Advertencia: Los personajes aquí mostrados son propiedad de Dreamworks y Willyam Joyce a excepción de los que no tengan relación alguna con las obras originales, esos son de mi autoría.
Aclaración: Los personajes de El Origen de los Guardianes se quedaran con sus nombres en ingles
Inglés-Español
Jack Frost-Jack Frost
Sandman/Sandy-Meme
Toothiana/Tooth-Hada
Bunnymund/Bunny-Conejo
North-Norte
Pitch Black-Pitch Black/Sombra
Capítulo 20: El Azote de los Zar
Jack abrió los ojos con lentitud, se sentía un poco cansado, ¿cuánto tiempo había dormido? Estaba recostado sobre una amplia y muy cómoda cama. Miró a su alrededor, acostumbrando sus azules ojos a la iluminada habitación. Ese lugar era bastante espacioso y repleto de muebles: mesitas de noche, dos amplios sofás color café, una mesa de madera, un enorme armario que casi tocaba el techo, un estante repleto de libros y una gigantesca televisión de pantalla plana.
-¡Jack! Benditos los ojos que te ven.-Lo saludó Berenice quien se acercó al albino y lo abrazo con fuerza. Posteriormente lo atiborro de besos en las mejillas y le hizo cosquillas. El albino reía sin parar, hasta que la ojiazul se detuvo y lo miró con una amplia sonrisa. La pelinegra tenía los ojos hinchados y húmedos, señal de que había estado llorando por un largo rato y recientemente.- ¿Cómo te sientes?
-Berenice, hace tiempo que no hablaba contigo.-Dijo Jack con una amplia sonrisa y recuperando el aliento.- Me siento fantástico, sólo un poco cansado, gracias por preguntar. ¿Dónde están los otros? ¿Tooth se encuentra bien? Y Blanco, ¿se encuentra por aquí? Quisiera hablar con ella.
-Tranquilo grandulón, todos se encuentran bien, Tooth está comiendo un poco junto a los otros.-Respondió Berenice, haciendo una mueca de dolor cuando mencionaron a la castaña. Sus ojos se humedecieron y tuvo que hacer un gran esfuerzo por no romper a llorar.- Blanco…ella…no se encuentra en disposición de hablar. Pero dime, ¿qué es lo último que recuerdas?
La sonrisa de Jack se borró, intentaba recordar, pero nada le llegaba a la cabeza. Sintió una punzada…" ¡VAS A MORIR, Y ESTO…ESTO ES EN LO QUE TE CONVERTIRAS!"…"Jack Frost, voy a poner un muro en tu cabeza. No rasques el muro" El joven guardián agitó su cabeza. Lo único que obtenía eran recuerdos difusos y poco concretos.
-Recuerdo que atacaron la Madriguera.-Dijo al fin.- Estaba haciéndole frente a un cíclope, pero después de eso todo se vuelve confuso, no recuerdo nada después. Debieron golpearme la cabeza.-Jack escuchó un quejido a un lado suyo y se percató de la presencia de un hombre de barba negra, alto, que vestía una armadura de color gris opaco.- Hola, ¿eres un Caballero de la Luna?
-Mucho gusto Jack.-Lo saludó el hombre con un apretón de manos, él también tenía los ojos hinchados y húmedos.- No nos presentaron antes, yo soy Eithan, el Caballero Gris. Estábamos preocupados por ti.-Eithan miró a Berenice y ésta le regreso la mirada.- ¿Nos disculparías un momento?
-Tómense su tiempo.-Dijo Jack encogiéndose de hombros.
Berenice siguió a Eithan fuera de la amplia habitación, éste último miraba para todos lados, buscando las palabras, sin saber por dónde comenzar a dar malas noticias.
-Debemos reunir a los demás.
-¡No debí dejarla ir!-Bramó Marcus en medio del llanto, provocado por la rabia y la impotencia.
-Marcus, si hay alguien a quien culpar aquí, ese sería yo.-Dijo Miguel, quien era el único que no había derramado lágrimas, pues él debía ser fuerte, por sus amigos.- Yo la envíe a esa misión y encima sola.
-Desde que me reencontré con ella, después de nuestra muerte.-Dijo Marcus, tranquilizándose.- Le prometí que nadie la volvería a lastimar, no después de que ese monstruo que se hacía llamar nuestro padre, la asesinó. Rompí mi promesa, y ya no hay nada que pueda hacer para remediarlo.
-Dejen de hablar como si no estuviera aquí.-Les pidió Aelia, quien estaba recostada sobre una amplia cama. Sus heridas habían sido sanadas por completo, pero seguía recibiendo transfusiones de sangre.- No se culpen por nada, a fin de cuentas yo acepté la misión. Ahora, me gustaría hablar con mi héroe.
Bunny, quien hasta ese momento estaba en completo silencio, se acercó a la castaña, esbozando una amplia sonrisa y con los ojos anegados en lágrimas.
-A solas.-Añadió la castaña al ver que su hermano y su líder seguían allí, éstos salieron de la habitación. Una vez solos, la ojigris, todavía pálida por la pérdida de sangre pero estable, tomó la mano de Bunny.- Como dije, mi héroe.
-Dije que no te iba dejar sola.-Inquirió el pooka, sentándose en la cama.- Me alegro de que estés bien. De no ser por Miguel…
-De no ser por ti.-Lo corrigió Aelia.- yo estaría muerta. Estoy en deuda contigo.
-Tú nos salvaste, a los otros guardianes y a mí. Estamos en paz.
-Supongo que tendré que soportarte durante las pascuas.-Ambos rieron. Quedaron en silencio, mirándose a los ojos, sintiendo como sus rostros ardían mientras sus sonrojos se hacían más intensos. La castaña acarició el rostro del guardián.- Bunny…-Susurró.
-Aelia.-Susurró el pooka, tomando la mano de la ojigris con delicadeza, aún seguía fría.
-¡Blanco! Vine en cuanto recibí la noticia.-Denzel irrumpió en la habitación, su armadura estaba cubierta de nieve y en su mano cargaba con un ramo de orquídeas (proporcionado por Berenice). Bunny se separó rápidamente, sólo para recibir una mirada desaprobatoria por parte de Aelia.- Perdón, no fue mi intención interrumpirlos.
-Da igual.-Dijo Aelia, fulminando a Bunny con la mirada.- ¡Orquídeas! Mis favoritas.-La castaña tomó el ramo.- ¿Dónde has estado?
-Reuniendo a los gansos gigantes.-Respondió- si Maldad tiene fuerzas en los cielos, nosotros también. North ha estado llamando a todos los yetis. Poco a poco formamos un ejército para asaltar Salummiprus.
-Sí, yo debo construir un ejército de huevos guerreros.-Añadió Bunny.
-Hola chicos.-Saludo Berenice, entrando en la habitación. La pelinegra, al ver despierta a su amiga, corrió hacia ella. Berenice abrazó a la ojigris, derramando lágrimas de felicidad.- Aelia, por fin despiertas.-La castaña estaba por contestar pero fue interrumpida cuando recibió un beso en los labios por parte de Berenice.- Oh, Aelia. Creí que jamás volveríamos a tenerte a nuestro lado.
-No te preocupes. Viviré, pero no si me sigues dando besos.-Dijo Aelia con una cálida sonrisa.
-Lamento interrumpirte, a ti y a Bunny.-Dijo Berenice, mientras los caballeros y guardianes restantes entraban en la habitación.- Pero Eithan tiene algo importante que decir.
-Es sobre Jack.-Dijo Eithan en tono serio. Todos se silenciaron.
-Habla Eithan, ¿qué sucede?-Pidió Miguel.
-En el poco tiempo que estuve en la mente de Frost, me di cuenta de muchas cosas.-Explicó el Caballero Gris, cruzándose de brazos.- No recuerda nada. Ni que lo secuestraron, ni que murió. Aparentemente, se encuentra bien.
-Pero Maldad, él me dijo que torturo a Jack de tal manera que en su mente transcurrió un año.-Objetó Aelia.
-Estas en lo cierto.-Concedió Eithan.- No recuerda nada. Encontré la causa: un muro, una pared, como gusten llamarlo. Está en su mente, separando todos los recuerdos y evitando que Jack colapse.
-La mente de Jack, recibió daños, ¿eso quieres decir?-Preguntó Tooth, sumamente preocupada.
-Decir eso es muy poco, es como…-Eithan respiró hondo.- Jack intentó recordar, rascando el muro, intentando ver a través de él. Es malo. Pude ver algunos recuerdos y debo decir, que las torturas que sufrió, sobrepasan todo. Es lo peor que he visto en mi vida. En otros términos, diría que la mente de Jack fue desollada hasta el hueso.
Tooth se llevó las manos a la boca, ahogando un grito, los demás susurraban algunos insultos contra Maldad y otros se mantenían en silencio, analizando la situación del joven guardián.
-Y éste muro del que hablas, ¿es permanente?-Cuestionó Marcus.
-No. El muro recibe daños con tan sólo mencionar lo ocurrido.-Dijo Eithan.- El muro caerá, no sé cuándo pero estoy seguro de que lo hará. Y una vez que el momento llegue, Jack podría morir, volverse loco o quedar imposibilitado mentalmente durante toda la eternidad.
-¿Estás diciendo que lo único por hacer es esperar hasta ese fatídico día?-Preguntó North, abrumado por la noticia.
-Si tuviese alternativas se las daría.-Respondió el Caballero Gris.
-Pero, ¿podrías borrar esos recuerdos? O ¿Fortalecer el muro?-Sugirió Denzel.- Tú puedes ejercer un dominio sobre la mente de otras personas.
-Tal vez, podría intentar borrar sus recuerdos.-Contestó Eithan mientras se acariciaba la barba.- Sin embargo, eso supondría derrumbar el muro y ni siquiera estoy seguro de que sea posible borrar todos esos horrores de la mente de Jack. Por otra parte, fortalecer el muro no es una opción; no sé de su naturaleza, no tengo ni la mínima idea de quién o qué erigió ese muro en la mente de Frost.
-Mientras Jack se encuentre bien, no hay de qué preocuparse.-Dijo Miguel.- Por el momento tenemos un problema más grande que eliminar: Maldad. Eso quiere decir que debemos reconstruir el Azote de los Zar.-El Caballero Multicolor miró a la castaña.
-Bien, iré por el trozo faltante.-Dijo Aelia, quitándose las sábanas de encima y sentándose en la cama. Todos los presentes le pusieron las manos encima y la recostaron de nuevo.
-Blanco.-Comenzó Miguel.- No estás en condiciones de salir. Aún necesitas transfusiones de sangre.
-Entonces háganlo más rápido.-Replicó la ojigris.- Soy la única persona con vida que sabe dónde se encuentra la pieza faltante.
-No podemos hacerlo más rápido, tus venas estallarían.-Repuso Berenice, recibiendo una mirada aprobatoria por parte de Marcus.- Pero, podría entregarte un poco de mi energía.-Todos los caballeros se golpearon el rostro (slam face), a excepción de la castaña.- De ese modo tendrás las energías para hacer tu viaje.
Berenice tomó las manos de Aelia entre las suyas y una luz verde emanó de esa unión. La castaña se levantó de la cama, recuperando el color de su piel y parte de sus fuerzas. Berenice se desmayó pero fue sostenida por Marcus.
Los guardianes se ofrecieron a escoltar a la castaña durante su viaje, mientras tanto, los caballeros podrían disponer todo para el asalto a Salummiprus. Jack, sintiéndose mejor, se ofreció a acompañarlos.
Los guardianes subieron al nuevo y mejorado trineo de North, que ahora contaba con un sistema de armas de fuego, puesto que estaría presente durante el asalto a Salummiprus. Como era de esperarse, Bunny se negó a subir al trineo, así que Aelia lo obligó a montar en el pegaso Freud. Así fue como partieron del Monte Everest.
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Jack estaba sentado en el trineo, examinando su cayado detenidamente. ¿Por qué Berenice preguntó sobre sus recuerdos? Algo estaba ocurriendo y se lo ocultaban… "-Créeme. Tú mi amigo, causaste esto.-Jack miró a su alrededor. La naturaleza reclamaba lo que era suyo en aquella desolada ciudad. Tooth yacía sobre el piso, con el cuello roto.- Al final del día, resultaste un gran anfitrión.-Maldad habitaba el cuerpo de Jack, iba vestido en un elegante traje blanco. Jack lo miraba atónito"…"NO RASQUES EL MURO".
-¡Jack!-El albino se sobresaltó cuando lo llamó la guardiana.- ¿Estas bien? Has estado mirando tu cayado mucho tiempo.
-Um…me siento genial.-El joven guardián sonrió.- Un poco confundido, pero genial. ¿Qué hay de ti? ¿Estuviste llorando?
-Yo…-Tooth recordó las palabras de Eithan, sobre el muro y su inestabilidad. El Hada le dio un tierno beso en los labios a Jack, sonriendo posteriormente.- Ahora que estas aquí, soy feliz.-Tooth tomó la mano de Jack, aún sin creer que estuviese vivo. Nadie supo cómo explicar la sorprendente resurrección del joven guardián, pero lo único que le interesaba a la guardiana de las memorias, era que su querido Jack estuviese a su lado. ¿Debía ocultarle la verdad al albino? Ya lo había hecho antes y resulto en algo desastroso que casi terminó con su relación.
-Sigo sin comprender algo, Aster.-Dijo la castaña, quien se aferraba a las riendas del pegaso.- Yo caía, ¿cómo me detuviste?
-No fui yo.-Declaró Bunny, abrazando a la ojigris por la cintura.- Te encontré en el suelo, sumamente herida. Te tome entre mis brazos y te llevé al Everest.
-Por la Luna.-Dijo Aelia en un suspiro de disgusto.- Debió ser Madre Naturaleza.
-¿Sucede algo?
-Es una larga historia, Aster. Pero dime, ¿qué sucedió exactamente después de que perdí el conocimiento?
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Flashback
Bunny sostenía a la castaña entre sus brazos, ésta perdió todo signo vital. El guardián de la esperanza no iba a dejarla ir tan fácilmente, así que hizo algo que nunca más creyó volver a hacer: comió un trozo de chocolate.
El pooka se transformó por completo, su cuerpo se hizo más largo y grande y dos brazos más le crecieron. Bunny tomó a la difunta ojigris con delicadeza y se echó a correr lo más rápido que había corrido en toda su existencia.
En cuestión de minutos, el pooka arribó al Monte Everest, dónde fue recibido por los yetis y por el Caballero Multicolor.
-¡Por todos los cielos!-Bramo Miguel, tomando entre sus brazos a Aelia. La llevó hasta una cama, la recostó con sumo cuidado.- ¿Cuánto tiempo lleva muerta?-Bunny se encontraba en shock, pues su cuerpo estaba cubierto por la sangre de Aelia. El pooka regresó a la normalidad y seguía mudo, incapaz de emitir sonido alguno; simplemente miraba horrorizado la sangre que cubría su pelaje.- ¡Bunnymund! ¡Necesito que me lo digas!-Miguel sanaba las heridas de Aelia con una luz verde que emanaba de sus manos.
-Cin…cinco…cinco mi…minutos.-Tartamudeó el guardián mientras observaba el líquido rojo y espeso en su cuerpo.
Los yetis entraron en la habitación a toda prisa, seguidos de cerca por Eithan, éste último les dijo que preparasen el equipo para una transfusión de sangre. El tiempo corría y Aelia seguía sin pulso. El Caballero Gris se quitó la camisa que llevaba puesta mostrando su musculoso torso. Tomó asiento mientras unos yetis le untaban un poco de alcohol en su brazo derecho.
-¿Qué están haciendo?-Pregunto Bunny, volviendo en sí.
-Mi grupo sanguíneo es "O" positivo.-Respondió Eithan mientras un yeti introducía una jeringa en su brazo.- Eso quiere decir que puedo donar sangre a cualquiera.
-Aster, ven conmigo.-Miguel llevó al pooka fuera de la habitación. Le proporcionó una barra de pan y un poco de agua.- Come, te hará bien.-El líder de los caballeros tenía los ojos anegados en lágrimas.- Bunny, debo volver ahí dentro. Aelia me necesita, para ayudar a su corazón a latir nuevamente. Tú quédate aquí, hiciste un gran trabajo al traerla devuelta.
Mientras el tiempo transcurría, el guardián de la esperanza daba vueltas en aquel espacioso salón, repleto de estantes de libros y una cafetería. En el centro se encontraba una gran mesa de acero, rodeada de sillas. Había también una fogata y a su alrededor, espaciosos sofás. Era un lugar acogedor y rustico. El piso era de madera y las paredes de hielo, había plantas por doquier, en especial árboles fruteros. Todo se encontraba en una quietud apaciguan te, pero Bunny sólo se rascaba la cabeza y caminaba en círculos, anonadado por lo ocurrido.
Pasado un rato, por la enorme puerta de madera de la sala, entró el Caballero Negro, acompañado por Berenice, Tooth y Sandy. El ojiverde cargaba a Jack entre sus brazos, Tooth lloraba sin parar. Berenice y Sandy derramaban amargas y silenciosas lágrimas, pero mantenían expresiones confundidas y sumamente sorprendidas.
El Caballero Negro subió por unas largas escaleras de madera, seguido de cerca por Tooth. Berenice se acercó a Bunny y le explicó todo lo que había sucedido. El pooka, incapaz de seguir el ritmo con que las malas noticias se presentaban, se desmayó.
Berenice fue recibida por Eithan, quien le informó lo sucedido. La pelinegra rompió a llorar, profiriendo desgarradores gritos de dolor y tristeza.
-¡NO! ¡NO!-Gritaba Berenice, aferrándose a Eithan, quien también lloraba de forma amarga y triste.
Miguel salió de la habitación, con lágrimas en los ojos y al ver que Eithan buscaba respuestas, simplemente asintió con la cabeza. Berenice lloraba a lágrima viva, gimiendo y gritando por su compañera y amiga.
Sandy despertó al pooka y éste fue testigo de cómo el Caballero Negro bajaba las escaleras, buscando la razón del llanto de la pelinegra. Bunny observó cómo Miguel y Marcus intercambiaban palabras y después de un rato el ojiverde rompió a llorar.
Marcus entró en la habitación y salió poco tiempo después, rompiendo sillas, con el rostro cubierto de lágrimas.
Bunny, tímido, entró en la habitación en la cual descansaba la castaña, quien estaba estable y recibía transfusiones de sangre. Los yetis habían vestida a Aelia con una bata azul y cambiaron las ensangrentadas sabanas de la cama por unas limpias.
Miguel envió a todos a dormir, al día siguiente discutirían lo ocurrido.
Fin Flashback
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-Eso fue lo que pasó.-Dijo Bunny, aferrándose a la cintura de Aelia.
-Morí, de nuevo.-Susurró la castaña.
Todos descendieron y aterrizaron en un espeso bosque. La nieve comenzaba a derretirse, pues la primavera estaba próxima. Jack se acercó al lago, casi completamente descongelado, y lo examinó un momento…"-Jack, tengo miedo.-El hielo debajo de Pippa estaba por romperse; sin embargo, el castaño Jack se lanzó hacia ella y la arrojó lejos con su cayado. Jack se acercó a su hermanita, quien lloraba con el rostro oculto entre sus manos. Jack le dedicó una sonrisa, pero se alejó aterrorizado, puesto que su hermana tenía los globos oculares completamente rojos y mantenía una sonrisa siniestra.- Tú también deberías tener miedo, Jackie…"NO RASQUES EL MURO".
-¿Sucede algo hijo?-Preguntó North, poniéndole una mano en el hombro al albino, el cual despertó de su trance.
-Sólo…es confuso.-Dijo Jack.- ¿Qué hacemos en Burgess, Blanco?
-Aquí escondí el trozo faltante de la espada. Síganme.-Tooth y Aelia caminaron juntas, evitando los obstáculos del bosque.- Jack ha estado actuando de una forma extraña, ¿tienes idea de lo que sucede?
-Jack, él…murió.-Tooth reprimió las lágrimas.
-Supongo que Bunny omitió decírmelo. Al igual que los otros.
-Berenice no lo reanimó. Según lo que dijo Miguel, no existe nadie capaz de traer a la vida a alguien que ya murió dos veces.
-Está en lo correcto. Ni Madre Naturaleza ni Hombre de la Luna, pueden hacer tal hazaña. Pero es ilógico, sin mencionar que es imposible. Alguien trajo de vuelta a Jack, o algo.
-¿Ideas?
-Sólo puedo pensar en los Titanes, según la leyenda ellos eran dioses, en toda la extensión de la palabra. Pero están encerrados eternamente, en una celda sin llave, apartada de todo. El único Titán libre es Typhan, pero él escapó tiempo atrás, ocultándose en los rincones más apartados del universo.
-Debe haber una respuesta a todo esto. ¿No hay nadie más? ¿Alguna leyenda, un mito, un rumor siquiera sobre alguna identidad divina que pueda conceder la vida?
-No. Ni siquiera La Muerte misma puede hacer tal cosa, pues va en contra de su naturaleza y es imposible para ella reanimar a los muertos. Dudo mucho que el misterio sea revelado algún día, Toothiana. Por ahora debemos concentrarnos en derrotar a Maldad y mantener el muro en la mente de Jack, erguido.
Todos siguieron a Aelia, hasta que salieron del bosque y caminaron por las solitarias calles de Burgess. Las casas tenían tablones en las ventanas y muchas de ellas estaban en venta, sin mencionar que no había autos por ningún lado.
-Hay más alegría en un funeral.-Dijo Bunny sarcástico.
-Aún hay niños en este pueblo.-Advirtió North.- Puedo sentir su fe, debilitada, pero sigue ahí.
-Es Maldad. La violencia, la ira, la venganza; todo eso y más, reemplazan a la fe.-Explicó Aelia.- Si no terminamos con Maldad cuanto antes, todo habrá terminado. El mundo ya está sumido en guerras sin sentido, poco falta para el colapso.
Los guardianes y Aelia llegaron hasta el pórtico de una amplia casa. La castaña llamó a la puerta, recibiendo miradas curiosas y confundidas por parte de los guardianes.
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Julie terminó su desayuno y se preparó para las labores del día. Se hizo una coleta con su cabello y lavó toda la ropa. Hizo su cama y le pidió a Jamie que hiciera la suya y la de su hermana. Limpió el polvo de las fotografías. Barrió la casa, lavó los platos, las sartenes y los cubiertos. Se sentó con sus hijos a leer un cuento y revisó su libro de recetas, proporcionado por su amiga Aelia.
Como en todos los fines de semana, Sophie, salió acompañada de Abi. Jamie debía vigilar a su hermana menor. El castaño extrañaba a sus amigos, pues éstos no salían de sus hogares desde hacía un tiempo. En una ocasión se encontró con Caleb y Claude, los gemelos; habló con ellos y jugaron un tiempo. Después de aquella ocasión no los volvió a ver.
En aquellos extraños tiempos, los únicos amigos que Jamie tenía eran su hermana, su mamá, Aelia y Marcus.
Los niños Bennet jugaron durante unas horas y regresaron a su hogar, justo a tiempo para comer.
Julie, por la tarde, recibió a una mujer con quien había estado entablando una amistad. Su nombre era Caitrin. Era una mujer de baja estatura, piel pálida, pelirroja y de ojos castaños. Vestía un formal traje de oficina. Aquella era una mujer risueña, bastante joven, de 21 años. Caitrin, al ser la mayor de dos hijas, heredó el negocio de su difunto padre. Caitrin le contó a Julie que el negocio crecía exponencialmente bajo su tutela, incluso había logrado construir una pequeña sucursal en los Estados Unidos. Una vez que el negocio creció, fue momento de rebautizarlo; Caitrin recibió la idea por parte de su hermana menor, quien llamó a la empresa como: Atlas Industries. Una empresa registrada internacionalmente, que ganaba terreno en la bolsa de valores como productora alimenticia, haciendo competencia a empresas americanas tan grandes como lo eran: Sucrocorp, subsidiaria de Richard Roman Enterprises.
Atlas Industries comenzaba a convertirse en un pilar alimenticio durante la guerra. La empresa vendía sus productos a Reino Unido, Estados Unidos, Guatemala y Australia. Los problemas bélicos a escala mundial demandaban una gran producción de alimentos para Atlas; no obstante, Caitrin logró evolucionar la empresa y expandirla a los mercados médicos, lo cual supuso un incremento monetario inmenso.
Caitrin era una mujer amable, que a menudo escapaba de sus guardaespaldas para pasar tiempo sola. Fue de esa manera que llegó a Burgess, donde conoció a Julie y su familia.
Los Bennet la trataron de forma hospitalaria y se ganaron la simpatía de la exitosa empresaria. Caitrin, tras el buen trato por parte de los Bennet, les obsequió cajas repletas de comida de la mejor calidad que podía ofrecer Atlas Industries. Julie aceptó el obsequio e invitó a Caitrin a comer con ellos.
Julie estaba por servir la sopa, cuando llamaron a la puerta. La señora Bennet meditó un momento, pues podía tratarse del molesto señor Fitzwilliam, el cual seguramente vendría a quejarse de que Abi ladraba por las noches. Llamaron de nuevo.
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-Siento que conozco este lugar.-Dijo Jack, refiriéndose a la casa.- ¿Tooth?-El hada se encogió de hombros.
-¿Alguien vive aquí al menos?-Preguntó Bunny a la castaña, ésta volvió a golpear la puerta.
-Paciencia guardianes.-Pidió Aelia. Jack se rascaba la cabeza intentando recordar. North miraba en todas direcciones, buscando cualquier indicio de que los estuviesen siguiendo. Sandy intentaba no caer del sueño. Tooth parecía preocupada por el albino. Bunny se cruzaba de brazos, comenzaba a perder la paciencia.
-Pues claro.-Susurró Jack.
-¿Qué?-Preguntó Tooth.
-Este es el hogar de Jamie, el primer niño que creyó en mí.-Dijo Jack, con una sonrisa en el rostro. Comenzaba a emocionarse, recordando todas esas tardes de juego con Jamie…"Jack caminaba por un árido y desolado desierto. El ardiente sol le quemaba la piel, pero no moría. A pesar del inmenso calor y la deshidratación, Jack seguía con vida. Caminó y caminó, hasta que se hundió en la arena. Luchó con todas sus fuerzas, tratando de liberarse; pero se hundía con mayor velocidad"…"NO RASQUES EL MURO".
-¿Estas ansioso por verlo?-Preguntó Tooth. Jack asintió.- Jack, ¿te encuentras bien? Di la verdad.
-No te preocupes, estoy bien. Sólo un poco confundido, es todo.-El joven guardián tomó la delicada mano de Tooth y le sonrió. La guardiana se sonrojó y desvió la mirada.
Aelia llamó de nuevo a la puerta. La puerta se abrió y la ojigris sonrió al ver a un niño de diez años, cabello castaño y ojos del mismo color.
-¡Aelia!-Jamie abrazó a la castaña, esbozando una alegre sonrisa.
-Jamie, mírate, estas enorme.-Saludó Aelia.- Deja de crecer.
-No prometo nada.-Dijo Jamie entre risas. Al castaño se le iluminaron los ojos al ver a los guardianes en la puerta de su casa. Corrió y abrazó a cada uno de ellos.- Guardianes, creí que no los volvería a ver.
Todos saludaron al joven Bennet, sin percatarse de que Sophie corría directamente hacia Aelia con los brazos extendidos.
-¡Tía Aelia!-Vitoreó la rubia siendo elevada en alto por la castaña.
-Pero sí es mi niña favorita.-Dijo Aelia, depositando un beso en la mejilla de Sophie.- ¿Esta mami en casa?
-Sí, está sirviendo la comida.-Respondió Jamie con una amplia sonrisa.
-Guardianes, quédense aquí. Debo ir a saludar.-Ordenó Aelia, dejando a Sophie en el suelo.
-¡Espera!-Alcanzó a decir Jack, totalmente sorprendido.- ¿Acaso eres esa Aelia, la Aelia de la que tanto habla Jamie?
-La única e inigualable.-Contestó la ojigris.- Ellos, los Bennet, son la razón de que mantenga en secreto mi identidad. Son mi familia, mi razón de seguir adelante a pesar de los malos tiempos.-Dicho esto se adentró en la residencia.
-Nunca me lo hubiese imaginado.-Dijo Tooth.- Todas esas tardes hablando con Jamie sobre su tía Aelia. Y ahora resulta que todo el tiempo estuvimos muy cerca de conocer a un Caballero de la Luna.
-Estoy tan sorprendido como tú.-Admitió Jack.
-Adelante, entren.-Ofreció Jamie a los guardianes. Sophie abrazó a Bunny con cariño.- No se irán de aquí hasta que me den respuestas.
Aelia entró en la cocina, donde se encontraba Julie charlando con Caitrin mientras disponía los platos de sopa. La señora Bennet casi se desmaya al ver a la castaña en su casa.
-¡Aelia!-Saludó Julie, abrazando a la castaña, ésta correspondió el gesto.- Ha pasado el tiempo. Estuve muy preocupada, por ti y por Marcus.
-Han sido tiempos difíciles.-Dijo Aelia, separándose del abrazo.- Julie, hay muchas cosas que debes saber.
-Te escucho, pero antes permíteme presentarte a Caitrin.-La pelirroja le dio un apretón de manos a la ojigris.
-Caitrin Kirkpatrick, es un honor. Julie me ha contado mucho sobre ti. Curiosa forma en la que vistes por cierto.-Dijo la pelirroja ante la armadura de Aelia.
-Aelia.-Se presentó.- Me eres familiar, ¿nos conocimos antes?
-Lo dudo mucho, siempre recuerdo muy bien los rostros de las personas. Debe ser por mi aparición en los comerciales, soy la presidenta de Atlas Industries.-La ojigris asintió, recordando esos molestos anuncios en televisión.
-¿Dónde estuviste Aelia?-Preguntó Julie, llevando los platos al comedor.- La situación está muy mal, pero creo que eso ya lo sabes.
-¿Qué quieres decir?-Dijo Aelia con el ceño fruncido.
-Ven conmigo.-Pidió Julie.
Las tres subieron por las escaleras, no sin antes saludar a los niños Bennet. Entraron en la habitación de Julie, ésta última encendió el televisor. Todos los canales transmitían noticias de última hora. Julie cambiaba de canal, hasta que Aelia le pidió que se detuviera. En la CNN transmitían la asamblea de la ONU.
-¿Sucede algo?-Preguntó Julie, sin percatarse de que los guardianes habían entrado en su habitación.
En el televisor se mostraba a un hombre de traje negro, piel rojiza y ojos del mismo color, hablando por el micrófono. Todos los presentes en la asamblea prestaban atención a sus palabras.
-Maldad.-Susurró Aelia.
-Creí que era más alto.-Dijo North.
-Cambió de cuerpo.-Explicó Bunny.- Al parecer se volvió más poderoso.
-Líderes del mundo. Son tiempos violentos, tiempos de guerra. Pero no hay razón para desesperarse, sino para abrazar y aceptar el cambio que se presenta a la humanidad. La violencia, el hambre, las enfermedades, la discordia, la ira colectiva; todo eso, no es más que un obstáculo, una distracción que aleja los corazones y las mentes de todos del cambio verdadero.
"Puede que el mundo esté viendo el comienzo de su fin y tal vez sea de esa manera. Aun así…
Aelia apagó el televisor, no pudiendo soportar una palabra más de ese monstruo que se hizo pasar como un delegado de las Naciones Unidas.
-El lobo disfrazado de oveja.-Dijo North.
-No. Es el alfa, siendo respetado y escuchado por su manada.-Corrigió Aelia, sin importarle que Julie la escuchase.
-¿Sucede algo Aelia?-Preguntó Julie confundida.
-Julie…-Aelia toma las manos de la señora Bennet entre las suyas. Jamie y Sophie se acercan luego de un ademán de la ojigris.
Transcurrieron tres horas. Las tres horas más largas en las vidas de los Bennet, pesto que Aelia les ha contado y explicado todo: quien es en realidad, de donde proviene, su relación con los Bennet a través de las generaciones y el por qué mintió.
Julie intenta asimilar todo, pensando y analizando cada palabra. Jamie por su parte, se encuentra maravillado al saber que Aelia es una guerrera enviada por la Luna. Sophie simplemente abraza a Aelia, "Sólo es una niña". Pensó Aelia. Sophie se ha quedado dormida entre sus brazos.
Aelia fue concisa, cuidando cada palabra que salía de su boca. Los Bennet eran su familia, pero había ciertas cosas de su pasado que nunca revelaba a nadie. La castaña también incluyó a Marcus en su relato. Le costó mucho hacer comprender a Julie su inmortalidad y sus habilidades sobrenaturales.
-Entonces, somos familia realmente.-Dijo Julie, aun asimilando toda la información.
-Marcus tuvo un hijo bastardo en el pasado. Hace un tiempo que rastreamos la descendencia de dicho hijo. Al final dimos con los Bennet.
-¿Por qué? ¿Por qué nosotros?-Cuestionó Julie sin comprender.
-Porque necesitábamos de un lugar dónde esconder un poderoso artefacto. Entregamos dicho artefacto a tus antepasados, pero nos manteníamos en la distancia.-Explicó Aelia.- Yo decidí acercarme a ustedes, a ti. Quería ser parte de mi familia, eso es todo.
-¿Realmente somos familia?-Preguntó Jamie.- Quiero decir, ¿de sangre?
-Así es.-Respondió Aelia con una sonrisa.
-Todo esto, ¿cambia algo?-Preguntó Julie.
-Esa es tu decisión.-Contestó Aelia.- Podrías echarme y decirme que no me quieres volver a ver nunca más. O podemos seguir siendo una familia, como le hemos hecho durante muchos años. Pero al final, no es mi decisión.
-¿Tú que quieres?-Cuestionó Julie.
-Su bienestar. También su simpatía y su amistad como una familia.
-Una vez me dijiste que la familia acepta, comprende y perdona.-Dijo Jamie.- Y sobre todo, está ahí siempre que la necesitas. Tú me dijiste eso, y yo te digo: Estoy aquí, soy tu familia.
Los ojos de Aelia se anegaron en lágrimas y sonrió. Julie la miró y asintió, ella también con los ojos húmedos. Ambas se abrazaron.
-Vamos a comer.-Dijo Julie.
Todos se sentaron a la mesa después de que Julie recalentó la comida. Incluso invitaron a Caitrin a acompañarles. Los guardianes charlaban entre ellos, recordando viejas experiencias.
-Sueño…-Dijo Sophie con los ojos casi cerrados.
Aelia se ofreció a arropar a Sophie. La castaña llevó a la Bennet menor a su habitación, escaleras arriba. La arropó con cuidado, pero la niña no podía dormir.
-Ya vi tus intenciones.-Dijo Aelia con una sonrisa pícara. Sophie sonreía divertida y sonrojada.- Me convenciste, te cantaré. Pero promete jamás dejar de sonreír.-Sophie asintió vigorosamente.
Los guardianes observaban a la castaña. Nunca se hubiesen imaginado verla en una actitud maternal y tan feliz.
-Carry on my wayward son.-Comenzó a cantar Aelia con una dulce y melodiosa voz, casi en un susurro.- There´ll be peace when you are done.-Sophie dio un largo bostezo, disfrutando de la melodía.- Lay your weary head to rest. Don´t you cry no more.
"Once I rose above the noise and confusion. Just to get a glimpse beyond this illusion. I was soaring never higher, but I flew too high. Masquerading as a man with a reason. My charade is the event of the season. And if I claim to be a wise man, it surely means that I don´t know."
-Carry on my wayward son.-Sophie luchaba por no cerrar los ojos ante la apaciguan te melodía.- There´ll be peace when you are done. Lay your weary head to rest.-Aelia peinó suavemente el cabello de Sophie, quien cayó en un profundo y tranquilo sueño.- Don´t you cry no more.-Depositó un tierno beso en la frente de Sophie y se encaminó a la salida.
-Hermoso.-Dijo Bunny una vez que salieron de la habitación.
-No te acostumbres.-Dijo Aelia con una sonrisa de lado.
-¿Con quién hablas?-Preguntó Julie desde las escaleras.
-Ya lo verás.-Respondió Aelia.- Es tiempo de que dejen de tomar a Jamie como un loco.
-Por fin.-Dijo Jamie, para después fruncir el ceño.- ¿Cómo lo haremos?
-¿Es correcto?-Preguntó Tooth.- Ningún adulto nos ha visto hasta ahora.
-Siempre hay una primera vez para todo, incluso resucitar de entre los muertos.-Dijo Aelia encogiéndose de hombros.- Este es el plan…
-Tienes una familia muy peculiar.-Dijo Caitrin, dándole un sorbo a su taza de café.
-Sí, pero es mi familia.-Dijo Julie con una sonrisa.- Tu hermana, ¿vino contigo?
-Eso quisiera, así podrían conocerla. No, ella se quedó en Escocia, cuidando nuestro hogar.-Dijo Caitrin con un dejo de nostalgia en su voz.
-Mamá, quisiera que conozcas a alguien.-Dijo Jamie con una amplia sonrisa.
-¿A quién corazón?-Preguntó Julie.
-Jack Frost.-Respondió Jamie emocionado.
-Jamie…hijo, ya hemos hablado de esto…-La temperatura del lugar descendió abruptamente, tanto que Julie comenzó a temblar. Caitrin se abrazó a sí misma, tiritando de frío.
Un espejo que colgaba de la pared se cubrió de escarcha, pues Jack Frost lo tocó brevemente. La escarcha adquirió la forma de un colibrí, cosa que hizo sonrojar a Tooth. El colibrí se transformó en una figura de hielo que emprendió el vuelo y revoloteo sobre la cabeza de Julie.
-¿Qué es esto?-Preguntó Julie, comenzando a asustarse.
-Jack Frost.-Le respondió Aelia.
Julie miró en dirección al espejo. Un muchacho de no más de 16 años se materializó, éste tenía una mirada nerviosa. El muchacho era sumamente pálido, estaba descalzo y sostenía un largo cayado de madera. Julie ahogó un grito al igual que Caitrin.
-¿Me pueden ver?-Preguntó Jack con una sonrisa nerviosa. Julie asintió y se desmayó. Caitrin se puso en pie y se aproximó al joven guardián. La escocesa, dudando, acerco su mano a Jack y lo tocó.
-Eres real.-Soltó Caitrin con una sonrisa.
-¡Sí! ¡Sí lo soy!-Bramó Jack con alegría.- También lo son el Hada de los Dientes, el Conejo de Pascua, Santa Claus y Sandman.
Pronto, ante los jóvenes ojos de Caitrin, se materializaron los guardianes restantes. La pelirroja los saludó con la mano y ellos le devolvieron el saludo.
Julie despertó y también se acercó a Jack para tocarlo y comprobar que no fuese una alucinación.
-Los otros guardianes de los que hablas, ¿también son reales?-Preguntó Julie a su hijo, éste asintió.
-Ella es Toothiana.-Dijo Jack, tomando a Tooth de la mano.
Entonces, Julie pudo ver frente a ella, una mujer de cuerpo emplumado que sonreía cálidamente.
-Mucho gusto, mi nombre es Toothiana.-Se presentó, extendiendo la mano. Julie se la estrechó.- Soy el Hada de los Dientes.
Julie saludó al resto de los guardianes tan pronto los pudo ver. Charlaron durante un largo rato, sobre sus vidas y su relación con los Bennet.
-¿El rey de las pesadillas intentó matar a mi hijo?-Preguntó Julie eufórica.
-No te preocupes. Si le ponía un dedo encima yo estaba lista para rebanarle la cabeza.-Dijo Aelia.- Observé muy de cerca, al igual que Marcus.
-¿Y no ayudaste?-Cuestionó Bunny.
-Ya se los dije antes. No soy su niñera.-Replicó Aelia.
-Ahora este Maldad, ¿amenaza la fe?-Preguntó Caitrin.
-La fe, la vida misma. Maldad destruirá el mundo por completo.-Explicó la ojigris.- Es el causante de la Tercera Guerra Mundial. Será detenido, no te preocupes.
-Bueno, debo irme.-Anunció Caitrin luego de ver su reloj de muñeca.- Ya es un cuarto para las doce y no quiero abusar de mis anfitriones más de lo que ya lo hice.
-Ve con cuidado.-Le advirtió Julie luego de darle un abrazo.
-Sí, mamá.-Dijo Caitrin con ironía. Ambas rieron.- Fue un placer conocerlos. Si algún día necesitan comida o atención médica.-Caitrin les entregó tarjetas de presentación a los guardianes.- No duden en acudir con Atlas. Seguimos pensando en un eslogan.-Dicho esto se marchó.
Aelia preguntó a Jamie por un trozo reluciente de metal. El castaño guío a la ojigris hasta su habitación, ahí abrió el cofre y le mostró el contenido.
-¿Cómo sabías que yo lo tenía?-Preguntó Jamie sorprendido.
-Fue una corazonada.-Respondió Aelia, sosteniendo el trozo de metal entre sus manos.
-¿Puedo ayudar? Como la última vez.-Dijo Jamie emocionado.
-Esta vez es distinto.-Contestó Aelia, arrodillándose hasta quedar a la misma altura que el castaño.- Pitch no se compara en nada con Maldad. Esta no es una batalla por la fe, Jamie. Es una guerra por la supervivencia. Jamás te permitiría acompañarme, porque es peligroso. Maldad no dudara en matarte si tiene la oportunidad, él no busca una victoria, sino la aniquilación de todos.-Jamie asintió. Aelia le dio un cálido beso en la frente.- Cuida bien de tu madre y de tu hermana, ¿sí?
-Por supuesto.-Dijo Jamie decidido.- ¿Ya te vas?
-Sí, esta guerra no finalizara sin mí.-Aelia se dirigió a los guardianes.- Los espero afuera.
La ojigris se despidió de Julie y se marchó al bosque. Los guardianes también se despidieron de los Bennet.
-Prometan venir más seguido.-Alcanzó a decir Jamie desde el marco de la puerta. Jack y Tooth volaron hasta él.
-Lo haremos.-Dijo Jack con una amplia sonrisa.
-Como antes.-Añadió Tooth, abrazando el brazo de Jack.
-¿Acaso ustedes...?
-Sí.-Respondió Jack, tomando la mano de Tooth. Jamie hizo como si vomitase, provocando risas entre todos.
-Algún día no creerás que es asqueroso.-Dijo Julie, después miró a la peculiar pareja.- Son bienvenidos en todo momento. Y gracias, por mostrarme que son reales.
Ambos guardianes asintieron y se retiraron, de vuelta al bosque. Allí los esperaban los demás. Aelia charlaba con Bunny, dejando ir una risa ocasionalmente. North intentaba entender las figuras doradas sobre la cabeza de Sandy. Jack, al ver a sus amigos, dio un largo suspiro.
-¿Estas bien cariño?-Le preguntó Tooth. Jack la miró y le dio un tierno beso en los labios.
-Me encanta ser parte de esta familia.-Respondió Jack. Tooth le besó, pero esta vez el beso fue más largo.
-Consíganse un cuarto por favor.-Dijo Aelia en broma. La pareja se sonrojó y subieron al trineo.
-o-
Monte Everest, horas más tarde
Miguel felicitó a todos, por su desempeño hasta ahora. Les informó que forjaría El Azote de los Zar, con ayuda de Eithan.
-Lo más seguro es que terminemos mañana por la mañana.-Dijo Eithan.
-Después atacaremos a Maldad.-Anunció Miguel.- No esperaremos más de lo necesario.
La noche transcurrió con total normalidad. Sandy, mientras dormía, proporcionaba alegres sueños a todos. Algunos compartieron habitación, pues no había suficientes para todos.
Jack y Tooth durmieron juntos, no sin recibir toda clase de comentarios atrevidos por parte de sus amigos y los caballeros. Marcus y Berenice también compartieron habitación. Aelia durmió a un lado de Bunny, ellos tampoco se salvaron de las burlas y los chistes, en especial por parte de Berenice. Bunny tragó saliva luego de que Marcus le dirigiera una mirada asesina. Al Caballero Negro no le hizo ni una pisca de gracia que su hermana y el pooka compartieran la cama.
Al día siguiente, todos se reunieron en el centro de la residencia. Todos miraron asombrados la recién reconstruida espada.
El Azote de los Zar emanaba una blanca luz. La espada denotaba superioridad y sobre todo grandeza. Era un arma forjada por la familia Lunaroff. Hecha de polvo de estrella destilado de un agujero negro, una parte del alma de cada Zar Luna, un trozo del alma del mismísimo Maldad, la bendición del primer líder de la casa Celestia, la bendición del emperador pooka y por último, pero sumamente importante: la energía de un Titán. Typhan.
-Está hecho.-Dijo Miguel.- Según palabras de Hombre de la Luna, El Azote de los Zar sólo obedecerá al portador si éste tiene la sangre de los Lunaroff en sus venas.
-Creo que eso será un problema.-Dijo Berenice con sarcasmo.- No hay nadie en este planeta que sea descendiente de los Lunaroff.
-Manny me notificó que de ser el caso, la espada elegiría a su portador.-Explicó Miguel.- Sólo queda esperar hasta que la espada haga su elección.
El Azote de los Zar se elevó por los aires, todos la miraron sorprendidos.
-Supongo que la espera llegó a su fin.-Dijo Aelia.- Espero que yo sea la elegida, porque de verdad me muero por cortarle la cabeza a Maldad y colgarla en mi pared.
-No eres la única.-Expresó Marcus.
La espada avanzo lentamente, dejando atrás a Miguel y a Berenice. El Azote de los Zar pasó por alto a todos los Caballeros de la Luna y se detuvo frente a los guardianes. La espada pareció evaluarlos a cada uno de ellos y finalmente, a una velocidad enorme, llego a parar a manos de…
Fin del capítulo. Gracias a todos por leer. Se aceptan comentarios, criticas, sugerencias, etc.
Al fin tienen la respuesta de la decisión de Jack: vivir. Aelia sigue con vida y esperemos que siga siendo así. ¿Qué les pareció el capítulo? ¿Podrán adivinar quién será el portador de El Azote de los Zar, la única arma capaz de darle muerte a Maldad?
Hay algo que debo decirles lectores. No descarten las pequeñas cosas que en este momento parecen insignificantes, porque en un futuro podrían tomar una relevancia enorme (el muro en la mente Jack, Atlas Industries y Caitrin, el calabozo en Salummiprus que guardaba mensajes en una lengua extraña, los Celestia), en fin, es sólo un consejo.
AVISO: Llegamos a la cuenta regresiva. Sólo quedan 4 capítulos para el GRAN FINAL (no se preocupen, habrá epílogo).
AVISO 2: Últimamente me he estado rompiendo la cabeza y discutiendo mucho con mi Musa respecto a los eventos posteriores a este fic. Y he llegado a una conclusión. La secuela esta CANCELADA.
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MENTIRA xD, es una inocente broma (no me odien). Pongámonos serios. La secuela llegará después de dos fics (de duración corta no se preocupen). Aquí tienen la lista oficial de los fics a escribir, ese será su orden de aparición:
1.- La Paz que Tanto Añoramos: Será un fic de unos 10 capítulos como máximo (muy cortos, quizás unas 2000 palabras por capítulo o menos). Servirá de introducción de nuevos personajes y de situaciones que se tomaran en cuenta para la secuela.
2.- Rise of the Moon Knights: Será la precuela de los Caballeros de la Luna, no daré detalles, quiero que sea una sorpresa. Advertencia, la trama será bastante cruda. ¿Qué quiero decir? En este fic se tocaran temas como la violación, la adicción a sustancias, la prostitución, trastornos mentales, asesinatos (muy descriptivos), situaciones sexuales explicitas, entre otros. Está bajo su propio riesgo leer éste fic.
3.- EL ORIGEN DE LOS GUARDIANES 3: AL BORDE DEL COLAPSO: Sin comentarios.
En fin. Cuídense, Feliz Navidad (atrasada lo sé), Feliz año nuevo. Y como siempre, Saludos :)
