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Capitulo XXII

Depresión. Hades y Perséfone.

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-LUNES-

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Habia llorado todo el día, ya hasta le dolian los ojos de haber derramado tantas lagrimas, aún se encontraba inmersa en esa sensación de amnestesia, su mente seguía sin procesar toda la información, se sentia estupida, tonta, inútil y utilizada, todo a partes iguales, queria desquitarse con alguien, y para ser sincera consigo misma, cada vez escuchaba el movil vibrar contra la mesa de noche tenía ganas de contestar y empezar a gritarle al pelinegro que podia irse olvidando de ella; pero entonces se acordaba de todo lo que habia vivido con él, y se planteaba el volver a su lado. Es decir, puede que la haya acosado y todo, pero la amaba y cuidaba, y solo pensar en eso la hacia sentir peor, él se veia tan perfecto y estaba loco, puede que incluso peor que ella. Ella al menos no acosaba a nadie.

Frunce el ceño a sus pensamientos, para ella nada tiene sentido, este día se habia vuelto un infierno, desde la mañana hasta la tarde, casi se sentia violada de nuevo y sí, estaba enfadada por ello, porque está vez no es ninguna niña inocente que no sabe de la vida, era una adulta que era consciente de la maldad del mundo, de lo desquiciado que podian ser las personas, de los enfermos que estaban algunos; ella incluida. Rueda los ojos, tal vez por ese mismo motivo Darien se habia fijado en ella, es decir, una persona tan amable, dedicada y aparentemente capaz de mantener una relación no podia fijarse en ella.

Un acosador, ni más ni menos, pero menudo ejemplar era; él tipo estaba como quería, se voltea quedando boca a abajo, siente como su parte intima se contrae, genial ahora lo extraño por el sexo, ahoga un grito en la almohada, se frustra, lo odia, lo desprecia, lo extraña, lo anhela, siente que se vuelve loca, se vuelve a voltear y mira hacia un lado, suspira, escucha unos ruidos provenientes de la sala, se preocupa cuando escucha la voz de Ruka gritando. Se levanta y sale cuanto antes, niega con la cabeza al ver la escena, al final solo se rie como desquiciada al igual que Michiru.

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Era tal vez la centecima vez que marcaba el número de la rubia, está dando vueltas por todo el piso, revolviendolo todo, enojandose consigo mismo, después deprimiendose de nuevo, siente ganas de gritar, de desquitarse con alguien, lo malo, es que no tiene a nadie; no puede llamar a sus padres ni a su hermano, porque ellos no comprenderían la situación, nadie puede comprenderlo, es consciente de que ni Jedite comprendía sus emociones.

Él no estaba enfermo, no es como si hubiera acosado a cada una de las relaciones que tuvo, es más poco le interesaba las otras mujeres, él solo la queria a ella, la necesitaba a ella, suspira, tal vez por esa misma necesidad excesiva es que habia terminado de ese modo, se arrepiente de no haber eliminado toda la evidencia, habia sido un idiota por dejar todo al descubierto, practicamente él mismo se habia hechado la soga al cuello, nadie se lo dijo, sí bien existia una duda por parte de ella (sí es que la hubo) ; por si sola Serena nunca hubiera sido capaz de adivinarlo, y ahora se hallaba solo en esa casa.

Aplasta uno de los juguetes de Brownie, gime de dolor, vuelve a marcar el número de su mujer, otra vez, suena y suena pero ella no contesta, al menos ahora no lo manda al buzón de voz; pero eso tampoco lo alivia, puede que incluso sea peor, ya que ahora es como si lo estuviera ignorando, basicamente estaba pasando de él y temia que lo estuviera haciendo adrede, realmente le está doliendo la situación. Se sienta en el sofá y mira la televisión, o más bien la oscura pantalla, madre mia, como la extraña.

Bien es cierto que dicen que cuando te acostumbras a alguien, lo que más duele de la ruptura es ya no verla más, aquellas costumbres que se adquieren cuando vives con alguien, duele cuando desaparecen de golpe, por lo general a esa hora, ambos estaban sentados en el salón o en el comedor cenando, conversando de lo que habian hecho durante el día, ella hablando animadamente de lo que habia aprendido, con ese hermoso brillo en sus ojos, gesticulando con las manos, a veces recreando lo que habia sentido con su rostro, haciendolo reír, alegrandole el día, llenando su vacía vida.

Lo intenta otra vez, nada, ella sigue sin contestar; se levanta y busca un vaso de cristal y vuelve a repetir la escena del sábado en el noche, solo que esta vez no va terminar con su mujer haciendole el amor, sino solo, pensando en ella y lo lejos que debia encontrarse; y como debia estar odiandolo, sintiendo miedo y asco. Pero juraba por todo lo sagrado que tenía, que nunca se le habia pasado por la cabeza hacerle daño, nunca.

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-MARTES-

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Todo iba de mal en peor, bueno la verdad sea dicha, ya sabia que ese día iba a ser espantoso, la bomba que había soltado Lita, se terminaria sabiendo, eso era lo logico y esperado; pero no esperaba que los chicos se enfurecieran como lo hicieron, Rei y Amy se habian sentido tan ofendidas que se habían dado la media vuelta dejandola hablar sola, los chicos no se callaron, y le dijeron unas cuantas verdades, Thony habia abierto la boca, contando al resto lo que le habia dicho su novia y aunque al principio no le quizo creer, una llamada a la otra rubia del grupo y confirmo las palabras de su enojada novia (el cabreo era basicamente por no confiar en ella).

Nick era él más molesto, la miraba sin poder dar credito a lo que veía, ella no se parecia en nada a su tierna amiga o al menos lo que debaja mostrar por fuera.

-¡¿Por dios Lita, que te pasa?! -Sus ojos se aguaron por la tristeza- ¿Cuantas veces no hablamos los dos sobre ella? ¿Sobre lo mal que lo debía estar pasando? ¿Cuantas veces, no lloraste tú por ella? ¿Qué mierda pasa contigo?

-Me canse Nicholas, por favor, no es una niña, ya es una mujer que está bien dispuesta a abrirse de piernas, al parecer ya no tiene miedo del sexo -miraba con asco a su alrededor, todos los chicos ahogaron un grito, Serena giro su rostro, ocultandose detrás de la cortina dorada que formo su lacio y hermoso cabello.

-¿Estas molesta porque ella folla? -pregunto Anthony, como siempre con sus preguntas fuera de lugar, lo unico que consiguió fue que su novia y la conejita se rieran por lo bajo, una con picardia y la otra de la verguenza.

-No Thony, no estoy molesta por eso, al final de cuentas yo tengo mis pretendientes -dice con engreimiento.

-Está molesta, porque sus pretendientes solo se la follan, mientras que con Sere, primero la llenan de regalos, le compran lo que quieren y no, no la follan, le hacen el amor, hay radica la diferencia bebe -acaricia su espalda, el rubio asiente a sus palabras, la castaña se pone roja de la rabia, los chicos niegan con la cabeza.

-Esto no esta bien Lita, si tan mal te caemos, haberlo dicho antes, no haber montado todo este espectaculo. -Richard la mira con pena.

-Oh vamos Richard, ustedes me caen fenomenal, es a ese par de rubias que no me trago -señala a las susodichas, una de ellas rueda los ojos y la otra suspira.

-Ya veo, pero eso es algo malo Lita. -le sonrie con tristeza y se va acercando a Serena.

-¿Por qué? -pregunta frunciendo el ceño y entrecierra los ojos al ver como el castaño acaricia la cabeza de la rubia.

-El único motivo porque te hablamos a tí, fue porque eras amiga de la coneja -le mira y hace una mueca con los labios.- Lo siento, pero en realidad no te habriamos hablado si no fuera por Sere.

-¿Perdón? Somos amigos desde la preparatoria. -dice enojada, con las manos empuñadas.

-Nos volvimos tus amigos por la coneja, Lita. -dice Thony riendo con ironia, la castaña niega con la cabeza- Has memoria, tú no hablabas con nadie en aquel entonces; la coneja en cambio se hacia amigos de todos.

-Eso no es cierto. -susurra la rubia sin recordar nada de eso.

-No lo recuerdas conejita, pero en realidad, tú podias hablar con todos, eras bastante amable y te preocupabas por los sentimientos de los demás, sino hubiera sido por Lita, jamás se nos hubiera pasado por la cabeza lo que te pasó. -explica el rubio con los brazos cruzados.

-Están mintiendo, ella era una rarita que no hablaba con nadie. -chilla la castaña, señalando con desprecio a la mencionada.

-Lita, eres tú la que no recuerda como eran las cosas, tú la volviste así, tú la envolviste en tú mundo, ella sí bien, tenia cierta reticencia con los chicos, le hubiera ido bien, tú le hiciste meter más miedo. -informa Richard.

-Eso no puede ser cierto. -murmura mirando al suelo la castaña, niega frenética, ella no recordaba que las cosas fueran de ese modo.

-Lo siento Lita, está bien, dejemoslo de este modo, cuidate y ...-Nick toma una bocanada de aire- No te acerques a la coneja Lita, no es una amenaza, adiós.

Y con eso todos se dieron la media vuelta y fueron en busca de la peliazul y la morena, Minako había cogido de la mano a su nueva confidente, está sonreía de lado, un tanto incomoda por la cercanía de la muchacha; tenía que decirle que de verdad no soportaba que la tocaran tanto; que Darien pudiera hacerlo era un milagro. Sus ojos se entristecen, lo recuerda de nuevo.

Gime de dolor por dentro, su caliente y sexy moreno, mira el suelo suspirando, tragándose las lagrimas que retenía, lo extraña horrores, pero también no quería verlo, ¿Quien en su sano juicio quiere un hombre enfermo, acosador? Nadie, ella ya está bastante jodida para querer a alguien así de raro en su vida. Y sin embargo siente que es una hipócrita.

Ya en la residencia Tenou-Kaio tumbada en la cama llorando, se siente aún peor; se sentía como un monstruo, es decir, ¿Estaba bien que él aceptara a una mujer violada, abusada, rota mentalmente, pero estaba mal que ella estuviera con un enfermo acosador caliente?

Joder, el mundo estaba completamente jodido. O su cabeza, o la de él...Genial.

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No había dormido nada, sentía todos sus nervios de punta, cualquier ruido lo ponía nervioso, siente y tiene la pequeñísima esperanza de que la rubia vuelva y él como el tonto enamorado que es, no quiere que sí ella vuelva lo encuentre durmiendo y se marchara de nuevo. Menuda gilipollez, ella no iba a volver.

Las ideas que durante años había tenido, pasan de nuevo por su retina, encontrarla de nuevo, eso no iba a ser difícil, con un buen detective (y sí era posible, él mismo de años atrás), una vez localizada...suspira, mira a un lado y frunce el ceño. Secuestrarla, se la llevaría consigo y la escondería en ese chalet que tenía, bien, bien lo había comprado con ese propósito, pero era una casita de campo hermosa.

Y sobre todo bien alejada de la ciudad y de las personas molestas que pudiesen interrumpir sus noches de amor. Bien, en aquel entonces ajeno a lo que le había pasado, se le había ocurrido amarrarla a la cama y mantenerla saciada de sexo, había tenido la fabulosa idea de volverla loca de esa manera, amarla, una y otra vez, hasta que ella gritara que lo amaba con locura. Cuando supo lo que le había pasado, se había felicitado a sí mismo por haberse controlado; hubiera sido algo muy malo, forzarla al sexo.

Aunque eso ahora mismo tampoco lo confortaba, bosteza con la boca bien abierta, está muy, pero muy cansado, sabe que en el estado en el que se encuentra, sera de poca utilidad en la empresa, gruñe con rabia y se levanta, examina el reloj y sabe que su mejor amigo ya debe estar despierto y ya por salir de casa, decide que lo mejor es dejarle el mando a él.

-Hola Dar, ¿Cómo estás? -pregunta preocupado, el moreno suspira de cansancio.

-Mal, pero no puedo hacer nada, estoy cansado. -tose, al sentir la garganta reseca- Ocúpate de todo por hoy.

-¿No quieres que vaya a verte? -pregunta poniéndose la chaqueta.

-No hace falta. -suspira- ¿Qué se supone debo hacer? La he llamado como loco, y ni una sola vez descolgó la llamada.

-Tal vez lo mejor sea dejarla pensar Darien, ponte en su lugar, debe estar asustada. Dale tiempo.

-Ya lo se. -murmura con pesar, al cabo de un rato y una escueta despedida, él moreno cuelga.

¿Pero quien podía quitarle ese dolor del pecho? Quien lo ayudaba a respirar después de una noche completa sin ella, y madre mía, aún ni tenía veinte cuatro horas lejos de ella; se le antojaba imposible poder vivir sin ella, podían decirle lo que quisieran, que era un blando, un idiota; pero era su corazón el que se aceleraba cuando la veía, cuando la sentía y más que nada cuando la amaba con su cuerpo.

Entonces quien podía culparlo por extrañarla de esa forma, hasta el punto de perder el apetito, el sueño y las ganas de vivir, nadie.

Todo está jodido, todo. Sobre todo él, que sin ella, no era nada. Genial.

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-MIÉRCOLES-

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No tenia ganas de levantarse, quiere seguir dando vueltas en la cama, pensando él, en ella, en todo; en lo imbécil que había sido. Había sido utilizada por dios, nadie podía quitarle ese derecho, era la mismísima victima de su historia y lo que más la jodía, era precisamente eso; ya estaba hasta los cojones de ser la victima. ¿Por qué no podía ser la hermosa heroína? Se había leído un montón de libros, había visto un montón de doramas, y todas esas chiquillas con problemas terminaban bien. Bien, terminaban con un macizo millonario amoroso controlador. Ella realmente amaba eso.

Es decir, existen un montón de películas, existía un mogollón de historias con muchísimas clases diferentes de temas de amor, pero no, ella amaba esas donde los hombres eran ricos (entiéndase con mucho dinero, y bueno, lo otro también), increíblemente fuertes (en todos los sentidos), amorosos, controladores y porque no decirlo, un poco machistas. Debía tener algo muy malo en la cabeza.

Ella simplemente creía que eran sus gustos, es decir cada quien con lo suyo, unas amaban a los guitarristas sexys, otras le iban los frikis y a otras los calientes-duros-macizos-millonarios; ella evidentemente entraba en el último grupo, era como clasificar a los hombre y por favor que nadie mal entienda con las profesiones, porque habían tres clases de hombres: Los mediocres, los conformistas y los exitosos. Tal vez esa necesidad de tener a un hombre fuerte y capaz, se debía a la falta de confianza que ella poseía; sobre todo porque anhelaba encontrar a alguien que fuera todo lo opuesto a los hombres que tenía a su alrededor cuando era una niña.

Y Darien representaba todo eso, todo lo que deseaba y quería en su cama, pero claro no contaba con una variante, al tipo le iba el bouyerismo, o tal vez no. Frunce el ceño sin estar segura con sus pensamientos, es decir, el tipo tenía fotos de ella haciendo cosas fuera de casa, al menos según lo que había visto, entre todas las fotos ella no estaba desnuda o dentro de casa. Aunque eso ya sería el colmo...o puede que no.

Golpea la cama con un puño, se retuerce, se maldice y se odia a sí misma. Ahora no tenía a nadie que se ocupe de ella; su "madre" la había mandado al demonio cuando ella muy cortesmente (es cierto, había sido educada) le había dicho que sí ya había decidido "hacerse de marido", era su responsabilidad cuidarse sola, en ese momento había dicho:

-Esta bien Ikuko, puedo cuidarme sola, solo quería decirte que ya tenías tú casa de vuelta.

-Bien, la alquilaremos y así ganaremos algo de dinero, contigo allí solo era un desperdicio de propiedad. -dijo con la voz normal, demasiado normal, era una madre diciéndole eso a su propia hija.

-Bien, que tengas un buen embarazo. -le deseo suerte, una parte de ella aún la amaba, esa mujer le había dado la vida.

-Sí, el bebe está muy bien, está creciendo. -se ríe, una risa burbujeante, llena de felicidad verdadera, el corazón de la rubia se estrujo al escucharla.

-Bien. -se aclara la garganta tapando el móvil para que no la escuche- Adiós. -dijo y colgó, no podía seguir escuchando esa voz de felicidad por su nuevo y mejorado hijo.

Había llorado ese día, recordaba que, cuando él moreno llegó, la encontró en el sofá sorbiéndose la nariz y a Brownie a su lado consolándola; recordaba el rostro del moreno, se veía preocupado, triste incluso, asustado, le habia preguntado lo que había pasado y después de contárselo, él simplemente la mantuvo en sus brazos, una vez se calmo se separo de ella unos diez minutos, cuando volvió le sonrío y la llevo consigo.

-Oh Darien. -susurra emocionada al ver la mesa puesta con una cena exquisita, todo tan bien decorado- ¿Por qué? -le mira confundida- No podías saberlo, lo que ella me diría.

-En realidad, está noche pensaba darte la bienvenida como se debe. -mueve la silla y la invita a sentarse, ella con los ojos rojos y las mejillas sonrosadas se sienta, Brownie a su lado ladra y se recuesta a sus pies.

-¿La bienvenida? -pregunta mirándole sentarse.

-A tu hogar. -señala con ambas manos todo a su alrededor, para darle más énfasis a sus palabras.- Está casa, es tuya, quiero que sea tuya, quiero que la sientas como tú nuevo hogar.

-Darien. -susurra y otra vez siente las lagrimas.

-Quiero que seas la ama y señora de está casa -le dice sonriendole, se inclina sobre ella y deposita con cuidado y amor un beso en sus labios, un roce, un delicado y cuidadoso beso, sin nada lascivo, sin nada sexual de por medio, solo un beso.

Ella había llorado de nuevo de felicidad y tristeza, solo le había dicho que era por un motivo, no había querido decirle, que ella nunca tuvo un hogar, y que por tanto no se estaba mudando a un "nuevo hogar", sino al que sería el primer lugar donde le daban la bienvenida.

Agita la cabeza, por cosas como esas es que se le hacia imposible olvidarse de él.

¿Quien en su sano juicio olvidaría a ese tipo de hombre? Una estúpida.

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A estás alturas se daba por el hombre más infeliz, estaba convencido de que la rubia lo odiaba, que lo despreciaba, que le tenía asco, que la próxima vez que le viera a la cara, le escupiría. Estaba siendo dramático, estaba revolcándose, regocigandose en su dolor, dejándose envolver, se sentía como estar en el infierno y él era el dios del inframundo, rodeado de muerte. De su propia muerte.

¿Entonces si él era el tan odiado dios de los muertos, él tan odiado Hades, donde estaba su hermosa, tierna, pura y floreada Perséfone? ¿Donde estaba su hermosa diosa primaveral? Porque no volvía a él, a alegrarle sus días, ¿Acaso era porque estaban en primavera? ¿Ella volvería con su madre?

Se levanta de golpe de la cama, entrecierra los ojos y niega con la cabeza, no estaba alucinando, ella no volvería con su madre; entonces vuelve a gruñir, porque sabe que existe esa posibilidad. Solo espera que a diferencia de Perséfone, su hermosa diosa no vuelva con la malvada madre controladora.

Era preferible que vuelva con él. ¿No?

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-JUEVES-

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Hunde la cabeza en el agua de la bañera, tal vez si se queda allí cinco minutos muere ahogada. Abre los ojos y recuerda al moreno y esas deliciosas y salvajes horas en la bañera, donde el hombre la azotaba como un animal, gruñe de excitación; traga agua y saca la cabeza, abre la boca y toma una gran bocanada de aire.

-Dios, estuve a punto de morir. -jadea por oxigeno- Soy una maldita pervertida. -sigue jadeando y se recuesta, relajándose o intentándolo.

Suspira y mira hacia arriba, la espuma a su alrededor le indica que Michiru se ha pasado con las sales y el jabón líquido, pero le da igual, esa tarde solo estaría metida en el agua, recordando como su atractivo y caliente hombre le hacia el amor, y sí se ponía contentilla podría hacer uso de sus manos, e imaginar que era el mismo pelinegro quien lo hacia, suspira y se deja llevar. Era lo mejor. Él tipo la acosaba, pero cuando era la hora de amar, Darien se lucía.

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Jedite lo había estado ayudando, como todo buen amigo; había estado pasando las horas con él; y solo lo enviaba a casa ya pasadas las once y según él listo para meterse a la cama y dormir, que equivocado que estaba, como podía dormir en la cama, donde había durante horas amado a su mujer, donde le había hecho el amor hasta quedarse seco, hasta agotarse así mismo, cayendo desplomado sobre ella, satisfecho y contento.

Era cierto que por las mañanas se levantaba "contentillo" y tenia que hacer uso de nuevo de su amiga manuela, como antaño, lo cierto es que gracia no le hacia, es decir, que hombre en sus cabales prefería su mano a su estrecha y sedosa mujer; él no. Pero en las noches, la depresión era su amiga, estaba acompañándolo, velando por él, y la soledad envolvía cada centímetro de la casa. De vez en cuando rebuscaba entre las pertenencias de la rubia, buscando por alguna prenda con su olor, eso solo lo hacia sentir peor, ahora le estaba dando la excusa a personas que no podían comprenderle. Pero como nadie podía verle, poco importaba sí olía la ropa de su princesa.

Sin embargo, esta noche, mientras buscaba alguna prenda sexy de su rubia, volvio a encontrar ese juguete que había visto cuando se la llevo de esa casa, ahoga un grito cuando se da cuenta de lo que es.

-Mierda. -susurra y lo vuelve a dejar en su lugar- Un maldito consolador. ¿Qué hacia ella con eso? -pregunta a la nada, y su amiga el silencio le dio la respuesta, niega con la cabeza irritado- Eres idiota Chiba, ¿Qué coño crees que hacía con eso? El pure de patatas, lo dudo.

Gruñe y se vuelve a la cama, él no sabia que su mujer tenía eso en casa, ni siquiera se podía plantar la idea de que ella haya continuado usándolo con él a su lado. Traga saliva, y siente como Darien junior se despierta, gruñe y se levanta derechito al baño, era un hombre después de todo. Y pensar en su mujer tocándose, dándose placer y gritando por el orgasmo, bien, esa fantasía no ayudaba en nada a su palpitante polla.

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-VIERNES-

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Le quería, hoy en día podía pensarlo, sin negarse de lleno, es decir había avanzado lo suficiente para aceptarlo dentro suyo; otra cosa era decirlo en voz alta, esperaba que nadie la presionara para ello. Pero bueno, había aceptado eso el sábado en la noche, después de acordarse de cuando lo conoció; y bien habia consumado el hecho dejándose amar, y porque no aceptarlo, cuando le fue buscar después de no sentirlo en la cama, allí tomando, ¿Con aquel vocka o era whisky? Bien, con lo que sea; había terminado de entregarse cuando le había hecho el amor. Había amado entregarse de esa forma, había amado poder ser capaz de amar.

Pero ahora la fuente de su amor, estaba lejos; rueda los ojos, ella se había alejado sí era literal con el asunto, pero lo importante era que no estaba a su lado, vuelve a rodar los ojos; ella era la que se había alejado. Mira a un lado, extraña a su moreno y a Brownie, su hijo era un traidor. Él y Ryuto, maldito psiquiatra parecía que se habia puesto de su lado, gruñe al recordar lo que le había dicho sobre la hipocresía y como mucha gente tenia fetiches raros, o al menos eso había entendido, aunque eso no era lo más importante.

Quería tenerlo a su lado, su fuerza se estaba rompiendo, poco a poco; anhelaba tenerlo sobre ella, o detrás de ella y después abrazándola con sus fuertes y gruesos brazos.

-Ahhh madre mía, terminare de nuevo en su cama y en sus brazos -suspira y ahoga un grito- Y lo peor, es que lo deseo con todas mis fuerzas.

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De solo imaginarla en brazos de otro lo volvía loco, verla abrazando a otro hacía que su sangre hirviera; no es como si la hubiera visto, pero tener un sueño (o más bien pesadilla) del asunto solo hacia el asunto más insoportable, quería tenerla en su cama, para poder vigilarla, para poder tenerla a buen recaudo, saber que era solo suya, como dijo aquella vez Kou, quería tenerla dentro su jaula. Pero ella más que un cisne, era una diosa, una hermosa diosa de la primavera, la dejaría allí, para él.

Tal vez en vez de una jaula, lo mejor sería la fortaleza del Inframundo, custodiada por Cerberos, y con todo el poder para hacer y deshacer lo que quisiera con su hogar; justo así, como la hermosa Perséfone; tal vez lo mejor era hacer como en la mitología, debía ir y esperar el momento adecuado, cuando estuviera descuidada y entonces raptarla y poseerla. Hades había usado una granada, para él una granada debía ser un embarazo.

-Debo embarazarla -murmura en la almohada, antes de caer en los brazos de morfeo- Debo amarla.

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-SÁBADO-

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-¿Estás mejor? -pregunta Ruka recostándose en el marco de la puerta.

-Bien. -murmura contra la almohada, la rubia rueda los ojos.

-Te pregunte sí estas bien, no si quieres algo. Cariño va siendo hora de que reacciones, vas a la universidad, estudias, medio comes y te hechas a la cama, puedes enfermarte.

-Me acosaba Ruka. -susurra.

-Sí, te acosaba, en pasado. -sonríe con pena.

-Puede volver a hacerlo Ruka, quien sabe sí no lo esta haciendo ahora. -se encoge en su cama y mira hacia los lados nerviosa.

-Serena dudo mucho que lo este haciendo, no sabe donde estás.

-Ruka no se si lo sabes, pero los acosadores se las ingenian para saber donde están sus victimas.

-Uhh está bien, en eso tienes razón, pero pensaba que no te había molestado.

-No me ha buscado en la universidad. -dice con rabia, con el ceño fruncido.

-Pareces enfadada por eso. -sonríe, alza una ceja.

-Por favor Ruka, el tipo me acosa por años y cuando ya me tiene, me desaparezco y no me busca. Claro que estoy cabreada, ya me doy cuenta cuanto le importo. -se cruza de brazos, la rubia frente a ella niega con la cabeza.

-¿Porque no le llamas y hablas con él? -la mira detenidamente.

-Por dios Ruka, el tipo está enfermo. -medio grita exaltada y se vuelve a tumbar en la cama.

-Entonces olvídalo. -dice sin más, la rubia le dirige una mirada de odio.

-Él no parece ser malo. -le defiende.

-Entonces habla con él y que te explique porque lo hizo. -suspira, la rubia había vuelto a tirarse en la cama.

-Podría raptarme Ruka. -murmura con la voz suave, casi como si ronroneara y deseara que se la llevara con él.

-Ustedes están hechos el uno para el otro, se que deseas eso cabeza de bombón.

-Es enfermo, claro que no. -se defiende, aunque su voz suena débil y poco fiable.

-Sere, aún recuerdo de que hiciste tú trabajo de recerca, mitología griega, sobre raptos cariño. Raptos. -insiste.

-¿Y qué con eso? -gira su rostro, ocultando su sonrisa.

-Serena, estabas obsesionada con el rapto de perséfone, mira aún recuerdo el nombre y es porque tú solo hablabas de eso, amas la idea de un hombre forzándote a amarlo. -mira el suelo, y niega con su cabeza contundentemente- Aún a pesar de tú pasado, lo cierto es que siempre encontre raro el asunto, deberías odiar eso, pero tú por el contrario pareces amar que un hombre te poseya de esa forma; por eso no me extraña que hayas caido en sus redes.

-Eso no es cierto. -la mira, sonrojada.

-Serena, acéptalo; él te dio algo que tú necesitabas y tú le ofreciste algo que el deseaba, tal y como se ve desde fuera, es básicamente lo que pasa con las princesitas Disney, las pobres tontas no pueden luchar contra el sistema, él hombre es que el te hunde, pero es él hombre mismo quien puede salvar a una mujer.

-Feminista. -susurra- Siempre con esas ideas.

-Es la verdad, te dije hace años que podia ayudarte, pero decidiste seguir soportandolo, preferiste vivir bajo el mandato de alguien, cariño amas que te sublimen, eres una sumisa por excelencia.

-Eso es horrible. -susurra sin mirarla.

-Es la verdad y lo sabes, mira tal y como yo lo veo, el tipo te ha dado más de lo que lo ha hecho tu madre durante estos años, ¿Qué sea un acosador? Parece solo un mal pequeño, te ha cuidado y según tú misma, parece que te ama; incluso te presentó a su familia, mira cariño está en tus manos ver que haces, eso sí, hoy te quiero hermosa, ya sabes que Michiru insiste en está reunión.

-Ella está en contra de lo que dices, me ha dicho que debo alejarme de él como si fuera la peste. Usualmente las personas dirían eso Ruka, ¿Porqué tú me dices que le de una oportunidad?

-Porque no has escuchado su versión, y porque te recuerdo que casi pierdo a Michi porque ella se negaba a escucharme, si lo hubiera hecho nos hubiéramos ahorrado tanto dolor, así que pienso que aunque hayas visto todo eso, puede que exista una explicación; como también puede ser que simplemente sea un acosador.

-¿Piensas que existe alguna explicación que lo salve, Ruka?

-Sabes aunque sea cierto, que te haya vigilado y tal, míralo por este lado, nunca te hizo daño, jamás te molesto de alguna forma pervertida y cuando decidió "conquistarte" lo hizo con calma; que haya hecho las cosas mal en un principio, no significa que no te amé.

La dejo después de haberle dicho lo que pensaba, eso no ayudo en nada, solo la confundió aún más, ya que también consideraba la opinión de Michiru, y ella le había dicho que lo mejor era alejarse del pelinegro, pero aunque a ratos pensaba igual que la peliazul, lo cierto es que cada vez que se acordaba del moreno, su corazón se aceleraba pensando él, en su sonrisa, en sus ojos. Lo extrañaba, anhelaba sus besos, su cuerpo, y bien, si es sincera consigo misma, otra parte de su anatomía también lo añora, hunde su rostro y se enoja consigo misma.

-Eres una maldita pervertida Serena, solo piensas en sexo. -se dice así misma- Pero joder con el tio, se mueve malditamente bien, me hace sentir tan bien. -murmura y se retuerce en la cama.

Escucha como alguien golpea la puerta, alza el rostro y permite que pase, sea quien sea.

-Hola, ya está la comida. -le informa la modelo.

-Gracias Michi. -se levanta y la sigue, la ayuda a poner la mesa, y ya todos sentados comienzan a devorar la deliciosa comida de la peliazul.

-¿Estás segura que tienes que ponerte? -pregunta por tercera vez.

-Sí Michiru, tengo que usar, aunque no entiendo porque tanto alboroto.

-Estoy emocionada, te aseguro que te va a gustar Sere, es un buen chico, ya veras. -sonríe y mira su plato, las dos rubias se miran y comparten una mirada cómplice.

-Aún con lo mismo cariño. -se estremece su novia.

-Vaya creí que ya habías desistido de la idea Michiru. -dice la rubia, hace una mueca con sus labios y mira el plato para pinchar un trozo de carne.

-Claro que no. -traga lo que tiene en la boca y hace un puchero- No me parece justo, he querido presentártelo desde hace años, pero tú siempre me diste largas y ahora me sales con que vivías con un psicópata, no señorita, ahora soy yo la molesta, lo conocerás y veras como te vas a arrepentir por no haberlo conocido antes.

Ambas rubias suspiran y sin que la mujer frente a ellas se de cuenta, niegan con la cabeza; para Serena es extraño, su amiga había estado obsesionada con la idea de presentarle al susodicho chico perfecto, sabia de buena tinta (Haruka) que el tipo no era la gran cosa, ella lo habia descrito como alguien normal y demasiado serio, y que además no estaba interesado en las chicas, Serena se hacia una idea de que hablaba, pero Ruka no habia querido decirle nada a su novia, no quería hacerle notar que su amigo, no es que fuera tímido (explicación que había dado cuando él tampoco se presento en la cita a ciegas), sino que caminaba por la otra acera.

Ninguna de las dos había querido decirselo, y no es que Serena lo conociera, pero se fiaba de Ruka, ahora cuatro años después la peliazul volvia a insistir y está vez al parecer habia ganado, es decir, ella no tenia donde escapar, no tenia como librarse de esa, se sentia en un gran compromiso; y no sabia porque pero al parecer el pobre hombre tambien se vio obligado, no conocia sus motivos pero vaya, Michiru lo habia conseguido; ahora tenía que arreglarse para un homosexual, alguien que evidentemente no iba a estar interesado en ella ni por asomo. Menuda semanita.

Se ofreció a lavar los trastes, así al menos podía dejar de pensar en su dios griego aunque fuera unos minutos, sin embargo no esperaba que Michiru también la acompañara en la cocina, le daba un poco de gracia, la mujer se desenvolvía en la cocina como esas mujeres de los sesenta, cocinaba, se movía con gracia y preparaba la comida de la tarde con alegría, parecía feliz de haber conseguido lo que quería. Sin darse cuenta habían dado las cinco de la tarde, lo que volvió un poco loca la casa.

La primera en entrar en la ducha había sido Haruka, alegando que ella era la que menos se demoraba, Michiru le siguió por orden de Serena, le había dicho que así le daba tiempo para alistar su vestido, la mujer la habia mirado de aquella forma tan...tan...como si fuera detestable, la peliazul había señalado su habitación y le había ordenado que fuera rápido, ella hizo caso. Cuando por fin estuvo duchada y algo más relajada, pudo sentarse frente al espejo y comenzó a maquillarse, después de secarse el cabello, decidió ondularse el cabello con la tenaza, estuvo satisfecha cuando vio su cabello rubio completamente hecho bucles, pero se entristeció al recordar a Darien, estaba segura que él le diría que se veía hermosa.

Se desespero cuando escucho el timbre del telefonillo, ahogo un gritito y se encogió cuando vio la puerta abrirse golpe.

-Apúrate, ya esta aquí, te quiero en cinco minutos afuera Serena. -le gruño entre dientes.

-Sí -susurra, se levanta y se pone crema en todo el cuerpo, se ve una ultima vez en el espejo, le gusta la ropa interior que lleva, es sexy y perfecta para el vestido que va a ponerse, rueda los ojos, otro regalo del moreno.

Un vestido rosa pastel que le llega hasta las rodillas, con un hermoso lazo en la cintura, con forma de corazón en la zona del busto, en forma de campana, tierno fue lo que había dicho el moreno, con los tacos blancos a juego, se mira en el espejo, le gusta lo que ve, se ve hermosa, se sonríe y se pone a coquetear consigo misma, se guiña un ojo.

-¿Que haces? -Haruka la mira con la boca abierta y niega ligeramente con la cabeza, entrecierra sus ojos al verla guiñándose un ojo de nuevo, ella antes, nunca, nunca hubiera hecho eso.

-Me digo a mi misma que soy hermosa. Mi acosador dice que primero debo decírmelo a mi misma para que el resto también se de cuenta. -hace un morrito y se lanza un beso.

-Uhh pues vaya, no estaba equivocado pero...-la rubia entra del todo- Tú pretendiente está afuera, esperando y Michiru se está poniendo nerviosa.

-Bien, bien ya salgo -suspira pesadamente, se da la vuelta- Oh espera -se acerca a su neceser y rebusca entre sus cosas- Aquí está.- encuentra el frasco de cristal con el delicioso aroma, se pone un poco en su cuello, en la zona del busco y en...bueno en aquella zona, no es que esperara nada del tipo, pero digamos que es la costumbre.

-Venga chica. -sale antes que ella y va directo al salón, Serena la sigue mordiéndose el labio, agacha la mirada y cierra sus ojos lamentándose de lo que esta pasando.

-Oh ya esta aquí, venga mujer. -la llama, la susodicha mira hacia otro lado- Venga tú también, ¿Por qué os ponéis así? Ven Serena, quiero presentarte a Darien.

...

..

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Había escuchado el consejo de Jedite, no le había quedado más remedio en realidad, su camarada le había aconsejado que era mejor darle su espacio, dejarla sola para que pensara las cosas, que se tranquilizara y entonces ella decidiera que hacer; evidentemente esa última parte no lo convencía pero no le quedaba de otra. Había decidido mantenerse al margen. Esa semana pasó muy extraña para él, había pasado como si nada, como en una especie de burbuja, los días pasaron y para ser sincero, solo sentía depresión en las noches, cuando se acostaba y no tenía a quien abrazar, a quien besar, a quien hacer el amor.

Sin embargo había sobrellevado bastante bien la situación, todo lo bien que pudo, su mejor amigo lo había apoyado bastante, acompañándolo y haciéndole pasar el rato, para que no pasara tanto tiempo en casa, básicamente estaba usando la casa solo para dormir y ducharse. Se sorprendió mucho cuando su mejor amiga, su única amiga mujer en realidad lo llamo en jueves para invitarle a cenar, había dicho que no en un principio, pero ella, su querida Michiru se había salido con la suya. Además en cuanto más pasara fuera, mejor para él.

El viernes en la noche la peliazul había llamado de nuevo, había insistido en que fuera bien vestido, eso encendió todas las alarmas y comprendió de que iba el asunto.

-No, Michiru, no, ya te dije que no me interesan las citas a ciegas. -le gruño.

-Vamos Darien, me la debes, te juro que la chica es un amor, es tal y como te gustan. -medio le chilla y medio le ordena.

-¿Así, y como me gustan? -pregunta moviendo algunas carpetas de la mesa, llevando el móvil pegado a la oreja usando su hombro.

-Es como una damisela en apuros, sientes una debilidad por las chicas que necesitan ayuda Dar. -él no puede verla, pero ella está rodando los ojos.

-¿Desde cuando me gustan así? -pregunta ofendido.

-Oh vamos Darien, ¿Te acuerdas de Melanie, esa chica tan mona, tierna y educada? -pregunta con ironía.

-Si Mich, me acuerdo. ¿Qué con ella? -pregunta guardando algunos de los archivos en el armario.

-¿Bien, recuerdas ese enamoramiento que tuviste con ella, cuando descubriste que la muchacha tenia problemas en su casa y que para adornar el asunto, era adoptada?

-Para empezar, el problema era ese, y de allí su estado de rebeldía y eso del enamoramiento, ya ni me acuerdo. -por un segundo, se siente infiel, como si estuviera traicionando a su hermosa mujercita rubia por recordar una vaga fantasía de su adolescencia.

-Pues yo sí que lo recuerdo, vamos Dar, está chica te encantara. -respira con fuerza- Sí me hubieras escuchado años atrás, ahora mismo podrías estar casado con ella, te juro que es un amor Dar.

-Michiru de verdad...

-Venga Dar, mañana nos vemos, y te juro que sí no vienes, como aquella vez que la dejaste plantada te juro que lo pagaras caro. -amenaza, y cuelga dejandole sin tiempo para rechistar, al final solo suspira y decide que no le queda de otra.

La mañana del sábado decidió hacer lo mismo que sí estuviera la rubia, se quedo en la cama, dando vueltas, pensando en ella, a veces solo mirando el techo, otras pensando en que pensaría ella, sus pensamientos eran así de interesantes, sabe que sí alguien lo viera, solo se moriria de aburrimiento, gruñe y se levanta, solo para llamar por teléfono y ordenar comida, vuelve a lanzarse a la cama y espera, casi se queda dormido de nuevo, justo cuando llegó la pizza. Está vez decidió comer frente al televisor, por primera vez, de forma voluntaria decidió ver ese programa que su mujer tanta disfrutaba. Al cabo de cinco minutos ya estaba gruñendole al televisor y rodando los ojos continuamente; casi como si ella estuviera hay, casi.

A las cuatro de la tarde decidió que ya era hora de levantarse y ponerse en marcha, al final se decidió por unos pantalones jeans, una camisa manga larga de un rosa muy suave, y unos zapatos casuales; sonríe nostálgico, la rubia había elegido esa ropa, le había dicho que se veía guapísimo vestido así, el había jugado con ella diciéndole que él se veía guapo con cualquier cosa; ella se había reído y había dicho que sí, que era muy atractivo, eso lo hizo sonreír.

Otra vez esa sensación de traición, no le gustaba la idea de pensar de esa forma, él sabia que iría, comería, charlaría con su mejor amiga, conversaría con su pareja y seria educado con su cita, entonces cuando todo acabara, de forma muy amable, se largaría de ese lugar, sin darle tiempo a Michiru de que organice otra cita. Aunque se sentía orgulloso, durante años había podido librarse de esa cita, niega con la cabeza, al final ella le había ganado.

Sale de la finca y elige la moto, tenia mucho que no la montaba; desde que habían acarreado con Brownie era imposible salir en moto; por esta noche quería sentir el aire contra su rostro, se pone la chaqueta de cuero junto con los guantes a juego, se coloca el casco negro y se monta, enciende el motor y arranca, se dirije con velocidad a su destino; estaciona la moto frente a la portería del piso de la parejita y llama al telefonillo; sin embargo se sorprende cuando escucha otra voz.

-Hola. -se escucha por el interfono.

-Hola soy Darien. -dice dudando.

-Sí lo se, soy Haruka, Darien. -explica quien es.

-Vaya tu voz ha cambiado, no te reconocí. -se rie nervioso, sabe que la rubia siempre lo ha odiado, y lo comprueba cuando la escucha gruñir, niega con la cabeza.

-Ya te abro. -dice y se escucha el sonido tipico de cuando la puerta se abre, Darien empuja la puerta y entra, directo hacia el ascensor, respira varias veces mientras sube, cuando llega a la planta, camina tan lento como puede, la puerta esta medio abierta y justo cuando la está abriendo, una hermosa mujer aparece frente a él.

-Dar, ya estás aquí, venga entra hombre, no seas tímido. -se rie, dandole dos besos en cada mejilla saludándolo- ¡Ruka venga mujer, salúdalo! Ustedes dos siempre alejándose uno del otro, madre mía, que manía.

-Buenas tardes Haruka. -saluda Darien, hondeando la bandera blanca, a la rubia eso le da igual, se acerca y le tiende la mano, el moreno responde de forma inmediata.

-Buenas tardes. -dice y nada más.

-Bueno, pasemos a la sala. -empuja a ambos al salón- Ruka porque no vas por ella, se esta demorando demasiado. -entrecierra los ojos, dándole el mensaje a su novia, ella comprende y va por la otra rubia.

-¿Y como has estado? -pregunta sonriendo honestamente, el pelinegro no sabe que decirle.

-Bien, supongo. -medio murmura mirando al suelo.

-Vamos Dar, ha pasado algo que no puedas contarme. -le mira preocupada, él moreno sigue viendo el piso y va a responder cuando escucha unos tacones contra el suelo, respira hondo y vuelve la sensación de traición, mira hacia otro lado.

-Oh ya esta aquí, venga mujer. -escucha como la llama, a ella, a esa otra mujer- Venga tú también, ¿Por qué os ponéis así? -pregunta confundida, se sorprende escuchar como la otra parte también está siendo coaccionada- Ven Serena, quiero presentarte a Darien.

Ese nombre, alza su rostro, solo para ver las pupilas dilatadas de ese hermoso rostro que ama, ella tiene la boca abierta, su respiración se corta y abre los ojos de golpe.

-Oh mierda. -la escucha, y está seguro de que sí el pudo, las otras dos mujeres también.

-Serena. -susurra, su voz sale en una suplica, en un lamento, le duele incluso pronunciar su nombre, ella le mira, le recorre con la mirada, vuelve a su rostro, su rostro se contrae, pareciera que le duele verlo. Él tampoco puede evitar poner ese mismo rostro, le duele verla y saber que no puede acercarse, no a menos que ella lo deje, sufre porque la ha extrañado y hasta no saber porque ella pone esa expresión no puede hacer nada.

-¿Se conocen? -pregunta emocionada la peliazul, mirando de hito en hito.

-Sí, algo así -susurra la rubia, mirando al suelo, entonces una enorme masa de pelos aparece y se abalanza sobre el moreno.

-¡Brownie! -grita el moreno, recibiéndolo, dejando que el animal lo llene de babas- Dios, parece que te has vuelto más gordo. ¿Cómo has estado bebe, has cuidado bien de mamá?

-¿Conoces a Brownie? -la peliazul frunce el ceño.

-Supongo que se puede decir que es más que eso. -murmura, y sigue acariciando al perro, entonces aparece otro, misma raza, diferente color y va directo a él, solo que no con buenas intenciones, va directo a su entrepierna, haciéndolo erguirse de inmediato- ¡Joder con el puto perro! ¡Michiru agarra esa cosa salvaje que tienes por mascota!

-Eh, Sidney ven aquí -lo llama su primera dueña, la rubia que sonríe satisfecha después de ver que su hermosa labradora aún recordaba el olor del moreno.

-Vaya. -dice sorprendido Darien y mira a la rubia, que lo está viendo sorprendida- Mira, es un labrador, el perro del que te había hablado, es ella. -lo señala, la rubia asiente, porque en cuanto vio al animal lanzandosele encima recordó la anécdota que le había contado.

-¿Haruka le enseñaste a hacer eso? -pregunta Serena a su amiga, ve como ella mira al moreno y después a ella, entrecierra los ojos.

-Quiero un abogado, no diré nada si no tengo un abogado -rechina los dientes- Además eso no es lo importante, ¿Ustedes de donde se conocen?

-Acosador -dice la rubia encogiéndose de hombros.

-¿Acosador? -Haruka la mira confusa, Serena rueda los ojos y la mira como cansada.

-Ruka llevo hablando de él toda la semana, es increíble que ya lo hayas olvidado. -dice y alza una ceja, la primera en comprender es Michiru.

-¡Joder! ¿No jodas Darien, que mierda hiciste? -le chilla en el oído, se acerca a él peligrosamente, este retrocede, sabe que Michiru es muy sensible con esos temas.

-Mierda Michiru no hice nada. -la chica entrecierra sus ojos- Nada malo, joder. Bien, me equivoque, tendría que haber quemado todo eso, pero jod-Un golpe en toda la espinilla, lo hace alejarse, retrocede de su agresora, Serena ahoga un gritito y salta, para ponerse frente al moreno.

-¿Qué coño haces Michiru? -le chilla, la mira enojada.

-El tipo te acosa, te viola y tú lo defiendes, ¿Eres idiota? -está mucho más que cabreada, traga saliba, saber que un buen amigo habia hecho eso, la hace sentir enferma, se sorprende cuando ve a la rubia gruñiendole.

-Joder Michiru, ¿Sabes lo que es un puta violación? ¿Entiendes el significado de eso? Porque yo sí lo se y él nunca me obligo, básicamente era yo quien saltaba sobre él, a mi no me vengas con esa mierda, además si alguien va a golpearlo, espero ser yo y no otra mujer -sus fosas nasales se expanden, tratando de tomar oxigeno y serenarse, para no saltarle encima.

-Estoy bien amor, no es nada. -dice el moreno intentando calmarla.

-Tú mejor calla. -se voltea- ¿Se puede saber que coño haces tú, aceptando una cita a ciegas?

-Bueno Michiru me obligo, yo..-la mira, frunce el ceño- ¡Tú también estás aquí, joder eres mi puta cita, no me vengas con esas!

-Mira, yo llevo evitando esto desde que tengo dieciocho años así que no...

Ambos se quedan mirando a los ojos, entre abren sus labios, niegan con la cabeza.

-¿Michiru, ella es quien siempre has querido presentarme? -pregunta sin despejar su mirada de ella.

-Sí -le responde entre dientes.

-¿Él era el gay del que me hablabas Ruka? -el moreno frunce el ceño y enseguida niega con la cabeza.

-Bueno, mira tú, yo creía que era de nuestra acera, pero ya ves -dice intentando defenderse- Él tipo solo le iba el acoso, cada quien con lo suyo.

-Joder. -murmura el moreno, la rubia suspira y se aleja de allí, con el movimiento sus rizos se mueven, el moreno sigue cada movimiento con su mirada y de forma automática la sigue, para Michiru la mirada de fascinación y amor no pasa desapercibida, eso hace que le baje un poco el enojo.

-Tengo hambre. -dice la rubia- Mich, venga, vamos a poner la mesa. -él moreno aún continua detrás de ella, Ruka sonríe sarcástica al verlos.

-Esto no me gusta. -dice gruñendo, Michiru.

-Bueno amor, eres tú quien durante los últimos años ha intentado unirlos, mira, lo has conseguido. Aunque el asunto es un poco bizarro -se aleja de allí, yendo directo a la cocina.

-Joder.

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Nota de Autora:

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Se que unas disculpas se quedan cortas, jodidamente cortas, así que espero puedan comprender. Como sabían el anterior año escolar estaba en mi último año de bachillerato, luego el accidente de mi madre y luego comencé mi siguiente paso para convertirme en una profesional, las cosas simplemente se dieron de esa forma y por varios motivos no he podido actualizar, así que como recompensa subiré hoy uno y mañana el siguiente, tal y como lo veo, sí es posible lo subiré a lo largo de la semana, dando por terminada la historia.

Otra cosita, a partir de aquí hasta adelante los capítulos no estarán editados por nuestra querida Kary, no significa que no los vaya a editar, pero por cuestiones de tiempo y porque no quiero hacerlas esperar más, he decidido publicarlos los capítulos finales sin la correspondiente edición, así que si encuentran errores garrafales, lo siento.

Dicho esto, espero puedan perdonarme y dejarme sus comentarios XD. Realmente quiero saber que piensan, dado que ahora está en pleno climax...Espero disfruten de los siguientes capítulos y los últimos de esta entrega.

Os recuerdo, que aquellas personas que no tengan una cuenta y deseen dejarme un mensaje utilicen un nikname, muchas gracias.

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Reviews:

Princeessqueen: Lo sé, hay muchas personas falsas que te sonríen a la cara y te dicen que puedes contar con ellas, al final es solo hipocresía, quería darle un deje real a la historia, por eso, con lo de Lita termino así. Lo de Darien salio sin más, en realidad al principio no tenía muy claro como iba a enterarse Serena de la verdad...al final solo salio así. Pero me conoces, y sabes como va la historia XD. Cuídate cariño y ya nos estaremos hablando por interno.

Usagui Michiru: Lo sientoooo!...Juro que lo siento mucho, no se si me has esperado hasta ahora, cuando lei tu comentario hace meses me alegro mucho que te gustara mi historia. No estaba en mis planes que pasara tanto tiempo desde la última actualización, lo siento. Espero que disfrutes este cap y haya merecido la pena la espera.

SELENE 333: jajajajaja todos son unos brutos! Así son los hombres, y Serena, bueno ella tampoco se queda atrás. Y sí, tenía que ser el karma, esa fue la escena más logica y normal que pasaría. Tenía que pasar, era jodidamente necesario esa ruptura. Espero y disfrutes este capitulo.

Yesqui 2000: Tú comentario me ha sacado una sonrisa triste, porque llevas razón, al final ellos terminaran juntos como siempre debió ser, y sí, Lita es una hija de...

Carmenn: Vaya! No te has sorprendido con lo de Lita?...No me extraña, antes de escribir ese cap lo relei todo y me di cuenta, que inconscientemente la había hecho así. Y lo de Mina fue porque muchas veces juzgamos y nos dejamos llevar por las apariencias y lo que nos dicen. Con mi madre ya estamos bien, gracias.

GiuliiVazquez: ^^ No eres la única, Lita es como es, algunas personas (Tú incluida, se habían dado cuenta de la verdadera personalidad de Lita, ironicamente solo cuando relei la historia me di cuenta de lo cabrona que era...lo sé, soy la escritora)...Jed, es Jed y es una cosita muy mona y sensible. Y Serena se iba a enterar sí o sí. Me encanto tú última frase: Hay que disfrutar la felicidad del momento.

"Guest": Tienes toda la razón, pronto sabrán como avanzar las cosas. Hoy publicare esto y como recompensa por esperar tanto, para mañana estará el siguiente cap.

C-ELF: Unnie! No sabes lo feliz que soy de tener una lectora ELF. -/- Estamos conquistando el mundo! jajajajaja no eres la única que quiere matar a Lita. Dios no sabes como me he reído cuando hablabas del dolor de Darien y luego dijiste lo de Devil, lo sé yo también moría de amor por ese entonces, ame a mi bebe. Espero que este cap te haya satisfecho. Besitos!

Yssareyes 48: Este cap es de reflexión, para ambos, posiblemente más para ella, Dar lo tiene todo más claro...para ella, bueno no esta facil.

"Guest": En cuanto a tu pregunta, que es lo que no entiendes? Supongo que si llegas hasta el final podrás comprenderlo, porque creo saber a que te refieres, creo.

Maria Paolini: Lo sé, T_T pero así es la vida, hay personas más bendecidas que otras. Hay que matar a Lita (mis pequeñas sanguinarias, no eres la única) Propuesta para tweet! Espero que me hayas esperado hasta ahora, ojala y te guste este cap.

Coni: Es bueno que lo veas así, para mí también era necesaria esta ruptura. Gracias por leerme! Este cap debería gustarte...destino...destino...

Pao Tsukino: Este cap, debería ayudar a Serena. Es un capitulo de reflexión y el final...bueno espero que os guste a todas. Son cosas del destino.

Jan: Eso de Serena embarazada pasará, pero más adelante. No te preocupes las cosas se arreglaran. Soy SerexDar...ellos siempre tienen que terminar juntos, estan destinados.

Panambi-Hovy: jajajajaja ya has llegado al cap actual? Casi me da algo cuando leí tu comentario y me dije le dio risa la ruptura?...XDD entonces me dí cuenta porque cap ibas...jajajajaja

Slyvenus 60: jajajajaja eso mismo, nadie puede compararse con nuestro morenazo. Jed es el amigo que encuentro necesario para Dar. Serena debe superar sus miedos, como ya has llegado hasta al actual, ya habras notado su cambio, la reflexión de Sere la encuentro necesaria para ustedes, para que comprendan la burbuja que es su cabeza ahora mismo, poco a poco se terminara aclarando. ^^

Taniagatita: Muchas gracias, de verdad, comentarios como el tuyo, son los que me dan fuerzas para continuar escribiendo y compartiendo con ustedes la historia. Espero y disfrutes del cap!.

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BUENO HERMOSAS SEÑORITAS, ESPERO PUEDAN PERDONARME, COMO HE DICHO ANTES, ACTUALIZARE A LO LARGO DE LA SEMANA, SI NO ME MANDAN UN MONTÓN DE TAREA, LO TENDRÁN, MAÑANA, EL MIÉRCOLES Y LUEGO EL VIERNES Y CON ESO, SE HABRÁ TERMINADO.

VAYA ME SIENTO TRISTE...DISFRUTEN EL CAPITULO!