Ben 10 y sus personajes, no me pertenecen.
Capitulo II
"Encuentros"
Ben caminaba con pereza, arrastrando sus pies. Aún no acostumbraba a levantarse tan temprano para ir al colegio.
El muchacho frotó sus ojos mientras aún le faltaban dos cuadras para poder llegar al recinto. Escucha como la campana de entrada suena, y gruñe mientras decide correr. No quería llegar tarde a su segundo día de clases.
Atraviesa el enorme portón del colegio, y antes de que pueda dar un paso más, alguien lo tomó de su uniforme, estampándolo contra el duro mármol de la pared.
–Te estaba buscando – se fijó en su agresor e inmediatamente lo reconoció. El novio de Gwen.
El muchacho apretó su mandíbula, conteniéndose. Pocas veces tenía tantas ganas de darle su merecido a alguien, y estaba claro que ese idiota era el mejor candidato.
–Te enseñaré a no meterte en los asuntos ajenos – el joven de cabello rubio amenazó antes de darle un puñetazo en la mandíbula.
Ben se hace hacia atrás, mientras su mano tocaba su mentón, justo donde lo habían golpeado. Rápidamente y antes de darle tiempo a reaccionar, le devuelve el puñetazo con ira.
Observa como su contrincante toca su labio ensangrentado, lo que lo hizo enfurecer aún más.
Él trataba de contenerse. Obviamente sus habilidades de pelea eran superiores, pero lo que menos deseaba en ese momento era darle una paliza y estar en boca de los demás alumnos. No debía levantar sospecha alguna.
El muchacho de cabello rubio lo empuja fuertemente, haciendo que pierda el equilibrio. Una vez que lo tenía tendido en el suelo, aprovecha su debilidad momentánea y lo patea en la zona de las costillas. Luego se coloca sobre él y comienza a darle puñetazos en el rostro.
Ben logra colocar sus manos en defensa, y sólo recibe unos cuantos golpes. Antes de que pueda seguir forcejeando, alguien empuja a su rival y logra que este se quite de encima y caiga a un lado.
– ¡Eres un idiota! – Ben alzó su vista y observó a su prima mirando con desprecio al muchacho rubio.
Ella se acercó y le tendió la mano para ayudarlo a incorporarse.
– ¿Estás bien? – la pelirroja le preguntó mientras lo observaba.
–S-Si – él responde, mientras su mano se posa en sus costillas, donde sentía un poco de dolor.
Gwen observa cómo un poco de sangre bajaba por el costado del rostro de su compañero.
–Estás sangrando – dice con un poco de preocupación.
Ben siente como ella toma su mentón suavemente y hace que se incline, mientras trataba de examinar su herida.
A ninguno pareció importarle el muchacho rubio, quien se incorporó y marchó al ver a la pelirroja ayudando con tanto cariño a su compañero.
Ambos jóvenes rompieron el contacto visual unos segundos, y se percataron de que las clases ya habían comenzado y nadie quedaba allí.
–Las clases... – susurra él, mirando la puerta de la entrada al colegio, la cual ya habían cerrado.
Observa cómo la pelirroja sonríe suavemente antes de tomar su mano.
–Ven conmigo – le susurró, mientras caminaba rápidamente hacia la zona del gimnasio.
Él solamente la siguió, demasiado confundido cómo para reaccionar. No esperaba que ella lo tratara así, no después de su primer encuentro.
Una vez que llegaron a la zona completamente vacía del gimnasio escolar, ella hizo que él se siente en uno de los bancos de madera de la tribuna.
– ¿Estás seguro de que te encuentras bien? – preguntó mientras tomaba su mochila y sacaba un pañuelo de tela.
La pelirroja limpió lentamente la herida que tenía en su frente, por la cual sangraba.
–Si, estoy bien – él respondió mientras observaba sus ojos – no te preocupes, tu novio no es tan bueno peleando.
Ella fijó su vista en sus ojos color café y sonrió suavemente.
–Ex-novio – susurró, aclarando.
Ben tomó el pañuelo y continuó limpiando su herida por sí mismo, mientras ella se sentaba a su lado y lo observaba.
–En verdad te debo una disculpa por el idiota de Alexander – la pelirroja susurra, antes de mirarlo mientras trataba de recordar su nombre – Zack, ¿Cierto?
Ben asiente suavemente, mientras se quedaba unos segundos en silencio.
–Gracias, ya estoy mejor – responde, antes de mirar la soledad del gran gimnasio – ¿No vas a entrar a clases?
Notó que una pequeña sonrisa se formó en el rostro de su prima, mientras dejaba salir una leve risa.
–Ya es muy tarde, ¿No lo crees? – ella responde.
El joven Tennyson se queda observándola, totalmente atónito. Gwen no era el tipo de chica que se saltaba las clases. Siempre había sido muy aplicada, la primera de su colegio, con un promedio impecable.
Antes de que pueda salir de su asombro, ella saca de su mochila un cigarrillo y lo enciende.
Tuvo que parpadear varias veces, completamente confundido. ¿En verdad ella había cambiado tanto?
La pelirroja exhaló el humo de su boca, antes de mirar a su compañero. Tomó la cajetilla de cigarros y la extendió hacia él, en señal de que tome uno, pero el muchacho negó con su cabeza.
Gwen se levantó y tomó su mochila. Bajó los escalones de la tribuna donde estaban sentados y guardó la cajetilla de cigarros.
– ¿Dónde vas? – preguntó él, permaneciendo sentado.
–A cualquier lugar, menos aquí – la pelirroja respondió con total naturalidad.
Siguió caminando hasta que se detuvo varios pasos después, y volteó a ver a su compañero.
– ¿Quieres venir? – preguntó, y Ben sonrío sabiendo que tenía una oportunidad de acercarse a su prima.
El joven Tennyson caminaba lentamente por el parque. Ambos habían ido allí, para pasar la mañana tranquila.
Observó a su prima dejar a un lado su mochila y sentarse en el césped. Había terminado de fumar su cigarrillo y encendió uno nuevo. La pelirroja miro a Zack, quien estaba a varios metros de ella.
– ¿No vas a sentarte? – le pregunta sonriendo.
Él sacude su cabeza y se acerca a ella, sentándose a su lado.
Gwen exhala el humo de su cigarrillo, antes de recostarse en el suelo, observando el cielo.
–Y bien…– susurró, permaneciendo con su vista hacia las nubes – si no me equivoco eres nuevo en el colegio.
Ben asintió suavemente, observándola.
– ¿También eres nuevo en la ciudad? – preguntó, curiosa.
Él decidió recostarse a su lado, tratando de tomar una actitud relajada. A decir verdad le aterraba que ella pudiera descubrirlo, pero si le hablaba de su vida falsa con naturalidad, nada de eso sucedería.
–Si, llegué aquí hace un par de días – habló mientras se apegaba al guión que Diamante le había hecho estudiar, donde relataba una vida falsa – mi tío fue transferido por trabajo, y debimos mudarnos.
– ¿Tu tío? – la pelirroja no pudo evitar cuestionar – ¿Dónde están tus padres?
El muchacho se quedó en silencio unos segundos. Debía decir que sus padres habían muerto cuando era un niño, pero no estaba seguro de si era el tipo de información que se revelaría a alguien que supuestamente acababa de conocer.
–Yo prefiero no hablar de eso – decidió responder.
El ambiente quedó en un total silencio, pero este no era incómodo, por el contrario.
La pelirroja se colocó sobre su costado izquierdo mientras miraba a su compañero.
– ¿Y qué me dices? – pregunta – ¿Te agrada el colegio?
–No demasiado – responde él – detesto el uniforme.
Escucha cómo su prima ríe suavemente.
–Si, es horrible – comenta.
Gwen se sienta unos segundos para buscar y sacar de su mochila un reproductor de música.
–Bueno, no pienso volver al colegio y por lo visto tú tampoco – habla mientras vuelve a recostarse, mientras le comparte a él uno de sus auriculares – así que hay que buscar una forma de pasar el tiempo.
Ben sonríe mientras se dispone a escuchar la música, recostado en el césped. Cerró sus ojos suavemente, mientras oía las canciones. Su gusto musical seguía siendo el mismo, al menos gran parte de lo que recordaba. Jazz, Blues y alguna que otra canción de ópera.
Una leve sonrisa apareció en el rostro del muchacho, recordando las veces que habían peleado por tener el dominio de la radio del camper. Él se quejaba de que su música era aburrida, y ella decía que la suya era ruidosa y sin sentido. Benjamin fue reviviendo sus recuerdo uno a uno, sin notar que sus parpados caían pesados, y se entregaba al sueño.
Despertó de repente, al soñar con el día del accidente de Gwen. Se sentó y quitó de su oreja el auricular que aún seguía allí, mientras trataba de tranquilizarse. Había revivido cada sentimiento de miedo y angustia de ese día, como si fuera la primera vez.
Frotó sus ojos y suspiro sabiendo que se había quedado dormido. Volteo su vista y pudo notar que no era el único. Su prima yacía recostada en el césped, totalmente dormida. Se quedó observándola unos segundos, se veía tan pacífica y serena. A pesar de que muchos años habían transcurrido, aún tenía esa necesidad de protegerla, la cual obviamente nunca le confesó en su infancia.
Notó como ella comenzaba a despertar, y rápidamente volteo su vista. La pelirroja frota sus ojos mientras se sentaba con algo de pereza.
– ¿Nos hemos quedado dormidos? – susurra preguntando, mientras dejaba salir un pequeño bostezo – ¿Qué hora es?
Antes de que Ben le responda, ella saca su celular de su bolsillo y sus ojos se abren en sorpresa al ver la pantalla de este.
– ¡Mierda! – maldice mientras rápidamente se levantaba y guardaba todo en su mochila – se supone que ya debería haber vuelto del colegio.
Gwen se levanta y se despide rápidamente de su compañero. Se coloca sus auriculares y enciende el reproductor de música antes de correr hacia la calle, para regresar a su hogar.
Él hace lo mismo y camina rápidamente, sabiendo que Diamante enloquecería pensando que tuvo algún tipo de problema. Estaba a punto de irse en su dirección, cuando observó cómo su prima cruzaba por la calle, justo cuando el semáforo se ponía en rojo. Fijó su vista a un costado y se percató de que un camión circulaba a toda velocidad hacia ella, y no parecía poder detenerse a tiempo.
La pelirroja volteó su vista al sentir un fuerte sonido. Sólo le bastó un segundo para darse cuenta de que lo que escuchaba eran los bocinazos del camión que se dirigía hacia ella. Solamente cerró sus ojos, totalmente paralizada.
Lo próximo que sintió fue un empujón que la obligó a acabar a varios metros de la calle. Abrió sus ojos y se encontró con el color café de los ojos de su compañero. Él había sido quien la empujo, salvándola, y ahora estaba sobre su cuerpo, mientras ambos respiraban en forma agitada.
– ¿Cuántas veces más piensas salvarme? – susurró Gwen, recordando cómo también había intervenido en el incidente con su antiguo novio.
–Las que sean necesarias – él respondió, aunque de una forma totalmente inconsciente.
Ben observó cómo su prima sonreía suavemente, antes de levantarse y tenderle la mano para ayudarla.
–Gracias – la pelirroja le susurró, mientras caminaba a su hogar, esta vez con más calma.
Ben se quedó unos segundos parado en su lugar, pensando en que sería de ella si no hubiera intervenido a tiempo. Estaba dispuesto a marcharse cuando escuchó unos pasos correr hacia él y lo próximo que sintió es como le plantaban un suave beso en su mejilla.
Volteó su vista y observó a Gwen sonreír suavemente, antes de finalmente marcharse caminando.
El muchacho se quedó unos segundos con su mano en su mejilla, mientras una sonrisa se iba formando en su rostro.
Había recibido una paliza, y seguramente le esperaba un regaño de su tutor, pero finalmente comenzaba a acercarse a Gwen, y eso lo valía todo.
¡Hola!
Me alegra ver que les ha gustado esta historia, y finalmente actualizo con el nuevo capitulo.
Gwen es mucho más rebelde de lo que sería en la serie, pero en cierta forma este comportamiento está completamente justificado. Puede quedar un tanto Ooc, pero trató de expresar como su comportamiento ha cambiado a raíz de la "desaparición" de su primo. A medida que avance el fic expondré más la situación sentimental de ella.
Espero que les agrade el nuevo capitulo. Dejen un review comentando su opinión, siempre es de gran ayuda.
¡Saludos!
