Advertencia: Los personajes aquí mostrados son propiedad de Dreamworks y Willyam Joyce a excepción de los que no tengan relación alguna con las obras originales, esos son de mi autoría.

Aclaración: Los personajes de El Origen de los Guardianes se quedaran con sus nombres en ingles

Inglés-Español

Jack Frost-Jack Frost

Sandman/Sandy-Meme

Toothiana/Tooth-Hada

Bunnymund/Bunny-Conejo

North-Norte

Pitch Black-Pitch Black/Sombra

Capítulo 17: ¡Teman! Al Caballero Negro (Parte 2)

-No tendré misericordia.-Amenazo el Caballero Negro en tono calmado.

-Claro que no.-Coincidió la castaña serenamente. Se dio media vuelta para mirar al joven guardián.- Jack, escúchame con atención. Pase lo que pase, no debes intervenir en esta refriega. Serías despedazado al instante.

-Pero Blanco…

-Nada de peros.-Lo interrumpió la castaña poniéndole una mano en el hombro.- Esta es mi batalla y la libraré yo sola. Es cierto quizá, que sea derrotada, pues él es muy poderoso. Es poseedor de una habilidad bastante superior a las mías: la terrakynesis. Pero no me rendiré tan fácil, así que…no te acerques.-Dicho esto, la castaña se alejó, acortando distancia entre ella y el Caballero Negro.

Ambos se miraron fijamente a través de sus cascos, manteniendo una serenidad expectante. Ambos levantaron sus espadas en alto y las chocaron con delicadeza, como si de una ceremonia se tratase.

-He esperado por este momento durante muchos años.-Dijo el Caballero Negro.

-Lo sé.-Contestó la castaña con frialdad.- Aún tienes tiempo de rendirte, de retractarte.

-Hay de todo menos tiempo.-Refuto Negro.- Y lo sabes. Además, ya llegue demasiado lejos como para dar vuelta atrás.

El Caballero Negro ataco primero, dando veloces y hábiles estocadas con su espada. Blanco bloqueaba cada ofensiva y respondía con rapidez. Se miraron largamente y retornaron a la acometida con feroces golpes de sus espadas, haciendo rugir el metal de las hojas.

Los guardianes se mantenían inmóviles, impresionados por los espadachines. Las Furias se encontraban inmutables, sólo se limitaban a observar el combate, sin darle importancia a la muerte de uno de sus compañeros. Jack fruncía el ceño, la impotencia era abrumadora, pero nada podía hacer.

-¿Qué tal si subimos al siguiente nivel Blanco?-Dijo el Caballero Negro al tiempo que un ardiente fuego era liberado de la palma de su mano. La castaña se concentró y las llamas fueron repelidas por su telekynesis, pero utilizar dicha habilidad significaba un desgaste significativo a su mente y sus energías.

-Si eso es lo que quieres, entonces llevemos esto afuera.-Dicho esto, el Caballero Negro salió disparado por uno de los túneles de la Madriguera y la castaña corrió tras él.

Los guardianes y las Furias siguieron a los guerreros al exterior al igual que Jack. El albino fue sorprendido por un puñetazo en pleno rostro que le propino el Caballero Negro. Éste lo miró a través de su yelmo y se dio media vuelta.

Lo que paso a continuación fue algo increíble, algo que sorprendió incluso a todos los guardianes y a las Furias: El Caballero Blanco parecía estar poseída por la ira. Las nubes en el cielo se arremolinaron y los relámpagos no tardaron en inundar los cielos. El basto océano que rodeaba la Isla de Pascua, comenzó a rugir al chocar sus enormes olas con las orillas de la isla.

-¡NO TE ATREVAS…-Gritaba el Caballero Blanco, hasta que todos los relámpagos de los cielos la golpearon, mas no la lastimaron, sino que la fortalecieron enormemente. La castaña irradiaba una cantidad de electricidad abismal de tal manera que ella misma parecía un foco de luz imperecedera.-…A LASTIMARLOS!

Al decir esto, la castaña libero toda su energía la cual tenía como objetivo a Negro. El Caballero Negro, dentro de su casco, abrió los ojos como platos de la impresión.

El ataque de la castaña golpeo la tierra con una fuerza de otro mundo. El polvo se levantó, cubriendo la vista de todos. Y cuando la nube se hubo disipado a Bunny casi le da un infarto, pues la mitad de la isla había desaparecido por el poderoso ataque de Blanco. Pero fue aún más grande la impresión de todos al ver una enorme roca con forma circular comenzando a hundirse en el agua y de ésta masa de piedras emergió el Caballero Negro con la mitad del torso descubierto y calcinado. Su casco había sido destruido y todos pudieron presenciar a un hombre bastante joven de piel pálida, cabello rubio y ojos verdes.

El Caballero Negro se desprendió de la armadura que aún cubría parte de su musculoso torso, quedando desnudo de la cintura hacía arriba. La parte derecha de su torso tenía quemaduras de tercer grado y su piel era de color carbón y expedía un horrible olor. La piel del Caballero Negro era inexistente, quedando sus músculos expuestos y parcialmente calcinados, pero dicho guerrero se mantenía en pie con una mirada decidida. Extendió su calcinada mano y de ésta emergió un torrente interminable de fuego. Levanto su mano izquierda, y la Isla de Pascua se estremeció y sus cimientos se elevaron como si no hubiese gravedad.

El fuego y la roca se fusionaron a una temperatura extrema, creando magma que era controlado por el Caballero Negro. Éste lanzó el magma hacía la castaña y ésta hizo uso de su telekynesis para elevar grandes cantidades de agua para utilizarlas como escudo. Ambos elementos colisionaron y dieron como resultado una nube de vapor extremadamente caliente.

La castaña salió del lugar pero de improviso fue alcanzada por una enorme roca que la enterró varios metros en el suelo. Los guardianes crearon expresiones de horror al ver dicha escena.

-Sal de ahí.-Susurró Jack, con la esperanza de que la castaña estuviese viva.- Vamos, ¡levántate!

El Caballero Negro se mantuvo en silencio, intentando no colapsar debido al dolor indescriptible que le provocaban sus quemaduras.

La roca que había enterrado a Blanco comenzó a elevarse en el aire y debajo de ella se encontraba la castaña, cargando con todo ese peso sobre sus hombros. La roca era enorme y la castaña la cargaba con relativa facilidad. El yelmo de la castaña había sido destruido y se podía ver en su rostro su característica e inquebrantable expresión decidida.

Blanco lanzo la roca lejos y desenvaino su espada. El Caballero Negro la imitó y ambos se lanzaron al ataque. Las espadas chocaron con tal fuerza que sus hojas se partieron por la mitad. Al ver esto, los Caballeros arrojaron los mangos de sus armas y dieron inicio a una refriega mano a mano.

El suelo debajo de ellos colapso y cayeron en el interior de la Madriguera, donde siguieron con su destructiva batalla.

Ambos Caballeros eran expertos luchadores; sin embargo, la pelea estaba del lado de Blanco, pues Negro sufría de un inmenso dolor por sus quemaduras. La castaña le propino un puñetazo en el rostro al Caballero Negro y lo derribo. Acto seguido, Blanco desenvaino una segunda espada que cargaba en su espalda e hizo presión con la punta sobre el cuello de su contrincante.

-Se terminó, estas acabado.-Dijo la castaña quien trataba de regular su respiración. El Caballero Negro la observó y esbozo una sonrisa torcida sólo para desmayarse por el dolor.

El césped de la Madriguera cubrió delicadamente al Caballero Negro y una luz verde emergió de la vegetación.

Los guardianes regresaron al interior de la Madriguera, ignorando que eran seguidos muy de cerca por los cíclopes. Al llegar, todos suspiraron de alivio, pues Blanco estaba de pie con una mirada triunfal.

Tooth observo a Jack y se acercó a él lentamente, con expresión seria pero que invitaba al albino a una conversación relajada. Jack por un momento pensó en abandonar el lugar, no estaba listo para enfrentar la palabra de sus compañeros guardianes; sin embargo, la mirada de Tooth lo atrapo, aquellos tiernos y hermosos ojos violetas que parecían un par de exóticas gemas. Tooth estiró sus brazos mientras caminaba, pues primero que nada, iba a darle un abrazo a su amado.

El abdomen del Hada de los dientes fue atravesado por una cimitarra desde su espalda. El cíclope que blandía la cimitarra alzó a la guardiana en alto y la arrojo lejos.

-¡NO!-Bramo Jack y de su cayado salió un poderoso rayo gélido que fue bloqueado por el escudo del cíclope el cual mantenía una sonrisa siniestra.

Los otros guardianes estaban por ayudar al joven guardián; no obstante, más Furias aparecieron de la nada y comenzaron a darles batalla.

Bunny intentaba hacerse cargo de un par de bestias, pero una de ellas cerró su poderosa mandíbula en torno a la pierna del pooka. El guardián de la esperanza gritaba de dolor mientras alejaba a la otra bestia con sus brazos.

North era sujetado desde la espalda por un cíclope mientras otro le propinaba un golpe tras otro en el estómago. El guardián del asombro, haciendo uso de todas sus fuerzas, intentaba liberarse del agarre pero era inútil, el cíclope era superior a él.

Sandy golpeaba con sus látigos dorados a una manada de bestias, hasta que una de ellas lo mordió en el brazo y las otras se unieron a su compañero, mordiendo al guardián de los sueños en todo su cuerpo.

La castaña tenía la vista nublada, sus ojos se cerraban lentamente mientras que sus piernas las sentía acalambradas. Debía ayudar a los guardianes, pero había gastado demasiada energía en su pelea con Negro. Alzó su mano y de ésta no emergieron más que chispas. La castaña se esforzó más, hasta que un hilo de sangre broto de su nariz, cosa que le indicaba su límite. Su mente había sido forzada al máximo que podía soportar y al pedirle más se provocaría un derrame cerebral. Blanco camino un poco más, sosteniendo a duras penas su espada, de un momento a otro recibió un golpe en la cabeza que la derribo. La cabeza le daba vueltas y su visión era muy confusa.

Uno de los cíclopes que había llegado junto al Caballero Negro, había golpeado a la castaña por la espalda y ahora la pateaba sin cesar en el estómago.

Jack era golpeado por el cíclope en el rostro, una y otra vez. El guardián de la diversión era aplastado por el peso del cíclope, al tiempo que éste le propinaba una paliza. Si nadie llegaba en su ayuda y en la de sus compañeros ese sería su fin.

De improvisto, una bola de fuego alcanzo al cíclope que molía el rostro de Jack a golpes. La Furia fue consumida totalmente.

Las bestias que acosaban a Sandy y Bunny fueron incineradas por un fuego abrazador. North fue salvado por una roca que aplasto al cíclope que lo golpeaba y el que lo sostenía cayó en un profundo pozo que se cerró violentamente, dándole fin a su existencia.

El cíclope que golpeaba incansablemente a la castaña fue partido por la mitad, por una espada que blandía el Caballero Negro.

Jack sin pensarlo dos veces corrió donde Tooth, sólo para encontrar al hada profundamente dormida y sus heridas sanadas. El albino entonces observo al Caballero Negro, sus heridas habían desaparecido, respiraba con dificultad y los miraba con seriedad. No podía creer que el rubio les hubiese salvado la vida a todos.

-Gracias.-Dijo la castaña, poniéndose en pie.

-Ya estaba cansado de esta farsa.-Contestó Negro y abrazo a la castaña.- Te extrañe.

-Yo igual, hermano.-Respondió la castaña, abrazando de vuelta al rubio.

-¿Hermano?-Dijeron todos al unísono y completamente sorprendidos.

-Sí, les presento al Caballero Negro, mi molesto hermano mayor.-Dijo la castaña, con una amplia sonrisa y guiñándole un ojo a Negro.

-Lamento los daños a la Madriguera Bunny.-Se disculpó el rubio con una sincera sonrisa.- Te aseguro que no era mi intensión.

-Pero tú…ustedes…Berenice…pelea.-Bunny balbuceaba, pues le era imposible de creer que dos personas lucharan de una forma tan destructiva y al final se abrazasen como si nada hubiese ocurrido.

-¿Por qué?-Pregunto North al tiempo que Sandy formaba un enorme signo de interrogación sobre su cabeza.- ¿Por qué pelear con Berenice y con tu hermana?

-Era parte del plan.-Respondió el rubio.- Uno que no me convencía, pero órdenes son órdenes.

El césped de la Madriguera rodeo las heridas de los guardianes y al irradiar una verde luz éstas desaparecieron junto con el dolor.

-¿Esto fue para nada entonces?-Pregunto Jack con incredulidad.

-Por supuesto que no.-Respondió el Caballero Negro.- Era una distracción, para dar una oportunidad de llevar a cabo una misión de rescate.

-¿Rescatar qué?-Se adelantó Bunny.

-Ya lo verán, todos lo verán.-Fue la respuesta del rubio quien ahora fijo su mirada sobre su hermana menor.- Los otros vendrán aquí, a primera hora mañana.

-Supongo que la última batalla comenzara pronto.-Expreso la castaña, dio un largo bostezo.- Me voy a dormir, derrotarte resulta muy cansado.

-¿Derrotarme?-Dijo Negro indignado.- Hiciste trampa.

-Sigue repitiéndolo y tal vez te lo creas.-Dijo la castaña antes de entrar en la enfermería.

-Restauraremos tu hogar Bunny.-Dijo el rubio con un dejo de vergüenza en sus palabras.- Nos sobrepasamos un poco, pero agradece que no peleamos en serio.

-¿EN SERIO? ¿UN POCO?-Bramo Bunny sin creer lo que recién escuchó.- ¿QUÉ CLASE DE PERSONA ERES? ¡Primero vienes aquí con una actitud misteriosa y amenazante! ¡Después luchas contra Berenice y Blanco! ¡Y ahora me dices que no pelearon en serio! ¡Y encima, QUE SE SOBREPASARON UN POCO! ¡UN POCO!-Repitió Bunny sumamente enojado.

-Lo lamento.-Dijo el Caballero Negro.- Al menos la Madriguera está intacta.-Luego de ésta palabras una montaña se vino abajo creando un gran estruendo y levantando una enorme nube de tierra.- ¿ups?

-¿Y a quién o qué debía rescatarse?-Pregunto North, conteniendo a Bunny para que no golpease al rubio.

-Hay una espada capaz de matar a Maldad, que fue partida en seis partes. Maldigo al destino, pero una de esas partes se encontraba en el reino de Punjam Hy Loo, dónde actualmente reina Maldad, así que debíamos crear una distracción para nuestro enemigo.-Respondió el rubio.- Hace unos minutos recibí un mensaje en mi mente, diciéndome que la misión fue un éxito. A propósito, los otros caballeros vendrán aquí.

-¿Los otros?-Pregunto Bunny con curiosidad.

-Somos seis en total, seis Caballeros de la Luna. Los otros tres se reunirán con nosotros aquí para trazar un plan de acción en contra de Maldad.-Contestó Negro.- Ahora, si me disculpan, debo ver a Berenice.

-Puedo decirte en donde se encuentra.-Dijo Tooth, quien había recobrado el conocimiento y estaba acercándose al Caballero Negro.

-Por favor.-Acepto el rubio.- Ven con nosotros Jack.

-Yo…

-No era una pregunta.-Lo interrumpió el rubio.

Mientras los tres caminaban por el largo pasillo de la enfermería, Tooth se sonrojó un poco al ver el desnudo y musculoso cuerpo del Caballero Negro. Llegaron hasta la habitación donde descansaba Berenice.

-Esperen afuera.-Dijo Negro antes de entrar y dejar la puerta entre abierta.

Berenice estaba recostada sobre la amplia camilla, comiendo un trozo de pastel y leyendo un libro. Sus heridas habían desaparecido gracias al ungüento y vestía una bata de hospital.

-Hola Berenice.-Saludó el rubio.

-¡Negro! ¿Todo termino?-Pregunto Berenice, dejando el libro de lado y devorando el trozo de pastel.

-Todo está bien.-Respondió el rubio.- El plan salió de maravilla.

-Excelente.-Dijo Berenice, esbozó una amplia sonrisa.- Eso significa que estamos un paso más cerca de derrotar a Maldad.

-Sí.-Concordó Negro.- En realidad…yo vine a verte, a disculparme por las cosas que te dije hace unos minutos. Me sobrepase.

-Está bien, todo está olvidado.

-Berenice.-Negro tomo asiento en la cama.- No está bien.

-Estabas enojado, lo entiendo. Fue hace veinte años que cometí el enorme error de apartarte de mí, fue la última vez que intente tomar mi propia vida.

-No estoy enojado, no lo has vuelto a intentar, ¿o sí?

-Veinte años sin que se cruce por mi cabeza.

-¿Qué hay del alcohol?

-Lo dejé. Ingrese a terapia. Yo…también lo lamento Negro, te aparte de mi lado en un momento de histeria.

-No necesitas disculparte, sólo querías tiempo para ti sola.

-¿Podrías ser mi amigo una vez más? ¿Incluso con mis defectos?

-Nunca deje de ser tu amigo. Y tus…peculiaridades, son parte ti.

-Sigo buscando una manera de curar mi esterilidad.

-Algún día lo solucionaras Berenice, ya lo verás.-Dicho esto, depositó un cálido beso en la frente del Caballero Verde.-Debo irme.

Jack y Tooth escucharon toda su conversación y se miraron a los ojos. Si ellos podían reconciliarse, ¿por qué ellos no? Tooth le dedicó una tierna sonrisa, pero Jack desvió la mirada.

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La guarida de Pitch Black

El rey de las pesadillas se encontraba en una de las tantas cámaras que había en su guarida. Estaba sentado en un escritorio bastante amplio en el que había libros y hojas por todas partes.

Pitch Black leía con atención cada texto, cada párrafo y cada palabra que contenían todos los documentos que le había robado a los Lamas Lunares, unos hombrecillos regordetes y alegres que dedicaban sus vidas al estudio del satélite natural y entablaban contacto, ocasionalmente, con el Hombre de la Luna. El rey de las pesadillas los consideraba unos tipos tontos que desperdiciaban todo el conocimiento a su alcance.

Pitch tenía en sus manos un libro muy grueso, forrado con una pasta desgastada, pero la información en dicha obra era invaluable, pues venía de los inicios de la extinta Edad de Oro. El título rezaba:

Los Titanes, ¿mitos o verdad?

Pitch ya había leído una infinidad de libros referentes al tema de los Titanes. Él mismo recordaba cuando era un indefenso niño al que le contaron la leyenda de los Titanes: Typhan, El Padre Tiempo, Kali la dama terrible, El bromista y…la verdad es que no los recordaba a todos. Pero la leyenda contaba que eran entidades poseedoras de un poder divino, un poder propio de dioses.

El rey de las pesadillas elaboraba un plan, un plan que le tomaría bastante tiempo llevar a cabo, pero que de lograrlo supondría su victoria definitiva sobre los guardianes e incluso sobre los poderosos Caballero de la Luna.

Podría tomarle incluso años completar todos y cada uno de los preparativos, pero la paciencia es una virtud de sabios ¿no? El primer paso era esperar la derrota de Maldad y después sería su turno de actuar, su turno de ser tomado en cuenta de nuevo y de doblegar a todo el universo.

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La Madriguera

El Caballero Negro se acercó a Bunny quien revisaba el estado en que se encontraban las flores que producen huevos para las Pascuas.

-¿Qué quieres?-Pregunto Bunny molesto.

-Bunny, soy consciente de lo que hice.-Contestó el rubio.- No fue mi intensión hacerle daño a tu hogar y mucho menos a tu familia. Aun así, sé que no soy bienvenido a dormir aquí y me marchare. Díselo a mi hermana, por favor.-El rubio observo detenidamente la Madriguera, el agua se filtraba por las laderas de las montañas y el terreno estaba muy deteriorado. Negro se concentró, alzó ambas manos y la montaña que se había colapsado, se levantó nuevamente, como si nada le hubiese sucedido. De su nariz emergió un hilo de sangre y casi cae al piso.

-¿Estas bien?-Pregunto Bunny, sorprendido por el poder del Caballero Negro. No estaba realmente preocupado por el ojiverde, sino que quería evitarse tener otro caballero en su hogar.

-Un poco cansado, eso es todo.-Contestó Negro y se marchó por uno de los túneles de la Madriguera.

Bunny se encamino a la enfermería. Nunca terminó de confiar en los caballeros, pero había aceptado su estadía en la Madriguera, después de todo Berenice y Blanco le salvaron la vida a todos, incluido él mismo. El pooka entro en la habitación de la castaña sin llamar a la puerta y la encontró vestida únicamente con su traje de fibra de carbono el cual definía sus músculos y el resto de su cuerpo, cosa que provoco un sonrojo en el guardián de la esperanza.

-Bunny, ¿sucede algo?-Pregunto la castaña con una pequeña sonrisa.

-Tu hermano me pidió que te informara que él buscará un en dónde descansar.-Respondió Bunny con seriedad.- Gracias.

-¿Por qué?

-Por salvarnos, por evitar que muriéramos, por traer de vuelta a Jack.

-Sólo hice lo que me ordenaron.-Mintió la castaña.- Hablando de Jack, él necesita que arreglen las cosas.

-¿Qué podemos hacer? Maldad le contó la verdad.

-¿La verdad absoluta?-Bunny reflexionó esas palabras. La castaña tenía un buen punto, Maldad había contado una terrible verdad, pero no todo lo que dijo fue cierto.

-¿Algún día nos dirás tu verdadero nombre?

-Tal vez. Cuando llegue el momento indicado.-Respondió la castaña.- Descansa Bunny, porque a partir de mañana todo será muy acelerado.

-Dímelo a mí, Febrero está por terminar y las Pascuas están próximas.

-Te ayudaré con eso.-Se ofreció la castaña.

-¿De verdad? Quiero decir, ¿por qué harías eso?

-Quisiera comenzar una nueva vida.-Respondió la castaña, encogiéndose de hombros.- Una en la que no sea tan desconfiada del mundo.

Jack se encontraba encerrado en una de las habitaciones de la enfermería. Había puesto seguro a la puerta y tomo asiento en la amplia cama, pensando en lo ocurrido hace casi dos semanas, cuando Maldad le hablo sobre los secretos de los guardianes.

Pensó y pensó en cada uno de los detalles de aquella charla, y finalmente se dio cuenta de cosas que no iban con los guardianes. Bunny jamás asesinaría a nadie, puesto que la celda en el Sahara no debía haber sido real. Después estaba Tooth, ella era incapaz de armar una gran mentira con tal de lastimar a alguien. North no era propenso a guardar rencor hacia los demás. Y por último Sandy, el guardián de los sueños no habría infundido rumores sobre le albino, pues éste nunca había escuchado alguno. Todo esto dejó pensativo a Jack, si algunas cosas no podían ser ciertas, entonces ¿cuál era la parte real? ¿Podría confiar en Blanco, acaso ya le había mentido?

La paranoia rodeaba al joven guardián, y éste no era capaz de distinguir entre la verdad y la mentira, cosa que comenzaba a ponerlo nervioso.

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Salummiprus Nucibtiru

Maldad estaba furioso, el Caballero Negro le había mentido. No obstante esa no era la razón de su enojo, sino el hecho de que las voces en su cabeza no le permitieron pensar con claridad al aceptar al Caballero Negro en su reino y encima confiar en sus "servicios". También estaba el asunto de que su poder decrecía a cada momento, pues el cuerpo que habitaba se encontraba en un deterioro muy avanzado.

Maldad mando a llamar a Morgan Rage, su último heraldo, éste entro en la sala. Sus heridas fueron sanadas.

-Mi señor.-Dijo Morgan al tiempo que hacía una larga reverencia.- Sus deseos son órdenes.

-Morgan, el tiempo ha llegado.-Dijo Maldad serenamente.- Hace mucho tiempo que prepare este momento. Ha llegado la hora de hacer una transferencia.

Morgan trago saliva, estaba asustado. Por primera vez en su larga vida, Morgan Rage se encontraba completamente asustado, pero había jurado lealtad a Maldad.

-Sí mi señor.

Maldad se aproximó a su heraldo lentamente y poso sus esqueléticas y enormes manos alrededor de la cabeza de su ciervo. Unos relámpagos rojos emergieron los cuales se introdujeron en el cráneo de Morgan, destruyendo su mente, sus recuerdos, su vida.

Morgan, a pesar del inmenso dolor, se mantuvo inmóvil. Maldad abrió su putrefacta boca y de ésta emergió una nube negra que era rodeada de relámpagos rojos carmesí. La nube viajo con lentitud y se introdujo en la garganta del heraldo, quemándolo por dentro y tomando posesión de su cuerpo.

El inmenso hombre de casi tres metros de alto se desvaneció en el aire, como si se tratase de mero polvo y Morgan cayó al piso. El helado abrió los ojos de golpe, pero ya no eran azabache, sino completamente rojos como la sangre. Ya no era Morgan Rage, sino Maldad.

-Ja, ja, ja, ja, ja, ja.-Reía Maldad. Se puso en pie y estiro sus brazos, sintiendo el enorme poder que poseía. Sus energía estaban completas, ese cuerpo nuevo lo había rejuvenecido.

Maldad salió a la explanada de su fortaleza y observó el vasto territorio que componía su reino. La tierra ennegrecida y el aire venenoso lo cubrían todo. Maldad alzó su brazo y un ejército de proporciones épicas se materializo. Maldad carcajeaba triunfal a través del cuerpo que una vez perteneció a Morgan Rage.

-Este mundo se consumirá en violencia.-Dicho esto alzó sus brazos al cielo y las nubes negras que cubrían el cielo se cubrieron con rojos relámpagos.- JA, JA, JA, JA, JA, JA.

De las manos de Maldad emergieron relámpagos rojos carmesí que se podían vislumbrar a kilómetros de distancia. El ejército de cíclopes, bestias, gigantes y bestias aladas, rugía con ferocidad, celebrando el nuevo e inmenso poder de su señor.

Las nubes negras se expandieron al mundo entero, cubriéndolo todo e infundiendo los corazones de las personas en maldad.

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Estación Espacial Internacional

El ruso Vladimir Megmedev se encontraba monitoreando el correcto funcionamiento de todos los sistemas de la estación. Dentro de unos meses podría regresar a la Tierra y reunirse con su familia. Se sentía extraño en el frío y profundo espacio exterior, en especial por la señal que habían recibido hacía casi dos semanas, de un objeto no identificado que ingreso en la atmosfera del planeta. Nunca se supo con claridad de que se trataba, pues la velocidad a la que viajaba no era propia de un meteorito o un cometa siquiera. En tierra ya deberían estar averiguando de qué se trató.

Vladimir miró a través del cristal de la estación, se podía vislumbrar el planeta con claridad. Era hermoso ver todo ese espectáculo de luces en el anochecer y en especial presenciar el amanecer en alguna parte del mundo. Pero esa belleza desapareció cuando Vladimir logró vislumbrar una bruma negra que comenzaba a cubrir el continente Asiático y que se expandía por Europa y posteriormente por Oceanía.

Vladimir entró en pánico e intento comunicarse con tierra, pero no recibió respuesta alguna. Lo que recibió fue otra cosa muy distinta, una cosa que presenciaron sus aterrados ojos: explosiones. Y sólo existía una cosa capaz de crear una explosión tan masiva que se podría ver desde el espacio exterior: bombas nucleares.

Vladimir habría llorado en ese instante, pero la falta de gravedad no se lo permitió. Las explosiones se dieron en Medio Oriente y algunas en su querida y amada Rusia, dónde residía su preciada familia.

Vladimir encendió la potente antena de radio que poseía la estación y no tardo en recibir numerosas señales de auxilio provenientes de todo el mundo. Vladimir conocía y entendía varios idiomas, cosa que le helo la sangre pues escucho declaraciones de guerra en todos los idiomas que él dominaba.

Vladimir miró nuevamente a través del cristal, ¿qué estaba sucediendo allí abajo? ¿Por qué las naciones se atacaban entre ellas provocando holocaustos nucleares? El ruso recibía señales en las que se mencionaba en repetidas ocasiones la oración: Tercera Guerra Mundial.

Fin del capítulo. Gracias a todos por leer. Se aceptan comentarios, criticas, sugerencias, etc.

¿Qué les pareció el capítulo? Vaya final eh. Yo esperó que los Guardianes y los Caballeros logren derrotar a Maldad antes de que destruya el mundo entero.

Perdón por no responder comentarios pero tengo el tiempo corto. Esta ha sido una semana muy acelerada y ocupada para mí. Pero como siempre: Cuídense y Saludos :)