Advertencia: Los personajes aquí mostrados son propiedad de Dreamworks y Willyam Joyce a excepción de los que no tengan relación alguna con las obras originales, esos son de mi autoría.

Aclaración: Los personajes de El Origen de los Guardianes se quedaran con sus nombres en ingles

Inglés-Español

Jack Frost-Jack Frost

Sandman/Sandy-Meme

Toothiana/Tooth-Hada

Bunnymund/Bunny-Conejo

North-Norte

Pitch Black-Pitch Black/Sombra

Capítulo 24: The Man Who Knew Too Much

(El Hombre que Sabía Demasiado)

En ocasiones tendemos a realizar acciones sin reparar en las consecuencias, pues nos guía un sentimiento muy fuerte; el miedo, el amor, la fraternidad o el instinto de la propia supervivencia.

En ocasiones nos arrepentimos de lo que hemos hecho cuando ya es demasiado tarde para remediar nuestras acciones. Somos propensos al ciego actuar cuando nos vemos en peligro o cuando buscamos la solución inmediata a un gran problema.

A veces pienso que de haber tenido la oportunidad, hubiese hecho las cosas de distinta manera. No transcurre una noche sin que tenga pesadillas que reviven mi irresponsable manera de actuar en el pasado.

No puedo dejar de pensar en lo distinto que sería mi vida de haber tomado una decisión correcta. Por supuesto, yo solamente pensaba en la venganza y en proteger a aquellos que me importaban.

Me he detenido a reflexionar un millón de veces sobre las posibilidades de un futuro distinto a éste.

Las cosas que nos sucedieron después de ese día no tienen comparación con nuestra situación actual. Porque, a pesar de experimentar todo tipo de cosas, nunca nos preparamos para esto. Nunca imaginamos que algo así podría llegar a pasar.

Sin embargo, no hemos terminado; aún quedan cosas por hacer. Si todo sale bien, creo que tendremos una pequeña posibilidad de salir vivos de esto.

Hay algo que jamás olvidaré y que siempre se mantendrá en mi cabeza. Soy consciente de que han transcurrido doce años desde ese momento que fue una victoria, que a la larga degeneró en ruina y desesperación.

Claro está que no pienso mentir, pues los primeros años creí que nuestro actuar fue el correcto. Viví en completa ignorancia y en un engaño creado por mí mismo. Trataba de darle prioridad a mis problemas con el estúpido muro; dejando de lado lo que ocurrió.

Desgraciadamente hoy, doce jodidos años después, me doy cuenta de que había otras alternativas.

Lamento mucho no haber sido consciente en ese momento, que teníamos otras alternativas. Doce malditos años desperdiciados en cosas sin sentido. Tuvimos nuestra oportunidad al alcance, pero decidimos ser radicales y no meditar mejor el contexto.

Justamente hoy, hace doce años de mierda, cometimos el más grande error de todos. Decidimos darle la espalda a Emily Jane e ignorar sus advertencias.

Puta vida. Doce años, y hasta el día de hoy abro los ojos y me doy cuenta de que lo que hicimos fue un error, el más grande todos.

Jackson Overland Frost, un idiota arrepentido que pasó la mayor parte de su vida distraído en cosas que no eran importantes. Así es como me veo a mí mismo en estos momentos, pues tuve la oportunidad de atender las advertencias y no lo hice. Lo único que me queda para mantenerme centrado en la misión es escribir este diario personal.

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Flashback, Madre Naturaleza. Semanas atrás.

La bella mujer se encontraba surcando el frío e infinito espacio exterior, alejándose de la Tierra.

Madre Naturaleza se detuvo, levitando en aquel vacío infinito, esperando. La pelinegra ya había presenciado aquella vista en numerosas ocasiones, por lo cual, no le impresionaba para nada la belleza y el misterio del espacio.

Un estallido de luz cercano a ella cambió lo monótono de aquel lugar.

-Cronos, al fin te apareces.-Dijo Madre Naturaleza a una figura recién llegada.

Frente a la dama, se encontraba de pie un muchacho de aspecto juvenil y cabellos oscuros rizados. El muchacho estaba ataviado con una túnica violeta. El recién llegado tenía una piel morena y mostraba su reluciente dentadura a través de sus carnosos labios. Tenía cierto aspecto afeminado en su rostro, cosa que se hacía más notoria debido a su maquillaje, que le otorgaba un aspecto más joven.

-Nos volvemos a ver, Emily Jane.-Saludó el jovencito con una voz angelical que provocaba un casi imperceptible eco.

Un segundo estallido de luz dio lugar a un hombre alto de complexión delgada y piel oscura. Dicho hombre vestía unas ropas negras y una capa del mismo color; poseía una poblada y espesa barba negra, una nariz aguileña y unos ojos ambar. El recién llegado tenía las manos por detrás de la espalda y mantenía una expresión calmada.

-Hades, me da gusto tenerte aquí.-Expresó Madre Naturaleza en actitud seria.

-Lo mismo digo, Emily Jane.-Coincidió el aludido sin perturbar su pose.

-¿No asistirá Zarsce?-Peguntó Madre Naturaleza con frialdad. Ella odiaba que la llamasen por su antiguo nombre.

-Por desgracia, no lo hará. Desconocemos la razón.-Explicó Cronos, llevando sus manos a su espalda, usando un tono muy sereno.- Ahora, ¿para qué nos has llamado?

-Necesito ayuda, se trata de Maldad.-Dijo Emily, provocando una mirada sorpresiva por parte de sus acompañantes.

-Somos conscientes de que El Dios Caído ha sido liberado, pero no de que estaba fuera de control.-Inquirió Hades, mirando a Cronos con un destello de miedo en sus ojos.

-No lo está, no si podemos hacer algo para impedirlo.-Dijo la pelinegra con un ademán que señalaba a los tres. Sus acompañantes meditaron durante un tiempo y al final, Hades tomó la palabra.

-Si te ayudásemos, el riesgo a tomar sería demasiado. El Dios Caído podría arrebatarnos nuestro poder y sería el fin para la menguante vida que logró anteponerse al Colapso.

-Olvidan que somos Semi-Titanes, es nuestra labor velar por la seguridad del universo del mismo modo en que lo hacía los Titanes.-Replicó Madre Naturaleza elevando su voz.

-Mayor razón para mantenernos alejados. Confiamos plenamente en que puedes encargarte de esta calamidad por ti misma, si es que no permites que El Dios Caído se haga con la energía de otros.-Dijo Cronos con su angelical voz.- Doy por cerrada esta cesión.

Ambos hombres se desvanecieron y desaparecieron por completo, dejando sola a Madre Naturaleza.

La pelinegra, frustrada y enfurecida, descendió de vuelta a la Tierra, sólo para aumentar sus sentimientos antes mencionados.

Madre Naturaleza había experimentado una especie de letargo, provocado por los fortuitos esfuerzos de Maldad por bloquearla. Se sentía cansada y sin energías, incapaz de imponer orden al clima con la habitual facilidad.

Emily Jane se pasaba los días tratando de restaurar el orden en el mundo mágico-sobrenatural, el cual sufrió un severo golpe por parte de Maldad y sus heraldos. Las hadas que habitaban la Tierra, en su completa totalidad, habían sido exterminadas por El Dios Caído, quien organizaba y orquestaba matanzas entre cualquier ser vivo que tuviese algún remanso de energía que le fuese útil. Sólo restaban algunas manadas de hombres lobo, unos cuantos nidos de vampiros, un grupo de aquelarres de brujas y comunidades dispersas de duendes. Con los espíritus la cosa era distinta, pues ellos se habían llevado el peor golpe, debido a que Maldad codiciaba su poder y no reparaba en arrebatárselos; pocos fueron los supervivientes ante el imparable avance de El Dios Caído.

No faltaba un solo día, en que Madre Naturaleza, no intentase comunicarse con el mítico Titán, Typhan; sin embargo, éste nunca respondía a sus insistentes llamados. Emily pasó del pánico a la ira al no obtener respuesta alguna por parte del Titán, pero eso no la detuvo en sus intentos por comunicarse.

Los días transcurrían con excesiva lentitud a medida que el poder de Maldad se hacía mayor y el suyo decrecía. Pero grande fue su sorpresa cuando, mientras vagaba con lentitud por una de las áridas praderas de África Central, sintió que gran parte de sus energías volvían. Más tarde se enteraría de que Los Caballeros de la Luna habían asestado un golpe terrible al Dios Caído, con el objetivo de rescatar a los Guardianes.

Madre Naturaleza fue testigo de cómo centenares de brujas asediaban Salummiprus en los días siguientes a la primera ofensiva contra Maldad. La acometida poco duró, pues fue aplastada incluso por el debilitado poder de El Dios Caído.

Emily estuvo presente al observar como los humanos se sumían cada vez más en conflictos que bélicos que iba ganando más fuerza. A ella poco le importaba las guerras entre los mortales, pues eran ellos los responsables del deterioro ambiental en el planeta a través de los años; no obstante, era consciente de que Maldad se fortalecía con todo aquello que estuviese relacionado con la maldad.

La pelinegra observó, aterrorizada, cómo El Dios Caído cambiaba de cuerpo y se hacía con un poder inmenso. Desde ese momento decidió esconderse en los rincones más apartados de la Tierra, para evitar ser descubierta por Maldad. Pero salió de su escondite cuando sintió el resurgir de un poder abismal: El Azote de los Zar. Advirtió a los guerreros de la Luna sobre el peligro que representaba el matar a Maldad, pero éstos no la escucharon.

Decidió que no sería parte de eso, de una terrible decisión. Se refugió en una caverna situada en algún lugar del norte de Europa. Hasta que una voz muy familiar entró en su mente.

"Está bien sentir miedo, pero ellos te necesitan."

-Typhan, ¿cansado de esconderte?-Dijo Madre Naturaleza ante la débil voz del Titán, con un dejo de ironía y rencor en sus palabras.

"Lamento mucho no haber respondido a tus llamados con anterioridad, pero es muy arriesgado con La Muerte buscándome."

-Entiendo.-Dijo Emily con sinceridad, pues era consciente de que Typhan era un fugitivo que era constantemente perseguido por la Muerte misma.- Pero te equivocas, ellos no me necesitan. Tienen El Azote de los Zar en su poder.

"No lograrán darle muerte a esa Abominación sin tu ayuda. Eres imprescindible en este conflicto."

-¿Y sufrir las consecuencias? No gracias.-Añadió con sarcasmo, mientras se sentaba sobre la fría roca de la caverna.

"Me llamaste pidiéndome ayuda, pero lo único que puedo ofrecerte es consejo."

-Sería mejor si vinieses a la Tierra y le dieras fin a la existencia de Maldad.

"No es factible."

La pelinegra asintió, resignada.

"Tienes miedo. Es comprensible."

Tenía razón, aunque no lo admitiese, Madre Naturaleza estaba aterrada por completo; temía a la muerte y al poder de Maldad.

"Pero, sin tu intervención, los guerreros de la Luna podrían fallar. Eres su única esperanza de equilibrar el combate."

Se mantuvo en silencio, sin poder argumentar una réplica, pues el Titán tenía toda la razón.

"Eres la única que puede hacerle frente a Maldad en estos momentos, antes de que se fortalezca y se convierta en la amenaza que una vez fue."

-Sólo quiero que esto termine.-Dijo Emily, inclinando la cabeza sobre su pecho, con los ojos cerrados, reprimiendo el llanto.

"Y eso sucederá, si tomas el lugar que te pertenece."

Rodeó sus piernas con sus brazos, tratando de tomar una decisión.

"¿A qué le temes exactamente? ¿Morir o ver morir a todos?"

-Ambas.-Susurró ella.

"Confío en ti, Emily Jane. Eres una Semi-Titánide después de todo."

Sabía que Typhan se había marchado, podía sentir su ausencia.

Ahora todo dependía de ella. El destino de la batalla se definiría por su decisión. Se mantuvo en la caverna por horas, pensando y reflexionando sobre qué hacer.

Abandonó la caverna y salió a campo abierto, contemplando el cielo. Ese mundo era hermoso, era su hogar desde hacía milenios. No permitiría que Maldad se lo arrebatase; no permitiría que El Dios Caído se levantara, no mientras estuviese viva.

Se irguió completamente, mientras un remolino cubría su cuerpo por completo, levantando polvo. Al mismo tiempo, las nubes en el cielo se arremolinaban y rugían con fuerza. La tierra se estremecía al tiempo que corrientes de agua y fuego se fusionaban con el remolino, el cual fue alcanzando por los relámpagos de los cielos.

El fenómeno terminó abruptamente, con Madre Naturaleza ataviada con una imponente armadura plateada con detalles dorados. La pelinegra emprendió el vuelo con fuerza, con destino directo a Salummiprus.

-o-

Salummiprus Nucibtiru, actualmente

Maldad y Madre Naturaleza se miraron a los ojos, retándose en completo silencio.

Emily no pensaba rendirse ante aquel perverso monstruo. Había decidido intervenir en la batalla, pues ella era una Semi-Titánide y era su deber proteger la Tierra; un deber que ella misma se había impuesto pero que había olvidado con el paso del tiempo.

-Al fin muestras tu cobarde rostro, Madre Naturaleza.-Dijo Maldad con sarna y cierto tono despectivo. Tenía los brazos a ambos lados, esperando cualquier agresión.

La aludida no dejo ir ningún sonido de su boca, pues tenía miedo. Madre Naturaleza, aunque no lo demostrase, estaba aterrada, pues la primera y última vez que se enfrentó a Maldad, ella estaba acompañada por el Zar Luna y por un Titán; pero, ahora estaba sola, no había nadie con un poder mayor al de ella cubriéndole las espaldas.

Los guerreros de la Luna se encontraban estupefactos, esperando cualquier momento para atacar al villano. No obstante, se quedaron petrificados por la inesperada aparición de Madre Naturaleza.

El tiempo pareció eterno mientras El Dios Caído y Emily Jane se miraban a los ojos, esperando que el otro hiciese el primer movimiento; y, Emily fue quien tuvo ese honor, arrojando un rayo hacia Maldad, el cual fue repelido por éste último.

Emily respiró hondo y comenzó a lanzar rayos contra El Dios Caído, pero éste los desviaba hacia otro lado con extrema facilidad. La pelinegra se detuvo y atacó de nuevo; esta vez con una corriente constante de rayos muy poderosos. Maldad respondió de la misma forma.

Ambas energías colisionaron, armando un gran estruendo mientras crepitaban y trituraban la piedra con que se conformaba la fortaleza.

La cabellera de Madre Naturaleza ondeaba al viento mientras utilizaba sus dos brazos para direccionar su ataque y brindarle más potencia. Maldad en cambio, hacía uso de una sola mano para liberar relámpagos rojos.

Emily movió las manos de arriba abajo, de izquierda a derecha, en un intento por tomar ventaja sobre Maldad, éste la imitó con la diferencia de que su ataque si tuvo un efecto, desviando el de la pelinegra hacia la izquierda.

Bunny no esperaba que estuviese a punto de ser calcinado por los rayos de Madre Naturaleza. El pooka se cubrió el rostro, esperando lo peor, pero fue arrojado contra el piso por Aelia, quien recibió el impacto.

-¡NO!-Fue lo único que logró articular Bunny al ver tal escena.

La energía fluía a través del cuerpo de la castaña, quien no fue lastimada por los rayos, pues ella tenía control sobre la electricidad. Aelia redireccionó el ataque contra Maldad, al mismo tiempo que Madre Naturaleza se unía a la ojigris.

El Dios Caído utilizó ambas manos para mantener a raya a sus contrincantes, pero recibió una bola de fuego que lo golpeo de lleno en el rostro y al hacerlo, trastabilló, recibiendo el impacto de los rayos también.

-¡Esto es por lastimar a mi hermana!-Rugió Marcus, golpeando a Maldad en pleno rostro con sus puños rodeados por un fuego abrazador.

El Dios Caído sin tiempo a contraatacar, fue alcanzado por un torrente a presión de agua que lo traspasó. Posteriormente unas enredaderas lo aprisionaron de sus cuatro extremidades; intentó liberarse pero un brazo le fue cercenado por el hacha de guerra de Denzel.

Acto seguido, un rayo gélido lo golpeó en el pecho; y desde el cielo una enorme roca cayó sobre él, enterrándolo.

La roca estalló en mil pedazos, las enredaderas se pulverizaron y el hielo se desvaneció en humo.

-Mi turno.

El Dios Caído se movió a una velocidad de vértigo y tomó a Marcus por el cuello con una fuerza aplastante. Le arrebató un poco de su poder y lo lanzó contra Denzel, quien cayó bajo el peso de su amigo. Posteriormente golpeó a Miguel en el rostro, tomando un poco de su poder al hacerlo.

Maldad ahora poesía las habilidades de los seis Caballeros de la Luna.

Madre Naturaleza intentó atacarlo pero fue rechazada por una fuerza invisible que la arrojó varios metros en el aire; acto seguido, un poderoso relámpago golpeó a la pelinegra.

Berenice atacó al Dios Caído con su espada, sólo para recibir un demoledor puñetazo que le destrozó las costillas. Marcus enloqueció en ira pero fue reducido cuando Maldad se teletransportó detrás de él y le traspasó el abdomen con un torrente de agua; el rubio se desplomó, vomitando coágulos de sangre.

Jack se lanzó contra Maldad, el cual se anticipó al leer los pensamientos del albino e hizo trizas el cayado del joven guardián, haciendo uso de su recién adquirida telekinesis, provocando que éste sintiera un inmenso dolor en su pecho.

North intentaba asestar un golpe al Dios Caído con sus espadas, al mismo tiempo que Bunny atacaba con técnicas de tai chi. Pero Maldad era ágil y le arrebató una espada a North, con la cual atravesó al ruso. Acto seguido liberó una corriente eléctrica que lanzó muy lejos al líder de los guardianes.

Bunny atacaba con rapidez; sin embargo, Maldad detuvo sus golpes, sujetándolo de los brazos con firmeza. El villano le rompió los huesos al pooka, el cual dejó ir un alarido de dolor.

Aelia fue al rescate del guardián de la esperanza, empujando a Maldad con su habilidad telequinetica; no obstante, el Dios Caído golpeó el suelo con fuerza, haciendo que Aelia perdiera el equilibrio y la concentración.

Tooth desenvainó la larga espada que cargaba en la espalda y cargó contra Maldad, batiendo sus alas con rapidez.

Eithan intentó hacer frente a Maldad pero fue rechazado por un muro de fuego, que, de no ser por su armadura, lo hubiese calcinado por completo.

Sandy sujetó al Dios Caído de uno de sus brazos con los látigos dorados que portaba. Pero Maldad tiró de los látigos y golpeó al guardián de los sueños con su puño envuelto en relámpagos y llamas.

Denzel se teletranspotó detrás de Maldad y lo sujetó con la técnica full Nelson, haciendo uso de toda la fuerza de la que disponía.

-Toothiana, ¡ahora!-Bramó Denzel, mientras trataba de contener el inmenso poder de El Dios Caído.

El Hada enterró la espada en el abdomen del villano, justo en el momento que Denzel era disparado hacia atrás por una fuerza invisible.

El Dios Caído gimió al ser traspasado por la espada, pero la tomó de la empuñadura y la removió de su cuerpo. Posteriormente tomó la punta de la espada, y, haciendo mucha presión, la partió en dos.

Maldad estaba por ponerle las manos encima a la guardiana pero fue tacleado por Jack, quien se llevó al villano mientras volaba.

-¡No te atrevas a tocarla!-Gritó Jack, dirigiendo al Dios Caído hacia una torre.

El impacto lo recibió Maldad, quien partió el muro mientras Jack seguía llevándolo lejos de sus amigos y de su amada.

El Dios Caído derribó al joven guardián, electrocutándolo con una gran descarga de energía. Ya con los pies sobre la tierra, Maldad golpeó al joven guardián en el rostro con fuerza.

Tooth se acercó a la espada que Jack había dejado atrás y la desenvainó, revelando el filo de El Azote de los Zar.

Jack era azotado contra el piso de la fortaleza. El albino fue lanzado lejos, con algunos huesos rotos y sangrando por la nariz.

Maldad caminó hacia el joven guardián, pero se detuvo cuando un rayo lo golpeo en la nuca. Se dio media vuelta lentamente, con una mirada asesina en sus profundos y penetrantes ojos carmesí.

-¡JUNTOS!-Bramó Madre Naturaleza disparando relámpagos de las palmas de sus manos.

A ella se unieron Miguel, quien también lanzaba relámpagos; Eithan liberando potentes torrentes de agua; Marcus lanzando llamas abrazadoras; Aelia invocando sus relámpagos; y Sandy, dejando ir una enorme cantidad de arena de sueños.

Al Dios Caído no le quedó otra alternativa que subir la guardia y resistir el poderoso ataque.

Los guerreros de la Luna, acompañados de la Semi-Titánide, no cesaron en su ofensiva contra Maldad, sino que aumentaron la potencia de sus ataques. Sin embargo, El Dios Caído no iba a permitir tal atrevimiento, por lo que cerró sus puños y abrió su guardia, creando una explosión devastadora que acabó con la acometida de sus adversarios y que pulverizó parte de la fortaleza.

Los guerreros de la Luna y Madre Naturaleza fueron dispersados por la enorme explosión y cayeron derrotados, sin energías ante el inconmensurable poder de El Dios Caído.

-¡MALDAD!

El aludido miró hacia donde lo habían llamado, encontrando a la guardiana de las memorias en posesión de la única arma que podía darle muerte.

Tooth alzó El Azote de los Zar en alto, y ésta comenzó a irradiar una cegadora luz que cubrió por completo al Hada. Posteriormente se apagó, permitiendo ver al Hada Reina de los Dientes, la cual cambió por completo.

Toothiana se hizo más alta, su plumaje más precioso y brillante, y sus alas de colibrí fueron reemplazadas por un par de largas y majestosas alas emplumadas que le daban la apariencia de un ángel. La guardiana tenía un porte decidido y sumamente señorial, propio de un gran gobernante. La armadura de Tooth cambió a un color inmaculadamente blanco. Era su aspecto tan hermoso y a la vez intimidante que se le hubiese confundido con Kali, La Dama terrible, en los tiempos en que el universo aún era joven. La energía de todos los Zar, de Typhan y el mismísimo Maldad, corría por el esbelto e imponente cuerpo del Hada.

Maldad, el auto proclamado Todopoderoso Dios y Señor de la Destrucción, pareció dudar ante el nuevo poder de Toothiana. Pero no permitió que ese pequeño cambio lo amedrentara y mucho menos lo sorprendiera.

El Dios Caído extendió sus brazos a ambos lados, liberando una tormenta de relámpagos carmesí y una densa bruma negra que se incrustó en su cuerpo a modo de armadura. Y él se mostraba tan poderoso como las historias lo describían. Se hizo más musculoso al tiempo que una espada se materializaba en su mano.

Ambos se lanzaron al ataque, demostrando el inmenso poder que habían adquirido. Tooth atacaba con ferocidad pero con una expresión seria; por otro lado, Maldad descarga su espada con una fuerza de otro mundo.

Los dos intercambiaban ataques con gran maestría y temeridad, haciendo pedazos el suelo que tenían debajo, pues sus ofensivas creaban ondas expansivas muy violentas.

Finalmente Maldad logró desarmar a Tooth, arrojando la espada de ésta a varios metros de distancia.

-¿De verdad creyeron que podrían derrotarme?-Se mofó El Dios Caído, amenazando a Tooth con su arma.

-¿Honestamente? No.-Respondió Tooth con una voz más madura y repleta de decisión. En ese momento Jack se acercó a Maldad por la espalda, tomando provecho de su distracción y tiró de su cabello hacia atrás, dejando el cuello del villano al descubierto. Fue entonces que El Azote de los Zar voló hasta la mano de Tooth, y ésta traspasó el cuello de Maldad con ella, de lado a lado.- Pensé que debía atraparte con la guardia baja.

El Dios Caído se retorció de dolor, liberando potentes relámpagos rojos. Jack y Tooth lo miraron sorprendidos, pues Maldad permanecía de pie, apretando los dientes y observando a la guardiana con odio. Pero El Dios Caído comenzó a liberar unas débiles ondas, al tiempo que comenzaba a sangrar por sus fosas nasales y por su boca.

La fortaleza entera se estremecía a medida que más ondas eran liberadas por Maldad. Entonces Tooth cargó a Jack y lo llevó lejos de la fortaleza.

Los Caballeros de la Luna fueron atendidos por sus pegasos, en los cuales montaron para salir de allí lo antes posible. Los Guardianes montaron junto a los Caballeros. Y Madre Naturaleza emprendió el vuelo.

Todos se reunieron en el valle con el ejército, el cual se preparaba para un inminente ataque.

Maldad liberaba más y más ondas que comenzaban a abarcar la inmensa fortaleza. Entonces El Dios Caído dibujó una macabra sonrisa en rostro, dejando caer su espada.

-Yo gano.

Todas las ondas retornaron a su creador y entonces dio lugar a una inmensa explosión que consumió la fortaleza por completo y originó una terrible onda expansiva que derrumbó a todos y cada uno de los soldados que estaban en el valle.

Se hizo un silencio sepulcral, mientras todos se ponían en pie. Todos intercambiaban miradas, todos se hacían la misma pregunta ¿Ganamos?

-¡VICTORIA! ¡VICTORIA! ¡ALCANZAMOS LA VICTORIA!-Gritó Berenice al tiempo que dejaba escapar lágrimas de felicidad.

El ejército entero prorrumpió en gritos y cantos de victoria. Algunos se abrazaban, otros danzaban, algunos rompían a llorar; pues la victoria había llegado y era motivo de celebración, ya que estaban vivos y habían triunfado sobre El Dios Caído.

Sandy lanzaba fuegos artificiales con arena de sueños y Madre Naturaleza despejaba los cielos, permitiendo que el sol iluminase todo.

Tooth, quien regresó a la normalidad se lanzó sobre los brazos de Jack Frost.

-¡Lo lograste!-Bramó Jack con una enorme sonrisa.

-¡Lo logramos!-Corrigió Tooth y le dio un apasionado beso al joven guardián.

-¡Vencimos!-Gritó Marcus, abrazando a Berenice y besándola con intensidad.

-¡Sobrevivimos!-Exclamó Aelia extasiada y con una sonrisa en su rostro.

-¡Lo hicimos!-Expresó Bunny, tomando a la castaña entre sus brazos y elevándola un poco del piso.

Y todos festejaron la victoria y clamaron que habían sobrevivido y vencido al Dios Caído, Maldad.

-Hicieron frente a Maldad cuando nadie más lo hubiera hecho. Tienen mi respeto.-Dijo Madre Naturaleza a los guerreros de la Luna.- Creo que puedo pagarles con algo.

Emily Jane se aproximó a Berenice y, haciendo uso de todo su poder, posó sus manos en el vientre de ésta, proyectando un haz de luz verde. Madre Naturaleza retiró sus manos ante la mirada ansiosa de todos los presentes.

-¿Qué acabas de hacerme?-Preguntó Berenice un tanto alarmada mientras pasaba sus manos por su vientre.

-Removí tu cicatriz.-Contestó Emily con una pequeña sonrisa.

Le tomó un momento a Berenice reaccionar, pero cuando se dio cuenta a lo que Madre Naturaleza se refería, rompió a llorar, llevándose las manos a la boca de la impresión. La pelinegra se abalanzó sobre Marcus, rodeándole el cuello con sus brazos y ocultando su rostro en su hombro. El rubio estaba atónito de la que había sucedido y abrazó a su amada con cariño, besándole la cabeza con dulzura.

-Nos vemos.-Dicho esto, Madre Naturaleza se marchó, surcando los cielos.

-o-

Un día más tarde

Los Caballeros de la Luna y los Guardianes estaban reunidos en el enorme salón del Monte Everest. Hombre de la Luna les entregó medallas a todos ellos.

-Esto es lo menos que puedo ofrecerles por su valentía y su inmensa dedicación en esta empresa. Ustedes son los salvadores de éste mundo, los guardianes y caballeros de la paz. Han vengado y otorgado justicia a las incontables vidas que Maldad arrebató en la Edad de Oro.

"Ustedes son los héroes más grandes de nuestro tiempo y me siento afortunado de tenerlos aquí. ¡Honor a los Caballeros y los Guardianes!"

"Honor" Clamaron los yetis, y los aplausos, los vítores y las ovaciones no se hicieron esperar.

Se organizó un banquete para todos. Los duendes y algunos yetis tocaban algunas canciones animadas, para dar alegría al ambiente.

La velada transcurrió repleta de conversaciones, risas, abrazos y felicitaciones.

-Hola, ¿cómo estás?-Preguntó Bunny, acercándose a la ojigris, quien miraba el paisaje glacial del Everest desde un vitral.

-Hola. Bueno, considerando todo…Jack murió, yo morí, todos estuvimos a punto de ser derrotados y el mundo der ser destruido, así que…sí, voy a pasar tiempo de calidad con mi gran amigo el whisky y su buen compañero, el tequila.-Dijo Aelia, esbozando una sonrisa y cruzándose de brazos, divirtiéndose con la mirada confundida y sorpresiva del pooka.- Sólo bromeo. Iré a casa, beberé un poco de agua y dormiré dos días sin parar para tomar todo esto como una muy mala resaca.

-Creo que todos necesitamos un descanso.-Admitió Bunny, para después contraer sus orejas y mirar al suelo, apenado.- Lamento haber dicho cosas malas sobre ti. Te juzgué sin siquiera conocerte.

-Todo está olvidado. Creo que tenemos eso en común.-Bunny la miró sorprendido.- Somos un par de desconfiados.

Ambos estallaron en carcajadas.

-Supongo que sí.-Admitió Bunny, tratando de contener la risa.

-¿Qué tal si comenzamos con el pie derecho?-La castaña le tendió una mano al guardián.- Hola mi nombre es Aelia, soy un Caballero de la Luna.

-Mucho gusto Aelia.-Correspondió Bunny con una amplia sonrisa.- Yo soy Aster, el Conejo de pascua. Protejo la esperanza en los niños.

-Me imagino lo diferente que hubiesen sido las cosas de conocernos de ésta manera.

-Me agradas más así, eres más misteriosa, lo cual te hace…interesante y linda.-Bunny notó como le ardía el rostro ante su comentario.- Yo…la verdad es que…yo no…yo quise decir…

-Gracias.-Aelia le depositó un tierno besó en la mejilla y regresó con sus amigos, mientras Bunny sonreía como un bobo.

Jack inspeccionaba su cayado reconstruido por Manny, fijándose en cada detalle.

-No te preocupes, Manny dijo que lo restauró a la perfección.-Dijo Tooth con una amplia sonrisa.

-Ganamos.

-Sí, lo hicimos.

Jack tomó a Tooth por la cintura, sintiendo una descarga eléctrica recorrerle todo su cuerpo ante el contacto con el suave plumaje de la guardiana. La miró con pasión y la besó con ternura, mordiendo con delicadeza el labio inferior del Hada.

-Te amo, Toothiana.

-Yo también te amo, Jackson.-Dicho esto, lo besó de nuevo, acariciando el cabello blanco de su novio.

Así terminó la era de destrucción traída por El Dios Caído, siendo nuestros héroes los míticos Caballeros de la Luna y los nobles Guardianes de la Niñez.

Y, aunque siempre existan problemas, ahí estarán ellos; para enfrentarlos como una familia.

-o-

Creo que soy un hipócrita, pues de la misma manera en que me lamento por lo ocurrido, siempre he pensado que jamás cambiaré lo que viví.

Nunca faltó la felicidad y los buenos tiempos.

Quizás no todo sea tan malo.

Soy Jack Frost, un guardián que a pesar de la mala situación, vive rodeado de los que ama.

EL ORIGEN DE LOS GUARDIANES

2

LOS CABALLEROS DE LA LUNA

FIN

Hola a todas y a todos.

Quiero agradecerles a todos por haber leído este fic y darle una oportunidad.

Debo darles agradecimientos especiales a aquellos que se tomaron un poco de su tiempo para comentar en cada uno de los capítulos de esta historia. Muchas gracias por su apoyo, pues sin todos ustedes este fic no hubiese sido posible :,)

Me gustaría hacerles unas cuantas preguntas: ¿Qué te pareció el fic? ¿Cuál fue tu capítulo favorito y el que menos te agradó? ¿Qué te pareció Maldad en calidad de villano? ¿Cuál es tu Caballero favorito y de cual deseas saber más en su precuela? ¿Qué esperas de la secuela? ¿Cuál fue tu momento favorito del fic? ¿Quién te parece más apuesto, Enrique Iglesias o Ricky Martin? xD

Antes de despedirme deseo compartir un dato con ustedes. Es la segunda vez que se menciona el futuro que les espera a los Guardianes en doce años, y no es precisamente agradable ¿por qué?

Nuevamente les expreso mis más sinceros agradecimientos.

Nos vemos en "La Paz que Tanto Añoramos". No olviden que habrá epilogo (lo publicaré hoy mismo pero sin tantos rodeos al final).

Cuídense y como siempre Saludos :)