Ben 10 y sus personajes, no me pertenecen.


Capitulo V

"Aprendiendo a confiar"


¡Hey, Zack! – alguien habló mientras Ben sentía cómo lo movían suavemente – ¡Despierta!
El joven Tennyson abrió sus ojos, sobresaltado. Gruñó suavemente mientras bostezaba y se daba cuenta que se había dormido en pleno almuerzo. Y es que, pasó toda la noche en vela, pensando en Gwen.
– Te has quedado dormido – uno de sus compañeros de futbol comenta, sonriendo.
–Pues yo creo que estuvo muy ocupado, haciendo cosas con Gwendolyn Tennyson – otro de sus compañeros susurró pícaramente, mientras codeaba a sus amigos.
Todos los presentes en esa mesa comenzaron a reír, mientras él no le prestaba demasiada atención al asunto. Ninguno de sus amigos terminaba de comprender la relación que tenía con la deseada pelirroja. No los culpaba, a veces él tampoco lo sabía.
La campana de fin del receso suena, y todos regresan con pereza a sus clases.


El joven Tennyson salía de clases junto a varios de sus compañeros. Las clases se le habían hecho eternas, y sentía que finalmente podía descansar un poco.
Estaba caminando hacia el gran portón de entrada, cuando divisó s u prima allí. Estaba acompañada, por un muchacho que no había visto nunca. Era alto, rubio y de ojos claros. Lucía mayor que ella, y a juzgar por su uniforme, no concurría a ese colegio.
– ¿Quién es él? – preguntó a uno de sus amigos, sin dejar de mirar a su prima.
– ¿Él? Más bien pregunta quien no es – le responde irónicamente su compañero – su nombre es Michael Morningstar. Es el único hijo de una de las familias más poderosas y adineradas de la ciudad. Todas las chicas mueren por él.
Casi sin notarlo, Ben frunció su ceño.

– ¿Es su novio? – trató de sacar más información, aunque sabía que sería difícil. Gwen era un tanto misteriosa en los temas amorosos. Durante las semanas que estuvieron frecuentándose, sólo le contó algo acerca de Alexander, y nada más. Probablemente sólo sus amigas más cercanas sepan algunos de sus secretos.
–No lo sé – le responden – aunque si salieron un par de veces en el pasado.
El muchacho suspiró suavemente, antes de caminar decidido hacia ellos.
La pelirroja conversaba alegremente con el muchacho, cuando volteó su vista y observó a su compañero.
–Zack… – susurró, sin saber bien que decir. No se habían visto en todo el día y el futuro de su amistad no había quedado claro – que sorpresa.
Ben observó como el joven junto a su prima volteaba a verlo, y alzaba una ceja.
–Hola, soy Michael Morningstar – se presentó a sí mismo, extendiendo su mano.
Él rápidamente estrechó su mano con la suya.
–Zack Simons – hizo lo mismo, antes de voltear a ver a la pelirroja – ¿Podemos hablar un minuto?
Gwen asiente suavemente mientras se aleja para poder conversar con su compañero.

– ¿Cómo has estado? – Ben pregunta, un tanto nervioso.
–Bien, ¿Y tú? – responde ella.
–Bien… – él muchacho se queda unos segundos en silencio – oye, esta tarde jugaré mi primer partido, junto al equipo… Pensé que tal vez te gustaría venir.
Observó como ella dudó un segundo, suspirando.
–No lo sé… No sé si esté disponible – susurra.
Ben baja su mirada suavemente, tomando eso como una negación.
–Oye, debo irme ya – Gwen habla, con una débil sonrisa – hablaremos mas tarde.


La tarde ya estaba en su auge, mientras Ben se preparaba para su partido. Caminó hacia la cancha, con todo su equipo y no pudo evitar posar su vista en la tribuna, buscándola. No habían demasiadas personas, así que tardó solamente unos segundos en corroborar que su prima no estaba allí.
Con algo de tristeza, trató de mentalizarse en su juego, y nada más.
El partido comenzó, y Ben comenzó a correr en busca de la pelota. El entrenador le había dicho que tenía cualidades, y sin duda las demostraba allí. Ben sonrió, mientras se sentía vigorizado y feliz con lo que hacía.
Tan sólo un cuarto de hora había transcurrido, cuando anotó el primer gol. Sus compañeros lo abrazaron, palmeando su espalda, y mientras observaba cómo la tribuna lo alentaba, es que pudo verla.
Observó en el medio de las bancos, a Gwen parada allí, alentando también. La pelirroja notó que su compañero la miraba, por lo que lo saludó suavemente con su mano, brindándole una gran sonrisa.

Cómo si su presencia fuera un amuleto de la buena suerte, eso lo animó mucho más, y terminó anotando tres goles, saliendo él y su equipo victoriosos.
Al sonar el silbato que daba fin al juego, sus compañeros lo alzaron en brazos, celebrando que gracias a él habían ganado.
En algunos minutos, la gente comenzó a disiparse y los muchachos caminaron al vestuario, felices. Y antes de que Ben pueda buscar con la mirada a su prima, ella ya estaba caminando en su dirección.
–Felicidades, jugador estrella – lo felicitó, sonriendo.
–Has venido… – susurra Ben, un tanto sorprendido, pero feliz.
–Si, bueno… – ella le responde con una cálida sonrisa – no podía perderme el partido de mi amigo, ¿No crees?
Esas palabras hicieron sonreír aún más a Ben.
– ¿Eso significa que…–
–Significa que lo he estado pensando, y no hay un motivo por el cual nuestra amistad no pueda seguir – Gwen se adelanta, completando la frase.
Antes de que pueda decir algo, escucha cómo sus compañeros lo llaman a los vestuarios, para hacer una pequeña celebración.
–Anda, ve – su prima le dice, susurrando – yo te esperaré y podremos conversar luego.

Luego de media hora, Ben caminó en busca de su prima, ya con ropa más informal que su uniforme de futbol. La encontró junto a su camioneta, y se acercó a ella. Estaba sentada en la parte trasera de la misma, mirando cómo el cielo se iba oscureciendo poco a poco. Sus pies no llegaban a tocar el suelo, por lo que los movía jugueteando mientras pasaba el tiempo.
–Perdona la espera – se disculpa mientras también se sube a la parte trasera del vehículo y se sienta a su lado.
–Descuida, me ha dado tiempo para pensar – le responde ella.
– ¿Pensar, en qué? – pregunta Ben, ya que aún tenía el temor de que ella se arrepienta de ser su amiga.
–En todo – susurra la pelirroja, mientras se dejaba recostar en la parte trasera de la camioneta, suspirando. Su primo también hizo lo mismo, mientras ambos posaban su vista en el cielo – en todo los asuntos de los que no puedo hablar con nadie.
– Te refieres a tu primo – susurró él, con un poco de miedo. Sabía que era algo difícil para ella.
La pelirroja suspira suavemente, con su vista hacia arriba.

–Aún recuerdo el último día en que lo vi – Gwen habla – habíamos lidiado con algún asunto alienígena y yo salí herida. Recuerdo despertar en el hospital y ver a mi abuelo, con una enorme tristeza en su rostro. Al principio imaginé que estaba preocupado por mi salud, pero luego él me contó que Ben había desaparecido.
El joven Tennyson escuchaba todo atentamente. Ella estaba abriendo sus sentimientos por primera vez.
–Durante los primeros meses pensamos que se había marchado por propia voluntad, pero cuando no percibíamos ningún rastro de él o del omnitrix, comenzamos a pensar que tal vez algún alienígena lo había raptado – ella seguía relatando – yo no sabía que creer. Sabía que él podía defenderse sólo, era muy bueno manipulando el reloj. Sólo me quedó la opción de que se había ido por voluntad propia, y aún hoy en día me culpo por eso. A veces pienso que si no hubiera tenido ese accidente, si ese verano hubiera ido a mi campamento de verano y no junto a mi abuelo, él estaría aquí.
La voz de Gwen comenzaba a quebrarse y Ben tuvo que apretar su puño para contenerse. Tenía ganas de abrazarla, y decirle toda la verdad.
Cuando se marchó, en verdad pensó que era lo mejor para todos. Y si bien la internación de su prima fue lo que le hizo cuestionarse el peligro al que exponía a sus familiares, ella no era la culpable de nada. Ahora veía otra realidad, la de las personas que lo amaban y él había dejado en la Tierra, con la incertidumbre de que había sucedido.
–Nunca he hablado de esto con mis amigas, y mucho menos con mi familia, ellos quedaron devastados – confiesa ella – los padres de Ben, mis tíos, han perdido toda comunicación con mi abuelo. Ellos lo culpan de lo que sucedió, y él también se culpa a sí mismo.
Ben cierra sus ojos, dolido al oír las secuelas que había dejado su partida.
–Mis padres enloquecieron con todo esto. Ellos saben de mis poderes, pero no me permiten involucrarme con nada relacionado con alienígenas. Viven controlándome, pensando que tal vez yo también puedo desaparecer de un día para el otro – ella continua – creo que eso influyó mucho en mi actitud rebelde. Antes no era así, nunca me animaba a desobedecerlos, y cuando ellos ejercieron su control sobre mí, me sentía asfixiada. Comencé a hacer cosas que nunca imaginé. A la edad de trece años bebí alcohol por primera vez, e hice un nuevo grupo de amigos, rebeldes como yo. Para los catorce ya fumaba y me escapa de mi casa sin culpa alguna.
Ben, quien estaba oyendo todo con mucha atención, escuchó como su prima suspiraba, como si se hubiera quitado un gran peso de encima
–Eres el único con quien puedo conversar esto – le confiesa.

Antes de que pueda decirle algo, el joven siente como su prima toma su mano, entrelazando sus dedos. Él se deja llevar por su impulso de contenerla y la abraza suavemente. La rodea con sus brazos y Gwen solamente apoya su cabeza en su torso, cerrando sus ojos.
Ambos se quedaron en un silencio absoluto, solamente disfrutando de la compañía y cercanía del otro.
Ben acariciaba dulcemente su cabello rojizo, mientras le preocupaba el que reacción tendría ella al saber toda la verdad.


No sabía cuánto tiempo había transcurrido, solamente que ya era totalmente de noche y que Gwen se había dormido sobre su torso.
Ben bajó suavemente su vista. Pudo notar sus diminutas pecas bajo sus ojos, y como respiraba con tranquilidad. Lentamente, y con cuidado de no hacer algún movimiento brusco y despertarla, se separó de ella. Logró sentarse en la camioneta y, a la luz de la luna, volvió a fijar su vista en ella. La observó cuidadosamente. Uno asociaría a Gwendolyn Tennyson con una persona salvaje y rebelde, pero se veía tan tranquila cuando dormía.
Desde que se reencontró con ella, había pensado que era un Gwen muy distinta a la que recordaba, pero ahora podía ver que en el fondo, seguía siendo la misma persona sensible y cariñosa. Ella solamente había creado un escudo con su rebeldía, para protegerse de todo el dolor que le había causado su desaparición. Todo el dolor que él le había causado, sin quererlo.
Ben despertó suavemente a su prima y ambos subieron a la camioneta, mientras él la llevaba a su casa. Mientras conducía, la observaba por el espejo retrovisor, cómo se había acomodado en el asiento del acompañante y cerraba sus ojos. Fue en ese momento, cuando pensó en lo hermosa que era y se horrorizó, pues comenzaba a dudar de sus verdaderos sentimientos hacia ella.


¡Hola!

Bueno aquí traigo la nueva actualización de este fic.

Como habrán visto, Ben ya comienza a dudar de sus sentimientos, por lo que los siguientes capítulos estarán mas cargados de momentos puramente Bwen *-*

¡Saludos!