Advertencia: Los personajes aquí mostrados son propiedad de Dreamworks y Willyam Joyce a excepción de los que no tengan relación alguna con las obras originales, esos son de mi autoría.
Aclaración: Los personajes de El Origen de los Guardianes se quedaran con sus nombres en ingles
Inglés-Español
Jack Frost-Jack Frost
Sandman/Sandy-Meme
Toothiana/Tooth-Hada
Bunnymund/Bunny-Conejo
North-Norte
Pitch Black-Pitch Black/Sombra
Capítulo 22: El Asalto a Salummiprus
La mañana del día siguiente fue bastante atareada. Los últimos preparativos eran dispuestos y las tropas se alistaban para la batalla. Al final se decidió que los duendes formarían parte del asalto; montarían en los gansos gigantes y cargarían con arcos y flechas.
Bunny creó tres inmensos túneles por los cuales marcharían hasta Salummiprus. Fue así que el Monte Everest quedó totalmente vacío. Antes de partir, Berenice reunió a todos los caballeros y guardianes en el centro del salón principal.
-¿Sucede algo?-Preguntó Marcus.
-Foto, foto.-Dijo Berenice, programando una cámara fotográfica.- Todos juntos.
Guardianes y caballeros se reunieron, sonriendo a la cámara. La foto fue tomada y Berenice guardó la cámara en su habitación.
-Un pequeño recuerdo, por si algunos de nosotros no regresamos en una pieza.
-Y el pesimista soy yo.-Dijo Eithan sarcástico.
-o-
Salummiprus Nucibtiru
La compañía se reunió con el ejército de Lunabots, los cuales eran un total de siete mil. Los Lunabots eran altos, portaban armaduras blancas y muy blindadas; su única arma era la fuerza bruta. Sus rostros eran ocultados por yelmos adornados con detalles plateados, cargaban largas espadas, escudos anchos y arcos con flechas, las cuales tenían puntas de hierro reforzado con polvo de estrella.
El ejército que asaltaría Salummiprus superaba los ocho mil soldados. Yetis, gansos gigantes, huevos guerreros, duendes y Lunabots; todos sumamente armados y protegidos.
La compañía avanzó por un camino estrecho entre dos montañas. A lo lejos se podía distinguir la imponente y enorme fortaleza. Marchaban con lentitud, atentos a cualquier peligro. Sus pisadas estaban sincronizadas, lo que hacía temblar la tierra debajo de ellos. Marcharon durante unas horas que parecieron días, pues el paisaje era parecido y monótono, desprovisto de vida.
Se detuvieron, para descansar e ingerir alimento. Armaron un pequeño campamento que era vigilado por la atenta e incansable mirada de los Lunabots. No cruzaron palabra alguna, pues el ambiente era tenso. Levantaron el campamento y reanudaron la marcha, sintiéndose vigilados en todo momento.
Durante el largo camino fueron atacados por grupos muy pequeños de bestias, los cuales eran aplastados con facilidad. Avanzaron unas millas más y se detuvieron de nuevo.
-Es una trampa.-Dijo Miguel, quien llevaba puesta su armadura. El Caballero Multicolor era motivo de un gran estrés ocular, pues su armadura suponía un verdadero espectáculo de colores. Su armadura no tenía un color definido, pues éste cambiaba con cada movimiento de Miguel, por más insignificante que fuese; también dependía la posición en que lo veías. Si movías los ojos un poco, el color de la armadura cambiaba, y esto, sumado a los movimientos de Miguel, lo convertía en una molestia para la vista.
-¿Qué quieres decir?-Preguntó Denzel, quien vestía su armadura roja como la sangre. El Caballero Rojo evitó cualquier contacto visual con su líder.
-Nos hemos encontrado con una resistencia patética durante el trayecto. Maldad sabe que estamos en camino y nos incita a seguir, tratando de demostrar debilidad en sus fuerzas.-Explicó Miguel, todos lo miraron en busca de respuestas.- No nos detendremos, seguiremos la marcha hasta la fortaleza. Una vez ahí, tenemos como prioridad destruir la torre este.-Todos asintieron y se retiraron.
La marcha continuó durante un largo tiempo más, en el cual parecía que la fortaleza se alejaba en lugar de acercarse. Los gansos gigantes comenzaban a inquietarse, lo mismo sucedía con los yetis. Entonces una bruma negra cayó sobre el ejército entero. Todos se pusieron en guardia, esperando una emboscada, pero la bruma negra se esfumó tan pronto como había llegado.
Los guardianes se quedaron inmóviles como rocas al notar que el ejército había desaparecido. Estaban ellos cinco, solos.
-¿Qué diablos es esto?-Preguntó Bunny, tomando sus boomerangs.- ¡Aelia! ¡Aelia! ¿Dónde estás?
Los Caballeros de la Luna se mantuvieron serenos ante la repentina desaparición de la compañía. Se miraron entre ellos y no hubo necesidad de mencionar que estaban bajo el efecto de un hechizo.
-Esa bruma, debió ser una especie de gas. Al respirarlo fuimos hechizados.-Dijo Aelia. Escuchó que la llamaban, era la voz de Bunny.- ¡Tranquilo Aster! ¡Aquí estoy!
-Berenice, ya sabes que hacer.-Dijo Miguel. La pelinegra asintió y lanzó un puñado de semillas al suelo.
Berenice se concentró y unas flores emergieron de las semillas. Dichas flores tenían los pétalos cerrados y muy hinchados. Los pétalos se abrieron, liberando un gas color amarillo. Todos respiraron y al instante todo volvió a la normalidad.
Los guardianes preguntaron lo que sucedió y Miguel les explicó. Siguieron la marcha, esta vez la fortaleza se veía más cercana.
El ejército se detuvo nuevamente, a descansar.
Salummiprus era un lugar sumido en una constante e ininterrumpida oscuridad. En aquel reino el día nunca llegaba y esto provocaba la pérdida de la noción del tiempo.
Decidieron dormir, pero nadie logró conciliar el sueño, excepto por los gansos gigantes y los yetis. Todos se despertaron sobresaltados al sentir que la tierra temblaba. Se pusieron en guardia. El temblor se hacía cada vez más intenso, cosa que indicaba que un grupo muy grande estaba cerca.
Entonces, apareció un ejército de hombres de piedra, que marchaba en completo silencio; portando sus armas y carentes de expresiones. Al frente del ejército, liderando la marcha, se encontraba una mujer delgada y pelirroja, de mediana edad que iba vestida en ropa deportiva de color negro. La mujer hizo un ademán con la mano y el ejército se detuvo, todos en perfecta sincronía.
-¿Quién eres y qué es lo que quieres?-Preguntó Marcus a una distancia razonable de la recién llegada.
-Saludos, mi nombre es Rowena. Vengo en representación de todas las brujas del mundo.-Se presentó con una sonrisa y haciendo una reverencia.
-Eso no es posible, todos los aquelarres nos dieron la espalda.-Se adelantó Denzel.
-Puede que sí. Pero no todas las brujas lo hicieron, querido.-Dijo Rowena con una simpática sonrisa.
-Esta no es tu guerra, bruja.-Dijo Miguel en tono respetuoso.- Vete, mientras aún tienes tiempo.
-Me parece que no, mi buen señor.-Se negó Rowena, sin borrar su sonrisa.
-¿Cómo nos encontraste? ¿Cómo es posible siquiera que sepas de la existencia de este sendero?-Preguntó Marcus.
-Bueno yo…no me enorgullezco de haberlo hecho, pero espíe una charla entre Toothiana y tú.-Explicó Rowena sonrojada de la vergüenza.
-¿Qué más viste?-Le interrogó Denzel.
-Nada más, lo juro. Perdí mi conexión luego de que apareciera un remolino de fuego.-Respondió la pelirroja, jugueteando con sus manos. Miguel suspiró aliviado, al saber que la bruja no estaba al tanto de los otros planes.
-Vete, ahora mismo.-Insistió Miguel serenamente.- Maldad…
-¡Asesinó a mis hermanas!-Bramó Rowena molesta. Respiró hondo y volvió a sonreír.- Estoy aquí para ayudarles, quienes quiera que sean. Yo gano mi venganza y ustedes un ejército de guerreros de terracota.
-¿Las brujas intentaron hacerle frente a Maldad?-Preguntó Aelia, llegando en compañía de los guardianes, y los caballeros restantes.
-Tú…-Rowena abrió los ojos como platos al ver al Caballero Blanco.- Como olvidar esos penetrantes ojos grises.
-¿Te conozco?-Cuestionó Aelia, enarcando una ceja.
-Am…-Rowena se puso notablemente nerviosa.- ¿No me recuerdas? Yo estuve ahí, cuando quemaste el orfanato con tus relámpagos.
Todos los guardianes miraron sorprendidos a la ojigris, ésta se cruzó de brazos y se hizo la desentendida.
-No es lo que creen.-Dijo Aelia, pues los guardianes no paraban de mirarla.- Había monjas maltratando a las niñas de un orfanato. Me di a la tarea de castigarlas.-Los guardianes miraron a la pelirroja, ésta asintió, constatando las palabras de la castaña.
-Yo estuve ahí, cuando mataste a la madre superiora. Creo que sucedió alrededor del 1450, yo era sólo una niña.-Contó Rowena con el ceño fruncido, tratando de recordar todos los detalles.- He olvidado muchas cosas a lo largo de mi vida, pero jamás pude sacar de mi cabeza como aquellos ojos grises miraban a todos lados con odio.
-¿Cómo sobreviviste? Todas las niñas quedaron por su cuenta.-Preguntó Aelia.
-Las brujas me acogieron, me dieron de comer, me criaron, me dieron un hogar y me enseñaron a controlar la magia. Se convirtieron en mi familia. Cuando cumplí los cuarenta y cinco años de edad ellas me bendijeron con la longevidad. Estuve buscándote entre los espíritus inmortales de todo el mundo, para agradecerte por mi nueva vida; pero, nunca te encontré.
-No soy un espíritu, ni una guardiana. Soy un Caballero de la Luna.-Dijo Aelia.
-Entonces sí eran reales. Todos los rumores eran ciertos.-Los ojos de Rowena se iluminaron de felicidad. Después examinó a los otros caballeros.- Ellos deben ser tus compañeros, a juzgar por increíble parecido entre sus armaduras, excepto por los colores claro está.
-Escucha…
-Rowena.-Completó la pelirroja.
-Esta no es tu pelea, Rowena.-Dijo Aelia.- Me halaga que estés aquí, pero esto supera a las brujas.
-Claro que lo es. Maldad asesinó a gran parte de nuestra pequeña población. No puedes negarme el derecho a obtener justicia.-Rowena miró a los caballeros.- No han visto lo que ese monstruo hizo al mundo mágico-sobrenatural. Todo es un caos. Cadáveres por doquier, líderes muertos. Les negaron la ayuda sólo porque Maldad dejó nuestras vidas al borde del colapso.
"Necesitamos toda la ayuda con la que podamos contar, Miguel. Está diciendo la verdad y no planea nada extraño", dijo Eithan telepáticamente. Miguel lo miró.
-Está bien Rowena, puedes acompañarnos.-Dijo al fin el líder de los caballeros, recibiendo toda clase de miradas por sus compañeros. Eithan les explicó antes de que dijeran una palabra.- Pero al menor indicio de derrota, te marcharás.
-Puedo vivir con eso.-Aceptó Rowena con una amplia sonrisa de satisfacción.
La marcha se reanudó. Rowena iba montada en un caballo hecho de terracota; cabalgaba cerca de Aelia, haciéndole muchas preguntas. Naturalmente, Aelia no le respondía muchas cosas. Ahora contaban con un ejército de poco más de quince mil soldados.
-Me da mala espina.-Dijo Marcus, quien montaba en su pegaso.
-Lo mismo digo.-Coincidió Berenice.- Ni yo sonrío tanto. ¿Deberíamos decirles que se vayan? Puede ser peligroso.-La pelinegra se refería a los pegasos. Sigmund relinchó ante el comentario.
-Erich tampoco está cómodo con tu decisión.-Dijo Marcus con una sonrisa mientras acariciaba la crin del pegaso.
Marcharon durante unas horas, hasta que al fin se encontraron con el Campo Infecto, como lo había llamado Tooth. La compañía se detuvo en seco, pues en el valle los esperaba un ejército de Furias de proporciones inimaginables. Ante los ojos de los guardianes y caballeros, el enemigo era incontable y rugía con fuerza.
Entonces Miguel, quien lideraba la marcha del ejército, se acobardó. Sus compañeros lo miraron extrañados y sorprendidos a la vez, pues su líder se veía viejo. Miguel tenía el rostro infundido en desesperanza y miedo. Por un momento, todos creyeron que Miguel inclinaría su cabeza y se marcharía ante el abrumador enemigo.
Los guardianes sentían como sus corazones se encogían y el miedo se apoderaba de sus mentes. Tooth, con lágrimas en los ojos, tomó la mano de Jack; éste último la apretó mientras respiraba con dificultad.
North, quien montaba en su trineo, miró a Sandy. El guardián de los sueños también lo sintió: miedo.
Aelia miraba, con los ojos saliéndose de sus orbitas, al implacable enemigo. Bunny buscó su mano, aterrado. Aelia entrelazó sus dedos con los del pooka.
Entonces cantó un gallo. Era un canto ajeno a la guerra y los problemas que se presentaban. Un viento soplaba del este, llevándose consigo las negras nubes de Salummiprus. Y tras éste viento, el Sol se alzaba, desafiando a la oscuridad y trayendo esperanza a los corazones de los guerreros.
Miguel desenvainó su espada, tomó un cuerno de guerra y lo sopló con tal fuerza que éste se partió. Avanzó frente a sus compañeros, impartiendo órdenes, con un porte orgulloso y decidido. El ejército tomó sus posiciones.
Miguel, líder de los Caballeros de la Luna, representante del Zar Luna en la tierra y comandante supremo de los ejércitos de los Lunaroff; se plantó frente a sus compañeros y amigos. Se irguió en su silla, incluso pareció hacerse más alto.
"Valentía, valentía amigos míos. Iremos a la batalla: rugirán con fiereza las espadas, caerán como un rayo nuestras lanzas, harán temblar la tierra nuestras pisadas. Un día de fuego, un día de matanza. Sufrirá nuestro odio el enemigo, sentirán nuestra ira en sus corazones. ¡Cargad! ¡Cargad! ¡Cargad, hacia la guerra y la grandeza!
Al instante todas las voces y el crepitar de las armas del ejército, se elevaron. Y en esa hora oscura, el rugir del ejército de la Luna, fue como un trueno de las tormentas que sacudió la tierra con fuerza.
¡CARGAD! ¡CARGAD, HACIA LAS FAUSES DEL ENEMIGO Y SU INMINENTE RUINA!
Y ante la orden de Miguel, Fromm cabalgó con rapidez. Y los ejércitos cargaron con fuerza, como feroces olas que estallan al golpear la orilla. Y las tinieblas se disiparon, ante la mañana traída por un viento del este. Y los enemigos gemían, huían y morían, y conocían el pánico cuando las armas de la ira los aplastaban. Y de pronto, los ejércitos rompieron en canto, matando mientras cantaban, pues el júbilo y el furor de la batalla estaban sobre cada uno de ellos, y ese canto que era inspirador y terrible sacudió las paredes de la enorme fortaleza.
Y así, dio inicio a la gran guerra que decidiría el futuro de todos.
Fin del capítulo. Gracias a todos por leer. Se aceptan comentarios, criticas, sugerencias, etc.
Ha comenzado, damas y caballeros; el inicio del fin. Sólo quedan 2 capítulos más (que nervios).
Subí este capítulo más rápido porque todos sus reviews me llenaron la cabeza de ideas y de inspiración. Muchas gracias a todos aquellos que se toman un poco de su tiempo para comentar, no saben lo feliz que me hacen :)
Comentarios:
Daniel Ricardo Ortega S: Hola de nuevo. Que bien volver a verte en los comentarios. Yo también sé que North tiene mayor experiencia por las espadas, pero Tooth fue la elegida debido a que es descendiente de una raza guerrera. Además es una Reina, El Azote de los Zar sólo obedece a aquellos con sangre de la realeza. Gracias por el 10 :´) Espero verte de nuevo. Cuídate y Saludos :)
Karin-chan: Espero no decepcionarte, pues lo mejor está por llegar. Ya estamos en el clímax del fic. Cuídate y Saludos :)
Sasha: Que alegría tenerte por aquí, creí que habías abandonado (creo que exagero). Gracias por todas tus palabras, espero que también este año te trate bien. Acertaste con eso de Tooth, además de que ella es una Reina y, ¿a quienes acostumbra a servir El Azote de los Zar? A Reyes (Zares). Ten cuidado con lo que pides, pues el muro en la mente de Jack será un tema muy hablado en la secuela (mini spoiler). Yo también apoyo el JackxTooth al 100% Debió haber algo en la película :( Y tal vez si, tal vez no; Aelia y Bunny inicien algo, sólo el tiempo lo dirá. Cuídate y Saludos :)
Johual: Vaya, es bueno volver a ver un comentario tuyo. Considerando que fuiste un fantasma (¿qué se siente? xD). Bueno, yo creo que Aelia le dijo su nombre a Bunny porque posiblemente estaba delirando; estaba muriendo por pérdida de sangre, el oxígeno no llega al cerebro como debería :s Lo mismo opino del romance en guerra, no deja tiempo para nada x( pero también sirve para crear lazos más fuertes. Espero tenerte por aquí los últimos capítulos. Cuídate y Saludos :)
