Disclaimer: Victorious no me pertenece, todos los derechos reservados son a sus respectivos autores este fanfiction es sin fines lucrativos.


Todos estamos de acuerdo en lo que es una locura.

La cuestión que nos divide es si es una locura suficiente descabellada como para tener la oportunidad de ser correcta.

Una vez que perdió de vista al músico, la pelinegra recibió un mensaje de Beck, la ubicación era cerca de la zona del centro así que llegaría en unos veinte minutos si tomaba rápido un taxi y así lo hizo.

El transcurso realmente fue rápido, el tráfico era escaso y el atardecer comenzaba a caer en West Beach, cuando al fin pudo ver la que según el mensaje era la casa de Beck se sorprendió, aquella no parecía la vieja casita donde solía vivir con sus padres seguramente era verdad que como doctor le estaba yendo de maravilla.

Toco la puerta e inmediatamente él abrió, tenía un aspecto de cansancio pues se le notaban con claridad ojeras.

–Te vez terrible.

–Gracias también es un gusto verte de nuevo –expresó con sarcasmo.

Ella dejo salir un suspiro.

–Perdona ¿puedo pasar? –cuestionó.

Él solo asiente y la deja entrar guiándola a la sala, ambos se sientan en el cómodo sillón de tres plazas.

–Tu casa es muy hermosa, seguro te va excelente como médico –le dice con sinceridad intentando relajar el ambiente tenso.

–No me quejo, pero es extenuante casi no duermo y comer bien es difícil –aclara tallándose un ojo.

–Beck, vayamos al grano. –Suspira–. ¿Por qué demonios metiste a Nicolás en esto si te dije que no preguntaras más? –cuestiona molesta.

El moreno solo se rascaba el cuello sin saber que decir.

–Tenía miedo de ti supongo –responde y ella alza una ceja–. Jade… no seas ingenua, tú sabes que yo siempre estaré ahí cuando me necesites, si tú me pides un favor lo hare; no necesitaba explicaciones pero tenía miedo que estuvieras metida en algo peligroso, eres tú y puedo esperar todo –se excusa nervioso.

–Beck… estuviste a mi lado cuando estaba débil, cuando no podía salir de ese agujero que es la depresión pero. –Carraspea–. No quiero que malinterpretes mi cariño, eres mi amigo lamento haberte llevado a este extremo en el que arriesgas tu carrera misma; solo déjame que te lo explique yo –sentencia.

Beck agacha la vista y una mueca triste adorna su cara.

–Jade entiendes que aunque tú no lo hagas, yo jamás dejaré de sentir "ese" algo por ti, sabes que es así, ¿verdad? –susurra.

La joven solo aparta la vista, nunca pudo verlo así y no entendía porque; sí, Beck era un mujeriego empedernido, pero con ella era diferente era dulce y noble, siempre estaría ahí si ella se lo pedía.

Sin embargo, nadie puede amar a la fuerza y podía quererlo como a un hermano, pero no sentía ese amor que Beck le profesaba, ni nunca antes había sentido eso por alguien; se sentía bien sola… o eso creía ella.

–Sabes la respuesta y no quiero que te tortures más con eso, seguro hay una hermosa y perfecta chica esperándote ahí afuera. –Intento sonar convincente la pelinegra.

Beck levanto la vista y se acercó a escasos centímetros de ella.

–No hagas esto más difícil Beck –dijo sin alejarse ni un centímetro.

El timbre de un celular rompió el incómodo ambiente para suerte de Jade, pero lo tensó al doble cuando leyó en la pantalla del teléfono de su amigo el nombre de su hermano.

Contestó colocando el altavoz.

–¿Hola, Nicolás? –respondió en un tono neutro.

–Beck, qué bien que hayas contestado, ¿podría pedirte un favor enorme? Cuida mucho de Jade sí, temo que este metida en un lio enorme –dijo angustiado–. A todo esto, ¿sabes algo? El otro día no terminaste de contarme qué fue lo que te pido exactamente –cuestionó.

–Tranquilo me sobre exalte, ha salido a caminar conmigo está todo bien y ella parece tener todo bajo control; deberías confiar más en tu hermana –aclaró. Jade lo miro asombrada.

Nicolás le pido unas cosas más y luego colgó, Beck le sonrió de soslayo.

–Estabas por aclararme lo que harás con los análisis y yo iba a escucharte sin renegar nada –explica con una leve sonrisa.

Ella se lanzó a darle un fuerte abrazo.

–No tienes idea de cuánto te lo agradezco.

–No tienes que, solo ya sabes… confiesa, lo entenderé o lo intentaré.

Ella carraspeó se reincorporo en su sitio y solo dejo salir lo que había pasado por su mente.

–Hace unos años, cuando todavía estaba sumergida en ese mar de dudas y oscuridad, un hombre que nos ayudó al pagar los costos de las medicinas así como el hospital; quería hacer un trato con mi hermano. –Jade comenzó a tensarse–. Era un acuerdo cruel y mi hermano estaba solo, era muy difícil para el mantener la empresa sin mi padre; pero no se doblego y salió adelante, el hombre ya no nos ayudó, más aun así con sacrificio y trabajando duro, Nicolás logro salvarme –explico aunque Beck estaba ahora más confundido.

–Y eso, ¿a qué viene con los análisis? –cuestionó sin encontrarle pies ni cabeza a lo que Jade le había comentado.

–Espera déjame terminar; aquel hombre era David Vega, el amigo de mi padre; ellos habían acordado unir familias con Trina Vega y Nicolás West, tras la muerte de mis padres esto se canceló. –Su voz temblaba–. Nicolás no se casó con Trina y David, por ser parte de las empresas West, también cayó en crisis como accionista; su esposa murió y sus hijas se alejaron de él o al menos es lo que Nicolás me había contado. –Suspiró–. Hace poco me enteré que Victoria Vega vivía aun en West Beach, dime loca pero… creo que aquel trato que se canceló cuando mis padres murieron, el que su esposa falleciera y sus hijas se alejaran; nada habría sucedido si yo no fuera culpable de aquel accidente. –Miró directo a Beck–. Se lo debo, el trato que no se cumplió hace años aún puede aceptarse es por eso que David Vega me está ayudando monetariamente para salvar a su hija –aclaró, algo hizo click en el cerebro de Beck.

–¡JADE! ¿Planeas donarle el corazón? –Se exaltó–. No tienes por qué, ¡creí que habíamos superado eso! TU NO ERES CULPABLE WEST –gruño.

Ella negó lentamente.

–Tú no lo entiendes, ni Nicolás; por favor, por una vez en la vida, déjenme hacer algo que me tranquilice la conciencia para siempre –reclamó.

–No estoy de acuerdo con esto, pero prometí escucharte y ya lo hice; no le diré nada a Nicolás pero ten esto en mente Jade –amenazó–. Puedes ayudar de otras formas, es estúpido condenar a los demás a extrañarte solo porque tú quieres dártelas de héroe… –Se tomó el pelo–. Tienes razón, no te entiendo… pero no es excusa, David Vega no es una buena persona como para que lo quieras recompensar, pero allá tú, no te voy a parar –aclaró desganado.

Jade se le acercó para darle un sincero y cálido abrazo para así salir de la casa.

–Si estoy haciendo una locura, ya es muy tarde para echarse para atrás –se dijo a si misma West.

–Entiendo –dijo más tranquilo–. Y aquel trato que no se hizo hace tanto, ¿qué era? –cuestionó curioso.

–Todo a su tiempo Beck, lo que ahora sabes está bastante bien, creo que es lo poco que puedo contar por hoy –aclaró seria.

El pelinegro asintió.

–¿Te llevo a casa?

Ella negó con la cabeza y se despidió al fin, se fue caminando hasta encontrar un taxi y subió a este con la intención de ir al departamento, mientras el auto recorría las aun anaranjadas calles de West Beach leía con cuidado leyó los nombres da cada uno de los análisis.

–Que extraño, ¿Nolan Vega? –se preguntó curiosa. –Quizás Beck confundió a este joven por el apellido. –Continuó leyendo–. Mira nada más, que curiosa es la vida; Samantha Pockett –expresó con seriedad.

El conductor frenó de pronto llamando la atención de la pelinegra.

–Lo siento mucho señorita la calle está cerrada y no hay otra ruta hacia donde se dirige, pero al menos queda a unas cuantas cuadras. –se disculpó el hombre, incluso le cobró menos de lo que marcaba su tarifa.

Jade intento ubicarse y para su sorpresa notó que estaba cerca de la casa de Vega, un palpitar nervioso y repentino la hacía sentir nerviosa; quería hablar con Victoria, de algún modo le parecía cómodo y agradable verla así como escuchar su dulce voz.

Camino rumbo a la casa de Tori y cuando pudo divisarla se escondió tras un auto al notar la presencia de Trina Vega discutiendo acaloradamente con su hermana, el tono de voz de ambas no era para nada discreto y parecía muy grave la discusión.

–Largo Trina, no vengas a mendigar dinero, si al final todo se lo quedara el bastardo de Ryder –gruño Tori.

Su hermana extendía los brazos de forma desesperada.

–Tú no lo entiendes, no es como si pudiera negarme; sabes que todo es por Nolan –sollozó.

–Basta si fueras más inteligente ya estarías lejos de ese imbécil –renegó la castaña.

–Claro, como para ti es fácil decirlo tú abandonas a todos sin remordimientos –le reclamó, clavando un puñal directo a Tori.

Su hermana agacho la cabeza y se introdujo a su casa, minutos después salió con una pequeña bolsa que le arrojo a Trina sin cuidado.

–Sé que esta no es la mejor manera de vernos, pero piensa que Nolan lo merece –rogó la hermana mayor.

–Así es, Nolan merece mejores padres. –espetó de forma seca y cortante, Trina bajo la mirada y se alejó sin despedirse.

Jade espero a que la morena se introdujera en su casa y Trina se alejara, nadie con problemas cardiacos debería estar bien con una pelea como esa; así que se acercó y toco el timbre unas cuantas veces hasta que la joven la atendió, tenía unas cuantas lágrimas en su rostro, pero cuando vio quien había llamado a su puerta su semblante se transformó por completo.

–¡JADE! –grito entusiasmada, y ni siquiera se puso a pensar en las consecuencias, se lanzó a darle un cálido abrazo de bienvenida.

–Hum, yo solo pasaba por aquí y quería saber si la invitación de la mañana aun estaba en pie. –Soltó con rapidez, alejando a Tori pues los abrazos no eran para nada de su agrado.

–Claro puedes pasar. –La invitó feliz.

Jade vio como aquella dulce joven se limpia las lágrimas de forma discreta y la guiaba a una cómoda sala de tres sofás y una pequeña pero linda mesa de centro con un florero lleno de orquídeas; las paredes eran blancas y estaban adornadas por un sinfín de lienzos con paisajes variados pero hermosos.

–Es linda tu casa. –Soltó de repente, aquel lugar la hacía sentir como en su antiguo hogar solo que un poco más humilde.

–Gracias –respondió con esa enorme sonrisa–. ¿Te apetece algo? –Ofreció.

La pelinegra negó con la cabeza y solo soltó una risa nerviosa.

–Vi a tu hermana hace un momento, ustedes… bueno creo que no es de mi incumbencia –aclaró dudosa.

La castaña borró la sonrisa de su rostro y miró a la nada.

–No es tu culpa haber visto eso, además no es novedad. –dijo sin aparentar malestar, esto a Jade le asombró.

–Te parece normal discutir tan fuerte con tu hermana, ¿en tu estado? –cuestionó confundida.

–Estado… a ella parece no importarle. –Miraba al aire como si buscara una respuesta.

Jade la miro como hipnotizada; había algo en esos ojos chocolate que parecía prenderla.

–Tus ojos son hermosos… –¿Qué mierda dije?

Un leve sonrojo se asomó notoriamente en el rostro de Victoria.

–Creo que más bien ese alago debería ser para ti Gillies. –dijo nerviosa–. No es común ver ojos grises al menos no tan lindos –susurró.

–Hum…creo, los herede de mi madre. –Se sinceró. Esto no va bien… yo no suelo decir esto…Si descubre que soy una West puede estar todo perdido.

–¿Jade, quién eres? –cuestiono de repente.

–¿Qué? –¿Acaso lo descubrió ya?

–Nada, es solo que creí haberte visto antes del día de hoy, talvez estoy loca –se rio de sí misma.

–Quizás deba irme y dejarte descansar –expresó sincera.

Tori se levantó para acompañarla a la puerta, pero algo la hizo sentir débil y le oprimió el pecho; llevo su mano a este y todo se desvaneció cayendo duramente contra el suelo.

–¡Victoria! –se exaltó West, tomándola en brazos de forma cuidadosa la recargo sobre su pecho intentando ver si no se había herido la cabeza–. Sabía que esa pelea no era buena para alguien enferma del corazón –se lamentó.

Con esfuerzo logro llevar a Vic a la que parecía ser su habitación, le dio cierta ternura notar el sinfín de peluches que había en la cama, así como noto el posible dolor que pasaba, pues en las paredes estaban algunas que otras fotos de ella y su familia, luego de ella y un niño pequeño y luego fotos en las que era únicamente ella. Tori tenía a su familia con vida, pero parecía estar tan sola como Jade.

–Qué extraño que alguien como tú, quizás pueda entenderme sin darse cuenta. –Suspiró–. Si tan solo no estuvieras así en esta situación… podríamos ser amigas y conocernos mejor. –Se acercó y le dio un beso en la frente, la cubrió con ligereza con una colcha y luego se recostó a su lado mirándola respirar con lentitud.

–La primera vez que me viste fue entre sueños y me llamaste ángel… –Se burló bajito–. Cuando si hablamos de perfección al dormir creo que tú me robas todos los puntos. –Sus ojos comenzaron a pesarle también; el día fue agotador y ella también merecía descansar esperaba poder mirar esos ojos chocolate el día siguiente.

Un rayo de sol se coló por una de las ventanas y dio directo al rostro de Jade, esta solo intento seguir dormida y se acurrucó más cerca de aquel extraño bulto cálido; sintió algo suave en su mano y lo apretó despacio, ¿que era aquello? que se sentía tan bien entre sus manos.

Abrió ligeramente los ojos… y se alejó torpemente del cuerpo de la morena; aquella redonda forma suave era el pecho de Tori, Jade se abofeteo mentalmente al darse cuenta de lo cerca que estaba durmiendo de esa chica.

–Jade… –balbuceó entre sueños la morena.

La nombrada carraspeó esto comenzaba a tornarse color de hormiga y sentía que no iban por buen camino.

–Tori… Tori tengo que irme ya –susurró, y es que en realidad no quería dejar de dormir en aquel colchón que de pronto se volvía tan cómodo.

Victoria se levantó despacio y con voz ronca le dijo.

–Entiendo, gracias por estar aquí, seguro fui una molestia anoche. –Se disculpó.

La pelinegra negó despacio.

–Al menos estás bien y eso es lo importante –resopló relajándose.

Se levantó de la cama y la morena intento seguirla, pero Jade la invito a seguir durmiendo pues no necesitaba que la acompañara a la puerta, de forma muy obediente se recostó de nuevo y se acurruco de forma infantil a sus sabanas.

West salió de la casa dando traspiés en las escaleras; llevó su mano a sus labios y cerró los ojos con fuerza.

–Qué demonios me pasa con esta chica, se supone que no debo relacionarme con ella… esto no debe ser si voy a darle mi vida… o el corazón… ya no sé qué digo –gruño molesta consigo misma.

Se dirigió al fin a su hotel y al llegar saludo con poca atención a Sinjin que siempre parecía embobado cuando la miraba; cuando subió al ascensor recordó que tenía que charlar con Samantha, así que al llegar a su piso, toco fuertemente la puerta de la rubia.

–Sam, necesito hablar contigo –Llamó a la puerta y la oji verde salió con aspecto terrible.

–Hola, ¿que necesitas? –dice adormilada.

–Tenemos que hablar de algo muy serio –le confiesa con angustia.

Sam la mira extrañada tratando de entender la actitud de la pelinegra.

–Tranquila, si es por el dinero de la renta que me ayudaste a pagar te lo daré pronto lo prometo –explicó suspirando.

Jade negó.

–Samantha Pockett, esta vez no es un juego necesito que leas esto –señalo extendiéndole su análisis clínico.

–¿Por qué demonios tienes esto? –refunfuño molesta. –¿Quién diablos eres? –la encaró intentándola mirar de forma amenazadora pero su mal aspecto de no haber dormido para nada pudo más con ella.

–Ayudarte simplemente –sentenció.

–Mentira… ya nadie puede ayudarme –dijo con desgano.

–¿Por qué estás tan segura? –cuestionó cruzándose de brazos.

–No te marcharas a menos que te dé una respuesta certera, ¿cierto? –bufó–. Bien, soy muy directa así que lo dejare así; aléjate de mi vida West, la persona que más he amado fue desconectada de un coma la noche anterior no tengo porque preocuparme de mis enfermedades si en estos momentos prefiero morir con… –Dudó –. Ella… –susurró, West abrió los ojos como platos.

–¿Ella?

–Maldita sea Jade no estamos en los 50, si una ella, ¡mi ella! ¡MI N-O-V-I-A! –Se desesperó la rubia. –Oh…más bien lo fue. –regresó a su estado deprimido.

–Yo hum, estaba en coma dices… lamento lo que le haya pasado –se sinceró–. No buscaba molestarte quizás no debí meterme. –Se disculpó y estaba por marcharse cuando escuchó un gruñir detrás de ella.

–Carly siempre fue la amable y tierna, yo no sé cómo serlo, pero… eres la única persona que al parecer no me ha roto la cara y pareces poder hacerlo; debes tener más que un simple papel sobre mis últimas idas al médico para querer ayudarme –explico mirando a la nada.

La pelinegra la miro de soslayo, Sam se acercó y le regreso el papel.

–Tienes alguna razón verdad, vamos no pareces loca como para simplemente tener análisis de personas completamente desconocidas y ayudarlas o ¿sí? –Se burló.

–Lo que pueda responderte será visto como locura de forma muy subjetiva según la persona; mi hermano y tú pueden creer cosas muy similares o diferentes, estaré dispuesta a contarte todo si también me aclaras lo de esa chica llamada Carly –musitó.

La rubia asintió caminando de vuelta a su departamento mientras Jade la seguía, pasaron las últimas horas del día repitiendo lo mismo que le confesó a Beck sobre su plan junto a su deseo de redimirse por el accidente que causo a sus padres; de alguna forma Sam entendió lo que deseaba o al menos estuvo de acuerdo en guardar el secreto y ayudarla.

–Está claro, cuando necesites mi moto podrás usarla las llaves siempre estarán disponibles para ti –explicó.

La pelinegra asintió y estando por tomar los demás análisis que le había mostrado de rápido a Sam, esta misma detuvo uno entre sus manos.

–Valentine… me suena. –Se rascó la barbilla mientras leía y miraba la foto de una mujer pelirroja de aspecto triste y mirada perdida.

–Cat Valentine parece ser –aclaró West.

Sam chasqueó los dedos y se marchó en dirección a su habitación de forma apresurada, dando tras pies regresó con un álbum escolar de universidad y saco una foto.

–Es ella, Cat Valentine. –Señaló de forma sorpresiva.

La foto que Sam mostraba era la de un grupo de amigas de su universidad entre ellas una pequeña y sonriente chica pelirroja parecía saltar de felicidad.

–¿Pero, no se parece en nada a esta chica? –cuestionó comparando la foto del análisis.

–Así es, pero mira también lo que describe su expediente –explicó. –Padece problemas mentales y terribles ansiedades.

Jade se acercó a mirar también lo que describía el documento.

–Conozco este hospital, ahí estaba internada Carly –dijo con cierta amargura.

West tecleo la dirección en su teléfono y se sorprendió al ver que también era el hospital donde había estado internada Tori.

–Esta decidido, mañana iremos a ver a Cat Valentine –sentenció la pelinegra, Sam solo afirmó.

–Nos vemos mañana –se despidió.


NA: Hola lectores, estoy a unos tres días de salir de vacaciones y tenía que salvar una materia por problemas personales con el profe así que no había podido concentrarme de lleno en continuar el fic al final no pude contra su palabra y tendré que recusarla, y además estaba terminando el bubbline que escribía entre otros proyectos que estoy trabajando apenas; pero ya podre actualizar más seguido así que esperen pronto el capítulo saludos a todos y espero les hayan gustado la inclusión de Sam y Carly.

Cualquier duda o error por favor :D pueden comentármelo ya que me ayudan a mejorar.

En fin pasen una linda semana; preguntas por si alguien las quiere responder.

¿Sera rechazado siempre Beck? ¿Sabrá Jade lo que significan esas emociones cerca de Tori? ¿Habrá SamxCat? (ni yo lo sé y no lo creo xD) ¿Pasare mi materia? (TT_TT no….) ¿Actualizare pronto? xD Nos leemos luego.

MookieRoo: Beta B) siempre eres cool como lectora y escritora xD eres una diosa… y ahora eres mi madre como es la vida de graciosa, bueno uwu aprecio mucho tu ayuda para corregir mis escritos, espero que esta capítulo aclare algunas dudas…y Cat muere :v okay no.

Marilinn: Continuación dejada :D espero poder actualizar pronto.

Liz West Vega: Bueno, ya me podrás leer más seguido porque salir de vacaciones esta pronto en mis planes y creo que voy a escribir lo más que pueda de este fic; Sam lloraba por Carly ;C , lo de Trina ya te lo puedes ir imaginando :3 pero quedara más que despejado en el siguiente capítulo del cual ya tengo borrador así que espero no tardar en subirlo; sobre Gregory no lo sé él nos tortura a todos xDDD y Defying Gravity es hermosa nadie pueda dejar de escucharla. u-u no sé si ya has actualizado ya que mi celular es troll recuerda, yo también ando enferma xD espero no morir.

Nunzio Guerrero: Así es no quiero que sea una trama suave, es por ello que le estoy dedicando buen tiempo al desarrollo de cada capítulo, sin embargo para la continuación espero no tardar otra vez, como ya dije estoy por salir de vacaciones. El fic tendrá sus momentos tiernos yo lo sé, no todo puede ser muerte y dolor corta venas xD, Beck es un pasivo de ley pero esta Jade ya no es tan impulsiva por el trauma del accidente u.u espero eso quede claro. :3 entre Tori y ella hay química xD es por eso que siempre van a despertar sus momentos románticos.