Ben 10 y sus personajes, no me pertenecen.
Capitulo I
"Tú, mi destino"
Diamante terminó de limpiar el suelo. Hacía tan sólo horas que se habían instalado en él que sería su nuevo hogar, y finalmente terminaba de limpiar y acomodar todo. Ocultó en un maletín, armas alienígenas para su protección y la de Ben.
Caminó hasta la puerta del cuarto del joven Tennyson y llamó suavemente a esta. Al no oír respuesta alguna, se tomó el atrevimiento de pasar.
Abrió su boca para hablar, pero antes de que pudiera decir alguna palabra, se percató de que allí no había nadie. Su vista se fijo en la ventana, la cual estaba abierta. El viento se colaba por esta, levantando en el aire las cortinas negras.
Diamante suspiró suavemente, sabía perfectamente donde estaría.
El sonido del reloj era lo único que sonaba en el ambiente. Diamante se encontraba sentado en el sillón de la sala de estar. Cada vez se impacientaba más. Habían pasado dos horas y Ben aún no regresaba. Comenzaba a preocuparse de que algo le estuviera sucediendo.
Finalmente, y luego de quince minutos más, la puerta se abrió y él volteó su vista. Observó al joven que entraba, de cabello castaño y ojos color café.
La puerta se cerró y él se sacó su máscara, volviendo a ser ese joven de cabello castaño y ojos verdes.
–Comenzabas a preocuparme – el alienígena susurró.
El muchacho caminó y dejó a un lado su chaqueta verde.
–Lo siento – respondió – es que... Necesitaba ver a mis padres.
Cerró sus ojos unos segundos y recordó cuando se ocultó entre arbustos y vigiló su hogar. Se quedó allí una hora, hasta ver como el automóvil de su papá se estacionaba y su padre bajaba de allí. Pudo observar su mirada de tristeza y desgano, como si le pesara cada día que pasaba y tuvo que contenerse para no correr a sus brazos.
– ¿Te encuentras bien? – su compañero preguntó, mirándolo.
–Si – Ben respondió mientras caminaba a su cuarto – sólo necesito descansar.
–Debe ser una broma – Ben exclamó mientras se cruzaba de brazos.
Era el primer día que pasaban en Bellwood y Diamante lo había despertado muy por la mañana. Pensó que habría problemas, pero se quedó estático cuando su compañero le pasó en manos un uniforme de pantalón gris y sweater rojo. Quería que vaya al colegio.
Durante su ausencia, Diamante se había encargado de enseñarle todos sus conocimientos, y también se había ocupado de hacerle leer varios libros, por lo que estaba tan avanzado como cualquier adolescente.
Su compañero ya le había conseguido una identificación falsa y lo había inscripto a la mejor institución de la ciudad. Sabía que eso era algo obvio en la vida de un adolescente normal, pero no lo esperaba tan pronto.
–No lo es – el alienígena responde – hoy es tu primer día de clases.
Caminó por el largo pasillo del colegio, mientras observaba a la gente a su alrededor. Todo el ambiente estaba infestado por el horrible uniforme color rojo y negro.
No pasó mucho tiempo hasta que encontró la que sería su aula de clase, la número 404. Lentamente entró allí, mientras la mirada de todos posaba sobre él, el chico nuevo. Ciertamente no era común que alguien entrara a mitad del semestre.
Ben rodó sus ojos antes de ir a sentarse al final de la clase, en la fila de asientos del medio. La campana sonó y los demás alumnos se ubicaron en sus asientos. La profesora, una mujer algo mayor y muy elegante, entró al salón y dejó su bolso en el escritorio.
–Buenos días alumnos – saludó a todos, antes de fijar su vista en Ben – oh, un rostro nuevo.
La mujer toma el papel con la lista de alumnos y busca unos segundos allí, hasta que alza nuevamente su vista.
–Debes ser Zack Simons – dice antes de sonreír en forma algo fría – bienvenido. Soy la señora Roberts.
–Gracias – él se limita a responder, antes de bajar su vista hacia su pupitre, totalmente aburrido.
La mujer comienza a repasar la lección anterior y el joven Tennyson suspira mientras mantiene su vista en el suelo.
– ¡Lo siento por la tardanza! – escucha, de repente, la voz de una chica, quien parecía agitada. Seguramente porque llegaba tarde, aunque eso no era su asunto. No le interesaba relacionarse con nadie de allí.
Escucha como la profesora se levanta de su asiento, rechinando la silla.
–Señorita Tennyson, llega tarde – esas palabras lo paralizaron. Fijó su vista en su mano, la cual había comenzado a temblar. ¿Acaso era ella? No, era imposible. Gwen no vivía en Bellwood. – tome asiento, la clase ya ha comenzado.
Escuchó los pasos acercarse hacia él y, finalmente, juntó valor para subir su vista.
Quedó totalmente estático al ver a la pelirroja de ojos verdes caminar hacia su asiento. Era Gwen, no había dudas de aquello. Había cambiado un poco en esos cinco años. Había crecido bastante, seguramente seguía siendo más alta que él por unos pocos centímetros, y llevaba el cabello largo.
La pelirroja se ubicó a varios asientos de donde estaba él, hacia el fondo. Aun así, él no le quitó la vista de encima. Tuvo que hacer su mejor esfuerzo, y reprimir las ganas de abrazarla fuertemente.
Sintió que alguien palmeaba su hombro y volteó, viendo a uno de los jóvenes sentados cerca de su pupitre.
–Amigo, deja de mirarla – susurró en su oído con una sonrisa – es hermosa, pero tiene novio y golpea a cualquiera que mire a su chica.
El observó al muchacho rubio que le hablaba, mientras se quedaba pensando en sus palabras. Ahora sabía algo más de ella, tenía novio.
Ben cerró con fuerza su casillero, y suspiró. Ya casi acababa el horario de colegio. Había compartido cuatro clases con Gwen, y aún no sabía qué hacer o decir para acercarse a ella.
Durante el almuerzo, se ubicó junto a unos muchachos que jugaban al fútbol y, al comentarle que él jugaba, lo invitaron a unirse al equipo. Se había quedado varios minutos observando a su prima a lo lejos. Conversaba alegremente con sus amigas, una muchacha rubia de ojos celestes y una joven de tez morena. Sus compañeros notaban su mirada, pero pensaban que era pura atracción. Nuevamente le recomendaron no acercarse a la pelirroja, de lo contrario su novio lo molería a golpes.
La campana sonó, anunciando el fin de clase. Ben suspiró y camino fuera del colegio, con su mochila colgando en su hombro.
La pelirroja suspira feliz de que se haya acabado la clase por ese día. Toma su bolso y camina dispuesta a ir a su casa. Los demás alumnos ya se habían marchado, o se dirigían a otros lugares, despejando así el gran patio en la entrada de la institución.
Gwen fijaba su vista en las hojas que iba pisando, hasta que escuchó el ruido de unos pasos acercarse a ella. Subió su vista, esperando que no sea quien imaginaba.
Un muchacho de cabello rubio y ojos celestes se aproximó con una sonrisa creída y la tomó por la cintura.
–Hola preciosa – susurró mientras la atraía hacia su cuerpo, para besarla.
–Alex – Gwen esquivó su rostro suspirando.
El muchacho musculoso alzó una ceja, mientras se alejaba unos centímetros.
– ¿Que sucede? – pregunta.
– ¿Es una broma? – ella gruñe mientras cruza sus brazos – ¡Ya supe que ayer te besaste con Brenda en una fiesta!
–Oh, vamos nena – Alex rueda sus ojos mientras la toma de su muñeca – esos son sólo rumores. Ven, vamos a mi casa, mis padres no están.
–No quiero – responde la pelirroja mientras se zafa de su agarre y sigue su camino.
El muchacho rubio gruñe mientras rápidamente camina hacia ella.
– ¡Vamos Gwen! – ordena mientras vuelve a tomarla de la muñeca, sólo que con más fuerza – ¡No estoy para juegos!
–Suéltame Alex – ella le ordena mientras intenta escapar.
–No hasta que vengas conmigo.
–Me estás lastimando – Gwen dice, aunque no mostraba señal alguna de miedo. Por el contrario, su ira hacia él aumentaba con cada segundo – ¡Alex suéltame o...
– ¿O qué? – una sonrisa aparece en el rostro del muchacho rubio – vamos muñeca, no me hagas reír.
La pelirroja siguió forcejeando varios segundos, pero él no desistía.
– ¡Oye! – ambos voltean su vista y observan a un joven de cabello castaño y ojos café acercarse – ¡Suéltala!
Ben, quien había visto la escena desde lejos, se acerca furioso hacia ellos. ¿Quien se creía ese idiota para tratar a su prima así?
Alexander suelta el brazo de Gwen, y se acerca a ese joven que lo había desafiado.
–Escucha, no sé quién eres ni me interesa – habla mientras lo mira desafiante – pero esto es un asunto entre mi chica y yo.
–Esa no es manera de tratar a una chica – el joven Tennyson dice con ira.
Alexander ríe y mira hacia un costado. Se toma unos segundos antes de empujar a Ben por su pecho, hacia atrás.
– ¡Alex! – la pelirroja se interpuso entre los jóvenes, quienes estaban dispuestos a pelear – ¡Déjalo!
De repente, el sonido de varias bocinas rompió ese tenso ambiente que estaba a punto de estallar. Gwen volteó su vista y observó como un automóvil se detenía a unos metros de ellos, en la entrada del colegio. Divisó a los amigos de Alexander en su interior, quienes volvieron a hacer sonar la bocina.
– ¡Alex! – uno de ellos sacó su cabeza por la ventana, mientras le hacía señas con su brazo para que se aproxime – ¡Chad da una fiesta en su casa! ¡Vamos!
El muchacho rubio sonríe, antes de mirar al muchacho de cabello castaño.
–Esto no quedará así – lo amenaza.
Se acerca a la pelirroja y la toma de la cintura, besándola. Alexander odiaba perder, y quería demostrarle a ese joven que esa chica era suya. Gwen quiso oponerse, pero él la sujeto con fuerza. Tan solo unos segundos duró ese beso tan hostil y forzoso, antes de que el muchacho rubio se alejara con sus amigos.
La pelirroja vio como se alejaba, antes de voltear su vista hacia ese joven.
– ¿Estás bien? – pregunta Ben, mientras se acerca a ella. Se dio cuenta que tal vez se mostraba demasiado desesperado, ya que ella retrocedió unos pasos.
– ¿Te conozco? – pregunta alzando una ceja.
Ben suspiró, recordando que ella no lo conocía.
–M-Me llamo Zack, soy el alumno nuevo – habla él, un poco nervioso. Sentía como si ella fuera a descubrirlo con tan solo mirarlo – estamos en las mismas clases.
–Oh... – fue la única respuesta que oyó durante varios segundos, hasta que ella siguió hablando, fingiendo una leve sonrisa – yo soy Gwen.
– ¿Te encuentras bien? – él vuelve a preguntar, preocupado.
–Si – la pelirroja suspira mientras coloca un mechón de pelo tras su oreja – no debiste haber hecho eso.
–No podía permitir que ese idiota te trate así – responde Ben.
–Gracias, pero no necesito que nadie me defienda – la pelirroja dice con un tono brusco, dejando sin palabras al joven Tennyson – puedo cuidarme sola.
Tan pronto terminó su frase, se alejo para finalmente regresar a su casa.
Ben la observó irse, totalmente atónito. Tal vez el acercarse a su prima no sería tan fácil como pensaba.
¡Hola!
Finalmente traigo el primer capitulo de este fic. Al principio transcurrirá en el colegio la mayor parte, luego ya tomará otros escenarios y más acción.
Ben, con su nueva apariencia, tratará de hacerse amigo de Gwen, para estar cerca suyo.
Al final de la serie base de Ben 10, él regresa al colegio y se sorprende al ver a su prima. Al cuestionarla, ella le dice que habían trasladado a su padre y que a partir de ese momento iría a ese colegio. Cálculo que ella vivía en otra ciudad, así que trasladé lo mismo aquí.
Aquí veremos a una Gwen un tanto más rebelde que la serie original.
¡Saludos!
