Capitulo 2:

El amanecer empezaba a hacerse presente iluminando con débiles rayos a un rubio que, al parecer, no había dormido muy bien esa noche. Torpemente se levanto y dirigió al baño para darse la típica ducha matutina, una vez que salió y se uniformo, retiro hacia su respectiva escuela dado que tenía asuntos pendientes que arreglar antes de la ceremonia de fin de curso.

Justo al llegar se percato de que ahí, como siempre, se encontraba el presidente de la clase.

-¿Kagamine-san? ¿Qué haces tan temprano aquí si no formas parte del consejo estudiantil? ¿Acaso has venido a ayudar por voluntad propia?- Pregunto el joven.

-No, a decir verdad vengo a hablar contigo.- Afirmo Len.

-Seguro ¿De qué quieres hablar?-

-De Neru-

-¿Qué ocurre con ella?- Pregunto algo confundido.

-Quiero que hagan oficial lo que tienen y de paso una disculpa por lo que han hecho.-

-N-no se dé que hablas Kagamine-san- El chico aparentaba nerviosismo.

-No soy estúpido sabes, note que tu eres el amante de Neru. El día que me entere curiosamente yo estaba en donde se encontraron y lo escuche todo.-

*Escena retrospectiva*

Sólo POV:

Las prácticas con el equipo realmente son agotadoras, decidí ir a tomar algo a donde acostumbro ir siempre. Y ahí me encontraba en las puertas del café "The Sunset". Frecuentaba ese lugar porque un buen amigo trabaja ahí, su nombre es Piko Utatane y es un chico bastante listo, siempre vengo al café donde trabaja cuando tengo alguna duda pero algunas veces vengo solo a pasar el rato y ver como las chicas intentan conquistarlo a lo cual el pobre no sabe que decir y solo asiente a todo lo que le dicen muy sonrojado. Entré sin hacer el mayor escándalo posible y me dirigí hacia mi habitual mesa que se sitúa en el rincón del café. Al percatarse de mi presencia rápidamente vino a mí un chico albino.

-Hola Len, ¿Cómo estás?- Preguntó.

-Ah bastante cansado, realmente las prácticas son agotadoras.-

-¿Te traigo lo de siempre?-

-Si no es molestia.- Y Piko se retiro a servirme lo que acostumbraba a tomar, un batido de banana, por un momento vi como una chica contestaba su celular gritando y recordé que no había hablado con Neru en algunas semanas ya, me pregunto ¿Qué estará haciendo?

-Aquí está tu pedido Len- Me entrego un vaso grande con la bebida ya mencionada.

-Oye Piko ¿Si me ayudarás con eso que te pedí la otra vez?- Pregunté.

-Te refieres a ver si te podía conseguir un puesto en la sucursal que tenemos en Tokyo ¿No?-

-¡Sí!- Exclame bastante emocionado.

-Pues en verdad lo intente pero no hay bacantes, lo siento Len.-

-Oh, ya veo.- El aura depresiva no tardo en hacerse presente y envolverme en ella.

-Jajajajajaja tranquilo Len es una pequeña broma.-

-Ojala Miki nunca te bese.- Conteste en respuesta algo molesto.

-¡Oye! Eso es cruel.- Dijo rodeado de la misma aura que tenía hace unos momentos.

-Jajajajajaja es broma, eso mi buen amigo no depende de mí. De hecho eso depende solo de ti, vamos ya te he dicho que debes hacer.-

-Para ti es fácil decirlo. ¿Sabes lo difícil que es que ni siquiera me pueda acercar a ella sin que empiece a balbucear o estar rojísimo?-

-Vale vale tienes razón.-

-Bueno…-

-Oye y con respecto a lo otro ¿Si hay un puesto libre?- Pregunte algo esperanzado.

-Dejaría de llamarme Piko Utatane si no lo hubiera hecho.- Dijo algo ególatra.

-¡¿Enserio?! ¡Muchas gracias! ¡Muchas gracias Piko-sama!- Exclame zarandeándolo.

L-len.-

-¿Si?-

-Miki.- Fue lo único que dijo antes de que volteara para ver a una chica pelirroja con una mirada tan abrumadora mirándome como si en algún momento fuese a asesinarme.

-Jajajajajaja lo siento mucho.- Dije liberando a Piko del agarre y disculpándome a lo lejos con aquella chica.

-Oye Len ¿Qué esa no es tu novia?- Dijo apuntado a la chica que acababa de llegar, efectivamente era ella, pero no iba sola.

En la entrada se encontraba Neru con nada más y nada menos que el presidente de la clase, Nero Akita. El es un chico aparentemente bueno, ayuda a sus compañeros, trabaja arduamente con el consejo estudiantil, tiene el mejor promedio de la clase además de que es un chico bastante buscado por las chicas aunque el siempre las rechaza alegando que no son la chica correcta para él. Y nunca se le veía con una más de 2 minutos, era muy extraño verlo con Neru.

Guardando el mayor silencio posible tomamos los 2 el menú a la altura de nuestros rostros para mejorar nuestro anonimato. Lamentable y afortunadamente se sentaron respectivamente cerca de nosotros a lo que no se nos complicaría ni un poco escuchar su conversación, se que está mal andar espiando a tu novia pero yo no siento amor y creo que ella tampoco. Lo que aquí me interesa es saber que pasa entre ellos, reconozco esa expresión que hace Nero al verla, es la de un chico enamorado.

-Jajajaja ¡Y entonces el panda lo mando a volar de un panzazo con la misma fuerza de la que recibió el golpe!- Sonaba muy interesada y fascinada en tema como si se tratase de el asunto más importante y sorprendente del mundo tratándose de una película animada de un panda. Pero ese no es el tema.

-Bueno al parecer te gusto mucho esa película Neru y pues eso es lo que importa ¿no? Dijo Nero mientras sonreía.

-Pues, a decir verdad no es lo único que me gusta.- Prácticamente Neru ronroneo mientras le decía eso a un ahora sonrojado Neru.

-Sabes, no sé cuanto tendré que soportar esto. Neru tu estas con Kagamine-san y eso me lastima, tú dices que me amas pero estas con él y no sé cuánto tiempo más pueda seguir con esta farsa, no sabes lo mucho que me tengo que controlar para no abrazarte cuando te veo, besarte cada que estas frente a mí y resistir el impulso de repetir lo que hicimos aquella vez.- Neru se mostro algo nostálgica al comentario del presidente.

-Nuestra primera vez…-

-Neru contéstame con la verdad ¿Porqué estas con Kagamine-san?- Pregunto Nero.

-Disculpen mi intromisión pero ¿Desean ordenar ya?- Entro Miki a interrumpir cuando Neru se disponía a contestar.

-Dos refrescos de uva por favor.- Respondió sonriente Nero.

-Enseguida le traigo sus bebidas.- Y se retiro Miki.

-Yo... Etto…- Al parecer no quería hablar del tema.

-Por favor Neru cuéntame el porqué.-

-Está bien, antes en mi anterior escuela solían hacerme mucha burla por decir que era una chica desactualizada, mi familia estaba pasando por momentos difíciles y comúnmente no podía cumplir ni con tareas. No tenia nadie con quien hablar, todos mis compañeros me ignoraban y me insultaban diciendo cosas horribles de mi familia, incluso estaba a nada de suicidarme. No había nadie con quien me pudiera desahogar pero antes de que lo hiciera decidí pasar mi último día en compañía de mis papás, y de repente el milagro ocurrió. A mi papá lo habían promovido y ahora tendría que trabajar en Iwate por lo que nos mudaríamos lo más pronto posible, llorando lo abrace felicitándolo puesto que el también sufría mucho por nosotras y después de 3 días nos encontrábamos ya en nuestra nueva casa. Estaba muy feliz hasta que mencionaron escuela y me vine para abajo, y me hubiera negado a ir de no haber tenido la grandiosa idea de esta vez no ser como era yo sino diferente y totalmente opuesta así nadie me lastimaría. En cuanto llegue comencé a visualizar chicos puesto que de hacerme novia de alguien popular por lo menos todo el mundo no estaría molestándome, fue la primera semana de curso la cual faltaste por enfermarte si mal no recuerdo por eso no te había visto ese día. Lo malo es que todos los chicos populares tenían una relación hasta que me entere de que había uno disponible; Len Kagamine. Y así siendo otra persona me fui acercando a sus amigos actuando como una chica enamorada tratando de hablar con él, como esperaba ellos me echaron una mano y Len comenzó una relación conmigo. Pero mi plan tenía un gran defecto; yo no amaba a Len y por lo tanto no sabía cómo tratarlo, pero eso cambio cuando te conocí, quiero que sepas Nero que no me arrepiento de nada de lo que he hecho contigo y que te amo.- Decía la chica derramando una que otra lagrima rebelde.

-Lo siento mucho Neru, no era mi intención hacerte recordar lo malo que tuviste que pasar sola, pero ahora estoy aquí, contigo, y quiero que sepas que yo tampoco me arrepiento de nada de lo que he hecho contigo porque también te amo.- Hablo el presidente mientras abandonaba el lugar que ocupaba frente a ella y se sentó a su lado abrazándola mientras esta comenzaba a llorar.

-Aquí están sus bebidas.- Entro nuevamente Miki.

-Sí, aquí tiene y muchas gracias.- Nero pagaba las bebidas y le dio una a Neru mientras le decía. –Vamos a mi casa.- Y así mismo tomo su mano y se retiraron del lugar.

-Lo siento Len, creo que has perdido a tu novia.- Decía el peliblanco.

-No te preocupes, de hecho estoy feliz de que este con alguien que realmente ama y además yo ya estoy enamorado de una chica.- Dije sonriendo mientras suspiraba.

-¿Qué harás?-

-Les daré tiempo y esperaré que alguno me lo diga pero si no ocurre nada tendré que hablar con Nero.-

-Bien, oye y con respecto a lo otro ¿Cuándo te mudas?-

-A finales para poder entrar al inicio de clases de la escuela de ahí.-

-Te voy a extrañar Erizo jajajaja.-

-Sabes que podrás visitarme tanto como puedas y gustes además puedes venir cuando vengan el viejo y Lenka que de no hacerlo ella se pondría triste.-

Y repentinamente salió la dueña de su despacho mirándonos con aura maligna.

-Buenas tardes señora Yami.- Dije algo nervioso

-Piko ¿Por qué no estás atendiendo a los clientes?-

-Es qué le explicaba a Len como tiene que hacer su trabajo cuando trabaje en nuestra sucursal.-

-Ah era eso (El aura desapareció) bueno solo no tardes ¿Si?- Dijo sonriente mientras regresaba a su despacho.

-Vaya que estuvo cerca.-

-Cállate y termina tu bebida.-

*Fin del Flashback*

-Lo siento, no quería que esto se desenrollara así, de hecho hoy íbamos a decírtelo los 2.- Menciono el presidente.

-Bueno, supongo que esta plática queda para después ¿Hay algo en lo que pueda ayudar? Digo ya estoy aquí y no quiero volver a casa.-

-Seguro.-

Y así estuvieron los chicos colocando listones por toda la escuela hasta que todo el consejo decidió hacer la parte más difícil, el auditorio, tenía que ser lavado lo cual les llevo un par de horas. Después tuvieron que colocar las numerosas sillas, cuando por fin terminaron todos se dirigieron a su respectivos salones y ahí estaban Len y Nero completamente solos en su salón y en silencio.

Poco a poco fueron llegando los alumnos y al cabo de media hora todo el salón estuvo ahí, Nero conversaba con Neru mientras que Len escuchaba a sus amigos.-

-¿Qué te pasa rubio?- Pregunto el chico pelirrojo.

-Nada ¿Por?- Contestaron Rinto y Len al unísono.

-Jajajaja eso siempre es divertido verlo.- Comentaba Gumiya.

-Olvídenlo ¿Cuáles son sus planes para las vacaciones?- Volvió a entrar a la conversación Akaito.

-Yo tendré que visitar a mis tíos lo malo es que ellos viven en Estados Unidos.- Menciono Gumiya.

-¡Yo le propondré matrimonio a Lenka-chan!- Exclamo efusivo Rinto.

-Ni en tus sueños más salvajes te daría el si.- Decía Len.

-Qué malo Nii-chan.- Reclamaba Rinto haciendo pucheros.

-Pues yo tengo planeado ayudar a Meiko a su mudarse a mi casa.- Comentaba Akaito.

-Wow ese sí que es un paso muy grande.- Decía Gumiya.

-Bueno entonces Meiko no es la única que se muda.- Hablo Len.

-¿Tu también Len? ¿Acaso has caído en mis encantos también? Jajajajaja.- Bromeo el pelirrojo.

Me mudare la Tokio.-

-¿Y eso porque?- Preguntaba Rinto.

-Hay una universidad a la cual quiero asistir.-

-Bueno si eso es lo que deseas sabes que siempre puedes contar con nosotros.- Decía Akaito mientras sostenía a los otros 2 en sus brazos.

-Gracias chicos.-

-"Todos el alumnado favor de presentarse en el auditorio para dar inicio a la ceremonia de fin de curso".- Sonó de repente el altavoz del salón y rápidamente los alumnos obedecieron llegando al lugar citado y tomando asiento. El director dio su clásico discurso, después se entregaron documentos y finalmente los reconocimientos. El evento duro alrededor de 3 horas y ahora los alumnos se encontraban despidiéndose y llorando.

-¡Prometamos vernos más seguido!- Hablaba Rinto.

-Dalo por hecho.- Afirmaba el pelirrojo mientras que todos sonreían. A lo lejos Len pudo notar a Nero haciéndole señas para que se acercara.

-Chicos me disculpan debo ir a arreglar algo.-

-Seguro.- Dijeron los chicos algo confundidos mientras veían al chico irse rápidamente. Cuando estuvo lo suficientemente cerca pudo notar que Neru también se encontraba ahí.

-Hola Kagamine-san.-

-Hola Len.-

-Hola.-

-Etto… Len…- Se le complicaban las palabras a la chica.

-Vamos Neru.- Decía el chico sonriente mientras colocaba su mano en el hombro de la chica para transmitirle confianza.

-Perdóname Len, yo no te amo y nunca lo hice, no negare que te quiero pero he estado con Nero a tus espaldas y te he fallado. No te pido que me perdones, porque lo que hice es muy malo solo te pido que lo tengas en cuenta y que ahí estaré para lo que me necesites, pero como amiga y nuevamente te pido perdón por lo que hice.- El arrepentimiento acompañaba sus palabras.

-…- Len solo cerró los ojos analizando con detalle lo que acababa de escuchar. –Muy bien supongo que eso está bien, solo no repitas la acción de nuevo ¿Ok?- Dijo sonriéndole y posando su mano en la cabeza de la chica.

-Gracias Len.- Respondió esta abrazándolo por la cintura.

-Me alegra que ya se lleven bien.- Afirmo Nero muy sonriente y más tranquilo.

-Len ahora tengo que ir con Nero a ayudarle con unas cosas así que ¡Nos vemos después!-

-Jaja seguro.- Y así el par se perdió de vista entre todo los alumnos, pesadamente el rubio suspiro y se fue a casa para preparar todo pues ya tenía lo que lo retenía ahora era su hermana.

Eventualmente cuando llego a casa encontró a su hermana quien, por cierto no se encontraba sola, ella dormía tan tranquilamente abrazada por Rinto en el sillón de la estancia. Cuando los ojiazules cruzaron miradas pareciera como si hablarán por medio de ellas. Rinto negó con la cabeza mientras que Len levantaba 10 dedos para después apuntar a su muñeca a lo cual Rinto asintió. Una vez hecho esto el rubio se dirigió a su cuarto para preparar sus maletas, cuando entro nuevamente la nostalgia se hizo presente al notar aquella foto pero también una emoción y una felicidad grande puesto que ya estaba a tan solo un par de días para encontrarse nuevamente con su amada amiga de la infancia.

Cuando empezó a sacar su ropa del armario pudo notar que debajo de un abrigo muy grande descansaba una pequeña caja obscura, un poco curioso tomo la dicha caja y en cuanto la abrió una media sonrisa se apodero de su rostro al notar un listón muy grande de color blanco acompañado de una carta muy arrugada y muy maltratada pero que afortunadamente se podía leer aún.

Para mi héroe:

¡Hola Lenny! Solo quería decirte que estuve muy feliz de que me defendieras de esos niños que siempre me molestaban y también espero que siempre atesores ese listón que te di en recompensa por tu valentía. Recuerda siempre nuestra promesa pues yo nunca la olvidare.

¡Te quiero mucho Lenny!

Muy

El rubio no pudo evitar suspirar con tristeza, vaya que echaba de menos a su antigua amiga, cerro la caja y la coloco en la maleta vacía; este pensó que iba a tardar más en empacar sus cosas pero le fue muy rápido, tal vez las culpables eran las ganas con las que deseaba ver a su amiga. Cuando se sentó para descansar abrieron la puerta de su cuarto dejando ver al novio de su hermana.

-Lenka-chan ya esta despierta.-

-Vamos.- Salieron los 2 chicos de la habitación para tomar asiento en la sala, Rinto se encontraba al lado de Lenka y Len estaba de frente a estos 2.

-Nee-chan hay algo que no te he contado y que te debí de haber dicho desde que empecé a planearlo por lo cual de ante mano te pido una disculpa.- Dijo Len mirando a su hermana.

-¿De qué se trata Onii-chan? ¡¿Acaso embarazaste a Neru-san?!- Preguntaba algo alarmada Lenka.

-¡ABSOLUTAMENTE NO! De hecho ella y yo ahora somos buenos amigos.- Exclamaba fuertemente el rubio.

-¿Entonces qué pasa?- La joven ladeaba la cabeza mientras preguntaba.

-Me voy a mudar a Tokyo.- Finalizo el rubio para que después el apartamento se quedara en absoluto silencio.

-… (Sollozos)... ¡¿Onii-chan se va?! ¡¿Por qué me abandonaras?! ¡¿Acaso ya no me quieres?!- Gritaba prácticamente Lenka.

-No no no, me estas malinterpretando, solo me estoy adelantando a nuestro nuevo hogar.- Decía con una nerviosa sonrisa el rubio tratando de no hacer que su hermana rompiera en llanto.

-¿Nuevo hogar?- Preguntaba ahora una un poco más calmada Lenka.

-Así es, esto es una prueba para mí, para demostrar mi madurez y responsabilidad. Una vez cumplido el año papá y tú vendrán hacia donde resido yo.- Decía un poco emocionado Len.

-Pero ¿Y el trabajo de papá?- Parecía preocupada Lenka.

-Ha trabajado muy duro desde que estamos aquí por lo cual ha reunido una muy generosa cantidad de dinero y ahora no tiene necesidad de seguir trabajando.-

-¿Y entonces porque sigue trabajando?-

-Para darme el tiempo en el que hemos acordado.-

-¿Cómo lo sabes?-

-Terminamos de arreglar los asuntos que quedaron pendientes de discutir ayer, por teléfono hoy en la mañana.- Afirmo Len.

-Entonces será solo un año y después ¿Volveremos a estar juntos?-

-Afirmativo.-

-¿Podré visitarte?

-¡Claro!-

-Onii-chan malo, eso pudiste haberlo dicho desde un principio, no es como si fueras a morir.- Reía Lenka.

-Jeje perdóname.-

-¿Les parece si comemos?- Pregunto Rinto después de que se hiciera presente un ruido que provenía de su estomago.

-Me parece bien.- Mientras Len ayudaba a Rinto a colocar la mesa Lenka recalentaba la comida, Len aprovecho esto para decirle algo al otro rubio.

-Oye Rinto.-

-¿Si nii-chan?-

-Si le pones una mano a mi hermana mientras no estoy me aseguraré de darte una paliza tan fuerte que olvidaras hasta quien eres.- Decía Len con un aura muy obscura.

-Eh… Claro.- Afirmaba Rinto un poco nervioso.

Una vez aclarado el punto los Kagamine comieron mientras bromeaban y hacían recuentos de lo que fue el año escolar, después de obligar a Rinto a irse del lugar Lenka y Len fueron a descansar dado que tenían que despertarse temprano para acompañar a Len al aeropuerto.

Cuando amaneció lo que despertó al Kagamine fue su celular el cual estaba sonando, atolondrado lo tomo y contesto la llamada:

-¿Hola? ¿Con quién hablo?-

-Hola rubio.-

-¿Qué se te ofrece Akaito?-

-Nada, solo quería decirte que ayer de camino a casa me encontré a tu amigo… ¿Cómo se llamaba? Bueno no recuerdo su nombre, es un chico albino, el chiste es que me recordó a donde te ibas y contacte a mi hermano, el te encontrara en el aeropuerto y te guiara a una casa que está en venta cerca de donde él vive, creo que es cerca del parque Ueno (¡Perfecto! Grito de felicidad mentalmente Len), en fin lo veras con un cartel con tu nombre. Cualquier cosa que necesites se lo pides a él ¿Ok?-

-Muy bien Akaito.-

-Bueno eso es todo, cuídate rubio y ¡suerte!-

Ah al parecer iba a dormir más tranquilo, pero se equivocaba en la parte de dormir, nuevamente sonó su móvil.

-Bueno.-

-Len perdona pero estoy algo atareado y no podré acompañarte al aeropuerto, de hecho ni he dormido.-

-Viejo todos tenemos límites y tú deberías empezar a respetar los tuyos.-

-Nah no te preocupes solo un año más y podre verlos crecer lo que les falta.-

-Eso espero.-

-Bueno quería darte suerte y nos veremos pronto.-

-Seguro Viejo.-

-Adiós.-

-Adiós.-

-Por cierto Len….-

-¿Qué pasa?-

-Se te hace tarde.- Y después de mencionar eso colgó. Lamentablemente no se equivocaba y alarmado Len comenzó a vestirse lo más rápido que pudo para después abrir la puerta y encontrar a una Lenka a punto de llamar al a esta, tomo sus maletas y Lenka le abría paso, más tarde en el taxi de camino al aeropuerto no encontraba su boleto. Ya abajo del vehículo empezó a buscarlo como loco hasta hallarlo, estaba en el bolsillo interior de la chamarra que traía puesta. Luego corrieron por todo el aeropuerto hasta que dieron con el vuelo 202 destinado a Tokyo que también estaba a nada de despegar, rápidamente se despidió de los 2 rubios que estaban ahí, se agacho para darle un beso a su hermana en la mejilla y de lo apurado que estaba cuando se despidió de Rinto accidentalmente le dio un pequeño beso en los labios lo cual dejo a un sorprendido Rinto y un Len bastante furico. Finalmente les hizo señas y entro al avión.

Encontró su asiento y guardo una maleta en el porta equipaje y la más chica la coloco en sus piernas. Conecto sus audífonos y durmió, de vez en cuando le pedía a la señorita de servicio alguna bebida y nuevamente dormía hasta que al cabo de unas horas el avión aterrizo. Algo adormilado tomo sus cosas y bajo para encontrarse con otro aeropuerto y mucha gente en el. Recordando lo que le dijo Akaito comenzó a buscar a alguna persona con un letrero en el cual estuviera escrito su nombre, no tardo en divisar el letrero y se encontró con una copia idéntica a Akaito a diferencia de que este chico tenía el cabello y los ojos azules, fuera de eso eran idénticos.

-¡Hola Len!- Decía el peliazul

-Hola disculpa pero no se tu nombre.-

-Claro claro, mi hermano es algo descuidado, mi nombre es Kaito Shion, gusto en conocerte.-

Sólo POV:

No sé porque pero tengo un mal presentimiento, además creo ya haber conocido a este tipo pero no lo recuerdo o tal vez sea solo mi cabeza. De camino al taxi nos mantuvimos en silencio y cuando llegamos a él comenzó a contarme de lo hermoso que era el parque que quedaba enfrente de la que sería mi casa. Comenzó a hablar de sus amistades y por lo que pude notar le gusta mucho una de ellas, pero esta idea queda descartada al mencionarme que el tenía novia, realmente no le prestaba mucha atención puesto lo que más quería en estos momentos era reencontrarme con mi vieja amiga, así que solo deje que hablara. Cuando llegamos me quede helado al ver la casa que habitaría era la casa de ella.

-Disculpa ¿Qué paso con las personas que vivían aquí?- Pregunto algo preocupado Len.

-Ah se mudaron del otro lado del parque.- (Menos mal que no me queda lejos)

-Oh ya.-

-Por cierto mi hermano contacto a algunos amigos y ayer amueblaron la casa y me informo que te dijera que es tu regalo de despedida, pero aun había mucho polvo así que mi novia y yo decidimos ayudar con la limpieza cosa que la deje haciendo sola por venir a recogerte jeje.-

-Bueno y ¿En dónde vives tu?-

-Ahí.- Dijo apuntando a la casa de al lado.

-Ya veo, entonces seremos vecinos.-

-Así es.-

-Bueno espero poder llevarme bien contigo.-

-¡Claro! Oye deberíamos entrar a que conozcas tu nueva casa.-

-Seguro.- Y eventualmente entramos a la casa, nunca la había visto por dentro pero era muy grande y estaba pintada de blanco con detalles amarillos. Los muebles combinaban perfectamente con esta, si que parecía un hogar.

-Kaito ¿Estás ahí?- Se escucho una voz femenina proveniente de donde parecía ser la cocina.

-¡Si! Ven a conocer a mi nuevo vecino.-

-Voy.- Esa voz se oía bastante linda, de hecho casi familiar.

-Jajaja ¿Quién es tu nuevo vec…..- La chica que hablaba mientras salía de aquel cuarto se quedo helada de verme y mi expresión no era diferente, reconocería aquellos broches negros donde fuera, ese cabello dorado y ahora largo que parecía rayos de sol, esos ojos tan cristalinos y azules como el mar. Definitivamente era Rin.