Advertencia: Los personajes aquí mostrados son propiedad de Dreamworks y Willyam Joyce a excepción de los que no tengan relación alguna con las obras originales, esos son de mi autoría.
Aclaración: Los personajes del Origen de los Guardianes se quedaran con sus nombres en ingles
Inglés-Español
Jack Frost-Jack Frost
Sandman/Sandy-Meme
Toothiana/Tooth-Hada
Bunnymund/Bunny-Conejo
North-Norte
Pitch Black-Pitch Black
Aquí está el nuevo capítulo, espero que sea de su agrado.
Al final del capítulo explicare porque me tomo más tiempo de lo esperado el publicarlo.
Capítulo 5: Inicia el apocalipsis
Jamie se despertó temprano, tenía que ir a la escuela. Desganado, salió de su habitación y entro en la puerta de al lado. Donde se encontraba el baño, se cepillo los dientes, retorno a su habitación para quitarse el pijama y vestirse con una ropa más casual.
Bajo las escaleras hacia el comedor, ahí se encontraban su mamá, una mujer delgada de cabello castaño, amarrado en una cola de caballo, tenía ojos marrones que se ocultaban detrás de unos anteojos cuadrados. Su hermana menor, Sophie estaba sentada a la mesa, devorando un plato de cereal.
-Buenos días hijo.-Saludo la madre de Jamie-¿Listo para la escuela?
Jamie se limitó a asentir con la cabeza. Su mamá no le dio mayor importancia al comportamiento de su hijo, puesto que era lunes y al ser el inicio de la semana comprendía que su hijo tomase una actitud tan seria.
La mujer acompaño a sus hijos hasta la calle, y antes de marcharse se puso en cuclillas y se acercó al mayor de sus hijos.
-Sé que siempre te digo esto Jamie, pero tengan cuidado. Yo iré por ustedes.-Dijo la castaña mujer para después besar a Sophie en la frente y revolverle el cabello a su hijo.
Los Bennet tomaron caminos distintos, la madre se fue caminando a su trabajo y sus hijos a la escuela.
Jamie tomo la manita de Sophie y camino lentamente. Durante el trayecto Jamie se cuestionó varias cosas como, ¿por qué no había nevado en dos semanas? Aún era invierno, y en ese lapso de tiempo no había caído ni un solo copo de nieve del cielo, ¿sería que Jack les estuviese gastando una broma? Pero recordó que el joven guardián prefería una diversión distinta, ¿estaría ocupado? Eso no era posible, pues, incluso antes de que pudiese ver con sus propios ojos a los guardianes y a Jack, la nieve nunca había estado ausente en los inviernos pasados.
Jamie cruzo la calle con precaución, aferrándose a la mano de su hermana menor quien reía y daba brinquitos al caminar. El castaño retorno a sus pensamientos. El invierno era aburrido, la ausencia de Jack combinada con la falta tan inesperada de nieve lo hacían sentirse desganado y sin energías. Pero su tía, que los había visitado hacia poco tiempo, logro levantarle los ánimos durante un tiempo, él podía hablar con ella sobre los guardianes de forma divertida o seriamente, puesto que ella no solo prestaba total atención a lo que le decía, sino que también se unía a la plática, contando historias increíbles sobre hazañas cometidas por los guardianes de forma individual o formando equipo, aunque Jamie dudaba de la veracidad de los relatos y de vez en cuando trataba de aclarar sus dudas interrogando a Jack Frost, pero éste último no le prestaba atención y se ponía a jugar con sus amigos.
Jamie la llamaba "tía", aunque esa mujer no tenía relación familiar alguna con él o con su madre. Su mamá había conocido a su "tía" en la universidad y ambas se hicieron grandes amigas, su tía acudió a la boda de su mamá y al posterior divorció de ésta, apoyándola tanto moral cómo económicamente. Ellos habían pasado tantas cosas juntos, que la consideraban un miembro más de la familia. Se trataba de una mujer alegre, que siempre que los visitaba parecía traer dicha y alegría con ella, jugaba con ellos y mantenía conversaciones que aliviaban y tranquilizaban a la señora Bennet.
Jamie había charlado bastante con su tía sobre los guardianes desde que pudo verlos, y a ésta se le iluminaban los ojos cada vez que tocaban el tema, como un niño al que le dicen que se acerca la navidad. Su tía hablaba sobre cada uno de los guardianes de manera tan natural que incluso parecía conocerlos, pero Jamie sabía que los adultos no podían verlos; sin embargo, en ocasiones lo hacía dudar sobre su teoría de que ningún adulto puede ver a los guardianes.
Jamie salió de sus pensamientos para prestar su atención en la puerta de entrada a la escuela. Llevó a Sophie dentro, y la acompaño hasta su salón, después se encamino al suyo, donde se sentó en el pupitre de siempre. Sus amigos se encontraban en aulas distintas a la suya, así que no podía hablar con nadie de su salón de clases sobre los guardianes sin que se burlasen de él.
Jamie observo el exterior a través de una de las ventanas, fue en ese momento en el que se dio cuenta que todo se veía apagado, el sol brillaba con intensidad, pero el día era gris y opaco. Miro a su alrededor y pudo ver como una niña, que se encontraba cercana a él, derramaba una triste lágrima mientras sostenía con decepción un diente, que al parecer era de ella.
-No existe tal cosa como el hada de los dientes.-Dijo enojada la niña y arrojo el pequeño diente por la ventana.
Jamie estaba a punto de recriminarla por lo que hizo, pero fue detenido por el sonido de lo que él creyó, fue un disparo. Luego del sonido, toda la escuela adquirió un silencio sepulcral, siendo únicamente interrumpido por la respiración de los niños y de la profesora.
Dos disparos más se escucharon, y esta vez el sonido retumbo en toda la escuela, creando más incertidumbre y temor en los presentes.
La profesora, entre murmullos logro hacer que sus alumnos salieran de su trance, lideró al grupo fuera del salón, guiándolos hasta la salida.
Jamie no siguió al grupo ni a la profesora, se quedó ahí, en su pupitre, mirando un punto fijo en la nada. El miedo se apoderaba de él. Logró escuchar otra serie de disparos seguidos de gritos, tanto de adultos como de algún infante.
Jamie se levantó lentamente de su lugar, se quedó de pie un tiempo sin poder reaccionar, pero el mismo sonido de los disparos lo trajo de vuelta a la realidad. El castaño se llevó las temblorosas manos a la boca para ahogar un grito, unas lágrimas resbalaron por sus pálidas mejillas, se las limpio y miro detrás de él recordando el armario donde la profesora solía guardar enormes mapas y otro tipo de material para la clase.
Jamie caminó lentamente hacia el gran armario, todavía con las manos en la boca, abrió una de las puertecillas y después de entrar la cerro. Logro escuchar el eco de pasos provenientes del pasillo.
Más disparos rompieron el silencio, y de nuevo los gritos de miedo, de terror y de dolor se hicieron presentes. Hubo una pausa y el arma volvió a ser disparada muchas veces.
El silencio se hizo presente de nuevo. Pero Jamie logro escuchar algo que le helo la sangre e hizo que rompiera a llorar, el sonido de pasos aproximándose por el pasillo hasta su aula.
A través de las pequeñas rendijas de las puertas del armario, Jamie pudo ver a un hombre alto y corpulento entrar en el salón con una mirada seria y decidida, y una sonrisa que se esbozaba lentamente en su boca, llevaba una pistola en la mano. El hombre, lleno de sangre en el cuerpo, que no era precisamente suya, miro a todos lados, buscando algo o a alguien. Fue cuando el hombre poso su mirada en el armario, que Jamie pudo ver algo inusual en los ojos de aquella persona, los tenia rojos; podía ver sus pupilas, pero un rojo opaco se hacía presente en todo su globo ocular, casi ocultando el color blanco de la esclerótica*, y provocando que las pupilas se viesen negras.
Este inusual aspecto en el hombre desapareció poco a poco, y cuando en sus ojos desapareció todo indicio de algo rojizo, el hombre soltó el arma asustado, ésta cayó al suelo y aquel sujeto se arrodillo en el piso contemplando la sangre de su cuerpo y acto seguido comenzó a llorar ruidosamente, soltando alaridos de desesperación y tristeza. El hombre se llevó las manos a la cabeza, jalando su cabello con fuerza.
El tipo recordaba los gritos agonizantes de los profesores y las profesoras, al tiempo que éstos levantaban las manos en un intento inútil por protegerse. Pero lo que más acosaba su mente, eran las voces de los niños implorando piedad para luego ser reemplazadas por gritos de dolor, llenos de un terror inmenso.
El hombre tomo la pistola y lentamente coloco el cañón de la misma dentro de su boca.
Jamie estaba completamente en shock, por lo que no pudo desviar la mirada, cuando el hombre haló del gatillo y la bala atravesó su nuca. La sangre salpico las paredes y el hombre cayó al piso, retorciéndose de una forma horrible para después dejar de moverse.
Jamie pudo escuchar a lo lejos el sonido de las sirenas provenientes de las ambulancias y de las patrullas de la policía. El castaño logro ver como una nube de un color rojo intenso, salía del pecho del cuerpo inerte del hombre, la nube se elevó y salió por la ventana.
La nube se dirigía devuelta con su amo, recordando las órdenes que se le habían dado:
Hacer que un hombre recto y justo cometiese un acto de maldad pura.
Y así como el hombre en la escuela de Burgess, muchas personas alrededor del mundo, que gozaban de una gran reputación por actos bondadosos cometidos en el pasado, ahora cometían actos de maldad sin miramientos, sin importarles los demás, dañando e incluso tomando las vidas de hombres, mujeres, niños y ancianos.
-o-
Costas de Cancún, México
Verónica Summer* estaba cerrando una pequeña mochila en la que había guardado una variedad de cosas entre las que se encontraba una lista de órdenes que le había encomendado la Luna.
Verónica tenía un aspecto juvenil, poseía una piel morena y bronceada, su atuendo era una falda de color café y una camisa de manga larga color blanco, su cabello era largo, rizado y de color negro. Poseía un largo callado de madera blanca, que tenía en la punta una piedra de cuarzo.
Ella era el espíritu del verano, y hacía poco más de cuatro días el Hombre de la Luna había hecho contacto con ella, informándole que había sido elegida como nueva guardiana. En un principio la noticia fue algo sorpresiva pero luego se hizo confusa, puesto que el Hombre de la Luna le dijo que la situación en todo el mundo no solamente se había vuelto crítica, sino que ahora estaba en un punto sin retorno. Y ahora era su responsabilidad, proteger a los niños del mundo de una nueva amenaza, pero no fue informada de que se trataba.
A Verónica no le gusto la forma en que el Hombre de la Luna le dijo que ahora era su responsabilidad. Pareciera que ella era la única guardiana. La joven guardiana conocía a Jack Frost desde hacía tiempo, pero no le agradaba ya que el joven guardián solía burlarse de ella por ser veinte años menor que él. Pero debido a que el Hombre de la Luna no había mencionado a Jack ni al resto de los guardianes, se preocupó por el albino.
Verónica no le dio más vueltas al asunto, pues tenía que cumplir con órdenes urgentes. La joven guardiana silbo una corta pero dulce melodía, y después de hacerlo una veloz nube bajo del cielo y se posó en el piso junto a ella. Verónica estaba a punto de partir pero sintió una presencia detrás de ella y se dio media vuelta con rapidez, en guardia y aferrándose con firmeza a su callado.
Frente a ella se encontraba un ser enorme, su cuerpo estaba compuesto en su totalidad de una nube negra que parecía ser empujada por el viento pero que regresaba inmediatamente a su lugar. Podía distinguir entre la enorme nube distintos aspectos de un ser humano, como un rostro, unos brazos y un par de largas piernas, y si los cálculos de Verónica no eran erróneos aquel extraño hombre debía medir dos metros y medio, o incluso un poco más. Pero lo que más la sorprendió fueron los ojos de aquel ente, pues las pupilas eran de un color rojo intenso y brillaban como un par de luminosas linternas.
El aire se hizo más pesado y el cielo se nublo, dejando el lugar casi en completa oscuridad, el hombre irradiaba un aura oscura y tétrica, su sola presencia fu capaz de hacer caer de rodillas a Verónica.
-¿Quién eres?-Dijo Verónica tratando de sonar intimidante pero su voz era temblorosa.
El inmenso hombre se acercó un poco a ella, parecía tener las manos detrás de su espalda.
-Gusto en conocerte Verónica Summer-La voz de aquel ser se introdujo en los oídos de la joven guardiana de una forma violenta, retumbando en sus tímpanos, golpeando su mente y desgarrando su alma-Yo soy Maldad.
Verónica soltó su callado y se llevó las manos a los oídos, pues con cada palabra que el hombre pronunciaba, éstos le ardían de una forma indescriptible y la voz le provocaba un dolor de cabeza inmenso, al punto de que sentía que iba a estallar.
-¡Déjame en paz! ¡Vete!-Grito Verónica a todo pulmón.
La joven guardiana sintió como las manos se le humedecían, y al ponerlas frente a ella pudo ver que estaban cubiertas de sangre.
-Posees algo que me es de suma importancia Verónica-Dijo serenamente Maldad- Eres parte de los espíritus de las cuatro estaciones, pero también eres una guardiana. Junta ambas partes y como resultado obtienes una gran cantidad de energía. Por supuesto que no se iguala a la de los otros guardianes… pero ellos ya están muertos.
Verónica sentía un zumbido en ambos oídos, tenía los tímpanos reventados, y a pesar de esto escuchaba la voz de Maldad a la perfección. La terrible noticia la dejo atónita, y tan sorprendida que por un momento olvido su dolor.
-La explosión debió matarlos. Por lo que me dijeron, ellos solían ser buenas personas. Asesinar a los guardianes no habría sido mi primera acción, pero aquí en el mundo real hay que tomar decisiones horribles para asegurar la propia supervivencia. Es una lástima.
Maldad estiro su brazo cuan largo era, abrió su mano y aproximo el dedo índice de la misma hacia la frente de la joven guardiana.
Verónica contemplaba como el dedo de Maldad se aproximaba hacia su frente. La joven guardiana entonces, dejo ir un desgarrador grito de dolor, Verónica podía sentir como Maldad la tocaba sin siquiera posar su dedo sobre el cuerpo de ella.
Verónica Summer gritaba de dolor, pues sentía como aquello que la volvía un espíritu inmortal, aquello que la hacía una guardiana, su ser, su energía le estaba siendo arrebatada de una forma lenta y muy dolorosa. El dolor era tal que no sólo habría bastado para dejar inconsciente a la joven guardiana, sino que la habría matado. Pero Maldad no quería que ella muriera… aún.
Finalmente el dedo de Maldad entro en contacto con la suave piel de Verónica, y ésta al sentirlo dejo de gritar, no se movía ni para parpadear o respirar. El cuerpo del espíritu del verano ardió en llamas y éstas la consumieron en pocos segundos.
Verónica Summer, la más reciente guardiana había sido despojada de su poder y asesinada posteriormente. Todo eso por un mismo artífice, Maldad.
-Patético- Dijo Maldad serenamente al tiempo contemplaba su mano- Su poder y energía no es nada comparado con el que poseían los fallecidos guardianes.
Maldad fijo su vista en el blanco callado que estaba a un costado de un puñado de cenizas que solían ser Verónica Summer. El gigantesco hombre contemplo el artefacto por unos momentos y después piso con poca fuerza la piedra de cuarzo la cual se hizo añicos.
Maldad alzo la vista al cielo, observando a la Luna.
-No me mires así Manny, pudiste detenerme hace bastantes años. Pero en cambio decidiste encerrarme en una celda aislada del mundo. Ahora que soy libre no tendré piedad, los espíritus y los guardianes son sólo el principio, después de que consuma a todos ellos, les seguirán aquellos que aprecias incluso más que a tu propia vida: los niños.
"Destruiré el mundo que tú y Madre Naturaleza se han esforzado tanto por construir y proteger durante milenios, y después de eso creare uno a mi imagen. Ya no hay nada que puedan hacer, el proceso ya lo he comenzado y sólo es cuestión de tiempo. Elige a todos los espíritus que quieras para que se conviertan en guardianes, no me importa, sólo los enviaras a su perdición. De hecho mis heraldos ya están asesinando a varios de ellos mientras hablamos. El final de tú era, marcara el inicio de la mía, espero que estés listo para morir."
Maldad seguía con su porte calmado y sereno, mientras que la Luna perdía cada vez más brillo.
Fin del capítulo. Gracias a todos por leer, espero que les haya gustado. Se aceptan comentarios, criticas, sugerencias, etc.
1* La esclerótica es la parte blanca del ojo
2* Summer es verano en inglés.
Vaya, este capítulo me tomo más tiempo llevarlo a cabo(a pesar de que es algo corto) porque me debatí bastante el hecho de que Jamie apareciera en la historia pero al final decidí que sí debía hacerlo puesto que la trama necesita un punto de perspectiva humano y no sólo de espíritus y/o seres inmortales. Espero que lo comprendan.
Cambiando de tema. Quiero dar gracias a las personas que comentan: Sasha y Rexlan123 pues sus comentarios me inspiran a seguir y son la razón de que los capítulos lleguen con relativa rapidez. Mis más sinceros agradecimientos.
Lectores. Siéntanse en total libertad de comentar si así lo desean.
Saludos :)
