Como he tenido que volver a colgar la histora, éste es el capítulo 2, y ahora subiré el tres, y continuaré escribiendo. Siento mucho mi retraso, de verdad.
Una, dos, y hasta tres veces llegó a sonar el despertador, y Kate seguía en su cama, esta primera semana estaba siendo agotadora, tendría que empezar a acostumbrarse si no quería quedarse 15 minutos en la cama de más cada mañana. Finalmente decidió darle un fuerte golpe al despertador, y, sabiendo que se le habían hecho 15 minutos tarde, se vistió rápidamente, cogió algún que otro libro, ya que los menos importantes se los dejaba en su taquilla, y bajó al piso de abajo.
-Buenos días, Katie-le saludó su madre, Johanna Beckett, una de las mejores abogadas del estado, mientras le preparaba unas tostadas.
-Buenos días, mamá-le saludó Kate de vuelta, acercándose a ella y depositando un beso en su mejilla. Se sentó en la mesa, dejando los libros a un lado y dándole un trago a ese café tan exquisito que le solía preparar su madre, un vaso bien caliente de leche desnatada, con café y dos terrones de vainilla, sin azúcar.
-Aquí tienes-se acercó la abogada a su hija, dejando un plato con un par de tostadas delante de Kate.
Ésta cogió la mantequilla que había en la mesa y la esparció rápidamente por el pan. Dio un sorbo a su café mientras dejaba que la mantequilla se deshiciese un poco en el pan. Cogió una tostada, la dobló por la mitad y mordió un gran trozo de su desayuno. Masticando rápido, era consciente de que si se entretenía llegaría tarde, y no quería que eso pasara. Poco tiempo después cogió la otra tostada y se la metió en la boca, sujetándola con cuidado, se levantó y dejó el plato, donde minutos atrás se encontraban las tostadas, en el fregadero. Mojó un poco el plato y seguidamente cogió la tostada con la mano, partiendo así un trozo de ella, masticándolo, mientras entraba al aseo, y se ponía colonia y desodorante, con cuidado de no apuntar a la tostada, la cual estaba de vuelta en su boca, entre sus dientes, sujetada cuidadosamente para que no se cayera. Cuando dejó el bote de colonia en su sitio, cogió la tostada y le dio otro mordisco, masticando rápido para poder volver a ponerla en su boca, pudiendo así arreglarse un poco el pelo, recogiéndoselo en una alta coleta, dejándose algún que otro mechón cayendo sobre su cara.
Cuando acabó de lavarse los dientes y las manos, volvió a la cocina para despedirse de su madre y coger los libros.
-Adiós, mamá. Te quiero-se acercó y depositó un nuevo beso en la mejilla de su madre.
-Adiós, Katie. Yo también te quiero-la mujer, de unos 50 años, más o menos, estaba bastante orgullosa de su hija, solía esforzarse mucho para conseguir las cosas que quería, y eso hacía a Johanna Beckett sentirse segura de su pequeña, su pequeña… no, ya no era pequeña, dentro de unos meses ya tendría 18 años y sería adulta. Qué rápido pasa el tiempo, pensó la abogada, sonriendo ante la figura de su hija, que se acercaba a la puerta de salida de su casa.
Kate salió de su casa, bajó a la calle y cogió su moto, se montó encima de ella, colocándose el caso, y, antes de arrancar, miró su reloj para ver que tenía 15 minutos para llegar a la universidad. Encendió la moto, y esperó a que pasara algún que otro coche. Decidida, salió despegada por las calles de Nueva York conduciendo su negra Yamaha, aunque la joven Kate Beckett fuera reservada, dentro de ella existía una Bex Rebelde que no todos conocían, solía sacar esa rebeldía los fines de semana, cuando salía con sus amigos.
Llegó a la puerta de la universidad, y aparcó la moto donde siempre. Abrió el asiento, sacó los libros que llevaba y cerró el asiento. Notó algo detrás de ella.
-Buenos días, Kate-pronunció una voz familiar para ella. Sonrió al escuchar su voz. Se giró y vio esos ojos azules. Todas y cada una de las mañanas él siempre estaba ahí, esperándola, para darle los buenos días.
-Buenos días, Rick-se quedó mirando sus ojos, luego bajó a sus labios, y de vuelta a sus ojos.
-¿Quieres que te ayude?-le preguntó el joven, sonriendo, mirando como sujetaba los libros y el casco con sus manos, algo temblorosas.
-Em… N… no, no hace falta, ya puedo yo-dijo Kate con voz temblorosa.
Pero el joven no hizo caso, cogió los libros que llevaba en el brazo.- ¿Vamos?-le preguntó, indicándole con la cabeza la entrada de la universidad.
Kate rodó los ojos y asintió, siguiendo a ese joven de espalda ancha y… Uy, que ajustada lleva la camiseta hoy, se fijó en los músculos de su espalda, como se movían al compás que caminaba, fue bajando la mirada, hasta su culo, menudas vistas, ¿cómo es que no me he fijado antes?
-¿Qué clase tienes ahora?-Rick la devolvió a la realidad.
-Derecho Civil-respondió Kate- ¿Y tú?
Rick se giró y la miró, para luego seguir caminando- Filosofía-dijo, abriendo la puerta y dejando pasar a Kate.
Entraron los dos dentro y se dirigieron a sus taquillas, que no estaban muy separadas.- Toma-le devolvió sus libros.- Luego nos vemos.
-Sí, adiós-cogió los libros y los metió en la taquilla, viendo como Rick se iba. Cogió el libro de Derecho Civil y se dirigió a su clase.
La mayoría de las asignaturas eran de su gusto, y alguna que otra la soportaba. No es que su carrera fuera fácil, tenía que estudiar demasiado, algo a lo que ya estaba acostumbrada, desde bien pequeña ella era la mejor en clase, sacaba las notas más altas, y sus padres no tenían queja alguna de su pequeña Katie. Siempre se ha esforzado en todas las asignaturas, y su esfuerzo valió la pena. Anotaba apuntes, lo que creía que iba a ser más importante para cada asignatura, intentaba estar lo más atenta posible a lo que el profesor decía, para recoger la máxima cantidad de información. Esa carrera le importaba, y quería llevarla a cabo de la mejor manera.
Kate miró el reloj que se encontraba encima de la pizarra, cinco minutos más y podré reunirme con Lanie en la cantina, y posiblemente ver a Rick y que se sentara con nosotras, a no ser que las tres "pijitas" de la universidad se lo lleven con ellas. Y Javi, Javi, ese amigo de Lanie, un joven encantador, divertido a veces, me caía bien, la verdad. Lanie me dijo que este fin de semana iba a conocer a su mejor amigo, Kevin Ryan, creo que dijo que se llamaba así. Me alegro mucho por ella, parece que ese chico le gusta, y viceversa.
-Ya podéis salir-pronunció el profesor, indicando que la clase había acabado.
Kate recogió sus cosas lo más rápido que pudo, tenía unas ganas tremendas de encontrarse con Lanie. Sabía que la había visto el día anterior, pero para ella le parecía un año. La universidad ya no les dejaba tanto tiempo como antes, tenían que prestar más atención a sus estudios.
Salió rápido de la clase, acercándose a su taquilla y guardando los libros y la cartuchera, cogió algo de dinero y esperó a encontrarse con su amiga en la esquina de la cantera. Pocos minutos después su amiga apareció.
-Hola-Lanie la abrazó fuertemente.- ¿Preparada para esta noche?-preguntó.
-Por supuesto-las dos tenían unas ganas tremendas de una noche de chicas, solo ellas dos, y hablar de cómo van las cosas ahora, de chicos, las clases, la familia…
Las dos entraron a la cantina, cogieron su almuerzo y se sentaron en la misma mesa de siempre. Poco después Rick y Javi se acercaron a sentarse.
-Hola, chicas-saludó Javi, sentándose al lado de Lanie.
-Hola-saludaron las jóvenes al unísono.
Rick se sentó al lado de Kate, la cual apretó sus labios para no dejar escapar la sonrisa que quería asomarse en su boca.
-¿Qué tal Derecho Civil?-Kate giró su cabeza, mirando a Rick.
-Bien, es una de las asignaturas que más me gustan-respondió, bebiendo el refresco que había cogido minutos atrás.- Y Filosofía, ¿interesante?-le miró a los ojos.
-Sí, la verdad. No es que se me dé muy mal-sonrió.
Las siguientes horas pasaron muy rápido, casi parecía que todo fuera a cámara rápida. Kate tenía unas ganas inmensas de hablar con Lanie. Lo primero que hizo cuando el profesor que le tocaba a última hora fue levantarse y coger velozmente los libros. Caminó rápido hacia tu taquilla, guardando los libros menos importantes, y cogiendo los que necesitaban algún repaso. Rick apareció a su lado minutos después.
-Hey-dijo Rick. Vio como la joven tenía mucha prisa.
-Hola-saludó ella, mostrándole una sonrisa.
-¿Llegas tarde a algún sitio?-preguntó intrigado por la rapidez en la que Kate hacía las cosas.
-No, es sólo que… He quedado con Lanie para hablar-le explicó.
-Oh, ¿noche de chicas?-sonrió.
-Sí-soltó una pequeña carcajada.
-¡Kate, nos vemos en mi casa!-le dijo Lanie, saliendo con la puerta y diciéndole 'adiós' con la mano.
-¿Te acompaño fuera?-le miró a los ojos. Kate simplemente asintió y se dirigieron a paso normal, ni muy rápido ni muy despacio hacia la moto de Kate.
La joven intentó varias veces arrancar la moto, Rick la miró extrañado.
-Joder-dijo Kate casi en un susurro.
-¿Qué pasa? ¿No arranca?-frunció el ceño, mirando la moto.
-No… No sé por qué no arranca, le llené el depósito ayer por la tarde-miró por el suelo, a ver si se había salido la gasolina del depósito.
-¿En serio?-miró el charco de gasolina que había en el suelo.
-Kate… ¿Q…Quieres que te lleve a casa?-tuvo miedo de su respuesta, Kate le miraba enfadada.- Tengo el coche ahí al lado-señaló un Porsche Macan negro con los cristales pintados a pocos metros.
Kate abrió la boca y los ojos como platos.- Ese coche, ¿es tuyo?- le miró, impresionada por el coche que tenía.
-Sí, ¿te llevo?-dijo ya, más tranquilo, sonriendo.
-Eh… Sí-respondió finalmente. Los dos se dirigieron hacia el coche, Kate entró y se sentó en el asiento del copiloto, esperando que Rick subiera.
El joven se sentó, poniendo en marcha el coche. Miró a Kate, la cual asintió para dar marcha camino a su casa. Rick encendió la radio. Un ritmo bastante familiar para Kate empezó a sonar. Kate empezó a pensar de qué le sonaba, y sin poder acabar, empezó a cantar.
-Well sometimes I go out by myself and I look across the water-la canción 'Valerie' de Amy Whinehose inundaba sus oidos.
-Vaya, veo que te gusta Amy Whinehouse-miró a Kate, viendo como movía sus labios al ritmo de la canción.
-Me encanta-comentó.- He de admitir que el jazz y el blues son mi perdición-le hizo saber, tarareando el ritmo de la canción.
-Cantas muy bien, ¿sabías?-sonrió Rick.
-Gracias-las mejillas de Kate se pintaron de un color rosado, sonrió ante el comentario de Rick.
-Estamos llegando a Queens, indícame el camino-le avisó Rick, para que pudiera dejarla en su casa.
Ella le fue indicando, hasta que, minutos después, llegaron a su casa. Ella se acercó a él y le dio un rápido beso en su mejilla.
-Muchas gracias, Rick-le agradeció el haberse preocupado por ella y el llevarla hasta su casa.
-Siempre.-le respondió.
Kate salió del coche y se dirigió a su portal con pasos rápidos, se giró y le dijo 'adiós' a Rick con la mano, a lo que él respondió con el mismo gesto y una sonrisa.
