Capítulo I

El horrible sonido del despertador interrumpió el sueño del italiano mayor, el cual con un "suave golpe" logró silenciar el aparato del demonio.

-Ugh… debería apagar esta cosa… prefiero llegar tarde que escuchar este sonido todos los días- comentó volviendo a acomodarse en su cama y cubriéndose con sus sábanas- debería pensar en cambiarme de escuela… así no tendría que ver a ese bastardo y al traidor de mi fratellino… son un par de imbéciles… y yo no puedo odiarlos… ¡¿Por qué soy tan imbécil?! ¡Ellos me traicionaron! ¡Tengo todo el derecho de hacerlo!- gritaba mientras intentaba volverse a dormir, lo cual no estaba funcionando-... Maldita sea… ya no tengo sueño

De un solo golpe se levantó de su cama y se dirigió a la cocina en nada más que sus pantalones de pijama y se preparó un simple sándwich de tomate. El despertar gracias al sonido de esa máquina del terror, casi romperlo a los golpes y luego rodar en su cama llorando, insultando o criticando a su hermano y al español se había vuelto una rutina para él desde aquel evento ocurrido hace apenas dos semanas atrás.

"Feli… Te amo"

Con solo recordar esas palabras Lovino sentía ganas de llorar. Desde que lo conoció siempre quiso que esas palabras se las dijera a él y a nadie más. Claro, él sabía que Antonio tenía una reputación de mujeriego junto a sus dos amigos, pero algo en él le decía que el español dejaría de ser un pervertido al aceptar sus sentimiento, teoría que fue destruida el martes de hace dos semanas.

Desde ese día el ojiverde se encargó de evitar a la "nueva pareja sensación de la Academia" a toda costa. Comía en su salón, no deambulaba en los pasillos en sus horas libres, y después de las clases se iba a su trabajo, ya que el equipo de Football aún no comenzaba a practicar.

Por suerte su hermano no vivía en el mismo edificio que él, porque si no tendría que dormir en la calle.

-Imbécil fratellino… ¿Por qué me lo quitaste?- murmuró el castaño mientras comía su sándwich e intentaba concentrarse en repasar para el examen de física que tendría ese día.

Contrario a lo que muchos creen Lovino es un muy buen estudiante, siempre figura entre los mejores de su salón. Podría ser el primero, pero siempre fallaba en las asignaciones de arte. Si tan solo su abuelo le hubiese enseñado a dibujar a él también, pero no, él decidió dedicarle todo su tiempo a Feliciano y dejar que Lovino se quedara solo. Igual que el bastardo español…

En medio de su momento de depresión su teléfono comenzó a sonar recordándole la hora

"7:00 am. Falta una hora para la escuela"

-¡Mierda! ¡Aún ni me he bañado!

~time skip~

Después de una ducha rápida y de vestirse a la carrera Lovino tomó su bolso, su violín y se fue en su bicicleta a la academia. Luego de pedalear como si su vida dependiera de ello logró llegar faltando un minuto para entrar.

-Diablos. Mis piernas duelen… debo dejar de llegar tarde o me las tendré que quitar… no, mejor no pienso en eso…- dejó su bicicleta en su lugar y se encaminó a su primera clase, Artes.

Al llegar al salón el italiano se dirigió a su puesto usual que se ubicaba al final del salón al lado de la ventana que daba al campo de baseball, el cual estaba siendo utilizado en ese momento por dicho equipo.

Algo que hacía que la academia Nuova Speranza se destacara eran sus clubes, los cuales eran famosos en toda la ciudad. Cada club poseía a una o dos estrellas, pero había un cierto grupo de clubes que se destacaban aún más: el club de artes tenía a Feliciano, el equipo de baseball tenía a Alfred F. Jones, el club de cocina tenía a Francis Bonefoy y a Emma Morgens, el equipo de Football tenía a Arthur Kirkland y a Lovino, el club de Artes marciales a Yao Wang y Leon Wang, el de Kendo a Kiku Honda, y varios más los cuales serán nombrados después.

-si no mal recuerdo… ya comenzarán las prácticas del equipo de Football… espero que el cejón no se ponga estricto ya que es el nuevo capitán- pensó mientras observaba como calentaban los jugadores del equipo, los cuales eran dirigidos por Alfred, un chico de primer año de secundaria superior muy ruidoso al que se le solía ver comiendo hamburguesas y comida rápida. Luego de observarlo durante 5 minutos sin darse cuenta, el rubio dirigió su mirada hacia él y comenzó a hacer movimientos con la mano para saludarlo.

-Hey Lovino! How are you?- exclamó alegre el estadounidense acercándose a él

-Ugh… ¿Qué quieres gordo?- preguntó sin interés mientras miraba un libro para evitar contacto visual.

-¡Oye! ¡No tienes que ser tan malo! Yo solo quería saludarte… ¿Ya van a comenzar sus prácticas no? ¡Iggy lleva varios días planeando el itinerario! Dijo algo sobre 4 horas de entrenamiento sin descanso

-¡¿Qué?! ¡¿Es que ese cejón no conoce la piedad?! ¡Es casi tan malo como ese macho patatas!- exclamó el ojiverde atrayendo la atención de sus compañeros

-Nah. No creo que aguante tanto, él es muy débil hasta en el se…- el americano se calló de repente, cosa que atrajo la atención de Lovino

-¿es débil hasta en…qué?- preguntó intrigado. Es muy inusual que Alfred dejara de hablar, así de debía ser la debilidad más grande del inglés la que estuvo a punto de revelar

-Em… bueno… él… ¡AHAHAHAHA!- comenzó a reír fuertemente intentando que el más pequeño olvidara el tema, lo cual parecía estar funcionando ya que comenzó a gritar cosas en italiano, probablemente insultos, hacia él - wow wow! Chill out dude! No tienes que insultarme tanto

-¡entonces deja de gritar como la bestia que eres!- exclamó el italiano iracundo- ¡me vas a romper los tímpanos!

-eres un amargado- comentó el ojiazul haciendo un leve puchero, el cual Lovino ignoró. Estaba a punto de decirle a él rubio que se largara, pero fue interrumpido por su profesor de artes, quién, con un fuerte y claro "Buenos días jóvenes. Vuelvan a sus asientos por favor" inició la clase

-Vete de aquí que ya empezaron mis clases- ordenó mientras se acomodaba en su asiento. El americano obedeció y se fue, pero sólo porque sus compañeros lo llamaban- por fin quietud…

-El día de hoy les asignaré un proyecto especial- informó el profesor mientras tomaba asiento y sacaba algunos papelillos, colocándolos en un frasco grande- dentro de 3 meses será el festival de artes de la Academia y queremos que los alumnos de 3º de secundaria inferior participen en el él, con el motivo de incentivarlos a que elijan nuestra mención de Artes en un futuro. Asi que, formaremos distintos grupos, cada uno con arte distinto. Por favor acérquense al escritorio y tomen un papel por favor- indicó colocando el frasco cerca de la orilla. Poco a poco los alumnos comenzaron a acercarse y a tomar papelitos del frasco, los cuales tenían escrito una de las tres opciones disponibles: pintura, escritura o escultura.

Después de esperar toda una eternidad a que llegara su turno, Lovino se levantó y se dirigió al escritorio

-todo menos pintura… por favor todo menos pintura…-pensaba mientras revolvía los papeles pensando en una forma de manipular la suerte para obtener cualquier otra cosa. Después de pasar como cinco minutos revolviendo en el frasco, cosa que provocó que el profesor se enojara, sacó un papel- vamos a ver…

Todo su mundo se detuvo al leer una simple palabra:

"pintura"

-¡Maldición!

-¡Vargas! ¡Evite las groserías!

No podía creerlo ¡¿Cómo se supone que hiciera un dibujo?! ¡Él apesta dibujando! Eta actividad estaba hecha para hacerlo vivir trauma, de eso estaba seguro. Con un gruñido el ojiverde se sentó de nuevo y colocó su cabeza sobre la mesa. Este año solo ha estado lleno de decepciones, tanto escolares como amorosas.

Mientras Lovino maldecía en voz baja a todo ser viviente de este mundo el profesor comenzó a hablar de nuevo

-Bueno jóvenes, ya cada quien tiene asignado el tipo de proyecto con el que trabajarán. A los que les toca escultura pueden elaborar algo sencillo con barro o con arcilla, nada demasiado caro. A los que les tocó escritura pueden realizar un cuento o un poema. Y por último, a los que les toco pintura pueden hacer una pintura al óleo, un grafiti o simplemente un dibujo a grafito. No queremos que gasten demasiado, de hecho los materiales se los brindará la institución. Ahora, lo más importante es el tema que desarrollarán-comentó el profesor revisando una hoja- el proyecto puede tratar de cualquier cosa, ya sea la familia, los animales u otra cosa, pero todos deben tener en común un tema principal, y ese es el amor. Hay muchos tipos de amor y no todos significan lo mismo- explicó- el amor familiar es totalmente distinto al amor que se le tiene a su pareja, el cual también es distinto al amor que tengan por una actividad o por otra cosa.

¿Amor? Tiene que estar bromeando. ¿Cómo es posible que Lovino, el cual fue rechazado sin siquiera confesarse, pueda hacer un proyecto sobre el sentimiento que menos quiere recordar? De ninguna manera, aunque no parecía importarle a nadie

-El amor es un sentimiento fuerte, y puede ser un arma de doble filo, ya que al confesarte puedes ser aceptado o rechazado. No hay forma de saber si nos saldrá bien- prosiguió el profesor- el punto de esta asignación es que demuestren qué es el amor para ustedes. Durante este lapso serán evaluados sus progresos y también se les dará pequeñas tutorías para que tengan éxito en su trabajo. Espero que obtengan notas excelentes.

Después de dar instrucciones y otras cosas más el profesor prosiguió con su clase, dejando a un lado el tema del proyecto. Lovino por otra parte no podía dejar de pensar en dicha asignación ¿Qué se supone que haría si lo único que recuerda es aquel dolor en su pecho? Obviamente su cuadro, aparte de quedar horrible, sería una representación de una mente gris y desolada, la cual había perdido todo rastro de vitalidad y su capacidad de amar.

Y aunque lo hiciera y quedara bien ¿Cuál era el punto? Feliciano también participaría y sin duda su cuadro sería mejor que el suyo, siempre ha sido así. Feliciano es más amable, sociable y talentoso que él, y siempre se ganaba la atención de todos, dejando a Lovino solo. Solo desde hace dos años de que se dejó de sentir así, ya que en ese tiempo conoció a Antonio, el cual no parecía separarse de él, pero, hasta él cambió de opinión y decidió seguir el mismo camino que siguen todos. Era cuestión de tiempo realmente. Lovino lo sabía y debía aceptar que estaba solo de nuevo.

El resto del día pasó normalmente. Sin ninguna interrupción por parte de algún ente molesto, y, aunque lo hubiesen molestado, lo más probable es que no hubiesen obtenido respuesta del castaño de ojos verdes llamado Lovino Vargas, el cual, se encontraba sumido en su pequeño y miserable mundo.

-Necesito desahogarme… necesito hablar con alguien…-repetía una y otra vez mientras se dirigía al hogar de la única persona que podía considerar como amiga después de Antonio. Comenzó caminando, pero fue aumentando la velocidad conforme se acercaba al lugar- necesito… necesito verla…

Necesito verte… Emma

Bien, aquí tienen el (nada) esperado capítulo uno! Espero que les haya gustado

Em… sé que en estos momentos Romano actúa muy pesimista, pero es así como yo me imagino que sería al pasar por cosas de esto tipo.

A partir del siguiente capítulo saldrán más personajes y la historia comenzará a tomar su rumbo principal, lo cual significa que vendrán capítulos más largos, y, finalmente, el jefe España aparecerá!

Nos vemos en el siguiente capu~

Voten

Comenten

Y síganme si quieren ser Badasses(?)

Nyo!Utau