Toma fuerte mi mano
La mujer se retiro y dejo la puerta abierta para ellos. Era una burla, ni siquiera le importaba lastimarlos aún más. Sabía que había pegado donde más podía dolerles. Antes de irse la miró y Jinx pudo leer en sus ojos Así se paga la traición. Supo que la había estado esperando para asestar el golpe final. Que solo prolongó su agonía para aumentar la de ella. El sufrimiento de su amado era un vengativo efecto colateral.
En un estado de ensoñación corrió hacia el y abrazo su cuerpo con todas sus fuerzas, esperando sentir un latido, un suspiro, algo que le asegurara que seguía con ella y que no se lo habían arrancado de las manos. Buscaba su contención, como si siguiera vivo y la pudiera abrazar. El olor natural de su piel se mezclaba con el de la sangre y la transpiración. Su calor habitual había sido cruelmente remplazado por un frío atroz. Se había ido.
Los demás se quedaron a un costado, mirando, destrozados. Robin no se movía, no podía. Se lo había arrebato. A su mejor amigo. Sentía que debía odiarla. Por su traición, Madam Rouge había tomado tales medidas contra él. Pero no podía. No podía odiar a alguien que lo quería tanto y a quien él había amado.
Las lágrimas corrían sin tregua por el rostro de la hechicera. Le saco un guante rojo, el de la mano en la que tenia el anillo. Entrelazó con fuerza sus dedos en su mano fría. Se estremeció al contacto pero no lo podía soltar.
—Perdóname por no llegar antes. Si lo hubiera hecho ahora estaríamos juntos. Esto es mi culpa. Lo lamento tanto. Te amo—las ultimas palabras las dijo en un susurro ahogado y desesperado. Le había fallado. No podía creer que se hubiera ido. No ahora. No después de haberse prometido tantas cosas. El derrumbamiento de la ilusión de un amor para toda la vida se alzaba sobre ella y le caía encima.
Sintió de repente unas manos grandes y un tanto pesadas sobre sus hombros. Era Cyborg. Ella quería ser fuerte ante la situación pero todas sus fuerzas se habían ido junto con él. No tenia ganas de hacer nada, ni de pararse, ni de seguir adelante, ni de vivir.
Cyborg la ayudo a incorporarse y ella logro pararse con fuerzas que no sabia de donde sacar. Vio como los demás tomaban el cuerpo de su amado. Sintió la magia oscura de Raven cuando los teletransporto a la Torre. Vio como llevaban el cuerpo hacia la enfermería. Quería estar soñando, que nada de eso fuera real, que pronto despertaría y él estaría a su lado para siempre pero algo en este ''sueño'' lo hacia diferente a cualquier otro: ninguno había dolido tanto. Este dolor crecía y crecía ahogándola en desesperación salada y eso era lo único que la convencía de que eso no era un sueño aunque prefería no creerlo.
—Jinx, puedes quedarte en lo que era el cuarto de Terra—le dijo Raven con un tono compresivo. Tocó el hombro de la hechicera como signo de comprensión pero al contacto tuvo un mal presentimiento.
Jinx se paro sin pensarlo y siguió a Raven hacia la habitación. Cuando la pelivioleta se fue, ella cayó sin fuerzas a la cama. Se seco una de las lágrimas de su rostro y vio el anillo. Sonrió, pero con tristeza. Se sentía un zombie, muerta en vida.
Sintió como una fuerza invisible y poderosa la arrastraba hacia la enfermería, a verlo.
Vio que Robin estaba allí, llorando al borde de la camilla donde yacía Kid Flash. El petirrojo al verla parada en la puerta se seco la lagrimas, la mira con compasión y se retiro sin decir más.
Ella se acerco a la camilla y se sentó en la silla donde, momentos antes, había estado Robin. Miro a su amado. Estaba con la cara hinchada pero se había vuelto pálida. Su labio estaba partido y con sangre seca pero eso no evito que ella le diera un beso suave, dulce y corto. Sus manos estaban heladas pero aun así ella las tomó y las apretó con fuerza. Todo su cuerpo estaba golpeado y había sangre en su uniforme.
—Adios. Te amo— le dijo en un susurro con las pocas fuerzas que tenía. Dichas estas palabras de despedida se paro para retirarse, verlo así la mataba lentamente. Sentía como las lágrimas ahogaban sus ojos. No quería llorar de vuelta pero no había forma de evitarlo.
Cuando se estaba por ir sintió que algo o alguien le tomaba la mano y la apretaba con fuerza. Solo atino a devolver el apretón.
Mientras tanto en la sala de la Torre…
— ¿Y que vamos a hacer respecto a Jinx?—pregunto Star
—Podría quedarse con nosotros—dijo Robin, para sorpresa de todos
—Pero es una villana—dijo cuidadosamente Raven
—Era, y si Wally confiaba en ella yo también lo haré—dijo el petirrojo. Confiaba en Wally como en nadie en el mundo, y él la había amado lo suficiente como para morir por ella. No la iba a dejar sola y menos con su amigo muerto.
—Se puede quedar en el cuarto de Terra—sugirió la tamaraneana—incluso podría formar parte del equipo, tendría a alguien que me acompañara en las compras—se emociono la chica—pero claro que todo eso para que ella se sienta mejor—agregó rápidamente.
—Podría, pero tengo un mal presentimiento con respecto a Jinx—dijo la pelivioleta.
— ¿Porque?—pregunto Cy.
—Me refiero a que siento que algo malo va a suceder—agrego la hechicera.
—Luego veremos eso, Raven, tenemos que decirle a Jinx que puede quedarse todo el tiempo que desee—dijo el líder sin darle la debida importancia al comentario de la hechicera.
—Yo iré a decirle a Jinx—dijo Cyborg.
El androide fue al cuarto que era de Terra pero se sorprendió al no encontrar rastros de la joven. Supuso que estaría en la enfermería pero al tocar la puerta nadie respondió.
—Mejor voy a decirle al resto, tal vez alguien sepa donde esta—dijo para si mismo el mitad robot.
Cuando regresó a la sala se sorprendió por el cambio del ambiente. Robin estaba sentado en el sillón con la cabeza gacha, la pelirroja lo abraza. Raven se disponía a volver a su cuarto y Chico Bestia intentaba distraerse con unos juegos pero no lo lograba.
—Chicos, ¿alguno de ustedes ha visto a Jinx? No esta en su cuarto ni en la enfermería.
—Tal vez salio a tomar aire fresco—sugirió la tamaraneana.
—Puede ser, voy a buscarla—y dicho esto el androide fue hacia la playa.
— ¡Jinx!—la llamo pero no hubo respuesta
— ¡Jinx!—la llamo con más fuerza pero solo se escuchaba el sonido de las olas que chocaban contra las rocas de la costa.
Miro para todos lados pero no había rastro de la hechicera. De repente diviso entre unas rocas algo de color violeta. Fue a ver que era y para sorpresa era un pedazo de tela. Lo agarro y entro a la Torre.
—No esta afuera, pero encontré este pedazo de tela—dijo mostrando algo confundido la prenda.
—Hum, es el mismo color del vestido de Jinx—dijo la pelirroja sin pensar.
Por un momento no le dieron importancia al comentario pero luego una idea sombría recorrió sus mentes.
—Oh no—susurro Robin
Todos abandonaron sus tareas y fueron velozmente hacia la costa, esperando lo peor.
— ¡Jinx!—la llamaban pero nadie respondía.
—Debe haber resbalado en las rocas—dedujo Robin aunque le parecía un tanto improbable la idea, sin embargo otra rondaba en su cabeza pero Star la dijo primero.
—Tal vez no fue un accidente—dijo la chica con una mirada pérdida en el océano que se encontraba imponente frente a ellos.
—Yo tampoco lo creo—dijo finalmente el petirrojo con un tono algo triste.
— ¿Ustedes creen que se haya ahogado?—pregunto el chico verde.
—No lo sé, hay que buscarla—ordeno su líder, pero tenía vagas esperanzas de que la encontraran y mucho menos con vida.
Todos comenzaron a buscarla por el islote. La llamaban. Robin y Cyborg la buscaban entre las rocas. Chico Bestia se convirtió en pez y busco en el agua. Starfire y Raven sobrevolaban el lugar. Pero por más que buscaron y buscaron no hallaron rastro alguno de la joven, supusieron lo peor.
—Dos tragedias en un día y ambas por la misma razón: la muerte del ser amado—dijo Starfire mirando sus pies y apretando los puños con nostalgia en la voz. Todos bajaron sus cabezas. Era demasiado y todavía el Sol no se terminaba de ocultar en el horizonte.
Wow, parece mate a los protagonistas, no puedo creer que lo hice o.o
Hey, que aún la historia no termina. Espero que no huyan, lectoras :) Que esto hasta epílogo tiene.
