Advertencia: Los personajes aquí mostrados son propiedad de Dreamworks y Willyam Joyce a excepción de los que no tengan relación alguna con las obras originales, esos son de mi autoría.

Aclaración: Los personajes de El Origen de los Guardianes se quedaran con sus nombres en ingles

Inglés-Español

Jack Frost-Jack Frost

Sandman/Sandy-Meme

Toothiana/Tooth-Hada

Bunnymund/Bunny-Conejo

North-Norte

Pitch Black-Pitch Black

Aquí está el nuevo capítulo espero que les guste.

Nota: En este capítulo les describiré un poco de la historia del Caballero Blanco como premio de consolación y como disculpas por el capítulo de relleno que hice, pero también habrá otras sorpresas, espero que lo disfruten.

Capítulo 11: Un amparo para los heridos

Caballero Blanco P.D.V. (Punto de vista) 1050 A.C. (Antes de Cristo)

-¿Qué te dijo tu padre?-Me pregunto mamá quien utilizaba un ramita para dar vueltas al líquido que estaba en el interior de una honda piedra. Yo sólo la mire con mis ojos anegados en lágrimas. Mi madre era una mujer de mediana estatura, ojos grises y largos cabellos castaños. Se me acerco y me abrazo al tiempo que me decía con dulzura.- Mi niña, han pasado ya 19 inviernos desde la primera vez que viste un amanecer. El juicio de tu padre pudo llegar a ti en las vísperas de tus 10 inviernos con nosotros, deberías estar agradecida de su decisión, puesto que ningún hombre te ha puesto un dedo encima nunca.

-Pero madre, él me dijo que debía darle hijos a mi hermano.-Conteste entre sollozos y mi voz temblorosa.- No sé porque, pero siento que no está bien. No es correcto.

-Eres hermosa mi niña, inteligente y sabes preparar el alimento de una forma maravillosa. Superas por mucho a todas las mujeres del clan.-Me dijo mi madre sin romper el abrazo, después me beso en la cabeza y continuó.- Tu hermano es el hombre más fuerte, incluso más que tu padre. Es valiente, cazar es tan fácil para él como dormir, y es muy apuesto. Tu padre vio las grandes cualidades de ambos y quiere ver a un bebé extraordinario nacer de ustedes dos.

Me aparte de mi madre y corrí lo más rápido que pude, dejando que el llanto se apoderase de mí. Corrí y corrí hasta que unos fuertes brazos me sujetaron por la cintura y me elevaron en el aire, llevándome al interior del espeso bosque. Patalee y ofrecí resistencia pero aquella persona no cedía ni un poco. Pronto abandoné mis intentos de escape cuando mis descalzos pies volvieron a tocar el suelo, me di media vuelta. Frente a mí estaba un hombre de piel blanquecina como la mía, ojos azabaches y cabello negro: mi hermano mantenía una sonrisa divertida.

-Me asustaste.-Dije, al tiempo que yo sonreía.- ¿Qué hacemos aquí?

-Sígueme.-Fue la respuesta que obtuve mientras mi hermano me tomaba de la muñeca y avanzaba a grandes zancadas. Nos detuvimos a unos pasos de un casi congelado lago.- Ven, siéntate y observa.

Obedecí la orden y me puse en cuclillas a un lado de mi hermano. Juntos nos acercamos al lago y lo que vi me aterrorizo y salte hacia atrás, respirando con dificultad.

-Tranquila, tranquila.-Me decía mi hermano tomando mi rostro entre sus manos.- Eres tú, pero no eres tú. Es algo confuso pero maravilloso. Acércate y observa de nuevo.

Volví a posar mi vista en el agua, confiando en mi hermano, ahí estaba una mujer de largo cabello castaño y ojos grises, de piel pálida y labios pequeños que me regresaba la mirada. Lleve una de mis manos a mi rostro y la mujer en el agua hizo lo mismo. Repetí la acción muchas veces. Pronto comencé a reír y hacer toda clase de movimientos y gestos los cuales imitaba la mujer del agua.

-Es asombroso.-Dije esbozando una amplia sonrisa.- ¿Cuándo lo descubriste?

-Ayer.-Respondió mi hermano sonriente, pero su sonrisa se borró cuando examino mi rostro con detenimiento.- Tu nariz esta roja, estuviste llorando, ¿Te dijo lo que creo que te dijo?

-Él… él…-No pude continuar y abrace a mi hermano, rompiendo a llorar, él me abrazo y acaricio mi largo cabello. Con él me sentía segura, mi hermano era la única persona en la que yo confiaba. Pero lo que nuestro padre había dispuesto para nosotros yo no lo quería hacer, estaba mal, de alguna manera yo sabía que estaba mal. Y presentía que mi hermano mayor me comprendería.- Quiere… quiere que yo dé a luz a hijos tuyos.

-Lo sé, él me dijo que quería al bebé cuanto antes.-Mire a los ojos a mi hermano y por un momento dude de él.- Pero no quiero hacerlo, no es correcto, yo lo siento de esa forma. Aunque contradecir la palabra de padre provocara su ira y buscara matarnos a los dos.

-¿Qué haremos entonces?-Pregunte al tiempo que secaba mis lágrimas, pensando por un momento que huir sería la mejor opción. Pero el invierno ya se cernía sobre nosotros y nunca podríamos sobrevivir por nuestra cuenta al aplastante frío que nos esperaba.

-No lo sé.-Dijo al fin mi hermano con consternación.- Ya pensaremos en algo. Volvamos al campamento.

Una semana después

El dolor era enorme, podía sentir como algunos mechones de mi cabello se desprendían de mi cabeza.

Mi padre me tomaba de mi largo cabello y me arrastraba con fuerza maldiciendo entre dientes y en la otra mano tenía su arco. Me lanzo contra el suelo y cuando trate de verlo a los ojos me dio una bofetada que me derribo por completo.

-¡Te protegí durante años! Y ahora me desobedeces.-Bramo mi padre. Acto seguido me dio una fuerte patada en las costillas con sus botas hechas de pieles de animales.- Tú y tu hermano son una vergüenza para mí.- Mi hermano, ¿Dónde estás? La última vez que lo vi, otros hombres intentaban matarlo. Y yo aquí, a merced de mi padre, indefensa ante aquel que me dio cuidado durante toda mi vida y ahora me lastimaba sin dudarlo.- Si tu hermano no está dispuesto a arrebatarte tu pureza y recibir un bebé de ti, entonces yo lo haré.- Mi padre se abalanzo sobre mí, aplastando mi cuerpo con el suyo y despojándome de las pieles que cubrían mi cuerpo.

-¡NO! ¡NO! ¡NO!- Fue lo único que podía decir mientras poco a poco quedaba desnuda. Mi padre se cansó de esa labor y decidió liberar su erección para violarme, pero tome ventaja de su distracción y tome una roca que estaba cerca de mí y se la estrelle en el rostro.

Me puse en pie, corrí y corrí, lo más rápido que podía, dándole nula importancia al frío causado por mi semi desnudez. Mi escape fue interrumpido, me detuve en seco cuando sentí un ardor recorrer mi espalda y mi pecho y después el frío se hizo presente acompañado de una extraña humedad. Mire mi pecho y vi la punta de un flecha atravesándome y dejando salir mi sangre.

Me caí, no podía moverme. Mi padre se me acerco con una piedra en la mano y me golpeo con ella el rostro una vez, dos veces, tres, cuatro. No se detuvo, el ardor y el dolor eran insoportables pero nada podía yo hacer. Nunca pude hacer algo por mí misma, siempre había dependido de otros para sobrevivir y ahora yo estaba sola, recibiendo el castigo de mi padre quien seguía moliendo mi rostro a golpes.

El ataque se detuvo no sé por qué, pero me arrastre lejos con la vista nublada y escupiendo sangre por la boca. El dolor era inmenso pero no quería morir. Mis oídos me zumbaban y no podía escuchar sonido alguno. Me arrastre dejando un camino de sangre a mi paso. Llegue a un pequeño lago congelado y me detuve a mirar el hielo, ahí estaba una mujer con el rostro desfigurado, lleno de golpes y moretones, los labios hinchados y profundas cortadas por las cuales brotaba la sangre sin parar.

-¡HERMANA! ¡NO! ¡TÚ NO!-Era la voz de mi hermano, llena de tristeza y desesperanza. Mi hermano me dio vuelta y me miro, él tenía algunos golpes pero se veía bien y eso era todo lo que me importaba en ese momento: el bienestar de mi hermano, la única persona con la que alguna vez me encariñe y la única que se ganó mi confianza. Me sentí terrible al verlo llorar mientras me sostenía entre sus brazos bañados en sangre que no era suya. No quería dejarlo solo, yo era la única amiga que él tuvo, la única persona en quien confío y ahora yo estaba por morir, lo presentía pues mi cuerpo estaba débil y mis ojos se cerraban lentamente.

-T-te qui-quiero hermano.-Fue lo único que logre decir antes de darle un último vistazo al cielo en donde se encontraba la Luna llena, brillando con intensidad. Pareciera que estuviera observándonos, esperando algo.

Mis ojos se cerraron y no sentí más dolor.

Me desperté con brusquedad, inhalando grandes bocanadas de aire, sintiendo alivio. Lo primero que pensé fue en mi hermano, ya no estaba ahí, se había ido. Después miré el hielo que cubría el lago y observe a la mujer en él, ya no tenía herida alguna, eso me alivio y me extraño a la vez. La flecha en mi pecho había desparecido y con ella la herida.

Me puse en pie y miré al cielo, a la Luna que seguía brillando con una resplandeciente luz, iluminando a mí alrededor. Caminé y me encontré con el cadáver de mi padre, repleto de sangre y un cuchillo de hueso enterrado en su pecho. No sentí odio hacía él pero tampoco lástima y me aleje buscando el campamento del clan.

Busqué a mi madre y a mi hermano, pero sólo encontré los cuerpos sin vida de los hombres que se enfrentaron a mi hermano.

Me sentí feliz de no verlos y a la vez triste. Se habían ido pero eso quería decir que seguían con vida y yo, de alguna manera inexplicable, también lo estaba.

Observe a la Luna de nuevo buscando respuestas y de pronto su luz me cubrió, dejándome a ciegas por un momento. Cuando la luz se fue yo estaba vestida con suaves ropas blancas y un cinturón negro en el que descansaba una funda de la cual sobresalía una empuñadura, la tome y la jale sacando de la funda un artefacto extraño, muy largo y que al tocarlo me corto el dedo. Sostuve el artefacto un tiempo y lo regrese a su lugar.

Comencé a caminar, en busca de mi hermano. Debía encontrarlo cuanto antes y sacarlo de su tristeza.

Fin P.D.V

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Actualidad

El Caballero Blanco despertó sudando frío y con el corazón agitado, había tenido un sueño, no una pesadilla, sino un recuerdo de su pasado, la forma en que fue asesinada y su resurrección bajo la luz de Luna. No le agradaban esa clase de sueños, prefería dejar atrás su pasado y concentrarse en el presente.

La castaña se levantó de la cama, aún tenía puesta la armadura, se dirigió a la salida de la enfermería. La madriguera era iluminada por un delgado hilo de luz proveniente del cielo matinal.

La ojigris observo la tranquilidad del hogar del pooka, el pasto meciéndose levemente, el aroma a chocolate, los huevos que parecían dormitar. Entonces vio algo que no encajaba: Jack Frost estaba de pie en la cima de una de las pequeñas montañas de la Madriguera.

La castaña subió la montaña por una de las pendientes y se puso a un lado del albino.

-¿Problemas para dormir?-Pregunto la castaña cruzándose de brazos.

-Blanco, que sorpresa.-Dijo Jack viendo de reojo a la castaña.- Tuve un sueño extraño eso es todo, ¿me creerás si te digo que escuche tu voz en un sueño antes de conocerte?

-Por supuesto, estoy al tanto de eso. Hombre de la Luna te dio ese sueño como una señal de mi llegada.-Respondió la castaña.

-Hoy es el día.

-Vaya que sí. Será mejor que despierte a los demás, ésta persona suele ser muy puntual.

-Blanco, ¿por qué tu actitud tan fría? Quiero decir. Has expresado que no te importa nuestra salud ni nuestra confianza, ¿a qué se debe?

-Tengo un pasado en el que el mundo me aplasto con crueldad. La única manera de evitar eso es convertirme en una persona peor. Le he negado vasos de agua a muertos de sed, he asesinado inocentes por venganza. Fui lastimada y ahora lastimo a los demás para asegurar mi propio bienestar.-Contestó la ojigris con total naturalidad.

-¿Cómo te lastimo el mundo? ¿Fueron acaso los mil años de soledad?

-Eso sólo es la punta del iceberg. Te contaré como fue que morí: Mi propio padre intento violarme, yo escape, él me atravesó el pecho con una flecha y me molió el rostro a golpes. La falta de sangré me mato.

Jack guardó silencio, era la primera vez que la castaña le contaba cosas personales pero jamás creyó que sus razones fueran tan duras.

-Gracias… por confiar en mí.-Dijo Jack.

-No lo hice. Mis verdaderos secretos los guardo con mucho recelo.-Expreso la castaña y se retiró.

Al poco rato todos los guardianes, incluso North, se reunían en medio del verde campo de la Madriguera. Preguntándose el porqué de esa reunión.

-Muy bien guardianes.-Llamo la castaña recibiendo la mirada de los cinco.- Debo advertirles que tendremos una nueva persona acompañándonos durante un corto periodo de tiempo.

-¿Por qué "advertir"?-Pregunto Tooth confundida.

-Ésta persona es un tanto…especial. Necesitarán de toda la paciencia que puedan reunir, no se alteren y nunca se atrevan a tocar el tema de la cordura en su presencia.

-¿Por qué vendrá aquí? ¿Cuál es su propósito?-Pregunto Bunny ansioso.

-Ayudara a North a recuperar su memoria.-Respondió la ojigris.- Y tal vez ayude con otras cosas.

-Mucho gusto, mi nombre es Nicolas.-Se presentó North ante Sandy, tendiéndole una mano.

Antes de que alguien más pudiese decir algo, desde uno de los túneles de la Madriguera, se escuchó el eco de los cascos de un caballo. El eco se aproximaba cada vez más y todos, a excepción de la castaña, estaban nerviosos.

-Todos, conozcan al Caballero Verde.-Dijo la castaña al tiempo que un caballo de pelaje azabache ingresaba en la Madriguera y en la montura iba sentada una mujer joven de largo cabellos negro y ojos castaños. Se apio del caballo centrando su atención en un pequeño costal que tenía amarrado a la cintura. La mujer vestía una armadura totalmente idéntica a la de la castaña, con la diferencia que ésta era de un color verde opaco.

-Más vale que sea bueno Blanco, porque últimamente he estado bastante ocupada con…

-¡Verde!-Interrumpió la castaña a la recién llegada y recibiendo una mirada expectante de ésta.- Creo que ya conoces a…

-¡OH POR LA LUNA! ¡SON LOS GUARDIANES!-La recién llegada grito de emoción y corrió hacia Bunny.- ¡NO PUEDO CERRLO! ¡POR FIN LOS CONOZCO! Bueno, oficialmente. Tú eres E. Aster Bunnymund, guardián de la esperanza ¡ERES TAN TIERNO!-Verde abrazo a Bunny y le jalo las orejas, riendo de diversión mientras lo hacía. Después se lanzó sobre North y también lo abrazo y le dio unos golpecitos en la panza.- Nicolas St. North, guardián del asombro, también conocido como Santa Claus ¡SOY TU MAYOR FAN!-La ojiazul corrió hacia Sandy y lo elevo en el aire con un fuerte y asfixiante abrazo.- Sanderson Mansnoozie, guardián de los sueños, ex piloto de estrella fugaz y el hombrecito ¡MAS TIERNO QUE CONOZCO! Sin mencionar lindo y divertido.-Sandy quedo totalmente fuera de sí. La mujer corrió hacia Jack y dio un alarido de emoción acompañado de una risa nerviosa y una amplia sonrisa.- Jackson Overland Frost. Hola Jack, he oído hablar mucho sobre ti y de tu piel.

-¿Mi…mi qué?-Dijo Jack confundido y sorprendido a la vez por la actitud tan desenfrenada y alegre de la recién llegada.

-¡Abre bien!-Dicho esto, Verde bajo la cremallera del suéter de Jack y con rapidez se retiró el guante de su mano derecha y exploro con ella el delgado abdomen del albino y su pecho.- De verdad es tan blanca como la nieve recién caída del cielo y también igual de fría.-Pronuncio estas palabras con un dejo de satisfacción y bajo su mano hasta los pantalones del joven guardián, tratando de desabotonarlos.

-Oye, basta.-Dijo Jack apartando las manos de la mujer. Ésta simplemente soltó una divertida carcajada y se dirigió con Tooth.

-Toothiana, guardiana de las memorias.-Verde abrazo a Tooth y rozo con sus labios los de la guardiana para después reír desenfrenadamente y dejar a Tooth en completa confusión y roja como tomate.

-Verde tranquilízate.-Ordeno la castaña. La ojiazul se acercó a ella y se aferró a su brazo mientras mantenía una sonrisa de oreja a oreja.

-No puedo creerlo ¡CONOCÍ A LOS GUARDIANES!-Vitoreo la mujer y volvió a carcajear incontrolablemente.- Me hubieras dicho antes que estaba visitando la Madriguera y hubiese venido con ropa más adecuada.

-Sí te lo dije.-Replico la castaña, cerrando los ojos y respirando hondo para no perder la cordura.

Los guardianes estaban en completo shock, sin creer que la mujer que tenían enfrente pudiese estar tan emocionada como un niño por conocerlos.

-Ten come esto.-Ofreció Verde a Jack una pequeña planta de un tallo largo y tubular.- Aliviara el dolor de tu brazo para siempre.

Jack busco una respuesta en la castaña, ésta asintió y el albino ingirió la planta. La recién llegada lo señalo con el dedo y comenzó a reír de una forma maniática.

-Debí decirte que el efecto secundario de esa planta es enfermar de cólera a quien la consume.-Dicho esto, Jack logró escuchar el rugir de su estómago y a él llego, de súbito, una aplastante necesidad por defecar. El joven guardián salió corriendo rumbo a la enfermería.

-¿Qué es tan gracioso? Acabas de enfermarlo.-Dijo Bunny sin comprender el porqué de las carcajadas de Verde.

-Es que…-Verde lloraba de la risa y le tomo un tiempo articular palabra alguna.- Lo divertido de la planta es que nunca sabes si estarás enfermo por cinco minutos o por una semana.- La ojiazul se desplomo en el piso de la risa y comenzó a patalear mientras reía.

De un salto, Verde se puso en pie y mostro a los guardianes lo que parecía ser una raíz del tamaño de una pelota y tan redonda como una.

-Acérquense, acérquense.-Decía Verde. Los guardianes lentamente se aproximaron a la enorme raíz que la ojiazul sostenía con una mano.- No tengan miedo, acérquense.

Los guardianes tenían los rostros muy cercanos a la raíz cuando ésta estallo sin previo aviso, dejando en el aire una estela de un polvo amarillento. Los cuatro guardianes comenzaron a rascarse por todo el cuerpo sin parar.

-¿Qué nos hiciste?-Exigió saber Tooth el tiempo que enterraba sus uñas en su piel para mitigar la comezón.

-¡Cayeron!-Bramo Verde sin parar de carcajear.- Esa es una raíz que se defiende soltando esporas que crean una comezón terrible, pero no se preocupen tengo el antídoto.- Verde fue hasta su caballo y regreso con una cubeta a rebosar de un líquido amarillento con el cual baño a los guardianes.- Orina de rinoceronte, la única forma de terminar con la comezón.

A Bunny le dieron arcadas, al igual que Tooth y Sandy. North no pudo resistir el asco y vómito la cena. El Caballero Verde no paraba de reír y de burlarse de los guardianes.

-¡Estás loca!-Grito Bunny.

El pooka fue derribado por un puñetazo que recibió en la cabeza por parte de Verde quien había dejado de reír y se mostraba seria y muy enojada.

-Eres un grosero.-Dijo Verde indignada para después sonreír.- Pero tienes razón, la cordura no es lo mío.

-Verde ya es suficiente.-Bramo la castaña sin moverse de su lugar.- Viniste a ayudar no a jugar bromas.

-¡Sí mi capitana!-Dijo Verde con un saludo militar y después volvió a reír sin control. La ojiazul cerró su mano derecha y de ella emergió un halo de luz verde. Avanzo lentamente hacía North y le coloco la mano sobre la frente. El líder de los guardianes se desmayó y Verde dejo ir una risotada.

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Salummiprus Nucibtiru

-No estaba ahí mí…señor.-Dijo Pitch con desprecio.

-¿Estás seguro? Ese es el punto más alto de éste planeta.-Dijo Maldad desde su trono.

-Totalmente seguro. La espada no se encontraba allí.-Explico Pitch.- Tal vez ni siquiera está en la Tierra.

Maldad medito por un tiempo. Había enviado a Pitch Black al Himalaya en busca de "El azote de los Zar", la espada utilizada por el Zar Luna para encerrarlo en su prisión en el pasado. Esa era un arma de un poder mágico muy grande, era de hecho, la única arma existente que podía darle muerte. Y para evitar algún contratiempo con la espada, pensaba en destruirla. Pero los sitios dónde buscar se le acababan y esto lejos de ser bueno, daba a pensar que la espada ni siquiera estuviese en el planeta.

-No importa. Te tengo una misión nueva, estoy seguro de que te encantara.-Dijo Maldad.- Acompañaras a mis heraldos en la captura de los guardianes y si tienen éxito te aseguro que todo lo que se te ha prometido se hará realidad, Pitch Black.

Pitch sonrió maliciosamente ante las palabras de Maldad. El rey de las pesadillas conocía bien la espada que Maldad buscaba, naturalmente, no le revelaría un dato muy importante: la espada había sido rota en varios pedazos y éstos fueron desperdigados.

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La Madriguera

Los guardianes, incluyendo a Jack quien se había recuperado del cólera, se encontraban hablando con North, contándole todo acerca de lo que había sucedido en todo el tiempo en que estuvo en coma y con problemas de memoria.

-¿De verdad eres un Caballero de la Luna?-Pregunto North a la castaña quien lo miraba con seriedad.

-Así es.-Fue la simple respuesta de la ojigris.

-No puedo creerlo. Salvaste la vida de mis amigos, estamos en deuda contigo.-Dijo North jovialmente.- ¿Tú me sanaste, me devolviste a la normalidad?

-Por supuesto que fui yo, ¿quién más si no era yo?-Dijo Verde con una simpática sonrisa.- A propósito, deberían tomar una ducha, apestan a pipí de rinoceronte.

Los guardianes rodaron los ojos, pero la ojiazul tenía razón respecto al mal olor y se retiraron a las duchas de la enfermería.

-Caballero Verde.-Dijo Jack.- Gracias por curarlo. Pero no hagas cosas extrañas de nuevo por favor.

-No te preocupes.-Dijo Verde con una pequeña risa.- Fue la emoción de verlos a todos ustedes.

-Bueno, Verde, ¿recuerdas lo que hablamos sobre Jack?-Pregunto la castaña a su compañera.

-¡Es cierto!-Dijo Verde.-Te tengo una sorpresa Jack, no será precisamente agradable, pero estoy segura de que te hará feliz dentro de un tiempo.

La ojiazul se encamino hasta su caballo y regreso cargando un paquete envuelto en telas negras. Lo desenvolvió con cuidado y mostró un brazo amputado.

-Es tu brazo, lo recupere.-Dijo Verde muy orgullosa de sí misma.- Puedo volver a unirlo a ti si quieres.

-Sí quiero.-Dijo Jack un tanto confundido.

-Muy bien, quítate el suéter.-Ordeno Verde. Jack obedeció y dejo desnudo su torso.- Quizá quieras cerrar los ojos.

Verde unió el brazo amputado al muñón de la extremidad restante del albino. Nuevamente de su mano desnuda emergió una luz verde y cubrió con ella la unión. La luz se hizo incandescente, cegando al albino.

-Ya está.-Anunció Verde una vez que la luz se apagó.- No te precipites, abre y cierra, haz ejercicios, levanta peso y exponla a distintas temperaturas, no exageres.

A Jack se le humedecieron los ojos cuando vio su extremidad completa de nuevo, y no sólo estaba completa, sino que podía sentirla como parte de su cuerpo una vez más.

-Yo… no sé qué decir.-Dijo Jack al borde del llanto y con ayuda de la castaña vistiéndose el suéter azul.

-No digas nada, el placer es mío.-Contesto Verde con una cálida sonrisa.- Dentro de poco tú y yo jugaremos fuercitas.-Bromeo la ojiazul.

-¿Cómo lo hiciste?-Pregunto Jack mientras cerraba y abría la mano con calma.

-Hombre de la Luna y Madre Naturaleza me dotaron de una poderosa habilidad: puedo curar casi todo.-Dijo Verde con una sonrisa.

-Ella le regalo el ungüento North.-Explico la castaña.- Naturalmente lo hizo desde el anonimato.

-Iré a contarles a los demás.-Dijo Jack antes de marcharse.

-Blanco, amiga mía, ¿cuánto tiempo paso desde la última vez que nos vimos?-Pregunto Verde cruzándose de brazos al igual que su compañera.

-Diez años.-Respondió la castaña esbozando una sonrisa.- Me alegra verte de nuevo Verde.

-La situación empeora Blanco.-Dijo Verde con total seriedad.- Maldad ha corrompido el reino de Punjam Hy Loo. Ahora es un lugar infecto y repleto de las Furias.

-¿Cuántos tiene? ¿Qué tan grande es su ejército?-Pregunto la castaña.

-Conté a unos cuantos, pero hay muchos más.-Dijo Verde.- Veinte veintenas contadas cinco veces más cinco.

-¿Maldad?

-Nuestras sospechas fueron acertadas, está débil el bloqueo que mantiene sobre Manny no es tan fuerte como antes. Ante esto Multicolor decidió reunir al Concilio Lunar.

-¿Cuándo está programada la junta?

-Mañana. Multicolor no quiere arriesgarse a perder la oportunidad de hacer contacto con el Zar. Todos estarán ahí.

-Será interesante, han transcurrido siglos desde la última vez que todos los Caballeros nos reunimos.

-¿Todo bien con los guardianes?

-Preguntan demasiado, más acerca de mí.

-¿Qué esperabas? Tú siempre tan misteriosa, me tomó doscientos años ganarme tu confianza y tu amistad.

-No confío en ella.-Dijo Bunny mientras secaba su pelaje con una toalla.

-Tú no confías en nadie.-Replico Jack moviendo su recién recuperado brazo en círculos.- Ella me regreso mi brazo.

-Y a mí mi memoria.-Añadió North al tiempo que se vestía con su ropa habitual.- ¿Por qué los conejos son tan desconfiados?

-¿Y por qué ustedes son tan confiados?-Espeto el pooka.

-Blanco me dijo que Verde era de confiar.-Dijo Jack ahora abriendo y cerrando la mano.- Yo le creo.

-¡Esta loca!-Bramo Bunny.

-Es un Caballero de la Luna.-Repuso North.- Ahora mismo, nos conviene tenerlos por aquí.

En ese momento las dos guerreras entraron en la habitación acompañadas por Tooth quien le dirigió una pequeña sonrisa al joven guardián.

-Justo estábamos hablando de ti.-Dijo Bunny señalando a la ojiazul con el dedo.

-¿De verdad?-Dijo Verde con una sonrisa de oreja a oreja.

-Supongo que tú también tienes tus "secretos".-Dijo Bunny con tono despectivo.

-No, yo soy un libro abierto.-Dijo la pelinegra con una amplia sonrisa.- Mi nombre real es Berenice fui violada y asesinada a los 18 años de edad. Durante una etapa de mi vida pase mil años sin tener contacto con nadie, he intentado suicidarme cinco veces pero alguien siempre frustraba esos intentos. Mi pasa tiempo favorito es conocer personas alrededor del mundo y volar.

Todos quedaron sorprendidos ante las palabras de Berenice, a excepción de la castaña.

-Lamento lo que te paso.-Dijo Bunny con un dejo de culpabilidad.

-No lo hagas, ya lo supere.-Contesto Berenice con una enorme sonrisa.- Ya les conté todo lo importante sobre mí, ahora pasemos al siguiente tema: Maldad.

-Ayudaremos.-Ofreció North sin pensarlo provocando una carcajada de Berenice.

-Dijiste… ja, ja, ja, ja.-Berenice no paraba de reír.- Dijiste ayudar. Lamento tener que darte esta noticia, guardián, pero esta no es su pelea.

-Ya discutimos esto con Blanco.-Replico Jack.- Maldad lo convirtió en nuestra pelea desde el momento en que destruyo el hogar de North e invadió el palacio de Tooth.

-Son unos ignorantes, no es Pitch Black de quien estamos hablando.-Dijo Berenice con una sarcástica sonrisa.- Sino de Maldad, él ha destruido planetas enteros y ustedes pretenden hacer algo en su contra. Morirán antes de ponerle las manos encima, esto no es una pelea, es una guerra.

-Berenice tiene razón.-Dijo la castaña.- No podrían hacerle frente a Maldad aunque sus vidas dependieran de ello.

-¿Y qué hay de ustedes?-Pregunto Tooth.- Hasta ahora no hemos visto ninguna acción guerrera de parte de ustedes, ¿cómo sabemos que podrían encarar a Maldad?

-Porque somos Caballeros de la Luna ¡Perras!-Exclamo Berenice sin dejar de sonreír.- Se necesitarían mil guardianes para representar un problema para nosotras.

-Maldad sabe que estamos vivos y le hicimos frente. Escondernos hasta que todo pase no es una opción.-Argumento Jack.

-Sí que lo es.-Espeto la castaña.- No tienen idea de con quien se están metiendo. Tan sólo las Furias podrían matarlos a todos, Maldad está a otro nivel.

Sandy hacia figuras de los guardianes luchando contra el alto hombre.

-¡Basta!-Grito North.- Después podremos discutir esto, por ahora celebremos que todos estamos bien.

Los guardianes asintieron y las guerreras se cruzaron de brazos.

El líder de los guardianes organizo un banquete en agradecimiento a los Caballeros que los habían salvado. Los guardianes iban de un lado a otro y Blanco también ayudaba para que todo estuviese listo. Jack observo que Berenice se encontraba jugando con unos huevos sin pintar y decidió ir con ella.

-Hola Berenice.-Saludo Jack alegremente.

-Hola Jack, ¿todo bien?-Saludo de vuelta la pelinegra.

-¿Conoces a Blanco desde mucho tiempo atrás?-Pregunto Jack con curiosidad.

-Claro que sí, ella es mi mejor amiga y creo que la única.-Declaro Berenice.- ¿Por qué la pregunta?

-¿Crees poder decirme algo sobre ella?

-Me encantaría, te contaría muchas cosas.-Dijo Berenice.- Pero ella me hizo prometer que jamás le revelase a nadie información suya, ni siquiera su nombre.

-Entiendo.-Dijo Jack con compresión.

-Hay algo que sí te puedo contar.-Dijo Berenice.- A ella le afecto mucho la soledad, bueno, creo que a todos. Pero Blanco no ha podido superarlo hasta hoy, es un tema muy delicado para ella, suele llorar cada vez que lo recuerda.

-Maldición, yo me precipite un día y dije que ella no entendía la soledad, delante de ella.-Dijo Jack cabizbajo, a lo que Berenice negó con la cabeza en señal de decepción.- ¿Crees que la lastime?

-Estoy casi totalmente segura de que no lo ha olvidado.-Dijo Berenice con expresión seria.- Lo mejor sería que no lo menciones de nuevo.

-Dijiste que pasaste tú también mil años en completa soledad.-Dijo Jack.- ¿Por qué?

-Porque era parte del "entrenamiento".-Dijo la castaña detrás de Jack.- Hombre de la Luna creía que perder nuestra humanidad nos haría mejores soldados.

-¿Cuánto tiempo estuviste escuchando?-Pregunto Berenice a modo de reclamo.

-El suficiente.-Respondió la castaña.- La cena esta lista. Caballero Verde y guardián de la diversión. Esta será una cena bastante interesante.

Todos tomaron asiento en una larga mesa de madera en la que estaban servidos distintos tipos platillos en grandes porciones. North se levantó con una copa en la mano llamando la atención de todos los presentes.

-Propongo un brindis, por estas hermosas damas, pues de no ser por ellas no estaríamos aquí.

-¡Salud!-Dijeron todos al unísono.

-No bebas eso, te hará amarillos los dientes.-Regaño Tooth a Jack quien tenía vino en su copa.

-Vamos es sólo una copa Tooth.-Dijo North en tono jovial.

La cena transcurrió durante mucho tiempo y tal como había previsto la castaña, Berenice y Jack la hicieron más animada ocasionando una guerra de comida que dejo a todos con sonrisas en los rostros y comida en el cuerpo.

Cuando hubo terminado todos se retiraron a sus habitaciones a excepción de Berenice y Blanco.

-Son buenas personas.-Dijo Berenice con una cálida sonrisa.- ¿Cuándo piensas decirles la verdad?

-¿Cómo lo dedujiste tan rápido?-Pregunto la castaña con una ceja enarcada.

-Hablan maravillas sobre ti, en especial Jack. No lo harían si supieran a que fuiste enviada.

-No necesitan saberlo.-Replico la castaña.- Es mejor que vivan creyendo lo que les dije.

-No es justo para ellos.-Repuso Berenice.- Algún día se van a enterar y será más difícil para ti lidiar con eso.

-¿Acaso piensas decirles?

-No. Eso te corresponde a ti Blanco. Debes contarles que no fuiste enviada a salvarlos. Las ordenes de Hombre de la Luna fueron muy claras: "El Caballero Blanco debe matar a los guardianes cuanto antes".

Fin del capítulo. Gracias a todos por leer. Se aceptan comentarios, criticas, sugerencias, etc.

Espero que les haya gustado. Comenten que les pareció el Caballero Verde (Berenice) ¿Estuvo bien que Jack recuperase su brazo? ¿Qué les pareció el fragmento de la historia de Blanco? Tratare de no hacer más capítulos de relleno en el futuro, no me odien. Saludos :)