¿No te dio pena? –pregunta anonadado el pelinegro mayor, dejando atrás su escena dramática. Abre la boca cuando ve a la rubia encogerse de hombros y negando gentilmente.

–Los sentimientos humanos pueden ser fácilmente actuados. Si tuviera que sentirme igual que la otra persona durante el transcurso de mi vida, ya me hubiera vuelto loca –responde tranquilamente.

–Entonces, ¿crees que los sentimientos de mi hermano son falsos? –pregunta, provocando en el acto que la situación se vuelva tensa. La mujer mayor abre sus ojos al ver la tensión en los músculos de su pequeño hijo.

–Pienso que tú hermano a veces es demasiado complaciente y oculta muchos sentimientos para que me agrade. Ese tipo de cosas realmente no me gustan –su voz es tranquila y serena. El moreno a su lado, la mira sorprendido.

–¿Pero piensas que son falsos sus sentimientos? –pregunta de nuevo.

–Debido a que se toma la molestia de contenerse y tratar de agradarme… ¡No, no creo que sus sentimientos sean falsos!

–¿Y los tuyos? –el moreno estaba yendo muy lejos. Darien lo mira para hacerle saber que debe detenerse, pero su hermano está mirando fijamente a la rubia y no a su alrededor.

–No lo sé –responde. Su casi suegra abre la boca pero enseguida la cierra, mordiéndose ligeramente el labio inferior, y al notar el estado de ánimo de todos, decide alejarse para que los muchachos solucionen el lio en el que se metieron solitos.

Darien por otra parte, al escucharla decir eso, sintió como una parte de él se quebró. No esperaba que dijera que estaba muriendo de amor por él, ni mucho menos, pero con el tiempo que habían pasado, creía que al menos podía decir que lo estimaba algo.

–Eso es muy cruel señorita. Deberías ver su rostro ahora mismo –dice con la voz ronca y enfadada, Jack.

–No, porque si lo hago entonces mis emociones me harán cambiar lo que he dicho.

–¿Tus emociones? –alza una ceja el pelinegro.

–Al parecer, en cuanto se refiere a él no puedo ser cruel. Mi psiquiatra dice que es porque lo quiero y por lo tanto, no soporto hacerle daño –se encoge de hombros –. Solo puedo decir fríamente esas cosas si no lo veo. Si lo hago entonces…. –mira el suelo cubierto por la nieve, toma una bocanada de aire y permite que el viento frio y húmedo entre a su sistema –… mi mente queda expuesta y no puedo pensar claramente.

–¿Estás diciendo que te gusta, pero no quieres aceptarlo? –el moreno abre la boca y la mira impactado. Su hermano, que está a lado de la rubia, está igual que él. La rubia alza una ceja en su dirección.

–¿Acabo de decirte que tengo un psiquiatra y a ti solo te importa si me gusta o no tu hermano?

–¿Y qué? Todos estamos un poco locos. Entonces, ¿te gusta o no? –pregunta de nuevo y se sonríe a si mismo cuando ve como la rubia comienza a sonrojarse.

–Ya te dije que no lo sé –responde y se da media vuelta sin dedicarle ni una sola mirada al pelinegro de su lado.

–¡No seas cobarde! ¡Vuelve aquí y compórtate como un hombre! –chilla en su dirección. Darien también se volteó para verla marcharse, entonces, ambos se asustan cuando la ven voltearse de golpe y mirarlos a los dos con odio.

–¡Soy una mujer, imbécil! ¡Y si quiero comportarme como tal, es mi puto problema! –grita asustando a ambos hombres. El perro al escuchar a su ama gritar, se acerca a ella y la olfatea, mirando alrededor y tratando de buscar cuál es la fuente de su enfado.

Después de chillar, se aleja de allí, caminando con fuerza, dejando en la blanca nieve sus huellas bien marcadas y claras. Ambos morenos se quedaron allí unos minutos, asimilando lo que había pasado, aunque cada uno sacando diferentes conclusiones.

–Ella realmente me da miedo. Es tan extraña –se escucha la voz en susurro del hermano mayor.

–Ella es perfecta, y me quiere –su voz esta ronca, se escucha emocionada, excitada y poco alterada –¡Me quiere!

–No sé si no te diste cuenta, pero ella no quiere aceptarlo.

–Pero lo sabe, ella sabe que me quiere –dice cada vez más emocionado.

–Darien estás asustándome. Existen muchas mujeres que harían lo que fuera para estar contigo.

–Ellas solo quieren mi dinero –afirma, totalmente seguro.

–¿Y ella, no? –su hermano se encoge de hombros, entonces Sebastian se aturde –. Te da igual si ella también está contigo por el mismo motivo.

–No lo entenderías. No es el dinero lo que ella quiere, es la paz que trae el dinero.

–¿La paz? –su hermano menor adopta una postura muy seria, haciendo que Jack también se torne serio.

–A ti y a mí, nunca nos ha faltado nada, pero creo que a ella sí y está buscando a alguien que le de esa seguridad, porque quiere esa firmeza y solidez para sus hijos.

–¿Quiere a alguien que la ame, sea rico y le de gemelos? –alza una ceja, cuando ve a su hermano planteárselo de ese modo y se ríe entre dientes al ver su rostro –. Entonces, tú eres su mejor elección.

–Quiero ser su única elección –dice con firmeza.

–Tienes suerte entonces. Tienes el dinero y los genes… solo falta que se enamore de ti.

–Me falta lo más importante.

–Pero ya te quiere –dice mientras da un pequeño golpe en el hombro derecho de su hermano.

–Lo sé y por eso estoy feliz, porque el único punto en el que debo ganármela, ya está dando frutos.

Su hermano asiente, entendiendo la situación. Ambos comienzan a caminar en dirección a la casa, en un cómodo y agradable silencio. Es cierto que Jack es un mujeriego y la mayor parte del tiempo es muy molesto, pero cuando su hermanito menor se ponía serio, él también como un resorte lo seguía y ponía todos sus sentidos en lo que estaba pasando. Jack había sido un muy buen hermano mayor, sus consejos también habían sido de mucha ayuda en varias ocasiones. Por eso cuando escucho lo que le dijo a continuación, no se sorprendió en absoluto.

–Sabes Dar –le mira a la cara– Existe una solución más rápida que esperar pacientemente a que ella acepte que te quiere. Porque seamos sinceros, si tanto le cuesta aceptar eso, quien sabe cuánto le tome aceptar que te ama, por tanto puede durar años hasta que la conviertas en una Chiba.

–¿Y cuál es esa solución?

–¡Embarázala!

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–¿Por qué se demoran tanto? –pregunta mientras espera dentro del coche, suelta un suspiro y se recarga en el asiento. Su inmenso bebé a su lado, ladra llamando su atención. Lo acaricia en la cabeza y continúa soltando suspiros, luego chilla emocionada cuando los ve caminando juntos y riendo. Jack tiene apretado a su hermano con un brazo alrededor de su cabeza susurrándole algo en el oído, algo que hace reír a su hermano menor; entonces el moreno la ve y le dice algo de nuevo a su hermano, este alza la cabeza y observa a la rubia provocando que ella se sonroje.

–Vaya, ¿has estado esperando aquí todo el tiempo? –pregunto Jack mientras se sienta detrás del volante y se pone el cinturón de seguridad. Darien se coloca en al asiento del copiloto y se voltea a sonreírle.

–No sabía que iban a demorar mucho. ¿Qué tanto estaban haciendo? –pregunta con desconfianza.

–Hablando cosas de hombres –responde Jack.

–¡Quiero saber! –se enfurruña mientras se cruza de brazos.

–No es nada, cielo.

–¡Darien no me mientas! ¿Qué tanto estaban diciendo de mí, eh?

–Estaba diciéndole a Darien que no te haga gritar tanto. Te escuché hasta mi habitación –la rubia comienza a sonrojarse hasta ponerse roja como una cereza. Darien le da un golpe en el brazo a su hermano y este se ríe al ver el rostro de la rubia por el espejo retrovisor.

–No la molestes, Jack. Es mentira amor, estábamos hablando del partido de anoche –dice Darien para calmarla. En ese momento, el mayor enciende el auto y avanzan hacia el pueblo.

–¿De verdad? –pregunta de pronto tímida la rubia. Jack frunce ligeramente el ceño y sonríe al escucharla.

–Claro que sí. No voy a permitir que el imbécil de mi hermano escuche a mi mujer.

–¡Darien! –exclama sorprendida.

–Muy bien tórtolos. No se olviden que sigo aquí.

–Vale, vale –vuelve a sentarse bien el moreno y se coloca el cinturón de seguridad.

–¿A cuál pueblo vamos? –pregunta Jack a la pareja.

–¿Hay varios pueblos?

–Si amor, hay tres. Aún es temprano, vamos al que está más lejos, así podremos encontrar más cosas –dice el moreno.

–Bien, necesito comprar un… –ambos morenos voltean al escuchar la voz de su madre chillando.

–Oh, gracias al cielo que aún no se habían marchado. Necesito que me traigan esto para la cena –le entrega una lista a su hijo menor. La mujer había tenido que correr un poco y por eso se veía un tanto acalorada.

–Mamá, no tenías que correr así. Hubiéramos vuelto al pueblo y listo.

–Oh cariño, es un viaje un tanto largo, además no estoy tan vieja. Aunque sería lindo si ya me dan nietos –les dice a los gemelos, a lo que el mayor se ríe. Su madre sin comprender los deja marcharse– ¡Cuídense!

–Nietos… ella quiere de verdad nietos –escuchan el susurro de la parte trasera.

–¿A qué te refieres amor?

–La primera vez que nos vimos, cuando estuvimos en el Dunkin' Donuts, dijiste que tu madre quería nietos.

–¿Yo dije eso? –pregunta el moreno sin poder recordar esa frase.

–Lo hiciste.

–Claro que no. Eso hubiera sido muy pronto –dice convencido. La rubia avanza, colocándose entre el medio y buscando poder mirarle a la cara.

–¿Ya se te olvido el medidor, Sr. Intenso?

–Sr. Intenso, ¿qué es eso? –pregunta Jack riéndose.

–Tú hermano estaba hablando de presentarme a su madre a los diez minutos de conocernos e incluyo en la conversación, nietos –el moreno comienza a reírse como loco, al ver la cara sonrojada de su hermano menor y a la rubia viéndolo divertida.

–¿Es cierto Dar?

–Claro que es cierto. Me regalo a Brownie a los…. ¿Cuántos? ¿Cinco días?

–¿Cinco días? ¿Estás de broma, no?

–No, no bromeo. También me pidió ser el padre de mi bebé.

–¿Estás embarazada? –pregunta confundido.

–¡No, me refiero a Brownie!

–¿Vaya y como solucionaste eso, rubia? –pregunta mientras gira en una rotonda. El labrador se asoma en la ventana sacando la lengua, mientras la rubia vigila que no le pase nada.

–¿Qué podía hacer? Me acostumbré a ello y deje de contar.

–¿Cuánto llevan juntos?

–Uhh… nos conocimos en Septiembre, estamos a finales de Diciembre. Digamos que llevamos juntos, cuatro meses.

–Vaya, un tiempo más que prudencial –se ríe entre dientes Jack. La rubia no comprende lo que dijo pero al parecer su hermano, sí.

–¿Prudencial? –pregunta, mientras comienza a acariciar al perro.

–Sí, bueno, para presentarte a la familia y eso –la rubia asiente con la cabeza y entonces se decide a jugar con su mascota, sin percatarse de que los gemelos estaban hablando en silencio.

–¡Solo hazlo! Llevan juntos cuatro meses, ¡Métete en sus pantalones y embarázala!

–Es complicado.

–¿Qué es complicado? Ella es una mujer, tú un hombre. Compórtate como tal y hazla tú mujer.

–¡Ella puede odiarme!

–Ella no te va a...

–¿Qué están haciendo chicos? –pregunta al verlos mover los labios y no escuchar nada.

–Nada –dicen al mismo tiempo. La rubia, al escucharlos hablar al mismo tiempo, se sonrojó y comenzó a reírse.

–Por cosas como estas es que quiero gemelos. Se ven tan adorables cuando hacen y dicen cosas iguales y al mismo tiempo.

–¡Ves! –dijo de nuevo en silencio, con cuidado de que solo su hermano lo viera.

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–¡No me gusta y punto!

–¿Pero, por qué? Y no me digas que es porque eres una chica, porque esa excusa está sobrevalorada –dice mientras se cruza de brazos.

–Jack, a todas las mujeres no les gusta el futbol ¿No puedes solo dejarlo pasar y listo? –lo mira cansada y un poco hastiada de la situación.

–¿Pero, por qué? ¿Qué es lo que no te gusta?

–Todo. Que tengan que correr, que estén continuamente expuestos a los golpes de una pelota. ¿Sabes lo ridículo que es ver a un grupo de hombres corriendo detrás de un balón?

–Es diversión sana. A Dar también le gusta.

–Me alegro ¿Tengo que darles algún trofeo por ello o qué? –pregunta sarcástica.

–No te va a matar quedarte un rato con nosotros y ver el partido –dice y antes de darse cuenta, ella ya está caminando en dirección a las habitaciones –¡Oye rubia, no seas mal educada y ven aquí!

–¡Que te den Jack! ¡Y consíguete una novia! –chilla mientras corre en dirección a la habitación. Los padres de los gemelos están cómodamente sentados en el sofá de la sala viendo la función que su hijo mayor y su nuera les dieron.

–¿La vieron? ¡Esa muchacha no sabe lo que es la educación! –dice mientras de cruza de brazos, ofendido. Al cabo de unos minutos, su hermano menor también se despide de ellos –. Espera, ¿a dónde vas?

–¿A dónde crees? A diferencia de ti, yo tengo a alguien esperándome en la cama. ¡Adiós!

–¡Este pequeño sinvergüenza! ¡Ven aquí jovencito. Te recuerdo que eres el menor y me debes respeto. Ven aquí!

–Gatito, no grites tanto y mejor ven a mirar el partido –el moreno se voltea y ve a sus padres abrazados en el sofá, entrecierra los ojos y suelta un suspiro.

–Que patético me siento –dice en susurro.

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–Darien, espera ¿Qué estás haciendo? –pregunta al verlo frenético desnudándose.

–Quiero hacerte el amor –dice como única respuesta.

–Darien, estamos en casa de tus padres. Eso no sería correcto –su voz se escucha avergonzada.

–Estoy seguro de que a ellos les dará igual. Déjame hundirme en ti, pequeña –Darien se sube a la cama y se acerca a ella como un león hambriento. La rubia traga saliva.

–Darien, cuando dices hundirte en mí, te refieres a ¿llegar hasta el final? –pregunta un tanto nerviosa.

–Sí, ya no lo soporto. Quiero follarte y devorarte entera –su voz ronca y sensual se pierde en la alcoba. La rubia suelta un jadeo al sentir como él la toma y acaricia con fuerza. Sus grandes y toscas manos recorren cada parte de ella, sus pechos, su vientre y como de golpe sus dedos se hunden en ella, buscando la humedad de su cuerpo.

–Darien espera… aún es pronto, aún… –abre los ojos y ve como el moreno se coloca un condón y se acomoda entre sus piernas. Está demasiado excitada viendo el falo de su hombre, demasiado húmeda y caliente; su coño se contrae al imaginarse siendo penetrada por él, sus pequeñas manos se ponen traviesas y comienzan a acariciar su pecho. Siente como el moreno se coloca en ella dispuesto a entrar de un solo golpe, cuando una sacudida la despierta. Abre los ojos asustada y mira a su alrededor, solo para encontrarse con la mirada preocupada del moreno.

–Amor, ¿estás bien? –pregunta. Sus hermosos ojos zafiros transmiten la profunda y sincera preocupación –¿Estabas teniendo una pesadilla?

–¿Una pesadilla? –se deja caer en la cama, tratando de recuperar la respiración. Su mente aun está aturdida.

–Estás gimiendo y moviéndote mucho en la cama –le informa el moreno–. Parecía que sufrías mucho, ¿Estás bien?

–¿Sufrir? –su boca solo puede repetir lo que escucha, y entonces como un flash, su mente repite el sueño, cada roce, cada tacto, cada beso del moreno; traga saliva al colar una mano y comprobar su humedad, y abre sus ojos impactada al darse cuenta de lo húmeda y caliente que esta. Medio mareada se levanta.

–¿Qué haces?

–Necesito mi móvil –le dice. El pelinegro la ayuda a encontrarlo y se lo entrega en las manos. Se queda absorto viéndola, pero se sorprende un poco al verla contar con los dedos.

–¡Oh mierda! –suelta, al mismo tiempo que jadea.

–¿Qué pasa? ¿Es algo malo?

–No, malo no es. Doloroso tal vez, pero no malo –el moreno se la queda mirando sin comprender nada de lo que dice.

–Amor, no comprendo de que hablas.

–¿Recuerdas que hace unas tres semanas tuve la regla? –lo mira al rostro, mientras se mete de nuevo entre las colchas al sentir el frio.

–Sí, lo recuerdo. No pude tocarte.

–Bien. Estoy en esa época del mes.

–¿Otra vez tienes la regla? –le pregunta sin darse cuenta de lo ilógico de su pregunta.

–Claro que no. Sería el infierno si tuviera la regla dos veces al mes.

–¿Entonces, que época del mes? –pregunta confuso.

–¡Oh, cielo! –suspira, mientras se recuesta y cierra los ojos, recordando de nuevo ese delicioso y caliente sueño húmedo –. Estoy ovulando.

–¿Ovulando?

–¡Día fértil!

–¿Qué?

–¡Que quiero que me folles! –chilla sin poder contenerse, mientras comienza a tocarse y gemir de lo excitada que se siente. El moreno al ver como sus delicados y finos dedos se mueven sobre la tela de las bragas, también comienza a ponerse duro.

–¿Cómo que follar? –pregunta mirándola hambriento. La rubia al ver esa mirada, gime de nuevo, recordando con claridad como la veía en sus sueños.

–Del tipo: tu polla dentro, totalmente dentro de mí –dice gimiendo y hundiendo sus dedos aún más.

–¿Es lo que quieres? –pregunta, mientras se coloca sobre ella.

–Es lo que necesito.

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Nota de Autora:

Uhhh Bueno supongo que esta vez he podido cumplir la promesa, de forma inconstante pero la he cumplido, el segundo capitulo del mes. Unos dias antes de que se acabe el mes XD

Espero que les guste el capitulo, hoy fue tranquilo...creo, por fin Serena confeso que quiere a Darien de forma indirecta pero lo hizo...ella no puede hacerlo de forma directa mirandole a la cara, porque moriria de risa primero, asi que tomen esto como una confesión. Jack es muy mono, me encanta, amo su personaje...es como un tierno y jugueton gatito, Darien seria el cachorro XDD

Se quedaran con las ganas de saber si hacen o no el amor...ni yo lo se...

De nuevo debemos agradecer a Kary Moon...ella quien me esta convirtiendo en una adicta a sus ediciones! Muchas, muchas gracias...(me esta haciendo coger mañas XDD) jajajaja muchas gracias!

Espero que les guste el capitulo, nos vemos en el proximo cap!

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Reviews:

princessqueen: jajajaja lo del gemelo era un bonus, realmente su personaje estaba decidido para mi desde el principio, lo queria gemelo y divertido XDD...lo del partido y el miedo de Serena, eso se vera mas adelante...por ahora solo lo dejare como que simplemente no le molesta...me temo que hasta aqui va a haber tranquilidad...en el siguiente cap, las cosas comenzaran a complicarse...de nuevo.

yssareyes48: jajajajaja suegros alivianados? XDD mori con eso si un poco sí...espero que te haya gustado el capitulo ^^

Carmenn: si, la sorpresa del hermano gemelo...perverso (?)...XDD

giselamoon: jajajaja mi historia tiene mucho misterio XDD aun falta mucho, hasta la fecha no he dicho muchas cosas...temo que estoy retrasando mucho la historia en ese sentido, me parece que a partir del siguiente cap, las cosas comenzaran a salir.

SELENE 333: jjajajajaja la genetica o la calentura XDD...me pregunto cual ganara XDD

SalyLuna: jajajaja con tu comentario me acorde lo de "acosador"...XDD espero que tambien te guste este cap!

Jan: jajajaja seee...hermano gemelo sexy...Darien la celaría hasta con una mosca...no te preocupes lo de gemelos o mellizos, saldra...mucho, mucho mas adelante, pero saldra. Espero que te guste el cap de hoy!

maria paolini: jajajaja me alegra que te guste la historia ^^ muchas gracias por leerla! Cualquier cosa, me puedes contactar por aqui o face.

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Bueno me parece señoritas que hasta aqui habra tranquilidad, estos dos capitulos han sido lentos y bastante serenos...si bien es cierto que han salido varias cosas (gemelo perverso sexy, confesiones indirectas...posibles bebes futuros -?-) ha sido un tanto -bastante- tranquilo...en el siguiente capitulo puede que necesiten pañuelos...yo solo aviso, igualmente si es necesario les aviso antes de publicarlo XD

Bueno nos estamos leyendo!