Capítulo 8 Desesperanza
"En el momento que tus opciones se acaban puedes considerarte muerto"
Habían ocurrido en total tres ataques a su campamento. Era obvio para todos que no lograrían mantener la defensa por siempre debían moverse. Las campañas comenzaron a ser desmontadas y apresurados comenzaron a cargar los barcos.
-¡Debemos salir de aquí cuanto antes! –dijo Luna.
-Con cuerdo con Luna, no lograremos mantener la defensa mucho más. Los soldados se empiezan a agotar y comenzamos a carecer de pólvora –añadió Ame.
-Una de las fragatas ya está preparada –dijo FireRune.
-Solo una –agregó Trixie.
Castillo lúgubre.
Exitium estaba en su trono observando a sus seguidores. Erinias esperaba sus órdenes como siempre, Ákir por otro lado esperaba su caída. Exitium se levantó cerro los ojos y espero, cuando los volvió a abrir estos resplandecieron de un tono carmesí y en su cara se dibujó una sonrisa.
-Puedo sentir como mi poder vuelve a mí. Cuando acabe este día habré recuperado suficiente poder como para derrotar a Luna. ¡Erinias prepara mi carruaje y a cincuenta legiones! Enfrentaré a Luna. También quiero que preparen otras cincuenta legiones –ordenó Exitium
-¿Para que las otras cincuenta? – pregunto Ákri.
-Para ti Ákri. Vas a asediar Equestria y me vas a traer a los elementos de la harmonía vivos o muertos.
-¡No matare más en tu nombre! –alegó Ákri.
-Solo has esta última cosa y te devolveré a tu madre –añadió Exitium.
Ákri parecía pensativa, por más que ya no quisiera dañar a nadie, su deseo de recuperar a su familia era mayor. Ákri decidió obedecerlo y se retiró. Erinias se acercó a Exitium y le preguntó:
-Maestro me permitirá acompañarlo en la cacería de Luna.
-Mi fiel pupila, tu deseo de sangre nunca me decepciona, vendrás a mi lado en el carruaje –respondió Exitiu
Unos momentos después partieron Del imponente castillo los dos ejércitos. Uno puso ruta al campamento de Luna y el otro a Equestria.
Campamento.
Los barcos estaban casi completamente cargados cuando llegó uno de los pegasos vigías con Ame, Luna y Trixie y les dijo:
-¡La armada enemiga viene hacia nosotros y viene Exitium con ellos!
-¡Maldicion! –dijo Ame.
Luna se quedó pensativa un momento, luego cerro los ojos y dijo:
-Creo que debemos tomar ciertas decisiones ahora camaradas y tal vez no todas les gusten.
Trixie, Ame, Umbra y FireRune se acercaron y esperaron a escuchar lo que tenía que decirles Luna. La princesa de la noche abrió los ojos y pasó su mirada por cada uno de ellos.
-Si Exitium viene a nosotros es porque tiene suficiente poder para hacerme frente. Su poder crece gradualmente con el tiempo. Si ya es tan poderoso llegara un punto donde no lo podre detener. Trixie te encomendaré una misión iras en la búsqueda de la espada primordial.
-¿Espada primordial? –cuestionó FireRune.
-Un arma creada con el propósito de eliminar a un dios, a Exitium, el primero de los dioses la creo sabiendo que uno de sus hijos llevaría tragedia y muerte donde sus cascos pisaran. Te encomiendó a ti encontrar esta poderosa arma Trixie, te acompañara la capitana Zcarlet y siete batponis que ella seleccionará, suerte Trixie. Ame, necesitaremos refuerzos eso significa que necesitamos los engendros de Vinyl. Tu barco es el más rápido, sin embargo, a ti te necesito aquí por tu habilidad estratégica.
Ame se dirigió con su almirante de confianza, Soldat Loyal, quien la miró extrañado.
-Soldat, llévate mí Son of the Wind, infórmale a Vinyl que necesitamos refuerzos, confió en ti almirante.
-¡Capitana! ¿Y usted?- preguntó Soldat.
Ame quiso responder que estaría bien, que no se preocupara, pero le estaría mintiendo así que solo le regreso una triste mirada que le decía todo lo que debía saber.
-Ame…
-veté ya, Soldet –dijo Ame.
Acto seguido, Ame bajó de su barco y este zarpó, mas, todos sus tripulantes observaron a su capitana, como si despidieran.
Trixie por su lado se había marchado junto con un pequeño grupo de batponis, con Luna solo quedaban Ame, FireRune y Umbra. Ame le pidió ayuda a Umbra y este reunió varios de sus ponis. Los batponis sobrevolaron el bosque cargando perolas llenas de aceite y las vaciaron lentamente sobre este. Los fragatas ya estaban completamente cargadas, lo único que se quedaba de su campamento eran las destrozadas barricadas, las cuales también fueron rociadas con el aceite.
-Todos a los barcos, Ame quiero que timones mi fragata –ordenó Luna.
Sin embargo, le almirante de Luna, Umbra, se quedó en tierra junto con todos los tripulantes de una de las fragatas.
-¡Almirante Umbra, aborde la nave! –ordenó Luna.
-Su alteza, usted es nuestra madre y fue un honor servir a su lado. Pero a mí y a mis muchachos nos están esperando en los jardines elíseos. Ustedes váyanse les conseguiremos tiempo. ¡Zarpa Ame! –agregó el almirante Umbra.
Todas las fragatas zarparon exceptuando la de el almirante esa se quedó estática con todos sus cañones apuntando al bosque. Luna observó a su almirante desde la popa de su barco, se había quedado sin palabras al ver a uno de los suyos decir eso.
Ame dirigió las fragatas a un punto que resultaría invisible para el enemigo, desde ahí planeaba hacerle una última ayuda a Umbra.
-Preparen los cañones y los morteros –ordenó Ame.
-¡Dispararas a Tierra! –alegó Luna.
-Desde esta posición no le daré a los nuestros solo a los que se les acerquen. No podemos salvar a Umbra, pero podemos darle un último adiós y que mejor para despedirse de un soldado, que el rugir de los cañones –aclaró Ame.
Umbra y sus ponis esperaron en el barco, hasta que el enemigo se hizó presente, cuando esto paso dos batponis dispararon dos flechas incendiadas hacia el aceite y este comenzó a arder. El fuego se expandió rápido, quemando el bosque y a los enemigos.
Pero, esto no los detuvo el carruaje de Exitium surgió del fuego y detrás de el varias de sus criaturas. Umbra estaba a punto de dar la orden de disparar, cuando el rugir de una andanada de cañones se escuchó junto al rugir del mortero. Una lluvia de metralla y plomo cayó sobre los enemigos. Exitium penas tuvo tiempo de sacar a Erinias del carruaje antes de que a este le acertaran una bala de cañón.
Umbra aprovechó y dio la orden de atacar. Sus cañones al estar más cerca al enemigo fueron más difíciles de evitar y a diferencia de los da Ame que solo habían lanzado una andanada los de Umbra no paraban.
-¡Muéstrenles lo que es un infierno compatriotas! –ordenó Umbra.
Los batonis salieron de las cubiertas de batería del barco al no tener más munición para los cañones y lanzaron los barriles de pólvora por la borda. Los tiradores les disparaban a estos barriles haciendo gran daño a las filas enemigas. Exitium fijo su vista en el barco y su cuerno se comenzó a iluminar. Umbra se percató de esto a tiempo y gritó:
-¡ABANDONEN EL BARCO!
Exitium disparo tres proyectiles elementales contra el barco. Uno despedazo el castillo de popa, otro lo atravesó de lado a lado y el tercero lo dejo sin proa.
Los batponis apenas lograron abandonar el barco que ahora ardía tras de ellos.
Erinias aprovechó esto y guio a los suyos contra los batponis mientras estos se recuperaban. Parte de los ponis de Umbra fueron asesinados sin siquiera poder defenderse debido al ataque sucio de Erinias. Umbra al ver a sus camaradas caer sintió furia y desenvainando su espada se abalanzó sobre el enemigo. Umbra aniquilaba sin piedad a las bestias que se encontraba, no iba a permitir que humillaran a los suyos como lo acababan de hacer. Los batponis sobrantes lo siguieron y el combate entro en su estado más feroz, el choque metal resonaba entre las columnas de humo y fuego. La sangre se derramaba sin tregua.
Desde la lejanía observaba el escenario infernal Tixie, junto a la capitana Zcarlet.
-Trixie hay que irnos –alegó Zcarlet.
-Trixie sabe eso, pero, Trixie desearía poder hacer algo por los demás.
-Lo haremos cuando tengamos la espada primordial –respondió Zcarlet.
Zcarlet era una batponi con un ojo de color vino, su pelaje era azul rey y su crin y cola eran grises, su crin era lisa y larga, pero parte de esta le tapaba totalmente uno de sus ojos. Ella hacia que este ojo estuviera cubierto porque de todas maneras no lo tenía, en lugar de su ojo tenía un parche. Su cutie marck eran dos kamas cruzadas y portaba la típica armadura de un batponi exceptuando el casco que no lo traía.
Trixie la miró y le hizo un ademan afirmativo con la cabeza y partieron en vasca de la espada. Del lado de Luna y Ame, estaban retirándose a un conjunto de rocas donde se iban a refugiar hasta tener claro a donde ir.
-¿Cómo ganaremos una guerra tan dispareja?- se preguntó Ame.
-Por esa razón necesitamos a los engendros de Vinyl –agregó Luna.
Por el lado de Umbra, aún estaban manteniendo el combate pero cada vez eran menos de los suyos, Umbra vio a Erinias acabando con varios de sus compatriotas sin ninguna clemencia y claramente disfrutaba hacerlo. Umbra se abalanzó sobre Erinias pero esta se percató de esto y bloqueo el ataque de Umbra.
-¡Eres un monstruo! ¡¿Cómo puedes sonreír mientras asesinas a tus enemigos!? –cuestionó Umbra.
-Una mejor pregunta sería: ¿Por qué no sonreiría? Es tan divertido, y tan placentero sentir la sangre caliente derramándose en mis cascos –respondió Erinias de una manera tan sínica que le hubiera dado un escalofrío a cualquiera que la oyera.
Acto seguido, Umbra separó su espada de las de Erinias y lanzó otro ataque que igual fue bloqueado, Erinias realizo un contra ataque veloz en el que sus dos khopesh impactaron una y otra vez con la espada de Umbra quien intentó bloquear todos los ataques de Erinias, pero un tajo que no logro ver a tiempo le costó su casco izquierdo.
Erinias le acababa de arrebatar un miembro a Umbra. Quien miro su casco faltante impactado y soltó su espada. Erinias por su parte observó la khopesh con la que le había rebanado el casco a Umbra. La espada estaba bañada de la sangre del almirante. Erinias soltó la risa más sínica que jamás hubiera escuchado Umbra. El almirante intentó apuñalar a Erinias con las garras que tenía en la protección su casco sobrante pero la rápida pérdida de sangre lo hizo precipitarse al suelo.
-Los batponis llaman a Luna, madre ¿o no? –preguntó Erinias jugueteando con la khopesh manchada con la sangre de Umbra.
Umbra solo la miró con desprecio.
-Me preguntó qué dirá su madre si le llevamos las cabezas de sus súbditos –agregó Erinias antes de empezar a reírse nuevamente.
Umbra comenzó a sentirse agotado y comenzó a quedarse dormido ya no podía sentir su casco cortado, el dolor se había ido. Umbra se iba enfriando hasta que se quedó dormido.
-¡Vamos enserio te mueres tan rápido! –alegó Erinias.
Erinias elevó so khopesh y la dejó caer con fuerza sobre el cuello de Umbra decapitando al ya muerto batponi. Exitium se acercó a ella y le dijo:
-Tenemos que encontrar a Luna.
10:32 pm
Luna se encontraba en el castillo de popa de su fragata. La diosa se lamentaba la pérdida de sus súbditos, pero, también le preocupaba un detalle que el enemigo los encontrara ahí donde habían decidido refugiarse.
Ame y FireRune estaban en la proa del barco. FireRune pareció confuso cuando después de todos los eventos del día veía a Ame tan tranquila observando las aguas.
-¿Ame, como es que puedes estar tan calmada? ¿No te preocupa que nos encuentre el enemigo?
-Porque debería de preocuparme, de todas formas lo harán, lo que necesito hacer no es asegurarme de que no encuentren la flota, lo que debo hacer es asegurar una posición donde podamos resistir.
-¿A qué te refieres?- cuestionó FireRune.
-Mira bien nuestro alrededor. Nos traje hasta una trampa de piedras, si el enemigo tiene barcos y nos encuentra la clave no será dispararles a ellos será dispararles a esos enromes islotes de piedra. Los hundiremos con ayuda de la naturaleza. Esas enormes rocas hundirán sus barcos por nosotros –explicó Ame.
-Aun así, ¿no te da nervios saber que puedes morir o que puede fallar el plan? –preguntó FireRune.
-No, después de haber quedado dos mil años en el infierno y haber peleado durante tanto tiempo. Tus sentimientos van muriendo en el campo de batalla, entre traiciones, muerte y desesperanza. Otra cosa por la cual no temo es porque estás aquí.
FireRune se sonrojó un poco y respondió:
-Enserio
-Sí, porque ¿si no estuvieras, con quien hablaría? ¿A quién amaría?
-Ame…
-Lo que si temó: es perderte –añadió Ame.
Frontera de Equestria, Ponyhattan.
El ejercito de Ákri había llegado a la frontera de Equestria, y ahora desde una pequeña pendiente se encontraban observando Ponyhattan. Ákri clavó una de sus espadas en el suelo y sentenció:
-Espero que puedan perdonarme por lo que voy a hacer, simplemente no tengo opción.
En ponyhattan frente a una vieja tienda de música se encontraban Neon Lights y Vinyl Scratch. La Reina del infierno sostenía con su magia sus antiguos lentes de sol ahora cuarteados, cuando sintió una poderosa presencia que la hizo voltear su vista hacia la pendiente que se encontraba a la lejanía.
