Advertencia: Los personajes aquí mostrados son propiedad de Dreamworks y Willyam Joyce a excepción de los que no tengan relación alguna con las obras originales, esos son de mi autoría.
Aclaración: Los personajes de El Origen de los Guardianes se quedaran con sus nombres en ingles
Inglés-Español
Jack Frost-Jack Frost
Sandman/Sandy-Meme
Toothiana/Tooth-Hada
Bunnymund/Bunny-Conejo
North-Norte
Pitch Black-Pitch Black/Sombra
Capítulo 23: La Guerra Más Épica Sobre Este Mundo
Pero Miguel fue traicionado por su valiente arremetida, pues las Furias eran temerarias y no pedían cuartel. El líder de los caballeros se había lanzado al ataque con poco más de dos veintenas de yetis; ahora el enemigo los rodeaba.
-Es un idiota.-Musitó Berenice desde lo alto del valle, dónde aún esperaba el resto del ejército.- Tendremos que cubrir su retirada. ¡Primera compañía al frente!
Un grupo de doscientos Lunabots atendió las palabras de Berenice, yendo a paso rápido por el largo valle. Los Lunabots aplastaban a los enemigos que se interponían en su camino, pero eran demasiados e impedían su reunión con el Caballero Multicolor.
Las Furias eran un enemigo implacable y sumamente numeroso. Eithan, detectando las ondas cerebrales de sus enemigos, contó poco más de sesenta mil Furias; cíclopes y bestias. Pero ocultaban el resto de la infantería.
Miguel, desde el dorso del pegaso Fromm, no desfalleció, pues por sus venas corría la adrenalina. Avanzó entre las gruesas filas de los enemigos, aplastando a la infantería y acabando con la caballería. Pero incluso él sabía que de no salir de ahí, sería reducido eventualmente y después derrotado.
Los Lunabots, con grandes daños, lograron reunirse con el líder de los caballeros; dándole muerte a todo enemigo que tuviesen al alcance. Miguel comprendió que era su única oportunidad de retirada; dio instrucciones a los yetis y retornaron con el resto de la armada. Miguel había perdido varios yetis en combate, y, para asegurar su retirada, doscientos Lunabots se sacrificaron.
Berenice alzó su espada en alto, dando la señal a los gansos gigantes, éstos batieron sus enormes y poderosas alas. Los gansos cargaban en sus picos con robustos costales, los cuales dejaron caer sobre el enemigo. Los duendes, desde sus sillas, disparaban flechas a las Furias.
El enemigo tomó posiciones defensivas ante la llegada de los gansos y su carga. Pero las Furias parecieron dudar, pues los costales no contenían pólvora, ni objetos punzo-cortantes o incluso rocas. Los costales cargaban la cosa más insignificante de todas: semillas.
Los gansos gigantes se retiraron y una macabra sonrisa se dibujó en el rostro de Berenice.
De las semillas emergió un bosque de muy altos y frondosos árboles, que dividieron al enemigo. Las Furias se entorpecieron ante el cambio drástico de las tornas.
-¡Eithan, lleva tu compañía al flanco izquierdo!-Ordenó Berenice.
-¡Avancen!-Gritó el Caballero Gris mientras su pegaso trotaba a toda marcha. Eithan era seguido de cerca por dos mil guerreros de terracota y quinientos Lunabots.
Los yetis habían traído consigo materiales de construcción, con los cuales comenzaron a armar catapultas.
-¡Bunny, tu compañía a la derecha, oblígalos a reunirse al centro!-Bramó Berenice desde la silla del pegaso Sigmund.
-Ten cuidado.-Dijo Aelia, depositando un beso en la mejilla del pooka. El guardián de la esperanza asintió y cargó a toda velocidad, siendo escoltado por sus trescientos huevos guerreros y por tres mil Lunabots.
Los ejércitos de Bunny y Eithan arremetieron contra el desorganizado enemigo, quien no podía recibir refuerzos a causa del muro de árboles. Las Furias retrocedían mientras eran masacradas por sus adversarios. Una vez que Las Furias quedaron atrapadas entre los ejércitos de Eithan y el pooka, fueron aplastados con facilidad.
La barrera de árboles era talada con rapidez y energía por los cíclopes.
Berenice observaba atentamente todos y cada uno de los movimientos del enemigo, esperando a que cayesen en la trampa.
La compañía de Eithan se reunió con la de Bunny y juntos retrocedieron por el extenso valle, mientras los enemigos se empeñaban en cortar hasta el último árbol. Una vez que el último tronco cayó, una bola de fuego fue disparada directamente al montículo de madera; todos los árboles ardieron con extrema facilidad, cortando el paso de los enemigos.
Entonces el cielo rugió con una fuerza abrumadora, pareciera que los cimientos de la tierra se estremecían. En el cielo una nueva nube emergió, pero ésta era de un color rojo; eran Las Ráfagas de Ruina. Dicha nube, que amenazaban con traer la perdición, se lanzó como una flecha hacia los ejércitos de la Luna.
Aelia se puso al frente y alzó ambas manos, creando un escudo invisible que cubría a todo el ejército. La nube colisionó con una fuerza de otro mundo, pero fue rechazada y diseminada por la telekinesis de la castaña, quien comenzó a sangrar por la nariz y se desmayó. Berenice no perdió el tiempo y sanó las heridas de su compañera. Bunny le entregó a la ojigris un trozo de chocolate, hecho especialmente para que recuperase su energía. Aelia ingirió el dulce y se sintió como nueva.
Las Furias lograron extinguir el fuego y cargaron contra los ejércitos de la Luna, sin darles tiempo para organizarse.
-¡Apéguense al plan!-Ordenó Miguel.
-No mueras.-Le dijo Berenice a Marcus, posteriormente le dio un beso en los labios.
Aelia y Berenice montaron en sus pegasos y emprendieron el vuelo hacia la fortaleza, siendo escoltadas por los gansos gigantes. Jack, Tooth y Sandy acompañaron a las guerreras. Pero sus ojos se abrieron como platos cuando vislumbraron una parvada de bestias aladas que se dirigían directamente hacia ellos.
North tiró de las riendas y los renos se echaron a correr, despegando del piso. El líder de los guardianes estaba por unirse a la batalla en los cielos.
Las Furias golpearon con una terrible fuerza la primera línea de defensa de los ejércitos de la Luna, la cual se componía de guerreros de terracota que fueron reducidos a polvo con facilidad. Marcus, haciendo uso de su terrakinesis, elevó varias rocas enormes y las arrojó contra el enemigo, causando bajas importantes.
Eithan, desde el flanco izquierdo, logró contener a la oleada de enemigos, con ayuda de su compañía. Miguel tenía algunos problemas para mantener su posición en el flanco derecho, pues sus soldados eran superados en tres a uno. Marcus se llevó la peor parte, pues él debía evitar el paso de las fuerzas enemigas por el centro, que era donde se concentraba el mayor número de enemigos.
Denzel, comandando el resto del ejército, flanqueó al enemigo por la retaguardia; rompiendo entre sus filas con fuerza. El Caballero Rojo arrinconó a los cíclopes y las bestias entre sus ejércitos y la compañía de Marcus; cambiando las tornas de la batalla.
Los ejércitos de la Luna, a pesar de su escaso número en comparación con Las Furias, ganaban terreno. Los cuatro caballeros luchaban con valentía y habilidad. Bunny, junto a Rowena, peleaban con todas sus energías.
El enemigo, casi derrotado, se batió en retirada hacia la fortaleza. Lo ejércitos de la Luna los perseguían, burlándose de su cobardía y festejando la victoria.
-¡Defiendan el valle!-Bramó Miguel, decapitando a un cíclope desde la silla del pegaso.
Entonces la tierra comenzó a temblar. Los ejércitos de la Luna se miraban extrañados. Fue en ese momento, que Miguel abrió los ojos desmesuradamente; su sonrisa se desvaneció y dio lugar a una mueca de absoluta sorpresa.
Avanzando a grandes zancadas, hombres gigantes iban en dirección de los ejércitos de la Luna. Medían doce metros o quizá más; portaban hachas y mazos enormes sobre sus hombros. Las Furias se reagrupaban detrás de ellos, alzando gritos de victoria. Eran una veintena de gigantes, de piel rojiza y largas cabelleras negras.
-¡Fórmense todos!-Ordenó Miguel a todos los soldados. Lo mismo hacían los otros caballeros. Una vez que los ejércitos estuvieron organizados, el Caballero Multicolor habló.- ¡Cargad, hay que detenerles!
Los cuernos de guerra retumbaron por todo el valle, y ante la orden de Miguel, los ejércitos de la Luna cargaron contra los gigantes; éstos empuñaron sus armas y se echaron a correr estruendosamente hacía sus pequeños enemigos.
North intentaba controlar el trineo en medio de una refriega que se llevaba a cabo en los cielos de Salummiprus. Algunos duendes disparaban flechas contra las bestias haladas desde el trineo, mientras otros accionaban las ametralladoras montadas en el chasis del transporte.
Los gansos gigantes embestían con fuerza a las bestias aladas, las cuales los igualaban en tamaño. Los duendes, desde sus monturas en los lomos de los emplumados animales, disparaban flecha sin cesar; acertando a las bestias aladas y derribándolas.
Jack creaba ráfagas gélidas, congelando las alas de las bestias lampiñas, derribándolas. El joven guardián portaba con su cayado, una espada enfundada en un cinturón y una segunda espada mucho más larga que cargaba en su espalda, la cual estaba sujetada por una correa a su torso. El albino vestía un peto plateado, una espaldera y una cota de malla; todas por encima de su suéter azul. También vestía unas hombreras, coderas y brazales; dándole un aspecto más maduro y decidido.
Tooth, empuñando dos sables poco alargados, rebanaba las alas de las bestias que se cruzaban en su camino; y decapitaba alguna ocasionalmente. La guardiana vestía una armadura de escamas plateadas que la cubría desde sus tobillos hasta su cuello. El Hada cargaba en su espalda con una larga espada sujetada por una correa a su torso. Toothiana tenía un aspecto menos amable y cariñoso con su armadura.
Sandy intentaba retornar la arena roja a dorada. De arena maligna a arena de sueños. Pero el resultado era nulo, pues la violencia superaba a los sueños. El guardián había materializado una parvada de enormes águilas doradas que luchaban a su lado.
Aelia, en compañía de Berenice, descendió hacia la fortaleza. Ambas eran acompañadas por Jack y Tooth.
Rowena cegó a un gigante con un hechizo; Bunny tomó ventaja de eso y utilizó la reliquia de los Lunaroff para propinarle un poderoso golpe al gigante en uno de sus pies. El gigante cayó sobre sus aliados, armando un gran estruendo y aniquilando a varios de ellos.
Eithan se apio de su pegaso y lo envió a prestar ayuda en los cielos. Lo mismo hicieron el resto de caballeros.
El Caballero Gris empuñó una larga espada, con la cual partía cíclopes por la mitad y decapitaba bestias de un tajo. Eithan fue rodeado; sin embargo, de una gota de su propia saliva, creó chorros de agua que disparaba a una gran presión; haciéndolos mortales.
Denzel y Marcus cercenaron los pies de un gigante, derribándolo. El Caballero Negro dejó caer una enorme roca sobre la cabeza del gigante, dándole una muerte rápida.
El Caballero Rojo portaba un hacha de guerra con la cual aniquilaba a cualquier enemigo que se cruzase en su camino. Emprendió el vuelo, llamando la atención de un gigante. Denzel se colgó el hacha en su espalda y desenvainó una filosa cimitarra. Posteriormente se lanzó hacia el gigante, aumentando su velocidad en demasía; Denzel atravesó el ojo del gigante y emergió por la nuca. El gigante se desplomó como una montaña, carente de vida.
Miguel fulminó la cabeza de un gigante, disparándole poderosos relámpagos que lo mataron al instante. El líder de los caballeros al verse rodeado de enemigos, dio un gran saltó y golpeó la tierra con su puño, creando un terremoto que hizo trastabillar a sus adversarios. Acto seguido los calcinó con un fuego intenso.
Eithan se percató de que los gigantes, a diferencia del resto de Furias, tenían una mente débil. Fue entonces que logró tomar el control sobre la mente de algunos gigantes, obligándolos a masacrar al resto.
Los ejércitos de la Luna luchaban con temeridad, enfrentando a la Furias sin dudar, ni temer.
Rowena y Bunny se reunieron, espalda con espalda. La bruja creaba explosiones producto de conjuros que emergían de su barita de saúco, las cuales reclamaban la vida de grupos de enemigos. El pooka lanzaba huevos explosivos, arrojaba sus boomerangs y se enfrentaba a las Furias con su bien entrenado Tai Chi.
Aelia y Berenice entraron en la torre este, siendo acompañadas por Jack y Tooth. En el interior de la torre había un enorme pilar que se extendía hasta el techo.
-¿Qué es esto?-Preguntó Jack, con la guardia en alto y sujetando con firmeza su cayado.
-Nuestra misión.-Respondió Berenice.- Según los datos de la Edad de Oro, este pilar es un arma de destrucción a escala planetaria. Debemos inutilizarla.
-¿No es peligroso?-Interrogó Tooth aferrándose a las empuñaduras de sus sables.
-No te preocupes, no se trata de un dispositivo nuclear. Esta arma sólo funciona con grandes cantidades de energía y Maldad posee bastante.
Antes de que alguno hiciese un movimiento, una figura apareció frente a ellos. Era el mismísimo Maldad. Su piel tan negra como la noche más sombría de todas; sus ojos de pupilas tan rojas como la sangre fresca; su esclerótica tan negra como un trozo de carbón; su mirada tan cargada de odio, y a la vez de una grandeza inusitada. El villano, a pesar de su estatura reducida en comparación con el cuerpo anterior, mantenía un aire de inmensa superioridad y gran poderío.
Las damas guerreras tensaron sus músculos y subieron la guardia, mientras el guardián lo miraba con un intenso odio.
-Se acabó Maldad.-Dijo Aelia, pero el aludido no se inmutó en lo más mínimo.- ¿Ahora no somos dignos de tu palabra?
Desde las sombras un segundo Maldad emergió, caminando lentamente con un porte orgulloso. Dos más se unieron a los otros, mirando a los guerreros de la Luna expectantes, como si esperasen algo.
-Ese no es Maldad. Debe ser una especie de sombra o algo por el estilo.-Susurró Berenice, desenvainando una larga y reluciente espada.
-Si no me equivoco, deben ser los guardianes del pilar.-Propuso Tooth. Los otros la miraron y asintieron.
-No se mueven, quizás lo hagan si intentamos hacerle algo al pilar.-Dijo Jack, acercándose cautelosamente al Hada, mientras apuntaba a sus enemigos con su cayado.
Entonces, una luz de un rojo intenso envolvió al pilar en forma serpenteante, desde su base hasta su otro extremo. El arma se estaba cargando.
Los guerreros de la Luna se lanzaron al ataque. Las copias de Maldad hicieron lo mismo, portando armas idénticas a las de sus contrincantes.
Jack se mantenía muy cerca de Tooth, pero no lograban coordinar sus ataques.
Aelia y Berenice atacaban en conjunto, superando a su enemigo en su ataque perfectamente sincronizado. La pelinegra sujetó a sus adversarios con unas raíces que salieron de su cabellera. Aelia les dio el golpe de gracia, electrocutándolos hasta desvanecerlos en el aire. Ambas repitieron el procedimiento con los otros dos.
-Ahora, el pilar.-Dijo Berenice, respirando grandes bocanadas de aire.
Pero entonces surgieron ocho copias de Maldad, que se lanzaron al ataque en el mismo instante en el que aparecieron.
-¡Cuidado guardián!-Advirtió Rowena mientras se interponía entre la espada de un cíclope y el pooka. La pelirroja convirtió al cíclope en piedra y lo pulverizó con un conjuro explosivo.
-Gracias, Rowena.-Agradeció Bunny, mientras golpeaba a una bestia con la reliquia de los Lunaroff.- ¿Soy yo o el cansancio gana terreno?
-Voto por la segunda opción.-Respondió Rowena luego de convertir a una bestia en un puñado de carbón.
Los ejércitos de la Luna estaban dominando el combate, y poco faltaba para ganarlo; no obstante, las Furias atacaban con la misma ferocidad con que lo hicieron al principio.
Miguel tenía los brazos fatigados y sentía un hormigueo en sus piernas. El líder de los caballeros abatió otro cíclope con un golpe de su espada cubierta por arena roja.
Las Furias estaban por ser abatidas, cuando un sinfín de arañas emergió desde agujeros oscuros en la fortaleza. Los arácnidos se unieron a la batalla, pulverizando a los guerreros de terracota, partiendo Lunabots y envenenando yetis. Algunas eran de un tamaño extraordinario.
En los cielos la refriega estaba a favor de los gansos gigantes, pues las bestias aladas eran escasas.
North no cantó victoria, pues estaba consciente de que en tierra podrían necesitar de su ayuda. El ruso hizo señas a Sandy para que aterrizaran y ayudasen a los Caballeros de la Luna, Bunny y Rowena.
Ambos guardianes llegaron a tierra y no perdieron el tiempo; Sandy materializó un grupo muy numeroso de caballos dorados; North desenvainó sus espadas y comenzó a cortar patas de araña por todas partes.
Las copias de Maldad ya superaban más de dos veintenas. Las damas guerreras y el guardián, trataban incansablemente de llegar hasta el pilar, el cual irradiaba una luz cada vez más intensa.
Berenice fue lanzada contra el muro de la torre, chocando con fuerza. La pelinegra se puso en pie y de una bolsa atada a su cinturón extrajo una semilla del tamaño de una nuez. Si no la utilizaba se verían en un aprieto. Cerró los ojos, concentrándose, y arrojó la semilla a poca distancia del pilar.
-¡Berenice no!-Bramó Aelia al ver la semilla en el piso. La ojigris partió a un Maldad por la mitad y dos más emergieron.
La semilla comenzó a temblar incontrolablemente, dando algunos saltos. Entonces surgieron cuatro raíces muy frondosas y sumamente largas; las copias de Maldad las cortaron por la mitad, pero dos más emergieron de cada una.
-¡Es una hidra! ¡MALDITOS HIJOS DE PUTA!-Gritó Berenice con una sonrisa en su rostro y un hilo de sangre emergiendo de su nariz.
La hidra aprisionó a cada una de las copias de Maldad, sin hacerles daño. Posteriormente se enredó alrededor del pilar; desde su base hasta la punta, de la misma manera en que lo hace una serpiente con su presa. La hidra aplicó una enorme presión y fragmentó el pilar, liberando una cantidad enorme de energía que hizo pedazos lo torre.
-¡Jack ahora!-Bramó Aelia. La ojigris dio un salto y fue impulsada hacia el pilar por una ráfaga de viento gélido, traída por el joven guardián. La castaña golpeo el pilar con sus puños, derribándolo.
Las copias de Maldad se desvanecieron y el pilar cayó con una fuerza increíble, creando grietas en el suelo de la fortaleza y derribando una de las paredes de la torre.
Berenice intentaba controlar a la hidra, pero ésta se resistía a su control. La pelinegra comenzó a sangrar profusamente por la nariz y se llevó una mano a la frente, tratando de mitigar el dolor. Las raíces estaban por ir en contra de los guardianes, pero se detuvieron.
Miguel estaba apoyando a Berenice a mitigar la hidra. Marcus liberó llamas en extremo calientes, que fueron asistidas por el torrente de agua liberado por Eithan. La hidra se calcinó por completo, no pudiendo multiplicarse.
Marcus asistió a Berenice con un poco de ungüento; posteriormente, le proporcionó un poco del chocolate fabricado por Bunny.
Todos, guardianes y caballeros, se reunieron al centro de lo que quedaba de la estructura de la torre.
-Desaparecieron.-Dijo Miguel.- Las Furias se esfumaron al momento en que el pilar fue destruido y las arañas escaparon de vuelta a aquí.
-¿Eso quiere decir que ganamos?-Preguntó Jack, aferrándose a su cayado y manteniéndose cerca de Tooth.
-No lo sé.-Declaró el líder de los caballeros.- Ordené a los ejércitos retirarse y disponer de los heridos y los muertos. Le confié a Rowena el mando de nuestras fuerzas. ¿Maldad?
Aelia negó con la cabeza. Todos respiraban con dificultad y duras penas se aferraban a sus armas. El cansancio era extenuante, pero al sentir el peligro próximo, el cuerpo seguía suministrándole adrenalina a cada uno de nuestros héroes.
"Han peleado con valentía, y han demostrado una gran habilidad en combate. Sin embargo, la batalla apenas comienza. Veremos de qué son capaces los Caballeros de la Luna y los Guardianes."
La voz de Maldad se silenció, dando lugar al estruendoso sonido que creaba el trotar de un ejército que se dirigía directamente a la torre.
Miguel ordenó que cada uno defendiese una grieta por la cual pudiese entrar un enemigo, pero ni él mismo creía que tuviesen oportunidad. Eran once contra más de cincuenta y sabía que llegarían más.
Las Furias profirieron alaridos y gritos desenfrenados mientras acortaban su distancia con la torre, en la cual se refugiaban sus enemigos. Las Furias rodearon la estructura por todas partes, corriendo con sed de sangre.
Comenzó una nueva batalla dentro de la torre. Los caballeros hacían uso de sus habilidades y sus dotes para la batalla. Los guardianes no se quedaban atrás, pues peleaban con ferocidad.
Tooth volaba en el interior, asesinando a cualquier enemigo que intentase entrar por arriba. Jack congelaba a sus contrincantes, mientras Bunny le cubría las espaldas, lanzando sus gastados boomerangs y golpeando a todo el que tuviese enfrente. North, haciendo uso de sus últimas fuerzas, machaba las extremidades de los adversarios con sus espada al tiempo que Sandy vigilaba su retaguardia, azotando a los ofensores con sus dorados látigos.
Aelia hacia trizas a cualquiera que tuviese el infortunio de sufrir el impacto de sus poderosos puños. Marcus incineraba a los cíclopes que intentaban alcanzarlo, a la vez que Eithan velaba por su punto ciego, cortando enemigos por la mitad con sus chorros de agua y su larga espada. Miguel electrocutaba a las bestias que trataban de morderlo a él y a sus amigos; mientras tanto, Berenice lanzaba semillas, haciendo crecer algunas enredaderas, y también blandía su espada con gran maestría. Denzel también emprendió el vuelo, aniquilando Furias a diestra y siniestra; y cuando lo intentaban atrapar, el Caballero Rojo se teletransportaba tras sus enemigos y los cortaba por la mitad con su hacha de guerra.
Aquellos once valientes guerreros luchaban con valentía, aplastando a sus enemigos bajo su poder. Todos ellos eran poderosos por sí mismos, todos ellos eran capaces de apañárselas de manera individual. Pero no era eso lo que los definía. Lo que de verdad les proporcionaba fuerza y los hacía ver intimidantes frente a sus adversarios, no era su poder individual, ni su capacidad para luchar por su propia cuenta. No. Ellos eran un reto formidable y muy grande, porque eran un equipo; porque eran compañeros y se cubrían las espaldas mutuamente, porque cada uno de ellos complementaba lo que otro no era capaz de lograr.
Caballeros de la Luna y Guardianes. Por separado eran poseedores de gran poder. Pero por donde caminaban juntos la tierra se quebraba.
Los enemigos fueron reducidos y derrotados. Justo cuando iban a cantar victoria, la torre en la que se encontraban fue despedazada por una fuerza invisible.
Dirigieron su mirada hacia el frente y sus ojos se encontraron con un sujeto que guardaba un porte majestuoso y más aún, poderoso.
Maldad los miraba expectante, sin ninguna emoción sobre su mirada aplastante.
-Han hecho bien. Reuniendo el Azote de los Zar, muy bien.-Los guerreros de la Luna no dijeron una sola palabra.- Caballeros de la Luna y Guardianes de la Fe. Se supone que ustedes defenderán al mundo de mí. Pero díganme, ¿quién los defenderá a ustedes?
Y el cielo rugió con fuerza y la tierra se estremeció, y el aire se arremolino con violencia. Y un remolino de los cuatro elementos se interpuso entre los guerreros de la Luna y Maldad. El remolino estalló, dejando en su lugar a una mujer de una belleza deslumbrante que vestía una majestuosa armadura plateada con detalles de alas doradas en su pecho y en la espalda. Su cabellera tan negra, tan abundante y sedosa como la crin de un majestuoso caballo. Su mirada terrible y los puños cerrados con fuerza. Y la Tierra misma obedeciendo a sus pensamientos al crear huracanes sobre el cielo de Salummiprus y hacer que la tierra temblase con fuerza ante su llegada.
Madre Naturaleza dio un paso al frente, fulminando con una mirada repleta de odio a Maldad.
-Yo lo haré
Fin del capítulo. Gracias a todos por leer. Se aceptan comentarios, criticas, sugerencias, etc.
Hola a todos y a todas. ¿Qué les pareció la batalla en Salummiprus? Fue difícil escribirla, pero aquí la tienen. El siguiente capítulo marcará el final de este fic. Pero créanme cuando les digo que no será más que el comienzo de la historia de los Caballeros de la Luna y los Guardianes como equipo.
Últimamente he estado pensando mucho y me he dado cuenta de que en 2016 nos esperan cosas muy impresionantes, por ejemplo: Capitán América 3, Suicide Squade, Batman v Superman, Rise of the Moon Knights, El Origen de los Guardianes 3…ustedes me entienden, cosas impresionantes xD
Y ustedes dirán "Eso no es gracioso Leviatan1", y yo les diré "Claro que lo es, porque mi trabajo no es nada comparado con esas películas" XD :) :( :´( Si me disculpan, iré a lanzarme desde un edificio.
Cuídense y Saludos :)
