Capítulo 11 Renacer de la Ira
"Corazón que alguna vez guardo rencor, volverá a guardarlo, pues volverá a ser dañado"
Erinias acudió a Exitium para informarle lo que habían encontrado los exploradores. Sin embargo antes de poder decir palabra, aparecieron unos guerrilleros con aspecto de haber sido apaleados.
-Señoría, hemos perdido la batalla, no pudimos entrar a Equestria y Ákri nos ha traicionado.
Exitium se levantó furioso de su trono y se acercó a ellos. Planto su mirada en el que había tomado la iniciativa entre ellos y le preguntó:
-¿Como que los traicionó?
-Se enfrentó a una unicornio con un increíble poder, pero, durante este duelo la unicornio algo le dijo y se fue con ella, después de masacrar a un pequeño grupo de los nuestros –explicó el soldado.
-Bueno ya no importa, mi poder es suficientemente grande para ir contra Luna. Erinias me ibas a decir algo ¿Qué era?
Erinias se acercó a su señor y respondió:
-Hemos encontrado el batallón de Luna, los barcos están ocultos en una zona rocosa al noroeste de aquí
-Perfecto, preparen los barcos, iremos por ellos y acabaremos esto de una vez por todas.
-Así se hará mi señor- respondió Erinias.
En menos de lo que se pudiera haber pensado comenzaron a prepararse varios galeones, barcos monumentales con hasta cuatro cubiertas de batería.
Apenas subió Exituim a su galeón insignia partieron. Dicho galeón estaba adornado con huesos de todo tipo y mal pintado de negro. El barco en si parecía un ataúd flotante, la pintura desquebrajada por partes, velas en mal estado, parecía un barco fantasma. Sin embargo, esto lo hacía verse imponente.
Al mando de este galeón los demás de la flota formada, por galeones y fragatas, zarpó.
10:15 Am.
La pequeña flota liderada por Luna aún se encontraba oculta entre las rocas, sin embargo, más de uno sabía que era solo cuestión de tiempo para que los encontrasen, pero tal como había dicho Ame, su trabajo en ese caso sería resistir. Usar el entorno a su favor les sería bastante útil.
Las fragatas estaban posicionadas de manera que sus cañones quedaban apuntando a la única entrada a la zona. Ame y Luna siempre vigilantes desde el castillo de popa del Nocte Velum, se mantenían tranquilas. FireRune por su parte estaba nervioso, en cualquier momento podían aparecer los enemigos por el horizonte.
-¿hay posibilidad de que no tengan barcos para seguirnos verdad? –cuestionó FireRune.
-Lo dudo –respondió Ame desde el timón.
-Sí nos encuentran ¿cuánto duraremos? –se preguntó Luna.
Ame no respondió, solo se recargó en el timón y suspiró. Un cuerno de guerra sonó a lo lejos llamando la atención de su pequeña flota. En el horizonte se lograban ver los galeones de Exitium.
-Llegó la hora – dijo Luna.
Ame se aferró al timón y espero. Luna observo el galeón insignia en el que venía Exitium. La diosa de la noche caminó hasta la borda y dijo:
-Les daré la bienvenida, Déjenme a Exitium y por favor, resistan lo más que puedan mis amigos.
Ame le regresó un ademan afirmativo y acto seguido, Luna saltó de la borda y antes de tocar el agua extendió sus alas y emprendió el vuelo. Luna cargó su cuerno mientras se acercaba a la flota enemiga. Cuando estuvo suficientemente cerca, lanzó un proyectil elemental que dio de lleno en uno de los galeones, atravesándolo de lado a lado y enviándolo al fondo del mar.
Exitium vio esto e hizo una mueca, acto seguido, se alejó de Erinias quien estaba al timón de su barco y le dijo:
-Mientras tú acabas con su patética Flota yo iré por Luna. No me falles Erinias.
-Nunca le fallaría maestro- respondió Erinias.
Exitium extendió sus alas y emprendió vuelo, planeaba darle caza a Luna. FireRune se posiciono alado de Ame en la fragata y preguntó:
-¿Qué hacemos?
Ame solo levantó uno de sus cascos delanteros, mientras sostenía el timón con el otro, la flota enemiga se siguió acercando hasta que por fin estuvieron entre los enormes islotes de piedra. Una vez paso esto Ame bajó su casco y esto sirvió como orden para los marinos. Los cañones de las fragatas dispararon a los islotes de piedra y estos se desmoronaron sobre los barcos enemigos causando gran daño.
Erinias tuvo que soltar el timón por un momento para cubrirse de la lluvia de rocas. Apenas dejaron de caer piedras sobre el barco Erinias tomó el timón y vio que las fragatas se movilizaban. Los cañones dispararon de nuevo y los galeones de Erinias sufrieron daños.
Las fragatas se mantenían en movimiento disparando constantemente contra los galeones. Sin embargo, una de estas fragatas quedo atrapada entre dos de los galeones y estos le descargaron una andanada que dejo la fragata hecha trizas.
Ame vio cómo se despedazaba la fragata aliada y ordenó fuego sobre los barcos más vulnerables del enemigo, las fragatas enemigas fueron cazadas y destrozadas. Luna aún mantenía el vuelo esperando a Exitium quien se hizo presente. Ambos alicornios intercambiaron miradas mientras iban descendiendo hasta quedar en la punta de un islote de piedra. Ambos aterrizaron en este islote que era la arena perfecta para un combate. Alrededor del islote los barcos continuaban su feroz intercambio de proyectiles.
-Ríndete Luna, no tienes oportunidad alguna, mi flota supera a la tuya diez a uno- Sentenció Exitium.
-Si es necesario caeré defendiendo a los míos y ellos me recordaran como una leyenda. Pero, tú Exitium, caerás y serás olvidado o recordado con odio –dijo Luna alumbrando su cuerno.
-Luna, si tan desesperada estas por morir, te ayudare a hacerlo –alegó Exitium conjurando un tridente cuyas puntas dentadas eran más oscuras que la obsidiana.
-No te engañes Exitium, no puedes matarme –añadió Luna.
Exitium sonrió y se abalanzó sobre la diosa, Luna lo rechazó con un potente impulso mágico y acto seguido, le lanzó un proyectil que impacto de lleno en el levantando una cortina de humo. Luna invocó su guadaña y se acercó a la cortina de humo. Exitium surgió implacable de esta y se abalanzó sobre Luna. La guadaña cargada con la magia de su dueña y el tridente cargado de la magia de Exitium chocaron, provocando una ráfaga de viento y una diminuta explosión elemental en el lugar que golpearon. Luna contraatacó zafando su guadaña del tridente y lanzando un tajo con la guadaña que casi deja sin cuello a Exitium. Este al lograr esquivar la guadaña lanzó una estocada con el tridente, pero, Luna esquivó este y atrapó el tridente con la guadaña. Exitium no logro recuperar el tridente antes de que Luna le lanzara un pequeño proyectil elemental en toda la cara y lo desarmara.
Exitium se reincorporo y vio a luna cargando con su magia tanto el tridente como la guadaña y danzando perfectamente con ambas armas. Exitium invocó una espada bastarda e intentó lanzar un tajo contra Luna, pero, esta bloqueo el golpe atrapando la hoja de la espada entre dos puntas del tridente y la hoja de la guadaña. Al siguiente movimiento Luna desarmo a Exitium, lo golpeo con el pomo de la guadaña y le puso la punta de su propio tridente contra el cuello.
-Touché –dijo Luna.
Luna alzo la guadaña, planeaba decapitara Exitium este se percató de eso e hizo un impulso elemental con el que se zafó de Luna. La batalla naval continuaba pero la desventaja numérica se empezaba a hacer notoria para la flota que lideraba Ame. Varios barcos enemigos ya habían sido hundidos y otros cuantos estaban por sucumbir, mas, la desventaja numérica aún se hacía notar. La fragata en la que iba Ame se topó con el galeón que más bajas leas había cobrado, aquel galeón que timoneaba Erinias
Ame vio esto como una amenaza y dirigió su fragata contra el galeón de Erinias. Esta acepto el desafío de Ame y dirigió el galeón contra la fragata Nocte Velum
-Cuando estemos cerca de ese galeón quiero que los cañones disparen a los puntos más bajos posibles, envíenlo al fondo –aclaró Ame.
La fragata estando cerca del galeón abrió fuego a la zona baja de este formando filtraciones de agua. Erinias se apresuró a dirigir el galeón a un islote, pero, este se hundía rápido. El galeón no llego al islote, Erinias tuvo que abandonar el barco junto con algunos de sus soldados.
Otros dos galeones gravemente dañados impactaron contra el islote uno de estos se consumió en llamas y apenas se salvaron unos cuantos, el otro quedo casi intacto pero sin mástiles era inútil.
-Acribillen a todos los que estén en ese islote- ordenó Ame.
La fragata Nocte Velum abrió fuego sobre el islote eliminando gran parte de los que estaban estancados ahí. Un galeón sorprendió de costado la fragata Nocte Velum, Ame fue incapaz de evitar la embestida, este galeón arrastro la fragata hasta el islote.
-¡Todos abandonen la nave, bajen al islote, enfrentaremos al enemigo cara a cara! –Sentenció Ame
FireRune los guio mientras bajaban al islote Ame por su parte emprendió vuelo y subió al galeón que embistió su fragata. Inmediatamente trataron de atacarla, Ame esquivó los ataques que le eran lanzados en ningún momento, desenvainó. Habiendo logrado cierto avance Ame desenfundó su pistola, ella se mantenía esquivando los ataques enemigos y contraatacando con las cuchillas de sus alas. Finalmente Ame pudo ver un montón de barriles de pólvora y sin dudar un poco disparo en contra de estos. El galeón fue separado en dos partes por la explosión y se fue a pique. Ame voló hasta el islote y aterrizó junto a FireRune. En este punto Ame desenvainó sus dos espadas.
Al poco tiempo la batalla en tierra comenzó, el sonido metálico de las espadas inundó el lugar. FireRune y Ame luchaban codo a codo, ellos estaban desbaratando gran parte del ejercito enemigo. FireRune portaba una espada tizona cazoleta y una daga, había aprendido a manejarse con esas armas. Ame como siempre portaba su espada familiar y una espada secundaria. La mayoría de los enemigos portaban espadas celtas, espadas falcata o macuahuitls. Los batponis por su lado portaban armas como las kamas, espadas yagatan, wakizashis y dagas.
La batalla se avivo terriblemente, no había una pisca de misericordia en ninguno de los dos bandos. Era un baño de sangre. FireRune y Ame habían sido apartados un poco del resto de sus aliados, pero, juntos estaban logrando defenderse las espaldas.
-Ame ¿cuándo tendremos una cita normal? –cuestionó FireRune al tiempo que bloqueaba un ataque.
-Ya hemos tenido. ¿Recuerdas las ves que te lleve a la montaña?- alegó Ame mientras contraatacaba a un engendro.
-¡Esa ves no cuenta ya que fuimos perseguidos por una manada de lobos! –añadió FireRune.
Un enemigo trato de abalanzarse sobre FireRune pero este lo esquivó a tiempo y contraatacó con una estocada, empalando asi a su contrincante. Otro enemigo intentó abalanzarse sobre el mientras estaba distraído pero Ame lo recibió lanzándole un tajo con cada una de sus espadas.
-Concéntrate FireRune.-agregó Ame.
Luna y Exitium seguían combatiendo ferozmente en el islote más alto del lugar. La guadaña y el tridente chocaban una y otra vez. Sin embargo, esa batalla era más dominada por un constante intercambio de hechizos. El constante intercambio de proyectiles elementales y otros hechizos no paraba. Exitium conjuró una especie de esfera de energía y la lanzó en contra de Luna. La diosa de la noche bloqueó el hechizo con un escudo elemental y en respuesta conjuro varias cuchillas eleméntales y las dirigió contra Exitium. Este intento esquivarlas sin éxito. Una le hizo un corte en un ala y otra en una de sus patas. Exitium fue a dar contra el suelo.
Luna se abalanzó sobre él y lanzó un tajo en su contra, Exitium apenas logro poner su tridente en el camino.
-Morirás Exitium.- sentenció Luna antes de volverlo a desarmar.
Exitium intentó retroceder como rata arrinconada, pero se encontró con una fría pared de pierda. Luna avanzó hacia el apuntándole con la punta de lanza que tenía su guadaña.
-Seguro que tenemos un lugar para ti en tártaro –añadió Luna,
Exitium trato de avanzar hacia la derecha pero Luna se lo impidió haciéndole un corte con la guadaña en su casco.
-¡No me obligues a cortarte un casco! –alegó Luna.
-No me mataras hoy Luna – dijo Exitium sintiendo como su poder aumentaba en su interior.
Luna estaba elevando la guadaña para darle el golpe de gracia a Exitium. Por desgracia el poder de este incrementó y como un rayo tomó su tridente y contraatacó a Luna haciéndole un pequeño corte en el pecho. Luna lo miró sorprendida antes de recibir una cadena de rayos elementales con tal potencia que la hicieron soltar su guadaña. Exitium no le dio tregua a la diosa y continuo su ataque hasta que este término rendida en el suelo.
Luna casi inconsciente intento levantarse, pero, Exitium se lo impidió con su pata delantera.
-Tienes razón, no puedo matarte, pero, puedo encarcelarte – agregó Exitium iluminando su cuerno.
Luna hizo un último intento por recuperarse, pero, el hechizo de Exitium llegó antes. Luna logró levantarse y retrocedió abatida por el dolor que provocaba el hechizo. El grito de la diosa se escuchó hasta el islote donde estaban Ame y FireRune.
-¿Esa fue Luna? –preguntó FireRune.
Ame intentando defenderse contra varios enemigos dijo:
-No podemos hacer nada por ella en este momento FireRune.
Erinias los localizo desde la distancia y dejando una de sus espadas en el suelo extendió su casco a uno de sus guardias. Una lanza le fue dada a Erinias y esta la lanzo. FireRune y Ame apenas lograron deshacerse de los enemigos se dieron un pequeño descanso e intercambiaron una sonrisa.
-Ame te a… –dijo FireRune antes de que la lanza de Erinias acertara en su pecho a unos pocos centímetros de su corazón.
Ame miró como FireRune caía, apenas pudo acercarse a él y sostenerlo antes de impactar con el suelo. La espada de Ame termino justo al lado de la tizona de FireRune.
-FireRune –dijo Ame con lágrimas en los ojos.
-Ame, escúchame –dijo FireRune con dificultad –por una vez en tu vida, intenta buscar la felicidad, has sufrido ya demasiado y no importa lo que pase quiero que recuerdes que te amé desde el momento que te vi. Me alegra haber podido conocerte.
Dicho esto FireRune murió en los cascos de Ame. Ame lo abrazó por ultima ves y lo dejó en el suelo, lentamente sus cascos se fueron acercando uno a su espada y otro a la tizona de FireRune. Un vampiro trato de abalanzarse sobre Ame, pero esta de desprovisto de giró y de un tajo decapito a la bestia.
En ese momento Ame vio una lanza que se dirigía hacia ella y con un tajo la desvió. Acto seguido, logró ver a lo lejos a Erinias. Una antigua sensación de ira la invadió, ella la había quitado a su FireRune. Ame extendió sus alas y se fue frenética contra Erinias. En ese estado de cólera nadie parecía poder hacerle frente a Ame, quien aniquilaba a todo el que se encontraba en su camino sin la más mínima clemencia. Ame no tardó mucho en quedar bañada en sangre.
Por primera vez en su vida una sensación de nerviosismo invadió a Erinias, la mirada llena de odio que le lanzaba Ame era como un relámpago penetrando en su corazón.
-¡Que alguien la detenga!- ordenó Erinias retrocediendo un poco.
Ame estaba usando todas las armas que tenía, las cuchillas en sus alas y ambas espadas la suya y la de FireRune. La mayoría de sus aliados ya habían sido sometidos o aniquilados pero eso no detuvo a Ame, quien solo pensaba en aniquilar a Erinias.
Ame estaba a punto de alcanzar a Erinias quien apenas estaba desenvainando. Ame estuvo a punto de encestarle una estocada a Erinias cuando Exitiuma pareció entre las dos y sostuvo a Ame con su magia. Acto seguido, la azotó contra el suelo. Erinias se ocultó detrás de Exitium y dijo:
-¡Padre esa pegaso quiere matarme!
-Cálmate Erinias, ahora es inofensiva. Aunque pienso que ella y los sobrevivientes nos pueden dar un buen espectáculo en el coliseo, ¿qué dices?
Erinias sonrió eh hizo un ademan afirmativo. Ame estaba confundida, esa pegaso Erinias parecía ser bastante infantil. Pero, ahora eso no importaba, su nombre resonaría en la cabeza de Ame hasta que su vida se extinga. Levantando un poco su mirada Ame se percató que Exitium estaba cargando a una inconsciente Luna en su lomo.
-¡Luna! –alegó Ame.
-Llévense a esta pegaso con el resto de los prisioneros –ordenó Exitium retirándose junto con Erinias.
Tal como Exitium lo ordenó Ame fue transportada con los batponis sobrevivientes en las celdas de uno de los galeones y Luna inconsciente fue encadenada a mas no poder en una jaula encantada que el galeón cargaba en popa. Así le mostraban al mundo que habían logrado derrotar a una diosa, llevándola cautiva como trofeo.
