Ben 10 y sus personajes, no me pertenecen.


Capitulo IV

"Dudas"


La tarde estaba en su máximo esplendor cuando Gwen decidió visitar a su abuelo. La escuela quedaba a pocas calles del lugar donde acostumbraba a estacionar su camper, así que caminó allí antes de regresar a su casa.
Como siempre, su abuelo la recibía con un abrazo, y mientras ella se sentaba fuera en una de las mesas de madera, él le servía algo para comer.
La pelirroja suspiró suavemente, mientras toma su mochila y la abre. Luego de buscar unos segundos, saca un cigarrillo y lo enciende. Deja a un lado el encendedor, mientras exhalaba el humo de su boca y cerraba sus ojos. Comenzó a pensar en todo lo que había sucedido con Zack, mientras no dejaba de parecerle demasiado extraño.
Abrió sus ojos de repente cuando sintió que alguien le arrebataba el cigarrillo de sus dedos, y observó a su abuelo, quien ya había servido un sándwich frente a ella.
–Sabes que no me gusta – el anciano habló mientras apagaba el cigarro y lo lanzaba al cesto de basura.

Gwen solamente volteó su vista y tomó una respiración profunda. Su abuelo se sentó frente a ella, mientras servía limonada para ambos.
– ¿Y bien? – pregunta – ¿Que tal va el colegio?
–Bien, supongo – la pelirroja respondió mientras observaba el sándwich frente a ella sin demasiado apetito. Tomó el vaso con limonada y bebió un sorbo, antes de seguir – he conocido a un chico.
Observó una pequeña mueca de preocupación en el rostro de su abuelo.
Tranquilo abuelo – volvió a hablar, sonriendo – no me refiero a esa clase de chicos, más bien es un... Amigo.
Ciertamente no era la mejor en escoger a sus novios, y el anciano terminaba siendo el confidente a quien le comentaba todos sus problemas amorosos.
–Con que un amigo nuevo... – el anciano habló mientras tomaba un sorbo de limonada – ¿Es nuevo en el colegio?
La pelirroja asintió suavemente, mientras su dedo bordeaba suavemente en círculos su vaso.
–Al igual que en la ciudad – susurró, antes de levantar su vista – él sabe de los plomeros.
Rápidamente su abuelo la mira, extrañado.
– ¿Acaso es uno? – pregunta.
–No – su nieta niega suavemente – su tío lo es... Por alguna razón que aún no se, Zack vive con él y no con sus padres.
Max se queda varios segundos observando a su nieta, antes de volver a hablar.
– ¿Y ocurre algo malo con este chico Zack? – le pregunta.
–N-No lo sé – responde, sin saber bien que decir – es sólo que... El hecho de que esté relacionado con todo el asunto alienígena, hace que... Sospeche.
El anciano toma la mano de su nieta, y la mira a los ojos.
–Calabacita – la llama por el apodo que le había puesto – sé que todo esto es difícil para ti, y también lo es para mí, pero no puedes desconfiar de todas las personas a tu alrededor.
Ella solamente asiente, suspirando.
–Tienes razón, abuelo – susurra mientras sacaba su celular de la mochila y observaba la hora – debo irme ahora, mi madre enloquecerá si no regreso pronto a casa.

La pelirroja se despidió de su abuelo y emprendió el camino de vuelta a su hogar, mientras su mente dudaba acerca de todo lo sucedido con su compañero. Un alumno nuevo que entra a mitad del semestre, que en su primer día interviene para defender a alguien, quien ni siquiera conocía, de su novio. Al principio imaginó que él buscaba algo con ella. No se consideraba una persona con el ego alto, pero sabía perfectamente cómo tener a los chicos a su disposición. Los jóvenes atletas y estrellas más populares del colegio se fijaban en ella, y eso le gustaba. Le gustaba coquetear con ellos, y provocarlos, pero nunca se planteaba la idea de algo serio. Solamente disfrutaba del momento.
Es por eso, que cuando Zack no presentó signos de querer algo más que una simple amistad, fue la primera vez que se preguntó a si misma si no era lo suficientemente bonita para él. Estaba un poco confundida, ya que era la primera vez que herían su orgullo de esa manera, con una especie de indiferencia. Zack era un chico muy apuesto, y tenía ese cariño con su persona que la hacía sentir especial. De cierta forma, se sentía segura a su lado.
Admitía que le gustaría besarlo, pero no sabía si eso se debía a su indiferencia. Tal vez era cómo esas situaciones a la inversa, donde mientras más prohibido el algo, más se lo anhela. En este caso, él no la pretendía amorosamente, y eso era suficiente como para que ella lo pretenda a él.

Gwen intentó alejar esos pensamientos, mientras abría la puerta y entraba a su casa.
– ¿Dónde has estado jovencita? – su madre la confrontó tan pronto puso un pie dentro del hogar.
La pelirroja suspiró suavemente mientras lentamente cerraba la puerta de la entrada.
–Pasé a visitar al abuelo – le responde a su madre, mientras caminaba hacia su cuarto, esperando que el tema acabe allí.
No llegó a subir un escalón de la escalera, cuando su madre volvió a hablar.
–Pudiste haberme llamado, o mandar un mensaje – le reprocha – no sabes lo preocupada que me tenías.
–Mamá... Sólo me retrasé media hora – la pelirroja susurró mientras tomaba una respiración profunda.
–Eso no importa, sabes que debes avisarme donde sea que estés y que...–
– ¡Ya! – Gwen interrumpe. Se sabía de memoria el sermón de su madre – lo siento mamá, no volverá a suceder.
Antes de que pueda seguir la conversación, subió rápidamente a su habitación y se encerró en esta. Lanzó su mochila a un lado, mientras se dejaba caer en la cama, suspirando.

Por más que ya debería estar acostumbrada, odiaba el excesivo control que sus padres tenían sobre ella. Siempre se habían preocupado por su bienestar, llevándola a muchas actividades y las mejores instituciones. Su formación académica era muy importante para ellos, y su padre tenía la ilusión de que continúe con su carrera de abogacía, por lo que cada tanto la llevaba a sus fiestas elegantes, con la intención de que comience a introducirse en ese ámbito social.
Pero, desde que su primo había desaparecido, hace cinco años, ellos habían intensificado su control. Tuvo que contarle acerca de sus poderes, y lo expuesta al peligro que estuvo a la edad de diez años, y por poco perdieron la cabeza. Comenzaron a pensar que lo mismo podría sucederle a ella, que tal vez un día nunca regresaría, tal como había sucedido con Ben.
Gwen volteó su vista, tomando en sus manos el retrato que tenía en su mesa de noche. Observó la foto donde estaba ella y su primo, durante sus vacaciones con su abuelo, antes de que él desapareciera.
–Me gustaría que estés aquí – susurró, acariciando con sus dedos la fotografía – todo sería tan diferente.
Volvió a colocar el retrato en su lugar y tomó su celular. Buscó en su bandeja de mensajes y abrió uno en especial.

"En verdad lamento todo lo que ha pasado. Si me das la oportunidad, te demostraré que puedes confiar en mí.

Zack."

Lo había enviado horas después de su altercado, y aún no le respondía. En el colegio lo había evitado, y él tampoco se había acercado a ella. Al menos le estaba dando su espacio, no la sofocaba.
La pelirroja se tumbó en su cama, cerrando sus ojos un momento, y decidió dormir un poco para no pensar más.


– ¿Sucede algo, cariño? – Frank Tennyson preguntó a su hija, al verla sin apetito en la cena.
–No papá – ella le dedicó una sonrisa – es sólo que no tengo apetito. ¿Puedo retirarme a dormir?
Su padre sonrió cálidamente, mientras asentía con la cabeza.
La pelirroja dejó a un lado su plato, y luego de desearles buenas noches a sus padres, subió a su cuarto. Cerró la puerta y rápidamente abrió su armario. Buscó hasta hallar la gran caja que ocultaba al fondo de su closet. Allí tenía las partes de un maniquí, el cual Alexander había robado de una tienda y le había dado.
Luego de unos minutos, había logrado armarlo, y finalmente tenía la estatura de un humano. Lo metió en su cama y lo tapó con sus sabanas. Tomó la máscara de desplazamiento de plasma que guardaba y se la colocó al maniquí, el cual inmediatamente adquirió su rostro.
Gwen sonrió suavemente.
– ¿Que haría sin ti, tecnología alienígena? – susurró riendo por lo bajo.
Rápidamente se cambió de ropa, y escapó por la ventana de su cuarto.


Gwen llegó a la entrada, y llamó suavemente a la puerta. Segundos después esta se abrió, y observó a un hombre alto y robusto, de cabello y ojos color café. Tenía un rastro no muy visible de barba, como si se hubiera olvidado de rasurar.
–Hola señor, lamento venir a estas horas de la noche, pero estoy buscando a Zack – habló.
Ciertamente había tardado un poco en conseguir la dirección de su compañero. Había conseguido el teléfono de uno de sus compañeros de fútbol, y decidió llamarlo para preguntarle. Él le dijo todo encantado, seguramente pensando que tendrían algún tipo de encuentro amoroso.
–Oh, tú debes ser Gwendolyn – Diamante habló, sonriendo – yo soy John, el tío de Zack. Adelante, pasa.


Ben se encontraba listo para recostarse a dormir, cuando escuchó cómo le llegaban muchos mensajes a su celular.

"Amigo ¿Estás ahí?"

"Vamos, responde ¡Es urgente!"

"Gwendolyn Tennyson acaba de llamarme para preguntarme tu dirección, ¡Estoy seguro de que irá a verte!"

Él abrió sus ojos en sorpresa al ver los mensajes, y rápidamente respondió.

"¿Qué? ¿De qué estás hablando?"

"¡Ella está yendo a tu casa, para verte!"

Ben soltó rápidamente su teléfono. Justo cuando iba en busca de su máscara de desplazamiento de plasma, sintió como alguien llamaba a su puerta. Rápidamente se la colocó, ocultando su identidad.
Segundos después, la puerta de su habitación se abrió, y la pelirroja apareció
–Gwen – él susurró sorprendido, mientras estaba de pie frente a ella.
La pelirroja lo observó detenidamente por unos segundos.
–Lindo pijama – comentó, con una sonrisa pícara.
Ben bajo su vista y se sorprende al ver que sólo vestía una camiseta negra y unos bóxer color verde. Entre tanta urgencia, había olvidado ponerse un pantalón.
El muchacho rápidamente toma una almohada e intenta cubrirse. Se lanza hacia el otro lado de la cama, en busca del pantalón, pero tropieza en el intento y cae al suelo.

–Relájate – ella ríe suavemente, mientras cerraba la puerta – no tienes nada que no haya visto antes.
Ben se quedó pensativo, mientras intentaba ponerse su pantalón. ¿Acaso ella ya había hecho eso?
Rápidamente se levantó, ya totalmente vestido.
–E-Es una sorpresa que estés aquí – habla el joven.
–Si... – ella volteó su vista, jugando con su cabello – quería hablar contigo... Ya sabes, acerca de lo sucedido el otro día.
Su actitud comenzó a ponerlo un poco ansioso. Ella siempre había sido muy segura. Nunca la había escuchado titubear, y ahora se veía claramente que estaba nerviosa.
–Lo he estado pensando, y creo que tal vez me precipité contigo – confesó.
Una sonrisa apareció en el rostro del muchacho.
– ¿Eso significa que volveremos a ser amigos? – pregunta ilusionado.
Ella bajó su vista, y su sonrisa desapareció.
–Y-Yo... Bueno, tú sabes lo que sucedió con mi primo – ella habla, mirándolo – eso me ha generado mucha desconfianza en cualquiera que tenga que ver con el mundo alienígena.
Él cerró sus ojos con dolor, entendiendo lo que aquello significaba.
–No estoy segura de poder ser tu amiga, y de confiar en ti – susurra – lo siento Zack, pero creo que será mejor que hagamos como si nunca nos hubiéramos conocido.

Antes de que pueda responder, ella se acerca y besa su mejilla, en señal de despedida. Se dispone a marcharse, pero él toma su mano, deteniéndola.
–Por favor – susurra suavemente – déjame demostrarte que puedes confiar en mí.
–Y-Yo... No lo sé – le responde la pelirroja – debo pensarlo.
Tan pronto termina de decir eso, camina lentamente lejos de allí.
Ben lleva sus manos a su frente, mientras se dejaba caer sentado en su cama. Se recostó en esta, gruñendo contra una de sus almohadas.
Cerró sus ojos y suspiró, mientras pensaba en Gwen una última vez, antes de caer dormido.


¡Hola!

Lo se, es un milagro que esté actualizando tan rápido, ni siquiera yo misma lo creo. No se porqué pero mi inspiración por esta historia en particular esta en pleno auge, así que aprovecho a escribir. Si todo sigue igual de bien, subiré un capitulo por día, o uno cada dos días, dependiendo de mis ganas y tiempo disponible. Así que pronto terminaré este fic y podré dedicarme de lleno a los demás.

Agradezco mucho a las personas que tiene mi historia en sus listas de favoritos, así como a quienes me dejan un review: maestro jedi, LOla, Mabel14 y LOURDESITA100

¡Saludos!