Capítulo 4 el castillo sombrío

"Un castillo pude ser desde un sitio majestuoso hasta el sitio más imponente y tétrico que se puede encontrar"

Había pasado ya una semana desde que la compañía tomo la costa, esa semana habían realizado varios recorridos buscando el escondite enemigo. Lograron reconocer el terreno y crear con materiales básicos un par de atalayas que servirían para revisar los alrededores del campamento. Habían aprovechado algunos árboles caídos y talaron unos cuantos para tener leña y rodear el campamento con barricadas echas de enormes picas de madera que servirían como defensa en algún ataque. Si el enemigo corría hacia estas se empalarían solos.

Todo había estado bastante tranquilo. Sin embargo muchos empezaban a alarmarse por la falta de enemigos en la zona pues entre más pasaran buscando se exponían a que el enemigo los encontrara primero.

En el bergantín Son of the Wind se encontraban oculto FireRune, se había metido al barco antes de que zarparan pues la noche anterior a que zarparan le había entrado una profunda preocupación por Ame, razón por la cual se escabullo en el barco y se mantuvo oculto en la cubierta de carga comiendo algunas de las provisiones. Pasada la semana desde que arribaran a la costa FireRune decidió salir de su escondite y subir a la cubierta de batería. Su pequeño viaje en cubierto termino aquí pues uno de los marinos lo vio y lo llevo a tierra firme.

Luna, Trixie y Ame se encontraban discutiendo sobre como proseguir con la búsqueda, pues estaban dando demasiadas vueltas sin encontrar a los enemigos. El marinero se hiso presente frente a ellas escoltando a FireRune.

-Lo encontré en la cubierta de batería del Son of the Wind –dijo el marino.

-Je je hola – dijo FireRune con una sonrisa un tanto nerviosa.

-Corrijan a Trixie pero ¿no se supone que él no iba a venir? –cuestión Trixie.

-Así era –respondió Ame.

-¿Tienen algún inconveniente con que haya venido? –pregunto Luna.

-Solo uno, él no es exactamente un luchador, se defiende pero hasta ahí –respondió Ame.

-En eso concuerda Trixie –agrego Trixie.

-Nos gustaría saber ¿por qué te arriesgaste a venir si ese es el caso? –cuestiono Luna.

-Me preocupe y no quise dejar ir a Ame, así que decidí venir. No quiero perder a mi amada Ame y menos perderla cuando está lejos de mí –explico FireRune.

-FireRune, no me vas a perder, estoy acostumbrada a estas situaciones y sé muy bien cómo actuar en ellas. Creme que me preocupa más que estés aquí en donde te puede pasar algo que en casa -explico Ame.

-Supongo que debí haberme quedado –añadió FireRune

-Bueno ahora que estas aquí tal vez puedas hacer algo para ayudar, lo hecho echo esta – dijo Luna.

-Claro, ¿qué puedo hacer? –pregunto FireRune.

-Ya que no eres el mejor luchador podrías ayudarnos a llevar una organización aquí, ¿puedes hacerlo? –Contesto Luna.

-No hay problema, mantendré a los ponis listos y el campamento en orden – respondió FireRune.

Mientras esta conversación se llevaba a cabo, una pegaso con un traje completamente negro se acercó al campamento ocultándose entre los árboles. Lo único que su traje permitía ver era su cola marrón y sus ojos que poseían un tono verde oscuro.

Esta pegaso analizo el campamento lentamente. Su vista se detuvo al ver a Luna y acto seguido, se volvió a adentrar en el bosque. Maniobrando entre las ramas de los arboles esta pegaso se desplazó unos 4 kilómetros al noroeste de la costa y llego a una especie de fortaleza pegada a una montaña.

Esta imponente fortaleza contaba con tres torres. Parecía más una muralla pegada a la montaña que una fortaleza, pero en realidad era todo un castillo, por fuera lucia escalofriante, como si hubiera sido esculpido con rencor, la estructura estaba hecha con una piedra más bien oscura, pero no llegaba a ser como la obsidiana, las torres contaban con estatuas de yeguas hermosas que poseían alas demoniacas y colas que terminaban en una afilada espina. Estas estatuas estaban en una pose majestuosa sus alas estaban extendidas y sus ojos cerrados, estas yeguas en lugar de tener cascos poseían garras, estas estatuas representaban al súcubo Equestriano.

La pegaso salió del bosque y aterrizo frente al imponente castillo, un guardia la vio desde una de las ventanas aledañas a la puerta y movió el casco como si le estuviera dando una orden a alguien.

Las grandes puertas del castillo se abrieron de par en par, dejando entrar a la pegaso. Por dentro el castillo no dejaba de parecer imponente, era como una catedral de piedra construida para alabar a los demonios. Al fondo del enorme pasillo que se extendía al entrar en el castillo había un enorme vitral que representaba un escenario apocalíptico, y atrás del vitral había un gran poso de fuego y varias de las extrañas criaturas que hemos descrito antes alrededor del mismo, en ese castillo había de todo tipo de criaturas demoniacas, desde súcubos y drouners hasta arpías y vampiros, también podíamos encontrar ponis pegasos y unicornios normales aunque no precisamente muy civilizados, los unicornios se dedicaban a las artes oscuras como el vudú y la necromancia, mientras que los pegasos y los terrestres poseían una crueldad digna de cualquiera de las otras criaturas que habitaban en ese castillo.

Las armas que portaban la mayoría no eran precisamente de calidad, la gran mayoría eran de hierro simple o de obsidiana. Parecían más un grupo de bandidos que el ejército del dios de la destrucción. Sin embargo, el miedo que inspiraba verlos compensaba lo demás.

La pegaso camino entre todos estos seres como si nada, adentrándose cada vez más en los tétricos pasillos del castillo. Finalmente la pegaso se detuvo frente a una puerta de ébano y se quitó su máscara dejando ver su pelaje carmesí. Acto seguido, abrió la puerta y entro al salón del trono, el cual era un pasillo sin ventana alguna solo tétricas estalactitas naturales que colgaban del techo, una que otra columna y en la pared lucían murales que representaban escenas apocalípticas, al igual que el ventanal del primer salón. Ese castillo básicamente estaba construido en la montaña pero también era parte de esta.

En el trono se encontraba sentado el dios del caos y a su lado atada al trono se encontraba Ákri d'Argent solo que en este caso no poseía ni su túnica ni sus seis espadas, solo poseía el collar que la mantenía atada al trono. La pegaso le dio una mirada burlona a Ákri y luego se dirigió a Exitium dios de la destrucción, este la vio y le dijo:

-Erinias ¿qué me trae la general de mi ejército, mi guerrera más confiable? –pregunto Exitium.

-Encontré un campamento en la costa al suroeste de aquí, la mayoría son batponis pero también ahí terrestres, pegasos y unicornios, parecen estar buscando algo y creo que es a nosotros –explico la pegaso de nombre Erinias.

-Y porque debería interesarme este campamento, nos encargaremos de ellos si nos encuentran – alego Exitium.

-En este campamento venia una alicornio y estoy completamente segura de que era la princesa Luna diosa de la noche y monarca de las tinieblas –agrego Erinias.

El dios del caos se levantó de su trono y camino hasta uno de los murales.

-Quieres decir que la diosa de la noche vino a cazarme, en ese caso veremos quien caza a quien ¿con cuántos soldados cuenta la diosa? –cuestiono Exitium.

-Unos 500 aproximadamente –respondió Erinias

-Acaso me están subestimando, Luna cree que puede enfrentar a mis legiones con 500 ponis. ¿Sabes que haremos? Envía un batallón acaba con ellos quiero que presencies todo desde el punto más alto que encuentres pon a uno de tus capitanes más audaces al mando de este batallón –ordeno Exitium

-No seas imprudente Exitium – añadió Ákri desde su posición al lado del trono.

-Perdona? –cuestiono Exitium con un tono de enfado.

-Vas a enviar mil soldados contra una diosa, ¿enserio crees que van a volver? –alego Ákri.

-Y tu quien eres para cuestionarme, ¡se te olvida que soy el único que puede regresarte a tu madre! ¡tú solo haces lo que te pido cuándo te lo pido y sin cuestionarme una sola vez! ¿¡Te quedo claro!? –aclaro Exitium.

El dios de la destrucción se acercó a Ákri al ver que esta no le respondía y tomando la cadena que la sostenía del cuello la acerco hacia él.

-te repito, ¡¿te quedo claro?! –pregunto Furioso Exitium.

-Sí, mi señor –respondió Ákri quejándose del dolor que le provocaba el collar.

-Bien. Erinias reúne al batallón y ve, dale una lección a esa diosa –ordeno Exitium.

-a la orden mi señor –respondió Erinias.

La pegaso salió de la sala, dejando solos a Exitium y a Ákri. Ákri se reincorporo después del daño que le había echo Exitium con la cadena y le dijo:

-Aun no comprendo porque haces todo esto.

-Soy el dios de la destrucción es mi deber, en algún momento este mundo debe llegar a su final, pero hasta que mi poder no esté completo no puedo hacer mucho solo destruir a mis enemigos para evitarme percances cuando se liberé todo mi poder –explico Exitium.

-¿Pero qué es lo que ganas haciéndolo? –cuestiono Ákri.

-Un mundo que reinar, para que mis seguidores puedan vivir, en un mundo devastado por las catástrofes. Con el cielo cubierto de cenizas no tendrán que preocuparse por el sol o la luna, ninguna fuerza los dañara y yo habré cumplido mi deber como dios de la destrucción al dejar la tierra estéril los mares secos y las ciudades en ruinas –agrego Exitium.

-¿Entonces traerás la muerte a billones solo para cumplir con tu supuesto destino? –cuestiono Ákri de mala gana.

-Eso are porque así debe ser. Soy Exitium heraldo del fin de los días, dios de La destrucción cada billón de años mi poder vuelve a mi permitiéndome traer el final al mundo que deba acabar, ese es mi deber esa es la profecía y así va a ser y cuando todo mi poder vuelva a mi nada ni nadie podrá detenerme. Podre controlar el sol y la luna. Matare al sol para dejar en tinieblas al mundo y a la luna la tendré a mi merced para controlar los mares y la fuerza gravitacional. Todos los poderes de la naturaleza serán míos y los usare para acabar con todo lo existente, ese es mi destino, así dice la profecía –explico Exitium.

-La profecía también dice que una espada creada por el primero de los dioses será la única arma capaz de poner el poder de la destrucción en contra de su dios destruyendo así a este dios y evitando el fin de los días. Así como la profecía dice todo lo que podrás hacer también dice cómo vas a morir Exitium, esa arma legendaria será tu perdición –alego Ákri.

-Esa espada es un mito, no existe arma como esa, la espada primordial no existe, jamás existió – alego Exitium.

-Si tú parte de la profecía es verdad ¿cómo puedes decir que la espada primordial no lo es? – cuestiono Ákri.

-Porque es imposible que exista poder que pueda poner a mi propio poder en mi contra. No existe tal cosa –respondió Exitium pero esta vez su tono antes de enfado parecía de preocupación.

-No suenas seguro de tus palabras Exitium, ¿tienes miedo verdad? ¿Temes que la espada primordial sea verdad y tu vida valla a ser apagada por esta espada tal como lo dice la profecía? ¿Por eso omites a la espada cada que dices la profecía? no quieres que nadie sepa de la posible existencia de esta espada, porque si lo supieran podrían buscarla y acabar contigo –alego Ákri.

-Te equivocas, además en dado caso de que existiera la espada ¿Quién podría usarla? Además liberar el poder de esa espada, que es el que se necesita para matarme, es un suicidio para un mortal aquel que la utiliza morirá antes de poder matarme nadie puede liberar todo el poder de esa espada sin morir, no hay mortal capaz de hacer eso.–explico Exitium.

-¿Y si esta espada la consiguiera otro ser divino como Luna? –cuestiono Ákri.

Exitium se quedó sin palabras, el silencio duro en el salón un par de minutos y finalmente Exitium respondió:

-Esta conversación se acabó.

-¿E si Luna te encontrase antes de que tu poder vuelva a ti? En ese caso ella tendría las de ganar y lo sabes. –añadió Akri

-¡Eh dicho que esta conversación se acabó! –respondió Exitium antes de retirarse del salón, dejando ahí sola a Ákri.


saludos, bueno creo que no tarde mucho en actualizar este fic, pero me disculpo por solo traer un capitulo de una de mis historias este fin de semana, pues tuve un pequeño accidente que me dejo mal mi mano derecha y no había podido escribir entre semana, así que les voy informando, en otro asunto les agradezco a los que estén siguiendo este fic aun, ya que viene empezando desde Infernal Scratch, también se les agradece los comentarios a quienes comenten y dicho esto me despido de ustedes.