Capítulo 7

Hermione se arrojó en la cama y comenzó a llorar desconsoladamente. Sentía que su corazón se había roto en mil pedazos y una opresión le ejercía una fuerza en el pecho como si un elefante se hubiese sentado sobre ella.

De repente sintió una mano apoyarse en su hombro.

- Ron – Llegó a decir volteándose, pero no era él, era Molly.

- Ginny habló conmigo, aparentemente tuvo una discusión con Harry pero que pudieron sortear luego de una acalorada discusión.

- Ron ni siquiera quiso hablar – Hermione se abrazó a la dama llorando desgarradoramente – Yo tengo la culpa, prometí nunca más mentirle y es lo primero que hago apenas poner un pie en el mundo mágico. – Molly la acariciaba consolándola – Se fue a la empresa. Yo no sé que hacer. Por primera vez en mi vida no sé que hacer.

- Mira, primero te lavas la cara, luego vas a la empresa y hasta que no aclaren la situación no lo dejas en paz.

- ¿Te parece? ¿Presionarlo, ahora?

- Ahora más que nunca. Pero lo más importante dile que comprendes tu error y que eres humana y los cometes como todos. Y…

- Que lo amo con todo mi corazón.

- Exacto. ¿Notas que aún piensas? – Bromeó la dama. Ambas se incorporaron, Hermione fue al baño, siguió el consejo de su suegra y apareció en Sortilegios.

Entró a la pequeña habitación donde Ron estaba acostado y pudo notar las lágrimas que corrían por sus mejillas. Trabó la puerta con un hechizo que él desconocía, colocó otro para que no pudiera desaparecerse y se acercó.

- Ron – Él se incorporó.

- Te dije que no quería hablar.

- Te escuché, pero no puedo permitir que pases la noche fuera de la casa, no por este motivo.

- Bien, iré a casa pero dormiré en el escritorio. - Y se levantó con la intención de irse, al ver que era imposible abrir la puerta y desaparecerse la miró – No creo que sea bueno que intentes confrontarme en este momento. – la frialdad con la que habló hizo estremecer a Hermione, pero no dijo nada, simplemente se postró a sus pies y le abrazó las piernas largándose a llorar desconsoladamente.

La primera impresión de Ron era levantarla, abrazarla y decirle que la amaba con todas las fuerzas de su alma, pero estaba dolido, por la falta de confianza de ella para con él y sobre todo por poner en peligro no sólo su vida sino la de los niños.

- Lo que hice fue estúpido e inconsciente, reconozco mi error, pero aún fue más equivocada mi actitud frente a tu postura. – Declaraba ella entre sollozos - Discúlpame por no haberte dicho la verdad, creí que no ibas a entenderme, que ibas a intentar detenerme y sobre todo en lo único en que pensaba era en que me sería imposible vivir sin ti, si algo te pasaba, si te herían, si te… Yo no puedo vivir sin ti. Te amo demasiado para perderte, si algo te pasara yo no lo soportaría. – Sintió como las manos de Ron la tomaban por los hombros y la elevaban. Lo miró, su rostro estaba cubierto de lágrimas.

- ¿Y crees que yo sí podría vivir sin ti? ¿Qué soy más fuerte que tú? ¿Qué te amo menos? ¡En qué rayos pensabas cuando ponías tu trasero en apuros! Y por sobre todo ¿Por qué no confiaste en mí? ¿Por qué? ¿Por qué? – Y la soltó. Girándose y dándole la espalda.

Hermione estuvo tentada en abrazarlo, pero solo atinó a bajar la cabeza y declarar

- Tienes toda la razón. – Ron volteó.

- ¿Qué? ¿Qué has dicho?

- Que tienes toda…

- Te escuché. ¿Qué significa? ¿No piensas discutir sobre tu postura? ¿Piensas rendirte tan fácilmente y darme la razón? ¿Dónde está tu descarnada lucha por tus lógicas y correctas razones?

- Nada tiene sentido si no estoy contigo. Ni mis lógicas razones, ni mis altruistas actitudes, ni mi arraigado sentido de la responsabilidad, yo estoy vacía sin ti y por sobre todo, nada, absolutamente nada de lo que pienso o creo tiene sentido si te alejan de mí. Preferiría ser una tonta descerebrada si con ello te mantengo a mi lado.

- Yo no estaría contigo si fueras una tonta descerebrada. Yo no te amaría si no compartiera tus lógicas razones, tus altruistas actitudes, tu arraigo por las responsabilidades. Y definitivamente detesto esta actitud de rendición.

- ¿Y que prefieres? ¿Qué te grite hasta hacerte ver que lo que hice lo hice por ti? ¿Qué me deje ganar por mi orgullo y te deje aquí, sólo y llorando como un niño? ¿Qué te diga que aunque me abandones nunca dejaré de preocuparme por ti y amarte con toda mi alma? – Hermione iba levantando la voz sin notarlo incluso comenzó a avanzar haciendo que él retrocediera. - ¡Eres tan estúpido que no entiendes que te amo tanto que te seguiría hasta el mismísimo infierno si es que me lo pidieses! ¡Que me enfrentaría a mil mortífagos para ayudarte! ¿Quieres que te diga a los gritos que me equivoqué? ¡Y que me equivocaré millones de veces más! ¡Y que tú, si me amas tanto como dices, deberás perdonarme, cómo yo te perdono todas las cosas que haces aunque no se comparen con lo que te he hecho yo! ¡Y no huir como un cobarde ante los errores que cometo! Pues mire señor, si así es como lo quiere así lo tendrá. Vine aquí con la firme intención de no retirarme hasta agotar todos los recursos para que me perdones y que regreses a casa. ¡Y no al escritorio! A nuestra habitación, a nuestra cama. Y espero realmente que cambies esa actitud glaciar, porque con ella no puedo lidiar, puedo luchar contra tu testarudez, tu enojo y tu infantilismo pero no con tu frialdad; por eso actúo como lo hago, porque no sé como hacerlo ante tu actitud.

- Prométeme una sola cosa. – La interrumpió él acercándosele. Ella lo miró desesperada.

- Te lo prometo – declaró.

- Aún no te he dicho…

- No importa, sea lo que sea lo haré – Y se arrojó a sus brazos llorando – dejaré el Ministerio, la fundación, de estudiar, de leer, de respirar, pídemelo y lo haré.

- ¿No eres un poco ilógica? – Él le levantaba la barbilla mirándola con sus brillantes ojos que ella conocía, no aquellos fríos y severos.

- La lógica no entra cuando se trata de nosotros, no hay nada que no sea posible de hacer por ti.

- Necesito que te cuides, que te protejas, es lo único que te pido. ¿Qué hubiese sucedido si Ginny no te hubiese podido rastrear? No debo explicarte las aberraciones que hacen esos malditos.

- Lo sé, ellos confiesan con bastante displicencia todas las perversidades que realizan. Nunca fue mi intención ponerme en peligro. Cuando ellos me atraparon…

- ¿Te lastimaron? ¿Te tocaron? ¡Si te pusieron un solo dedo encima yo…!

- No Ron, no. Yo tenía mi varita bien guardada, pude lidiar con alguno de ellos hasta que Ginny, previo llamar a los aurores, se me unió. Lo que quería decirte es que jamás dejé de pensar en ti y en todo a lo que te enfrentas cada vez que partes a una misión. Y eso consolidó mi postura de que no estaba equivocada en lo que estaba haciendo.

- No te voy a pedir que dejes de hacer nada de lo que haces. Yo no quiero lidiar contigo en este momento, solo quiero sentirte cerca de mí y saber que nunca te voy a perder - Y la besó, un beso fuerte, apasionado, que incluso le dolió haciéndole sangrar el labio.

- Ron – llegó a gemir entre esos fuertes brazos que la abrazaban sacándole la respiración.- No puedo respirar.

- Déjame. Déjame dejarte sin respiración. – Y la alzó pegándola a una pared y aferrándole las piernas a su cadera.- El sólo pensar en perderte me sacó de quicio, aún más que el hecho de descubrir que me mentías. – Y comenzó a desnudarla, haciendo él lo mismo.

- Vamos a casa.

- No, no puedo esperar. Te haré al amor aquí, hasta que mi cuerpo no resista más. – Y la penetró, ella no pudo evitar lanzar un gemido.

- Lo que tú quieras. – Le decía rasgando su camisa y besando el hombro y pecho masculino. – Nunca más me dejes, te lo suplico, te lo ordeno.

- Nunca – Y continuó con las embestidas, cada vez más potentes, Hermione sentía como era llenada completamente por él y que su clímax se acercaba.

- Vente conmigo Ron – jadeaba y él apuró aún más el movimiento gruñendo. – Ven Ron, ven mi amor, únete a mí. Por favor.

- Voy, ya estoy, Hermione yo…- Y embistió por última vez, largando un ahogado grito que se perdió entre los cabellos femeninos donde había encajado su cara, los cuerpos convulsionando, ambos pechos sudados, friccionándose por las respiraciones agitadas, las caras apoyadas en los hombros, ella mordiendo el de él, él besando el de ella.

- Yo también. Yo también te amo. – Ella completaba la frase sonriendo.

Así eran ellos, saltaban de la furia a la pasión, de la tristeza a la alegría y del más gélido hielo al fuego abrasador.

Así estuvieron toda la noche, amándose sin control, sin preocupaciones, sus hijos estaban bien cuidados, Molly sabría comprender y de hecho estaría más que contenta de poder ayudarlos a reconciliarse.

Estaban pidiéndose disculpas mutuas nuevamente, ya entrada la madrugada, cuando alguien irrumpió en la habitación, logrando abrir la puerta con un estruendo.

Hermione bajó de encima de Ron tapándose con las sábanas y el pelirrojo atinó a levantarse y tomar su varita de la mesa de noche y apuntar a su desconocido atacante.

- ¿George?

- ¿Ron? ¿Estás bien? Yo escuché… - Pero al disiparse el humo George pudo ver a Hermione recostada en la cama.

- ¿Qué haces aquí? - Preguntó Ron.

- Aquí trabajo. Aunque nunca dormiré en esa cama nuevamente – bromeaba el hombre.

- ¿Siempre vienes tan temprano?

- ¿Temprano? Son las diez menos cuarto de la mañana.

- ¡Qué! – exclamaron los dos magos sorprendidos.

- Llego tarde al Ministerio – Decía Ron mirando a Hermione.

- Tu madre debe estar preocupada, iré ahora mismo a casa. – La castaña miró a George – Por favor. ¿Te molestaría mucho salir para que pueda vestirme?

- ¡Por supuesto! Suficiente con ver desnudo a mi hermano – declaraba el pelirrojo saliendo de la habitación. Ron se miró ya que hasta ese momento no había notado que estaba tal cual había venido al mundo y se cubrió con el cubrecama.- Tranquilo Ronnie, no hay nada que pueda ver que me sorprenda. Hasta luego, nos vemos el domingo. Y para que vean que soy muy bueno, les aviso de ante mano que mejor se atengan a los que les tendré preparado. – Y se marchó riendo.

Hermione se levantó, reparó su vestido rasgado y cosió mágicamente los botones de la camisa de Ron, y ambos se vistieron, luego se dieron un beso y desaparecieron.

Al entrar en su oficina Harry ya lo estaba esperando, ambos se miraron y sonrieron.

- Veo que tu también te reconciliaste. Me preocupó mucho tu actitud, nunca te había visto así. – Llegó a decir el moreno.

- No vale la pena recordar lo que sucedió ayer, excepto decirte que le costó – Dijo Ron sentándose en su escritorio.- Y a mí también. – Sonrió.

- ¿A ti te costo? ¿Y que dices de mi?

- ¡Oh! Discúlpeme San Potter, olvide de su falta de habilidad en la cama. – Ron recibió una quaffle por la cabeza. Volteó a ver a Harry que lo miraba divertido.

- Eso es por llamarme San Potter, sabes que lo detestó – Mágicamente hizo aparecer otra pelota y la arrojo con tanta rapidez que Ron no pudo esquivarla impactando nuevamente en su cabeza – Y esa es por decirme que soy un mal amante. ¡Desagradecido! Te comento que de no haber sido por mí y mi esposa aún estarías dándote duchas frías, amigo.

- Es verdad. Pero el que llegó tarde fui yo, y no te imaginas porqué.- Ron le comentó lo que había sucedido y ambos rieron a carcajada limpia de sólo pensar lo que George les haría al pelirrojo y a Hermione el domingo en la madriguera.

Apenas Hermione llegar se dirigió a la cocina para ver si sus hijos y suegra estaban bien, para su suerte, todos estaban perfectos.

Se disculpó con Molly que la miraba divertida. Ella estaba avergonzada porque no sólo era evidente que estuvo reconciliándose, por su llegada tarde, sino que su aspecto era terrible. Las pronunciadas ojeras, su pelo desordenado, el vestido mal arreglado, un desastre total.

- Estoy muy apenada – Decía ella terminado de ducharse.

- Yo también – Le contestaba Molly, la castaña la miró interrogante – Luego te enseñaré a arreglar apropiadamente los vestidos, siempre en bueno tener en cuenta esos trucos, sobre todo con maridos como los nuestros.

- Espero me lo enseñes también a mi mamá. – Irrumpía Ginny en la habitación - ¡Pero mírate nada más! – Se burlaba la pelirroja. – Deberé enseñarte a tapar esas marcas de mejor manera. – Le decía señalando el hombro de la castaña, que infructuosamente intentaba taparlo.

- No veo de que te burlas, mírate a ti, estás hecha un desastre.

- Si – suspiró felizmente Ginny tirándose en la cama– Y me encanta.

- Por suerte todo se resolvió y lo mejor es que ya no deberemos mentirle más a nuestros esposos.

- Por suerte – replicaba Ginny.

- Ahora deberé pensar como librarnos de George.

- ¿George? – Preguntaron las dos damas al unísono. Hermione les relató brevemente lo sucedido y ambas no dejaban de reírse a sus expensas.

- Imagino que hará algo para que no se exceda.

- Lo siento hija, pero sabes bien que no puedo manejar a George.

- Entonces deberé hablar con Angelina.

- Esa es otra historia. Bueno, me voy a casa – Molly se despidió y se marchó aún riendo de lo sucedido a los chicos y feliz porque las cosas se habían solucionado.

- Así que, fue buena la reconciliación.

- Excelente – Suspiraba Hermione arrojándose al lado de su cuñada. Y ambas se echaron a reír.

Ya las aguas se habían calmado, para suerte de todos, los muchachos se encargaron personalmente de proteger a sus esposas llegado el momento de hacerlo y la verdad era que debían reconocer que eran excelentes colaboradoras para que ellos realizaran prolija y eficientemente su trabajo.

Llegó el domingo, que además coincidía con el cumpleaños de Molly, con lo cualtodos los Weasley estaban allí.

Luego de los saludos efusivos de cada uno de ellos, se sentaron a la mesa, Hermione se encontraba tranquila ya que George parecía haberse olvidado de lo sucedido en Sortilegios y hablaba animadamente con Bill.

De repente el bromista de la familia preguntó como si fuera lo más natural del mundo.

- ¿Hermione? ¿No tienes novedades? - La castaña lo miró interrogante - Después de la escenita que debí prsenciar el otro día lo menos que pensé fue que tendría nuavemtne sobrinos.

Ron se atragantó con la cerveza que tomaba, ella se puso de un color aún más granate que el de la familia y los demás se echaron a reir.

-¡Por favor! Ahora entiendo e l porqué de tanta proliferación de Weasley Granger. ¡Que comen! Podrían pasar el dato.

Todos lloraban de la risa, pero había un par que se mantuvo sereno, es más la palidez del rostro de Harry destacaba sobre la acalorada escena.

Hermione notó nerviosa a Ginny y para eludir la atención le preguntó

- ¿Estás bien?

- Es que tenemos una noticia que darles - Hablaba la pelirroja muy bajo, cosa poco común en ella,miesntras a sulado un impávido y blanquecino Harry le tomaba la mano. Uno a uno los Weasley fueron haciendo silencio ante la situación, se los veía preocupados y expectantes a la noticia de su hermana pequeña.

-¿Y? - Llegaron a preguntar todos los hermanos varoens a la vez.

- Estoy embarazada - declaraba Ginny como declarando su sentencia de muerte. Nadie dijo nada, se hizo un silencio absoluto respetado incluso por los niños que observaban a sus padres ininmutables.

- Entonces los que aprovecharon la reconciliación fueron ustedes - Sólo declaró George y todos comenzaron nuevamente a reir,levantándose para felicitar a la pareja.

- ¡Por fin! - Declaró Hermione - No seré yo otra vez la embarazadsa, la verdad me reconforta pasarte la posta Weasley mi amiga. - Decía abrazándola - Porque Percy sólo ha tenido un niños, Bill tres igual que ustedes, hasta ahora - acotó - George ha tenido a los gemelos y Charly… - Todos voltearon a verlo. El solterón de los Weasley ni se inmutó, se limitó a sonreir y declarar.

- No tengo pensado formar una familia a estas alturas. - Molly suspiró

- cada vez que voy de visita y paseo por su pueblo, me fijo en los pequeños,buscando a algún pelirrojo con nuestras características.

- No te digo que no lo puedas encontrar…

- ¡Cómo le faltes a una muchacha y no respondas! - Lo amenazba su madre levantadnmo un dedo

- Déjame terminar. Puedes encontrar bastantes pelirrojos, hay muchos irlandeses en la colonia, pero ninguno es mio, por el contrario de mi hermanito menor yo controlo absolutametn a la perfección ese tema. Además es muy poco responsable hacerleeso a una dama, aunque debo reconocer que se las ve más hermosas embarazadas - Las muejres de la mesa lanzaron un suspiro, la galantería de Charly era evidente.

- ¡Por que no las ves a las cinco de la mañana recién despiertas! - Declaraba George ganándose una mirada de desaprobación de su mujer.

- ¡O enojada! - Dijeron al mismo teimpo Ron y Harry que obtuvieron el mismo efecto de sus respectivas mujeres.

- Yocreo que las mujeres son hermosas en cualquiera de sus estados, somnolientas, despiertas, enojadas, alegres, pero aún no he encontrado y dudo que encoantraré la horam de mi zapato además todas las mujeres perfectas ya estánc asada - Acotó y sonrió sensualmente. Un nuevo suspiro femenino invadió la sala, seguramente Charly no encontraría la mujer ideal, pero nunca le faltaría alguna que intentara persuadirlo de aquello, exceptuando las mujeres de esa mesa, por supuesto.

Harry llegaba tarde otra vez a la oficina y se enfrentaba a la sonrisa de Ron.

- ¿Me dices como lo haces tú? ¿Cómo afrontas los embarazos de Hermione?

- Hermione es una excelente embarazada, tranquila, sosegada, prácticamente no teien antojos y su humos no cambia demasiado, ya sine star embarazad es bastante fuerte su carácter así que estoy acostumbrado - Se reía de su propia broma,pero Harry se veía muy cansado - ¿Qué quiso esta vez?

- Huevos de cordonizes, a las tres de la mañana. ¡A las tres de la mañana! Y lo peor de todo es que el tonto del marido, o sea yo va y los busa, se los prepara y caundo llega a la cama. ¡Ella durmiendo lo más campante! - Harry apoyaba la cabeza sobre el escritorio y se tapaba con los brazos. - Necesito un descanso.

- Aproveha al tranquilidad, porque cuando nazca elniño, allí comienza la verdadera acción.

- ¿Allí? - Se desesperaba el moreno.

- Si mi amigo, los niños no se quedarán dormidos, hay que cambiarlos, cuando son un poco más grandes darles el biberón y cuidarlos y atenderlos. Además stodo eso sin descuidar a los otros.

- ¿Tú como lo haces?

- paciencia, dedicación y compañerismo a más no poder. Cuando nos encontramos en una situación desesperante, nos apoyamos el uno en el otro, como cuando te acompañábamos a ti en Hogwarts - Volvía a reír Ron - Pero descuida, pronto se acostumbraran, ya pasaron por tres ¿No?.

- pero era más joven y tolerante.

- Tendrás que sacar tranquilidad a más no poder.

Y el nuevo Weasley llegó, un hermoso, pelirrojo de ojos verde esmeralda que fue la alegria de todos, tal cual lo fue cada uno de los niños que llegaron anteriormente a la familia.

Lo llamaron Sirius y pronto desarrolló la rebeldía propia de su antecesor volviendo locoa a sus padres, hermaos y tíos.

Los años pasaron y estando a solas en su casa Ron le declaraba ergreasndo de una misión.

- Hubieses sido un excelente auror. En realidad serías excelente en todo lo que te propongas.

- Deja ya de adularme. Tú no te quedas atrás, ahora que no tienes la presión de deber estudiar tus neuronas se reactivaron.

- No es eso.

- ¿No?

- No mi amor, es que o me dedico a mejorar o me hacen papilla, es tan simple como eso.

Pero Hermione estaba un poco triste.