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PRÍNCIPE, POETA & GUERRERO
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POR: GAIASOLE
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PERSONAJES DE GEORGE R.R MARTIN
"Este fic participa en el reto por el tercer aniversario del foro Alas Negras, Palabras Negras"
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| Casa: Dayne | Objeto: Escudo | Palabra: Castillo|
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Rhaegar acarició con cuidado las cuerdas de su arpa, tendría que haberla afinado desde la última vez que canto un poema, pero se había entretenido en otras ocupaciones menos placenteras. Llevar los asuntos del reino de los que su padre no era capaz siempre requería tiempo, Aerys era incapaz de tomar decisiones; al menos decisiones sensatas, porque ver arder a la gente no era la clase de orden que beneficiará al reino entero.
Escucho el inconfundible susurró de unas faldas y luego unos pasos apresurados recorriendo el pasillo desierto que el mismo había recorrido para evitar a los muchos habitantes del castillo de Harrenhal que esperaban ver sangre, sudor y una dudosa gloria durante al menos cinco días. El príncipe guardo silencio esperando que no fuera una moza, o peor aún una dama de buena cuna persiguiéndolo. Había que ser más hábil para esquivar a una mujer empeñada en su propósito de cazarlo que en esquivar la lanza o la espada de hierro.
Contrario a sus caballeros él estaba hastiado de las mujeres con aspiración a vivir de forma permanente en Desembarco del Rey como amantes de un Targaryen. Ser Barristan en cambio estaba deseando derrotarlo para nombrar a Ashara Dayne "Reina del Amor y la Belleza". La mujer que grito sobresaltada al verlo estaba lejos de parecerse a Ashara, no era tan bonita, y desde luego la chica Dayne nunca iría con el vestido manchado de fango y una dudosa espada blandiendo en el aire. Le llevo poco darse cuenta que se trataba de Lyanna Stark, la hermana pequeña de Brandon y Eddard.
—Milord –dijo ella haciendo una reverencia torpe y luego hizo el absurdo intento de esconderse tras una columna de la hasta entonces apacible habitación donde él se encontraba.
Rhaegar continúo acariciando el arpa intentando diluir que tramaba la joven. Interrumpiendo sus pensamientos entró Roberth Baratheon, el olor del alcohol alcanzó las fosas nasales del príncipe que asintió brevemente en respuesta al saludo del caballero que obviamente hizo un gran esfuerzo en inclinarse en su presencia sin caerse de bruces por el mareo que acompañaba a las personas que se excedían con el vino de malta. El hombre preguntó por "su prometida" pero al ver la mueca de desdén del príncipe se apresuró a retirarse.
—Debí erra el camino milord, seguramente Lyanna estará en otro lugar.
Una vez que Roberth desapareció la jovencita de ojos verdes y revoltoso pelo castaño se levantó del lugar donde había estado en cuclillas, el príncipe permaneció en silencio y continuo rozando las cuerdas del arpa hasta lograr las notas y los acordes que deseaba. La loba de los Stark permaneció en silencio largo tiempo, antes de darse cuenta una traicionera lagrima surco su mejilla hasta caer en el nacimiento de sus pechos. La imagen parecía extraña, una mujer blandiendo una espada, en tanto, un príncipe abrazaba las curvas de un arpa.
—Es hora de tu combate –anuncio ser Barristan mientras llevaba consigo el escudo en el que se dibujaba un dragón de tres cabezas.
Rhaegar salió sin dirigir una segunda mirada a la loba, ser Barristan tampoco hizo caso de la presencia de la dama en esa habitación llena de trastos en la que el príncipe poeta se ocultaba pero no le sorprendió encontrar a la chica Stark en esa misma habitación el día siguiente.
Continuará…
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