Capitulo 15 Coliseo
"Para quien no ah de morir puede no habrá nada más interesante que el espectáculo de la muerte."
Luna despertó encontrándose en una especie de celda con una pequeña ventana en la parte trasera de esta y una puerta de hierro. La diosa intento levantarse, pero, estaba muy débil, intento conjurar un hechizo, mas, se percató de que una especie de embrujo se lo impedida. Ya sin más opciones se acercó lo más posible a la ventana y por ella logro ver un coliseo. Al ver un poco más a detalle ese tétrico lugar, distinguió que se trataba de la fortaleza enemiga. Espeluznante estructura de pies a cabeza.
El coliseo que Luna veía desde su celda, era una estructura hecha de piedra y obsidiana. El lugar estaba asentado en una gran cueva puesto que el techo era roca natural y típica de una gruta, las paredes del coliseo eran de vil piedra sin tallar y columnas de obsidiana, tampoco muy trabajadas, pero, con estatuas de gárgolas a la punta de cada una.
-¿A donde nos ha traído? Y ¿Qué planeara hacer?-se preguntó Luna
En otro punto de ese brutal lugar, al resto de los prisioneros los transportaban a la arena. Los habían obligado a prepararse con las armaduras que tenían ahí. Entre todos los prisioneros se encontraba Ame que hasta ahora había echo todo sin renegar o resistirse. Ella ya tenía un plan, razón por la cual se mostraba serena. Ame traía un traje basado en numerosos adornos de oro, desde brazaletes hasta el peto del mismo que se asemejaba a un traje egipcio, la crin la traía suelta, pues en el calabozo había perdido el lazo con el que se la arreglaba.
Todas esas armaduras que les dieron con apenas suficiente resistencia, seguro las habían conseguido de bandidos o de pequeños ejércitos. Todos los trajes eran completamente distintos.
Ya preparados los condujeron hasta la arena y una vez en el centro del coliseo Ame echo un vistazo al lugar. Era de grandes proporciones, en las zonas que estaban bajo las gradas se lograban ver la pequeñas ventanas enrejadas, de las celdas. Entre la multitud y la arena había una especie de reja que le daba al lugar aspecto de jaula de aves, eso evitaría a un pegaso escapar. Ame golpeo dos veces el suelo con su casco delantero izquierdo, percatándose que este era piedra natural no bloques.
Al levantar su vista vio en un punto elevado a Exitium, sentado junto a Erinias en un placo majestuoso, pero, que no rompía el aspecto gótico del lugar. Desde ahí el dios de la destrucción y su hija verían todo sin perder detalle.
Exitium se levantó del lugar que ocupaba se acercó a la orilla de su placo y sentenció:
-Comiencen de una vez. Esto no es un concurso o una presentación esto es el espectáculo de la muerte, estos pobres diablos están destinados a terminar sus vidas en esa arena.
Dicho esto el regreso a su asiento y en la arena se abrieron cuatro puertas ubicadas en los puntos cardinales. De estas salieron oleadas desorganizadas directo en contra de los prisioneros.
Los batponis empezaron a buscar a su alrededor algo con que defenderse. Agarraron barras, rocas y demás objetos que encontraron en la arena. Ame en cambio tomo carrera y se abalanzó contra los enemigos, algunos batponis la vieron y en un ataque de valentía la siguieron.
-¿Qué planean adelantar su muerte?- se preguntó Exitium desde su placo.
Ame al alcanzar al ejercito enemigo esquivo dos ataques de espada y el tercero que intentaron darle lo paro y con un veloz movimiento torció el casco de su enemigo haciendo que se clavara su propia espada. La pelea se desato en el coliseo acompañada de la eufórica emoción del público. Los batponis iban poco a poco obteniendo las armas de los enemigos que les mandaban. Ame por su lado estaba peleando desarmada, atacando al cuello y a menudo matando a los enemigos con las armas de los mismos.
La pegaso estaba segada por la ira y el dolor de su perdida. Ya era demasiado su odio, su brutalidad en combate era terrible, aun desarmada. Un ataque sincronizado con lanzas fue echo en su contra, pero, ella ágil como el viento lo esquivo y en cambio se lanzó contra uno de estos enemigos y de un par de golpes y un rápido agarre le rompió el cuello. Ame tomo la lanza de su víctima y ataco al compañero de este que aún estaba sorprendido. La pegaso primero le dio un fuerte golpe con el pomo de la lanza y acto seguido, la giro y de una estocada la hundió en el pecho de su enemigo.
Antes de que Ame sacara la lanza del cuerpo un vampiro se abalanzo sobre ella desde su izquierda, Ame esquivo el ataque. La lanza se partió quedando la mitad de esta en el cadáver y la otra mitad en cascos de Ame. La pegaso vio su mitad de lanza que ahora parecía mas una estaca eso le dio la idea brutal a la pegaso.
El vampiro volvió a lanzar un ataque, mas, Ame esta ves estaba lista y esquivando el ataque lo sostuvo de una ala lo tumbo en el suelo y con un movimiento rápido y brutal clavo el resto de la lanza en el pecho de este. La lanza sirvió como estaca que dejo parcialmente muerta a la bestia, sin embargo, Ame no contenta con esto ataco a otro enemigo arrebatándole su macuahuitl a este y asesinándolo de un tajo brutal con el mismo. Una vez armada con esta tétrica arma Ame se dirigió al vampiro casi muerto y lo decapito.
Algunos de los batponis habían sido eliminado, pero, la gran mayoría seguían en pie y se acercaron a Ame viendo que no quedaban más enemigos de esa oleada.
Ame ensangrentada, se irguió imponente con el macuahuitl y apuntándolo al placo de Exitium gritó con furia:
-ERINIAS!
Erinias al escuchar su nombre expresado con tal ira sintió que un escalofrió le recorría su lomo y se pegó a su padre Exitium.
-General! Traiga la cabeza de esa pegaso-ordenó Exitium quien ya no se sentía conforme con su espectáculo.
-A la orden alteza –dijo un poni de pelaje oscuro sin crin y cola gris que portaba una armadura plateada un tanto oxidada.
El general salió del salón y al poco tiempo en la arena se hicieron presentes varias unidades bien armadas y unos cuantos tiradores. El general se posiciono en una carreta tirada por lobos y desde ahí dio la orden de ataque.
Esta vez ya no era por diversión era por exterminio, los enemigos se lanzaron al ataque ahora más ordenados que los anteriores. Ame organizo rápido a los batponis para que se posicionaran de manera defensiva, así lograron resistir el golpe enemigo y dar pelea.
En una táctica enemiga, empezaron a separar a Ame de los demás atacándola constantemente, aunque en este procesos estaban sufriendo bajas grandes. La ira de la pegaso no se apaciguaba y la sangre que derramaba no era más caliente que la que hervía en su interior.
Uno a uno sus enemigos caían muertos a su alrededor, de lo que no se percato es que el resto no estaban teniendo tanta suerte. Los batponis estaban siendo acorralados y eliminados por el enemigo. Aunque estaban dando pelea estos los estaban derrotando dándole a Exitium el espectáculo que tanto quería ver, pero, para su desgracia la que más quería que muriese no moría.
Desde su celda Luna había visto todo desde el inicio, ver morir así a sus batponis sin poder ayudarlos era una tortura. En su interior la diosa de la noche maldecía a ese despreciable ser que era Exitium. Luna sintiéndose imponente soltó una lágrima por los caídos, para luego notar que ya solo estaba Ame rodeada por unos pocos enemigos restantes.
La pegasa casi bañada en sangre dirigió su mirada fría y cruel a cada uno de los que la rodeaban. Acto seguido, se irguió en dos patas aun y le echo un vistazo al macuahuitl ensangrentado y segada por la ira lo apunto al general y dijo amenazante:
-¿Quién sigue?
Dicho esto empezó a apuntar a cada uno de los que la rodeaban. No se animaban a abalanzarse sobre ella. Su frio todo de voz, su mirada inyectada en odio y la sangre que cubría su pelaje. La pegaso había inspirado horro a sus enemigos. El general por fin tomo la iniciativa y desenvaino su khopesh.
-Montón de cobardes- sentenció el general antes de lanzar un tajo contra Ame
Ame bloqueo este ataque y también el segundo tajo que envió el general casi al tiempo. Los ataques de este a Ame siguieron mientras esta bloqueaba sin esfuerzo. En el quinto ataque del general Ame lanzo un contra ataque que tomo desprevenido a su oponente causándole una herida en el costado y recibiendo un golpe en la cara. El general cayó al suelo soltando a la vez su arma y quedando aturdido.
Dos de los enemigos se lanzaron sobre Ame creyendo que la tomaban por sorpresa, pero, esta descubrió su movimiento y bloqueó el ataque contra atacando con brutalidad. Las diversas hojas de obsidiana del macuahuitl pasaron desgarrando el abdomen de uno de estos enemigos y acto seguido, de un giro Ame logro posicionarse a espaldas del otro dejando a este entre ella y el macuahuitl. Este lanzo una mirada suplicante al notar que estaba por hacer Ame, pero, fue demasiado tarde, la pegaso lo degolló y lo dejo caer inerte al suelo.
El general logro arrastrarse hasta su arma y tomó la khopesh, se levantó y observo a la pegaso ahora no tan seguro como antes. Paseó su mirada desde los dos cadáveres hasta Ame.
-¡Perra! –dijo este antes de intentar otro ataque a Ame.
La pegaso por su lado dejo caer el macuahuitl de su casco y espero a que la khopesh del general se acercara. El general se sorprendió cuando Ame sostuvo el casco en el que el sostenida su arma y con sus patas traseras lo hizo caer al suelo. En la caída sintió como la khopesh se resbalaba de su casco y Ame la sostenía en su lugar.
Al tocar el suelo, él pudo ver a Ame parada sobre de el con la khopesh en alto, apunto de descender.
-¡Espera!- grito el demasiado tarde pues para entonces la khopesh ya le había atravesado el pecho.
Con la misma frialdad que uso para pelear Ame, camino normalmente hasta el centro del lugar y en este volvió a mirar el placo de Exitium con profundo rencor.
-¡ERINIAS!- volvió a gritar Ame, ella no descansaría hasta matar a la pegaso que mato a FireRune, Erinias lo lamentaría... Erinias moriría.
