Disclaimer: Victorious no me pertenece, todos los derechos reservados son a sus respectivos autores este fanfiction es sin fines lucrativos.
El dolor tiene un gran poder educativo: nos hace mejores, más misericordiosos, nos vuelve hacia nosotros mismos y nos persuade de que esta vida no es un juego, sino un deber.
Jade llego temprano al departamento de Sam y su habitación lucía como si nadie hubiera hecho limpieza desde hace siglos, se notaba el abandono que tenía Puckett; ella podía entender muy bien el dolor que Sam estaba pasando pues perder a alguien que amas de forma "injusta" no es sencillo para nadie.
Se acercó a la rubia y tiro de su sábana de forma agresiva dejando ver que dormía en ropa interior; Jade se sonrojo al ver el bien formado cuerpo de Puckett pero se burló cuando se dio cuenta que la ropa tenía figuras de pequeñas pizzas y cerezas; que curiosa manera de amar la comida tenía esa joven.
—Demonios Jade, salvar a esa chica puede esperar hasta medio día. —gruño adormilada.
—Claro debe ser sencillo perder la esencia del tiempo, es la una de la tarde. —Se burló.
Sam se levantó con rapidez y la miró confundida, giró su cabeza al reloj y se bufó molesta, esa táctica había funcionado.
—Jade…
—¿Sí?
—Son las ocho de la mañana.
—Lo sé. —Y victoriosa salió del cuarto anunciándole—. Vístete nos vamos enseguida, las visitas a ese hospital inician temprano.
Se alistaron y salieron en la moto de Sam por lo que no fue difícil llegar pronto, una vez ahí saludó a la habitual recepcionista, seguro ya le parecía normal que estuviera por ahí.
—Buenos días señorita, podría decirme si se encuentra en este hospital la señorita Cat Valentine. —Solicito la rubia, la chica asintió y rápidamente les dio la información que pedían sonriendo a modo de saludo a Jade.
—Vale, creo que todas las mujeres quieren darte. —Bromeó Sam.
Jade la miro molesta y le dio un ligero codazo, subieron dos pisos y se dirigieron a las habitaciones donde estaban pacientes internados.
—Es este. —Señaló la pelinegra, y abriendo ligeramente la puerta, sintió un extraño escalofrió. Divisó a un hombre de cabello rizado y lentes sentado a la par de la cama de la pelirroja.
—Valentine, es la única vez que se lo pido de buena manera, si no se toma la medicina tendré que llamar a los enfermeros. —Amenazó él.
La pelinegra ingresó mirándolo de forma despectiva y se presentó.
—Hola, mi nombre es Jadelyn August Gillies y soy enviada de asistencia social para la señorita Cat Valentine —expresó decidida, cediendo su mano.
—Vaya, pues buenos días; aunque me parece extraño que yo siendo el médico de cabecera de la paciente, no se me haya informado de esto anteriormente. —Parecía desconfiado.
—Puedo mostrarle mis papeles si lo desea. —Siguió Jade.
El negó con la cabeza.
—Bien podría darme un detallado informe sobre el tratamiento y la estadía aquí de la señorita. —Jade la miro, la pelirroja desvió la mirada cabizbaja y solo jugó con un mechón de su cabello.
El supuesto médico titubeó mientras le informaba lo básico, diciendo que tenía más informes en su oficina y que iría por ellos; dejándolas solas en la habitación.
Jade se acercó a la muchacha y se sentó donde antes había estado el médico.
—Cat… —la llamó pero no le hizo caso, como si lo más importante fuera su cabello—. Estoy aquí para ayudarte —explicó tomándole la mano intentando que la mirara.
—No… no quiero mas ayuda —sollozó.
La pelinegra que normalmente no estaba acostumbrada a sentirse de esta manera, sin pensarlo abrazó con fuerza y de forma brusca a Cat; es extraño, pues cada que se acerca a estas personas, sentía esa humanidad que creía perdida y decidía mostrar que aún era parte de ella.
Sam, entró al cuarto para ver cómo iban las cosas, sonriendo de soslayo se acercó y tomó a Jade del hombro.
—Parece que tu modo no está funcionando o ¿sí? —sonrío de forma socarrona.
Valentine escuchó la risa y se separó abruptamente de Jade, mirando directo y de forma extraña a la rubia delante de ella.
—Puckett… —susurró.
—Valentine. —Saludó de forma amable.
La pelirroja volvió a sentir ese nudo en su garganta y West vio claramente como sus ojos tenían ese toque como de cristal…estaba a punto de romper en llanto.
—Robbie es un monstruo… —sollozó, mientras se aferraba de forma torpe a Sam.
—¿Quién? —cuestionó consolándola levemente, apretando el abrazo.
—El médico —dijo Jade—. No me fio de ese tipo.
Sam miró la puerta y separándose ligeramente de Valentine, la cerró.
—Dinos más, porque un simple sobrenombre no es suficiente para ayudarte —explicaba, acariciando con suavidad la cabeza de Cat.
—Suele amenazarnos para que tomemos nuestros medicamentos, pero aunque nos advierte que traerá a los enfermeros; no es del todo cierto —susurró con temor de que alguien más la escuche—. Nos golpea y grita, tomándonos de forma agresiva las muñecas… —carraspeó—. A las mujeres nos ha intentado… —Tembló y cubrió su rostro en el cuello de la rubia—. Por favor, sáquenme de aquí —rogó.
Jade tenía las manos apretadas contra su pantalón, el entrecejo fruncido y unas enormes ganas de romper y hacer pedazos el "bello" rostro del doctor; no cabía duda de que los análisis de Cat no eran completamente verdaderos pues en ellos decía que sufría de graves problemas mentales, pero esta chica mostraba cordura e incluso había reconocido a Sam, aquí había algo más y era seguro que todo estaba manipulado y por parte de ese imbécil llamado Robbie.
Sam también estaba asimilando todo lo que logró escuchar por parte de la pelirroja, pero le pareció demasiado brutal para ser verdad.
—Cat, ¿pero es que nunca han denunciado estos abusos a otro médico o enfermero del hospital? —cuestionó con la esperanza de que no fuera verdad.
—Si, cientos de veces, sin embargo él ha alterado algunos análisis clínicos y abusa de su poder por ser un medico renombrado; además, llega a convencer a tus familiares de que es necesario que paces más tiempo aquí —explicó con dolor—. Mi familia cree que estoy bien aquí, nadie ha creído mi palabra… nadie —sollozaba nuevamente.
—Sam tenemos que encarar a este tipo —interrumpió la pelinegra separando el abrazo de las chicas.
—¿Pero cómo comprobamos que está haciendo esto?
—Debemos atraparlo cuando este abusando de su poder, no queda de otra —confirmó la pelinegra, mirando con impotencia a la pelirroja.
Sam suspiró y asintiendo, tomo los folders pasó al que estaba atrás del de Cat y abrió los ojos como platos mostrándole a Jade lo que le causó curiosidad.
—Robbie Shapiro. —Se burla—. Es parte de tus "elegidos" —aclaró mostrando el expediente y la foto del medico de Cat.
—Ese bastardo no merece ni la ayuda de un vagabundo —gruñó Jade—, pero creo que se me ocurre un plan.
Con el expediente en mano, ambas salieron de la habitación de la pelirroja, prometiendo hacer todo lo posible por ayudarla, por suerte Cat comprendió y se quedó con un enorme alivio.
—Disculpe, ¿podría decirme dónde se encuentra la oficina de este hombre? —pidió la rubia a un enfermero, él señaló unas habitaciones al final del pasillo y ellas continuaron su camino.
Al fin, frente a la puerta, leyeron el nombre de Shapiro, ni siquiera se acercaron a tocar cuando él ya había abierto.
—Lamento la tardanza, creo que los informes completos de Valentine estaban más revueltos de lo que creí —reía nervioso.
—Si, las cosas han cambiado tenemos que hablar en privado, aunque si lo prefiere puede aclararme ciertas cosas aquí en público. —explicó con un tono amenazante West.
Él la miraba dudoso, aparentando que desconocía que podía querer hablar en privado, pero acepto dejando pasar a ambas.
Una vez adentro, Jade cerró la puerta de forma ruidosa, lo que desconcertó a Robbie.
—¿Tiene el informe de Cat listo? —cuestionó Sam, extendiendo su mano para recibirlo.
—Claro, pero necesito los papeles que me aseguren que son de parte de servicio social —aclaró el hombre.
Ambas se miraron dudosas y fue Sam quien agotó su paciencia de hacer las cosas bien y apoyó de forma ruda sus dos palmas sobre la mesa, asustando al pelinegro.
—Vayamos al grano, ¿quién diablos te crees para tratar como basura a una persona? —gritó, él insistía en parecer confundido.
Jade tomo el análisis clínico de Robbie y se lo lanzó.
—También estas enfermo y aun así dañas a los débiles —exclamó con rabia. —Te satisface hacer sentir débil a alguien… porque déjame decirte que la vida parece cobrártela y puede quitártelo todo —gruñó.
Shapiro estaba cabizbajo, se levantó y les abrió la puerta a las jóvenes.
—Márchense ahora mismo, antes de que llame a seguridad. Están alterando la tranquilidad de esta instalación, agrediéndome y haciéndose pasar por servidores públicos; si se quieren arriesgar a que llame a la policía pueden quedarse —decía sereno.
Ellas salieron hechas furias de la oficina y volvieron rápidamente a la habitación de Cat.
—Vamos a venir mañana Valentine, lo juro —prometió la rubia y se despidió de su amiga.
Una vez fuera del hospital, se dirigieron a casa sin decir nada; volverían mañana de eso no había duda, ambas estaban a la espera de estar en un mejor lugar para charlar sobre como atraparían a Robbie en su abuso de poder.
La noche pasó volando y nuevamente se encontraban a las afueras del hospital, pero esta vez ingresarían escabulléndose; entraron de forma discreta y justo cuando la recepcionista atendía a otros visitantes, ya sabían dónde estaba Cat así que fueron directamente a su habitación.
Dentro de esta podían escucharse claramente las voces de Shapiro y Valentine.
—Así que la jovencita creyó que delatarme la iba a salvar, pero que ingenua. —Se burló de forma cruel—. Si tan solo aceptaras que nadie quiere ayudar a una chica loca —decía mientras se acercaba a la pelirroja con una jeringa llena de estupefacientes.
—No, aléjate no te acerques —gritó aterrada.
Sam irrumpió impaciente y forcejeo con Shapiro hasta que lo golpeo en el rostro haciéndolo sangrar.
—Maldita perra me has roto la nariz —gruñó cubriendo su rostro que comenzaba a llenarse de sangre.
Algunos médicos y enfermeros escucharon el disturbio acercándose; Jade también ingresó a la habitación, pero para intentar calmar a la rubia pues seguía lanzando golpes al hombre.
—Basta, de nada sirve que te manches de sangre por un tipo como ese —gritó intentando calmarla, Sam frunció el ceño y se acercó a Cat que lloraba para consolarla.
—Podrían explicar que sucede aquí —exigió el que era al parecer un enfermero del hospital.
Jade tomo la jeringa y se la dio.
—Este médico aquí presente, estaba a punto de drogar a la paciente sin prescripción médica, tenemos firmes testimonios de esta chica y de otros pacientes, que exijo sean escuchados; pues él ha estado abusando de su autoridad.
Otros médicos que se acercaban escucharon las acusaciones de la pelinegra y entre ellos uno se acercó a tomar la jeringa.
—Efectivamente estos medicamentos solo pueden ser del hospital, creo que hemos ignorado nuestra objetividad con las acusaciones a Shapiro —aclaró el hombre.
Los guardias también llegaron y se llevaron al médico, Jade suspiro por lo menos parecía que investigarían lo que sucedía con ese hombre.
—Cat —le dijo Jade—. Te vamos a sacar de aquí, me encargare de conseguirte un mejor médico para tus problemas de ansiedad —le explicó, la pelirroja seguía aferrada a la rubia, pero asintió.
—Jade, estas segura…
—La sacaremos hoy mismo, yo firmaré para que la den de alta mientras se queda en el hotel.
Sam aceptó.
—Ah, una cosa necesito tu moto, pediré un taxi para ustedes —les aclaró.
Cuando ambas se marcharon,Jade tomó la moto para ir a ver a Trina, la dirección de donde vivía actualmente estaba en los análisis por lo que no fue difícil encontrarla; una vez llego a la zona, se asombró de notar que era en un barrio pobre y en muy mal estado.
La casa en la que parecía vivir estaba llena de barrotes en las ventanas, con una apariencia deshabitada.
—Trina Vega —llamó a la puerta tocando con fuerza la desgastada madera.
Un pequeñín abrió emocionado, pero su rostro fue de desilusión cuando la vio a ella, sin embargo Jade le dedicó una sonrisa y le ofreció su mano para saludarlo.
—¿Nolan, quién es? —cuestiono su madre acercándose, cuando vio a Jade se extrañó.
—¿Quién es usted? Me parece familiar.
—Soy tu aseguradora y asesora legal Jadelyn August Gillies. —Se presentó extendiendo su mano, pero Trina solo la miro con mayor desconfianza.
—¿Ayuda legal? ¿Quién la llamó? No necesito la ayuda de nadie —le reclamó alzando un poco la voz.
—Tranquila señora, son visitas rutinarias solo apareció en las lista de nombres de mi aseguradora y me envían para asesorarla en deudas o problemas legales —miente esperando calmarla.
Trina niega cabizbaja y se resigna a dejarla entrar.
—Tenemos poco tiempo para hablar, a mi esposo no le agrada que haya visitas desconocidas en casa —dijo algo decaída.
—Supongo que es un gran hombre —susurró con sarcasmo.
Nolan miraba a Jade con curiosidad, el pequeño era castaño y de piel blanca sus ojos eran de un hermoso color ámbar.
—¿Qué tal?, tú debes ser Nolan. —Le sonrió, el corrió a su cuarto sin decir nada más.
—Debes perdonarlo es un poco tímido, creo que no le hace del todo bien vivir siempre encerrado —susurró
—A ningún ser humano en realidad —le aclaró West
—Claro, todos creen que vivir en matrimonio es sencillo —se quejó.
—En realidad, no estoy aquí para escuchar de sus deudas, pero quería saber si estaba dispuesta a declarar contra su esposo —arremetió Jade de repente.
Trina se tensó.
—¿Por qué habría de llevar a juicio a mi esposo? —cuestionó nuevamente a la defensiva.
—La está privando de su libertad —respondió también en un tono elevado Jade.
—No es…
—¡Señorita Vega, reaccione y hágalo por su hijo! —le gritó.
Trina comenzó a entrar en pánico y sintiendo un rastro de confianza en West, le dijo:
—No solo es que nos mantenga aquí, también me ha golpeado —sollozó y Jade recordó el día que la vio en el hospital con aquel enorme moretón en el rostro.
—¿Y aun así es capaz de estar a su lado? —reclamó sintiendo cierto odio por el esposo.
—No quiero que mi hijo tenga una familia separada, incluso si es a mí a quien golpean, por lo menos Nolan es su adoración… por él yo acepto lo que sea —admitió derrotada.
Jade negó con la cabeza.
—No sabes cuánto daño le hace a tu hijo ver eso, le harás más daño a futuro, cuando Nolan se vuelva un golpeador como su padre —intentaba explicarle.
—No, tú no entiendes, eres igual a los demás por favor retírate, no necesito ayudas legales ni mucho menos; mi hijo está mejor así, vete. —Se levantó de la silla y le abrió la puerta a Jade.
Esta se tensó, pero no podía ayudar a Trina si no se daba cuenta del error que cometía al vivir atada a una relación destructiva.
—Aquí tienes mi número si cambias de opinión. —Le cedió la pelinegra una pequeña tarjeta.
Trina la tomó sin mucha atención, justo cuando estaba por cerrar la puerta Nolan apareció con un dibujo que le entregó a West y se despidió de ella volviendo con su madre.
Jadelyn se enterneció, aquel dibujo tenía tres personajes y algo escrito en letras burdas. "Familia feliz" también las que parecían ser Trina y Victoria junto a Nolan.
—No pueden quedarse aquí —susurró afligida, tomando su teléfono algo molesta se dispone a marcarle a Victoria.
—Jadelyn, hola —contesto rápidamente Vic.
—Puedes decirme solo Jade, es muy raro escuchar mi nombre completo —se quejó—. Solo quería saber si has estado bien, tu sabes, no has tenido que ir a para al hospital o ¿sí? —pregunto nerviosa—. Recuerda que si me necesitas puedes marcarme y estaré ahí de inmediato —confesó sintiendo un pesar en el pecho.
Se escuchó una risilla al otro lado de la línea.
—Estoy perfecta, si gustas podríamos salir a comer mañana para confirmarlo como una cita… —dijo nerviosa—. Una cita de amigas. —Intentó aclarar al no escuchar sonido en el teléfono.
Jade sintió un subidón de adrenalina sus mejillas estaban rojas y sentía calidez en las orejas. ¿Por qué esa palabra le había afectado tanto?… Es que acaso… No, se negaba a admitir algo como eso.
—Jade, ¿sigues ahí verdad? —pregunto Vic.
—Claro, es que estoy por volver a casa. Hum, supongo que entonces nos vemos mañana —aclaró, pues quería colgar de inmediato y despejarse de camino a casa.
—Esta bien, ven a mi casa a las 10h00. —Terminó ella colgando.
West estuvo intentando no chocar, esa llamada le había dejado un extraño sentimiento que no quería admitir. Al llegar al departamento se dirigió al cuarto de Sam, pero fue Cat quien abrió.
—¿Están bien?
—Yo diría que perfecto, no me había sentido cómoda en años.
—Cat se acoplo rápidamente, incluso limpiamos la habitación juntas. Ya no más basura en la casa de mami —se reía Puckett.
—Vaya, creo entonces que las dejo, Sam… por favor no abuses de la pequeña, en todos los sentidos —se mofó, haciendo que la rubia se sonrojara por aquella insinuación.
Volviendo a su cuarto, se desplomó en la cama colocando una alarma en su celular, quería ser puntual mañana.
Pero el destino es curioso, y su celular termino apagándose así que despertó media hora tarde; con horror se dio cuenta que ya eran las 9h30 y que tenía que apresurarse de forma inhumana para llega a tiempo a las 10h00, haciendo lo que pudo y dándose una fugaz ducha salió, con el cabello húmedo y desarreglado, a por la moto de Puckett. Por suerte no era necesario avisarle en ese mismo instante a donde se dirigía, es más, seguro su amiga ni siquiera daba señales de vida; solía despertar casi a medio día.
—Demonios West, tú y tu hábito de dormir profundo. —se reclamó, arrancando a toda marcha en dirección a su cita.
Llegó exactamente a las 10h00 a la puerta de Victoria, casi choca en el camino; pero logro salir ilesa, o eso creía pues al bajar de su moto un enorme perro que salía de casa de la castaña, se abalanzó a ella y la derribo, además de que la estaba llenando de baba.
—Wou, tranquilo Lancelot, Jade es una amiga no comida. —Se burló alejando al animal de ella.
—Vaya no sabía que tenías a un perro mutante de mascota, vamos esa cosa es demasiado grande para ser un perro normal —admitió molesta.
—Los gran danés suelen ser así —aclaró—. Además, significa que le pareciste apetecible y agradable.
—Bien hasta un perro me considera deseable, eso me levanta el ánimo. —Se burló ahora ella, sonrojando levemente a Vic—. Ahora dime, ¿a dónde iremos hoy? —cuestionó limpiando su camiseta negra.
—Es una sorpresa, así que iremos en mi auto, puedes dejar tu moto en mi cochera no habrá problema —explicó alegre.
Se alistaron entonces subiendo al sencillo pero como coche de Victoria; Tori conduciendo, West de copiloto y Lancelot acostado cómodamente en la parte trasera.
—Si que es enorme tu mascota. —Seguía asombrada.
—Es perfecto para mí. —contestó sin más, Jade se quedó pensando aquello, pero no dijo otra palabra, se pasó todo el camino divisando el paisaje que se miraba por la ventana, estaban en dirección a las afueras de West Beach, al norte, a las partes de costa alta.
Al fin llegaron a un acantilado, en el que la vista del mar a las 12h00 era perfecta, el pasto y los árboles se miraban de un verde vivo.
—Es un lugar hermoso —se admiró la pelinegra.
—Cuando era más pequeña, mi padre solía traer a nuestra familia a días de picnic a este sitio. —Sonreía nostálgica.
—Hemos venido a un picnic a uno de los lugares más hermosos, tu padre sí que sabía de lugares bellos —admitió.
—¿Lo conoces?
—¿Debería?
—Jadelyn… perdón Jade, quiero confiar en ti, estás segura que todo esto de ayudarme y demás; ¿no tiene nada que ver con mi padre? —cuestionó consternada.
La pelinegra sintió una terrible puñalada, pues sabía que seguirle mintiendo a Victoria no era lo correcto; pero tampoco podía confesarle la verdad.
—Conozco el nombre de tu padre, pero créeme, todo esto no tiene que ver con David Vega —mintió sintiendo amargura en su corazón
Tori suspiró alegrada.
—Traerte aquí fue una buena decisión por alguna razón, siento que al estar a tu lado; nada malo puede suceder. —Se sinceró sentándose en el pasto para acomodar lo traía en una pequeña mochila.
—Yo… Victoria, no tienes porque, tan solo soy una amiga más —aceptó.
—Yo te veo como un ángel guardián —confesó.
—Eso es inesperado —aclaró Jade algo confundida.
El can comenzó a jugar alrededor de ambas.
—Tori, ¿por qué tu perro es quizás más grande que tú? —cambió de tema para intentar olvidar lo que la castaña le había dicho.
—Sabías que los Danés suelen tener problemas cardiacos y que su tiempo de vida es considerado corto por estos problemas —explicó la morena, mordiendo un pedazo de un sándwich y cediéndole uno West que lo tomó atenta a la plática.
—Lo desconocía por completo.
—Bien, supuse que al tener un perro con los mismos problemas que yo; se me haría fácil cuidarlo… ya sabes, como me cuido yo —intento sonar coherente.
—En realidad no considero eso tan bueno, pero Lancelot no se mira para nada enfermo, obsérvalo correr. —Señaló Jade al animal que parecía estar correteando algunas mariposas.
—No puedo negar su naturaleza salvaje, acaso tú para proteger a alguien lo mantendrías encerrado —comentó irónica.
—Tienes razón, hablando de eso; visite a Trina ayer —le dijo, Tori miro sorprendida a Jade.
—Dime que todo esta bien —pidió la castaña.
—No parecía golpeada y Nolan me dio esto. —Sacó el dibujo de su bolsillo y se lo entregó.
—Es un niño muy talentoso, ella no se merece vivir esto. —Se lamentaba.
—Sin embargo ella no entiende tampoco; cree que le hace un bien a su hijo, pero no es para nada correcto vivir de esa forma —comenzó a enojarse.
—Si ella no pide ayuda y no abre los ojos, nada podemos hacer —ambas suspiraron afligidas.
—Jade, me alegra haberte conocido llegaste como un gran apoyo a mi vida —le confesó.
—Supongo que siempre terminamos encontrando a personas buenas a nuestro alrededor —intentó justificar.
—Al parecer tu sabes mucho de mi, pero yo no se nada de ti. ¿Qué hay de tu familia? —cuestionó sin más.
—Soy huérfana desde hace cuatro años, mis padres murieron en un accidente automovilístico y vivía en Los Ángeles con mi hermano mayor Nicolás, ahora estoy de vuelta en West Beach, probando que la vida da una y mil vueltas —se reía nerviosa, Tori la miro con pena y preocupación.
—Lo lamento yo no quería…
—Esta bien, es algo que he superado con el paso del tiempo; fue trágico pero la vida sigue y uno tiene que seguir luchando incluso con los peores males sobre nuestros hombros —sentenció.
—Tienes toda la razón —dijo llevando con delicadeza su mano sobre su pecho—. No debemos rendirnos ante nada. —Sonrió de soslayo.
—Tori… sé que encontraras un donante, mantén esa esperanza —le rogó tomando su mano.
—Sí, eso espero. Confío en que estés ahí tras la operación, sería agradable verte una vez que todo haya pasado —confesó.
Jade sintió un nudo en la garganta… ¿podía ser capaz de donarle el corazón a alguien que estaba empezando a querer demasiado?, no quería defraudar a Tori, pero tampoco quería verla morir… si era su única esperanza; no tenía otra opción.
—Te lo he dicho y alguien como yo no falla a sus promesas; estaré siempre a tu lado si lo necesitas —mentía de nuevo.
Terminaron de comer y volvieron a casa de Tori.
—Creo que fue un excelente día. —Le sonrió la castaña.
—Sí, cocinas muy rico yo soy fatal para la cocina —se sinceró West.
—Eres terrible, en realidad me alegra poder verte seguido. —Sonrió de soslayo—. Pasa una linda noche Gillies. —Se despidió dándole un beso en la mejilla e ingreso a su casa.
Jade había sentido la calidez y lo suaves de los labios de Victoria en su mejilla, un escalofrió seguía aún recorriendo su cuerpo estaba petrificada al frente de su casa y sin saber cómo, logro subir a la moto, arrancó con impaciencia, pero sin dirección alguna y solo llego a un parque; sentándose en los columpios llamo a la única persona que podía ayudarle en ese revoloteo confuso.
—¿Jade? Por todos los cielos que bueno que te has dignado a llamarme —suspiró tranquilo su hermano.
—Nicolás… —sollozó, dejando que el nudo en la garganta se escapara en lágrimas.
—¿Estas bien? ¿Te hicieron algo Jadey? —cuestionó angustiado, pues bien sabía que su hermana no solía llorar.
—Creo que estoy enamorada y eso es muy malo —confesó entre lagrimas.
—Jade… eso no es malo, no es para nada malo. —Intentó consolarla.
—Me gusta una chica Nic —confesó de pronto cerrando los ojos con fuerza, pues el peso de esa realidad le pegaba.
—Entiendo, ¿y es eso por lo qué es muuuuy malo? —cuestionó mas tranquilo.
—Se está muriendo… —sollozó.
—Oh… yo…
—No sé qué hacer… me siento tan impotente como con ellos…
—Al menos... ¿ella sabe lo que sientes?
—No es tan sencillo, no sé, como decirle.
—Jade, llevo varios años siendo gay como para saber que eres lo suficientemente valiente para poder confesarte a una chica, si es lo que quieres y tienes miedo a perderla, no estés como idiota sin decir nada; que puedes perder… si como dices está enferma, pasa hasta el último segundo a su lado —explico él.
—Lo sé, yo te cubría en todas tus ausencias con tus novios… créeme ser lesbiana no me preocupa… solo tengo miedo de enamorarme de alguien que es tan frágil que puede desaparecer en un parpadeo —admitió con temor.
—Sabes mejor que nadie que la vida es frágil, por ahora no puedo viajar a West Beach, el trabajo en la empresa ha aumentado últimamente, pero te sugiero que admitas lo que sientes con ella —dijo con cariño.
Jade limpio las pocas lagrimas que aun salían de sus ojos.
—Me alegra tenerte de hermano.
—Lo sé, todos me aman.
—Estúpido engreído.
—Eso viene de familia, cuídate —pidió.
—Lo haré. —Colgó y camino de nuevo a su moto, respiró con fuerza y sintió más ligero sus hombros, había aceptado algo que estaba negando rotundamente y esperaba que no interfiriera en sus planes.
NA: Hola queridísimos lectores, espero hayan disfrutado de este capítulo; primero que nada lamento haber actualizado una semana y media después esto es porque salí de vacaciones pero me fui de viaje a ver a mi novia y xD ella me distrae mucho de poder escribir ella tendrá la culpa si actualizo hasta navidad, debido a eso también extendí un poco el contenido del capítulo.
Ahora muchas gracias a todos los follow y los fav les agradezco, y les agradecería también si dejaran un pequeño review :3 aunque sea solo un "continuación por favor" xD lo agradecería.
Liz West Vega: lei el final de tu fic hace poco rompiste mi kokoro de la ternura, pero creo que termino excelente, hum si definitivamente no he estado muy bien emocionalmente xD y deje de leer a muchas personas y libros durante un tiempo; pero hasta donde lleva Wicked era hermoso :3 capítulo 4 voy, no he escuchado el música xD no me llaman mucho pero si esa canción es hermosa y homosensual xDDDD, si Carly murió pero solo apareció en el fic de forma como personaje cameo ya que no tuvo protagonismo ni nada, ósea la especial es SAM tan badass la tipa xD; bueno este cap espero te haya gustado :D.
MookieRoo: MADRE respect for you, and love and other stuffs, whatever…xD okay bien respondiendo tu review :3 FRIENDZONE PARA LOS HOMBRES, PAPAYA PARA TODAS xDDDD…ese sería el mundo perfecto, las donaciones son algo que se está por venir en el siguiente capítulo y creo que tomare el consejo de alguien y cambiare el fic a otra categoría que no sea drama porque es más serio y dramático :v considero que Beck no dijo nada porque tiene un aprecio y respeto muy enorme para Jade y se quiere ganar su confianza incluso apoyándola de esta manera :D aunque…también podría mandar todo a la mierda y encerrar a jade en un psiquiátrico xDDDDD okay no, sobre el desmallo…shhh caro…no lo pensé xD y no me lo dijiste…xDD debes ayudarme en esos detalles cuando me beta testees mujer; me alegra mucho que te esté gustando el fic por lo que ya me mencionaste te gusto este cap espero tu review aquí aunque ya sé que xD fue un BOOM este cap para ti.
nunzio Guerrero: Creo que este capítulo te va a gustar, tiene el hurt&confort y lo que pedias al fin Jade admite sus sentimientos hacia Tori, por lo menos los expresa xD porque directamente no se los dice; sin embargo supongo que cambiare la categoría ;D y si quería meter a Sam porque así Jade podía tener una amiga para esto de convencer gente xD de su "plan" de donaciones.
LittleRock17:Sista :D me alegra que me estés leyendo 7u7 te pasare a dar un toque en Facebook xDDD "incesto plz" espero que en especial este capítulo te guste un saludo :D agradecería un review.
Marilinn: No tengo nada en contra de Beck xD porque al final le ayudara a Jade pero si…FRIENDZONE PARA BECK, Jade ya acepto sus fellings espero que eso te haya gustado además de que la amistad de Sam ahora también la tiene presente y quizás después de hablar con algunas personas haya un poco de SamxCat, agradezco tus reviews y saludos :D.
