Aclaración: esta es una adaptación de Safier. D. con los personajes H.P de nuestra amada J. K.R, en un universo alterno espero que lo disfruten…
CAPITULO IV
LEY DE LA HUMILDAD
Lo que te niegas a aceptar, te va a seguir ocurriendo.
Si ante alguien o algo solamente ves a un enemigo o algo negativo, entonces no estás en un nivel superior de existencia.
Cumplir esta ley significa aceptar sin entrar a valorar la superioridad.
INSTINTO VS VOLUNTAD
Corrí enloquecida hacia la mesa; quería hacer algo.
No tenía ni idea de qué, ¡pero no podía quedarme de brazos cruzados presenciando cómo me quitaban a mi familia! Al llegar a la pata de la mesa, me agarré bien y trepé por ella mientras Harry y Ginny iban a buscar las bebidas calientes a la cocina.
Lily se fue a su habitación a buscar un juguete y Jane aprovechó la ausencia de la niña para refrescarse el gaznate con un jerez doble. Más animada, empezó a darle la vara a Blaise:
-¿Así que usted también está en televisión? Zabini movió la cabeza afirmativamente.
-Algún día tiene que hacer un programa sobre los portales de Internet para solteros. Son fatales para las mujeres como yo.
-¿Ah, sí? -preguntó Blaise sin disimular su poco interés y se llevó la taza de café a los labios.
-¡Sí! -replicó mi madre-. La mayoría de los que se apuntan son unos viejos verdes que sólo buscan sexo.
Blaise Zabini se atragantó con el café. Jane prosiguió imperturbable:
-Ninguno quiere pasar un buen rato charlando. Un hatajo de cerdos. El pobre Blaise, contesto lo que habría contestado cualquiera en aquella situación:
-Tengo que ir al lavabo.
Se levantó y se fue. Entretanto llegó Harry con el café, ayudado por la arpía, que llevaba una taza de chocolate caliente para Lily. ¡Ya parecía un poco la señora de la casa!
Aceleré el paso y trepé más deprisa por la pata de la mesa; a mi lado, Reinhold Messner* era un escalador de tres al cuarto.
-El sermón del sacerdote ha estado bien -dijo Ginny.
-Sí, ha dicho cosas muy bonitas sobre el sufrimiento de una madre -completó mi madre.
-Y ha hablado de Hermione con mucho acierto -opinó Harry. Esas palabras hicieron que me detuviera en mi ruta alpinista, ¿qué habría dicho de mí el sacerdote?
-Ha recalcado mucho lo importante que fue para la sociedad -dijo Ginevra. Me sentí halagada.
-Y de que era una buena madre.
Me desconcertó la falta de ironía en la voz de Harry. Tres días atrás me había reprochado lo contrario. ¿De verdad creía que yo era una buena madre?
Estaría bien. Improbable. Pero estaría bien.
Entretanto mi hija llegó con su Gameboy, y la oportunista le dejó el chocolate encima de la mesa.
-Espero que no esté demasiado caliente -dijo.
-No, está a la temperatura ideal de Lily –contestó mi ahora viudo esposo.
Ese cumplido dirigido a Ginevra hizo que me olvidara de todo lo demás. Escalé la mesa, furiosa, y ya iba a desplazarme por el mullido mantel directamente hacia Lily.
Cuando de repente me encontré con... ¡el pastel!
Mi instinto de hormiga grito « ¡Lo quiero!» y dio la orden de marcha a mis patas. Me deslicé enloquecida hacia el pastel y salté, contra mi voluntad, en la cobertura pegajosa de chocolate.
Comer pastel con el sentido del gusto de una hormiga resultó ser una explosión sensorial incomparable. Mejor que cualquier orgasmo, exceptuando los que tuve con Harry los primeros años y el que me había deparado la noche de amor con Draco.
Estaba encima del pedazo de pastel, aturdida de felicidad, comiendo y comiendo.
A lo lejos, como a través de un tupido velo, oí decir a Lily:
-Señorita Ginevra, tienes una hormiga en el pastel.
Pero no reaccionó a tiempo y fui a parar a su boca junto con el pastel.
-oOo-
Morir deglutida por la arpía fue aún más tonto que morir aplastada por el lavabo de una estación espacial.
Mi vida volvió a pasar ante mi ojo espiritual (también las hormigas tienen sólo uno). Pero esta vez fue mi triste existencia como hormiga: el encuentro con Buda, los improperios de Krttx, la visión del grandioso hormiguero, la brutal paliza al reencarnado, la telaraña, la pelota de goma naranja, el intento de Ginevra de ocupar mi lugar en la familia...
Cuando ves una vida como ésa no te entristece morir. Vi de nuevo la luz. Cada vez más clara. Era maravillosa.
Me envolvía.
Más dulce que la última vez. Más cálida aún.
Más amorosa.
La abracé y me fundí en ella. Me sentía tan bien.
Tan protegida. Tan feliz.
La pesadilla había acabado.
Durante dos segundos.
Luego volví a ser una hormiga.
Me encontraba en otro cuerpo, más pequeño y ágil, ¡pero volvía ser una puta hormiga!
Regresar a un destino de hormiga, no alcance la paz interior y ¡sintiéndome más frustrada que nunca!
-Hola -oí que susurraba la voz dulce de Buda.
Me di la vuelta. De nuevo me encontraba en el túnel subterráneo donde había despertado la última vez. Y esta vez también me sonreía un Buda-hormiga increíblemente gordo. Parecía muy contento consigo mismo, con el mundo, con todo el universo.
Totalmente al contrario que yo.
-¡TENEMOS... QUE... HABLAR! -exigí sulfurada.
-Te sientes apesadumbrada porque no has podido ir hacia la luz -constató Buda.
Era cierto. Pero no pensaba admitirlo delante de él. Además, no era asunto suyo. Yo tenía otro tema en la agenda:
-¡No merezco reencarnarme en hormiga!
-Tienes una curiosa visión de las cosas -dijo Buda divertido.
-Vale, he metido la pata algunas veces, ¡pero tu juicio es demasiado duro! - protesté-. Exijo que me liberes de esta existencia de hormiga.
-No puedo.
-¡Pensaba que tú eras el muftí* supremo!
-Sólo tú puedes.
-¿Cómo? -pregunté excitada.
Si había un camino para salir de allí, quería tener el plan de ruta.
-El camino se hace al andar -susurró Buda.
-Pareces una galleta de la suerte -dije exaltada.
-Puede -Buda sonrió dulcemente-, pero eso no lo hace menos cierto. Y, dicho esto, se esfumó.
¡Aquel tipo me estaba jodiendo!
Reflexioné un momento sobre qué podría significar su cháchara de galleta de la suerte, pero no tenía la más remota idea.
Y volví a pensar en el reunión despues del funeral. Ginny quería quedarse con Harry. Y él cedería. No hoy, ni mañana.
Pero seguro que algún día. Lo sabía.
Porque Ginny así lo quería.
Y Harry ya estuvo a punto de decidirse por ella una vez. Yo aún estaba viva.
Y ahora estaba muerta.
O sea que ya no les obstaculizaba el camino y antes o después, Harry se liaría con ella. Y entonces sería la nueva madre de Lily.
La idea me hizo un nudo en mi pequeño estómago de hormiga.
Oí a cierta distancia el trote de muchos pies de hormiga y las ristras de invectivas de Krttx. Lo tuve claro: no podía permitir que volviera a reclutarme. Tenía que coger las riendas de esa vida de hormiga entre mis propias seis garras y evitar como fuera que la arpía se hiciera cargo de mi familia.
Y sólo había alguien que pudiera ayudarme: la hormiga reencarnada a la que la reina iba a ejecutar. Quizás ella sabía cómo puedes influir en la vida de las personas reales siendo una persona con forma de hormiga.
Así pues, arranqué a correr antes de que Krttx me echara el ojo encima, y comencé mi nueva vida.
Una vida en la que Giacomo Casanova interpretaría un papel esencial…
Reinhold Messner: es un alpinista italiano que se convirtió en la primera persona del mundo en escalar las 14 cumbres de más de 8000 metros, sin botellas de oxígeno.
muftí: Jurisconsulto musulmán, cuyas decisiones tienen fuerza de ley.
