Pedido de Katielone, dadle las gracias a ella o (culpadla) :P

Resumen del one shot: Situado en el capítulo 4x17. Stefan llega un poco tarde para... interrumpir a Klaus y a Caroline.

Aviso: Hot hybrid sex.


Cuando encontró a Klaus en la mansión Salvatore dedicándole esa estúpida y sexy sonrisa burlesca suya Caroline se puso de los nervios.

Otra vez, ¿de verdad era él necesario?

¿Por qué tenía Stefan que llamarlo? Oh, por supuesto que él era el híbrido original invencible que por alguna extraña razón del universo se había propuesto ayudarlos con sus planes para deshacerse de Silas – siempre por interés suyo, porque para nada le interesaba salvar el culo de Elena y los suyos – y Stefan, haciendo uso de su inteligencia (o estupidez, desde su punto de vista) había aceptado tener a Klaus por una vez en su equipo.

Pero. No. Era. Necesario.

No dejaba de ser el enemigo - ¿Lo era aún? –ella lo veía así. Sí, por supuesto que para ella seguía siendo el enemigo. Por su culpa la noche anterior la había pasado llorando bajo las sábanas de su cama pensando en Tyler, en que su relación con él se había terminado para siempre. ¿Y por qué? Porque Klaus nuevamente lo había alejado de ella.

Enterró en lo más profundo de su mente los demás recuerdos de esa nefasta noche.

Sé que estás enamorado de mi.

Cualquier persona capaz de amar puede ser salvada.

Y también ignoró el hecho de que había dejado a Tyler escapar con vida por ella.

Había sido todo por ella.

Su hermano había muerto justo frente a sus ojos, y aun así, ella, sin pensarlo dos veces, le había soltado un montón de palabras hirientes, sin importarle que estas pudieran destruirlo. En aquel momento no vio las cosas claras, su mente estaba nublada y un odio irracional se había apoderado de su ser; Klaus se había atrevido a asesinar a la madre de Tyler, y con eso, había sobrepasado una línea muy importante en el juego.

Había dejado una herida muy profunda en Tyler.

La había decepcionado.

En el momento en el que ya estaba empezando a ver a Klaus con otros ojos (gracias a la cita que compartieron. La verdad sea dicha, se sintió mal al ayudar a Tyler con su plan) tuvo que cometer esa barbaridad al matar a sus doce híbridos junto a Carol Lockwood.

Una parte de ella le recordó en ese entonces que su novio, ex novio, Tyler, había sido el primero en mover ficha al querer deshacerse de una vez por todas de Klaus y disfrazarse así de macho alfa, volviendo a sus híbridos contra él, esos híbridos que tanto tiempo llevaba Klaus deseando crear para formar su ejército de malhechores.

Pero desde luego no iba a seguir pensando en el hecho de que, si Tyler no hubiera hecho nada, nada de eso hubiera pasado. En primer lugar Klaus nunca debió de haber doblegado la voluntad de esos doce hombre lobo al convertirlos en un ser que nunca pidieron ser y que además detestaban con toda su alma, híbridos. Y por si convertirlos en contra de su voluntad fuera poco, obligándolos también a permanecer a su lado en todo momento, como si fueran sus esclavos.

Klaus no tenía corazón. Klaus solo pensaba por sí mismo y lo había dejado claro en más de una ocasión.

Y a pesar de todo lo que había pasado, de todo el daño que había provocado, la estaba mirando con ese brillo de deseo en sus ojos y una sonrisa adornada con hoyuelos que le quitó la respiración e hizo nacer el deseo en ella… el deseo de borrarle la sonrisa a golpes.

¿Cómo se atrevía a mirarla con tanta adoración después de todo lo que había hecho?

Todo, absolutamente todo lo que había entre ellos se había esfumado en el momento en el que había asesinado a la madre de Tyler y obligado al chico a irs…

Espera, ¿acababa de pensar que de hecho, había algo entre ellos antes de que eso ocurriera?

Borrar, borrar, ¡omitir!

Caroline se aclaró la garganta y se centró en lo que estaba haciendo. Seguir con el plan era lo único importante en ese momento, ya dejaría esa nueva revelación para… nunca.

– Veamos… ha habido dos masacres. La del pastor Young está aquí, – pasando el lápiz con manos temblorosas sobre el mapa se las arregló para dibujar una línea recta con ayuda de la regla. – y el antiguo sótano de los Lockwood (donde mataste despiadadamente a doce de tus propios híbridos) está aquí… – después de dedicarle una mirada severa prosiguió – De acuerdo con el libro, el triangulo de expansión es equilátero, llevándonos… justo aquí. – al terminar de formar un triangulo equilátero no muy correcto se detuvo y miró al híbrido, orgullosa de sí misma.

– Alguien ha estado saltándose sus clases de geometría.

Caroline frunció el ceño pero Klaus no llegó a verlo y se centró en su propia parte del mapa.

– En realidad hay dos lugares donde la tercera masacre puede ocurrir – y con eso, dibujó un nuevo triángulo junto al suyo, ampliando la zona señalada por Caroline y ampliando también el territorio sospechoso.

Ella lo miró alzando sus cejas.

– No me dejaste terminar. – señaló, y Klaus la observó con un deje de diversión y un brillo juguetón en los ojos - ojos azul grisáceo en los cuales se perdió Caroline, y que la invitaron a bajar la mirada hacia sus carnosos y perfectos labios, que pedían a gritos ser besados y mordidos. Resistiéndose a morder su propio labio inferior imaginándose a sí misma haciéndole esas cosas al híbrido, levantó la mirada y volvió a mirarlo a sus penetrantes ojos. La chispa juguetona aun estaba en ellos, pero pudo ver perfectamente como sus pupilas se oscurecían con… ¿Deseo? Y como le recorría el cuerpo entero de arriba abajo.

Caroline se aclaró la garganta.

– Y, igualmente nunca me gustó la geometría. Nunca tuve un buen profesor, de todas formas.

– Podría ofrecerme para eso. La geometría esconde muchos misterios, estoy seguro de que acabaría gustándote…

¿Era malo que su corazón se hubiera acelerado a un ritmo alarmante? Sí, definitivamente era mala señal, horrible. Y sobretodo fue preocupante que se mordiera el labio inferior de forma inconsciente al pensar en el doble sentido que encerraban sus palabras.

Cuando Klaus se dio cuenta del cambio del ambiente, de la tensión que se había formado entre ellos y que perfectamente podría cortarse con un cuchillo, sonrió. Como un felino empezó a rodear la mesa para acercarse a ella, a su presa.

Caroline tragó saliva.

– La gente suele subestimarla, pero te aseguro, amor, que tiene muchísimas funciones. Ya has visto que gracias a ella hemos podido llegar a la zona exacta en la que se encuentra el aquelarre de brujitas…

La rubia pareció reaccionar ante eso, pero no pudo evitar estremecerse cuando notó la presencia del híbrido detrás de ella y el fantasma de sus dedos posarse en sus hombros.

– ¿Cuánto tiempo nos queda hasta…?

– Más que suficiente. – la cortó, y en lugar de posar las manos en sus hombros como había temido, la aferró de la cintura y la atrajo hacia él, pegando su espalda contra su firme pecho. – Al menos, no empezará el ritual en tres cuartos de hora. Tenemos tiempo suficiente para… asegurar la estrategia.

Caroline disimuló un jadeo cuando los labios del híbrido acariciaron cierto punto en su cuello que la hizo estremecer, pero un ruidito que podría significar un montón de cosas salió de ella sin que pudiera evitarlo cuando Klaus sopló en su cuello. Su aliento era cálido, e hizo que un escalofrío recorriera su cuerpo de arriba abajo… y que sus bragas se mojaran.

Sabía que debería alejarse de él como si la hubiera quemado y fingir que eso nunca había pasado, pero a decir verdad, Caroline había dejado de pensar racionalmente desde el mismo momento en el que se perdió en sus ojos.

Y Klaus lo sabía.

Presa capturada.

Pillandola desprevenida, hizo girar su cabeza hacia la izquierda con una mano y capturó sus labios en un beso feroz y hambriento.

Caroline tembló como un flan.

Se sentía. Tan. Jodidamente. BIEN.

Separó rápidamente los labios para dejar entrar la escurridiza y cálida lengua del híbrido en su boca, la cual le dio una muy buena bienvenida. Al instante escuchó el gemido complaciente de Klaus. Milésimas de segundo después ya estaban peleando con sus lenguas en una lucha por el dominio que, eventualmente, acabó ganando Klaus.

La vampira notó el agarre del híbrido hacerse más y más fuerte y supo a ciencia cierta que lo estaba volviendo loco, así que no se sorprendió cuando tras darle la vuelta hacía él la levantó del trasero obligándola a rodearle la cintura con las piernas y la llevó encima de la mesa, donde la sentó no sin antes lanzar despreocupadamente los papeles al suelo.

No separó los labios de los suyos en ningún momento, mordisqueándolos y dándoles leves tirones de vez en cuando. Pero en el momento en el que Caroline empezó a acariciar los pequeños rizos de su cabello, se separó con dificultad y con la respiración un tanto agitada por la excitación. Sabía que necesitaba su aprobación para seguir con lo que habían empezado… Ella tenía que estar cien por cien segura de eso.

Le rompería el corazón si al terminar actuara como si nada hubiera pasado entre ellos.

Pero Caroline no le dio su aceptación, y tampoco asintió con la cabeza, porque simplemente no se dio cuenta de la mirada suplicante del híbrido y de la pregunta en sus ojos, puesto que estaba mirando fijamente sus labios, deseando volver a besarlos. Y, cuando bajó la mano con la que estaba acariciando su cabello a la nuca del híbrido y lo atrajo de nuevo hacia ella, Klaus se vio obligado a responder al beso. Había traspasado la barrera de no retorno y por más que quisiera ya no podría detenerse hasta haberse vaciado en su interior.

Nada más pensar en las paredes de Caroline rodearlo y apretándolo se volvió loco, y llevado por un instinto casi animal devoró sus labios como si no hubiera un mañana antes de levantarle la blusa por la cabeza. Caroline rápidamente se deshizo con él de la prenda, pero cuando fue a ocuparse de Klaus no fue directa a por su camiseta negra como había pensado él, sino que fue a por sus pantalones. Con una rapidez inhumana empezó a desabrochar el cinturón y le bajó la cremallera.

Al notar su impaciencia, el híbrido rió, y ella quiso golpearlo, pero estaba demasiado excitada para hacer eso y romper el momento (¿o mejorarlo? Seguro que le gustaría que lo golpeara) no importaba. Lo quería dentro de ella Y AHORA.

Cuando Caroline le bajó los pantalones junto a los boxers, lo primero que hizo él fue observar su reacción, y decidió, complacido, que lo que había visto no la había decepcionado.

De haber tenido más tiempo y de no necesitarlo con tantas ansias dentro de ella, en ese mismo momento se hubiera bajado de la mesa y le hubiera hecho una mamada, pero desde luego, no era el momento, así que se limitó en desabrochar sus propios pantalones con rapidez. Klaus al verla se encargó del problema por sí mismo, quitándoselos de un rápido movimiento, sin molestarse en quitarle los zapatos primero, aunque se llevó uno de por medio con el rápido tirón, arrancándole una carcajada a Caroline. Él sin embargo, no rió, y se dedicó a desabrocharle el sujetador y quitárselo del medio.

La respiración se le cortó al ver sus cremosos y perfectos pechos. No eran exageradamente grandes, pero tampoco eran demasiado pequeños, eran perfectos. Nunca había visto a una mujer tan magnífica como Caroline.

– Me quitas el aliento, amor – fue todo lo que dijo antes de meterse uno de sus pezones en la boca y arrancarle un grito.

A la mierda si Stefan los escuchaba.

Así sabría a quien pertenecía Caroline.

A medida que lamía y mordía el pezón mientras masajeaba el pecho libre con la mano, los gemidos y jadeos de Caroline iban aumentando de intensidad y llenando la habitación.

– ¡Klaus!

El híbrido después de decidir que su propio nombre entre sus labios era su nuevo sonido favorito del mundo se aferró a la diminuta prenda que cubría la parte más intima y que más le interesaba de Caroline en esos momentos, y en un rápido movimiento, se la quitó.

La vampira rodeó con firmeza la cintura del híbrido con sus piernas, acercándolo más a ella, y cuando notó la erección presionarse contra su muslo derecho soltó un suspiro y volvió a robarle un beso, con tanta lengua que apenas notaron los labios del otro. Finalmente juntos, guiaron la erección de Klaus donde ambos más la querían, haciéndolos gemir al mismo tiempo.

Klaus incorporó a Caroline mejor sobre la mesa para darle libertad con sus movimientos y al instante empezó un ritmo ya rápido desde el principio, sumergiéndose lo más profundo en ella y retirándose después dejando solo la punta entre sus húmedos pliegues.

Murmuró una maldición entre dientes y aumentó aun más el ritmo. Caroline, se aferró a los brazos y hombros de Klaus, clavándole las uñas y dejando marcas sangrantes aun y a pesar de que llevara puesta su camiseta. El maldito sabía perfectamente donde tenía que tocar para hacerla gemir y donde para hacerla gritar, y ella ya estaba empezando a odiar el hecho de que estuviera empezando a conocer tan bien su cuerpo. Pero sobretodo, odió que él la encendiera como ninguna otra persona antes había hecho.

En un momento, segundos o minutos después, Klaus volvió a reclamar sus labios y de nuevo se besaron sin pausa, buscando dominar el uno al otro en el beso luchando por el control.

Caroline no podría decir en que momento Klaus la levantó de la mesa y la puso contra la pared, embistiéndola como un completo animal y aun más rápido que antes (¿Acaso era eso posible?) después de eso no duraron mucho más, y cuando Caroline tocó el cielo soltó un grito desgarrador abrazándose a él. Al notar como las paredes vaginales de Caroline lo estrechaban y como vibraba entre sus brazos, no pudo resistir más y se dejó ir con un gruñido inhumano.

Stefan a esas alturas debería estar escuchando música con sus auriculares puestos para evitar imágenes indeseadas. Ante ese pensamiento, no pudo evitar sonreír con malicia mientras trataba de recuperar el aliento.

Dejó caer la cabeza sobre el pecho de Caroline y ella al igual que él, aun no habiendo llegado al estado ''Oh Dios mío que acabo de hacer'' , sonrió y acarició en un gesto dulce su cabello rubio y húmedo por la sudor.

Fue entonces cuando escucharon pisadas. Después de compartir una mirada rápida entre ellos (la de Caroline de horror, la de Klaus de fastidio) ambos se dispusieron a vestirse a velocidad vampírica. Para cuando la puerta se había abierto y Stefan apareció con expresión interrogadora, ya se encontraban completamente recuperados y con sus ropas puestas. A pesar de estar arrugadas, estaban en su lugar correcto.

El suelo, sin embargo, estaba repleto de papeles y en el aire se olía a sexo. Resultaba evidente lo que acababa de pasar en esa habitación.

– Sabemos donde encontrar al aquelarre – Klaus fue el primero en romper el silencio.

– Bien… – murmuró Stefan confuso. Y Caroline rápidamente empezó a caminar hacia la salida con las mejillas encendidas y el pelo revuelto.

Klaus sonrió orgulloso.

Stefan desde luego no había estado escuchando música con sus auriculares puestos y había oído desde la otra punta de la casa sonidos sospechosos, pero no dijo nada. Y a pesar de que reparó en los papeles esparcidos por el suelo y en la sonrisa victoriosa del híbrido, si él mismo había llegado a una conclusión evidente esa tarde, nunca habló del tema.


Stefan es adorable guardándole a Caroline el secreto. Ella tiene mucha suerte de tener a su hermanito al lado :)