Ben 10 y sus personajes, no me pertenecen.
Capitulo III
"Problemas"
Benjamin Tennyson corría tan rápido cómo podía, esquivando a las personas que se acercaban a él. Fijó su vista en el gran objetivo, sabiendo que le quedaban pocos segundos en el marcador.
Cuando estuvo lo suficientemente cerca, dio una patada a la pelota de fútbol, la cual entró en el arco antes de que el portero pudiera siquiera tocarla.
Escuchó el silbato indicando que el partido había finalizado, y sonrió en victoria. Sus compañeros de equipo se acercaron y palmearon su espalda, ciertamente desde que él se había sumado a su equipo, el rendimiento y las mejoras eran evidentes.
–Muy bien, descansen – el entrenador los despidió con una sonrisa, antes de mirarlo – excelente Zack, sigue así.
Todos comenzaron a dispersarse y él suspiro, estirando sus músculos.
Uno de sus compañeros y amigos, tocó su hombro y le sonrió.
–Parece que tienes una fan – le susurra pícaramente.
Ben no entendió a que se refería, hasta voltear y ver a Gwen en la zona de la tribuna. La pelirroja se encontraba fumando un cigarrillo tal como le era costumbre, y al verlo lo saludó con la mano mientras le sonreía.
Él se acercó hasta ella, mientras se alegraba de verla allí. Ya había pasado dos semanas desde que había llegado a Bellwood. Había hecho muchos amigos en el colegio y su equipo de fútbol, y aunque al principio lo creyó imposible, su amistad con Gwen había crecido bastante. No pasaba tiempo fuera del colegio con ella, pero al menos compartía algunos recesos y almuerzos.
El muchacho llegó a la zona de la tribuna y se subió a una de las bancas, acercándose a su prima.
–Hola Zack – ella lo saludó con una sonrisa.
–Hola Gwen – respondió él – ¿Qué haces por aquí?
Le extrañaba un poco su presencia ya que ese era un entrenamiento fuera del horario de colegio.
Ella señaló en dirección a dos jóvenes que evidentemente eran pareja. Una joven rubia de ojos celestes, a quien reconoció cómo una de las amigas más cercanas de la pelirroja o al menos eso creía, y uno de los muchachos que jugaba en su equipo.
–Mi amiga insistió en que la acompañara – dijo mientras se sentaba en el banco de madera y lo miraba – felicidades, no sabía que eras tan bueno en esto.
Él solamente sonrió mientras rascaba su nuca.
–Gracias – respondió Ben, antes de ver cómo el cielo se oscurecía poco a poco – ¿Cómo volverás a tu casa?
–Caminando, ¿Y tú? – le pregunta ella mientras apaga su cigarrillo y lo lanza al cesto.
–Tengo la camioneta de mi tío estacionada a unos metros, si quieres puedo llevarte a tu casa – le ofreció.
Ella le sonrió, y él tomó su bolso antes de que ambos caminaran hacia el estacionamiento.
–Linda camioneta – comentó la pelirroja mientras se acercaban al vehículo.
Podría no ser una máquina de último modelo, pero la vieja camioneta color rojo funcionaba perfectamente.
Una vez que estaban en sus lugares, Ben encendió el vehículo y comenzó a conducir. Ella le había indicado como llevar a su casa, y conversaba con él acerca de los rumores del colegio.
– ¿Te molesta si pongo algo de música? – Gwen pregunta, mientras lo mira.
–Adelante – Ben responde, mientras le pasaba en manos una carpeta llena de CDS, para que pudiera elegir a su gusto.
La pelirroja escoge uno y antes de que pueda ponerlo, pasan por una zona con un pozo, lo que hizo mover el vehículo de repente, provocando que ella soltara el CD.
–Lo siento – se disculpó Ben.
–Descuida – respondió ella, antes de agacharse a recogerlo del suelo.
Mientras ella hacia eso, Ben fijaba su vista en el camino. Sus ojos se abrieron de par en par y tuvo que pisar con urgencia el freno, al ver que algo obstruía la calle.
Escuchó como su prima golpeaba su cabeza, ya que aún seguía tratando de encontrar el CD.
– ¡Ouch! – exclamó mientras se incorporaba y sobaba su cabeza – eso dolió.
Gwen observó como su compañero parecía no prestarle atención, por el contrario, sólo mantenía su vista al frente.
Intrigada, hizo lo mismo y se sorprendió al ver a un Vulpimancer allí, corriendo y mordiendo todo a su alrededor. El animal alienígena corrió hacia ellos y saltó subiéndose al capó del automóvil. Rápidamente comenzó a rasguñar el vidrio, gruñendo.
–Sal del vehículo – ordenó rápidamente la pelirroja, y ambos bajaron en seguida.
El animal trató de atacar a Ben, pero él llegó a tomar un palo metálico y golpearlo con este, alejándolo. Recordó que entre las tantas armas alienígenas que Diamante había escondido en la camioneta, había un silbato que emitía un sonido insoportable para los oídos de ese tipo de especies.
Rápidamente volvió a meterse en la camioneta, cerrándola con seguro. Luego de unos segundos logró encontrar el silbato, pero antes de que pueda usarlo, observó como el Vulpimancer iba en dirección a unos niños indefensos.
– ¡Gwen! – salió de la camioneta y llamó a su prima, quien estaba ayudando a una de las personas que había caído al suelo entre tanta desesperación por escapar – ¡Usa un hechizo!
La pelirroja volteó al oírlo y tan pronto vio esa escena, creó un campo de fuerza, evitando así que el animal lastimé a esos niños.
Él rápidamente, y antes de que ella pueda verlo, sopló del silbato. Inmediatamente la bestia dejó de luchar y se tumbó en el suelo, mitras trataba de cubrir sus sensibles oídos.
La policía y lo que reconoció como una unidad de plomeros, camuflada, llegaron en ese momento para hacerse cargo del asunto.
Ben se acercó a su prima, y cuando vio que estaba bien ambos volvieron a la camioneta.
El resto del viaje, el cual fue muy corto, lo pasaron en silencio. Una vez que ella le indicó cual era su casa, él se estacionó y su prima bajó del vehículo.
– ¿Quieres entrar un momento? – ofreció ella – puedo preparar un café para ambos, o lo que gustes.
Él ansiaba compartir tiempo con su prima, a diferencia de cuando eran niños, así que aceptó. Entró a su hogar y se sorprendió al ver lo espacioso y bien decorado del lugar. Se veía que al padre de Gwen le iba bien en sus negocios.
–Toma asiento – dijo la pelirroja.
Ben caminó hacia el sillón, pero antes de que pueda llegar, algo lo tumbó. Gruñó cuando su cabeza chocó contra el piso, y miró hacia arriba. Encontró a su prima mirándolo con enojo. Trató de incorporarse nuevamente, pero notó que ella había creado una especie de soga mágica color rosa, con la cual había amarrado sus manos y pies.
– ¿Gwen? – preguntó, más que confundido – ¿Que sucede?
Ella se colocó sobre él, y sostuvo sus manos amarradas, mirándolo fijamente.
– ¡Quiero saber quién eres realmente, y quiero saberlo ahora mismo! – le exigió con un tono amenazante, y en ese momento su peor pesadilla se hizo realidad. Ella lo había descubierto.
– ¿Q-Que? No sé de que hablas – trató de disuadirla.
–Hace minutos, cuando sucedió ese incidente, saliste de la camioneta y me gritaste que hiciera un hechizo para proteger a esos niños – ella habló, sin dejar de mirarlo – ¿Como sabes de mis poderes? ¿Quién eres?
Ben cerró sus ojos un momento, maldiciéndose por ser tan idiota.
– ¡Habla! – gritó la pelirroja, cansada de su silencio.
–De acuerdo, de acuerdo – él susurró, mirándola – te diré toda la verdad.
Ella dejó de sostener sus manos, aunque aún permaneció sentada sobre su estómago.
Él tragó saliva y suspiró antes de hablar.
–Mi tío es un plomero – confesó, esperando que ella crea eso.
–Eso no explica cómo sabes de mi – le respondió Gwen.
–Muchos saben se ti – Ben habló – eres la nieta del famoso Max Tennyson. Mi tío siempre decía lo bueno que era en su trabajo y muchas personas saben que él tiene una nieta que hace hechizos y tiene poderes.
Ben observó como su prima dudaba acerca de la veracidad de su historia.
La pelirroja se levantó y dejó libre a su compañero, en silencio.
Ben se incorporó y la miró, sin saber bien que decir.
–Yo... También supe lo que sucedió con tu primo – se arriesgó a decir eso. Nadie más que un plomero sabría de la desaparición del nieto de Max Tennyson, portador del omnitrix – lo siento por eso.
Gwen cerró sus ojos al oír esas palabras y Ben pudo notar el dolor en su rostro.
–Será mejor que te marches – susurró, volteando para no verlo.
Él se desesperó completamente. Sentía que la estaba perdiendo. Había arruinado todos los avances que logró. Ahora ella desconfiaba de él y tal vez no volvería a hablarle más.
–Gwen, por favor – suplicó, posando su mano en el hombro de su prima – debes creerme. Debes confiar en mí.
–Zack, vete – ella susurró sin dejar de darle la espalda.
El muchacho suspiró, sabiendo que no debía presionarla. Eso sólo la alejaría más.
Lentamente salió de su casa y se subió a su camioneta. Conduzco rumbo a su hogar y una vez que estacionó el vehículo en su garaje, gruñó mientras golpeaba su frente con el volante suavemente.
–Idiota – se susurró a sí mismo, cerrando sus ojos – lo has arruinado todo.
¡Hola!
Esta vez me he apresurado en traer la nueva actualizacion, y es que ultimamente tengo mucha inspiracion :D
Espero que el fic sea de su agrado, y me harían muy feliz si dejan un review :D
¡Saludos!
