Me atrasé un poco en publicarlo ya que estoy por terminar otro de mis fics, y me estoy centrando en escribir ese primero, además estoy preparando una serie de One-Shot de cierta pareja espero disfruten el capítulo.

Disclaimer: Esta historia es sin fines de lucro, Victorious es propiedad de Nikelodeon y de Dan.


El vínculo que une a tu auténtica familia

No es de sangre,

Sino de respeto.

El regreso a casa fue cansado, la temperatura había bajado y la calle parecía solitaria pero confortable, su teléfono celular resonó por todo el lugar, el nombre de Nicolás estaba en la pantalla así que no dudo en contestar a su hermano por tarde que fuera.

—Hola —contestó indiferente.

—¡¿JADE?! —exclamó exaltado.

—Ella misma, ¿qué sucede, por qué ese tono? —respondió con cierto enojo.

—¡¿ESTAS TRATANDO CON LOS VEGA?! —De nuevo uso ese tono alterado. Jade bufó desesperada, el estúpido de Beck había soltado la sopa seguramente.

—Tranquilízate, sé lo que hago. —Suspiró. Tras la línea su hermano grito algunas cosas pero no quiso seguirlo escuchando cortando la llamada y apagando su celular.

Siguió su camino sin evitar pensar en lo que estaba haciendo.

—Los Vega… —susurró mirando las grietas del suelo—. Les debemos demasiado, Nicolás… demasiado.

Al llegar a la puerta se encontró con Sinjin, aquel extraño joven se encontraba dormido de forma poco cómoda sobre su recepción; Jade paso de largo para encontrarse con Sam, tenía rojos los ojos pareciera que estuvo llorado toda la tarde.

"Quizás en otro tiempo no me habría importado ni un poco esta chica", pensó West mientras se acercaba a la rubia.

—Mira nada más, ¿esto se volverá rutina? —cuestionó la pelinegra, pero la rubia la miro confundida—. Digo, siempre que nos cruzamos tienes algo, empiezo a creer que eres… problemática —explicó con ese tono indiferente que la caracterizaba.

La rubia la miro detenidamente y la analizo de pies a cabeza, cerró los ojos con fuerza y luego frunció el ceño.

—Eres detestable, siempre estas rondando por ahí, donde nadie te llama. —Sostuvo con enfado y luego camino a la recepción dando un golpe estruendoso justo al lado de Sinjin, el pobre salto del susto y cayó al suelo, Sam se rió con malicia mientras atravesaba la entrada del edificio.

—Las rubias tienen carácter —se dijo Jade y subió al elevador.

Una vez en su habitación, se desplomo sobre la cama y miro los folders que había dejado botados, sabía que tenía que leerlos todos, pero la llamada de Nicolás le había aturdido, todo lo que planeaba hacer podía salírsele de las manos e incluso terminar empeorando las vidas de aquellas personas que quería salvar.

Se revolvió sobre la cama y decidió dormirse, ya mañana podría pensar más claramente sobre eso.

Pero las pesadillas se mezclaron con sus intenciones y recuerdos; sudaba y tomaba con fuerza las sabanas estaba temblando.

Jade se sintió mareada y abrió los ojos, ya no se encontraba en la habitación, pues ahora estaba en aquella recamara de su adolescencia aún confundida se levantó y camino despacio hacia la puerta pero detrás de esta escucho dos voces que se le hacían muy familiares.

—No… no puedo permitirlo —susurraba con cierto dolor Nicolás.

—No es algo sencillo de pedir, pero conozco la situación actual. —Suspiro con pesadez—. Sé que no es fácil tener a un familiar en un estado de depresión; lo que te pido no es sencillo pero considéralo. La vida de Jade podría no volver a ser nunca la misma mientras que la de. —Su voz se quebró un poco—. Tori, podría ser salvada. —Parecía desesperado.

Jade abrió lentamente la puerta y miro a su hermano a la par de un demacrado David Vega.

Despertó del sueño temblando aún y bañada en sudor frio, se levantó de la cama y comenzó a dar vueltas alrededor de la habitación.

Sabía que ese sueño, no era más que un vivo recuerdo; tomó su teléfono celular y marco al número que podría cambiarlo todo en ese instante, seguir o no adelante en su plan se vería determinado en si el dueño contestaba la línea.

Tres tonos… y alguien contesto.

—¿Sí? ¿Quién habla tan tarde? —una voz somnolienta y molesta contesto.

La pelinegra carraspeo y apretó el celular.

—Jade West. —Un silencio sepulcral se escuchó al otro lado de la línea…

A la mañana siguiente se encontraba ya en el hospital, la sonrisa que llevaba en el rostro tenía un matiz diferente, detestaba los hospitales o las visitas a este, pero ese día todo parecía ir de lo mejor, por lo cual ignoró por un minuto todos sus males y camino con furor rumbo a la recepción.

—Buenos días —dijo con emoción.

—Sí, que desea —respondió con gentileza la recepcionista.

—Vengo a la hora de visita de la señorita Vega —respondió sonriendo.

—Claro ahora mismo se encuentra en el comedor principal, está por el pasillo al fondo —señaló.

West caminó a paso apresurado, sentía unas tremendas ganas de compartir su alegría con la joven que apenas había conocido, o más bien que solo miro, le provocaba felicidad verla y darle una gran noticia.

Cuando iba de camino al comedor del hospital, se topó con un niño de a lo mucho tres años que corría sin mirar por donde iba, choco con ella y cayó.

—¿Te hiciste daño? —cuestionó algo preocupada.

El chiquillo la miro absorto y solo negó con lentitud; una mujer de cabellera rizada y tacones ruidosos corría en dirección a ellos.

—Lo lamento se soltó de mi mano y suele ser así de inquieto espero que no la haya molestado. Ya sabe, hijos… —se disculpó la mujer y tomo a su pequeño de la mano.

—Trina Vega… —susurró Jade indiscretamente, pues la reconocido de inmediato cuando pudo verla frente a ella.

¿Tenía un hijo? Y al parecer también un enorme moretón en el rostro cubierto de mala forma por el maquillaje.

—¿Disculpe? ¿Nos conocemos? —preguntó confundida la madre.

—No, es por su padre, el señor David Vega es muy famoso por toda West Beach —mintió.

Trina asintió y cargo al pequeño que seguía mirando inquieto a Jade.

—Está bien, gracias por detener al niño, pero es tarde y tengo que retirarme. —Se despidió.

Jade la vio alejarse y luego continuó su anterior rumbo, la sonrisa volvió a su rostro cuando diviso a la joven medio-latina comiendo en una de las tantas mesas del comedor, estaba sin compañía y miraba el plato con una expresión de cierto asco, Jade dejo escapar una leve risa; caminando esquivo otras mesas hasta llegar frente a la de Tori, se quedó ahí parada hasta que la peli castaña levantó la vista inexpresiva.

—Eh… ¿está todo bien? —dijo nerviosa Victoria, la presencia que imponía Jade aún sonriendo era ciertamente abrumadora.

West solo asintió y se acomodó en la silla vacía frente a Tori, dejo un folder color verde sobre la mesa y se los acerco.

—Mi nombre es Jadelyn August… —pensó si decir su verdadero apellido desconocía el hecho de que su padre alguna vez fuera presentado a Victoria, pero si conocía el apellido West… todo podía acabar ahí mismo; así que menciono el de si difunta madre—. Gillies. —Carraspeó y ante la expectante mirada de Tori prosiguió—. Soy tu contadora y es un gusto poder anunciarle que todos sus pagos están saldados y tendrá una prórroga para los pagos próximos que puedan venir —dijo con alegría.

Victoria abrió los ojos como platos, llevo sus manos a la boca y luego tomó los papeles los releyó unas cuatro o más veces, sus ojos comenzaron a tener un brillo cristalino, luego suspiro y estrecho con fuerza las manos de Jade, esta al sentir la calidez de las manos sintió como su piel se erizaba.

—Muchísimas gracias, con todo esto de los medicamentos y las cuentas de hospital estaba realmente aterrada de las cuentas de banco —explicó con la voz entrequebrada—. Pero —se interrumpió—. ¿Quién saldo mis deudas? —preguntó ahora con un poco de preocupación—. Acaso… ¡MI PADRE! —Se exaltó.

Jade negó con la cabeza.

—Usted tiene un ángel cuidándola, es solo eso, acepte el regalo, personas como usted lo necesitan. —Soltó con ternura mientras le acariciaba la mano.

Las lágrimas comenzaron a desbordar de los ojos de Tori.

—Claro, hace mucho que algo bueno no me pasaba —susurró la medio-latina, aunque Jade escuchó perfectamente.

Jade sintió que aquello oprimía su pecho, le parece increíble que ella dijera eso pues no imaginaba a alguien como esa chica sin gente que la quisiera a su alrededor… pero podía verlo en ese mismo instante, desconocía si Trina la había visitado o estaba solo de paso al médico y nadie estaba alrededor.

Ella lo había prometido, quería ver bien a Victoria así que empezaría por continuar alegrando su día.

—Bueno, pasando de estos temas. —Carraspeó—. ¿Cuándo podras darte de alta? —cuestionó con cierta inquietud.

—Hoy mismo —respondió con alegría.

—Muy bien entonces…

Su teléfono celular comenzó a sonar, llamando la atención de algunos pacientes, asi que intento apagarlo, pero al mirar el nombre que decía no puedo evitar el deseo de contestar.

—Disculpa, tengo que contestar —le dijo a la morena y salió caminando rápidamente a un lugar alejado.

—¿Jade? Necesito que nos veamos —decía Beck con cierta angustia en su tono de voz.

—¡Traidor! —bufó con furia ella—. Se suponía que no le dirías nada a Nicolás pero veo que eres más cobarde de lo que recordaba —dijo hablando con rabia.

—Espera, déjame explicarte, creí que el sabia la razón de porque me pediste los análisis —aclaró el joven.

—No tenías por qué decirle nada cuando te dije que no indagaras más —gruño—. Te dije que lo aclararía. —Suspiró con pesadez.

—Pues más vale que lo hagas pronto si no quieres que siga insistiéndole a Nicolás respuestas —sentenció con algo de nervio, no era fácil amenazar a esa mujer… podía salir muy mal para él.

—Lo haré, te lo diré todo esta noche, mándame tu dirección por e-mail, llegaré como a las siete —dijo al fin más tranquila.

—No me malentiendas… —silencio—. Solo procuro que estés bien —dijo algo decaído.

—Ya estoy grande y puedo cuidarme sola —concluyó ella y colgó.

Volviendo al comedor se dio cuenta que Tori ya no estaba, así que fue a buscarla a la recepción y allí se encontraba firmando unos papeles.

—Oh Jade —le saludo de nuevo—. Espera un segundo ya casi termino. —Entregó los documentos y tomo del brazo a la pelinegra, esta se tensó un poco aquel contacto le había provocado unas cosquillas extrañas en el cuello.

—Me gustaría invitarte a comer a mi casa —soltó Tori con un tono amable.

Jade la miro sorprendida y sin saber porque le entraron nervios.

—Hum, no creo que sea correcto, además tengo que ir a visitar a otros clientes —expresé seria.

Tori la miro con algo de desilusión.

—Entiendo, está bien, otro día será. —Suspiro dedicándole una sonrisa triste.

Jade se sintió un poco mal, pero se despidieron y ella continúo su camino ahora rumbo al centro comercial Downtown West Palm Beach. Era molesto leer su apellido por todas partes le recordaba a su padre y lo poderoso que solía ser en vida, desgraciadamente todo eso había cambiado y aunque Nicolás hacia todo lo que estaba a su alcance y sin embargo aún tenían un sinfín de deudas.

Al fin llego a Downtown abrió una página web en su teléfono y busco presentaciones de músicos por la zona, de algún modo la búsqueda era muy sencilla pues "este músico" era ciego. Releyendo el nombre del local lo marco en su gps para seguir caminando rumbo a ese destino.

Cuando lo divisó pudo leer en unas letras enormes de un color neón molesto "Cran Linger". La ojiverde suspiró con pesadez al darse cuenta que había muchísima gente o al menos así parecía.

Se adentró con facilidad al lugar abriéndose paso entre la gran cantidad de audiencia, la melodía de piano que ahora estando más cerca del escenario se apreciaba magnifica tanto que la hizo erizar, adoraba la música como a nada; en especial las melodías de piano, esta podía recordarla era una pieza actual, le transmitía una leve alegría, aunque la letra que bien recordaba no era tan dulce.

Una voz la distrajo al parecer un hombre vestido de forma elegante pero relajada pedía algún valiente a cantar al escenario, algunos presentes se miraban en la espera de "ese alguien", al fin Jade pudo distinguir al pianista aunque ya presentía que era al que buscaba.

Levantó la mano y el hombre la hizo subir, el músico que había secado la melodía cuando el hombre hablo, volvió a lo suyo mientras Jade se preparaba para cantar.

When she was just a girl
She expected the world
But it flew away from her reach
So she ran away in her sleep
And dreamed of paradise
Paradise, paradise, paradise…

La gente comenzó a cantar la canción, Andre el pianista ciego que Jade tanto buscaba estaba tocando con más emoción, pues hacia mucho que no escuchaba una voz tan dulce.

Every time she closed her eyes

When she was just a girl
She expected the world
But it flew away from her reach
And the bullets catch in her teeth

Mientras la pelinegra cantaba sentía un leve sabor amargo en la boca, la letra de la canción traía consigo una punzada para Jade solía escuchar estas canciones con su madre y era doloroso darse cuenta que al igual que lo que decía la canción… su paraíso se había escapado de sus manos. Reteniendo las lágrimas sin dejarse vencer por el nudo de su garganta.

Life goes on, gets so heavy
The wheel breaks the butterfly
Every tear a waterfall
In the night, the stormy night
She'd close her eyes
In the night, the stormy night
Away she'd fly

Los clientes estaban emocionados, la voz de Jade era impresionante y su actuación era impecable se sentía como parecía transmitir el sentimiento de anhelo en su voz.

And dreams of paradise
Paradise, paradise, paradise, oh
And dreams of paradise
Paradise, paradise, paradise, oh

So lying underneath the stormy skies
She'd say, oh
'I know the sun will set to rise'

This could be paradise
Paradise, Paradise…

Recibió aplausos e inclusive André se levantó a darle la mano, al parecer despejarse todo aquello que acontecía últimamente le sentó muy bien, antes de bajarse del escenario le pidió al músico unos momentos para platicar, el asintió y ambos se marcharon del local pues la presentación de Andre había terminado por hoy.

—Gracias por aceptar mi petición.

—Para una persona con tan bella voz lo haría siempre. —Sonrió Andre.

—Parece muy alegre para… —Dudó—. Su condición.

—Bah, tonterías podré estar ciego pero eso no tiene por qué quitarme el sentido del humor —aclaró confiado.

—No quiero incomodarle —se disculpó.

—Tranquila querida es un honor para mí que estés hablando conmigo. —Sonrió con gallardía.

—Estoy aquí para proponerle un trato —sentenció Jade.

—¿Tan rápido? No quieres primero una cita —se rió.

Jade negó.

—Perdona creo que lo he malentendió —dijo el moreno al no escuchar respuesta.

Jade se sintió idiota, al verlo de esa manera tan galante y sincero había negado moviendo la cabeza olvidando que él era ciego.

—No son esa clase de tratos. —Suspiró—. No me lo tomes a mal, pero en estos momentos no puedo pensar en salir con alguien —explicó más relajada.

—¿Te gustaría poder volver a ver? —dijo al fin ella.

Andre se cruzo de brazos y fruncio el ceño.

—Pareces agradable pero a menos que me digas que eres algún tipo de hechicera, bruja o mitad demonio, no creo que puedas devolverme la vista —bufó un poco molesto—. No vengas a tomarme el pelo.

—Tranquilo, no intento molestarte, quiero dejarte en claro que te ayudare a que recuperes la vista. —Estaba a la defensiva y al parecer todo lo que ella le decía lo ponía de malas, que pesado que era el chico.

—Patrañas, ¿acaso eres mi hada madrina? —cuestionó—. Nadie hace algo así por un desconocido además…

—Yo lo haré. —Interrumpió molesta.

Andre suspiró y se acercó a ella tomándole el hombro.

—Me tengo que ir, gracias por cantar en el Cran, normalmente no hoy muchos clientes que les guste subir al escenario; pero no te permitiré que bromees sobre mi ceguera conmigo —sentenció y se marchó molesto.

La pelinegra sólo lo vio alejarse sentía que tratar con las personas que deseaba ayudar era mucho más difícil de lo que creía.

Reviso el reloj de su teléfono aun le faltaban una hora y media para verse con Beck; y que se preparara porque estaba segura que lo haría picadillo en cuento lo viera.


Nota del autora: Para empezar pido disculpas por haberme ausentado tanto tiempo y no actualizar, pero debido a situaciones escolares en las que participe me tuve que alejar de las distracciones de escribir, y al fin esta semana pude darme el lujo de escribir para actualizar este y otro de mis fanfics, espero hayan disfrutado del capítulo.

Agradecimientos especiales para mi Beta Reader "MookieRoo" eres bacán.

Liz West Vega: oh muchísimas gracias, me alegra que te haya gustado el capítulo anterior, espero que este te guste mucho más, no esta tan cargado de felling como lo fue el otro, pero tiene lo suyo, pues si pero Sam tendrá una relación más estilo pepito el grillo por algo que se descubrirá en los próximos capítulos, y xD por favor sigue con vida y danos fics cool como el de Jade´s hope.

Nuzio Guerrero: No creo que sea para tanto pero agradezco que lo consideres de ese modo, la escena del hospital fue para mi un poco difícil escribirla quería que quedara ese sentimiento de impotencia de Jade del no poder hacer mas que observar, y si déjame decirte que este fic no será dulce, mas bien creo que sacare mucho en esta historia espero disfrutes este capitulo.}

Danna: Lamento actualizar tan tarde, espero te guste el capitulo, disfruto de que les agrade como esta yendo, por suerte como dije en el capitulo anterior no quiero hacerlo fiel a la película, en lo único en lo que es fiel es en la idea de querer "salvar y redimirse" pero no precisamente tiene que morir Jade, aún quedan muchos caps por leer.

Cheshire Megurine: Primero déjame decirte que adoro tu nombre, la mezcla de dos cosas que yo adoro mucho, Cheshire el gato sonriente y la hermosa Luka xD dejando eso de lado, espero que estés feliz porque YA ACTUALICE.

BrenBren Uchiha: Se me hizo difícil escribir tu nickname, xD gracias me alegra que te guste, tranqui, no creo por ahora no está en mis planes darle gusto a Jade para que se mate… desde que vi esa película me propuse escribir algún día sobre ella y entre eso crearle un final alternativo por lo que no creo que la mate, por ahora en mi mente ya se maquina cierto desenlacé pero no puedo spoilear de otro modo perderías el interés. PD: prometo no tardarme esta vez.