Disclaimer: Victorious no me pertenece es propiedad de Nickelodeon, este fanfic es sin fines lucrativos.
El amor es así, como el fuego; suelen ver antes el humo los que están fuera, que las llamas los que están dentro.
Después de volver a casa Jade durmió profundamente pues estaba rendida sobre sus sentimientos por Tori ahora que eran más que claros para ella; algo pasaba con la castaña.
El sonido de alguien llamando a su puerta fue lo que logró alejarla de aquellos pensamientos que parecía tener ahora con las decisiones de su vida, al abrir se sorprendió de ver a la pequeña pelirroja.
—¿Pasa algo?
—En realidad solo quiero hablar contigo —susurró, Jade la dejó entrar y tomaron asiento en el borde de la cama.
—¿Y bien, qué es de lo que quieres hablar? —cuestionó curiosa la pelinegra, era demasiado temprano y no había dormido bien la noche anterior.
—Sam me ha dicho que quieres "ayudar" a la gente… a un costo muy triste —mencionó cabizbaja—. No deberías llegar a tal grado por ayudar —le confesó temerosa.
—Sam no entiende muy bien todavía, necesito hacer esto. Te contó lo que pudo contarte —suspiró—. Este es mi manera de devolver algo al mundo, por dejarme con vida; pues tiempo atrás yo debí haber muerto.
Negaba no queriendo escuchar lo que la joven podía decirle sobre su "redención".
—No quiero saber sobre tu pasado, porque es eso, pasado; ahora en el presente has hecho un bien mayor con tu deseo de ayudar. —La abrazó—. No hay necesidad de morir para ayudar a los demás, no cuando eso dejará solo más tristeza. —Sollozó.
Jade miró a la chica y la duda comenzó a ingresar a ella, ¿Si ayudaba a Victoria, ella se lo perdonaría? ¿Su hermano? ¿O cualquier persona que ahora consideraba amigo podría soportar su perdida? Se alejó de Cat y la miró con cierta dureza.
—Necesito estar a solas, gracias por preocuparte pero ya he decidido —sentenció y salió de la habitación, Sam la miraba algo triste, Jade ignoró aquello en realidad no quería meditar a fondo su decisión, por esto eligió dar una caminata para meditar.
Una melodía proveniente de su celular la relajó creí que Nicolás le había llamado.
Pero al contestar una voz áspera fue la que respondió al otro lado de la línea.
—Hola señorita West, me alegra poder escucharla pues parece una mujer ocupada rara vez contesta sus llamadas.
La pelinegra sentía un aura de soberbia en el tono de voz de aquel hombre, detestaba hablar con él pues consideraba que solo hacia esto por el bien de "las personas especiales" que Beck le había facilitado encontrar.
—Hola Señor Vega, ciertamente, he estado algo ocupada en West Beach —confesó seria, una leve carcajada sonó al otro lado.
—Claro, un West a cualquier lugar que va está rodeado de gente… en especial alguien tan hermosa y talentosa como tú. —Su voz sonaba un tanto divertida con aquella charla.
—Bueno, ignorando sus cumplidos innecesarios ¿A qué se debe esta llamada? —hablaba de forma malhumorada, estaba teniendo poca paciencia con aquel hombre.
—Una respuesta al puro estilo West, tranquila Jade, uno cuida sus prioridades; y te debo cuidar… pues podría decirse que eres como una hielera con el preciado tesoro para mi hija —dijo soltando una risa que removió el estómago de Jade al punto de querer escupir la bilis que sentía por responderle.
—Nadie ha dicho que hago esto por usted, no me crea como uno de sus "objetos" —espetó colmando su paciencia.
El silencio de la línea fue tal, que por un momento creyó que había colgado.
—Te puedes arrepentir de sentirte importante, da por seguro Jade; que aunque sea de la forma ilegal, tú aceptaste donarle el corazón y por la vida de mi hija que lo tomaré incluso si cuesta tu insignificante vida —concluyó con brusquedad.
—Basta, no he negado salvar a Victoria… pero es lo que dejo en claro; esto es completamente por ella, porque usted no merece una hija tan dulce como ella —gruñó para terminar la llamada con una terrible incertidumbre en el pecho, la caminata que había dado mientras charlaba terminó por alterarla mas que aclarar su mente.
Al fin pudo dejar escapar el aire de aquella terrible llamada, termino sentándose en una de las bancas de aquel solitario parque cuando una hermosa melodía llego a sus oídos, el sonido de un piano no muy a lo lejos.
Se levantó atraída por alejarse de todo por un segundo y admirar un verdadero arte como lo era la música, su sonrisa se enanchó cuando las notas que escuchaba a lo lejos se volvieron familiares.
—Andre…
El músico se encontraba tocando un hermoso piano de cola que estaba en lo que parecía ser una deteriorada tarima en medio de la explanada del parque, unas cuantas personas parecían escuchar la tonada que tocaba, Jade se extrañó de ver una botella con algunas monedas al lado del músico.
Las notas comenzaron a fallarle lo que provocó que algunos espectadores se alejaran, Jade sabía exactamente la canción que tocaba y sin pedirlo subió a la tarima sentándose justo a su lado.
—Lamento decirte que "My inmortal" no es precisamente como la melodía que tocas, pero respeto tu talento ya que seguramente con solo escucharla has logrado imitar la melodía en el piano —alagó la pelinegra, él sonrió de soslayo.
—¿Está siguiéndome? Porque si así es, por favor no se aproveche de este hombre ciego —sonreía con gallardía, Jade suspiro.
—Créeme si estuviera siguiéndote no estarías ni enterado —afirmó con cierta soberbia, él solo negó.
—Bien parece que eres de esas personas que intentas alejar y no te hace caso —suspiró— está bien; ¿Me ayudas con la canción? —
Jade no contestó solo llevo sus manos a las teclas y dejó que la música se mezclara con sus sentimientos; aquella canción era de sus favoritas, podía sentir como se desahogaba de frustraciones y sentimientos amargos.
Andre escuchaba atento e intentaba seguir el ritmo de las teclas que parecía tocar Jade, en cierto punto la pelinegra comenzó a susurrar las notas para que fuese todavía más sencillo para el músico.
La gente que al principio era escasa se agrupo de forma rápida, parecían disfrutarla demostración.
Jade empezaba a sentir una extraña ansiedad al verse observada por todos los presentes, pero intentaba no ser consumida por el pánico y es que asimilaba esos ojos observándola con lo que ocurría en su vida.
Los espectadores admiraban la puesta más emotiva en escena… y eran justo como David esperaba que Jade actuara, tal cual lo planteaba "una escena" un acto fijo, sin detalles sorpresa o improvisaciones, la joven carraspeó pues la lógica comenzaba a golpearla; estos últimos días había actuado de forma ilógica con sus propias reglas y pasando por sobre todos, había salvado a Cat y se terminó enamorando de Tori; cosas que no estaban en ningún plan, ella no tenía idea de lo que estaba aceptando cuando decidió "redimirse" y eso era lo que no soportaba, no tener un plan y que todo la hiciera sentir sin armas para actuar.
La verdad llegó como golpe.
—No necesito actuar "con un plan" necesito dejar a mi corazón correr —susurró dejando escapar su pensamiento, Andre que seguía tocando exactamente como ella dictaba paro para dedicarle una sonrisa cálida.
—Ciertamente… no necesito estar rodeado de "personas" para saber que mi arte es bueno, no necesito una canción justo como es; necesito dejar que mi corazón sea el que dome las notas —confesó sorprendiendo completamente a la pelinegra.
—Todo este tiempo he creído que lo tengo todo bajo control… y es todo lo contrario —suspiró.
—Por suerte la "oportunidad" existe y algo que has hecho mal como esconder tu corazón o mantenerlo a raya por que la sociedad lo marca todo con márgenes morales, no decreta que una vez te des cuenta que la libertad está a la vuelta de la esquina, no vayas a volar porque siempre has estado en la jaula —admitió y continuó con la tonada, pero en un ritmo que parecía distorsionar completamente la melodía, y así mismo al grupo de gente que observaba pero Jade pudo notar, como hubo quienes se quedaron a escuchar este "inesperado" cambio los ahuyento pero pronto otras personas llegaron.
—Hay dos tipos de personas en el mundo, aquellas que creen tener el control de todo y cuando algo no sale de acuerdo al plan entran en pánico —sonrió—. Y luego están aquellas que actúan por sus instintos e improvisan cuando algo va mal; esto no quiere decir que alguno este bien o mal, solo que somos distintos —terminó de explicar acabando la canción, algunos aplaudieron otros solamente retomaron su camino, pero al músico no parecía importarle mantenía una sonrisa en su rostro; pues se era fiel a sí mismo.
—Una persona como tú, no está ciega; estoy segura que puedes ver incluso más allá de lo que yo veo, sin embargo tu mereces ese regalo —sentenció alejándose del piano y dejando todo lo que llevaba en su billetera en aquella botella, pero antes de dejar la tarima cuestionó.
—¿Por qué no estas tocando en el lugar donde nos conocimos?
Andre sonrió y se encogió de hombros.
—Los músicos ciegos somos remplazados por gente que puede ver —espetó tranquilo, Jade sintió pena por su desdicha.
—Qué terrible, pues creo yo que tú puedes ver mejor que nadie —susurró alejándose del parque.
El moreno parecía confundido, y ella ya no pensaba aclarar más su mente; lo que Andre había dicho le parecía definitivo.
—El plan seguirá su rumbo…
Tomó su teléfono celular y estando por llamar a Vega, el nombre de Beck apareció en pantalla extrañada atendió para sorprenderse de lo exaltado que parecía su amigo.
—Te necesito inmediatamente, dime ¿dónde rayos te encuentras? —exigió saber el pelinegro
—Wow, ¿sucede algo? Pareces alterado.
—¡Claro que sucede algo! —gritaba con cierta congoja.
—¡Pues dímelo! —contestó comenzando a enojarse.
—Estoy por perder mi trabajo Jade, necesito que me devuelvas todos los documentos que te he prestado y los necesito ahora mismo —
—¿Qué? Está bien, mantén la calma Beck, solo dime el nombre de la clínica en la que trabajas llegaré a ella y te los entregare.
Volvió sobre sus pasos en dirección al hotel donde se hospedaba.
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Beck le había mandado un mensaje con la ubicación del hospital, para suerte de ambos a unos 25 minutos del hotel.
Al fin la divisó sobre la moto y sintió que un pesar se alejaba de sus hombros.
—Vaya estaba empezando a creer que no llegarías— se burló un tanto nervioso.
Ella solo elevó una ceja y correspondió al gesto con una sonrisa socarrona.
—Relájate Beck, no te hace bien aparentar madurez; tómalos he anotado todo lo que aún puede ser útil para mí, lamento que te hayan descubierto —se sinceró ofreciendo todos los folders.
El joven los tomó revisando que estuvieran en buen estado, una vez hizo esto soltó un suspiro.
—Creo que si los devuelvo con ello bastará para arreglar las cosas, ahora más tranquilo, me preguntaba— explicó ayudando a Jade a bajar de la moto —¿Cómo has estado? —
Jade estaba por contestarle cuando una furgoneta negra se acercó casi al punto de arrollar a Beck, dos hombres de aspecto tosco lo derribaron de un golpe arrojándolo al auto, a ella la tomaron del cuello acercándole un extraño pañuelo a la boca, intento forcejear pero un extremo agotamiento la aturdió y quedo inconsciente.
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El sonido del silencio era atroz, el zumbido comenzaba a sentir mareos y el sabor de un extraño líquido aún permanecía en sus labios.
—Vaya creo que al fin están despertando— decía una extraña voz que no era capaz de reconocer.
El mareo volvió a ella junto con arcadas, con dificultad se forzaba para abrir los ojos, con asombró se dio cuenta que estaban en aquella que había sido la casa de sus padres.
—¿Quién demonios eres tú? ¿Porque estamos aquí? —cuestionó con dolor. El hombre robusto y de aspecto grotesco solo sonrió con satisfacción.
—Tu peor pesadilla bomboncito —susurró acercándose peligrosamente, posando una de sus ásperas manos sobre las piernas de la pelinegra.
Ella solo se maldecía de haber llevado falda esa tarde.
Las náuseas y la repulsión por ese hombre la aturdían, intentaba levantarse sin embargo notó la presión de una fuerte soga alrededor de piernas y manos, estaba atada a una silla.
—Aléjate de mí maldito cerdo —bufó con miedo e impotencia, quería parecer amenazante pero era una realidad que estaba todo en contra suya, ni siquiera reconocía quién diablos era el tipo o como es que sabía exactamente la casa West.
—Si gritas vamos a clavar varios cuchillos en tu estúpido amiguito —amenazó señalando al que parecía un bulto arrojado contra la pared.
—Beck… —Sollozó aterrada al notar que en efecto era su querido amigo el que parecía encontrarse inconsciente e igualmente amordazado.
—Además no tienes por qué gritar, tan solo vamos a divertirnos —explicaba con una sonrisa llena de perversión. Continuó subiendo sus manos por las descubiertas piernas de la peli negra y ella con amargura se retorcía sin poder alejarse de ese despreciable tacto.
—¡ALÉJATE DE MI MALDITO INFELIZ! —gruñó colmando su paciencia, arriesgándose a todo, pues no veía a nadie más que ese hombre en la habitación.
—Bravo Jade, aun con las amenazas de mi gorilla, te atreviste a gritar sin duda alguna tienes unas agallas dignas de los West —dijo con cinismo el hombre que comenzaba a ganarse todo el odio de Jade, atravesó el portal de la sala y se acercó a ellos.
—¡MALDITO SEAS DAVID VEGA! —gritó con rabia, pero el "gorilla" la golpeo de forma inesperada haciéndola callar.
El impacto fue en su boca rompiendo ligeramente su labio, se dobló del dolor.
—Debes ser un enorme hijo de puta, para pegarle a una mujer que has intentado violar —susurró conteniendo las ganas que sentía de llorar.
David llegó a su lado y tomándola de la barbilla la miro con amargura.
—Si no donas ese corazón en un mes, juro que yo mismo lo sacaré de tu pecho —sentenció, miró al hombre este se marchó del cuarto arrastrando a Beck—. Y no solo pagaras tú, si intentas huir acabaré con cada uno de tus amigos, incluso con el incompetente que tienes por hermano. —Su voz era firme, parecía no mentir; sacó lo que parecía un cuchillo de su bolsillo y corto la soga de las manos.
—Eres un ser despreciable… —Fue lo único que pudo decir Jade, aun le dolía la boca por el golpe y temía por Beck—. Te dije que lo haría y aun así recurres a esto —gritó.
—En la vida siempre hay que tener planes de respaldo, descuida tu amigo estará bien, una vez confirme que no harás denuncias a la policía —explicó marchándose al fin de la habitación.
Jade sintió que todos los problemas la estaban ahorcando nuevamente, con lentitud y llena de dolor busco su celular en los bolsillos, al menos ahora podía moverse un poco más, pero no se sentía del todo bien para salir sola de ahí.
Cuando pudo encontrarlo sabía que hacer caso de la advertencia de David era lo mejor por ahora, así que llamó a Sam.
—¿Dónde diablos estas? Son las 3:00 am —respondió con voz somnolienta su amiga, ella soltó un suspiro aliviada de que estuviera bien.
—Sam… necesito que vengas por mi… pronto —explicó con cierta dificultad, al escucharla en ese estado la rubia se alarmó.
—Vaya, no suenas como de costumbre, voy para haya dame la dirección de donde te encuentres —pidió ya algo preocupada.
—En Boyton Beach, Avenida Rutland, a unos cuarenta minutos del hotel —explicó deseando salir de esa casa de una vez por todas, intento levantarse y acercarse a la puerta, pero la soga de las piernas estaba muy ajustada y le dificultaba el moverse.
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No pasaron más de treinta minutos cuando la rubia ingreso a la casa gritando su nombre.
—¡Jade! ¡Qué demonios te hicieron! —exclamó preocupada al notar el hilo de sangre ya seca en el labio hinchado de su amiga.
—Ayúdame a desatarme, tenemos que volver al hotel ahí poder explicártelo todo —suplicó señalando la soga de sus pies—. También lamento que me arrebataran tu moto. —Se disculpó.
Pero la rubia la ayudo en silencio y no volvió a cuestionarla más hasta que llegaron a casa.
—¡Por Dios, Jade! —Se sorprendió también la pelirroja al notar el aspecto algo amoratado de la boca de su ahora amiga una vez estaban en el hotel.
—Pueden dejar de hacer eso, no es para tanto, solo… ayúdenme a recostar —pidió mientras se sostenía del hombro de Sam para acercarse a su cama.
Las marcas de la soga habían quedado muy notorias en sus piernas y brazos, seguramente los forcejeos las causaron.
—Muy bien ahora puedes decirme, ¿quién fue el infeliz que te hizo esto?, porque estoy muy segura que mi puño y la policía estarán felices de saludarlo —exigió un tanto malhumorada, la rubia.
—No hace falta, ahora nos vemos en otra situación un tanto más delicada, tú y Cat deben irse de este hotel lo más rápido posible; creo que alguien me espía y temo por ustedes —espetó dejando realmente confundidas y alteradas a ambas chicas.
—¿A dónde esperas que huyamos?
—No quiero que huyan, se exactamente dónde estarán seguras; pero por ahora solo podemos dejar las cosas así, sin policías ya vendrá su tiempo para ellos —concluyó recostándose y dándoles la espalda, ninguna insistió de nuevo y se marcharon a su respectivo cuarto.
Los rayos de sol comenzaron a colarse por la ventana y con suavidad acariciaban las mejillas de la pelinegra que se retorcía con pesar bajo las colchas.
El teléfono comenzó a sonar alejando toda la paz de la habitación.
—¿Jade estas bien? —cuestionaba Beck
Ella sentía una gran alegría de poder escucharlo con vida, pues alejaba de su mente los peores escenarios desde que lo vio siendo arrastrado la noche anterior.
—Lo estoy, no tienes idea de cómo me alegra escuchar que tú también te encuentras perfecto. —Se sinceró.
—¿Te ha hecho algo? Ese infeliz me amenazó y no tenía idea de que hacer pues desconocía tu paradero, temí lo peor —confesó dejando de lado sus miedos. —Jade tenemos que llamar a la policía esto tiene que acabar ahora —exigió preocupado.
—Ahora sabes de lo que es capaz, no puedo arriesgarlos a ustedes mis amigos, ayer me amenazó con hacerle daño a Nicolás también —suspiró—, tan solo debo seguir sus indicaciones, y todos podrán seguir con su vida —concluyó, no dejando muy seguro a su pobre amigo.
—Cuídate mucho Jade, esto ya se está saliendo de tu control —se despidió cortando la llamada.
La chica dejó caer el aparato, ese día solo tenía ganas de sumergirse en las sábanas y acabar con el ruido del mundo; si tan solo fuera tan fácil como escapar de esa forma ya lo habría hecho, pero su conciencia gritaba por la paz de aquellas siete personas que dejo sin futuro.
—Estúpido cerebro, déjame dormir hasta tarde solo por hoy —se maldecía a sí misma.
Se levantó a darse una rápida y refrescante ducha, aunque su cuerpo quisiera descansar su mente no parecía cooperar, así que buscaría a esa persona que le hacía sentir en paz en cualquier momento.
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Tomó un taxi para visitar de sorpresa a Victoria, cuando estuvo cerca de la casa se sorprendió de ver a un joven apuesto de cabello azabache y ojos profundamente azules, de la mano llevaba al pequeño Nolan, ya sospechaba quien era aquel hombre.
Parecía tocar de manera incesante la puerta de Victoria, el pequeño lo miraba aterrado como si quisiera alejarse de él.
—Hey disculpa, ¿quién eres tú? —cuestionó Jade mirándolo de forma retadora, él se acercó imitando su gesto.
—Ryder Daniels —contestó sin muchas ganas—. ¿Sabes tú dónde rayos se encuentra Victoria Vega?
Ella negó y el volvió a su labor de golpear la puerta con insistencia y gritando.
—¡Victoria! Abre con un demonio o derribare la estúpida puerta; Trina está enferma y necesito el dinero que le debes. —Pateaba la puerta y parecía que perdería la razón en cualquier segundo.
—¡Oye infeliz! —lo insultó llamando su atención—. Si no te alejas de esa puerta, lo que termine roto será tu cara —amenazó seria, Nolan se soltó al fin de su padre y corrió a esconderse tras de la pelinegra para sorpresa de Ryder.
—Nolan, si no vuelves aquí juro que te vas a enterar…
—¿Enterarse de qué? —preguntó de malhumor—. Quizás a la policía también le guste lo que tienes que decirle al niño —se burló, el pelinegro comenzó a perder la paciencia.
La puerta se abrió dejando ver a una Victoria junto a su perro Lancelot, realmente confundida con los gritos.
—Ryder, largo de aquí o te juro que llamaré a la policía —sentenció la morena, Jade seguía protegiendo al pequeño que temblaba tras de ella.
—Llámalos, ya estaré muy lejos cuando lleguen, entrégame el dinero si no quieres que tu estúpida hermana lo pague —amenazó con rabia, extendiendo su mano ante la morena, que miro con preocupación a Jade.
—Te dije que te fueras por las buenas —gritó la pelinegra estampando un puñetazo directo a la nariz del joven, que tropezó cayendo.
Ryder se levantó furioso abalanzándose contra ella, entre golpes y rasguños en el suelo, Tori marco a la policía; Lancelot se soltó y se abalanzo contra Ryder.
—¡Aj, basta! —gruñó el joven sintiendo las mordidas y el peso del animal, Jade ahora libre se levantó del suelo intentando alejar al can, entre los forcejeos y los gritos, Victoria se acercó a ambos, para terminar desplomándose ante los ojos de Jade.
Nolan corrió a la par de su tía a abrazarla, Jade con esfuerzo introdujo al animal a la casa de Tori y para su mala suerte Ryder había huido cuando salió para terminar con él.
—Tori, reacciona por favor reacciona —pedía ayudando a Nolan en despertar a su tía, la pelinegra temía lo peor pues no sentía en lo absoluto el pulso de la morena; corrió a toda prisa dentro de la casa buscando las llaves del automóvil de la morena, cuando al fin dio con ellas salió a toda prisa y los llevo al hospital.
Manejó lo más rápido que pudo y entro a la clínica con la joven en brazos y el pequeño siguiéndola, rápidamente unos médicos se la llevaron en una camilla y ella dio una ligera explicación de los hechos a un enfermero.
Les hicieron quedarse en la sala de espera, el pequeño se había quedado dormido en sus brazos, tenía leves rastros de lágrimas en sus mejillas, ella solo podía aparentar fuerza por él; no podía destrozarse en llanto.
—Ayuden… mamá —titubeó entre sueños el pequeño—, está mal… ayúdala —susurró entreabriendo ligeramente los ojos. Jade informo de esto a uno de los médicos y rápidamente mandaron una ambulancia a la casa de Trina Vega.
—Perdóname Nolan, pero no puedo seguir siendo fuerte —sollozó dejando que las lágrimas al fin brotaran de sus ojos.
Un enfermero se acercó a ellos y suspiro sonriendo.
—Está fuera de peligro, una pequeña taquicardia; pueden pasar a verla —les dijo con amabilidad.
El corazón de la pelinegra dio un enorme brinco, no cabía duda de que Tori se estaba volviendo algo muy valioso para ella; pues el simple hecho de poder perderla le aterraba, sin dudar ella le daría el regalo de la vida.
NA: Muy bien hasta aquí el capítulo de hoy, lamento haberme retrasado en actualizar pues pretendía publicar antes de año nuevo; pero se me juntaron un montón de cosas y al fin ayer pude escribir. La próxima actualización espero dejarla pronto pues ya entro a clases el 12 y no sé si con los kilos de tarea que suelen enviarme pueda escribir.
Un enorme agradecimiento a MookieRoo por ser mí querida beta y aconsejarme.
Ahora si los reviews.
MookieRoo: Soy la hija del mal, es mi deber matar gente incluso con mis escritos, xD si Robbie es de los personajes que más me disgusta. :B como siempre te agradezco que me ayudes con este fic para que pueda ir mejorando.
LittleRock17: El amor es un hijo de fruta(?) si soy una mardeta y así me quieres xD y te encanta leer estas cosas corta venas o dramáticas.
nunzio Guerrero: XD gracias me alegra que te esté gustando el fic, realmente espero poder darlo todo en este proyecto; ya me he pasado por Inked Pain sin embargo debido a muchas cosas no he dejado review en varios fics prometo dejarte pronto igual a las personas que les debo el review. Puckentinne y Jori x3 es lo que planeo por ahora.
Liz West Vega: Últimamente todo lo referente a Wicked me altera xD porque ya voy más adelante en las partes de Fiyero y mis ganas de golpear cosas vuelven cuando lo nombran, asdhakdh el musical es homosexual hasta por donde lo mires xD es lo mejor que hay, aaaw si Nolan es un bodoque todo tierno, no puedo darte spoiler pero si debes saber que el final será algo inesperado.
Gracias a todos por leer recuerden dejar un review :D para saber si les está gustando, espero que su nuevo año haya iniciado de la mejor forma.
